LAS GUERRERAS MAGICAS
Ahora decidí escribir las notas al principio para tratar de que el final quede como quería. La última vez que revise las historias publicadas de MKR en español, noté que esta historia es la más larga... y honestamente creo que me emocioné al escribirla por que se suponía que la acabaría desde el cap 15, pero le agregué 5 más... en fin... espero que no se les haya hecho tan tediosa... jeje XP.
Cambiando de tema, supongo que debí haber dicho esto desde un principio, pero ya ni modo. Cuando yo escribo un crossover, no hago una mezcla de dos historias, personajes y sucesos. Como habrán notado, aunque este es un crossover con Valis no aparece ningun personaje de la serie Valis. Sin embargo, por ejemplo la relación entre Lucy y Luz es la misma que presentan Yuko y Reiko, incluso la forma en la que Luz muere es similar a la de Reiko. También hubo por ahí una conversación de Lucy y Esmeralda que en escencia es una similar a Yuko con Valia. Para mí un crossover consiste en adaptar una historia (en este caso MKR) a otra, usar a los personajes ya existentes para que tomen el lugar de otros. No se me hace muy interesante el que unos personajes conozcan a otros así por que sí, a lo mejor es por que no soy muy original para ideas nuevas, simplemente me gusta tomar una historia que me agrado y adaptarla para que los demás la conozcan también. Si llego a escribir otro crossover con Valis, prometo que introducire a varios personajes, por que Valis es una gran historia, y no hay muchos fics rondando por aquí.
Por otro lado, espero y les agrade el final, traté de dejarlo con un poco de "suspenso", por así decirlo, para que cada quien lo terminé como desee y saque las conclusiones que quiera. A lo mejor muchos estarán en desacuerdo, pero no pueden culparme por tratar de hacer un buen final... pero para eso estan los reviews... Y por último, espero que dentro de poco comience a trabajar en el siguiente fic, les aseguro que volverán a leer sobre mis historias. Y para aquellos nuevos, los invito a que lean "Unidas hasta el fin" otro de mis fics de MKR, más corto y es continuación de la serie. Reviews para cualquiera, siempre me gustan saber que alguien lee lo que escribo, por que es para ustedes.
Sin más por el momento, los dejo para que continuen leyendo. Este el último capítulo de "Deseo Inquebrantable". Que lo disfruten. Saludos a todos. No olviden los reviews!!
CAPITULO 20 – DE VUELTA EN CASA
Después de un feroz combate, Latiz pudo rescatar a Lucy y la verdadera identidad de aquel que había manipulado las fuerzas del mal había sido revelada. Una vez que las guerreras mágicas se habían reunido nuevamente, la batalla entre los genios comenzó, dejando como resultado la destrucción de ambas espadas.
Si bien Lucy conocía perfectamente que Megas estaba bajo el control de Rogles, esperaba que el haber destruido la espada Leethus y al genio maligno hubiera liberado el espíritu y cuerpo de Megas. Con esperanzas de no equivocarse se acercó a Megas.
-Megas…- murmuró Lucy para verificar que aún seguía con vida.
Su cuerpo, aún con tantas heridas, comenzó a moverse, y Lucy continuó avanzando.
-Guerreras mágicas…- murmuró Megas mientras intentaba ponerse de pie- Yo… yo voy…
-¡Ten cuidado Lucy!- le advirtió Anaís.
-¿Acaso estas loca?- Marina se mostraba molesta y en desacuerdo de la actitud de Lucy- Ese sujeto es nuestro enemigo. Después de todo lo que ha causado aún pretendes ayudarlo. No podemos confiar en él. Podría atacarnos de nuevo en cualquier momento.
-Te equivocas Marina.- sonrió Lucy- Megas no es malo. Ha sido Rogles quien lo estuvo manipulando todo este tiempo, él solo buscaba estar con la persona que amaba.
-¿De que estas hablando Lucy?- preguntó Anaís consternada.
-Cuando estuve cautiva en el castillo pude ver dentro del corazón de Megas. El solo deseaba tener un modo de poder estar con la persona que él tanto amaba. Además, nuestra tarea como guerreras mágicas es luchar y proteger a Céfiro, y él es un habitante más al que debemos ayudar.
-Lo que Lucy dice tiene sentido, Marina. Supongo que ahora que la espada Leethus fue destruida ya no tendremos que preocuparnos por los enemigos.
Mientras hablaban, Megas se había puesto de pie. Estaba cabizbajo y sus ojos estaban cubiertos por el cabello que caía sobre su frente.
