Hyuugacest Love

Este capítulo es un UA, Neji tiene 13 años y Hinata 12, asiste él a la secundaria y ella a sexto de primaria.

Hyuugacest Love capítulo siete.

El mismo camino.

¿Sabes quién soy?

Por supuesto que me conoces, Hinata.

Somos primos, y en más de una ocasión nos hemos visto frente a frente, pero tus conversaciones no pasan del "hola", "Mucho gusto", "si", "no", "hasta luego"

Cuando estamos cerca, por mero interés de ser visible a la familia, uso la máscara de frialdad que todos usan al dirigirse a tí.

Pero tu no lo mereces.

De toda la familia, tú eres la única real, la única que posee la fuerza para llorar cuando lo necesita o consolar por difícil que sea la situación.

Es algo de lo tanto que te envidio.

Pero...

Desde que entré a secundaria, resulta que nos toca caminar por el mismo camino.

De ida, también de vuelta, nos encontramos, pero tú no dices nada. Me saludas con timidez, como siempre en tu vida, y sigues tu camino hasta tu casa.

Y creo que me estoy volviendo loco.

Eres mi prima, pero hasta ahora no me he sentido interesado por ninguna otra chica más que por tí.

Posees una gracia tal, que siento al verte ese calor que guardas dentro de tu ser. Puedo sentir cuando me das un perdón que todo lo que he hecho realmente puede ser perdonado.

Cuando te veo, siento que te necesito más que nada, y me desespera saber que el único espacio que tenemos para nosotros es la trayectoria de la casa a la escuela, y de la escuela a la casa.

A veces me pregunto si nuestros padres vivieron algo similar, pero no lo creo.

Sin embargo, un día fue diferente. Comenzó a llover, y buscamos refugio bajo la parada de autobuses.

-Ne-Neji... -comenzaste a hablar con timidez, lo cual no era novedad- Tú... ¿Estás en teatro?

Un tema de conversación extraño, pero ¡Es mi oportunidad!

-Así es. ¿Te interesa?

-Bu-bueno... es que.. es que... -comenzó a jugar con sus dedos- Es que n-nos dijeron q-que i-íbamos a visitar la se-secundaria d-donde estás tú...

De no ser por que estaba lloviendo y por que la parada no era precisamente nueva, diría que me cayó un cubetazo de agua fría, claro está que el agua provenía de la lluvia y que se me había olvidado ensayar para la obra que era justamente ¡Mañana!

Y supuestamente soy un genio.

-Así es Hinata -Traté de tranquilizarme mientras me quitaba la sudadera mojada- Mañana haremos el ridículo frente a todos tus compañeros.

Ella se volvió a verme visiblemente asustada (o sorprendida, no estoy seguro) pero no pudo decir nada ya que en el momento en que abrió su boca.

Beep Beep (sonido de un carro)

SPLASH (agua, agua mezclada con tierra y ramas)

Terminamos terriblemente empapados, sucioso y aborchonados por la gente que pasaba lentamente en sus autos.

-Kami-sama... -dijo mi prima a punto de romper a llorar.

-No llores, mira -tenía que ver la manera de evitar que llore. no es que me importe realmente, pero me incomoda, más si llora por mí, y más si mi terrible tío Hiashi se entera de que ella lloró estando conmigo (no es nada personal, pero a veces me da miedo)- mi casa está a menos de dos calles, vamos para que te des un baño y llames para que vengan por tí. ¿De acuerdo?

Me miró sorprendida, sonrojada y posiblemente asustada, y mi cerebro por fin se puso a trabajar.

¡Hoy descansan mis padres! Ellos fácilmente podrán hacer que todo se vea normal, después de todo está lloviendo y si nos mojamos más uno o los dos nos resfriaremos. Y eso no es bueno.

Además, no voy a hacerle nada, ni espiarla.

-Vamos, entre más pronto, mejor.

Le tiendo mi mano y le sonrio, pero...

Ella retrocedió un poco, aprieta con fuerza sus manos y baja la mirada.

Y mi cerebro trabaja de nuevo.

¿Cómo va a reaccionar al verme así de abierto, tierno y amable cuando toda mi vida la he tratado mal?

Lógico que ella está asustada.

-Hinata, si llegas empapada a tu casa, posiblemente te regañen. Esto es por tu bien.

Tras unos instantes que simularon la eternidad, ella asintio lentamente y comenzamos a caminar.

-¿Ne-Neji? -volvió a dirigirme la palabra- ¿E-es muy di-difícil el teatro?

