Hyuugacest Love.
¡Si! Es el noveno y es La bella durmiente, un UA donde Hinata es la bella y Neji el principe, espero les guste y no olviden que el decimo capitulo es el final de Hyuugacest Love y de la historia de Neji y Hinata cuando niños (que por cierto, comenzarè otro fic con esos capìtulos incluìdos y se llamara Sweet Memories)
Hyuugacesy Love capìtulo nueve.
La bella durmiente.
-Ojalà despertaras con un beso-
Bajò del auto y la contemplò de nuevo. Cada dìa, esa flor en especìfico le rogaba con sus colores que la comprara, pero tomò un ramillete de narcisos, pagò la cuenta y dejò a la solitaria planta esperando a su comprador.
Aspirò el aroma del ramillete para asegurarse que estuvieran frescas las flores, y regresando a su auto, se dirigiò al hospital, ya que se le hacìa tarde y no querìa volverse impuntual.
Se estacionò en una àrea con sombra, asegurò su vehìculo y se dirigiò, con ramillete en mano, para verla de nuevo.
-Buenas tardes, joven Neji¿va a verla de nuevo?
-Volverè las veces que sean necesarias.
Se dirigiò al cuarto 134 donde ella le esperaba. Dormida aùn a causa de un accidente de auto, pero a èl le gustaba imaginar que entraba a la habitaciòn de hospital, acariciaba lentamente su mejilla y ella abrìa los ojos solo para èl.
Pero esas solamente eran fantasìas. Lo cierto era que al llegar al cuarto, la contemplaba como quien admira a una estrella o a un crepùsculo, pero no hacìa màs. Cambiaba las flores y se sentaba largas horas a su lado, en espera de un suspiro, un gemido o lo que sea, pero que viniera de ella, no de las màquinas que le rodeaban y menos de los doctores, enfermeras, familiares y "amigos" que de vez en cuando recordaban que ella aùn seguìa con vida y la visitaban.
-Buenos dìas, Hinata. ¿Te sientes mejor?
Tomò sus manos, frìas a causa del aire acondicionado, y las frotò suavemente en espera de alguna reaccion que le diera a entender que lo sentìa, pero ni un movimiento, ni un sonrojo le dieron pista de nada.
-¿Recuerdas què dìa es hoy? Hoy, hace dos años, aceptaste ser mi novia, y conseguimos un departamento, ya que nuestros padres no aceptaron nuestra relaciòn.
Volviò a frotar las pàlidas manos de su prima, y las besò con fervor, con devociòn, imaginando las posibles reacciones que de estar despierta tendrìa la chica.
Pero solamente dormìa.
-A pesar de los gastos del hospital, tengo ahorrado suficiente dinero para salir de paseo. ¿Recuerdas? Pasamos 4 meses planeando las vacaciones perfectas para pasarla bien en Okinawa, Hokkaido, inclusive Kyoto si ajustamos el presupuesto, pero no despiertas¿còmo esperas que podamos disfrutarlo?
Acariciò lentamente sus mejillas, y aseguràndose de estar solo, la besò en sus delicados labios, juntando su frente con la de ella, y sollozando en silencio, haciendo fuerza para no soltarse completamente al llanto.
-Ojalà despertaras con un beso.
Recordò ese dìa, un años atràs, cuando celebraban juntos su primer año viviento bajo el mismo techo. Ella aun no era mayor de edad, pero podìa corresponder a las atenciones de Neji con besos y caricias inocentes, que le bastaban para seguir adelante con ella y por ella, forjando lo que serìa su futuro.
Y entonces, pasò.
Recibiò Hinata una llamada del hospital, su padre habìa sufrido un accidente y el coche que usaban estaba en el taller. Ella convenciò a Neji para ir sola... y las cosas jamàs volvieron a ser las mismas.
En el hospital, aparte de que su padre se negò a verla, su hermana menor y otros familiares no la querìan cerca. Le dijeron palabras hirientes y ella saliò, cometiendo la imprudencia de parar a media calle, perdida en su dolor como estaba, haciendo que todo pareciera un suicidio de su parte.
Y Neji no llegò a tiempo para salvarla.
La operaciòn tomò muchas horas, pero al tèrmino de esta, se dictaminò el sìncope en el que parecìa Hinata, un coma indefinido y una cuenta de hospital inmensa.Pero de no ser por su jefe y sus amigos, quizà Neji hubiera perdido para siempre a Hinata.