-¿Te encuentras bien?- Lucy se acercó y trató de mirarlo a los ojos.
-Yo… yo voy a…- Megas no se movía.
-¿Qué sucede?
De improviso, Megas tomó a Lucy por el cuello con un brazo y comenzó a ahorcarla. Al ver esto, Marina y Anaís intentaron ayudar a su amiga, pero chocaron contra un escudo mágico que se había formado entre ellos.
-¡Voy a acabar con ustedes!
Con su otro brazo, Megas preparó una esfera de energía para arrojársela a Lucy, quien trataba de librarse, pero estaba siendo sujetada con mucha fuerza.
-¡Desaparece!- Megas estaba por lanzar el ataque cuando se detuvo. La fuerza en su brazo empezó a disminuir y la esfera de energía desapareció- ¡No, alejate!
Megas terminó por soltar a Lucy, y sujetó su cabeza como si estuviera sintiendo un gran dolor. Se sacudía de un lado a otro. Una vez más el aura oscura comenzaba a envolver su cuerpo.
Anaís y Marina trataron de usar su magia para atravesar el escudo pero sus esfuerzos eran en vano. Al recuperarse, Lucy se puso de pie y observó lo que pasaba.
-¡Déjame tranquilo!- gritaba Megas mientras se agitaba.
-¡Primero tienes que destruir a la guerrera mágica!- la voz de Rogles también se podía escuchar- ¡Ella es la causante de todo tu sufrimiento, por su culpa Esmeralda esta muerta!
-¡No lo escuches!- suplicó Lucy- ¡Tienes que resistir, no dejes que te controle!
-Es… muy fuerte…
Entonces, Megas, movido por la voluntad de Rogles, atacó a Lucy con su magia, y ella no tuvo más remedio que contraatacar de igual modo.
-Tengo que liberar a Megas y destruir de una vez por todas a Rogles.- se decía Lucy a sí misma.
Fue en ese momento que Lucy recordó la pelea que habían tenido en el castillo justo antes de escapar, como Rogles había abandonado el cuerpo de Megas cuando éste había sido herido por la explosión del cristal.
Latiz y los otros, guiados por GuruClef, regresaban sobre Fyula al castillo tras darse cuenta del trágico destino que habrían sufrido las espadas, pues cuando estas chocaron, sus corazones se estremecieron.
-¡Miren, allá abajo!- dijo Ascot- Son las chicas.
-Tenemos que bajar a ayudarlas.- dijo Latiz empuñando su espada.
-Pero, tu herida aún no sana completamente Latiz.- intentó detenerlo Presea- Debemos dejar que ellas luchen.
-No pienso quedarme aquí sin hacer nada.- Latiz cerró su puño y lo apretó con fuerza- Aún si ellas son las guerreras mágicas de la leyenda, no es justo que carguen con toda la responsabilidad de salvar Céfiro. ¿Por qué debemos depender de ellas para resolver nuestros problemas? Céfiro nos pertenece, y no permitiré que sigan arriesgando sus vidas mientras nosotros miramos, esperando a que salgan victoriosas. Además…
-Se como te sientes Latiz.- le sonrió GuruClef- Comprendo perfectamente tu preocupación por Lucy, y tus palabras están llenas de verdad.
-¿Eso quiere decir que…?- preguntó Paris con una sonrisa pícara.
-Vamos a ayudar a las chicas.- respondió GuruClef convencido.
-¡Muy bien!- exclamó Ascot.
-Marina, mira quien viene ahí.- dijo Anaís señalando al pez volador.
-Un poco de ayuda no nos vendría mal. Ya era hora de que llegaran los refuerzos.
Fyula avanzó velozmente hacia el escudo que rodeaba a Megas y Lucy, y antes de chocar con él, GuruClef utilizó su recién recuperada energía para invocar un hechizo que hizo añicos el escudo. Luego todos saltaron del lomo de Fyula y rodearon a Megas. Marina y Anaís se acercaron por detrás de Lucy.
-Vaya, vaya…- dijo Rogles- ¿No les parece esta una batalla injusta?
-Te superamos en número.- dijo triunfal Paris- Así que mejor ríndete.
-Yo lo decía por ustedes, pues aunque me superen en número mi fuerza supera a la de todos ustedes juntos.
Concentrando su poder, Megas lanzó una onda expansiva a su alrededor y derribo a todos, excepto a Lucy, quien con un ágil salto pudo esquivar el ataque.
-Esta es mi oportunidad. ¡Flecha de Fuego!
