Tal vez después


"¿Siempre sales a esta hora?"
"A veces."
"¿Estudias cerca de aquí?"
"No. Trabajo."
"¿En qué?"
"Soy secretaria", dijo cerrando su abrigo, intentando lucir casual.
"¿Cómo te llamas?"
"Takako."
"Es un nombre muy bonito."

Al entrar a la preparatoria, Tomoyo insistió a su madre que la dejara usar el transporte como hacían los demás. Después de más de un mes, Sonomi accedió a un periodo de prueba, pero si algo llegaba a suceder, si Tomoyo llegaba tarde o perdía el autobús alguna vez, volvería a usar el auto y la acompañarían dos guardaespaldas.
Durante el primer año Tomoyo había cumplido con los horarios sin falta, por lo cual el trato continuaba durante su segundo año.
Y por primera vez, esa noche había perdido el autobús que la acercaba directamente a su casa. Había tenido que tomar uno para llegar a la parada donde pasaría otro autobús que la podría llevar dando un rodeo de alrededor de media hora, pero esa era su única opción.

El año anterior había estado en el mismo grupo que Sakura, pero este semestre las habían separado, de manera que Sakura salía temprano todos los días, y ella tenía que quedarse hasta más tarde dos veces a la semana. Tratándose de una escuela nueva para ellas, nada se podía hacer para que Tomoyo se mantuviera en todas las mismas clases que Sakura como hasta entonces su madre había procurado.

"Yo trabajo cerca de la parada."
Tomoyo no se creía lo que este hombre le había dicho, que iba siguiéndola otro tipo y que por eso se le acercó. A ella le parecía una excusa. Pero ahora tenía que soportar su plática y mentir en el proceso.
"Sí, yo también."
"Nunca te había visto antes."
"Salgo temprano, pero hoy fue una excepción."
"¿A qué hora entras?"
"A las 7."
"¿Todos los días?"
"Sí."
"Yo también. Pero voy en coche, hoy no porque tuve que dejarlo en el servicio. Si quieres, podría pasar por ti en las mañanas y traerte."
"Gracias, pero normalmente-" Sonó el celular. "¿Hola? Sí, estoy en camino, se me hizo tarde, pero ya voy a llegar. Sí, nos vemos."

Apenas hubo cortado la llamada, cuando el hombre a su lado tomó su celular.
Tomoyo no sabía qué pensar o qué hacer.
"Un teléfono muy bonito. ¿Tiene cámara verdad? Disculpa que lo haya tomado así, pero no lo puedo evitar cuando se trata de estas cosas."
El hombre se lo devolvió, y Tomoyo lo guardó. Se sentía más incómoda que antes.
"Te ves preocupada."
Tomoyo no respondió.
"¿Problemas con el novio?"
"No."
"¿No?"
"No tengo novio."
"Una muchacha tan bonita como tú. ¿Por qué no tienes novio?"
"No tengo tiempo." Algo le decía a Tomoyo que no debía responder, pero no podía evitarlo, todo lo que este sujeto hacía o decía la tomaba por sorpresa y antes de que su sentido común pudiera actuar, su educación la obligaba a responder.
"¿Por qué?"
"No me interesa."
"Te gustan los hombres,¿no?"
"No."
"¿Entonces las mujeres?"
"..."
"¿Estás enamorada?"
"Sí."
"Ya veo. Mira, yo con mi esposa la paso muy bien. Pero los dos tenemos amistades por separado."
'¿de qué me está hablando?'
"Yo tengo amigas con las que me llevo muy bien. A veces las beso,¿sabes? Y eso no le causa problemas a mi esposa."
"Vaya..."
"Es solamente como somos la gente. Hay cosas que se hacen en pareja, y cosas que también pueden hacerse con amigos."
'¿acaso piensa que dije que no me gustaban los hombres'
"Uno está casado o en una relación, pero no está muerto,¿verdad?"
'porque cree que estoy con alguien?'

"Bueno, yo aquí bajo."
Tomoyo empezó a sentirse un poco más tranquila. El hombre se puso de pie, pidió la parada y se volvió hacia Tomoyo. La besó.
"Buenas noches."

- - -

"¡Tomoyo!"
"Hola mamá."
"¡Es tardísimo! Habíamos quedado en que no ibas a perder el autobús, y mira qué horas son..."
"Son las 10."
"¿Cómo esperas que me sienta cuando veo a mi hija llegar ya de noche?"
"Perdón mamá."
Sonomi la miró fijamente. Tomoyo le sostuvo la mirada, intentando decirle tantas cosas. Pero sabía que no había manera de que su madre lo entendiera.
"Bien. Esta vez lo pasaré por alto. Pero a la siguiente que llegues tarde, volverás a ir en auto. Y cuando veas que es muy tarde, llámame e iré por ti."
"Sí mamá. Gracias."
Tomoyo se retiró a su habitación. Dejó caer su mochila y sin detenerse se tiró en su cama.

- - -

Un sonido.
'¿qué es eso?'
Y otro.
Tomoyo despertó y vio que tenía dos llamadas perdidas en su celular.
'¿qué horas son?'
Volvió a sonar.
"¿Diga?"
"Hola preciosa. ¿Quieres que te recoja?"
"¿Qué?"
"Soy yo, te llamaba porque ya me regresaron el coche, a ver si querías que te lleve al trabajo."
"No, ya voy para allá."
"Bueno, otro día será."
Tomoyo colgó. Eran las 6:30 y ese día no tenía clases.
'hombre idiota'

- - -

"¿Takako?"
"¿Quién es?"
"¿Quieres salir a comer conmigo?"
"No, ya me voy para mi casa. Adiós."

- - -

'soy una tonta'
Tomoyo vio su lista de llamadas, y tenía más de 10 perdidas y de diferentes teléfonos.
Después de un par de semanas, había decidido no contestar ninguna llamada de números que no tuviera registrados. Las veces que había llamado ese hombre y ella contestó fueron números diferentes.
'debí haberle regalado el teléfono cuando lo tomó que estúpida'
Después de un mes, las llamadas pararon.