SOLEDAD
Bueno, es más rápido de lo que acostumbro actualizar mis fics XP
Jitomatazos, abucheos, intento de linchamiento y amenazas con armas punzo cortantes. Al final del capitulo, por favor.
Nota/Disclaimer/Negación/Aviso/etc…: Naruto y Cía. No me pertenecen, esto es mero entretenimiento sin fines de lucro.
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REGRET
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Detuvo sus pasos a escasos metros de aquella persona quedando de frente.
Aún con las manos en sus bolsillos apoyo todo su peso en su pierna derecha y ladeo la cabeza esperando a que fuera el otro el quien saludará primero. Sin embargo, este no hizo amago ni de despegarse de la pared en la que estaba tan tranquilamente recargado.A este tipo se notaba que también le daba igual el clima dada sus vestimentas.
Una brisa helada fue la única que osó cruzarse entre esos dos revolviendo aún más sus cabellos rebeldes.
Esos orbes rojizos le miraban despreocupadamente tras esas gafas mientras que su par de ojos azabaches le contemplaba de la misma manera.
Duraron así un tiempo con esa –ridícula- guerra de miradas, como las que solían enfrascarse… desde que se conocían.
Y como siempre… eso era caso perdido.
Ambos resoplaron al mismo tiempo cansados y como si esa hubiese sido la señal, sincronizadamente ambos comenzaron a andar a paso lento por la misma dirección.
Caminaban uno cerca del otro, aunque cada uno pensando en lo suyo y prestando más atención a los alrededores que verse mutuamente. Como si estuvieran extrañamente incómodos. Agradecían que aún no hubiera mucho bullicio en calles que si no la gente pensaría que un bicho raro les había picado a ese par.
Así continuaron por un buen trecho de ese camino que ya parecía interminable pues no se le veía fin a esa calle. Solo alargando más ese incomodo silencio nada propio en ellos. Por lo regular para todos era ver el monologo por parte del pelinaranja mientras era ignorado olímpicamente por el pelinegro, pero de eso ahora, nada.
Ya frustrado, el de mirada rojiza decidió tomar cartas en el asunto sacando rápidamente una solución con la cual quebrantar ese pesado ambiente. (Solo esperaba seguir vivo después de esto)
— ¿Sigues molesto por que te estropee la velada? — inquirio divertido.
Sip, la mejor opción que vio Omizu para romper el silencio entre los dos fue: Seguir jodiendole con lo mismo de anoche.
— Me parece que el molesto aquí eres tú, por esa misma cuestión — contestó el otro con una ceja enarcada y una sonrisa arrogante.
— Idiota — masculló el otro frunciendo el ceño molesto y acomodándose bien los lentes en el puente de la nariz. ¿Se estaba atreviendo a insinuar que estaba celoso?. ¿Cómo se le ocurría?.¿Con que pruebas? Eso en verdad no ayudaba mucho a auto convencerse que eso NO era cierto NI posible. Pero… un momento… ¿Sonrisa arrogante?
— ¿Qué pasa? — preguntó al ver que el otro se quedo callado y no continuo ofendiéndolo.
— Que por lo visto tuviste buenos sueños ya que tienes una cara que no te había visto en días, Cacatúa-san. — Respondió divertido y obviamente haciendo referencia al peinado de su… ¿amigo?
— Zanahoria-baka — le devolvio de igual forma, aunque distinguió a través de esos ojos rojizos que su compañero se estaba imaginando cosas nada propias de su edad. — ¡Deja de imaginarte tonterías! — le reclamó apresurando el paso y cerrando los puños, ofendido.
— Claro, claro, pero ya no te sulfures, jaja. — echando casi a correr para darle alcance. — Di que fui yo y no el primito de Haruka quien los vio así, jaja. —
— Tu eres el único mal pensando de por aquí. — increpó — ¡Además! — aclaraba — Ese Hyuuga me tiene sin cuidado. Él y todos los Hyuugas! — dando un puñetazo al aire.
— Jejeje… si… lo sé… — negando con la cabeza. Y es Syuuske volvía con lo mismo.
