Muchisisimas gracias por los comentarios, y sobre todo quiero agradecer a todos los que han seguido las otras dos historias que dan inicio a está que estoy subiendo estos días. En fin espero que os guste el resto. ¡Nos vemos el lunes!


Sentado en un banco de piedra, Jason dejaba pasar los minutos buscando el momento apropiado para actuar. Llevaba varios días preparándose. El pequeño de los Black no se regía por impulsos, como su hermano o su papi, él era como su papá, debía pensar y sospesar los pros y contras de una acción para actuar. Por eso en muchas ocasiones, su acción llegaba demasiado tarde.

Una ráfaga de aire frío golpeó su rostro, arrugó su helada nariz y se subió más la bufanda. Se levantó por fin, decidido a cumplir con lo que le había llevado aquella mañana de sábado al patio del colegio. Era el momento apropiado, o eso pensaba él. Dio los primeros pasos, temeroso, hasta que a mitad de camino se paró, cerró los ojos y respiró hondo. Después prosiguió su camino con paso firme. Descubrió su rostro y habló.

- Buenos días, chicas.

- Buenos días – le respondieron las tres al unísono.

- Hace frío¿verdad?

- Suele pasar en noviembre – le respondió secamente Rorie levantándose – Si nos disculpas, tenemos cosas que hacer¿verdad chicas? – las muchachas asintieron y se levantaron tras ella.

- … - Jason las observó levantarse, le temblaban las manos, y no era de frío, la seca respuesta de Rorie lo había trastocado todo – Esto… ¿Mya? – la morena giró su rostro y con una gran sonrisa le dijo.

- ¿Sí?

- Verás… yo… quería hablar contigo

- ¿Conmigo? Claro, habla – le dijo dulcemente.

- Lo cierto es que… - Jason estrujaba la túnica entre sus manos, carraspeó aclarándose la voz – la verdad es que me gustaría, y si no tienes inconveniente claro está, poder hablar a solas contigo, sobre un tema importante. – Jason dejó por fin escapar el aire que se había quedado olvidado en sus pulmones. Llevaba días ensayando delante del espejo, por fin había soltado la frase de carrerilla.

- ¿A solas? – preguntó Madeleine mirándolo con incredulidad. Rorie le propinó un codazo – Auuu…

- Bien, nosotras nos vamos – Rorie arrastró a Madeleine dentro del castillo.

- … - Mya se vio sola frente a Jason, y entonces las fuerzas empezaron a fallarle – Esto… bueno... ¿qué querías? – preguntó con la voz temblorosa la morena.

- Hace algo de frío, creo que será mejor que vayamos dentro – en un instante Jason parecía haber recobrado toda su seguridad.

Los dos caminaron juntos hacia el interior del castillo. Mya apenas levantaba la cabeza del suelo, se sentía extrañamente intimidada por la presencia de Jason, y las palabras HABLAR, IMPORTANTE y A SOLAS, se repetían una y otra vez en su cabeza. Iba tan absorta en sus pensamientos que no se percató de la mano que la sujetaba por el brazo, hasta que el agarre se hizo más firme sobre él.

- Mya¿estás bien? – el aliento de Jason golpeó la piel de su cuello y la joven se tensó por completo.

- Sí… sí – respondió en un susurro.

- Bien, te decía que esta aula está vacía, podemos entrar si quieres.

- Oh… claro, claro – Jason seguía agarrándola por el brazo, Mya bajó la mirada hacia la mano que la sujetaba.

- Oh… perdona – el moreno la soltó y le abrió la puerta para que pasara.

- Gracias – Mya pasó muy cerca de Jason y el chico pudo aspirar el aroma de la muchacha, sus piernas temblaron ligeramente.

- De nada – apoyó la cabeza contra la puerta y tomó aire antes de entrar tras su amiga – bueno, sentémonos – los dos se dirigieron hasta unos pupitres y se sentaron, el uno junto a el otro.

