Notas de autor: Bueno, me remito ala nota anterior. Espero que cuando vuelva hayáis leído y hayáis dejado Rewied (insertar achuchamiento). Muchos besos y de nuevo, gracias.

4- Si Sirius supiese

Lily llega a la sala común algo cansada, con una mochila rebosante de deberes y unas ganas de llorar terribles. Sí, tiene la regla y quiere, la verdad, necesita a Remus. Necesita que Remus la diga "Eh, cielo, no pasa nada" Porque han vuelto ha hacerlo. Lily ya no sufre porque la llamen sangre sucia, pero a veces, sinceramente, a veces se cansa.

Lily se sienta delante del fuego con su libro de Pociones Avanzadas en el regazo. Ve aparecer a Remus por el retrato y le mira. Esa mirada, esa mirada que hace dos años era él el que la tenía. Cansado, dolido y hastiado. Él la mira y mientras asiente a algo merlín sabe qué que le dice Sirius, hace una seña algo así como Ahora bajo.

Lily se acuerda de la primera vez que ella y Remus hablaron. Se acuerda, por que es una de las pocas veces que le ha visto enfadado con ese arrogante de Sirius. Entró en la sala común con el ceño fruncido y los labios apretados en un gracioso mohín. Sirius entró momentos después y se dirigió rápidamente hacia su habitación. A Remus le cayeron lágrimas de impotencia, por algo que Lily, aun después de dos años, no ha conseguido sacarle.

-Eh, tranquilo, todos sabemos que es un arrogante sin escrúpulos, lo que no sé es como has aguantado tanto tiempo sin tirarle un libro a la cabeza.

La verdad es que Lily no sabía hacer amigos, pero ese comentario le salió tan automáticamente que no pudo evitarlo

-Yo tampoco lo sé.

Después de eso, Lily ayudó a que fuese lo que fuese Remus perdonase a Sirius.

Lily no quiere admitirlo, pero quizás si no fuese por ese estúpido de Black, ellos dos nunca hubiesen hablado, la cuestión es que lo hicieron. La cuestión es que ahora tenía un hermano con el que desahogarse y al que cuidar tanto como él la cuidaba a ella. Además, era de dominio público, que Remus era gay. Era guay tener un amigo gay y poder confiar en que a la mínima no va a meterte la mano bajo la falda y que, si te mira el pecho, es porque tienes manchado de tinta y no porque quiera verte las tetas.

Remus baja, por su puesto, y se sienta junto a ella. La abraza y la dice "Eh, cielo, no pasa nada"

Y Lily se siente mucho mejor.