Nota: Este capítulo es algo extenso por que incluí algunos recuerdos del pasado para aclarar posibles dudas o confusiones y para darle un toque especial al capítulo. Disfrútenlo!
LAS GUERRERAS MAGICAS
CAPITULO 14 – DESEO INQUEBRANTABLE
Lucy se había enfrentado a Luz en un feroz combate, pero desafortunadamente fue vencida en la batalla por algo más que magia. De igual forma, había fallado a la prueba de mostrar la fuerza de su corazón, lo que provocó que la espada Valis perdiera casi todo su poder. Más tarde, gracias al apoyo del espíritu de la princesa Esmeralda, Lucy recobró su fuerza y su valor. Pero ni las guerreras mágicas o Latiz, saben de que el castillo está por sufrir un severo golpe. Y lo que era peor, Luz había tentado a Latiz para traicionar a Lucy.
La batalla con Luz había dejado muy heridos a Aguila y Latiz, y aunque Anaís los había sanado con su magia, tuvieron que descansar un par de horas antes de ponerse marcha de regreso al castillo. Marina, Anaís y Aguila esperaban en la sala de la posada a que Lucy saliera de su habitación.
-¡Lucy!- exclamó Marina poniéndose de pie al ver a su amiga.
-¿Cómo te sientes Lucy?- preguntó Anaís angustiada.
Lucy solo hizo un gesto y movió la cabeza para indicar que ya estaba bien, y de inmediato, Marina saltó para abrazar a Lucy, mientras que Anaís se acercó despacio, pero la abrazó con la misma fuerza.
-Lucy,- dijo Marina- estábamos muy preocupadas por ti.
-Creímos que te había sucedido algo muy malo.- secundó Anaís.
-Estoy bien.- sonrió Lucy.
-Escucha Lucy.- le habló Marina en un tono más serio- Sabemos que es lo que te dijo esa malvada mujer.
-¿Te refieres a Luz?- preguntó sorprendida Lucy y miró momentáneamente a Aguila
-Si.- continuó Marina- Y quiero que sepas que nosotras nunca te abandonaremos.
-Pase lo que pase, siempre estaremos contigo.- dijo Anaís- No importa en que situación te encuentres, siempre podrás contar con nuestro apoyo.
-Marina... Anaís...- una lágrima recorrió la mejilla de Lucy.
-¿Qué sucede Lucy?- preguntaron sus amigas a un tiempo.
-¡Muchas gracias!- y de un salto, Lucy les devolvió el abrazo- Gracias por todo el cariño que ustedes me dan. Ahora sé que no fue un error el que yo haya venido a Céfiro.
Aguila miraba conmovido la escena y aguardó en silencio. Entonces, Latiz entró a la posada, se veía algo cansado y afligido.
-Lucy...- dijo Latiz en voz baja al verla.
-Latiz.- murmuró Lucy.
-Me alegra que estés bien.
Una pequeña sonrisa escapó del rostro de Latiz, y Lucy se sonrojó pues era la primera vez que lo veía sonreír de esa forma. De pronto una gran criatura mágica se acercó a la posada y miró a través de la ventana.
-¡Que es eso!- gritó Marina al ver un enorme ojo posado en la ventana.
Lucy corrió fuera de la posada para ver de quien se trataba, y Marina intentó detenerla, pero no escuchó lo que le decía y finalmente salió.
-No hay problema.- les gritó Lucy desde fuera- Es Fyula.
Todos salieron de la posada para ver a su enorme amiguito. Después de haber dejado a Ráfaga y a los otros en el castillo, Fyula voló de regreso para buscar a los demás, y había estado dando vueltas en el cielo de Céfiro.
-Me doy cuenta de que tu lo llamaste.- le dijo Aguila a Latiz a parte- ¿o me equivoco?- Latiz solo miraba a Lucy y no contestó- Puedo ver en tus ojos que algo te preocupa.
-No sé de que hablas.- dijo Latiz tratando de cortar la conversación.
-Es por tu hermano Zagato ¿no?
Latiz cerró los ojos, ignorando el comentario de Aguila. Se apartó de él y ayudó a las chicas para que subieran al lomo de Fyula.
-Lucy, te regreso tu espada.- dijo Aguila al entregarle la espada Valis, que aún no recuperaba su brillo.
-¿Vendrás con nosotros al castillo?- le preguntó Lucy entusiasmada.
Aguila y Latiz se miraron fijamente a los ojos, y no hubo respuesta de su parte.
En el castillo, una pequeña junta se llevaba acabo. Paris y Ascot habían reunido a todos y les pidieron disculpas sobre lo que habían hecho en el pasado. También les contaron de cómo su ambición de poder les había hecho unirse al ejército del emperador Megas.
-GuruClef...- dijo Paris- Ascot y yo estamos dispuestos a dar nuestra vida en el campo de batalla para protegerlos a ustedes y al mundo de Céfiro.
-Paris.- dijo GuruClef sorprendido.
-Si morimos,- continuó Ascot- será el pago por todas las vidas que nosotros arrebatamos. Es lo menos que podemos hacer para compensar nuestra deuda.
Todos los presentes se miraron entre ellos, las palabras de los dos jóvenes estaban llenas de sinceridad y de verdad.
-Ascot. Paris.- dijo GuruClef levantándose de su asiento- Puedo sentir que están arrepentidos de corazón y agradezco que estén dispuestos a luchar de nuestro lado.
-Muchas gracias.- dijo Paris.
-¡Muy bien!- exclamó Caldina al saltar y abrazar por el cuello a Ascot- Hay que celebrar que nuestros amiguitos han decidido regresar.
-¡No me dejas respirar!- dijo Ascot mientras intentaba soltarse.
-Al parecer Caldina se emocionó un poco.- dijo Ráfaga.
-No me digas que a ti no te da gusto esta gran noticia.- le reprochó.
-Al contrario. Me siento muy feliz por tener a dos fuertes guerreros de nuestro lado.- aclaró Ráfaga.
-Espera a que Latiz y las chicas se enteren de esto.- decía Caldina mientras bailaba.
-Por cierto.- interrumpió Presea- ¿Alguien ha visto a Zagato?
-Ahora que lo mencionas, no lo he visto desde hace varias horas.- dijo Ráfaga consternado.
-Zagato...- pensó GuruClef.
-¿Tu sabes en donde se encuentra, GuruClef?- preguntó Paris.
