Capitulo 4: Un nuevo pastel.

Allí estaba él, sentado al lado de la mujer que era su prometida, el calor del mediodía lo sofocaba unas cuantas gotas de sudor se formaban ya en su frente; el ambiente era pesado, entre tantos preparativos, detalles y caprichos de parte de su novia, a veces Kikyo lo exasperaba, esa mujer era perfeccionista y algo fría, pero no lo era en la cama, eso sí, ella era toda una experta en la materia-.rió para si ante tal reflexión.

-¿Cielito, que color prefieres?- preguntó la mujer, mostrándole la gama de colores que tenia disponible la agencia de festejos, que estaban dispersos sobre la mesa.

Inuyasha se inclino hacia delante para observarlos mejor- Aunque yo te de mi opinión, tú siempre escogerás el que mejor te resulte, asi que mi opinión no es necesaria.

La mujer lo miró sorprendida, pero no le dio importancia y continúo hablando con el decorador. Inuyasha levanto con fastidio de su asiento y se dirigió hasta la salida, allí saco un cigarrillo y lo encendió.

-¿Qué demonios me ocurre?- soltó una bocanada de humo y se recostó a la pared del edificio.

Estuvo sumido en sus pensamientos, mientras le daba probadas progresivas al cigarrillo, pero una pareja que pasó frente a él lo saco de sus calivaciones-.¿Kagome?... es ella…¿que hace con ese tipo?- gruñó, mientras apagaba el filtro del cigarrillo con la punta de su zapato. Y fue a su encuentro.

Kagome caminaba tranquilamente de la mano de Houyo, cuando de repente vio la figura de Inuyasha que se aproximaba hacia ellos, sintió un vació en su estomago y sus palpitaciones se aceleraron inesperadamente.

-Que casualidad -dijo saludando a la pareja-. Veo que ya estas recuperada-soltó sin apartar la mirada de la joven.

Kagome le subió una oleada de calor a las mejillas-.Señor Thaisho,¿Qué hace usted aquí?- pregunto sorprendido el novio de la chica.

-Asegurándome de algunas cosas pendientes- clavando aun más sus ojos dorados en la chica, como si la reprendiera por haberla sorprendido en algo indebido.

-¿Ustedes se conocen?- preguntó Kagome. soltándose de la mano de Houyo.

-Pues claro amor, el es dueño de la compañía de donde trabajo.

Inuyasha le molesto inexplicablemente el tono meloso que usaba ese con la chica-. ¿Entonces ella es tú novia?, es de suponerse ya que andaban de la mano.

-Si ella es mi prometida- haciendo énfasis en la última palabra-. Ahora el que debe preguntar si se conocen soy yo…

-La conocí por casualidad en una noche lluviosa, digamos que se me atravesó de improvisto en mi camino- Kagome podía sentir el sarcasmo en sus palabras, pero su novio ni se percato.

-Mi novia puede ser algo distraída.

Ella quería esconder su cabeza como el avestruz, nunca imagino volvérselo a encontrar y mucho menos que fuera el jefe de su novio.

-Me he enterado que se va a casar- acoto Houyo, tomando a Inuyasha desprevenido.

-Si, estoy en los últimos preparativos.

¿Se va a casar?, claro era de esperarse siendo tan guapo y adinerado- pensó con tristeza.

- La señorita Kikyo es una mujer muy hermosa, usted es un hombre afortunado.

-Gracias.

Inuyasha no apartaba ni un solo instante la mirada de la chica, haciendo que esta se sintiera incomoda y avergonzada, no podía hallar explicación alguna para que Kagome estuviera con ese tipo, aunque fuera uno de sus empleados más cercanos, nunca le fue de fiar.

-Bueno, no creo que debamos retrasar al señor-dijo Kagome mientras se acomodaba el cabello detrás de la oreja-.Me imagino que es una persona muy ocupada.

-Se podría decir…

-Señor Thaisho, fue un placer encontrarlo, pero mi novia y yo tenemos cosas que hacer- tomándola nuevamente de la mano-.Me le manda saludos a su prometida.

Inuyasha no quería que se fuera y menos con ese sujeto, pero la pareja le paso de un lado siguiendo su camino, dejándolo parado en medio de la acera mientras que pasaban las personas que la transitaban.