Las llamas envolvieron el cuerpo de Megas. El luchaba por extinguir el fuego, pero las ardientes llamas no cedían ni un poco, sin embargo, el hechizo no lo estaba dañando precisamente, solo le hacía creer que estaba siendo incinerado. El truco de Lucy había resultado, pues al sentir la amenaza de las llamas, Rogles abandonó el cuerpo de Megas.
-Rogles.- Lucy pudo distinguir entre el fuego la sombra espectral de su enemigo- ¡Que no escape!
Anaís se incorporó de inmediato y usando el viento protector detuvo la sombra de Rogles y la inmovilizó. Mientras, Latiz, que también sabía la verdad detrás de Megas y Rogles, usó su magia para deshacer el hechizo sobre Megas y apagar las llamas.
-¡No!- gritaba Rogles mientras luchaba por liberarse.
-Ahora que las espadas han sido destruidas, ya no hay forma de que puedas regresar a Céfiro.- Lucy comenzó a concentrar su magia- Pagarás por todo lo que le has hecho pasar a este hermoso planeta. ¿Listas chicas?
-¡Listas!
-¡Malditas guerreras mágicas!- los gritos desesperados de Rogles dejaban en claro que conocía la suerte que le esperaba- ¡Las maldigo, pero algún día lo pagarán…!
-¡Huracán Verde!
-¡Dragón de Agua!
-¡Flecha de Fuego!
La magia de las tres guerreras se combinó en un solo y potente hechizo que destruyó por completo la sombra de Rogles. Finalmente, la batalla había terminado, el enemigo había sido vencido y los corazones de las chicas por fin podían descansar.
A la mañana siguiente, el sol brillaba como no lo había hecho en mucho tiempo. Las nubes oscuras se habían disipado por completo y un aire de tranquilidad se respiraba en todo Céfiro. La paz había sido restaurada, pero aún había mucho trabajo que hacer para devolverle su esplendor a todo el mundo. Las armaduras y espadas de las chicas desaparecieron al terminar la batalla, asegurando que ya no habría más luchas. Presea había organizado junto con Caldina un pequeño festín para celebrar la victoria de las chicas, solo que la mesa había sido puesta en los jardines del castillo, el cual había sufrido bastantes daños, pero lo poco que aún seguía intacto había recuperado su hermoso color y figura.
-¡Ajam! Atención a todos.- dijo GuruClef levantándose de la mesa con su vaso en alto- Quiero proponer un brindis, por tres valientes y maravillosas chicas. Las cuales salvaron a Céfiro. Marina, Anaís y Lucy. De no ser por ustedes quizá el sol no hubiera vuelto a brillar como lo hace ahora. No hay palabras para expresar toda nuestra gratitud. Estaremos eternamente agradecidos con ustedes. Brindo por las guerreras mágicas.- todos alzaron sus copas y brindaron con alegría.
Al caer la tarde, cada uno había escogido un lugar para observar la puesta del sol. Caldina y Ráfaga aún seguían sentados alrededor de la mesa conversando. Ascot ayudaba a Presea a vendar algunas de las heridas de Megas, pues ahora que había sido liberado de la sombra de Rogles, ya no representaba ningún peligro. Por su parte, Paris y Anaís se habían retirado a descansar bajo la sombra de árbol.
-Creí haber olvidado lo hermoso que se ve un atardecer.- dijo Paris.
-Esa clase de cosas no las puedes olvidar, por que se guardan en el corazón.- le sonrió Anaís.
-Ahora sé por que no puedo sacarte de mi mente…- murmuró.
-¿Qué dices?
-¡Nada!- el rostro de Paris se ruborizó y se puso algo nervioso- Quiero decir que últimamente he estado pensando mucho en ti.
-Lo dices por lo que pasó con mi familia.- Anaís bajó la mirada.
-No, no me refería a eso.- Paris la tomó de la mano y levantó su rostro- Sé que te he hecho un gran daño, y aún así tu fuiste capaz de encontrar la fuerza suficiente en tu corazón para perdonarme. No sé que podría hacer para compensarte.
-Paris, yo…
-Haré cualquier cosa, lo que se te ocurra lo haré sin preguntar. Si necesitas que te traiga algo partiré de inmediato, o quizá necesites algo de comer, o tal vez…- Anaís lo calló colocando su dedo sobre su boca. Luego le sonrió tiernamente
-Estás muy cambiado Paris. Puedo ver en tus ojos lo muy arrepentido que estas, pero no necesito que hagas nada por mí.- Anaís acarició su mejilla y se acercó- Puede ser que mi familia ya no siga en Céfiro, pero al igual que este atardecer, estarán conmigo siempre que los lleve en el corazón. Y también…
-¿Qué sucede?
