Hola, bienvenidos/as a esta nueva entrega. Aclaro que puede tener algunos (pocos) hechos del 7 y ultimo libro (spoilers). Pero tratare de no usar nada, así los que aun no lo leyeron, no reciben sorpresas inesperadas y no me odian, jeje.
Las comillas ("") y la letra en cursiva expresan pensamientos de los personajes, generalmente de Hermione. Creo yo que, sin aclarar a quien pertenecen, se entiende, pero si me equivoco y les resulta difícil descifrar de quien son lo pensamientos, me lo hacen saber y lo aclaro mejor en el próximo capítulo.
Por ultimo, dedico este ff a missyumikov y a los que me leen cuando escribo algo. Me he colgado un poco, por no decir mucho x) Ok, el primer capitulo es corto, pero es mas una introducción, espero que les guste.
Capítulo 1: Estás raro.
Los asuntos en cuanto al famoso trío habían cambiado, pero no de manera tan drástica, pues Hermione ya estaba acostumbrada a que Harry prefiriera a Ron antes que a ella, por una simple razón, porque Hermione era una chica. Aunque ella fuera diferente- prefería leer a buscar novio y no se vestía tan provocadora como las demás- la seguían viendo como una amiga y no como una mujer con la cual podrían entablar una relación mas seria.
La guerra con Voldemort y los mortífagos había terminado, provocando muchas perdidas, entre ellas los padres de Hermione, Lupin, Tonks, Snape, etc.
Hermione no sólo había perdido a sus padres, sino que también se había alejado de Harry. Aunque la guerra terminara, él dejó de ser el de siempre y, afectado por las muertes cercanas a él, se encerró en su mundo, relacionándose menos con sus amigos, actuando como cualquier chico normal pero con más frialdad.
Hermione se corrió el pelo de la cara, contemplando la noche hacerse día, sin dormir, pues tenía problemas para conciliar el sueño y lamentablemente no había hechizos para eso, sólo pociones o pastillas, pero su tía- que la mantenía desde la muerte de sus padres- era bastante estricta respecto a la brujería, no quería que le vieran de modo raro al pasar y con respecto a las pastillas para dormir, ella le insistía que le podían hacer mal dándole motivos verdaderamente ridículos y que todo podía arreglarse con un te de Tilo.
Hermione se bebió varias tazas pero no conseguía más que pasar un buen rato tirada en la cama, sin hacer nada, hasta que se daba cuenta que perdía el tiempo, entonces se levantaba y aprovechaba para hacer algo productivo.
El sol ya salía por el horizonte, iluminando la ciudad de a poco. Cuando empezó a ver gente por la calle cruzó su habitación hasta el baño, prendió la ducha y comenzó a desvestirse para entrar a bañarse. Se quedó un rato largo dentro, disfrutaba sentarse y sentir el agua caer sobre ella, era su manera de relajarse y también la despertaba un poco más.
Salió, eligió una pollera blanca y una blusa celeste, agarró el collar que siempre usaba, una H de plata que le habían regalado sus padres para los 7 años, se secó el pelo que ahora estaba más controlable que en su primer año y salió de su cuarto.
La casa estaba en paz y tranquilidad, pues su tía estaba durmiendo. Caminó lentamente a la cocina, se hizo una tostada, un café y preparo una nota a su tía diciéndole que iba al callejón Diagon a comprar los útiles para su último año de escuela. Agarró las llaves, su bolso vacío y bastantes monedas como para comprar los libros que pedía la carta.
Comenzó a caminar, viendo pasar cada vez más gente. El callejón Diagon no quedaba muy lejos, a 5 minutos de la casa de su tía y es donde Hermione pasaba la mayoría de su tiempo, además de en su habitación leyendo o dibujando, había descubierto recientemente que era buena para ello.
Alcanzó a ver el Caldero Chorreante, una vez ahí, entro y fue directo hacia el espacio de afuera en donde se encontraba la pared de ladrillos. Golpeando los correctos se abrió la puerta que la dejaba pasar al callejón que estaba bastante lleno de magos y brujas.
