LAS GUERRERAS MAGICAS
CAPITULO 19 – ASALTO AL CASTILLO DE CEFIRO
Tras haber perdido la batalla contra el ejército de Megas y el castillo, Anaís, Marina y los demás se refugiaron en la casa de Presea dentro del Bosque del Silencio para planear su próximo movimiento para rescatar a Lucy. Pero inesperadamente fueron atacados por Alanis, quien después de ser derrotada ayudo a Latiz para introducirse en el castillo mientras los demás se preparaban para atacar desde fuera.
-Parece que esta será una pelea justa.- sonreía Megas- No habrá nadie que nos interrumpa.
-¿Por qué no dejas a Lucy fuera de esto?- Latiz se preparaba para atacar.
-Lo lamento, pero no puedo hacer eso. Verás, si permito que la guerrera mágica se vaya perdería el control sobre la espada Valis y eso no sería bueno para mis planes de dominar este planeta.
-Otra vez esa aura maligna.- pensaba Latiz- Es la misma que sentí cuando nos enfrentamos fuera del castillo. ¿De quién será esta aura tan poderosa? No parece provenir del cuerpo de Megas.
-¡Prepárate!
Megas corrió contra Latiz y blandió una de sus espadas. Latiz se defendió con la suya, pero aún cuando uso toda su fuerza, Megas lo arrojó contra el muro sin hacer el menor esfuerzo.
-¿Qué sucede?- dijo Megas mientras se acercaba a Latiz- ¿Acaso no eres tu el mejor espadachín de todo Céfiro?
Megas volvió a blandir su espada, pero Latiz giró hacia un lado y logró golpear uno de los costados de Megas, pero su armadura no sufrió el más mínimo rasguño si quiera. Desconcertado, Latiz retrocedió y se preparó para el próximo ataque.
Mientras tanto, fuera del castillo, la batalla librada no era menos intensa. Las criaturas derrotadas por la magia de Marina y Anaís eran decenas, pero cada una que era destruida, aparecían otras más de dentro del castillo. Paris, Ráfaga y Ascot trabajaban juntos, Ascot era la defensa y Paris la espada, ayudado por Ráfaga.
-¿Cuánto tiempo creen que tengamos que seguir con esto?- preguntó Paris al destruir a un demonio.
-El tiempo que haga falta.- respondió Ascot.
-No voy a dejar de luchar mientras no vea que Latiz y Lucy salen por la puerta del castillo.- alegó Marina.
-Yo tampoco.- secundó Anaís- Tenemos que pelear por Lucy.
-Es increíble el lazo que une a esas niñas.- pensaba Ráfaga- No cabe duda de que estaban destinadas a convertirse en las guerreras mágicas.
Latiz no podía hacer frente a los ataques de Megas, por lo que solo lo esquivaba. La gran armadura que Megas portaba le daba la ventaja de agilidad a Latiz.
-¿Qué acaso no vas a pelear?- dijo molesto Megas- ¿Piensas seguir corriendo?
-Tengo que idear la forma de sacar a Lucy de ese cristal.- pensó Latiz mientras continuaba esquivando los ataques de Megas- Pero primero debo detener a Megas un instante. Lo suficiente para poder atacar el cristal.
-¡Me estoy cansando de esto!
Megas blandió la espada Leethus y creó una gran corriente de aire que lanzó a Latiz contra uno de los muros, incrustando su cuerpo debido a la fuerza del golpe. Latiz parecía haber quedado inconsciente por el ataque.
-¡Que decepción!- sonrió Megas mientras se aproximaba- Y pensar que tu eras uno de los individuos a los que más ansiaba enfrentarme. Me das lástima. Quizá Zagato habría representado un mayor desafío. Solo por eso te aniquilaré rápidamente.- entonces, Megas levantó una de las espadas y se preparó para atravesar a Latiz con ella- Te reuniré con tu hermano.- al decir esto empujo la espada con toda su fuerza.
Aún cuando eran cientos de criaturas, no parecían ser eficaces ante los ataques del grupo de Marina y Anaís. Sin importar cuantas criaturas nuevas aparecieran, eran derrotadas fácilmente. De pronto algo llamó la atención del grupo. A lo largo de las torres del castillo y de sus múltiples pinchos, comenzó a fluir una energía oscura y varios rayos salían despedidos en diversas direcciones.
