Hyuugacest Love

¿Les gustó el capítulo pasado? Entonces este les encantará.

Hyuugacest Love capítulo seis

Besos.

La nieve termino por derretirse. Sin nieve, él ya no podría arrojarla en su inocente juego, y si decidia arrojarla, le iba a doler y mucho.

Suspiró con melancolía. No es que le gustara que la arrojaran en la nieve, pero en esos momento él solo estaba ahi para ella, y si no había nieve, no volverían a jugar.

Conciente, ademas, de que a su padre no le gustaban esos "juegos", solo le quedaba resignarse y esperar muchos meses más para poder ver nieve de nueva cuenta.

Regresó a su cuarto, a punto de romper a llorar, cuando escucho un ruido, y sin abrir por completo la puerta, lo vio.

Ahi estaba el, mirando el patio sin nieve, sentándose en el pasillo de madera y meditando a profundidad. Lentamente se acercó a el.

-Ho-ho-hola -le dijo Hinata con timidez.

El niño se volvió hacia ella, y dela manera mas rápida que pudo, puso su cara molesta, como el primer dia que la arrojó a la nieve, aunque se limito a devolverle su "Hola"

-Este... este... ¿cómo estás?

-Muy mal gracias a tí.

Ese fue un golpe verbal. Los ojitos de la pequeña se llenaron de lágrimas y rompió a llorar como su le hubieran puesto uno o dos micrófonos en la garganta con sistema de soundran.

-¡Ah! Espera, no llores, no llores -el niño tenia miedo que lo castigaran, y sin saber cómo cesar el llanto de la pequeña, bajó al patio, arrancó un par de florecillas que apenas brotaban y se las dio.

-Toma, pero ya no llores.

Hinata le miro sorprendida. ¡Le estaba dando flores! Y de seguro estaba preocupado por ella. Secó sus lágrimas y, sonriendo, tomo las florecillas.

-Gra... gracias.

Nunca lo esperó, pero poco después de que la niña tomara las flores, se acercó rápidamente a él y le dio un beso en la mejilla.

Neji se sitió muy extraño, ya que la única persona que lo había besado era su mamá, pero este beso era muy diferente a los que dan las mamás.

Quiso gritarle, por que cuando a un niño le gusta una niña no hace otra cosa más que pensar en ella, pero no pudo, o mejor dicho no quiso. Era una sensación muy agradable, la mejilla la sentia como si le hubieran estado haciendo cosquillas y ella olía a manzana acaramelada.

Y aunque el beso fue más fugaz que un segundo, bastó para que ambas caras infantiles se pusieran rojas. Ella comenzó a jugar con sus dedos mientras le veia de reojo, y por alguna extraña razon él quería saber si ella sabía a manzana acaramelada o solo era su imaginación.

Bajó de nueva cuenta al patio, arrancando más botones de flores, y se lo volvió a ofrecer, y ella se volvió a sorprender, y se sonrojó aun más, y lo volvió a besar, y se alejaron a la misma velocidad. Y lo volvió a hacer.

Las risas infantiles pronto comenzaron a llenar el ambiente, y armado de valor, Neji se acerco a Hinata dispuesto por fin a saber si ella sabía a manzana y no contó con que ella volteaba para volver a verlo de reojo cuando sus inocentes labios terminaron unidos en un beso, como los que se daban los papás.

Las caras de los niños se pusieron totalmente rojas y sentían hormiguitas corriendo en sus bocas. Apenados, se sentaron en el pasillo, él tratando de no verla y ella jugando con sus flores en un intento de no verlo.

-Ne-Neji-kun -la chiquilla se atrevio a levantar la cabeza- ¿Y-ya so-somos papás?

-¡¿Por qué dices eso!? -preguntó asustado Neji.

-P-pu-pues l-los p-papás se besan en la boca -la chiquilla seguía roja, tanto que sus ojos resaltaban por completo.

-Pero no tenemos hijos -razonó el niño- Para ser papás, necesitamos tener hijos.

La niña se levantó y casi corriendo entró a su cuarto y salio con dos muñecas tradicionales, una vestida de emperatriz y otra vestida de samurai.

-ellos son nuestros hijos -dijo Hinata mientras le daba la muñeca emperatriz a Neji.

-Dame ese -reclamó Neji al samurai- Este es mi hijo, es muy fuerte, más fuerte que el mundo y el universo...

-Y ella es mi hija, es bonita y educada...

Cuando Hiashi, temeroso de que Neji se halla atrevido a arrojar al suelo a su pequeña, observó sorprendido la escena.

Sintió una extraña sensación que le provocó sonreir. Sabía que su sobrino le odiaba, pero en ese momento no había rencor en su mirada, se veia muy feliz jugando con su hija, parecían una verdadera familia.

-Ya me había preocupado -se decía mientras trataba de descrifrar el juego de los niños, cuando sintió que iba a escupir su corazón y el resto de sus órganos al ver que los niños se besaban en los labios y caminaban de un lado a otro del pasillo tomados de la mano- ¡No puede ser!

El instinto sobreprotector de Hiashi se activó en ese momento y salio a interrumpir el juego de los niños.

-Neji, las muñecas son juguetes de niñas -dijo en su intento de frustar el juego.

-No es una muñeca, es mi hijo y es un gran samurai. Él es el más fuerte del mundo y del universo...

-Y ella es nuestra hija, es una princesa muy bonita y educada...

-"¿qué hice para merecer esto?" -se preguntó Hiashi mientras veia como Hinata jugaba con muñecas y princesas imaginarias y Neji peleaba con enemigos invisibles y usando la frase de "el más fuerte del mundo y el universo..."

-Neji, deja esa muñeca, y Hinata, vuelve a tu cuarto.

-Pe-pe-pero...

-Hinata, cállate. -La pequeña comenzó a gimotear con fuerza y Neji rápidamente agarró una rama seca y le hizo frente a Hiashi- ¿Qué crees que estás haciendo Neji?

-Tu eres el hechicero malvado -Neji encarò a Hiashi y Hinata, agarrando la mano libre de Neji, se colocò tras èl- Y yo, como el valiente y poderoso samurai que soy, la rescatare.

Comenzo a lanzar cortes y estocadas que solo dañaban al aire, pero para cuando Hiashi se dio cuenta, ya tenia una varita y estaba sumergido en el juego de los niños.

-Basta ya -dijo con lo màs autoritario de su voz- Hinata, recoge tus muñecas y regresa a tu cuarto y Neji, este no es un lugar para tì, asì que vete o seràs castigado.

Hinata comenzò a llorar de nuevo y Neji volvio a su mirada llena de odio.

Sin embargo, se acercò a Hinata, tomò sus manos y la volvio a besar en la boca.

-No te preocupes princesa Hinata, entrenarè, me volverè muy fuerte y te rescatarè de tu padre/ogro.

-Neji-kun.

Neji salio corriendo de ahi, y tras suspirar, Hinata volviò a su cuarto.

-Kami-sama -se escucho a Hiashi orar de nuevo- Dame paciencia con estos niños.

PLIK

Una varita seca aterrizò en la cabeza de Hiashi, este se volvio a la bùsqueda del responsable, pero no habìa nadie alrededor, solo la infantil risa de su hija que llenaba el ambiente como en los dìas de nieve.

FIN

Nota de la autora -¿A poco no quedò precioso?