-Me temo que ha salido a buscar a su hermano Latiz.- contestó preocupado.
-¡Imposible!- exclamó Ráfaga- Le advertimos que no saliera en ese estado. Su cuerpo aún tenía heridas sin sanar.
-¿Pero por que buscaría a su hermano?- preguntó Caldina- Yo creía que Latiz se encargaría de traer a las guerreras de vuelta al castillo.
-No es por eso que fue a buscarlo.- aclaró GuruClef
-¿Qué sucede GuruClef?- preguntó Presea aún más preocupada.
-Lo que sucede es que Zagato y Latiz...
Entonces, un fuerte temblor sacudió el castillo, las paredes se estremecieron y el techo de la sala del trono se resquebrajó un poco.
-¡No puede ser!- pensó GuruClef.
-¿Qué está sucediendo?- gritaba Caldina nerviosa por tanto movimiento.
-¡El castillo esta siendo atacado!- dijo GuruClef.
Ascot y Paris se miraron mutuamente, y corrieron hacia la salida juntos. Ráfaga corrió tras ellos mientras Caldina y Presea se apresuraban a ver como se encontraba la princesa Esmeralda.
-El escudo...- murmuró GuruClef- Esta cada vez más débil. El aura maligna del enemigo no es muy fuerte. ¿Quién podrá estar atacando?
No muy lejos, Fyula viajaba a toda velocidad hacia el castillo. Lucy, Marina y Anaís viajaban sobre la cabeza de Fyula, ansiosas de ver el castillo. Un poco más atrás estaba Latiz acompañado de Aguila.
-Dime Aguila¿por qué decidiste acompañarnos?- le preguntó Latiz.
-¿Acaso te molesta que viaje con ustedes?- preguntó sarcásticamente, pero Latiz no contestó- Como podía negarme a la petición de una chica tan linda como Lucy.
Latiz lo miró extrañado al tiempo que Aguila miraba a Lucy. Ella mostraba una expresión en su rostro de determinación y coraje.
-Tienes suerte de que se fije en ti.- le dijo Aguila- Lucy es una chica muy agradable, sabes, y no pude negarme a venir por que no soportaría ver una lágrima más en su hermoso rostro.
-¡Mira Lucy!- dijo Marina emocionada.
-¡Es el castillo de Céfiro!- continuó Anaís.
Cuando faltaba poco para llegar, un extraño rayo de luz golpeó una de las alas de Fyula haciéndole perder el control. Fyula uso todas sus fuerzas para no caer en picada, pero aún así aterrizaron de forma brusca.
La entrada del castillo ya se podía ver a lo lejos, y Lucy se incorporó lo más rápido que pudo y corrió al castillo, su corazón le decía que algo andaba mal. Detrás de ella, el resto del grupo intentó alcanzarla, pero Lucy corría con más velocidad.
Ascot y Paris salían del castillo para encontrarse con sus enemigos, dos criaturas mágicas. Una de las criaturas vestía una gran capa blanca con capucha, pero a pesar de que la capa estaba abierta, su interior era negro y solo se veía una esfera brillante de color dorado. De sus mangas, dos grandes garras de metal se asomaban. Era similar a un fantasma, por lo que flotaba. La otra criatura era un demonio carmesí, con grandes alas y una armadura plateada. Utilizaba dos espadas largas, una en cada mano, y en los brazaletes de sus muñecas cargaba dos escudos medianos. El fantasma atacaba con hechizos el escudo mágico que rodeaba el castillo, mientras que el demonio atacaba con fuertes golpes de sus espadas. Antes de que se lanzaran a la batalla, Ráfaga alcanzó a Paris y Ascot.
-¡Paris, Ascot!- les habló Ráfaga- Creo que necesitarán esto para la batalla.
Ráfaga le entregó a Paris un falchion, una espada de hoja larga que se expande desde el mango hasta la punta de la hoja, y a Ascot un guante mágico.
-El falchion tiene un filo impresionante, y el guante duplicará tu poder mágico.- les explicó Ráfaga.
-Son regalos de GuruClef¿no es cierto?- preguntó Ascot.
Ráfaga afirmó con la cabeza y luego desenvainó su espada. Un momento después, los tres se encontraban de camino a la batalla.
Ascot se apresuró y lanzó un hechizo de fuego que forzó a ambas criaturas a retroceder, entonces, Paris saltó y blandió su espada contra el demonio, pero éste lo bloqueó con su escudo derecho. El demonio levantó su espada izquierda e intentó herirlo, pero Paris brincó hacia atrás esquivando el ataque. Ráfaga se movió velozmente y alcanzó al fantasma con su espada haciéndole un corte horizontal. El fantasma retrocedió y miró la herida que había recibido, la tela de su capa había sido cortada en dos, pero en cuestión de segundos, ésta se regeneró, y el fantasma devolvió el ataque con una bola de fuego.
-¡Cresta!- gritó Ascot para invocar un escudo mágico alrededor de Ráfaga.
-Gracias Ascot.
-¡Criaturas mágicas!
El segundo hechizo de Ascot invocó a tres dragones pequeños que emergieron de una estrella de cinco picos. Los dragones se precipitaron sobre el fantasma, pero éste no se movió en lo más mínimo al ver el ataque.
Paris poseía una gran habilidad como espadachín, pero le resultaba difícil evitar los ataques dobles del demonio. En un descuido, Paris bajó la guardia y el demonio lo golpeó con fuerza, derribándolo. El falchion de Paris había caído lejos de su alcance, y al ver que Paris se arrastraba para alcanzarlo, el demonio se preparó para atravesarlo con su espada derecha.
Cuando los dragones estaban por alcanzar al fantasma, éste desapareció momentáneamente, reapareciendo sobre ellos y lanzando un hechizo de hielo. Los dragones no pudieron hacer nada para evitar el ataque y se convirtieron en pedazos de hielo, los cuales se destrozaron al chocar con el suelo. El fantasma trató de usar el mismo hechizo contra Ascot y Ráfaga, pero sus corrientes heladas fueron disipadas por un hechizo de fuego que lo impactó directamente lanzándolo al piso.
-¡Lucy!- miro agradecido Ráfaga a su salvadora.
Justo antes de que el demonio hiriera a Paris, se dio cuenta de que un hechizo se aproximaba a él, y bloqueó el gran dragón de agua con su escudo izquierdo, pero un segundo hechizo también fue lanzado contra él, y usando su escudo derecho se defendió del huracán verde. Sin embargo, la potencia de los hechizos juntos era tan fuerte, que terminaron por lanzar al demonio contra el escudo del castillo.
