SOLEDAD


No, no he olvidado el fic... Solo he olvidado como invocar la Inspiración.

Jitomatazos, abucheos, intento de linchamiento y amenazas con armas punzo cortantes. Al final del capitulo, por favor.

Nota/Disclaimer/Negación/Aviso/etc…: Naruto y Cía. No me pertenecen, esto es mero entretenimiento sin fines de lucro.


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ISOLATE

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Sus dorados cabellos golpearon su cara en cuanto sus pies tocaron el piso tras su simpático brinco. Se retiro unos mechones que le cubrían esa mirada azul para poder vislumbrar mejor al par de chicos que tenía enfrente. Notaba por sus caras que no estaban muy contentos con su retraso y lo único que atino a hacer fue a… sonreír tímidamente, reconociendo su falta.

Syuuske y Omizu arquearon una ceja a la par, inconformes. La sonrisita tierna no iba a perdonar su tardía.

Haruka jadeaba un poco a causa de la gran carrera que había pegado, con la garganta reseca y una que otra gotita de sudor aperlando su blanca tez se dejo de caer de espaldas al piso, sin importarle el revolcarse, con sus brazos se cubrió su pecho como esperando que con eso su corazón desbocado no se saliese de su lugar y dejando sus mechones dorados desperdigados por el suelo. No se sabía si tenía roja la cara por le esfuerzo hecho o por el aire frío rozándole la cara.

La chica ignoraba olímpicamente los dos pares de ojos que le veían desde lo alto, bastante molestos y esperando una disculpa. A cualquiera le pondría la piel de gallina semejante mirada, por que cuando estos dos jóvenes se molestaban sus miradas reflejaban el tormento y dolor que harían sufrir a cualquiera que les importunara. Pero la Uzumaki le importaba un bledo. Lo que trajo como consecuencia que Omizu prácticamente le saltara sobre si para jalarle las mejillas y Syuuske que ni le venia al caso la niñería, solo espero a que el otro terminara su castigo.

- Itai, itai, itai Omizu, kun. Duele!! – gritaba protegiéndose sus mejillas mientras se erguía para sentarse en el piso, en un vano intento de quitarselo de encima. - Para!! -

- Pues jodete! eso te pasa por dejarnos aquí. ¿Quien te crees que eres para venir hasta estas horas? –

- Gomen… gomen… - tratando de soltarse de él. Se sentó con las piernas cruzadas, con cara de perrito regañado.

- Tsk. Vale, solo por que es la primera vez – Haciendo la finta de arrojarle tierra con su pie.

- ¿Qué ha pasado, Haruka? – intervino Syuuske al fin.

- Eh… pues, nada importante – titubeando un poco. Sus amigos alzaron una ceja sin creerse eso. – Me he quedado por allí perdiendo el tiempo y para cuando me di cuenta, ya era tarde. – Silencio…. ninguno dijo nada– ¡¡¡Es verdad!!! – frunciendo el ceño e inflando sus cachetes al sentirse ofendida.

- Esta bien, te creemos – Contestó Omizu tendiéndole la mano para que se levantará del piso.

Haruka la tomo gustosa, el otro dio un tirón y de un jalón la chica se puso de pie, a fin de cuentas era bastante ligera. Comenzó a sacudirse el polvo de sus ropas y limpiarse la espalda de hojas.

- ¿Y que tanto estabas haciendo? –

- Eh… pues… Cosas... - contestó clavando sus azules a los rojos de Omizu mientras se acomodaba la capucha de sus ropas sobre la cabeza, cubriendo prácticamente su cabello dorado dejando sueltos algunos mechones. – Cosas de chicas – agrego alegre mientras se llevaba las manos a la cabeza y cruzaba una de sus piernas tras la otra.

- Cosas de… ¿chicas? – inquirió incrédulo. - De las tantas cosas que simplemente no puedes hacer ni parecer… una de ellas es comportarte como una chica. – mirándola acusadoramente de pies a cabeza.