Quizás si se imagino una que otra cosa rara de lo de anoche, no podía evitarlo de vez en cuando; solía fantasear demasiado por lo regular, era de naturaleza… ¿o genes? Bueno, el punto era que jamás creyó que fuese cierto, mucho menos que fuese Syuuske inmiscuido en algo así. Eso jamás ocurriría. Syuuske estimaba demasiado a Haruka como para atreverse a algo así. Daría su vida por ella. Lo entendía. Y ese sentimiento era mutuo en esos dos… lo sabía.
El inmejorable cambio que presentaba el muchacho que iba frente suyo era loable. Tenía que darle las gracias a la chica por que anoche ni se dio tiempo, se sintió algo frustrado que ella le halla descubierto sus intenciones y frente a ese tonto precisamente. Omizu era un joven que gustaba de bromear y estar moliendo a los demás, una mente un tanto torcida a veces, hablaba hasta por los codos una que otra ocasión y odiaba los silencios, pero eso no tenía nada que ver con que demostrará en verdad lo que sentía. Era tan locuaz como Syuuske en esa área, el chiste es que de los dos no hacían uno para darse a entender emocionalmente a gente 'extraña'.
A lo que recurría Omizu era el confundir a las personas y que pensarán otra cosa, enredarlas y el confundirlas, sacarlas de quicio a veces, por ejemplo: que 'supuestamente' odiaba al Uchiha.
Reconocía abiertamente para sí que estaba aliviado que Haruka le halla librado de la parte más difícil. Temía que en lugar de apoyar al joven heredero Uchiha, hubiera terminado dándole una golpiza a ese tarugo por estarse convirtiendo en un Emo. De hecho, estuvo apunto de hacerlo. Iba feliz de la vida y tranquilo, con todas las intenciones del mundo de ser 'amigable' y el otro muy campante: lo corre. Bueno, tampoco inicio de la mejor manera la charla –como siempre- justo como en esta ocasión. Afortunadamente Haruka siempre hacía las 'interrupciones' en el momento adecuado para liberar el ambiente hostil.
Syuuske y él creían que jamás entenderían si esa rubiecita era despistada o se hacía… La mayor parte de los veces preferían ignorar ese hecho, ignorar eso y de lo que sería capaz de hacer ella para librarlos -dado momento- usando la fuerza. Es que esa odiosa era de temer…
No obstante, todavía tenía que arreglar esa cuenta con él y sin intervención/ayuda de la chica. Era ahora o nunca.
Perdió velocidad en sus pasos hasta quedar clavado en el piso en medio de la calle.
Syuuske se dio cuenta que su acompañante se detuvo. Se giro a verlo y noto que tenía la mirada baja, extrañado por eso iba a preguntar cuando fue el otro quien le gano la palabra:
— Oi… Syuuske. —
— ¿Qué? —
— ¿Cómo… estas? — articuló finalmente con una dificultad y esfuerzo mayor a lo planeado. Levanto la vista y lo encaró con su semblante serio. No culpaba que el otro hubiese puesto su cara de sorpresa mal disimulada.
Pero es que ver a Houzuki Omizu hablando en buen plan y tomándose en serio la cosa era tan visto como ver a Syuuske de buenas tras una mala noche.
— ¿Cómo te sientes? — preguntó otra vez apretando los nudillos fuertemente a causa de la carga de culpas.
Y si, se sentía culpable, hacía tiempo que había visto que su compañero de equipo, su camarada… no, su amigo, el mejor, se estaba turbando. Veía como día a día algo llegaba a perturbarle la mente y el corazón y no hacía nada para ayudarle.
No tardo en enterarse de la noticia de los Uchihas, es más, se entero antes que el mismo Syuuske pues fue él quien fue a buscarle cuando Naruto-sama solicito la presencia del joven pelinegro para explicarle la situación. No tuvo el valor de decírselo una vez lo encontro en su casa, tampoco el de quedarse a ver su reaccion dejandolo solo en la oficina del Sexto. Menos el de platicar o tocar el tema el resto del día. Ya por la noche se digno a tomar algo de coraje y buscarle, pero ¡oh sorpresa! al ver que Haruka le había ganado.