-¡Marina¡Anaís!- dijo con felicidad Paris.
El fantasma se levantó y se elevó en el aire, cuando tuvo suficiente altura lanzó una bola de fuego de gran tamaño contra Lucy. Ella intentó detenerla con su flecha de fuego, pero su hechizo fue absorbido por la energía de la bola de fuego.
-¡Centella luminosa!- Latiz invocó su magia, y su poder deshizo la bola de fuego.
-Gracias Latiz.- le sonrió Lucy y Latiz también le contestó con una sonrisa.
Cuando el demonio se recuperó del ataque anterior, le lanzó sobre Anaís con sus espadas, pero el viento de defensa la protegió durante un momento. La espada del demonio atravesó el escudo de viento, pero fue detenida por la espada de Marina. Entonces, el demonio blandió su otra espada, pero de igual forma fue detenida por el falchion de Paris.
-¡Ahora Anaís!- le ordenaron Marina y Paris.
-¡Huracán verde!
Como las espadas del demonio estaban ocupadas, el hechizo lo golpeó directo en el pecho agrietando su armadura. Pero el demonio no retrocedió, y de su boca lanzó un rayo púrpura contra Anaís. Desde atrás, Aguila sacó un objeto similar a la empuñadura de una espada y de un salto se colocó frente Anaís. Justo antes de que el rayo los alcanzara, de la empuñadura surgió una espada de luz azul y con ella Aguila desvió el ataque.
Ascot se apresuró a invocar a otra criatura mágica similar a una planta gigante, la cual sujetó al fantasma con sus raíces. Ráfaga saltó e hirió al fantasma con su espada nuevamente con un corte horizontal, pero esta vez a la altura de la esfera dorada en su interior.
-¿Estas lista Lucy?- le preguntó Latiz que ahora estaba junto a ella.
-Lo estoy, si tu lo estas.
-¡Centella Luminosa!
-¡Flecha de Fuego!
Ambos hechizos se combinaron y destruyeron al fantasma por completo, dejando solo unos trozos de tela en el aire.
Paris corrió contra el demonio y golpeó el peto de su armadura con su falchion, haciéndola pedazos por el impacto. Entonces, Aguila atravesó el pecho descubierto del demonio con su espada de luz y luego se apartó con un salto.
-¡Es todo suyo chicas!- les dijo a Marina y Anaís.
Se miraron la una a la otra e hicieron un movimiento de afirmación con la cabeza para indicar que estaban listas.
-¡Dragón de Agua!
-¡Huracán Verde!
El impacto de los dos hechizos creó una gran explosión que consumió al demonio y dejó su cuerpo en el suelo sin vida, el cual poco a poco se empezó a desmoronar.
-¡Chicas!- les habló Lucy- ¿Se encuentran bien?
-No te preocupes.- respondió Marina- Un monstruo tan feo como ese no iba a derrotarnos.
-¿Tu estas bien Lucy?- le preguntó Anaís mientras se acomodaba sus anteojos.
-Si.- contestó con una gran sonrisa.
-Que mal que se encuentren bien.- interrumpió otra persona.
Sobre las cenizas que quedaron del demonio apareció Luz, quien examinaba los restos de la criatura y al darse cuenta de que habían perdido la batalla se dirigió hacia Lucy.
-¿Cómo estas Lucy? Veo que has decidido retomar el camino de las batallas.
-¿Quién te crees que eres para venir ha hablarle así a Lucy?- le reprochó Marina.
-Vaya, vaya...- rió entre dientes Luz- Pero si son tus queridas amigas.
-¿Qué es lo que deseas?- preguntó Anaís.
-Lo que quiero es fácil...- Luz volteó hacia el castillo- ¡Quiero que todos mueran¡Flecha de Fuego!
El poderoso ataque de Luz destruyó el escudo que protegía el castillo como si fuera un cristal, pues ya había sido debilitado por las otras dos criaturas mágicas.
-Lucy...- continuó Luz- Muy pronto tú y yo continuaremos nuestra batalla.- dicho esto desapareció momentáneamente y reapareció frente a Latiz- Espero que hayas pensado en mi proposición. Según parece, no te queda mucho tiempo de vida.
-¡Apártate!- le ordenó Latiz al empujarla del hombro.
-¡Ja! Ya veremos que es lo que dices cuando estés agonizando.- luego cambió otra vez de lugar, pero esta vez apareció frente a Lucy- En cuanto a ti Lucy... Te arrepentirás de no haber regresado a tu hogar cuando tuviste la oportunidad.
Dicho esto Luz desapareció por completo al igual que los restos de las criaturas mágicas. Lucy miró consternada a Latiz, pues podía ver en sus ojos un dejo de tristeza.
Después de la batalla todos entraron al castillo, quedando al final del grupo Lucy y Latiz, pero antes de entrar, Latiz detuvo su camino al sentir una presencia familiar a sus espaldas y se quedó congelado.
-Latiz.- le llamó Lucy- ¿Qué pasa?
-Zagato...- murmuró Latiz.
No muy lejos, Zagato estaba de pie mirando a su hermano. Había salido a buscarlo con la intención de romper el hechizo de Sangre Pura, pero al darse cuenta del ataque al castillo, regresó lo más aprisa que pudo, pues no podía dejar que algo le pasara a la princesa Esmeralda. Cuando llegó, la batalla ya había terminado, y ahora solo esperaba la reacción de su hermano. Lucy miró a Zagato sin decir nada, y parecía que Latiz tampoco iba a decir palabra alguna.
Dentro del castillo, GuruClef recibió a las chicas y se apresuró a explicarles que el emperador Megas no tardaría en llegar al castillo. Presea y Caldina llegaron un poco después sin noticias sobre alguna mejora de la princesa Esmeralda.
-¿Qué pasó con Lucy?- preguntó abiertamente Marina.
-Creo que se quedó con Latiz atrás.- respondió Ascot.
-Iré a ver si están bien.- Marina intentó salir, pero Aguila la tomó de la mano y se lo impidió- Aguila...
-Lo mejor será dejarlos solos.- Marina entendió de inmediato lo que Aguila dijo y desistió- Si me disculpan, iré a recorrer el castillo.- dijo abiertamente- Con tu permiso GuruClef.