- ¿Doushite? – pregunto inocentemente con sus ojos muy abiertos. – Soy una chica –

- Y aqui vamos de nuevo - penso Syuuske. El joven moreno solo pasaba su vista de uno a otro interlocutor, como si viera el ir y venir de una pelota.

- Que parece niño –

- Soy una niña!! Una kunoichi!! –

- Bueno, quizás lo de niña te lo pase… haces de vez en cuando muchas cursilerías y eres muy chillona y quejica como para ser un chico. –

- ¡¿Eeeh?!.¡Yo no hago cursilerías!! –

- ¡¿Lo vez, lo vez?! No eres muy femenina que digamos, donde quedo el entrenamiento especial… ese al que someten a las kunoichis, esa bendita clase que da Ino-sensei a las niñitas? –

- ¡¡No te burles de Ino-sensei!! Es una buena maestra – bufó poniendo sus manos a la cadera

- Entonces no fuiste buena alumna –

- Iie – negó rotundamente con la cabeza, el gorro amenazaba con caerse de su sitio – Es solo que… -

- Que…? –

- Si me comportara como niña... Omizu-kun y Syuuske-kun no tolerarían a la pobre Haruka-chan, jajajaja – Rió fuertemente tras cerrarle la boca a Omizu con su argumento.

Haruka reía de una manera bastante contagiosa y alegre, Omizu se trago sus palabras y también rió un poco. Syuuske que hasta ese momento se había mantenido al margen de la plática se reincorporó de la barandilla lentamente, con las manos en los bolsillos se planto junto a ellos. Después de todo era usual estos embates normales entre sus dos amigos.

Ambos tenían la razón a la vez.

Haruka era una chica rara en muchos sentidos. Era bastante infantil por lo regular, poseía una voz chillona y aguda (más cuando pegaba un grito de felicidad o lo que fuese) que eran la única prueba visible y remarcable de que era una jovencita en crecimiento. Y el peinado mono de lo más cursi. (Aunque hace algunos años era tan corto que Haruka fácilmente podía pasar como chico) Pero algunas veces su forma de actuar, sus movimientos precipitados, descuidados y otros toscos, su forma de expresarse y otras cosas la hacían parecer o una niña marimacha o un niño afeminado. Bueno, no es que no tuviera una adecuada educación, Haruka era una alumna modelo y eso implicaba las enseñanzas de cómo ser una mujer en campo de batalla inculcadas por Ino-sensei. Tenía modales y educación solo que… olvidaba que los tenía u olvidaba usarlos, o ambos.

Con ellos dos era bastante abierta, su forma de sentarse sin delicadeza o pudor, la manera de pedir las cosas, hacer bromas y pelear. Más sin embargo todos esos eran en plan de juego. Y aún así, todos sus movimientos, miradas y reacciones tenían esa inocencia y sensación a niña que no quedaban opacados por su proceder, amable y sincera (aunque algunas veces sin mucho tacto). Además, cuando la situación lo requería, se comportaba como lo que era: la hija de Hokage-sama e hija de una antigua miembro de elite de un clan poderoso. Seguía siendo atolondrada, despistada, pero era cuidadosa con lo que hacía a pesar de todo, toda una pequeña dama. Algunas veces, muy diferente a la que veían a diario.

Y también Haruka tenía razón por eso. Si ella actuase como tal que se esperase de alguien de su estatus y posición, su género… definitivamente Syuuske y Omizu por muy amigos que fueran de ella, simplemente no sabrían que hacer con una muñequita de porcelana en su equipo. Su poca paciencia y tolerancia sería colmada a niveles insospechados día con día.

Así que pues, Haruka se sentía a gusto siendo libre de protocolos y abolengos con ellos, y ellos se sentían a gusto con la chica así.

Todos felices y contentos.

Aunque no tanto, aún quedaba un tanto al aire el retraso de la rubia. Haruka era despistada, pero era puntual sobre todo.