Sin apuro empezó a caminar, mirando las vidrieras, lo primero en su lista eran los libros. Fue a la librería del callejón que estaba totalmente colmada de gente y fue directo hacia la sección donde sabía que encontraría sus libros. Ya tenía el de Transformaciones, el de Pociones y faltaba el de Defensa Contra las Artes Oscuras que, desafortunadamente era cruzando la masa de gente que esperaba para que un autor famoso, Hermione no sabia quien, firmara sus libros. Una vez del otro lado y adolorida por los codazos busco el libro y aprovechó para respirar pues en esa parte no había casi nadie, excepto un chico de pelo azabache tan enroscado como el que tenía…
-Hermione, ¿te ayudo?- había estado tan concentrada en sus pensamientos que no se dio cuenta que el chico iba para su lado, entonces vio que le señalaba un libro, que es el que estaba buscando.- Hermione, hola.
-Hola, perdón, estaba pensando en otra cosa ¿Que me decías?- "Situación incómoda numero 1..."
-Que si querías que te baje el libro de Defensa contra las artes oscuras, ese de ahí...-respondió un poco extrañado por la reacción de su amiga, señalando un libro negro con letras púrpuras brillantes.
-¡Si! Gracias- Harry se lo alcanzó y le sonrió. Hermione lo sostuvo junto con los otros y se quedó mirando otro de la estantería aparentando interés, pero con mucha vergüenza por el episodio anterior.
-Entonces... ¿qué has estado haciendo?- preguntó tratando de ocultar su nerviosismo, estaba hermosa pero no mostraba interés en hablarle, estaba mirando un libro, como siempre...
-Pues, no mucho, nada en realidad... ¿tú?
-Yo me he mudado, estoy viviendo en el Caldero Chorreante, tengo una linda habitación con acceso a la terraza y una ventana con vista a todo el callejón.
-Que bueno, pero, ¿por qué te has mudado? ¿Pasó algo?- viendo que él también tenía todos los libros, añadió- vamos a pagar, no aguanto más este lugar...
-Es que mi primo se tornó realmente insoportable y mis tíos no se quedan atrás.
-Me alegro por ti, siempre quisiste vivir solo- Hermione le sonrió, un poco incómoda. Esta era la charla más larga que tuvieron en varios meses.
-Sí, es cierto.
Harry se quedó pensativo, siguiendo a Hermione sin pensar hacia la fila para la caja. No habló, pero no se necesitaban palabras para notar que algo le molestaba y lo tenía preocupado.
La gente empujaba más y más, Hermione que estaba enfrentada a Harry, de espaldas a la puerta sintió como la gente, queriendo entrar, seguía empujando. Nunca había visto tanta concurrencia en la librería. Seguía manteniéndose en su lugar, quieta, hasta que no aguanto más, los empujones coordinaron e hicieron que Hermione chocase con Harry, éste la sujeto de los brazos para que le gente no se la llevara cual marea. Hermione miró para arriba, pues él era más alto que ella y ahí estaba, con un color rosado en sus mejillas, pero que no tenía nada que envidiar al de ella que era un tono más escarlata.
-Perdón...- dijo a escasos centímetros de su cara "Situación incómoda número dos..."
-No hay problema- le sonrió, la soltó y llegaron a la caja. Cuando pagaron, sin mirarse ni hablarse, ambos caminaron hasta la puerta y salieron rápidamente.
Permanecieron callados durante unos minutos, llegaron hasta la lechucería y entraron. Sin saber porqué estaban ahí, empezaron a mirar lechuzas, él por un lado, ella por el otro. Hermione aprovechó para reflexionar sobre lo ocurrido... nunca lo había tenido tan cerca, sus ojos verde esmeralda eran hipnotizantes. "Pero qué estas pensando Hermione...digo, puedo fijarme en sus ojos, después de todo no es nada malo, ni es nada raro para mirar..." Parada en un pasillo repleto de jaulas se dio cuenta que todos los ojos estaban cerrados, excepto un par de ojos ambarinos muy hermosos que no le quitaban la mirada de encima. Hermione se movió, los ojos de la lechuza también lo hicieron, Hermione se acercó, la lechuza no se inquietó, sólo la miró.
-Creo que le agradas- dijo un chico desde atrás, Hermione se dio vuelta y vio a un chico rubio de ojos verdes, apuesto, mirando a la lechuza, luego la miró a ella.- Soy Tom, trabajo aquí, ¿te puedo ayudar en algo?
-¿Cómo sabes que le caigo bien?- preguntó Hermione, ignorando que Harry los estaba viendo desde el otro lado de la estantería.
-Si no te quisiera hubiera agitado las alas y chillado, o se hubiera dado vuelta, o hubiera fingido estar dormida, pero te siguió y cuando te acercaste se quedó quieta, esperando que hagas algo; felicidades, le simpatizas- dijo sonriendo, una sonrisa muy linda por cierto.