-Amor deberías conocer a la señorita Kikyo, ella es toda una mujer- le recomendó mientras escogía en el menú.

Kagome aun se sentía nerviosa por el encuentro con aquel hombre, esa mirada tan…tan penetrante que la hacia temblar, pero estaba apunto de casarse…no podía sacar de su cabeza la vez que Inuyasha la tenia sujeta de la cintura muy cerca de su pecho, estremeció al remontar aquel momento.

-Kagome…¿Kagome?

-Dime, ¿me decías algo?- pregunto con aire distraído.

-Te comentaba sobre que deberías conocer a la prometida del señor Thaisho.

- ¿Por qué debería de hacerlo según tú?

-Simple amor, ella es una mujer refinada, con mucha clase, casi perfecta.

¿Perfecta?, ¿acaso la estaba comparando?, de la forma que hablaba de esa mujer era de suponerse que a su novio le tenía estima o quizás le gustara, pero eso no fue la que le molesto, sino el hecho que él quería que la conociera para que ella aprendiera de esa señorita Kikyo, "el sueño de todo hombre" según le había dicho Houyo en una oportunidad.

Se levantó de un sopetón de su asiento, mientras que el joven la miraba confundido, tomo su bolso, para salir lo más rápido de ese lugar, así fue.

-¿Como se atrevió a compararme?-bufó. Camino un par de cuadras más, estaba tan indignada por los comentarios de su novio, que olvido por completo que se estaba muriendo de hambre.

-Que hambre tengo…-busco en su bolso algo de dinero, pero para su horror no cargaba ni un céntimo-.Debí dejar el monedero en la otra bolsa…me estoy muriendo de hambre…-se quejo.

-¿Qué te gustaría comer?- pregunto una voz ronca detrás de ella.

Se giró y se encontró con aquellos ojos dorados, que hacían que su corazón se acelerara-. Señor Thaisho…

-¿Qué te gustaría comer?- repitió la pregunta.

-No…no debe tomarse la molestia…yo estoy bien.- aseguró precipitadamente.

- ¿Segura?- le preguntó divertido- El ruido de tu estomago te contradice…

Kagome se sonrojó hasta las orejas, se sintió avergonzada ante aquel hombre que en una oportunidad casi le quita la vida, pero que también la ayudo.

-Para mi no es ninguna molestia, es todo lo contrario- acoto conteniendo la risa.

-Pero…

Inuyasha no la dejo hablar, la tomo de la mano y se la llevo arrastrada hasta un restaurante cercano. Al entrar pidió una mesa para dos, Inuyasha le aparto la silla para que ella se sentara y luego se sentó él.

-Camarero tráigame el menú por favor.

-De inmediato señor.

- ¿Tú novio, donde se encuentra?- preguntó muy interesado.

- En otro restaurante.- limitó en responder.

- Ya veo, ¿y permitió que su prometida se fuera asi como asi?.

- Es que…no le di tiempo, salí tan enojada…

-Aquí tiene señor- interrumpió de pronto el camarero, les entrego el menú y espero que escogieran.

Inuyasha se decidió por los camarones fritos acompañados de puré de patatas y ensalada. En cambio Kagome escogió arroz frito acompañado pedazos de pescado y de beber ambos pidieron agua, con ese calor eso era lo único que los podía refrescar, el camarero se marcho dejándolos nuevamente solos.

-Entonces te has peleado con él- habló retomado la conversación.

¿Qué le podía responder?, no se atrevía a contarle que la discusión con Houyo fue porque esté la comparaba con su prometida, que avergonzada se encontraba, cayo en cuenta que tuvo celos de una completa desconocida…¿Qué me esta pasando…?

-Veo que no me dirás nada- acoto cruzándose de brazos sobre la mesa.

-No fue algo sin importancia- masculló.

- Si tú lo dices- colocando su pesada mano sobre la de la joven, haciendo que está se sonrojara.

Su mano era pequeña, delicada, tan suave…y no era suya, como envidió al novio de la chica, pero ¿Quién era él?, si ya faltaba pocas semanas para ceremonia con Kikyo, su prometida y allí estaba él sujetándole la mano a una chica que no era su novia; retiro su mano y se volvió a cruzar de brazos.

