SOLEDAD


Nota/Disclaimer/Negación/Aviso/etc…: Naruto y Cía. No me pertenecen, esto es mero entretenimiento sin fines de lucro.


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PAIN

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La brisa nocturna hacia gala de aparición nuevamente, esta vez meneando en un compás desconocido la brillante y larga cabellera de la recién llegada a ese aposento tan suyo del joven.

Ella se tumbo con total desfachatez de panza colocando sus codos para acomodar su cabeza entre sus manos y moviendo sus pies al aire juguetonamente sobre el mismo lugar que ocupaba el recientemente expulsado tan solo unos instantes atrás. Le dirigió una mirada traviesa y una sonrisa burlesca.

Syuuske se incorporo con total parsimonia sin apartar la vista de ella limpiándose el polvo.

A sabiendas que su mirada asesina y fulminante no la inmutarían para nada, -como siempre- no desistió en su labor de intimidarla. Terco. Tardo cinco segundos más con lo mismo y desvió su cara con una mueca de fastidio resoplando por lo bajo y metiendo las manos a sus bolsillos.

— "Ne, ne¿Syuuske-kun está molesto?" — preguntó inocentemente la pequeña.

— "Hn." — Siendo Uchiha no solo heredas la línea sucesoria del Sharingan, también las escuetas respuestas en monosílabos.

— "¿Por qué Syuuske-kun siempre tiene cara de estar molesto¿Por qué?" — preguntó la jovencita con un dedo en su mentón pensando.

— "¿Porque siempre tienes la costumbre de hacer preguntas estupidas?" — siseo en forma de respuesta.

La pequeña detuvo el vaivén de sus pies viéndole fijamente ante eso. Pero no tardo en seguir con su pataleo sin afectarse encogiendo los hombros restandole importancia. Ensancho su sonrisa aún más, si era posible.

— "Syuuske-kun esta molesto" — tarareó infantilmente sin importarle la cara de pocos amigos que ponía el chico.

— "Cierra la maldita boca, niña" — escupió, no andaba de buen humor y la chiquilla le estaba colmando la poca paciencia que gozaba -como siempre…-

— "¡Lo reconoces al fin!" — chilló alegre sentándose inmediatamente al filo del tejado notando la cara confundida del Uchiha. — "Tu y yo tenemos casi la misma edad" — canturreó — "Syuuske-kun es un niño todavía" — agregó satisfecha jugueteando con su cabello.

No solo para ella él seguía siendo un niño. Estaba empeñada con aquello y no se dejaba vencer - a pesar de ser unos meses menor que él- Pero es que a tus13 años seguias siendo un niño, aunque te comportases como todo un hombre adulto con responsabilidades, como solía imitar Syuuske.

— "Estupido remendo de kunoichi" — masculló por lo bajo apretando sus dientes casi mordiéndose la lengua en un afán de no soltarle algún otro improperio más fuerte.

De un momento a otro la joven se lanzo al vacío frente a ella sin miedo. El chico arqueo una ceja al notar incrédulo que ella planeaba caer en el mismo sitio en el que él estaba de pie.

Haciéndose a la idea que no haría semejante tontería ni se movió un ápice; fue conciente de su error al recibir de lleno el peso de la chica sobre sí que con fuerza lo tumbo de espaldas al duro piso con ella a cuestas.

— "¡¿Que demonios?!" — grito furioso en su actual posición con el dolor de espalda y todo revolcado, frustrado que la niña sobre él no hacia amago de quitársele.

— "¡¡Fue gracioso, fue tan gracioso!!. Syuuske-kun debió de haber visto su cara" — comenzó nuevamente a canturrear totalmente divertida con sus manos sobre el pecho del otro. — "¿No crees?" — levantando la vista para toparse con esos ojos medianoche que la destazaban poco a poco en la mente de su dueño. — "Neeeeeeeee, eres un aburrido!!! — grito restregando su carita en la camiseta oscura del pobre aplastado a la par que retorcía la prenda entre sus manitas blancas.

— "¡¡Muévete!! — ordenó

— "!! Iie !!" — chilló con fuerza sentándose a ahorcadas sobre su fastidiada víctima poniendo sus manos sobre sus caderas — "Syuuske-kun es muy suavecito" — haciendo puchero y continuando con otra tanda de –estupidas- razones por las cuales no planeaba moverse contando todas y cada una de ellas con sus dedos ignorando los frustrados intentos del chico de ponerse de pie.