Hermione sonrió y el chico se quedó mirándola por un momento, notando esto, Harry decidió actuar, se acercó y habló.
-¿Pasa algo?- miró al chico con desconfianza y luego a Hermione que estaba pensando, mirando algún punto en el espacio. Parecía muy distraída últimamente.
-No, sólo estaba viendo esa lechuza.
-¿La quieres comprar?- preguntó Harry.
-No sé... tiene algo que...-Hermione miró a la lechuza y ésta no miraba nada más que a ella. La lechuza daba la impresión de ser de oro, además de plumas muy brillantes, de un color castaño claro, casi dorado, tenía ojos que daban la misma ilusión de oro.
-Es un ejemplar muy hermoso- dijo Tom- y no es ruidosa para nada, siempre la veo durmiendo...
-¿La quieres?- preguntó Harry- si la quieres te la regalo.
-No tienes por qué...
-Si quiere hacerte un regalo, déjalo.
Harry lo miró expresando un "no te metas" bien claro.
-Si tengo por qué, ¿la quieres?
-Mmm... es que...
-Los dejo pensarlo- Tom miró a Harry de una manera rara, entre amistosa y curiosa.
-Sí la quieres- dijo Harry leyendo sus pensamientos, la lechuza le había encantado y sentía que tenía que llevarla.
-Pero la pago yo.
-No, déjame hacerte un regalo- Harry sonrió, pero Hermione no entendía por qué.
-¿Por qué? No es un día especial.
-No tiene que haber un motivo, solo porque es viernes, ¿si?
-Pero...
-¿Siempre tienes un "pero" para todo?- dijo Harry bromeando.
-Ok, la llevamos.
Harry de mejor humor, fue a buscar a Tom y Hermione se quedó mirando a la lechuza.
Con el bolso cargado de libros suyos y de Harry, fueron al Caldero Chorreante a buscar una mesa. Se acercó un chico joven y les preguntó que tomarían, ambos pidieron café y se quedaron callados, Hermione acariciando a la lechuza, y Harry mirando hacia la nada, hasta que llego el café y Hermione decidió hablar.
-¿Por qué insistías tanto en pagar la lechuza?
Harry supo que era hora de ser honesto y decir lo que había planeado durante meses.
-Sentí que te lo debía...-dijo mirando para su café, revolviendo con una cuchara lentamente- nos apartamos mucho luego de lo del año pasado, y...
Hermione estaba atenta a cada palabra, una muestra de honestidad y arrepentimiento así de Harry era mucho que decir, no se había mostrado así a alguien desde hacia bastante.
-Y no quiero seguir así, eres mi amiga "Ouch", te aprecio mucho "Doble Ouch", y no quiero que nos separemos por mi culpa. Todo este tiempo sin dirigirnos palabra, no sé porque… y sin escribirnos ni vernos. Fue horrible, me sentí muy solo, y Ron está con Bill y Fleur, así que no lo veo tampoco a él, y tampoco tengo mucho interés en hacerlo.
Ahora era Hermione la que miraba hacia su café, Harry volvió a hablar, en un tono menos triste y más seguro.
-Hoy cuando te reconocí en la estantería, sentí unas ganas tremendas de ir a abrazarte, pero me contuve- ahora Harry estaba mirándola fijamente, él no sabia qué pasaba, no quería decir eso, era verdad, pero no quería demostrar lo mucho que la extrañaba. ¿Cuál sería su reacción? ¿Se enojaría?
"¡¿Y por que no lo hiciste?!" –Estás raro- dijo Hermione.
-Nunca supe demostrar bien lo que siento... pero... si no empiezo ahora tengo el presentimiento que perderé muchas cosas que me importan, me aparté mucho luego de lo del año pasado... y perdí mucho tiempo que podría haber pasado contigo o con Ron.
Hermione no supo que más hacer, así que sonrió. Harry le devolvió la sonrisa.
-¿Quieres ver mi habitación? Puedes dejar a... oye, tu lechuza no tiene nombre- dijo divertido.
-Ya se me ocurrirá uno- pagaron el café y fueron a la habitación del segundo piso de Harry.
Cuando entraron Hermione supo que esa era, estaba toda desordenada, la ropa tirada por ahí y la valija encima de la cama, en la parte de los pies, la jaula vacía de Hedwig estaba sobre el escritorio, con un pergamino y una pluma.
-Necesitas ordenar- dijo riéndose Hermione y tendiendo la cama- un poco mejor.
