Notas: Cualquiera que quiera contactar conmigo o que quiera que lea alguna de sus historias que me deje el msn o la dirección de su historia. Estaría encantada de leeros

Que os guste y muchísimas gracias por vuestros comentarios. En serio, sois geniales.

8- El día que Remus dio el portazo de la historia.

Es de noche. Tarde. Tarde y de noche. Y por fin, después de una semana de flirteo, la tiene en sus brazos. Se derrite, se mueve, gime, le besa y cuando él mete la mano bajo su falda ella da un respingo, pero le deja, porque ninguna chica en su sano juicio (Y qué coño, las locas tampoco) es capaz de rechazar a Sirius Black, aunque cuando estás con él normalmente has tirado tu sano juicio al suelo, junto a la camisa y el sujetador.

No se acuerda de su nombre, pero sabe que lo que la hace, la gusta. Por supuesto, es él. Lo que él hace siempre las gusta, es algo automático. Sabe lo que ha de hacer en cada momento, lo que significa cada movimiento y cada señal. Incluso si se siente especialmente a gusto hace algún comentario tipo "Lo que estas tocando no es mi varita, nena, pero si paras te maldeciré"

Y entonces ella cae derretida y sabe, porque siempre es la misma sensación, que tiene el poder.

¿Cómo no le puede gustar esto a Remus?

Al día siguiente se lo cuenta, claro, como siempre. Peter quiere saber sobre la conquista de la ultima noche, James quiere tomarle el pelo y Remus no quiere saber, pero cuando el tío que te gusta grita a los cuatro vientos, en mitad de tu habitación (Que también es la suya y por lo tanto tiene derecho) que se ha tirado a una de séptimo, no te queda más cojones que escuchar. Y escuchar lo que no quieres ni oír. Pero lo cojonudo, lo rematadamente cojonudo, es cuando el tío que te gusta, el que duerme en al cama de al lado, te dice algo como: "Tío, no sé como no te puede gustar tocarlas las tetas" y tú, más cabreado de lo que has estado en mucho tiempo, con el corazón a punto de salirte del pecho, le contestas que "Sin embargo tú sabes tocar muy bien las pelotas" y salir como un vendaval, dando un portazo de los que hacen historia.