Suspiro cansinamente, inspiro lentamente llenando de aire sus pulmones y esperando que su cerebro se oxigenara lo suficiente a su pobre cerebro.

— "Le-van-te-se, por favor… Haruka-san" — siseo con toda la paciencia que pudo reunir en una fracción de segundo.

La aludida lo miró extrañada dejando su conteo. Le había llamado por su nombre y sufijo, -como habituaba todo mundo-. En verdad él estaba molesto. No, error, no era molestia… era eso

Cambio su semblante radicalmente.

Syuuske se sintió satisfecho cuando vio su reacción, ya estaba levantándose a sabiendas que se le quitaría seguramente tras su éxito cuando ella repentinamente redujo distancias tomándolo por sorpresa.

Había colocado sus brazos a cada costado del chico rápidamente inclinándose peligrosamente hacia su cara.

Escasos centímetros los separaban. Sus narices casi se rozaban y solo así el joven contemplo como nunca esos ojos bajo la luz de la luna que les brindaba un matiz diferente al que usualmente apreciaba diariamente en la pequeña.

Con esa iluminación y contando con la perspectiva actual contemplaba ese par de enormes orbes de un azul intenso, casi platinado.

Un cian tan claro con un brillo plateado y exótico, una mirada profunda, tan llena de vida y alegría que eran opuestos a la suya: tan oscura a veces, con un brillo sombrío en ocasiones y vacía como justo ahora.

Ese par de zafiros un tanto cubiertos por unos mechones dorados y rebeldes de su cabellera lacia y dócil, recogida en dos simpáticas coletas bajas puestas al frente siendo sujetadas por unas cintas rojas a la altura de sus orejas que le enmarcaban su cara en un lindo cuadro. Su cabello que caía graciosamente en alguno que otro rulo le rozaba la cara al chico causándole una inusual molestia.

Lo que más lo descoloco en ese momento no fue la ínfima cantidad de espacio que los separaba, sino la mirada significativa que percibió de un momento a otro sobre él.

Era un analfabeta traduciendo gestos y miradas, o por lo menos del calibre como la que ella le dirigía. Su madre era toda una maestra en esta arte puesto que siempre le adivinaba sus pensamientos y sensaciones a él y a su padre, siendo tan parecidos, en lo que ocultaban tras esos ojos azabaches.

-

Pero mamá ni papá estaban aquí…

-

Tratando de traducir en palabras ese gesto seguía pensando con los ojos entornados, el ceño fruncido y la boca torcida en una mueca de enfado.

— "Habla" —

Escucho de un momento a otro de ella con voz suave, una diferente a la chillona de hace rato y bastante profunda. No alcanzó a procesar esa palabra rápidamente así que no respondió, extrañado.

— "Necesitas hablar" — volvió a insistir.

— "¿Perdón?" — pensó él

Definitivamente el trato que le daban los de la villa la hacían sentirse por las nubes al creerse capaz de venir y dar órdenes a quien fuese. Recurrentemente la gente 'normal' llega y te dice "¿Quieres hablar?", pero no, ella llegaba y se imponía de cierto modo con su: "Necesitas hablar" ¿Con que derecho se creía ella de venir y decir eso?

— "¿Contigo?" — respondio con burla tirándose al piso y pasándose las manos por la cara buscando paciencia

— "Como quieras" — se encogió los hombros

— "No estoy de humor, ya bájate." —

— "Tienes que hacerlo" —

— "No necesito hacer nada, no tengo que hacer nada" — siseo molesto dirigiéndole una mirada inquisitiva por le hecho de recordarle su autopromesa.

Ella entorno sus ojos ante esa respuesta notando cierto dolor en esa mirada oscura. Comenzaba a tener miedo que la mirada que siempre le caracterizaba hace algunos años se perdiera esta noche.

— "Todo saldrá bien…" —

— "No hables de lo que no sabes" — amenazo irritado.

— "Se como te sientes" — ignorante, se estaba pisando terreno peligroso.

— "Guarda silencio" — le estaba dando la pauta para que se alejara a tiempo.