Con la varita juntaba las medias y ropa y las llevaba a un canasto en una esquina.
-Gracias- dijo Harry un poco avergonzado.
Hermione se tiró en la cama- De nada.
-Pareces cansada...-dijo Harry mirándola- estás bien, ¿no?
-Estoy cansada, sí, sólo que hace varias noches no puedo dormir...- miró la jaula vacía- ¿Dónde esta Hedwig?- preguntó.
-La saqué en la mañana, sale a estirar las alas y vuelve a la tarde.
Hermione comenzó a sentir como la invadía el sueño, antes de que pudiera darse cuenta, quedó dormida y empezó a soñar.
Harry, notando que no respondía, la acomodó dentro de las sábanas que ella misma había arreglado, tan dulcemente que no lo notó. Hermione estaba lejos de allí, en una habitación antigua, con una puerta abierta que daba a un claro de bosque, con un circulo de piedras alrededor. Había una mujer vestida de blanco que bailaba alrededor de las llamas de la fogata, echándole encima lo que parecía tierra o algún tipo de polvo y pronunciando unas palabras que Hermione no llego a entender. Se acercó a la mujer, pero ella no la vio.
-Hola, disculpa, ¿quien eres?
La mujer, pelirroja con el pelo lacio, muy lacio y una corona de hojas en la cabeza, siguió bailando y ahora el fuego echaba muchas chispas. Cogió una bolsita negra de tela brillante, la abrió y echo su contenido en el fuego, mas polvo. Ahora el fuego creció y adquirió un tono púrpura y negro a la vez.
-¿Quién eres?- repitió Hermione, odiaba cuando alguien no le contestaba y tenía el presentimiento de que si insistía, la chica por fin hablaría.
La chica siguió con el ritual, cantando las palabras, Hermione se acercó mas hasta estar a su lado y la miró, era hermosa, unos rasgos tan delicados como los de un elfo y un pelo realmente envidiable, ojos celestes y profundos, con puntos y rayas dorados.
-¿Puedes hablarme? ¿Qué hago aquí?
La chica paro de pronunciar el hechizo o lo que fuera, se quedó allí, inmóvil, mirando el fuego violeta crecer con furia.
-¿Quién eres?- Hermione repitió.
La chica hizo un movimiento muy rápido, la sujeto de la cintura, la atrajo para si y le dijo, con la cara de Hermione a escasos centímetros, una sola palabra; Atenea.
Entonces la soltó y lo último que alcanzó a ver Hermione antes de despertar era como se transformaba en una lechuza con plumas de un castaño claro con efecto oro que le resultaba muy familiar y levantaba vuelo hasta por encima de los árboles.
Harry miraba a Hermione con atención, nunca la había visto tan tranquila, pronto abrió los ojos.
-Dormiste bastante- dijo Harry divertido- pensé que tenías problemas para conciliar el sueño.
-Era cierto- dijo Hermione con una voz poco entendible, se aclaro la garganta, y vio su posición, estaba enrollada en la sábana, pero, ella no se metió. ¿Habría sido Harry? Alguien en su cabeza le reprendió por haber hecho una pregunta tan estúpida. "Quien podría haber sido, ¿la lechuza?" Todavía acostada podía sentir el aroma de Harry en la almohada, era realmente rico, se incorporó, se arregló un poco el pelo y miró a Harry, que estaba sonriendo.
-¿Y a ti que te pasa?
-Hablaste dormida, jajaja.
-¿Que dije?- dijo ella entre asombrada y avergonzada.
-Repetías, creo, porque no era muy entendible, "¿Quién eres?" ¿Qué soñabas?
-No...no recuerdo- respondió extrañada.
La lechuza chilló, y la miró fijamente como lo había hecho en la tienda. Harry le dio una golosina que devoró con entusiasmo.
Hermione notó que Hedwig estaba de nuevo en su jaula.
-Mientras dormías pensé nombres para tu lechuza, ¿que te parece Horus?
-Es hembra Harry, jajaja.
-Umm...cierto...¿Isis? Diosa de la magia, creo.
-Mmmm, no tiene cara de Isis.
-¿Como le ves la cara a una lechuza?- rió. La lechuza se hinchó un poco, como ofendida, era todo un personaje.
De repente Hermione recordó el sueño y sin pensarlo dijo lo que le había dicho la chica.
-Atenea.
-¿Que?- preguntó Harry confundido.