-También a ti te llevo en el corazón Paris.
Anaís y Paris se estrecharon y besaron. Los rayos del sol no se comparaban con el calor que sus corazones emitían.
Por su parte, Marina corría detrás de GuruClef, quien se dirigía al castillo.
-¿A dónde vas GuruClef?- preguntó Marina agitada.
-Marina.- GuruClef detuvo su camino y la espero- Voy a revisar los daños nuevamente. Mañana comenzaremos con la reconstrucción del castillo. Sin mencionar que tenemos que empezar a buscar al nuevo pilar. Tendremos que trabajar mucho estos días.
-Te preocupa mucho Céfiro¿verdad?
-Desde luego, toda mi vida lo único que he deseado ha sido ayudar a convertir este hermoso mundo en un lugar más prospero. Por eso es que me convertí en el hechicero personal del pilar.
-¿Hay alguna otra cosa que te importe?- Marina desvió la mirada y escondió sus manos tras su espalda.
-¿Otra cosa?- GuruClef estaba algo confundido- ¿A qué te refieres?
-Ya sabes… alguna aventura o un deseo escondido… o quiza… una chica…- GuruClef se quedó pensativo un rato y Marina aguardaba nerviosa la respuesta.
-No, creo que no. ¿Por qué lo preguntas?
-¡Qué!- Marina se sonrojó completamente y se puso más nerviosa- Yo… pues… solo tenía curiosidad… si, eso es, solo curiosidad.
-Esta bien.
GuruClef volvió a retomar su camino. Marina se sentía un poco mal por no haber podido decirle lo que sentía, pero creía que era mejor así. De pronto, GuruClef volteó y le sonrió.
-Cuando terminemos de reconstruir el castillo y hayamos encontrado al nuevo pilar ¿te gustaría ir a dar un paseo?
Los ojos de Marina se iluminaron casi tanto como el sol, y solo respondió con un pequeño gesto. Después GuruClef entró al castillo y Marina permaneció viendo el atardecer.
Megas, después de recibir todo el trabajo de vendado, se acercó a Lucy, quien estaba sentada sobre una roca apartada de los demás.
-¿Lucy? Espero no interrumpir nada.
-Me alegra ver que estás bien.- dijo sonriendo.
-Quiero darte las gracias por tu ayuda. Me devolviste mi vida y no hay forma de expresarte cuanto significó el que te esforzaras por mí después de todo lo que causé.
-No te preocupes, después de todo, tus intenciones eran por amor y Rogles se aprovechó de eso.
-También vine a despedirme.
-¿No piensas quedarte en el castillo?
-Lo he estado pensando, y ahora que Esmeralda ya no esta, he decidido salir a recorrer Céfiro y rehacer mi vida.
-¿Seguro que estarás bien tu solo?
-Claro, después de todo, solo las guerreras mágicas pueden vencerme¿no es cierto?- ambos sonrieron- A propósito, antes de irme quiero hacerte una pregunta.
-Seguro.
-¿Cómo sabias que Céfiro no se extinguiría si las espadas eran destruidas?
-Es fácil. La mayoría sabía que era lo que sucedería si una de las espadas era destruida. Eso alteraría el balance de las energías que sostiene a Céfiro y el resultado habría sido desastroso. Pero, como Rogles dijo, si una espada gana poder, la otra también lo haría. Así que supuse que si se destruían ambas espadas no habría ningún cambio en el balance de Céfiro. Por suerte estaba en lo cierto.
-Ahora comprendo por que estabas destinada a convertirte en guerrera mágica.
En ese momento, Latiz se acercaba a ellos, y Megas decidió partir para dejarlos solos, pero Lucy lo detuvo antes de irse.
-Espera, aún no sé cual es tu verdadero nombre.
-Si me prometes que algún día nos volveremos a encontrar, entonces ese día te lo diré. Hasta entonces.
Megas se despidió y caminó alejándose hacia el horizonte. Latiz no tardó en llegar donde estaba Lucy.
-Me parece increíble que fuera Rogles y no él quien estaba detrás de todo esto.- dijo Latiz al ver a Megas desde lejos.
-Es una buena persona. Espero y encuentre un lugar donde pueda ser feliz.
Entonces, Latiz se agachó para ver de cerca el brote de una pequeña flor que salía de entre la tierra. Al tocarla, la flor se abrió y Lucy también se agachó para verla mejor.