A como pudo se mantuvo escondido protegido por la oscuridad de la calle, era metiche, pero sabía cuando no debía de meter la pata y respetar la privacidad de los otros. Pero por Kami que no quiso hacerlo a propósito y termino escuchando poco de la plática de ambos, incluso temió por la joven cuando vio a Syuuske tan perdido y molesto. Aunque al final termino bien.
Lo único que le preocupo era lo tonto que era el joven portador del Sharingan y su poca capacidad de reconocer cuando estaba apenado, cosas que no le permitieran siquiera levantarse del piso, abochornado del drama que le hizo a Haruka y verle a la cara (pensando que fue solo a ella quien hizo la exhibición) Así que salió al rescate del tarado ese haciendo acto de presencia para sacarlo del apuro. De eso hasta hoy que pudo permitirse preguntarle su estado de ánimo. Esperaba impasible la respuesta del otro…
— B-bien… — murmuró desviando la vista a otro lado, se llevo una mano a la nuca algo confuso — Mucho mejor… de hecho. Gracias por preguntar — mirándolo de reojo.
— Me alegro — encogiéndose de hombros.
— ¿Y tú? —
— ¿Uh? —
— ¿Cómo has estado? — preguntó también. Y es que… con el humorcito que se cargo durante días, tampoco presto mucha atención a sus amigos. Tampoco se había puesto a pensar que con una guerra a cuestas, no era el único que podía esperarse lo peor de sus seres queridos al frente del combate.
— ¿A comparación de que? — pregunto divertido alzando una ceja. — He estado bien, ingrato. — acercándosele y dándole una palmada al hombro para después pasar de él — Anda vamos, apresúrate. —
Pero Syuuske no se movió un milímetro resoplando molesto en su lugar.
— Yo fui franco — exclamó — Ahora tú no te hagas tonto y respóndeme. — dijo sin moverse de su sitio ni verlo. Omizu también detuvo sus pasos quedando espalda con espalda.
— ¿Qué quieres que te diga? — respondió con un tono molesto — Mis padres están arriesgando su pellejo por una Villa que ni les va ni les viene como a mi o… a ti — girándose a verlo — Solo por que tu padre lo hace, ellos también —
Noto el sentimiento en sus palabras, se autogolpeo mentalmente al hacer caso omiso de lo que sentían los demás (Los demás, refiriéndose a sus amigos y compañeros de equipo, claro).
— Tus padres no son estúpidos como para dejarse hacer así como así. Quieras o no, ya tienen una vida hecha, tu también… aquí… — lanzándole una mirada significativa a un pedazo de tela azul oscuro que se asomaba del bolsillo del pantalón de Omizu, la tela que formaba parte de la bandana de Konoha y casualmente hoy no traía puesta. El chico guardo silencio posando sus ojos en la misma indumentaria, analizándola y recordando algo por lo visto. Chasqueó la lengua mientras metía bien en el bolsillo ese retazo de paño y torciendo la boca en un gesto gracioso.
— Haruka debió de haberte lavado bien el cerebro¿no? — hablando al fin — Por qué para que digas ese tipo de cosas pues… —
— ¿Ya vas a empezar con lo mismo? — entornando los ojos peligrosamente.
— ¿Sabes que Tío Juugo partió ayer en una misión? El mismo se ofreció. — dijo de pronto bastante interesado en lo que le comunicaba para cambiar el tema y dando por entendido que iba a zanjar el otro asunto de una buena vez.
— Aa —
— Espero que le vaya bien… —
— También… —
Ambos reanudaron su caminata, hablando 'normalmente' mientras llegaban a su destino… Que con tanto drama y sentimentalismo entre 'hombres' se dieron cuenta que estaban errados de camino. Dieron media sobre sus talones avergonzados y emprendieron nuevamente la marcha en sentido contrario.
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Syuuske estaba recargado de espaldas sobre el barandal de ese puente rojo, con los brazos cruzados y los ojos cerrados en un gesto muy tranquilo, escuchando como corría el agua bajo sus pies. Omizu en su caso tenía los brazos apoyados, y a su vez su cabeza recargada en su mano diestra con un gesto total de aburrimiento mirando su reflejo en el agua cristalina del río.
Ya llevaban un buen rato allí esperando y esperando… y sea lo que fuese que estuviesen esperando, simplemente no llegaba.
Omizu bostezó por quinta vez en menos de 5 minutos.