-Ahora deben descansar.- sugirió GuruClef- Se aproxima la batalla más peligrosa y necesitaremos de toda nuestra magia y habilidades para poder ganar.
-GuruClef tiene razón.- continuó Presea- Caldina y yo vigilaremos a la princesa Esmeralda.
-Descansen un poco chicas.- dijo Caldina- Acaban de hacer un excelente trabajo.
-¿Y si el enemigo ataca?- preguntó Anaís- Ya no está el escudo que protegía el castillo...
-Ascot y yo montaremos guardia en el exterior y les avisaremos si sucede algo.- dijo Ráfaga.
-Si no te importa Anaís, quisiera hablar contigo a solas.- dijo Paris, y Anaís contestó con una sonrisa.
-En cuanto recupere mis fuerzas, colocaré otra barrera mágica.- les dijo GuruClef- Pero me llevará algo de tiempo.
Mientras tanto, Lucy se dirigía a la sala del trono con Zagato y Latiz que caminaban a su lado, pero la situación le resultaba algo incómoda. Cuando llegaron, GuruClef se sorprendió de ver a Zagato y a Latiz juntos.
-¿En dónde estabas Zagato?- le preguntó GuruClef.
-Había salido a buscar a mi hermano, pero parece ser que nos encontramos por pura casualidad.- respondió seriamente Zagato.
-GuruClef.- dijo Latiz- Debo informarte de que hay un enemigo que está merodeando el castillo.
-Ya lo sé Latiz. Anaís y Marina me contaron todo.
-También está utilizando criaturas mágicas como sus aliados.
-¿Criaturas mágicas?- dijo GuruClef- Eso explicaría por que sentí un aura maligna pequeña.
-Disculpa GuruClef.- interrumpió Lucy cargando la espada Valis en sus manos- Algo le sucedió a la espada que me habían entregado.
GuruClef tomó la espada y la examinó por completo. Cuando terminó dejó escapar un aire de preocupación y desconcierto.
-¿Es muy malo?- preguntó Lucy avergonzada.
-Me temo que la espada ha perdido su energía.
-¿Cómo dices?- preguntó Latiz.
-La espada Valis tiene un poder propio, y este poder creó un vínculo con Lucy, quien había sido escogida para ser su portadora. Ese vínculo eran el valor y determinación que están dentro de tu corazón Lucy. Seguramente pasó algo que alteró ese vínculo, provocando así que la espada se vaciara por completo.
-¿Existe algún modo de repararla?- preguntó Zagato.
-No lo sé.- respondió GuruClef entregándole la espada a Lucy nuevamente- Es la primera vez que veo la espada Valis como una espada ordinaria. Por ahora debemos esperar, solo Lucy tiene el poder de revivir a Valis.
-Entiendo.- Lucy estaba triste y avergonzada por no haber sido capaz de proteger el arma que salvaría a Céfiro.
-No te preocupes Lucy.- la animó Latiz- Estoy seguro de que tu corazón y tu espíritu hallaran la manera de solucionar este problema. Confío en que lo lograrás.- un brillo de esperanza surgió en los ojos de Lucy.
-Te importaría dejarnos solos, Lucy.- dijo Zagato- Latiz, GuruClef y yo tenemos que tratar un asunto de mucha importancia.
-Claro. Por cierto GuruClef ¿dónde se encuentran mis amigas Marina y Anaís?
-Se fueron hace un momento. Marina salió a vigilar el castillo con Ascot y Ráfaga. Y supongo que Anaís y Paris deben estar recorriendo los pasillos.
-Gracias.- dicho esto, Lucy salió a buscarlas.
No muy lejos de ahí, el emperador Megas se preparaba para su siguiente ataque. Junto a él, Luz aguardaba sentada en una roca, y por la expresión en su rostro parecía estar aburrida. Megas había detenido su marcha en un área despejada, durante varios minutos había permanecido meditando con la espada Leethus entre sus manos.
-¿Cuánto tiempo más tenemos que esperar para volver a atacar?- le preguntó Luz con un gran bostezo- Empiezo a aburrirme mucho.
-Ten paciencia Luz.- respondió Megas rompiendo su meditación- Por si no lo recuerdas las criaturas que atacaron el castillo hace poco solo eran una distracción para evitar que GuruClef notara toda la energía maligna que he conseguido reunir con mi meditación.
-¿Y de que nos servirá eso?- dijo Luz despectivamente- Con mi sola energía será suficiente para acabar con las guerreras mágicas y con cualquiera que se oponga a nosotros.
-Tu confianza no te deja ver más allá de tu nariz.- respondió Megas ignorando el comentario anterior- No deberías subestimarlas. El poder de esas niñas es más grande de lo que puedes imaginarte. Ni siquiera ellas conocen su verdadero potencial.- sus palabras habían atraído la atención de Luz- Sin embargo, debo confesar que estoy sorprendido de que la portadora de la espada Valis y la espada misma hayan perdido su vínculo. Esta es una excelente oportunidad para el ataque final.
-Así que tú crees que mis poderes no son suficientes para vencerlas...- pensaba Luz- Te demostraré de lo que soy capaz.- entonces desapareció.
-Muy pronto Céfiro caerá a los pies de su nuevo pilar, el gran Megas. ¡Nadie podrá impedirlo!
Megas comenzó a reír con fuerza, y de pronto, clavó la espada Leethus en el suelo. Una gran estrella de cinco picos y un círculo comenzaron a dibujarse con una luz dorada que emergía de grietas en el suelo. La tierra empezó a temblar, y una vez acabado el dibujo, la tierra debajo del circulo comenzó a separarse y a elevarse en el aire. Cuando la gran masa de roca y piedra ganó suficiente altura, enormes torres de metal emergieron del círculo y se cruzaban unas con otras mezclándose. Al terminar el proceso, el resultado fue una gigantesca fortaleza flotante, y al frente de ésta Megas contemplaba el castillo de Céfiro.
Por su parte, Marina y Ascot montaban guardia frente a la entrada del castillo, mientras que Ráfaga vigilaba en los alrededores.
-Me alegra saber que ya no eres nuestro enemigo.- le dijo Marina sonriendo a Ascot.
-Me siento mejor así.- contestó Ascot un poco sonrojado.
-Aún no puedo creer que hace unos días teníamos que luchar en contra tuya. Debo decir que eres un muchacho con unos poderes asombrosos.