-Atenea, es el nombre que me dio la mujer del sueño.
-¿Qué sueño?
Hermione le contó el sueño a Harry, cada detalle, todo lo que vio.
-¿Tienes idea de que es?- preguntó cuando su amiga terminó el relato.
-No es que Harry, sino quien, era una Diosa, no estoy segura que la representaba, pero se que es una Diosa importante griega, si no me equivoco.
Harry sonrió, Hermione seguía siendo estudiosa, un poco sabelotodo, pero en forma cariñosa, eso le gustaba, la hacia...tierna.
"Wow, espera, ¿tierna? Tierno es un osito de peluche, una canción, una escena de una película...pero...¿una persona?" Es cierto, no era la palabra justa para describir como lo hacía sentir, pero si no era esa, no sabía cual sería, ¿adorable? tampoco...
Hermione buscaría luego el significado del nombre, pero le agradaba como sonaba, y era perfecto para ella.
-Se llamará Atenea- dijo segura, mirándola. La lechuza seguía en su sitio, dormitando- debería volver, el sol estaba a medio ponerse y su tía debería estar preguntándose en dónde se encontraba.
Harry no quería que se vaya, y lo demostró en su mirada, ya que Hermione se dio cuenta.
-¿Qué te pasa?
-Es que, hacía mucho que no hablábamos y, quería que te quedaras- Harry se paró y fue hacia la ventana, el Callejón seguía iluminado, y todavía había gente en la calle.
Hermione se acercó a donde estaba y lo abrazó por la espalda.
-Nos veremos mañana y nos pondremos al tanto.
Harry se soltó y se sentó en el alfeizar de la ventana, mirándola a los ojos fijamente. Hermione se quedó inmóvil, sin saber que hacer. ¿Por qué la miraba así, tan fijamente? Realmente estaba raro, quizás...¿buscaba algo? Naaa, Harry era su amigo, y nunca la vio de otra manera, el mismo lo dijo. Ella descartó ese pensamiento rápidamente, para no ilusionarse.
Hermione corrió la mirada hacia fuera, Harry se levantó, se le acercó y la abrazó. Nadie la había abrazado de esa manera, o por lo menos nunca se había sentido tan segura en los brazos de nadie más que de su padre cuando era pequeña. En ese momento sentía lo mismo, sentía que nada podía lastimarla, le devolvió el abrazo. Se quedaron así por unos minutos que no fueron suficientes hasta que Harry se separó, pero todavía cerca de su cara se quedó a esa altura.
"¿Qué esta pasando?", Harry se acercó un poco más, teniendo la cara de la castaña muy cerca, tan cerca que casi sentía su calor. La miró, pensando que podría molestarse si hacía lo que tenía en mente, pero ella no respondía, estaba allí, mirándolo con curiosidad. Harry acercó sus labios a los de ella, hasta rozarlos muy levemente, pidiendo permiso y ella se acerco un poco más, pero inmediatamente lo pensó mejor y se alejo un poco.
"¿Y si estaba confundido porque hacia mucho que no la veía y pensó que se puso muy contento porque ella le gustaba? Quizás había olvidado como era tener una amiga y no diferencio entre una amiga y una chica. Si ese era el caso, Hermione no podría soportar perder de nuevo a Harry, por causa de un error que podría haber sido evitado, como ahora. Y si Harry de verdad se sentía atraído por ella, podría demostrarlo en otras ocasiones y no la primera vez que se encuentran luego de varios meses".
-Lo siento, debo irme- dijo la castaña, sonrojada.
Harry avergonzado por tal atrevimiento pensó que se había enojado.
-Perdona, no quise...
-No hay problema- Hermione sonrió, cogió su bolso, sacó los libros de Harry y los dejo sobre la cama recién tendida por magia. Agarró la bolsa de golosinas de la lechuza, la jaula y se paró frente a Harry.
-Gracias por el café.
-Gracias por tu compañía- dijo mirándola, no sabía que le pasaba últimamente, pero se sentía atraído por su amiga, seria un error, ¿estaría confundido nada mas, pensando cosas que no son?- Te acompaño hasta tu casa.
-No hay necesidad, en serio, no hay nadie a esta hora.
-Justamente. Si te pasara algo, me sentiría muy culpable.
-O sea que, ¿me acompañas no porque quieres, sino porque te costaría cargar mi muerte en tu conciencia?
-Esta claro entonces-dijo riendo.
-Que mentiroso! En ese caso no me acompañes, puedo sola- con una sonrisa de autosuficiencia se dirigió a la puerta.