A pesar de que se vieran de vagos o la mente inactiva, en realidad estaban tramando la forma adecuada en hacer pagar el retraso de la kunoichi formante de ese equipo. Aunque no podían evitar preocuparse un tanto, ya llevaba media hora y no aparecía.
Haruka por lo regular era puntual… o peor que puntual. Se daba el lujo de pasar todas las mañanas a casa de alguno de ellos, sacarlos de la cama y jalarlos literalmente al punto de reunión al que quedaban de acuerdo con tal de que no faltaran ni se retrasaran, siendo este puente el punto favorito de los tres. Ese ritual era al azar y nunca sabían a cual de los dos le tocaría la acogida de la niña, pero bien que funcionaba. Todas las mañanas se quedaban con el gusanito de estar alerta ante cualquier intromisión de la chica y prepararse usualmente a un baldazo de agua fría o tibia que simulaba ser el baño matutino. Lo peor era que… sus padres estaban conformes con eso.
Con el tiempo obviamente se acostumbraron, eran un equipo y aunque eran amigos desde pequeños solo consiguieron fortalecer esos lazos… a un nivel mayor y un contexto diferente. Claro que sus buenos trabajos les costo soportarse en misiones de semanas, con poca comida, humor de perros, shinobis frente a ti que trataban de matarte, robarte o algo más cuando el idiota del que pedía la misión omitía detalles del asunto convirtiendo una misión apenas si considerada C en una misión de rango A.
Aunque más que trabajo… implicaba sacrificios… experiencia…
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Ellos eran el Equipo No. 5 de ninjas de una generación graduada hace un par de años ya. Formada por Uchiha Syuuske, graduado con honores no hace falta decir y primero de su clase. Houzuki Omizu, un chico despreocupado y burlón que nunca se creyó fuese a graduarse de la academia por sus bajas notas y sus incontables travesuras, es más, un chico que ni se esperaba fuese aceptado en la Academia dado sus orígenes. Pero era un ladino y astuto de primera con buenos dotes y habilidades para ser ninja, quizás por eso Tsunade le permitió el ingreso sin mucho pero pues hubiese sido una lastima no meterlo en filas de Konoha y tenerlo de enemigo formando parte de Kirigakure.
Una buena sesión de plática y orientación hicieron mucho por él, lo suficiente para que no tratara de matar a Syuuske tras batirse en una lucha casi diaria durante las clases o los entrenamientos.
De buenas a primeras aprendieron a trabajar en equipo, aunque aún les faltaba cimentar bien esos lazos pues aún les era muy difícil manifestar varias cosas como sus verdaderas motivaciones y sentimientos; tomando en cuenta también lo dispar que podían resultar esos dos jóvenes. Por lo menos para Omizu las cosas se le hacían muy fáciles y Syuuske luego era muy rígido tomándose muy en serio las cosas, usualmente el asunto terminaba en disputas entre los dos.
Lo dicho, a base de mucha paciencia y esfuerzo aprendieron a tolerarse, soportarse y nadie negaba la fabulosa pareja que formaban a la hora del ataque con tal grado de sincronización, equiparable solo con ninjas con años de experiencia en misiones de grupo.
Pareja, sí… Pero el equipo no eran solo dos…
Y por último, la integrante femenina que fue incorporada ese día para completar el equipo…
Amano Hazuki…
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Flashback
Ambos habían aprendido bien lo difíciles que podían ser las misiones y lo imprescindible que era el trabajo en equipo (Syuuske incluso antes de ser ninja lo había aprendido de mala manera).Incluso los altibajos que se presentaban tras cada éxito de una misión. El sacrificio que hacían otros por ese éxito… El precio que estaban dispuestos a pagar algunos por obtenerlo, sin importar que o quien tuviesen enfrente...
... y que aún eran unos crios a pesar de todo en un mundo de ninjas… adultos.
El equipo 5 había sido formado por esas 3 personas en un principio. Eran peleas y juegos momentáneos, insultos e indiferencia también entre Syuuske y Omizu. Solo de vez en cuando tranquilizados por Hazuki. El hecho de merecer formar parte de ese trío para la chica era su innegable habilidad para rastreo y búsqueda, eran un don natural su perspicacia para esto. No era parte de ningún clan, pero su familia ya tenía un linaje y prestigio en esto. También era alegre y se divertía tratando de meter cizaña entre ambos chicos a sabiendas que eran buenos amigos y no pasaría a mayores culminando con los 3 divertidos por sus tonterías.