Durante unos minutos ninguno de los dos dijo nada. Mya se sentía incómoda por la cercanía del moreno, mientras que Jason se debatía internamente en una manera correcta de empezar a hablar con su amiga. Aquello le resultaba verdaderamente fastidioso ya que él siempre había podido hablar con tranquilidad y sinceridad con la morena, pero desde el inicio de las clases su relación se había enfriado, aquello había coincidido con el acercamiento que Jess había tenido con Mya. Jason pasó los primeros días maldiciendo al moreno por ese repentino interés por la hermana de su mejor amigo, pasó los días enfadado con el mundo, sin entender exactamente a qué se debía aquello. Analizó su comportamiento y su actitud hacia Mya, a medida que el tiempo avanzaba se percato de que todo estaba en su cabeza y de que no podía alejarse de Mya sólo porque ella trabara amistad con otro chico.

Por eso intento volver a retomar el contacto con ella, pero le fue imposible. Cada vez que se acercaba a ella las piernas le temblaban y la voz le fallaba y, apenas lograba cruzar dos palabras con ella, salía corriendo con alguna estúpida excusa, maldiciéndose por aquella actitud que no entendía.

Tardo un par de semanas más en admitir que aquello tenía un trasfondo que él no quería ver, y todo fue gracias a Dorian. Su mejor amigo hablaba desesperado de lo difícil que era para él mantenerse lejos de Adam, de cuanto deseaba estar a su lado, y Jason le contestó con algún comentario sarcástico sobre sus hormonas pero, al contrario que otras veces, Dorian no continuó con el pique. El rubio le explicó que ya no sólo era que necesitara sentir a Adam junto a él, sino que deseaba hablar con él, charlar y reír, en fin pasar un rato los dos a solas. Aquella conversación caló muy hondo en la mente de Jason, tanto que, durante la noche, no consiguió pegar ojo, y todo porque el también anhelaba conversar con Mya, reír con ella como habían estado haciendo los últimos años. La extrañaba y mucho, aquello le parecía normal, eran amigos y desde el inicio de las clases su contacto era casi nulo. Pero cuando el sueño le venció y se aventuró en una fantasía sexual, con una mujer con el rostro y el cuerpo de Mya, aquello le trastocó por completo. Jason no era casto y puro en su mente, era un adolescente, por Merlín, eso era casi imposible, pero siempre había soñado con chicas de otros cursos, de otras clases, incluso con mujeres sin rostro, pero nunca con nadie tan cercano como Mya. Y Merlín sabía que aquella había sido su mejor fantasía sexual, sus pantalones y sábanas húmedas podían atestiguarlo.

Los días siguientes fue incapaz de mirar a Mya a la cara y dejó de saludarla, por el simple hecho de que cada vez que la morena cruzaba su vista con la suya, su temperatura corporal ascendía al menos un par de grados, y toda su sangre se concentraba en su entrepierna. Aquello le parecía un acto depravado, que sabía que ni siquiera Dorian entendería. Desesperado acudió al único que pensó que podría ayudarle.

Llamó a la puerta del despacho de su padre.

- Adelante.

- Jason¿qué haces aquí, ocurre algo?

- Oh… no, nada, papá. Verás, yo sólo tenía tiempo libre y pensé, bueno, en venir a verte.

- Ya – Severus se levantó de su asiento y sirvió un par de vasos con zumo de calabaza – siéntate y cuéntame.

- ¿Contarte?

- Vamos, hijo, nunca vienes a mí si no tienes un problema, te conozco, eres como yo – Severus le sonrió.

- Verás… no sé por dónde empezar.

- Por el principio.

- Papá… – se quejó el joven.

- Está bien, lo primero¿de qué se trata?

- Una chica.