-¡Cuidado Anaís!- exclamó Marina al ver que uno de los rayos se dirigía a ella.
-¡Viento de Defensa!
La magia de Anaís alcanzó a protegerla por muy poco. Otros rayos golpearon a varias criaturas convirtiéndolas en polvo.
-¿Pero que demonios esta sucediendo?- dijo Ráfaga sorprendido.
- No tengo idea.- respondió Paris- Pero si uno de esos rayos nos alcanza terminaremos como esas criaturas.
Poco a poco la energía se fue concentrando en un solo punto, formando una esfera púrpura, la cual descendió lentamente hasta el suelo.
-¡Marina!- le habló Anaís señalando la esfera.
-Yo me haré cargo. ¡Dragón de Agua!
El gran dragón se precipitó sobre la esfera, pero solo fue absorbido, provocando que ésta creciera un poco más.
-No funcionó.- Marina lucía decepcionada.
-Déjame intentarlo a mí.- dijo Anaís- ¡Viento…!
-¡Espera Anaís!- intervino Paris- Si la atacas solo harás que siga creciendo, y no sabemos que puede pasar si continúa así.
Entonces, la esfera comenzó a generar una energía que atraía todo a su alrededor. Primero lentamente y solo a lo que estaba más cerca, pero su fuerza aumentaba a cada instante. Algunas de las criaturas que eran atraídas por esa energía eran devoradas por la esfera, y ésta aumentaba su tamaño. La esfera seguía creciendo y absorbiendo todo. Marina y Anaís luchaban por no ser arrastradas hacía la esfera, pero la fuerza de atracción era cada vez mayor.
-¡Sujétense a mí chicas!- les ordenó Ráfaga al acercarse a ellas.
Marina la abrazó para no ser arrastrada, y Ráfaga clavó su espada lo más profundo que pudo en el suelo para sujetarse a ella. Anaís, que no tuvo tiempo de alcanzar a Ráfaga, fue levantada en el aire hacia la esfera, pero por suerte Marina logró alcanzar su mano cuando paso cerca. De igual modo, Ascot y Paris estaban por ceder ante la fuerza de la esfera, pero Anaís uso su mano libre para utilizar el viento protector sobre ellos y así evitar que fueran devorados.
El tamaño de la esfera era gigantesco, pues había consumido a todas las criaturas del castillo y de los alrededores. Fue entonces que su energía de atracción cesó. Todos cayeron al suelo, exhaustos por el gran esfuerzo que hicieron, pero felices de que nadie había salido lastimado.
-¿Se encuentran todos bien?- preguntó Ráfaga.
-Supongo que si.- respondió Ascot.
-Espera un segundo…- dijo Paris incorporándose y tocando su cuerpo para buscar alguna herida- Vaya, sorprendentemente si.
-¿Qué es esa esfera?- preguntó Anaís.
-Me temo que no lo sé.- Ráfaga desenterró su espada y observó detenidamente la esfera- Pero tengo que admitir que hizo un gran trabajo al deshacerse de las criaturas.
-Tal vez fue un hechizo de GuruClef.- dijo Marina sonriendo- Quizá recuperó su fuerza y lanzó ese poderoso hechizo para ayudarnos.
-No lo creo Marina.- interrumpió Anaís- Si fue la magia de GuruClef entonces ¿por que casi nos devora a nosotros también? Además, esa energía parecía provenir del castillo.
La espada de Megas se había incrustado en la pared, luego de que Latiz reaccionara en el momento preciso y esquivara el ataque. Luego utilizó un resplandor para cegar momentáneamente a Megas, y aprovechando la oportunidad, corrió hacia el cristal.
-Espero que estoy funcione.- Latiz apuntó al cristal con su espada- ¡Centella Luminosa!
La magia de Latiz impactó el cristal pero no conseguía hacerle el menor daño. Detrás de él, Megas reía satisfecho, pues había logrado sacar la espada del muro y recuperar la vista.