Tonterías en un vano intento de entrar en ese mundo en el que solo habitaban ese par… un intento de comprenderlos a fondo.
La hacía de hermana mayor y era muy responsable. Con una melena de tono cobrizo y unos ojos ámbar se podría decir que era algo risueña y coqueta. Entre lo poco comunicativo que era el Uchiha y lo demasiado bocazas de Omizu se convirtió en la mandona y gruñona del grupo puesto que necesitaba orden el asunto, pues Syuuske pese a todo era un irresponsable y el otro un desordenado.
Quizás dentro de ella lo único que sentía mal era que, con todo lo que pasaba… eran distantes. La compenetración de sus dos compañeros era a un grado en la que ella simplemente no estaba incluida. Todo andaba bien… superficialmente. Solo lo que ellos le dejaban ver, nunca llego a entenderles realmente.
Sin embargo, todo terminó mal en una de esas misiones en la que se vieron inmiscuidos indirectamente sin querer. Aquella en la que las cosas van de mal en peor empezando desde los requisitos mal planteados y la escasa información proporcionada para solicitar los servicios de Konoha. Una petición que simplemente podía haber sido denegada a la primera por lo inverosímil de ese escrito que había llegado a manos del Rokudaime. Pero innegable por el hecho de tratarse de uno de los prestigiosos señores feudales de la Nación del Fuego.
Había surgido rumores de una conspiración existente y generada dentro de los altos mandos feudales que amenazaban la seguridad del país, y por ende, también de Konoha por la cuestión que su mayor respaldo económico y diplomático ante otras naciones pudiese tambalearse y Aldeas Ocultas enemigas aprovecharan para tomar ventajas.
Se tenía rumores de espías dentro de los palacios, quienes movían los hilos negros y causaban el furor. El ambiente se tornaba difícil y la cuestión de seguridad paranoica.
Syuuske y compañía no tenían ni medio año como equipo, pero lo hacían bastante bien juntos si se tomaba en cuenta que no disponian de un Sensei y lider de grupo. Ellos ya se encontraban dentro del palacio del mismo señor feudal que solicito servicios extras de Konoha para cuando los rumores comenzaron y puesto que su presencia se había vuelto costumbre por allí y conocían hasta cierto punto el movimiento de las cosas, quedaron de custodia para los hijos pequeños del Lord. (Mismos niños a los que habían hecho de escolta en una misión recien terminada)
Aunque estuvieron siguiendo ordenes todo el tiempo, la curiosidad y perspicacia de Syuuske noto que algo no andaba bien cerca, no fue el único y sus amigos se percataron. Las habilidades de Hazuki y de Omizu fueron de ayuda para descubrir parte de la telaraña dentro de esos secretos y mentiras cayendo en cuenta que la base de tanta conspiración se hallaba exactamente dentro de ese mismo palacio, bajo sus narices. Hasta el punto que sabían que había un momento determinante en el que tenían que actuar o todo podía acabar muy mal. Avisar a los mayores infringía en un riesgo y esperar hasta que actuaran también, la mínima sospecha de los enemigos y sería muy caro el error. No debían de hacer sospechar que habían sido descubiertos, que ellos 3 lo supieran ya era mucha gente.
Llegaron a un acuerdo mutuo, no hubo mucho que hablar esa noche a la luz de la luna en la que en un balcón dispusieron que harían todo lo posible por detener esa treta y descubrir a los culpables. Se miraron de reojo por última vez a sabiendas de que les esperaba.
El Uchiha y Houzuki tenian un presentimiento… incluso extrañamente compartieron una mirada confusa pero no dijeron nada.
— Suerte a todos, espero verlos sanos. — murmuró amablemente Hazuki de pronto haciendo que pegaran un brinco, ella les sonrió. La joven se notaba que iba a hablar para agregar algo más pero su voz se quedo muerta en su garganta, los otros chicos esperaron a que terminara pero ella solo esbozo una sonrisa ocultando su nerviosismo. Ellos nunca supieron lo que en verdad quería decirles, lo último que recordaron fue el "Cuídense" que les dijo antes de partir.