— "Hay que ser positivos… mamá siempre dice eso…" —

— "No hables…" — estaba colmando su paciencia…

— "Mañana, Papá…" —

— "¡¡CALLATE!! — Grito de un momento a otro, explotando ante la mención de esa última palabra. Haruka se quedo estupefacta ante esa reacción con los ojos totalmente abiertos contemplando a Syuuske erguirse y amenazarle cerca de su cara. El Sharingan había aparecido amedrentando con ese carmesí a la joven frente a él — "¡¿Tu que sabes?! Por culpa de tu estúpido padre esta pasando esto. ¡¡Es un incompetente!! — empezó nuevamente a arremeter

— "Cal-cálmate" —

— "¡¿Tu que sabes?!" — Volvió a increpar – "¡No son tus padres los que desaparecieron! El Hogake no le importa donde están" – vociferó casi escupiéndole en la cara desgarrándose la garganta.

— "¡¡Mentira!!" — tomando fuerzas renovadas ante ese último comentario sus ojos refulgieron entre la penumbra enfrentandose ante esa mirada escarlata sin miedo.

— "¡¡BASTA!!" - De un momento a otro se abalanzo sobre ella invirtiendo las posiciones, Haruka ahora tenía casi sobre sí al jovencito que le dirigía una mirada intimidante y furiosa , con las aspas del Sharingan girando vertiginosamente en sus pupilas . Trago saliva dificultosamente. Syuuske era alto, más que ella y desde ese punto de vista lo aparentaba aún más. Pero no dejo intimidarse.

— "Deja de estar comportándote como un tonto y abandona esa actitud. Deberías de estar ocupándote de otras cosas que seguir sintiendo pena por ti."—

— "¿Que fácil, no? Tienes la boca muy grande y la mente muy chica, igual que el idiota de tu padre. Ustedes se creen que hablando solamente se arreglarán las cosas. Hablan como si conocieran todo, como si tuvieran idea de lo que uno esta pasando o sintiendo… Metiéndose en donde no le llaman solo ocasionando problemas…" — murmuro con total resentimiento clavándole su dura mirada en un vano intento de autocontrolarse — "Con el derecho de venir, inmiscuirse y trastornando a las familias…"—

— "Y el estar aquí, solo, tampoco es muy inteligente que digamos entonces" — Se defendía

-

Solo…

-

— "Tu no tienes ni idea de que es sentirse o estar solo" — susurro peligrosamente acercandose a su cara afilando su mirada casi ocultando su mirada sangrienta.

— "¿De que hablas? La gente de la villa esta preocupada por tus padres y por ti…. Tus amigos, tus compañeros… los demás shinobis de Konoha… y… —

— "¡Te dije que no hables de lo que no sabes!" — La silencio con su grito — "¿En verdad te crees lo que dicen, lo que aparentan cuando te ven y te saludan ¿No eres conciente de los rumores a tus espaldas, lo que en verdad opinan?¿Por qué son así contigo? Eso es adulación: te ven con buenos ojos y te adornan de elogios por tu rango y posición; no son capaces de ver más allá de eso en ti. Siempre guiados por eso te llenan de aplausos, te envuelven en mentiras dulces y te aprueban cualquier cosa. Te llenan de mimos y te permiten todo. Como muñeca de porcelana. Te tratan… como estúpido, por creerte todo eso. "— expresaba evocando recuerdos propios y sentimientos ocultos, algo melancólico ante cada palabra y mostrando antipatía. — "Quizás tu te conformes con esa simple adulación de ellos pero yo no! De esa farsa… no existe cariño… "—

Haruka se quedo en silencio, escuchando atentamente. Tenía la gran necesidad de responder, de sacarle de su error, de explicarse y hacerle entender, pero se quedo un tanto muda con la última frase. Fue paciente y dejo que el chico continuará, era lo mejor, por ahora. Que terminara por expresar todo lo que llevaba dentro y temía que si lo interrumpia, todo lo que escondía bajo su facha no tendría alguna otra oportunidad de salir a la luz.

— "Además, tu no estás sola, tu no tienes idea de que se siente, ni la remota idea. Desde que naciste estas rodeada de gente. De esa gente falsa, pero gente. De tus padres, tus tíos, tus primos. La gente de la villa adulándote solo por el hecho de ser hija de él, de Hokage-sama. "—

— "En verdad les importamos y nos quieren" — argumento con total serenidad que termino por frustrar al joven a pesar de sus explicaciones.