-¿Tu crees?- preguntó Ascot entusiasmado.
-Claro. Alguien como tú debió aprender su magia de un mago muy poderoso, como GuruClef.- Marina miró al cielo y se quedó pensando.
-La verdad... es que de pequeño yo fui su aprendiz.
-¿Hablas en serio?- Marina estaba asombrada- ¿Y como es en realidad?
-¿A que te refieres?- Ascot estaba confundido.
-Hablo de que clase de persona es, si siempre está serio, cuales son sus pasatiempos, cual es su comida favorita, cosas así.
-¿Comida... favorita?- Ascot aún no comprendía el sentido de la conversación.
-Me gustaría saber que alimentos le gustas, así podría aprender a cocinarlos.- dijo Marina con una pequeña sonrisa pícara.
-¿Acaso sientes algo por él?- preguntó Ascot dudando de la posible respuesta.
-Es extraño. Es la primera vez que siento algo así por alguien. No puedo evitarlo. Desde el primer momento en hablamos... esa mirada...
(Flash Back)
Después de haber intentado robar la espada Valis Marina caminaba de un lado a otro por los pasillos del castillo, tratando de familiarizarse con ellos. Visitó cada una de las habitaciones y revisó cada rincón. Sin darse cuenta llegó a la habitación sagrada, en donde se encontraba la espada Valis. Se sintió culpable y preocupada al ver la pared destruida por la cual había entrado a la fuerza para robar la espada. Marina volteó rápidamente al escuchar pasos detrás de ella.
-Parece como si un huracán hubiera pasado por aquí.- dijo GuruClef al ver los escombros de la pared.
Marina no dijo nada y bajo la vista al suelo avergonzada por lo que había hecho. Intentó disculparse pero no encontraba las palabras adecuadas para hacerlo. Entonces, GuruClef levantó el báculo que llevaba consigo y, con ayuda de su magia, el muro comenzó a reconstruirse rápidamente. Ella observó lo que GuruClef hizo asombrada.
-Tú debes ser GuruClef, el hechicero real ¿no es cierto?- preguntó Marina en voz baja.
-Si, y tú debes ser la chica que provocó este desorden.- le sonrió. Las mejillas de Marina se sonrojaron y se sintió más apenada- No me malinterpretes, no te culpo por querer robar la espada Valis.
-Es que yo…- Marina quiso explicar lo que sucedía, pero luego se arrepintió.
-¿Cuál es tu nombre?- preguntó GuruClef amablemente.
-Ma…rina.- respondió tímidamente cuando GuruClef tomó sus manos.
-¿Te gustaría acompañarme a tomar una taza de té mientras me cuentas que sucedió aquí?- le volvió a sonreír.
Marina solo movió un poco la cabeza aceptando la amable invitación de GuruClef. Una vez que la pared estuvo totalmente restaurada, ambos caminaron hacia la cocina.
(Fin Flash Back)
-Desde aquel momento...- continuó Marina- no he podido apartar esa mirada de mi cabeza. Siempre está ahí.
-Deberías decirle lo que sientes.- aconsejó Ascot un tanto desanimado.
-No lograría nada con eso. Después de todo, él es el hechicero real... y yo solamente soy... bueno... pues yo misma...- Marina no dejaba de ver las nubes oscuras del cielo- Mi mayor deseo en este momento es devolverle a Céfiro toda su belleza.
-Tienes un corazón muy noble Marina.
-Muchas gracias Ascot. Y tu eres un muchacho muy dulce.- le sonrió.
Ascot no pudo evitar sonrojarse así que bajo la cabeza. Entonces, algo en el pecho de Marina comenzó a brillar, así que busco debajo de su armadura y entre sus ropas y encontró un cristal azul que tenía un singular brillo y emitía un ligero calor.
-Este cristal es...- murmuró Marina.
-¡Que hermosa es!- dijo Ascot.
-¡Ahora lo recuerdo!- exclamó Marina poniéndose de pie- Este es uno de los cristales que la princesa Esmeralda nos obsequió a Lucy, Anaís y a mí en nuestra primera batalla como guerreras mágicas. Pero...- se quedó mirando la piedra y pensó- No me había dado cuenta de que estuviera atada a mi cuello. Me pregunto si Lucy y Anaís tendrán las suyas también.
El ambiente en Céfiro era cada vez más oscuro, pues ahora que Valis había perdido su energía, Leethus y su poder absoluto crecían a cada momento. El campo de batalla ahora le daba la ventaja a Megas.
Anaís recorría los inmensos pasillos del castillo junto a Paris. A pesar de que llevaban varios minutos caminando, ninguno había dicho nada, lo único que se podía escuchar era el sonido de sus pasos. Entonces, Anaís se detuvo y Paris avanzó un par de pasos más antes de voltear a verla.
-Dime Paris.- le habló Anaís con voz dulce- ¿Qué era lo que querías decirme?
-La verdad Anaís...- Paris se acercó a una de las ventanas a un lado del pasillo y se quedó mirando el sombrío paisaje- Solo quería estar un momento a solas contigo.
-...- Anaís estaba desconcertada.
-¿Recuerdas el día en que nos conocimos? Cuando Lucy y tú se encontraban en la aldea de Talim.
-Si lo recuerdo.- sonrió Anaís- En aquel entonces aún no sabía que eras nuestro enemigo.
-Y después regresé al castillo.- la voz de Paris se tornaba un poco triste- Fue entonces que te enteraste de que Ascot y yo habíamos sido quienes destruimos tu aldea natal...- Anaís permaneció en silencio.
(Flash Back)
En su habitación, Anaís hacía una plegaría por sus padres y su hermana. Sus brazos descansaban sobre su cama mientras ella estaba de rodillas en el suelo. Cuando terminó se puso de pie y salió, pero al cruzar la puerta se encontró con Paris. El muchacho parecía haberse recuperado del veneno de la criatura de Ascot que los había atacado, y caminaba con naturalidad. Al verlo, Anaís quiso golpearlo y desquitar todo su dolor por que había sido él quien le arrebató a su familia, pero se contuvo.
Paris se paró frente a ella y después de mirarla un momento a los ojos se inclinó y se soltó a llorar. Anaís no comprendía la actitud de Paris, aún así se agachó y limpió una de sus lágrimas, pero ella no pudo contenerse y también comenzó a llorar.
-Perdóname Anaís… perdóname.- repetía una y otra vez Paris.