- Oh… - Severus palideció, aquello no se le daba nada bien, si fuera un problema escolar, o quizás con sus amigos, podría solucionarlo, pero las chicas… aquello era diferente. Maldijo a Sirius por aceptar aquel puesto en la universidad – Bueno, pues cuenta entonces

- Es que… me pongo muy nervioso cuando estoy a su lado.

- Ya.

- Y antes, antes no lo hacía, podía pasarme el día entero hablando con ella, riendo, y éramos como hermanos.

- … - Severus sopesó si debía preguntar el nombre de la chica, no lo hizo, aunque en su mente rondaba cierta morena de ojos grises – continúa.

- Pero desde hace algún tiempo, ya ni siquiera puedo mirarla a los ojos.

- ¿Y eso? Has discutido con ella.

- No, sólo que… ella tiene ahora otros amigos.

- Oh… - ¡MALDITO GEN BLACK! Pensó Severus, su Sirius también era así de celoso, en el fondo Jason se parecía en cierto modo a su pulgoso – Bueno pero es normal¿tú no tienes otras amigas?

- No como ella.

- Ya, pero bueno, ella tiene derecho a tener otros amigos.

- Pero Jess es estúpido.

- ¿Jess Baucker? – vaya al parecer la pequeña Mya había caído en las garras de ese seductor, debería hablar con Draco y ponerle al corriente.

- Sí, yo no se por qué ella le hace caso, ahora se pasa casi todo el día con él… y yo…

- ¿Estás… - Severus tanteó el terreno – celoso?

- ¿CELOSO? – su hijo le miró sorprendido por un momento, luego hundió la cabeza entre las manos – Sí, no soporto verla con él, te juro que le partiría el cuello.

- ¡JASON!

- Vale, vale… no lo haría, pero es que no quiero que le haga daño.

- Bueno, tu amiga – Severus seguía sin querer ponerle nombre a Mya, pero es que sabía que tenía que ser su hijo quien lo hiciera – sabe cuidarse sola¿no?

- Sí, pero… - Jason le miró con lágrimas en los ojos – yo… yo quiero cuidar de ella.

- Oh, mi pequeño – Severus abrazó con fuerza a su hijo que comenzó a llorar contra su pecho, le acarició el pelo – tranquilo, papá esta aquí, todo pasará.

- … - Jason se limpió los ojos con la manga de la túnica – papá, la he perdido¿verdad? Yo… es imposible que ella se fije en mí…

- ¿Por qué dices eso, hijo?

- Bueno, Jess es un chico guapo, listo y divertido, todas las chicas suspiran por él, y yo…

- Tú eres un chico muy lindo también, inteligente y maduro para tu edad.

- Papá, eso no cuenta, eres mi padre… - se mofó el pequeño moreno.

- Puede, pero no tienes que infravalorarte¿has hablado con ella?

- ¿Con Mya? – Jason se llevó la mano a la boca en ese instante – esto yo…

- Tranquilo hijo, no hacía falta ser detective para saber el nombre de la chica.

- ¿No te molesta?

- Molestarme¿por qué? Cariño, Mya es como una hija para mí, es de la familia, un encanto de niña a la que he visto crecer, bonita e inteligente¿no crees que cualquier padre estaría encantado con que su hijo se enamorara de una muchacha así?

- ¿ENAMORADO? – Jason palideció – Papá¿tú crees… que yo…?

- Bueno, hijo, eso sólo puedes saberlo tú.

- Pero yo no sé qué se siente cuándo se está enamorado¿qué se siente, papá?

- … - Severus le sonrió – supongo que cada uno siente de una manera.

- Pero tú¿tú que sientes por papi?

- Un dolor de cabeza terrible muchas veces – bromeó el director.

- Papá… - se quejó su hijo.

- Está bien, no sé, hijo, es difícil de explicar, supongo que sólo estoy completo cuando estoy a su lado, sólo sonrío de verdad cuando él lo hace mi lado, sólo concibo mi vida a su lado, no me imagino mi vida sin tu papi, él, junto a vosotros lo sois todo para mí.