Aún sobre ella, la tomo por las muñecas rudamente colocandoselas lado a lado de su cabeza una vez que esta se golpeara sin contemplaciones contra la tierra. Los ojos de ella estaban abiertos de par en par ante la reacción abrupta y sentía su respiración irregular, algo temerosa.

— "Somos iguales. Yo hijo de Sannins solo me miran y me aclaman por eso, pero en si no son nada para mi como ellos en verdad no sienten nada por mi, más alla de sus facetas hay envidia o miedo." — dijo en voz baja acercandose poco a poco a la cara de ella nuevamente, teniendola contra el piso para dejarle en claro su punto — "Los que en verdad me importan ya no estan!! Solo es el peso de nuestros padres o apellidos los que nos anteceden y hacen que la gente actue así!!" — agregó molesto contemplando a la joven bajo él, consternada.

— "Entonces…" — murmuró apenas ella tras analizar dolorosamente esas palabras — "E-Esa ocasión que me salvaste… lo hiciste… por lo que tu dices?" — continuo — Por mi posición, esa fue la razón, no?… no por que en verdad… me quisieras, por que yo te preocupara ¿No es así? — mordiéndose el labio cerrando sus ojos tras sus parpados esperando la respuesta con los ojos ardiendo por lagrimas que amenazaban aparecer.

La cara del joven Uchiha se descompuso un tanto apaciguandose. Se irguio un poco solo para contemplar a como Haruka había entendido sus palabras duramente y las había asociado con un incidente anterior, de hace algunos meses.

Apenas a inicios de esta nefasta guerra, uno de los principales acontecimientos para su desencadenamiento fue la oficial hostilidad hacia Konoha con el intento de secuestro de la primogénita del Hokage. Toda la villa se había movilizado tras su rapto. Hasta su inmediata localización y ubicación sin errores, se formo un escuadrón especializado. De entre el selecto grupo se hallaba él, curiosamente a pesar de su corta edad y poca experiencia en semejante situación. Ni que decir que la misión fue un éxito y la entrada reconocida de Konohagakure al combate junto con Suna que apoyo al país del Fuego tras ese hecho.

— "Acepte la misión… " — dijo de repente con una tranquilidad que no había mostrado nisiquiera al inicio de la plática — "Por que era eso… una misión… " — remembrando lo dicho por el Hyuuga aquel — "Una misión en la que tenia que cumplirse con éxito.. " — miro de reojo a la chica que intentaba no gimotear — "Por que eras tú quien estaba de por medio, no como Haruka-san, sino simplemente como Haruka, la Haruka que yo conozco desde siempre…" — solto francamente para su propio asombro.

Recordaba como Naruto-sama había conformado el equipo, sus padres incluso estaban allí. Tuvo que tragarse sus palabras dichas anteriormente al recordarlo. Sus padres no ayudaban por tratarse de la hija del líder de la aldea, por su posición social; si no por que era alguien importante para ellos. Y lo comprobó aún más cuando él mismo se ofreció en cualquier tipo de ayuda, la que fuese, con tal de participar en el regreso de la niña. Se le permitió ir. Era un Chuunin recien ascendido, graduado con honores como era de esperar, pero sin la experiencia necesaria para esta misión y fue aceptado. Jamás admitiria abiertamente que esa fue una de las misiones en las que más orgulloso estuvo de formar parte, y más gustoso y satisfecho por los resultados al verla salva.

Haruka dejo salir un leve quejido tras haber aguantado expectante la respiración dolorosamente, pensandose lo peor de su amigo. Alegre sonrio timidamente, como suele hacerlo su madre, tras ver que Syuuske si sentía cariño por ella. .

— "Papá se preocupa por ellos. Son sus amigos, reconocieron su existencia. Sabes cuanto implica que un Hokage vaya al frente en combate?. Muchos podrían tacharlo de la debilidad del país, pero si es necesario que vaya, a él no le importa con tal de ir por ellos. Le importan. Y ellos confían en él, por eso confiaron tu seguridad con él." —

— "Ya será muy tarde de seguro" — contesto tranquilo perdiendo su mirada negra en la melena rubia de ella — "Pero esta culpa no se va, la culpa de que tus padres corran peligro, como ahora… yo lo se bien… por mi culpa… mi mamá…" —

En ese momento noto como ella parpadeaba a la expectativa que el concluyera su frase. Recordó entonces que ella también podía darse una idea a eso. La razón de la existencia de ella y sus ojos cian, de por que no eran blancos.