-No puedo negar que estás lleno de sorpresas.- dijo Megas- Pero como podrás darte cuenta yo también tengo mis cartas bajo la manga. Ese cristal es indestructible, fue creado con la magia de mi espada Leethus y no hay arma o hechizo que pueda romperlo.
-¿Qué has dicho?
-Así que¿dónde estábamos?
Megas retomó el ataque contra Latiz, quien seguía esquivándolo. Entonces, Megas volvió a usar la técnica anterior para lanzar a Latiz contra la pared, pero esta vez Latiz concentró su magia en su espada para desviar el ataque y devolvérselo a Megas, siendo él quien fue impulsado contra el cristal que atrapaba a Lucy. En ese momento, la espada Leethus alcanzó a tocar el cristal, lo que causó una reacción.
-¿Qué fue eso?- pensaba Latiz- ¿Será acaso que solo esa espada puede romper el cristal?- Megas se levantó molesto por el golpe- Si es así, entonces debo conseguir esa espada.
-¡Maldito, lo pagarás caro!
Megas clavó ambas espadas en el suelo y extendió sus brazos, para lanzar un poderoso rayo. Latiz colocó su escudo mágico, pero no consiguió mantenerlo el tiempo suficiente, recibiendo un impacto directo pequeño.
-Veo que te he subestimado. Honestamente no creí que fueras capaz de mantener esta batalla tanto tiempo. Pero el subestimar a un enemigo es un error que no pienso volver a cometer.
-Entonces terminemos con esto de una vez.
Latiz volvió a concentrar toda su magia en su espada y corrió contra Megas. Al ver esto, Megas esperó el ataque y cuando lo tuvo suficientemente cerca blandió la espada Valis, pero Latiz la esquivó sin problema, y luego Megas atacó con Leethus, solo que esta vez Latiz no esquivó el ataque. Con toda su fuerza, Latiz detuvo el golpe con un choque de ambas espadas.
-No puede ser…- pensaba Megas- ¿De donde saca tanto poder?
Megas no pudo resistir el golpe y soltó su espada, la cual cayó lejos de su alcance, y cuando intentó atacar con la espada Valis, la espada de Latiz se quebró y toda la magia que había concentrado en ella se estrelló contra Megas lanzándolo aún más lejos, atravesando uno de los muros.
Latiz se apresuró a tomar la espada Leethus, pero al hacerlo, la energía maligna de la espada comenzó a dañar todo el cuerpo de Latiz, quien difícilmente podía sostenerla, pero se negaba a soltarla sin importar lo mucho que fuera lastimado. Usando todas sus energías, Latiz arrastró la espada hacia el cristal lentamente. Mientras, Megas levantaba los escombros encima de él y al ver que Latiz tenía la espada corrió para intentar detenerlo, pero antes de poder alcanzarlo, Latiz miró a Lucy.
-Pronto te liberaré.- murmuró Latiz.
Sus palabras sinceras llegaron a los oídos de Lucy aún cuando estaba detrás del cristal. Lentamente Lucy abrió los ojos y alcanzó a ver a Latiz justo antes de que gastara la poca fuerza que le quedaba para levantar la espada Leethus.
-¡No!- exclamó Megas.
-¡Aaaahh!- Latiz blandió la espada contra el cristal aún cuando su cuerpo estaba totalmente dañado.
Afuera, Anaís y Marina intentaban destruir la esfera combinando sus ataque mágicos, pero sin lograr nada.
-¡Huracán Verde!
-¡Dragón de Agua!
Entonces una gran explosión provino de uno de los pilares del castillo.
-¡No es posible!- exclamó Ascot al ver como la mitad superior del pilar central se derrumbaba y despedazaba al caer.
-¡Lucy!- gritaron Marina y Anaís juntas.
El polvo causado por la explosión poco a poco se disipó, y lo que antes era la habitación del trono en donde estaba el cristal que mantenía cautiva a Lucy, ahora parecía una terraza en ruinas. En el centro, Lucy yacían en el suelo junto a Latiz. Cuando hubo recuperado el sentido, Lucy se levantó e intentó despertar a Latiz. Su cuerpo estaba malherido y había perdido el conocimiento tras la explosión, sin embargo había retomado su apariencia humana.
-Latiz, Latiz…- le hablaba Lucy- Por favor, Latiz, despierta. Tienes que despertar.