- … - Jason escuchó atento las palabras de su papá y le sonrió – Gracias – el chico se levantó – tengo que volver a las mazmorras, Dorian querrá que le revise sus deberes.

- De acuerdo, espero haberte ayudado.

- Mucho, papá, mucho.

▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬

Volteó su mirada hacia la muchacha que parecía absorta en sus pensamientos. Quería hablar con ella, explicarle todo lo que bullía en su corazón, pero aquello debía esperar.

- ¿Has hablado con Dorian últimamente? – Jason rompió el silencio.

- Eh… - Mya se asustó al oír la voz de Jason, esperaba otra pregunta, aquello la desilusionó un poco – No, la verdad es que está muy raro últimamente.

- Lo sé, dímelo a mí que comparto cuarto con el, y todo porque se niega a aclarar las cosas con mi hermano.

- Ya.

- Por eso creo que debemos hacer algo.

- ¿Nosotros?

- Sí, no sé, hablar con Adam, contarle…

- No podemos meternos en sus cosas.

- No soporto ver a Dorian así, lo sabes.

- Bueno, mi hermano tiene también la culpa, ya no es un niño para que siempre estés defendiéndole – le increpó la morena poniéndose de pie en un salto.

- Lo sé, pero sabes como es tu hermano.

- Sí, lo sé, por eso creo que debemos dejar de cuidarle y mimarle de esa manera, que se enfrente a sus problemas.

- Pero Mya… es Dorian.

- ¡YA SÉ QUIÉN ES MI HERMANO! – le gritó enfurecida.

- Lo… lo lamento – Jason agachó la mirada – yo sólo quería ayudar.

-… - Mya se sintió miserable, ella no quería gritarle al moreno, pero esperaba otras cosas de aquella conversación, y no aquello – disculpa, no debí ponerme así.

- No importa, tienes razón, quizás debería dejar de preocuparme por Dorian.

- No, no tienes que hacerlo, sólo que Dorian tiene que enfrentar sus errores y debe ser el que hable con Adam y no nosotros.

- Supongo – Jason se encogió de hombros – siento haberte echo perder tu tiempo.

- No digas tonterías, tú nunca me haces perder el tiempo – Mya posó suavemente la mano sobre el brazo de Jason, que se sonrojó por completo al instante.

- … - Jason levantó la vista y la fijó en la sonrisa de Mya, una neblina se formó en su mente y, por primera vez en su vida, actuó por instintos, abalanzándose sobre Mya y posando sus labios sobres los de la morena.

Mya se quedo inmóvil al recibir aquellos labios que se presionaban sobre los suyos, con los ojos abiertos y sin poder moverse por el shock, dejó que fuese Jason quien actuara. El moreno, haciendo acopio de todo su valor, pasó sus manos por la cintura de la chica y la acercó hacia él. Mya estaba como en una nube y no sabía cómo reaccionar. Tembló al sentir la cercanía del cuerpo de Jason y, casi se derritió allí mismo, cuando la lengua del moreno rozó sus labios pidiéndole permiso para entrar en su boca. La morena ahogó un pequeño gemido dentro de su primer beso, ladeó la cabeza y cerró los ojos dejándose llevar por las sensaciones.

Jason que simplemente no se creía lo que acaba de hacer, dejó su mente blanco, y actuó por puro instinto. Llevó sus manos a la cintura de Mya y la acercó a su cuerpo, la morena tenía un aroma embriagador, y Jason creyó morir, cuando al rozar sus labios con su lengua la chica la entre abrió y le permitió explorarla. Su lengua buscó con desesperación la de la muchacha, y en el instante en el que ambas se tocaron, todo el bello del cuerpo de Jason se erizo. Profundizó mas en el beso, dejando que su cuerpo lo guiara, no pensó, no quería hacerlo solo quería disfrutar de aquel momento. Pero la falta de oxigeno se hizo patente y para su desgracia tuvo que separar sus labios de la morena, cuando lo hizo, abrió los ojos y la observó, con los ojos aun cerrado y las mejillas coloreadas, de repente el peso de lo que acaba de hacer cayo sobre el,