-¡Es hermosa!- admiró Lucy.
-Apenas terminó la batalla, Céfiro empezó a reconstruirse por si mismo sin la necesidad de un pilar.
-El pilar se encarga de velar por el bienestar de Céfiro ¿no es así?
-Esta flor demuestra que el pilar solo es una pieza más de Céfiro. Aún si no encontráramos a un nuevo pilar, tengo la seguridad de que la fuerza en el corazón de la gente podrá restaurar nuestro mundo.
-Latiz…- Lucy lo miró a los ojos- Ahora que Céfiro fue salvado, debo regresar a Tokio, a mi mundo.- Latiz la miró extrañado- Puedo sentirlo, hay un sentimiento en mi corazón que me indica que debo regresar a casa. Pero quería decirte que… bueno, la verdad es…- Lucy dudó un segundo antes de continuar- He vivido cosas maravillosas desde que llegué aquí y también he experimentado emociones que no creía que pudiera sentir. Conocí a muchas personas y todas ellas me aceptaron como su amiga. Incluso…- un recuerdo venía a la mente de Lucy- Incluso Luz. Siento tristeza por la forma en la que terminó todo. Me hubiera gustado poder hacer algo más para salvarla, para evitar que muriera.
-Lucy, todos nosotros estamos contigo dentro de tu corazón, y a pesar de que Luz ya no siga con vida, ella sigue existiendo dentro de ti, y mientras no la olvides, ella tampoco lo hará.
-Gracias Latiz.
-Supongo que debes ir a despedirte de los demás.
-No es necesario. Ya hablé con cada uno después de la comida. Solo faltaba despedirme de ti. Gracias por todo Latiz. Si no nos hubieras ayudado en tantas ocasiones quizá todo habría acabado de diferente manera.
-Te vamos a extrañar Lucy.
-Yo también los echaré de menos.
Lucy abrazó a Latiz. Su corazón latía cada vez más rápido y con más fuerza. Lo miró a los ojos y se acercó para besarlo. Latiz la rodeó de su cintura y luego ambos cerraron sus ojos. Una intensa luz blanca cubrió todo mientras se besaban, hasta que al final se separaron dejando sus corazones unidos.
El sol comenzaba a ocultarse en el horizonte. Las últimas gotas de lluvia se deslizaban sobre unos cristales. La voz de una persona despertó a Lucy de su sueño.
-¿Se encuentra bien señorita?
Cuando Lucy despertó se dio cuenta de que estaba nuevamente en la torre de Tokio, su mochila y ropas normales habían regresado. Al parecer se había quedado dormida en una mesa de la cafetería. Todo parecía haber sido un sueño.
-¿Qué sucedió?
-Pues…- el muchacho la miró contrariado- Estaba parada frente al mirador cuando caminó hacia esta mesa y se recostó. Pensé que quizá se sentiría mal o cansada.
-Estoy bien, gracias.- le sonrió Lucy, luego el muchacho se retiró.
Después, Lucy recogió sus cosas y se acercó al mirador. La vista ya no era de Céfiro, solamente se veían los edificios de la ciudad.
-Un sueño…- pensó Lucy.
Pero un sonido familiar atrajo su atención. Detrás de una maceta pudo ver unas largas orejas blancas que sobresalían.
-¡Nikona!
Lucy corrió para alcanzarla, pero Nikona se alejó saltando. Sin darse cuenta y en su intento por atrapar a Nikona, Lucy había ido a parar frente al puesto de recuerdos, en donde había comprado aquellos cristales tan misteriosos. Nikona terminó por escabullirse y al ver el puesto, Lucy recordó el cristal, el cual ahora colgaba de su pecho.
-Pero…- Lucy estaba tan asombrada como intrigada- Entonces no fue un sueño.- pensó.
Buscó entre su mochila, pero no encontró los otros dos cristales. Se acercó al muchacho que atendía el puesto, quien estaba de espaldas acomodando algunas cosas.
-Disculpa,- le habló- quisiera hacerte una pregunta sobre los cristales que me vendiste.
-Dígame señorita.- contestó el muchacho sin voltear.
-¿Dónde obtuvo esos cristales?
El muchacho dejó lo que estaba haciendo, y luego volteó. Lucy lo miró asombrada, y se quedó sin palabras. Lucy apenas podía creerlo, el vendedor, el mismo que conoció justo antes de iniciar su aventura, era Latiz.
-De Céfiro… Lucy- le contestó.
(Fin)