-No realmente, solo debes aprenderte los guiones.

Llegando a casa, lo primero era pedir unas toallas para secarnos parcialmente. Por supuesto que papá pidió más de una explicación, y nada como la verdad.

-Puedes ponerte esta bata en lo que se lava tu ropa, y no te preocupes, tu tío ya está hablando con tu padre, en un momento vendrán por tí. -Mi madre es un amor.

-A-arigatou -contentó con una reverencia Hinata.

Se veía divertida, la bata le quedaba más que grande y constantemente se tropezaba con ella; cuando finalmente se le ocurrio levantar un poco para poder mover libremente los pies, me di cuenta que mi padre me miraba con esa mirada que me da cuando sabe que algo no anda bien.

-¿Neji? -casi me infartó, ya que me hablo de subito- ¿Qué haces? Estás derramando té sobre tu tarea...

-¿Tarea? -¡Dios mio! Estaba mojando el guión, y aún no lo aprendo. ¿Por qué tiene que pasarme esto?

Mientra lo agitaba, tirando más té del que se supone debe haber, Hinata se acercó con una toalla que estaba usando y comenzo a ayudarme a secar, gesto que le agradecí ya que empezaba a mojar el piso...

-No tienes que molestarte -le dije, tratando de que ella no se mojara- Hinata.

-Pe-pero, tú me... bueno...

Se puso completamente roja de la cara, y volviéndome a mi padre, creí que me regañaría, me miraría de una manera reprobatoria, pero solo estaba sonriendo, como si esa escena le trajera recuerdos.

-Tu ropa estará seca en un momento -anunció mi madre y Hinata se sentó algo apartada de nosotros- ¿Gustas un poco de té?

-a-arigato -contestó apenada Hinata, y mientras mi mamá iba por el té, noté que mi padre nos seguía viendo.

-Te pareces a tu padre -soltó por fin- ¿Te lo han dicho, Hinata?

Los dos volteamos a verlo. A veces dice cosas raras, pero esta fue única.

-¿M-me paresco a mi papá?

-De más joven. Era muy tímido e introvertido, pero también era gentil. Creo que todo eso se perdió cuando entramos a la secundaria, como fuimos a escuelas separadas, no supe con exactitud qué le sucedió, pero no volvió a ser el mismo.

-Eso sí que merecía premio -mamá entró con té para todos, lo supe cuando ví que rellenó mi taza- Era un chico muy lindo y generoso, pero cambió. Todos cambiamos cuando crecemos, pero ese cambio que él experimento quizá no fue el más apropiado.

Pensé en mi tío, papá de Hinata. Un hombre serio, calculador. Alguien de palabras duras. La decripción que hace mi papá de él no cuadra en lo absoluto.

-Y cuando entraron en la preparatoria, tú comenzaste a portarte como él.

Momento.

-Sí, supongo que no quería que se perdiera todo. Siendo sincero, yo era un demonio, siempre causando problemas a todo el mundo. Tal vez sea mi culpa y por ello toda la responsabilidad que lleva tener el apellido Hyuuga recayó sobre él.

Pude ver en los ojos de mi padre reflejada la nostalgia, se podía sentir tan clara, como su la estuviera viviendo en ese momento.

-A veces, deseo que vuelvan esos días -se volvió a vernos de nueva cuenta a Hinata y a mí- Pero creo que tendremos que resignarnos.

El ruido de un auto llamó la atención de todos, y pudimos ver por la ventana a Hiashi-san, por lo que mi mamá le dio unas indicaciones a Hinata y mi papá se levantó para recibirlo.

-¿Donde está Hinata?

-A mi también me da gusto verte, pero no te quedes ahí -mi padre le indicó con un ademán que podía pasar.

-Buenas tardes -le contesté tratando de parecer cortés, y contestó con una reverencia.

-Es un milagro, cuñado -mi mamá regresó casi empujando a Hinata con su uniforme escolar limpio, y no paraba de decir "gracias" y "lamento las molestias"

-Lamento que se hayan molestado -dijo Hiashi-san- Y gracias por el detalle. Hinata, vámonos.

-Gra-gracias, Neji-kun.

Bueno, eso fue extraño. Pero no importa.

Mientras dure, deseo que Hinata no cambie nunca, como lo hicieron nuestros padres.

FIN

Nota de la autora -Otro oneshot curioso, pero les prometo la tercera parte de Neji y Hinata niños jugando en el jardín.