- Lo siento yo… - agachó la cabeza avergonzado – perdona – soltó la cintura de la muchacha y comenzó a caminar hacia la puerta, una mano se aferro a la suya y lo detuvo

- No te vayas – miro hacia la morena – por favor – le suplicó

- … -Jason agachó una vez mas la cabeza – en serio Mya lo lamento, yo … yo no sabía lo que hacia, de verdad lo lamento

- Yo… - Mya se mordió tímidamente el labio, supo que ella debía tomar la iniciativa – yo no lo lamento

- ¿NO? – los ojos de Jason se abrieron como platos, y su boca se abrió de un modo un tanto dramático

- No, en realidad, llevaba esperando por esto bastante tiempo – la morena le sonrió

- ¿Si? – Jason no salía de su asombro – pero yo creí … que … te gustaba Jess

- Bueno…

- ¡¡¡MYA!!! – la puerta se abrió de repente, y Rorie entro a la carrera – menos mal que te encuentro

- ¿Rorie que pasa?

- Dorian

- ¿DORIAN¿Qué le pasa a mi hermano?

- Él… él… se ha caído de la escoba

- ¿Y por eso nos interrumpes? – le fulminó Jason con la mirada

- Es grave, han tenido que llevárselo a San Mungo

- ¿Qué? – le grito horrorizada la morena – Pero… ¿Qué?… ¿Cómo? …

- Al parecer sufrió un desmayo en mitad de una de esas estupidas acrobacias que hace, y cayo, nadie tuvo tiempo de reaccionar y… - Rorie temblaba – Mya, se golpeo muy fuerte contra el suelo…

- … - Mya sintió las piernas flaquear, todo a su alrededor se nublo

- ¡MYA! – gritó Jason justo a tiempo para cogerla en el aire antes de que se derrumbara

- ¡OH MERLIN! – exclamó horrorizada Rorie

- Ha sido la impresión, debe de haberle dado un bajo de tensión – Jason cargó con ella en brazos – vamos llevémosla a la enfermería.

▬▬▬▬▬▬▬▬

Harry observaba la figura de su esposo, pálida, más de lo normal, sentado en una incomoda silla de la sala de espera, y la cabeza apoyada contra la pared, las lagrimas vagaban por sus mejillas, y los suspiros se intercalaban entre sus respiraciones. Se acerco a él, se agacho y de cuclillas tomo sus dos manos,

- Estará bien – le prometió

- … - Draco le sonrió y acaricio su mejilla, sus labios temblaron y apenas pudo susurrar un tímido – si

- Harry, por merlín¿qué ha ocurrido? – Sirius entró a la carrera en la sala de espera – Jason me envió una lechuza, no sabía nada solo que estabais aquí

- No sabemos nada, Luna esta dentro con él, prometió que nos avisaría en cuanto pudiera

- Pero… ¿cómo fue¿qué paso? – insistió el animago

- Perdió el sentido en la escoba – la voz se oyó al fondo de la sala

- ¡Adam!, hijo¿qué haces aquí?

- Estaba … estaba viendo el entrenamiento – la voz le temblaba – todo fue demasiado rápido, perdió el sentido, y cayo de la escoba nadie tuvo tiempo de actuar, y yo … - una lagrima rodó por su mejilla – estaba demasiado lejos para hacer algo – Sirius se acerco a su hijo

- Tranquilo – lo abrazo con fuerza – Dorian es fuerte¿verdad Harry? Tiene sangre Potter en las venas, y los Potter son duros, he visto ciento de veces caerse a James de la escoba…

- ¡Cállate Black! – bramó Lucius un par de sillas más allá de Adam, junto a el estaba Remus