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Esa palabra que les retumbaba en la mente mientras llevaban a cabo su cometido. Que les venía a la mente una vez que lo terminaron… Que les carcomía el pecho y alma mientras rendían tributo a los caídos en esa misión. Y es que frente a ellos se encontraba la foto de la Hazuki sonriente que recordaban por sobre su féretro mortuorio. El único de un tamaño tan pequeño entre aquellos de tamaño adulto.
No lágrimas, no sollozos… no muestras de dolor… Respeto a los héroes, Amano se hubiera ofendido si hubieran mostrado esa debilidad ante ella, se hubiera sentido mal por que fuese por su causa tal sentimiento… triste, por que ellos nunca hicieron muestra de algo así mientras ella estuvo en vida.
De esa misión habían dado en el clavo. Sorpresa fue al saber que eran cosas de los mismos hijos de aquel señor feudal, los mayores que querían hacerse del poder del padre pidiendo servicios de ninjas renegados de la aldea de la Niebla.
Tras encargarse de que los sospechosos salieran a la luz y cometieran sus propios errores, fue poco tiempo que el servicio de guardias y ninjas habientes actuaran. Pero un as bajo la manga de los truhanes quedo inútil ante la rápida y descabellada acción de Hazuki.
El escape y ruta para traer refuerzos por conductos ocultos fue frustrado, sin fuerzas de seguir peleando y malherida termino por hacer volar esos ductos con los que quedaban de los enemigos dentro.
Al momento nadie hubiese dado con ellos, solo guiados por el ruido y como el piso se cimbro. Pero (extrañamente) unos manchones de sangre en el piso les guiaron hasta una de las entradas secretas, para cuando lo abrieron dentro solo había polvo y escombros. Entre los restos lograron rescatar el cuerpo inerte de la chica, que más a causa de la explosión la cual no le había alcanzando, había sucumbido por las heridas en su cuerpo.
No dejo que las fuerzas enemigas se adentraran más. Sacrificándose por los que aún peleaban arriba.
Syuuske y Omizu una vez llegaron al lugar se quedaron sin aire y pasmados... pues postrada en el piso y sin vida, se encontraba su compañera.
Lo único que atinaron a hacer fue dejarse caer de rodillas al piso, agobiados e inconcientes del dolor tras una violenta batalla. Incredulos a lo que veían.
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Comprendieron que era una misión -con todo lo que eso implicaba-, que fue una decisión que ellos tomaron el aceptarla, que conocían la consecuencia de esto, a lo que se arriesgaban, no sería la primera ni la última donde conocerían de cerca la muerte… la perdida ante un compañero quizás solo darse la idea.
Que ella opto por esa salida, también lo sabían, despues de todo la 'conocían' y valoraban su decisión. Estaban orgullosos que ella haya sido su compañera.
Lo único de lo que se arrepentían… era que jamás expresaron nada esa noche… Ni siquiera un adiós o hasta luego le dedicaron, desearle suerte… menos le pidieron que se Cuidara…
De no expresarle que tenían un mal presentimiento con todo lo que iban a hacer… hacerle participe de su desconfianza y… miedos…
Entre ellos mismos no se dijeron nada, pues con solo verse o un movimiento de la cabeza se entendían. Un alto grado de comprensión, cuando menos… a la hora del combate. Pero eran un par de tontos al omitir de ese pequeño mundo a ella… y no darle la confianza para que dijera lo que tuviera que decirles esa última noche.
Tampoco ella les mostró plena confianza para sentirse libre y expresarse, y no podían recriminárselo por que les pago con la misma moneda cuando ellos mismos tampoco eran totalmente francos a como se sentían.
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Tardaron un poco en reponerse ante eso y analizar que tan apartados estaban del mundo, lo peor era que no les importaba. Siguieron adelante sin esperarse que le encontraran sustituto a Hazuki pues tenían en mente presentar el examen para Chuunin en corto y de allí cada quien por su camino. Pero no tuvieron tiempo para más cuando llego el 'reemplazo':
Uzumaki Haruka, recién graduada de la Academia, tomo el lugar de la joven.