-Era broma, no podría soportar que te pasara algo, sea o no mi culpa- dijo Harry con un tono honesto en su voz y mirándola amistosamente.
-Gracias, yo tampoco podría soportar que algo te pase a ti.
Harry la abrazó y antes de separarse del todo le besó en la mejilla, cerca de la comisura de los labios, a Hermione le agradó esa sensación, fue un lindo gesto y sonrió.
-Vamos- dijo el, abriendo la puerta y dejándola pasar primero.
Bajaron las escaleras, el bar estaba medio vacío, pero había gente entrando por la puerta, este era el horario donde llegaban los que se quedaban en la noche, tomando una copa y charlando con amigos.
Salieron y un viento fresco les pego en la cara, Harry agarró la jaula y puso su mano en el bolsillo de su pantalón, Hermione supo que estaba sosteniendo la varita, en caso de que tuviera que defenderse, el peligro que el mundo mágico temía ya no existía como tal, pero Harry guardaba su costumbre. En cuanto a eso era algo paranoico y cuando alguien le decía que el peligro no estaba en cada esquina como antes, el respondía "Un poco de precaución no hace mal nunca", como si pensara que Voldemort pudiera volver.
Siguieron caminando y escucharon un ruido metálico, fuerte. La primera reacción de Harry fue sacar la varita y la segunda, con el brazo con el que sostenía esta, abrazar a Hermione, su rostro contra el de ella. El no se dio cuenta, pero estaba igual de cerca que en su habitación. Ella miró para arriba y lo vio, alerta un segundo y relajado al siguiente.
-Era un- dijo todavía mirando al cubo de basura- gato- bajo la mirada hacia Hermione, acordándose de su reacción en la habitación se apartó inmediatamente- sigamos.
Hermione supo porque se apartó tan rápido, no dijo nada y siguió caminando. Luego llegaron a la casa de la tía de Hermione.
-Gracias por acompañarme, no tenías que hacerlo- la castaña le dedicó una bonita sonrisa y abrió la reja sin hacer ruido- bueno, nos vemos mañana, cualquier cosa manda a Hedwig.
Se acercó a Harry y le dio un beso donde el se lo había dado, en la mejilla, cerca de la comisura de los labios. Harry tuvo el impulso de correr su rostro un centímetro y alcanzar sus labios, pero supo que se molestaría y lo evito. Le entregó la jaula y le sonrió.
Hermione lo despidió de nuevo y camino hasta la puerta, entrando para encontrarse con su tía, que agarró la jaula y la llevó a la cocina.
-En 15 minutos estará lista la cena, que lechuza tan hermosa.
-Ok, ¿preparo la mesa? si, se llama Atenea.
-No es necesario, ve a descansar, luego te llamo.
Le alcanzó la jaula y Hermione se fue a su habitación, pensando en todo lo que había pasado.
Dejo a la lechuza frente a la ventana, le puso un recipiente con agua y se acostó a pensar. Harry actuaba muy extraño, ¡no le molestaba para nada! Pero no quería hacer nada precipitado, para que no terminasen arrepentidos los dos. Después de todo, apenas vuelvan a Hogwarts, Harry sería el más cotizado de vuelta y ella la simple amiga sabelotodo a su lado. Era mas que claro que no había en su relación, lugar para algo más. Pero ¿desde cuando estaba interesada por su mejor amigo? ¿Fue tan repentino como el interés de Harry? O quizás venía desde antes y nunca había reparado en ello.
Harry por su parte estaba preocupado, había dejado de ver a Hermione como su amiga para verla como otra chica normal en la cual se fijaría. ¿Le habría molestado su nuevo comportamiento? No era su intención ser maleducado, pero no entendía de donde había surgido ese modo de verla, debía parar.
Llego al Caldero Chorreante, entro y subió directo a su habitación. Se vistió se puso la ropa de cama y se acostó, pensando en su amiga y que año le esperaba por delante.
A solo unas calles Hermione ya con ropa mas cómoda se sentía invadida por el sueño y estaba quedándose dormida por primera vez en varios días. Sin soñar, pero descansando profundamente.
Hasta aquí por ahora. Esto es el comienzo como ya he dicho y no ha pasado nada interesante por ahora. Espero que les haya gustado aunque sea una presentación de la situación. Trataré de subir un capítulo nuevo cada fin de semana. Esto lo escribí ayer xD, Domingo. Hasta la próxima. Beth.