- Hn. Andando. – dijo sin mucha importancia.el Uchiha.

- Eh… Matte! – interrumpió la joven - ¿A dónde vamos? –

- Con tu padre – siseo. Había reconocido que había cometido un error chanpandole toda la culpa al Hokage sobre sus padres. Pero no podía evitar tener un deje de enojo sobre esta persona. Aunque eso jamás, jamás admitiria su error. Es por herencia Uchiha.

- ¿Papá? Oh, Cierto!! – recordó algo de pronto chocando su puño contra su mano al decirlo, al acto se puso a rebuscar afanosamente algo entre sus ropas – Lo olvidaba. Ah si, aquí está, ten! – sacando un pergamino y dandoselo a Syuuske.

- ¿Y eso? – pregunto extrañado Omizu

- Un pergamino, idiota – le respondió Syuuske mientras se disponía a desenrollarlo.

- Jajaja, muy chistoso, Cacatúa-Taichou – increpó. Se llevo una mano al bolsillo de su pantalón y saco su bandana de la Villa. La tela oscura se veía impecable, resaltando el plateado del metal con el emblema en espiral. Más que bandana era una pañoleta extensa que se acomodó por sobre su cabeza, su cabello naranja quedo aplastado y casi nublándole la vista y sus ojos rojos. Dotándole de un aire peculiar a su cara tras esas gafas de media luna.

El Uchiha no le hizo caso a él ni a la insistente mirada curiosa de Haruka que tenía sobre el rollo.

Tras la pérdida de Hazuki y la reintegración del equipo, Syuuske pasó a tomar cartas en el asunto como cabeza del equipo. Un chispazo de responsabilidad le llego a su mente (acompañada de la idea de que entre los 3, era el único con posibilidades de mandar a los otros dos pues se consideraba con mayores neuronas funcionales que el resto del equipo junto) Agregando el hecho que se había convertido en Chuunin ya. Por eso cada vez que se les encomendaba una misión como equipo, era a él a quien se dirigían. Aunque gran parte de las estrategias de batalla eran ofrecidas por la mente inquieta de Omizu y el tiro de gracia que implicaba el triunfo era patrocinado por Haruka. Sin lugar a dudas, un gran equipo.

Lo extraño, - y reconociendo mudamente que Omizu tenía razón - fue que el encomendado fue entregado por Haruka. Siempre, era por parte del mismo Hokage, o algún superior o dentro de alguna dependencia.

Retirado el cordón, se dispuso a leer su famoso contenido. Apenas levanto un poco el pestillo y distinguió el color del rango de misión con su concebida letra.

" A "

Imperceptiblemente frunció el ceño y apretó los labios.

La primera -y última- vez que habían desempeñado un cargo de esa altura, fue cuando Hazuki había perdido la vida. Claro, no era una misión tipo "A" cuando se vieron inmersos. A duras penas era una B, pero por sus decisiones fue catalogada como A o incluso superior.

¿Ah que les ha enviado esta vez el Hokage?

- ¿Qué dice? – preguntó curiosa la chica al ver que Syuuske desenrollo ya una parte del documento y leía detenidamente algunos renglones, a sus espaldas Omizu husmeaba por sobre su hombro.

- Pues lo de siempre – apartando la vista del documento y enrollándolo apresuradamente sin terminar siquiera de haberlo leído, mirándola de una forma altanera Made Uchiha – Los detalles de la misión. Eso es lo que viene siempre en un pergamino de estos. Pensé que ya lo sabías. –

- Ah – fue lo único que dijo sin sentirse ofendida. - ¿Y que tenemos que hacer? –

- Eso quiero saber precisamente – dijo mientras se ponía en movimiento haciendo un gesto para que le siguiesen.