Les extraño, les enfado e incomodó que la hubieran colocado con ellos. Sabían que era torpe, era despistada, descuidada, sin experiencia y escandalosa…¡y que era su mejor amiga! Otro golpe como el anterior… simplemente no lo soportarían ahora.
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¡¿Por qué ella?!
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— Yo… — murmuraba una vez se las presentaron — Yo no soy un reemplazo, ni busco serlo… o desplazar la figura de Amano-san, eso es imposible. — comentaba clavando sus ojos cian en un punto de la nada — Ni el que la olviden para que se quiten esa carga en su pecho — seguía murmurando bajitamente, cosa rara en ella — Hazuki-san era Hazuki-san… Yo soy yo… Las decisiones que tomo ella... y las que tomaré, solo espero que las respeten igual… — levantando la cara — Yo también tengo miedo… como ustedes… Pero quiero que confíen en mí, por que yo lo hago en ustedes. Por que si se preocupan… lo digan… Es cierto que hay palabras que es mejor no dejar salir, como las malas palabras — una sonrisita pillina — pero hay unas que al brotar son mejores para aquellas personas a las que están dedicadas y no duelen tanto por que se quedaron dentro cuando es tarde. También quiero dejar en claro, que no me subestimen… ha sido un largo año en el que han estado ocupados y en el que yo logre graduarme. Quizás si que me tengan un poco de paciencia… — mostrandoles la lengua en un puchero. Pero volvio a cambiar su semblante para lo último... — Pero soy YO la que esta aquí ahora… —
Termino...
EndFlashback
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— ¡¡Estoy aquí!! — se escucho el fuerte grito de la chica que venía corriendo rápidamente y haciendo aspavientos con las manos indicando su posición. Como mantenía el equilibrio mientras corría como alma que llevaba el diablo apenas fijándose por donde pisaba y sus mechones de cabello dorado interponiéndose entre sus ojos era todo un caso.
— "Y sigue viéndose tan tonta e infantil desde esa vez… "— Pensaron a la par esos dos con un gesto sombrío en la cara al verla aparecer así.
Pero era un gusto verla, escuchar su estridente voz y cuando fuera necesario: Callarla incluso a bases de coscorrones.
¿Hija del Hokage? Al diablo.
Y que los demás lo vieran como 'maltrataban' a Haruka-chan les importaba un bledo. Pero que ellos dos vieran que otros hicieran lo mismo con Haruka en plan de amigos era un alivio. Por que les parecía una manera franca en la que demostraban que Haruka también les importaba y no solo superficialmente. Tenían el valor de verla como persona.
El expresar como se sentían o que les molestaba y que no fuera totalmente a base de indirectas, bromas o insultos era un avance. Pero que lo hicieran entre ellos dos aun era un espacio abisal siendo incluso los mejores amigos, pero para eso tenían a la chica rubia para ayudarles y echarles la mano.
Pero por ahora… un dolor de espalda le recordaba a uno no ser tan blando y amable con ella hoy. Al otro, que a pesar de que su mejor amigo se encontrase de mejor ánimo gracias a su ayuda no le quitaba el hecho de la trasnochada que paso por su culpa y tampoco se la tendría fácil. Pero a la vez, todo le indicaba a ellos que no debían separarse ni perder a la joven kunoichi que de un simpatico brinco se planto frente a ellos.
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Mis habituales horas de actualizar fics X)
Bueno, me he extendido con esto pero es que me he encariñado con estos niños... eh, quizás también ensañado un poco o.OU
Ahora si que ha esto le restan tres capitulos más, el penultimo es el de SasuSaku :3
Y por si no quedo claro (como siempre XD) los padres de Omizu pues: Ojos rojizos y mente fantasiosa, el apellido y el caracter pues...Karin y Suigetsu X3 (No me maten o.oU!!) Es menor por unos cuantos meses que Syuuske.
Agradezco los reviews :)
° setsuna17, AkAnE-xAn, Karenxita-Akime Maxwell & Chivizuke °
¿Quejas, comentarios, sugerencias y traumas?
Todo cabe bien en un Review XD
En fin, cuidense mucho.