Una montaña de escombros comenzó a moverse. Varios trozos de roca salieron despedidos cuando Megas uso su magia para liberarse. Evidentemente su cuerpo también había sufrido graves daños y había perdido la espada Valis. Comenzó a acercarse despacio a Lucy y le habló, pero ahora su voz se escuchaba tal y como Lucy la había escuchado antes de que Rogles se adentrara en su cuerpo.
-¡Tú! Tú eres la causante de todo esto. Por tu culpa Esmeralda esta muerta.
-¿Qué dices?
-Mientras sigas con vida, no podré revivir a Esmeralda, por eso tienes que morir.
Poco a poco el aura maligna comenzó a regresar a Megas, y la sombra de Rogles se hizo visible por encima de él.
-Tengo que acabar contigo y con tus amigos.- dijo Megas.
-Solo así te devolveré a Esmeralda.- esta voz provenía de la sombra.
-Te equivocas.- dijo Lucy seriamente.
-…
-He visto lo que hay dentro de tu corazón y de tu mente y sé que es lo que intentas hacer. Pero el malvado de Rogles solo te esta utilizando para convertirse en el gobernante de Céfiro.
-No, el puede revivir a Esmeralda, la he visto con mis propios ojos aquí cuando recién tomé el castillo y ella me protegió en la última batalla.- Lucy solo bajo la mirada y negó con la cabeza.
-La princesa Esmeralda que viste no era la verdadera. Es solo un espejismo creado por Rogles para controlarte. Tienes que deshacerte de él, o acabará por poseer tu alma también y todo lo que eres desaparecerá.
-¡Ha ha ha ha!- la risa de Rogles envolvió a Lucy- Pierdes tu tiempo guerrera mágica, he pasado tanto tiempo dentro de este cuerpo que ahora me pertenece, no hay nada que puedas hacer al respecto. Los antiguos guardianes de Céfiro no fueron capaces de destruirme cuando tuvieron la oportunidad. ¿Qué te hace pensar que tú podrás cambiar las cosas? Observa.
La sombra comenzó a moverse de un lado a otro, y Megas seguía los movimientos como una simple marioneta.
-¡Ya basta!- le ordenó Lucy.
Entonces, la sombra se introdujo nuevamente al cuerpo de Megas. Mientras esto sucedía los ojos de Megas comenzaron a perder su brillo y un par de lágrimas brotaron de sus ojos.
-Lo lamento…- murmuró Megas- Solo espero que Esmeralda pueda perdonarme.
Latiz comenzó a recobrar el sentido y Lucy le ayudó a levantarse. Una densa nube de humo empezó a rodear a Megas una vez que la sombra de Rogles terminó de entrar en su cuerpo.
-Hay que salir de aquí.- dijo Latiz.
Ambos encontraron unas escaleras que conducían a la parte inferior del castillo, y sin pensarlo dos veces se apresuraron a descender, mientras Megas era consumido por aquella extraña nube.
La tierra comenzó a estremecerse con un fuerte terremoto, y la energía alrededor de la esfera parecía empezar a alterarse.
-¿Y ahora que esta sucediendo?- Marina cayó al piso incapaz de mantenerse de pie.
-¡Tenemos que salir de aquí!- sugirió Ascot.
-¡No!- reprochó Marina- No pienso irme sin Lucy.
El temblor pudo sentirse en todo Céfiro, y la casa de Presea no fue la excepción, pues dicho edificio parecía que cedería en cualquier momento debido a que había sido debilitado por el ataque anterior de Alanis, por lo que GuruClef, Presea y Caldina tuvieron que salir a refugiarse en el bosque para evitar ser aplastados.
-GuruClef¿crees que las chicas se encuentren bien?- dijo Presea preocupada.
-No te preocupes Presea.- respondió Caldina con una gran sonrisa- Te aseguro que esas niñas se encuentran sanas y salvas.
-Estoy de acuerdo con Caldina.- continuó GuruClef- Sin embargo, me preocupa esta energía que estoy percibiendo. Jamás había sentido algo igual. No puedo ni imaginarme de que se trata.
-Me pregunto si los anteriores guardianes de Céfiro pasaron por todo esto para poder restaurar Céfiro.- dijo Caldina.