-¿De que hablas?- quiso saber Anaís.
-GuruClef te dijo quien era el responsable de la muerte de tu familia ¿no es cierto?- dijo sollozando.
-Paris…
El corazón de Anaís estaba totalmente desconcertado, no sabía si debía sentir lástima u odio, cariño o desprecio.
-Sé que no merezco que me perdones. Por mi culpa tus seres queridos ya no están con vida. Además, cuando nos conocimos yo tenía la intención de asesinarte a ti y a tu amiga.- Anaís se sorprendió aún más al escuchar esto- Si quieres, toma mi vida para vengarte.
Paris sacó entonces una daga que llevaba oculta bajo su pantalón y se la entregó a Anaís, luego inclinó la cabeza y cerró los ojos. Anaís se quedó petrificada al sentir la daga en sus manos e inmediatamente la levantó guiada por el odio. Pero al no sentir nada, Paris abrió los ojos y, sin levantar la cabeza, vio que la daga caía al suelo, y luego Anaís se tiró para llorar.
-¿Por qué?- le preguntó Paris en voz baja.
-No puedo quitarte la vida. Por mucho odio que sienta hacia ti, no puedo hacerte daño. Mi familia nunca me lo perdonaría.
En ese momento, Paris apartó la daga de ellos y abrazó a Anaís para que llorara en su hombro. Ambos permanecieron así durante mucho tiempo, desahogando todos los malos sentimientos que había en sus corazones.
(Fin Flash Back)
-Tu corazón supo encontrar la manera para perdonarme.- continuó Paris- El crimen que cometí en tu contra es inmenso, y por ello, vuelvo a ofrecerte mi vida para que hagas con ella lo que te plazca.
Anaís se acercó a él y lo rodeó con sus brazos, recargando su mejilla en el pecho de Paris. Esta reacción desconcertó a Paris, pero guiado por el momento y el sentimiento, le regresó el abrazo.
-Sinceramente Paris no hubiera podido hacerte daño aunque en verdad lo hubiese deseado.- las palabras de Anaís eran suaves y llenas de cariño- Desde aquel día, cuando nos vimos por primera vez, sentí algo muy extraño en mi corazón. Y cuando te miraba a los ojos no podía evitar sentirme intimidada. Desconozco las razones por las que atacaste mi aldea... pero estoy segura de que eso ya no tiene importancia para ti... lo puedo ver en tus ojos. Puedo sentir el mismo calor que me brindaba la princesa Esmeralda cada vez que hacía una plegaria.
-Anaís...
-Me alegra saber que puedo contar contigo a mi lado.- hubo un breve silencio- Ojalá algún día podamos restaurar Céfiro. El mundo que tanto ama la princesa Esmeralda y por el cual estuvo velando tanto tiempo.
-Sé que así será, Anaís.- le sonrió Paris- Tus amigas y tú son muy fuertes, estoy seguro de que tu deseo se cumplirá.- Entonces, una luz esmeralda entre ellos los obligó a separarse- ¿Qué es esa luz?
Anaís busco entre sus ropas y sacó un cristal de color verde esmeralda que brillaba intensamente. Lo sostuvo en su mano y notó que lo tenía colgado al cuello con una cadena delgada.
-¿De donde lo sacaste Anaís?- Paris estaba fascinado con el cristal- Es muy hermoso.
-Si no me equivoco este cristal fue el que me dio la princesa Esmeralda cuando mis amigas y yo nos convertimos en guerreras mágicas. Pero creía que este cristal se había convertido en nuestras armas. En todo este tiempo no había notado que lo traía conmigo.
Anaís y Paris se miraron mutuamente y comenzaron a reír, y aunque ya se habían separado, aún permanecían tomados de las manos.
Mientras buscaba a sus amigas, Lucy llegó al jardín interno del castillo. El ambiente del jardín era muy distinto al exterior, lleno de vida y luz. Lucy se acercó a la fuente del centro y se sentó a mirar las flores dejando la espada Valis junto a ella.
-Aquí fue donde conocí a Anaís cuando recién había llegado al castillo...- murmuró- Recuerdo haber escuchado una dulce melodía al entrar al jardín. Anaís estaba sentada justo aquí, y dejó de cantar al darse cuenta de mi presencia...
(Flash Back)
-Lo siento, no fue mi intención interrumpirte.- se disculpó Lucy.
-No te preocupes, no sabía que había alguien más aquí.- le sonrió la chica.
-Tienes una hermosa voz.
-Gracias. A veces me gusta venir aquí y tararear esa melodía, me recuerda cuando era pequeña. Nunca antes te había visto por aquí. ¿Vienes de visita?
-No exactamente.
-¡Que olvidadiza soy! Así no es como se inicia una conversación.- se levantó y se acercó a Lucy- Mi nombre es Anaís, encantada de conocerte…
-Lucy, me llamo Lucy.
-Encantada de conocerte Lucy.- Lucy y Anaís se sentaron en la fuente para conversar.
(Fin Flash Back)
-Desde un principio nos llevamos bien.- pensaba Lucy- Imagino que era por que estábamos destinadas a ser las nuevas guardianas de Céfiro.
Un pequeño pájaro azul se posó en la fuente cerca de Lucy y dio pequeños saltos hacia ella. Lucy intentó tocarlo, pero el pájaro se alejó asustado.
-Pero la forma en la que conocimos a Marina fue diferente. Ella había intentado robar la espada Valis y Latiz y yo tuvimos una pequeña lucha con ella. Afortunadamente, Latiz logró detenerla con su magia. Debo confesar que la actitud de Marina había sido extraña, pero mi corazón me decía que podía confiar en ella. Y creo que Anaís sentía lo mismo...
(Flash Back)
-¿Qué sucedió?- preguntó Marina al despertar después de haber recibido el ataque de Latiz.
-Me alegra ver que no te sucedió nada malo.- le sonrió Lucy.
-Tú eres la chica que estaba junto al hombre que trató de detenerme cuando huía con la espada ¿verdad?- preguntó Marina apenada.
-Soy Lucy. ¿Cómo te llamas?- Lucy mantenía su sonrisa a pesar de lo sucedido.
-Mi nombre es Marina.- respondió confundida por la actitud de Lucy.
En ese momento Anaís entró a la habitación secándose un par de lágrimas de sus ojos y se sorprendió de encontrar a Lucy platicando con Marina.
-Hola Lucy.- la saludo con una sonrisa para ocultar su tristeza.