Tiempo antes de siquiera la concepción de Haruka, su madre había sido sellada. No fue tolerable la prohibición entre el Uzumaki y la Hyuuga, pero tendría consecuencias de todos modos. Ellos no iban a estar dentro de los Hyuuga, y el riesgo de correr que la Línea Sucesoria estuviese fuera de los confines del clan no era permisible, un Hyuuga esta con los Hyuuga y ella no llevaría el apellido. Así que tuvieron que optar por sellar a la madre por seguridad.

Hinata tuvo que sacrificar algo también por su hija, perdiendo su linaje, posición y que parte de su familia le diera la espalda.

— "Fueron sus decisiones las que condujeron a esto." — dijo de repente al ver que su amigo se había quedado callado envuelto en algún recuerdo, atino bien al deducir que recuerdo evocaba — "Ellos al tomar la elección sabían que consecuencias podrían tener, y aún así continuaron adelante. Tu madre estaba conciente de lo que hacía al protegerte. Mi madre sabía lo que sacrificaba por estar con mi padre. Aún así siguieron sin dudar y aún hoy estoy completamente segura que no se arrepienten. Por eso yo le brindo la dicha a mi madre, mi gratitud por darme la vida es hacerla feliz a ella y a mi padre. Son mi vida y yo lo soy de ellos. Tus padres, ellos, están orgullosos de ti y hacen lo posible por mantenerte seguro a ti y a los de la Villa, el hogar donde vives tú. "— concluyo

"Las personas molestas son las mejores"

Unas palabras dichas por su padre hace algún tiempo y no se cansaba de repetir, palabras que hasta ahora le encontraba significado.

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— "Tenía miedo... tengo miedo… seguiré teniendo miedo… por más que trate de ocultarlo y reprimirlo. El dolor no se va… duele mucho. No quiero que se vayan… " — alcanzó a decir apenas con la voz entrecortada recordando a sus padres, como se despidierón y la idea que pudo haber sido la última vez de verlos con vida...

Entonces comenzo a llorar...

Lloró y lloró... se desahogo hundiendo su cabeza entre el cuello y hombro de ella humedeciendo su piel y su cabello rubio. Era un niño, aún lo seguía siendo. Un lado humano que no mostraba a excepción de su familia y a quienes confiaba, como ahora.

Tratando de pensar como adulto se olvidaba de lo que en verdad debía de hacer Aún podia preocuparse, llorar y reir como un tonto. Eso es lo que le habían mostrado en casa pero temía hacerlo frente a aquellos. Pero no con ella, que acariciaba su cabellera azabache con la mano aún retenida por el otro y guardando silencio, dejando que su amigo se librará de parte de ese dolor reprimido. Escuchando sus sollozos cerca de su humedo oído. Brindandole consuelo y la confianza que lo hiciese. Verlo en un momento de debilidad estando como testigos solamente ese astro plateado y ella.

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Este capitulo si tardo, algunos inconvenientes técnicos y demás. Lo siento.

Espero halla quedado entendible... jeje ¬¬U Mis ideas raras, esto esta quedando extraño.

Notas de Autora (Mhmm, esa soy yo o.o): Se que esta medio confuso y me temo que en lo que actualizo, mejor lo aclaro de una vez aqui.

Uchiha Syuuske, en estos momentos cuenta con 13, casi 14; Sasuke y Sakura partieron para la misión hace como un mes (desaparecierón, muerieron... pues, luego les diré... :) ). Del recuerdo de cuando Sakura lo protegio y eso, tenía a lo mucho 8 años; la misión para Haruka fue poco más de 6 meses. Haruka apenas va a cumplir 13. Espero haber aclarado todo este rollo. Se nota que me falta mucho por mejorar para que sean entendibles mis cosas, siento las confusiones u.ú

Gracias por sus reviews, nuevamente :)

° lena haruno, Sakurass, Musa 555 & Jul13ttA °