Ayudado por Lucy, Latiz y ella apenas podían caminar entre los pasillos y escaleras del castillo. El temblor cuarteaba las paredes y amenazaba con sepultarlos si no se daban prisa.
-Ya casi llegamos Latiz.- Lucy luchaba por mantener de pie a Latiz- Resiste un poco más, Anaís curará tus heridas con su magia.
Por fin, Lucy alcanzó a ver una luz a lo lejos y supo entonces que esa era la salida al exterior.
-¡Marina, mira!- dijo Anaís señalando la puerta del castillo.
-¡Son Lucy y Latiz!
Cuando sus amigas intentaron acercarse a ellos, los rayos de energía de la esfera les impidieron avanzar. Entonces, el temblor cesó y Lucy pudo escuchar nuevamente la risa de Rogles en algún lugar cercano.
-¿Se dan cuenta guerreras mágicas? Esta es la verdadera fuerza el poder absoluto. No hay nada en todo Céfiro que pueda hacerle frente, ni siquiera la espada Valis. Yo quería reinar en este mundo, pero se han empeñado tanto en impedirlo que ahora tendré que destruirlo.
Sin que se dieran cuenta, las tres criaturas guardianas aparecieron de la nada, cada una con la guerrera mágica correspondiente.
-Miren quien ha venido a ayudar. Son el inútil de Rayearth y sus débiles aliados. Esto no podría ser mejor, destruiré a los antiguos guardianes de Céfiro y las guerreras mágicas.
Rayearth se acercó a Lucy y comenzó a hablarle, y lo mismo hicieron Windom y Ceres, pero las tres chicas podían escuchar a las tres criaturas.
-Guerreras mágicas, el enemigo esta apunto de revelar su verdadero poder.- dijo Rayearth- Ha llegado el momento de que nos convirtamos en uno solo.
-Es por eso que han sido elegidas para proteger Céfiro.- siguió Ceres- Solo ustedes y nosotros podemos combinar nuestras energías para vencer al enemigo.
-Tres guerreras legendarias,- habló Windom- invencibles cuando unen sus corazones y sus espadas. La oscuridad no puede cubrir a aquellas que son la misma fuente de la luz.
-Lo siento Rayearth.- intervino Lucy- Pero he perdido la espada Valis.
Al decir esto el suelo en frente de Lucy comenzó a brillar intensamente, y la espada Valis emergió ante la sorpresa de Lucy.
-No temas, jovencita del mundo místico.- continuó Rayearth- Puedes tener la seguridad de que la espada nunca te abandonará, a ti, que has sido elegida para restaurar la paz a este mundo. En tu mano esta el destino de Céfiro y de todos los que habitan en él.
La figura de Megas apareció en lo alto de la esfera, su cuerpo había sido consumido por completo por Rogles. Los rayos de energía de la esfera comenzaron a concentrarse sobre el cuerpo de Megas y poco a poco fue absorbido por ella. Lucy aprovecho la oportunidad para llevar a Latiz con Anaís, quien de inmediato curó sus heridas.
-Muchachos, deben irse de aquí.- les pidió Lucy.
-¿De que hablas Lucy? Aún podemos luchar.- reprochó Paris.
-No se trata de eso. Si entendí bien lo que Rayearth acaba de decirnos, entonces solo nosotras podemos terminar esta batalla. No quiero que ustedes salgan lastimados.
-Me cuesta trabajo admitirlo, pero ella tiene razón.- dijo Ráfaga.
-No hay nada que nosotros podamos hacer en estos momentos. Lo mejor será regresar con GuruClef. Ahí estaremos a salvo.
-Pero…
Paris seguía en desacuerdo, pero al darse cuenta de que no había más opciones, emprendió la retirada en el lomo del grifo de Ascot hacia el Bosque del Silencio.
-Marina.- Lucy miró a su amiga y le sonrió- Anaís.- lo mismo hizo con la rubia.
De la gigantesca esfera emergió una criatura como ninguna otra que hubieran visto antes. Tenía apariencia humana, pero su cuerpo parecía ser una armadura demoníaca. En el pecho tenía un cristal, a través del cual se podía ver a Megas, cuyo pecho y cabeza eran lo único visible pues el resto de su cuerpo estaba dentro de la criatura.