-¡Hola Anaís! Ven, quiero que conozcas a mi nueva amiga, Marina.
-¿Amiga?- se desconcertó Marina.
-Claro.- dijo Lucy- ¿O es que acaso no quieres que sea tu amiga?
-No ese eso.- se apresuró a decir- No creo que sea conveniente que me consideres tu amiga después de los problemas que les cause.
-Descuida. Puedo ver en tus ojos que no eres una mala persona.
Las tres chicas sonrieron entre sí, expresando un cariño y confianza mutua. A pesar de que recién se habían conocido, el sentimiento que las unía era muy fuerte, como si se conocieran de antes.
(Fin Flash Back)
-Fue entonces que recibimos la misión de guerreras mágicas por parte de la princesa Esmeralda. Ella nos entregó nuestras armaduras y armas. Aún recuerdo sus palabras: "Guerreras mágicas, usen estos cristales mágicos como símbolos de su amistad y fuerza."
Entonces, de entre uno de los arbustos brotaron dos largas orejas blancas. Al percatarse de la pequeña criatura que la acechaba, Lucy sonrió y le habló.
-¡Nikona!- al escuchar su nombre, la pequeña bola de algodón saltó a los brazos de Lucy- Que alegría volver a verte. ¿Dónde te habías metido?
-Pupu pu pu puu.
-Nikona también nos ayudó a darnos cuenta de nuestra misión.- continuó pensando- Cada una de nosotras no encontramos con Nikona en lugares distintos, y nos ayudó a descubrir nuestra magia. GuruClef nos lo explicó...
(Flash Back)
-Nikona es un ser mágico. No es como las criaturas de Céfiro, por que ni siquiera es de Céfiro.- GuruClef se sentó en su trono y apareció tres sillas flotantes para las chicas- Nikona pertenece a una vieja leyenda. Se dice que cuando Céfiro esté en peligro, Nikona aparece para brindarle poderes asombrosos a los elegidos, para que puedan defender el planeta. Por lo que su presencia significa que una terrible batalla se aproxima, pero también representa la esperanza.
-¿Una batalla?- murmuró Lucy.
-Nadie sabe como es en realidad. Existen rumores que dicen que parece un ángel, pero no estoy seguro. La única seña particular en Nikona en un cristal redondo de color rojo en su frente.- Las tres chicas reaccionaron al mismo tiempo cuando escucharon la descripción- Cuando el antiguo pilar llamó a sus tres guerreros, Nikona apareció y les brindó los poderes necesarios para vencer a Rogles. A Rayearth le otorgó el poder del fuego, a Ceres le brindó el poder del agua, y a Windom le otorgó el poder del aire.
(Fin Flash Back)
-Sin embargo...- Lucy se angustió- Aun no logro entender como es que Luz pudo llegar a Céfiro y por que está luchando del lado del emperador Megas... Ella era mi mejor amiga... Pero ahora pareciera que ya no le interesa en lo absoluto nuestra amistad...
(Flash Back)
-Dime algo Lucy- dijo Luz mientras avanzaba- ¿Por qué estas aquí?- Lucy no respondió- ¿Por qué intentas proteger a Céfiro y a su gente? Nadie en este mundo sabe quien eres ni por que estas luchando.
-Te equivocas Luz.- dijo Lucy- Yo estoy aquí para proteger a mis amigos. El emperador Megas quiere destruir Céfiro y herir a aquellos que amo.
-¿Amor?- rió entre dientes- Llamas amor al sentimiento por estas personas.- rió más fuerte.
-¿Qué?- se desconcertó Lucy.
-¿Como puedes decir que amas a la gente de Céfiro cuando nadie de aquí te ama? Abre los ojos Lucy, estas peleando por una causa que no te concierne.
-Eso no es cierto.
-No existe amor en las personas que te obligan a convertirse en su escudo para una guerra mientras ellos se quedan observando como sufres por las batallas.
-¡Mis amigos nunca harían eso!
-Entonces, dime ¿donde están GuruClef y la princesa Esmeralda¿Por qué no están luchando junto contigo?
-Es que ellos...
-¿Y que me dices de Ráfaga, Caldina y Presea? Ellos también son tus amigos¿no?
-Pero...
-Ellos te mandaron al campo de batalla confiando en que tu lo ibas a hacer todo. Ellos no han movido un solo dedo para ayudarte.
-No es cierto... ¡No es cierto!
-¿Dónde están Marina y Anaís?- Lucy miró a Luz a los ojos con el corazón destrozado- Y son ellas quienes son tus mejores amigas ahora...- dijo con sarcasmo- ¿Por qué te abandonaron?
-Marina... Anaís...- murmuró Lucy cabizbaja y con una lágrima en su rostro.
-Las personas solo te utilizan para cumplir sus metas. Solo hay alguien en quien puedes confiar, y es en ti misma.
-Pero Luz... tu y yo éramos amigas...
-Ya te lo dije, solo confío en mi misma, no necesito de ti o del emperador Megas. ¡No necesito de nadie!
(Fin Flash Back)
-En aquel momento fue cuando perdí las esperanzas y por ello el vínculo entre la espada Valis y yo se rompió.- miró la espada a su lado y la recorrió con su mano.
Aguila había permanecido en la entrada del jardín, observando a Lucy en silencio. Entonces, apareció Latiz después de haber hablado con GuruClef y se detuvo junto a Aguila.
-La misión que le fue encomendada a las guerreras mágicas es muy dura...- le dijo Aguila- Pero Lucy ha sido la que ha tenido que superar las pruebas más difíciles. Necesitará de todo el apoyo posible para completar su tarea.- Latiz no dijo nada- Ella tiene parte de su corazón puesta en ti, me he dado cuenta de eso en sus ojos. Los dejaré solos para que puedan hablar.- Aguila se fue dejando a Latiz solo.
-Ahora que ha perdido su poder no sé si podremos vencer a Megas.- murmuraba Lucy- Pero ni mis amigas o yo nos daremos por vencidas.- Nikona, que aún seguía entre sus brazos la miró a los ojos y luego saltó de vuelta al arbusto sin que Latiz se diera cuenta de su presencia- Aún sin la espada voy a poner todo mi empeño en la batalla. ¡No dejaré que Céfiro sea destruido!
Cuando Latiz estaba por acercarse, un brillo carmesí brotó del pecho de Lucy. Era el mismo cristal que Anaís y Marina habían encontrado.