- Lucius, relájate por favor – Remus temía por la actitud de su pareja, estaba realmente alterado, y parecía querer atacar a cualquiera que estuviera a su lado. Apretó su mano e intento relajarlo – debemos estar todos calmados

- Lo se, pero no necesito escuchar a ese – señalo a Sirius – contando batallitas

- Yo no…

- ¡BASTA! – Draco se levanta de golpe y los silencio a todos – mi hijo esta tras esa puerta, puede que debatiéndose entre la vida y la vuelta, y lo que menos necesito es otra estupida pelea

- Rubio – Harry se acerco a el y poniéndose frente a el lo abrazo – todo saldrá bien – beso su frente, y dejo que Draco apoyando los brazos en su pecho se apretara contra él

- Prométemelo Harry, prométeme que nuestro niño estará bien – le pidió Draco

- …- Harry, quería hacerlo, deseaba hacerlo, pero no podía, él también tenia miedo, miedo a que algo grave le ocurriera a su pequeño

- ¡PAPÁ! – Mya entro abalanzándose sobre Harry – ¡Papá!- el moreno soltó uno de los brazos que tenia sobre la cintura de su marido y tomó con el a su pequeña apegándola a su cuerpo, los tres permanecieron abrazados un rato, sus llantos apagados fueron el único sonido por varios minutos

- Intente que se quedaran en el colegio – señaló a Jason que había tomado asiento junto a Adam – pero no quisieron

- No podíamos quedarnos – le dijo la muchacha a sus padres – teníamos que saber como estaba

- Lo se – le respondió Severus – pero después de tu desmayo, debiste permanecer en la enfermería

- ¿Desmayo? – Harry separo a su hija para mirarla a la cara

- Solo, solo fue un bajón de tensión por la noticia, estoy bien

- Mi niña – Draco se aferro a ella con fuerza – ¿seguro que estas bien? Debería de verte un medimago, mírate estas muy pálida – el rubio acariciaba la mejilla de su hija

- Papi¿no te has visto en un espejo verdad? – bromeo tímidamente la pequeña

- ¡Merlín! – suspiro el rubio

- Sentaros los dos, lo que menos necesitamos ahora es que alguno se enferme – Harry les acompañó y les obligó a sentarse el uno junto a el otro

- Me parece muy bien que nos obligues a sentarnos, pero tú también tienes que hacerlo – le dijo Draco

- Estoy bien

Harry no podía sentarse, no era capaz a permanecer quieto en aquella situación, ya le estaba costando un mundo no entrar a la habitación donde estaban atendiendo a su hijo. Odiaba aquel lugar, le recordaba demasiado a la ocasión en la que su rubio había estado entre la vida y la muerte. Sacudió la cabeza, no quería pensar en aquello, Dorian era fuerte, aquello no iba a ser más que un susto, un maldito y horrible susto.

Mya se levanto despacio y se acerco hasta donde Adam y Jason estaban. Sirius y Severus acababan de salir para solucionar algunas cosas en referencia al colegio, y Remus había obligado a Lucius a bajar a la cafetería, debía comer algo. Lucius había sufrido un infarto un par de años atrás, y desde el momento en el que su estado dejo de revestir gravedad, Remus se encargo de cumplir uno por uno los puntos que el medimago había marcado para la recuperación del rubio. Lucius se quejaba siempre de que su lobo lo trataba como un niño pequeño, le decía cuando comer, que comer, lo que podía y lo que no podía hacer, y eso para el mayor de los Malfoy no era fácil de aceptar.

- ¿Estás bien? – le pregunto la morena a Adam

- … - el joven parecía estar en otro mundo, pues no contestaba

- Adam… - le habló su hermano al oído – ¿estás bien?

- Yo… si… - los ojos de Adam seguían fijos en algún punto perdido de la habitación.