-¡Espada!- gritó Rogles, quien controlaba a la criatura.
De pronto, la tierra volvió a agitarse y una gran grieta se abrió en el suelo. La espada Leethus salió de la grieta, pero ahora su tamaño era enorme, tal y como la criatura.
-Un genio malvado.- dijo Windom- Formado por las criaturas y demonios de Céfiro.
-Para derrotarlo tendrán que unirse a nosotros y convertirse en genios también.- siguió Ceres.
-Es el momento de la verdad.- terminó Rayearth- Solo digan nuestros nombres y nos convertiremos en uno solo.
Las chicas levantaron sus manos y gritaron los nombres de las tres criaturas. Luego, cada una de ellas fue envuelta por las criaturas, que se habían convertido en fuego, viento y agua. Las nubes del cielo se abrieron revelando a tres criaturas de similar tamaño a la de Rogles. Un genio rojo, con alas de fuego y un escudo en su brazo izquierdo; un genio azul, cuyas alas eran similares a las de un dragón y con una larga cola; un genio esmeralda, que tenía alas de águila y una armadura sumamente resistente. Entonces, las chicas se elevaron a donde estaban los genios y entraron en ellos.
Ahora que estaban listos, los cuatro genios se elevaron por encima de las nubes para pelear. Al igual que Leethus, la espada Valis también había crecido y era empuñada por el genio rojo, Rayearth.
El genio de Rogles y Rayearth se lanzaron el uno contra el otro y chocaron sus espadas. Las nubes debajo de ellos se disiparon al sentir el choque de las espadas.
-¡Huracán Verde!
El hechizo de Anaís se dirigió contra Rogles, pero él se impulsó hacia atrás y disparó varias bolas de energía oscura. Lucy usó el escudo de Rayearth para cubrirse. Luego Ceres se colocó frente a Rayearth y lanzó un dragón de agua, y esta vez Rogles desvió el ataque con su espada.
-Son muy fuertes.- pensó Rogles- Tendré que deshacerme de ellas una por una.
-¡Flecha de Fuego!
-¡Explosión Sombría!
Los dos hechizos luchaban por destruir al otro, pero parecían estar muy parejos. Anaís había conseguido colocarse junto a Rogles y cuando intentó atacarlo con su espada él se dio cuenta.
-¡No intervengas!
Usando su energía oscura, Rogles detuvo a Anaís con varios rayos que salieron de su mano. Anaís cayó inconsciente entre las nubes. Al ver esto, Marina trató de ir en su ayuda, pero Rogles estaba preparado. Dejó de contraatacar la magia de Rayearth y, usando su espada, volvió a desviar el ataque, solo que ahora lo envió directo a Ceres. El golpe causó un gran daño en Marina, y también cayó entre las nubes.
-¡Marina, Anaís!- Lucy no sabía si bajar la guardia para ayudar a sus amigas o seguir luchando.
-¡Patético! Es por eso que nunca podrán derrotarme. Están tan preocupadas la una por la otra que descuidan su propia defensa. Pero ahora solo estamos nosotros.
Lucy estaba furiosa y envistió a Rogles con mucha fuerza, pero al blandir su espada él se apartó y golpeó a Rayearth en el pecho. Luego lo tomó del brazo y lo lanzó hacia arriba, y usando su magia trató eliminarla. Por suerte, Lucy alcanzó a protegerse con el escudo de Rayearth, pero aún así recibió un gran daño.
-No puedo perder…- decía Lucy al reponerse del golpe- Todos cuentan conmigo, no dejaré que el sacrificio de nuestros amigos sea en vano. ¡Flecha de Fuego!
El genio de Rogles cruzó los brazos y espero el ataque, el cual se estrelló contra un escudo mágico que lo protegía.
-¿Es lo mejor que tienes?
De pronto, dos hechizos más se unieron al de Lucy. Anaís y Marina atacaron con su magia los costados del escudo y lograron destruirlo. El poder combinado de las tres generó una gran explosión. Sin embargo, de entre las llamas salieron varios rayos púrpura que impactaron a los tres genios.