- ¿Cómo esta su madre y hermano?- pregunto cambiando el tema.

- Muy…bien- Balbució, ese hombre era extraño, se encontraba aturdida por la carga eléctrica que recorrió su cuerpo, cuando esté coloco su mano sobre la suya.

-Me alegra, me le da saludos de mi parte.

-Con gusto lo haré.

El camarero llego con los platos de comida, los coloco cada uno en su lugar, luego coloco las copas de agua de fría, les deseo un buen provecho y se marcho ha atender a una familia en una mesa conjunta.

-Kagome, le he querido preguntar esto desde anoche- se acerco más a la mesa-. ¿Qué hacia en la casa de anciana?, ¿acaso se conocen?

-Eh…bueno, yo fui a mostrarle algo que yo había escrito, una poesía, la profesora Kaede me pidió que me encontrara con ella en su casa, según ella para estar más relajada.

-¿Entonces ella es tu profesora?

- No, yo no veo esa materia, lo que sucedió que una amiga le comento a la profesora sobre mi y ella se intereso en conocerme.

-Entiendo, ¿y que estas estudiando entonces?

- Estoy estudiando Historia Universal- contesto nerviosa.

- Interesante, es mejor que comamos rápido antes que la comida se enfrié.

Kagome asintió y comenzó a comer, que buena falta le hacia, pero se detuvo un instante para observar al hombre: se veía tan seguro de si mismo, tan arrogante, tan imponente…tan…tan guapo.

El resto de la comida transcurrió en silencio, cada uno sumergido en sus propios pensamientos, al terminar por fin Inuyasha habló.

-¿Te gusto la comida?

- Muchas gracias, pero no se debió haber molestado.

- Ya te dije, que para mi no es ninguna molestia- le informó con una sonrisa en sus labios.

- Es que usted debe estar muy ocupado, y ahora más con los preparativos de su boda- le dijo mientras se limpiaba la boca con la servilleta.

-Mi boda…- Se le había olvidado por completo-. Kikyo se está encargando de eso, mi opinión, no vale mucho, supongo por se hombre- Desdeño.

-Eso no debería se así, la opinión del novio es importante, ya que la boda es suya también.

Inuyasha rió a carcajadas-. Lo siento, eso deberías decírselo a mi novia.

-No lo creo.- dijo muy incomoda- La boda es de ustedes no mía.

- Camarero- le llamo.

- ¿Dígame señor?- Inyasha le dijo algo al oído a este, que Kagome no pudo entender-. De inmediato señor.

El camarero termino de anotar en su libreta y se marcho.

- Por cierto ¿Desde cuando eres novia de ese sujeto?- pregunto con desprecio, posando sus ojos dorados en la chica.

-Desde hace un par de meses- contesto sin importancia.

Se limito a preguntar, no quería que ella pensara que la estaba interrogando sobre su vida-. Ya veo.

De repente apareció el camarero con un enorme pastel exquisitamente decorado y muy apetecible, lo coloco en la mesa y se llevo los platos vacíos.

-Felicitaciones Kagome- le dijo mientras encendía la pequeña vela con su encendedor de plata-. Feliz cumpleaños, ya que por mi culpa no pudiste celebrarlo ayer, pide un deseo- le dijo mostrando todos sus dientes en una sonrisa.

Kagome estaba nuevamente apenada, no podía creer que aquel sujeto tuviera esas atenciones con ella.

-No te de pena Kagome, anda pide un deseo y apaga la vela.- le pidió amablemente.

Kagome respiro profundo, cerrando los ojos pidió: "Encontrarse con el hombre de sus sueños, aquel que era fuente de su inspiración" y soplo la vela. Inuyasha la miraba complacido cuando abrió sus ojos castaños.

- Gracias nuevamente.

- No gracias a ti por aceptar el pastel.

Tantas casualidades para un solo día, pero así actúa el destino cuando quiere unir la vida de dos desconocidos, pero estas personas no eran unas desconocidas, se conocían desde hace tiempo a partir de sueños, sueños que los van a unir… o se parar, dependerá de ellos.

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