- Por que no bajáis con mis abuelos a tomar algo, te haría bien – sugirió Mya

- Tiene razón – el moreno negó con la cabeza – escúchame Adam, aunque sea tiene que darte el aire

- No, no quiero saber que esta bien – les dijo

- Pero…

- No voy a moverme de aquí hasta que no sepa que esta bien, y haya podido verlo

- Que necio que eres de verdad – le dijo Mya sentándose al lado de su cuñado – de verdad que sois tal para cual

- … - Adam le sonrió – Justin vino esta mañana a hablar conmigo – les confesó

- ¿Qué? – preguntaron a dúo Jason y Mya

- Vino a decirme que era un… - hizo memoria – un cavernícola celoso, y que estaba jodiendola bien

- Chico listo – sentenció Jason

- Me explico, lo de los ensayos, y por que quedaban por las noches – Adam metió la cabeza entre las piernas – ¿Por qué no me lo dijo¿Por qué dejo que pensara todas esas cosas horribles sobre él?

- Por orgullo – comenzó a hablar Mya – mi hermano tiene muchas virtudes, pero también defectos, y puede que el mayor sea ese, es demasiado orgulloso, y tu la cagaste, lo juzgaste sin darle una oportunidad para explicarse

- Estaba esperando a que terminara el entrenamiento para pedirle perdón – les confeso – y … si le pasa algo… - Adam levanto la cabeza, y dejo ver sus ojos rojos y llenos de lagrimas

Mya y Jason fueron incapaces de hablar, no sabían que decir para consolar al moreno, les parecía que las palabras era inútiles en aquel caso. Ninguno sabia a ciencia cierta como estaba Dorian, y nadie quería aventurarse a dar falsas esperanzas a nadie.

Draco se levanto y camino para ponerse al lado de su esposo, que al verlo levanto un brazo y lo paso por encima de su hombro, con fuerza lo atrajo hacia si,

- ¿Crees que después de esto nos lo dirán? – le pregunto el rubio

- No lo se, pero espero que si

- Aun no me puedo creer que piense que no lo sabemos

- Draco, nos creen unos carcamales – se sonrieron – creen que vivimos en la inopia, cuando sabemos mucho mas de lo que ellos saben

- Severus hablo conmigo el otro día, Jason había ido a hablar con él

- Por fin ¿confeso?

- Eso parece

- Merlín, consuegro por partida doble de mi "odiado" profesor de pociones, si alguien me hubiera dicho esto hace 18 años

- 18 años … - suspiro Draco – aun no puedo creer que haya pasado tanto tiempo

- Ni tantas cosas

- Hemos pasado mucho

- Demasiado

- … - Draco comenzó a llorar de nuevo – no merecemos esto, mi pequeño no se merece esto

- Shh… tranquilo rubio, no va a pasar nada – Harry pensó que si le decía eso a su rubio, el también se convencería

- ¡LUNA! – exclamó Draco soltándose del abrazo de Harry y caminando hacia la medibruja, todos se acercaron presurosos – ¿cómo esta?

- … - la rubia los miro a todos en silencio, se la notaba cansada y nerviosa – Mal – confesó al fin


Nicolis; Dorian es muy especial para mí fue el primer personaje original con el que me volqué de verdad, al que más importancia le he dado nunca, y la buena acogida que tuvo en su momento me dejó loca, jeje. La verdad es que la táctica normalmente no suele funcionar, y es probable que nos salga el tiro por la culata, como a la pobre Mya. Besis y gracias

Ellindë; ¡Hola! me alegra saber que el fic te ha enganchado y bueno lo de los comentarios, pues bueno supongo que no será del gusto de todos, pero bueno se que hay gente que lo lee y lo ha metido en sus favoritos y aunque no dejen un comentario, pues bueno... aunque todo hay que decirlo los comentarios siempre son, por mi, estupendamente recibidoss, ya sea una critica o un cumplido, para escribir hay que aceptar las buenas y las malas criticas y sobre todo ser agradecido, jeje. Besis y gracias