-¡Ríndanse de una buena vez! Jamás conseguirán derrotarme. Puede que se hayan convertido en las guardianas de la leyenda, pero ninguna estúpida leyenda me va a vencer.
-Anaís, Marina¿se encuentran bien?
-Si, pero tenemos que pensar en un modo de acabar con esto.- dijo Marina.
-Si continuamos luchando de esta manera temo que nosotras seremos las que pierdan.- dijo Anaís.
-Eso no va a suceder.- la convicción en los ojos de Lucy era evidente- Pero…- Lucy pensaba en Megas, pues él solo había sido la marioneta de Rogles y sentía un poco de lástima.
-¡Acabaré con ustedes de un solo golpe!
Rogles lanzó un rayo contra Lucy. Ceres y Windom volaron a toda prisa para proteger a Rayearth, pero el rayo las impactó a las tres juntas.
-Tenemos que combinar nuestra magia.- sugirió Lucy- Recuerden lo que dijo Rayearth, si queremos vencer hay que convertirnos en uno solo.
Rogles volvió a usar el mismo rayo contra ellas, pero las chicas estaban listas para contraatacar.
-¡Hélice Eléctrica!- gritaron las tres a una sola voz.
Los poderes de los tres genios se combinaron en una sola esfera que atravesó el rayo de Rogles, quien trató de detenerla con su espada, pero fue inútil. El ataque de las chicas había dado resultado. El genio de Rogles cayó, estrellándose en el suelo.
-¡Lo logramos!- exclamaron con alegría.
-¡Ha ha ha ha!- Rogles aún se reía después de recibir el ataque- No estuvo mal. Pero les recuerdo que necesitarán más que eso para vencerme. Yo soy inmortal. Aún si lograran derrotarme regresaría para iniciar mi guerra una vez más. Mientras mi espada exista yo también existiré.- el genio se levantó, tomó su espada y se elevó de nuevo- Y como ya sabes guerrera mágica,- dijo refiriéndose a Lucy- no puedes destruir mi espada, de lo contrario el balance en Céfiro se rompería y el planeta entero desaparecería.
-¿Es eso cierto Lucy?- preguntó Marina asustada.
-No importa si regresas.- contestó Lucy- Te destruiremos y restauraremos Céfiro. Si llegases a regresar, nosotras estaremos listas para luchar.
-Hablas como si fueras inmortal.- dijo Rogles- Pero no importa, por que no vivirás para ver a Céfiro como era antes. ¡Explosión Sombría!
-¡Viento de Defensa!
-¿Alguna idea de cómo vencerlo, Lucy?- preguntó Marina- Tal vez si combinamos otra vez nuestra magia…- Lucy cerró los ojos para pensar en lo que Rayearth había dicho.
-Debemos ser uno.- pensaba Lucy- Hemos pasado por tantas batallas hasta ahora. Cada una de nosotras peleaba por lo que creía justo. Anaís obtuvo su magia cuando perdió a su familia y Marina poco después de que intentara robar la espada Valis. Yo la obtuve cuando me atacó aquella criatura en el Bosque del Silencio, entonces… no, no es eso.
-¿Te encuentras bien Lucy?- preguntó Anaís mientras seguía deteniendo el ataque de Rogles.
-¡Lo tengo!- reaccionó exaltada- Marina¿cuál es el deseo más profundo de tu corazón?
-Salvar a Céfiro y proteger a todos mis seres queridos.
-¿Anaís?
-Yo solo deseo que la paz regrese a Céfiro para que vuelva a ser tan hermoso como antes.
-¡Eso es!- sonrió Lucy- Ese deseo es el que une nuestros corazones, lo que nos mantiene firmes en la lucha y nos da fuerza para seguir.
En el pecho de cada una de ellas comenzó a brillar una luz blanca. Eran cristales, aquellos que la princesa Esmeralda les había otorgado, los mismos que Lucy obtuvo en la torre de Tokio justo antes de llegar a Céfiro. En ese momento, los genios también comenzaron a brillar tan intensamente que el genio de Rogles tuvo que cubrir sus ojos. Cuando la luz disminuyó, los genios había desaparecido, solo quedaba uno en su lugar, un genio más poderoso que los anteriores.