Maito Gai, dueño de la empresa de textiles, no permitiò que su mejor asistente dejara su carrera de contador, y haciendo los arreglos necesarios, consiguiò un acuerdo con los encargados del hospital para mantener en vigilancia a la chica y apoyar en todo lo posible a su estimado trabajador.
Lo mismo con sus amigos, amigos que solo serìan compañeros de trabajo si Hinata no hubiera entrado en su vida.
-Todo depende de tì ahora -le dijo su mejor amigo, Lee, tan pronto las cosas se estabilizaron.
Por eso la visitaba todos los dìas, por eso le llevaba flores. Por eso la acariciaba y besaba, y le contaba los detalles que consideraba necesarios. Por eso frotaba y besaba sus manos, por ella, estaba dispuesto a ir al mismo infierno de ser necesario.
-¿Neji? -Naruto, quien fuera amigo de ellos y por mucho tiempo amor platònico de ella, entrò al cuarto con unas florecillas en mano- Este... no soy bueno para esto, pero vine a despedirme de ambos.
-¿Te vas?
-Sabaku no Gaara me ofreciò un puesto màs alto en su empresa, y bueno, realmente necesito ese dinero -el rubio rio estrepitosamente, pero luego volvio serio su rostro- Les deseo mucha suerte, espero que Hinata-chan despierte pronto.
Y eso se vlvìa màs frecuente. Uno a uno, sus amigos tomaban sus caminos. En el transcurso de un año, el mismo Gai se sorprendiò de la tenacidad y entrega de su joven empleado para su prima, cosa que le hacìa estimarlo aun màs.
-¡Nunca te rindas! -Le dijo dàndole una palmada- Ella de seguro despertarà cuando la beses.
Y eso hacìa, mezclando la realidad con la fantasia, sollozando levemente para no preocuparla, y dando rienda suelta a su dolor a solas en la habitaciòn que ambos compartìan.
Pero un dìa, una noche precisamente, ocurriò el milagro.
Se dice milagro ya que èl, pensando en la posibilidad de perderla por siempre, comenzò a hablar de la "despedida".
-Hinata, no puedo esperarte màs. Te necesito ahora...
Esa vez no reprimiò su llanto, tampoco sus palabras. Dijo todo lo que tenìa que decir, llorò, gritò y se desesperò varias veces, poniendo de alerta a las enfermeras.
-Hàgame el favor de retirarse -dijo la doctora Tsunade- Mañana, cuando se calme, podrà verla.
-"Mañana, quizà ella ya no tenga un mañana" De acuerdo, pero por favor, solo dèjeme despedirme de ella.
Se acercò lentamente, y con cuidado, la besò de nueva cuenta en los labios.
Y en ese momento, no supo por què, pero ella abriò los ojos y moviò un poco sus labios para respirar por su propia cuenta.
Las maquinas mostraron que sus signos vitales poco a poco recuperaban normalidad, y a pesar de que debìa irse, ni Tsunade ni las enfermeras lograron sacarlo màs allà de la sala de espera.
Su euforia por el despertar de su amada fue tal que hizo llamadas por cobrar a todos y cada uno de sus conocidos, incluyendo a su familia, lo cual provocò una algabarìa a medianoche en el hospital y las àreas cercanas. Menos los del pais del viento, pero la fiesta la hicieron en la casa de Gaara, por supuesto.
Al dìa siguiente, aun cuando su cuerpo no tenìa mucha actividad debido al año de reposo, Hinata estaba despierta y aguardaba impaciente por èl.
-G-gracias N-Neji.
Èl acariciò cuidadosamente sus cabellos y la besò en la frente.
-No tienes nada que agradecer. Con tu amor me siento màs que satisfecho.
La besò de nueva cuenta en los labios, acariciò con ternura sus manos y, en el tiempo que durò su recuperaciòn, estuvo a su lado apoyando cada uno de sus pasos, sonriendo con ella y planeando de nueva cuenta sus vacaciones perfectas.
Nota de la autora. ¡Se acerca el gran final! Gracias a todos por leer Hyuugacest Love y no olviden leer el ùltimo capìtulo de esta serie de oneshots.