- ¿Eh?.¿Qué acaso no esta lo suficientemente claro que es necesario que Naruto-sama tenga que explicartelo personalmente?. Mira que yo puedo hacerlo por ti – bromeaba Omizu tratando de colmar la paciencia de su amigo. (Era divertido, inevitable y una costumbre)

Syuuske le dirigió una mirada helada capaz de congelar al país de la Nieve. Bien pudo haberse traducido: "No te hagas estúpido"

Omizu bien sabía por que su compañero quería buscar a Naruto-sama a pesar de tener expresas instrucciones plasmadas en el papel. Él también tenía dudas respecto al pedido y necesitaba algunas aclaraciones.

Principalmente por la parte en la que mencionaba solo al Uchiha y Houzuki para la misión.

Por obviedad, les era intranquilo que pasaba con Haruka.

- Andando – ordeno de nueva cuenta. Paso de lado de una muy confundida Haruka que tuvo que caminar rápidamente para darle alcance.

- ¿A dónde vamos? –

- ¿Que si eres sorda o bruta? – bufó exasperado el joven pelinaranja llevándose una mano a la cara. – Con tu padre –

- Hokage-sama no esta en la oficina – llamando la atención de ambos – Él… salió desde temprano. –

Hokage-sama… Haruka se refería con esa formalidad a su propio padre una vez ella estuviera envuelta en una misión; ella se convertía un shinobi como cualquiera desempeñando su misión encargada por su líder de la Aldea. Así como Omizu hizo el colocarse la bandana por su parte. Tras haberle entregado en sus manos el pergamino a Syuuske para ella, era el inicio del trabajo.

Solo que el extraño tono que uso para hablar de la salida de su padre extraño a sus compañeros.

- ¿Donde está? – le pregunto Syuuske mirandola por sobre su hombro.

- Mhmm… - llevandose un dedo a su barbilla en forma reflexiva, miro al cielo analizando la posición del astro rey, calculando la hora. – Ahora… En la entrada de la Villa, de seguro. -

Syuuske arqueó su ceja, interrogante. Que hacía el Hokage en la entrada de la villa. Desde hacía tiempo que no salía de su despacho, según Haruka ni a comer Ramen. ¿A que se debía el cambio de rutina?

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De regreso a las concurridas calles, en dirección de la portentosa entrada principal, a la cabeza de la comitiva iban Omizu y Haruka platicando de tantas cosas y nada a la vez.

Iban a un paso tranquilo y despreocupado. El movimiento en las calles era palpable a estas horas ya.

Syuuske, pasos atrás de sus veía como hacían caras y se entretenían de tonterías. La gente que pasaba cerca les saludaba amablemente o mostrando sus respetos, Haruka se daba el tiempo de devolverles la cortesía o reverencias y eso retrasaba un tanto su marcha. Omizu también saludaba una que otra vez sin tanto revuelo. Por su parte, Syuuske pasaba de ellos con un simple movimiento de cabeza. Aunque no tan fácilmente despachaba a las jovencitas que deambulaban por allí cerca 'casualmente'

Prefirio pasar de su club de fans, entreteniendose en contemplar a sus dos amigos.

Omizu era un chico que le encantaba dar problemas, revoltoso, causaba problemas y escandaloso. Ah! Y mal hablado! No por que quisiera ser el centro de atención, le chocaba la concurrencia. Simplemente le era divertido pasar el rato así - hacer el idiota pensaba Uchiha -. Haruka por su parte, era despistada, atolondrada, quejica, todas esas cosas de niña odiosa pero se comportaba como chico. Todo un caso. Sin contar que se la pasaba pegada a él como lapa."Syuuske-kun esto, Syuuske-kun lo otro, Syuuske ¿Por qué?" etc… Que decir que le extrañaba la extraña combinación que formaban esos 3.

Ladeo la cabeza en un análisis completo de sus compañeros. Omizu llevaba la camisa de rendija de manga corta bajo una playera de tirantes violeta poco holgada, pues se ajustaba bien a su torso. Llevaba los pantaloncillos oscuros a la altura de sus tobillos combinando con su pañoleta.. Llevaba un cinto grueso de cuero en la cadera algo suelto y en lugar de un portakunais en la parte de atrás, traía una daga de hoja gruesa guardada perfectamente en su funda.