Molesto por lo que acababa de suceder, Rogles disparó cuantos rayos pudo contra el genio, pero éste voló hacia Rogles esquivando ágilmente cada uno de los ataques. Al estar lo suficientemente cerca, golpeó a Rogles y lo lanzó lejos.
-¡Leethus!- gritó Rogles- ¡Revélame tu poder, a mí, que he sido elegido para ser tu amo y convertirme en dueño de este mundo!
-Anaís, Marina.- dijo Lucy- Terminemos con esto de una vez.
-¡Espada Valis!- dijeron las tres- ¡Danos tu fuerza para acabar con el mal y proteger a los que amamos!
La espada Leethus obtuvo un aura negra y maligna, mientras la espada Valis se cubría de una luz blanca. Luego, ambos combatientes se lanzaron el uno contra el otro, chocaron sus espadas y se cruzaron quedando espalda con espalda. Entonces la espada Valis se quebró en mil pedazos y el genio cayó al suelo. Cuando Rogles descendió, el genio había desaparecido y solo quedaban las chicas.
-¿Qué pasó?- preguntó Marina al levantarse.
-¿Qué sucedió con los genios?- Anaís estaba igual de confundida.
Las dos chicas miraron a Lucy, quien ya estaba de pie haciéndole frente al genio de Rogles.
-Parece que yo he vencido.- dijo Rogles satisfecho- Todo Céfiro será destruido ahora que la espada Valis ha sido destruida, pero antes, tendré el placer de acabar con ustedes con mis propias manos. ¡Este es su fin!- el genio levantó la espada Leethus para aplastar a Lucy.
-¡Cuidado Lucy!
-¡Lucy, apártate!
Pero ella no hizo caso, sin embargo, cuando la espada estuvo a escasos metros de tocarla, el genio detuvo su ataque, todo su cuerpo se paralizó.
-¿Qué sucede?- Rogles luchaba por moverse, pero no conseguía nada- ¿Qué le has hecho a mi genio?
Finalmente, la espada se empezó a resquebrajar hasta que también estalló en pedazos. Luego, del cuerpo del genio salieron rayos de luz y también empezó a resquebrajarse.
-¡No, imposible!- Rogles había recuperado el movimiento del genio y trataba de cubrir los huecos por donde emanaba luz- ¡Esto no puede estar pasando!. ¡Mi espada, mi genio!
Por más que luchaba en impedir la destrucción del genio, éste terminó desapareciendo entre la luz de su interior. Al final solo quedaba el cuerpo de Megas tirado en el piso. Lucy intentó acercarse con la esperanza de que todo hubiera terminado.
(Fin del Capítulo)
Y así nos acercamos al capítulo final. Me siento feliz de haber terminado esta historia, y es que ya tengo el capítulo final, solo estoy agregando unos detalles. Pero hablando de otra cosa¿que les parece la historia?, he estado pensando bien como se desenvolvería la historia y espero no haber metido la pata. Seguramente algunos pueden pensar que esta última batalla con Megas/Rogles es muy similar a la que tuvieron las chicas contra Zagato/Esmeralda al final de la primera temporada en la serie, y la verdad es que si me base un poco en ella, necesitaba ideas por que a estas alturas no es fácil retomar una historia después de haberla abandonado tanto tiempo, supongo que haré lo mejor que pueda para mejorar en próximos fics (si es que sigo escribiendo), ojala no los decepcione.
En esta semana subiré el capítulo 20, para poder dar por terminada esta historia, pero me gustaría saber que opinan, digo, para eso son los reviews, para decir: "Hey, va genial tu historia" o "¿Que te pasa? Deberias ponerte a hacer algo diferente en vez de arruinar una buena serie con tus cuentos", ya saben, cosas así :). Por algo esta la libertad de expresión.
Cualquier duda pueden mandarme un correo o desde los previews. Estaré encantado de responderles. Proximamente empezaré a trabajar sobre un nuevo fic, que también será un crossover con Valis, pero será totalmente diferente de este fic y tendrá continuidad con la serie. Pero, quien sabe, quizá mañana quede lisiado y no pueda volver a escribir, pero algo si es seguro, esta misma semana tendrán el capítulo final. Hasta pronto.
Saludos. Angel