-El cristal...- dijo Lucy en voz baja.
-Guerrera Mágica...- una voz llegó a la mente de Lucy.
-Esa voz la conozco... fue la misma que escuche antes de luchar contra Luz en aquella aldea.
-La fuerza de tu corazón esta creciendo. Muy pronto tendrás una nueva oportunidad de demostrar que eres digna de ser una guerrera mágica.
-Esta vez no voy a fallar. No lo haré.- tomó el cristal brillante entre sus manos y miró hacia arriba- Nada evitara que mi deseo de proteger a Céfiro y a mis seres queridos se interponga.
Poco a poco el brillo disminuyo y la voz en su cabeza desapareció. El corazón de Lucy latía con fuerza. Entonces, sintió una mano sobre su hombro.
-Lucy...- dijo Latiz suavemente.
-Latiz...- ambos se miraron a los ojos- ¿Qué sucedió con tu hermano?
-El está ahora en la habitación de la princesa Esmeralda.
Varios pájaros se acercaron a la fuente para beber agua. Lucy y Latiz se sentaron juntos para mirarlos.
-Son hermosos ¿verdad, Latiz?
-Todo lo que hay en Céfiro es producto de los corazones de las personas. Estas aves son así por que fueron creadas a partir de emociones bellas y puras.
-Que maravilloso mundo es Céfiro.- Lucy se había olvidado de los pájaros y se recargó en el pecho de Latiz- Que agradable calor.- pensaba- Es tan suave y tierno.
-Lucy...
-Dime Latiz.
-Hay algo que debo decirte...
Lucy se incorporó y lo miró a los ojos. Después de un breve instante, Latiz la tomó de las manos y se acercó a ella.
-No me queda mucho tiempo, así que quiero decirte esto lo antes posible.- la mirada de Lucy cambió a confusión- Con seguridad ahora puedo decir que sé como se siente mi hermano Zagato.
-¿A que te refieres?
-Desde que se conocieron, Zagato y la princesa Esmeralda se enamoraron. No sé si sea igual en este caso, pero la verdad es que siento algo especial por ti Lucy.
-Latiz yo...- Lucy estaba inmóvil.
-Al mirar las flores que crecen en este jardín puedo compararlas con este sentimiento que también crece dentro de mí.- Lucy bajo la mirada un momento- Desde que murió nuestra madre, Zagato y yo hemos sido muy unidos y nos cuidamos mutuamente. Me sorprendo de ver que tus amigas y tu se protegen igual, aun cuando tienen tan poco tiempo de conocerse.
-Es extraño lo sé. Jamás pensé que pudiera sentirme de esa manera con otras personas aparte de mis padres y mis hermanos, pero nos hemos unido tanto que casi podría pensar que somos hermanas.
Lucy se recargó en el costado de Latiz cerrando los ojos. El canto de algunas aves era lo único que se oía, pero si se ponía atención también era posible escuchar los latidos de sus corazones a un mismo ritmo.
-Latiz…- murmuró Lucy- Haré todo lo que pueda para proteger a Céfiro y todos los que amo.
-Lo sé Lucy. Tienes un gran corazón.
-También hay algo que quiero decirte Latiz.- Lucy lo miró fijamente a los ojos- Yo quería decirte…
Latiz acarició su mejilla y la miró con ternura. Lentamente, ambos se acercaron cada vez más. Lucy fue la primera en cerrar sus ojos y luego Latiz. Nikona, que aún seguía viendo la escena desde su arbusto, escapó justo antes de que los labios de los dos jóvenes se alcanzaran.
Por su parte, Ráfaga se encontraba en el otro extremo del castillo cuando una criatura de roca apareció de la nada y lo atacó. Con un rápido movimiento, Ráfaga desenvainó su espada y cortó a la criatura por la mitad, la cual cayó al piso derrotada.
-Es extraño.- pensaba Ráfaga- Esta criatura era muy débil comparada con las otras. ¿La enviaría el enemigo para atacar el castillo?- de pronto, la criatura comenzó a regenerarse y se puso nuevamente de pie, lista para atacar- Era demasiado fácil para ser cierto.
Frente a Ascot y Marina, en el aire, apareció Luz portando su espada con la que se había enfrentado a Lucy.
-Que escena tan romántica.- se burló Luz.
-¡Eres tú otra vez!- exclamó Marina, guardando su cristal.
-No sabes el gusto que me da encontrarte sin tus amigas.- rió Luz- Así me será más fácil deshacerme de ti. Aunque debo admitir que podría derrotarlas a todas al mismo tiempo si quisiera.
-Por lo visto hablas demasiado, pero no creo que tengas el poder que presumes.- dijo Marina sarcásticamente.
-¿Qué te parece si lo comprobamos?- la retó Luz.
-Seguimos siendo dos contra uno.- intervino Ascot.
-Con que tu amiguito se quiere unir a la batalla. Esta bien. Así será más divertido para mí.
Desde el aire, Luz se lanzó velozmente con su espada en posición de ataque. Ascot usó su magia creando un escudo para detener a Luz, quien golpeó el escudo con su espada y preparó su magia con su otra mano.
-¡Flecha de Fuego!- exclamó Luz.
-¡Dragón de Agua!- Marina se apresuró a contraatacar.
El choque de poderes levantó una gran nube de polvo que envolvió a los tres combatientes. Sin embargo nadie en el castillo se había percatado de lo que estaba pasando, pues la creciente energía maligna del emperador Megas estaba llenado a Céfiro de sombras y desconcierto.
(Fin del capítulo)
Cha cha cha chaaaann! Que les pasará ahora a nuestras heroínas? Que nuevos peligros les aguardan? Podrán Marina y Ascot vencer a Luz? Que pasará con Latiz y Zagato? Podrá el amor florecer en el campo de batalla? Aún hay esperanzas para salvar a Céfiro y a la princesa Esmeralda? Podrá Lucy revivir el poder de la espada Valis? Nos acercamos al capítulo final, las últimas batallas están cerca. No se pierdan el descenlace de esta historia. (Que onda con mi comercial? jeje)
Alba, Luna, LucyChan... una vez más, gracias por sus reviews. Espero que les haya agradado este capítulo. Muy pronto subiré el capítulo final (cuando lo escriba claro... jeje) Mientras tanto, no duden en enviar sugerencias para el final. Todas serán tomadas en cuenta.
Saludos. Angel.