Haruka por su parte, vestía una casaca de manga larga –muy larga- y capucha azul marino, combinando perfecto con la tela de su protector en el cuello. La prenda apenas le cubria abajo del pecho, debajo de esta traía una playera de color oliva bastante larga y holgada, de hecho, le llegaba hasta medio muslo dandole la impresión de una falda y suelta. Los pantaloncillos marrones que traía apenas le llegaban a las pantorrillas. El cabello recogido en dos coletas bajas y acomodados al frente, de forma que enmarcara su cara. Haruka indiscutiblemente se parecía mucho a su padre, incluso en las mañas y maneras. El cabello dorado y los ojos azules, la zorruna sonrisa. Solo se diferenciaba por la tez blanca e inmaculada, y no morena como la de su papá. La inocencia y fragilidad que aparentaba (algunas veces, engañosamente) era un aire proporcionado por su madre, junto con esa amable sonrisa que luego les brindaba.

"Syuuske-kun…" Como eco en su mente asomaba su nombre. Haruka, pero con una voz más tierna que la actual… la primera vez que la vio.

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Flashback

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- Es un Uchiha… - se escucho a sus espaldas.

- Si, se parecen mucho… -

- ¿Tú crees que sean iguales? –

Sea quienes fueran los dueños de esas voces, hablaban indiscutiblemente de su padre.

- No se… No se ve muy amigable que digamos… -

- Pero si es tan Kawaii!! – escucho que chillo una chiquilla

- ¿Le preguntamos? –

- Quién sabe si quiera –

- Oi!! Tú!! Syuuske-kun ¿Quieres jugar? – se escucho al fin.

Enderezo la cabeza y miro tras de él. Había media docena de niños mirandolo fijamente abajo, de su edad, no pasaban de los 7 años de seguro. Estaba comodamente sentado viendo el atardecer desde lo alto de una resbaladilla del parque de juegos.

No respondió, les miro un rato curioso y luego se deslindo de todo bostezando.

- Yo puedo jugar?! – chillo fuertemente alguien tras todos ellos. Pronto apareció una pequeña niña igual que ellos, aunque vestida algo ataviada para jugar con un muy elegante kimono. Tenía su cabello dorado y muy corto, apenas le cubría sus orejas, poseía unos chispeantes ojos azules.

Los niños al acto se quedaron pasmados viéndose entre sí, sin saber que hacer.

- Lo sentimos, es muy peligroso para usted. – dijo uno jugueteando con sus manos.

- Podría lastimarse - Secundo otro. Al acto todos bajaron la cabeza en señal de respeto y salieron corriendo a otro lado.

Syuuske miro esto desde donde estaba. La niña se quedo en su sitio contemplando como todos se iban a jugar, pronto reparo en la presencia del Uchiha. Le dirigió una timida sonrisa y se marcho dando saltitos siguiendo una linea imaginaria en el piso.

Él no hizo más que verla marchar a lo lejos y los tenues reflejos dorados que aparecian en su cabello.

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Si, olvido como invocar la Inspiración y cuando llega se alarga. Capitulo extra surge con esto otra vez XD Es que colocando todo lo que me vino a la mente esto hubiera quedado largo y considerando que escribo luego mucho, si iba a ser tedioso la lectura de todo junto :p

No doy fecha del siguiente capitulo, pero no va a tardar tanto esta vez :3

Y aún sigo sin saber si dejo que vuelvan a aparecer Sakura y Sasuke XD

Agradezco los reviews :)

° Akarui-Wakai, Karenxita-Akime Maxwell, AkAnE-xAn, chivizuke & Anhara. S °

¿Quejas, comentarios, sugerencias y traumas?

Todo cabe bien en un Review XD

En fin, cuidense mucho.