Tal vez después - Epílogo: Para Siempre
((Personaje)) es para pensamientos/puntos de vista que van a ir alternando
((Tomoyo))
Dicen que uno debería casarse con su mejor amigo.
Que cuando uno envejezca, se alegrará de haberlo hecho.
((Sakura))
Sabía
que todo estaría bien al final.
Después
de todos estos años.
((Tomoyo))
Hace
tanto tiempo que salí de mi país.
Es la primera vez en más de cincuenta años que he puesto
un pie en mi antigua habitación. No lo puedo resistir, y abro
la puerta que da a mi pequeña sala de proyección.
Encuentro todas las cintas y discos que grabé en algún
momento.
Esos
fueron tiempos felices. Y ese es un pensamiento que nunca dejó
de perseguirme, además de que nunca realmente dejé de
recordarlo. El pasado siempre fue mejor que el presente y siempre
será más feliz que el futuro.
((Sakura))
Reúno
el coraje y voy a tu casa. Sé que no estarás ahí.
Nadie sabe si volverás algún día o cuándo.
Pero algo me dice que tengo que ir. Hoy.
Así
que camino hasta el frente de tu casa como he hecho todos los días
desde hace un año.
((Tomoyo))
Tomo una
película al azar. La etiqueta pone que es de una vez que fui a
la Torre de Tokio. No la última vez; de esa no necesito un
video para acordarme, además de que no tomé ninguno.
Para entonces había decidido que si iba a hacer memorias, las
guardaría solamente conmigo.
Ahora
no sé si lo que conservo en mi mente es el original o lo que
he ido editando con el paso de los años.
((Sakura))
Finalmente
has vuelto. Lo siento.
Después
de todo este tiempo, me atrevo a preguntarme si has vuelto por mi, o
si has vuelto por un lugar tranquilo donde pasar estos años. Y
espero que sea lo primero.
Ahora
estoy frente a tu puerta, mirando el jardín desierto y
descuidado. Es al mismo tiempo tal como lo recordaba y no se parece
en nada.
((Tomoyo))
Había
olvidado avisar a alguien que llegaría hoy. Oigo el timbre y
me extraña, pero me asomo por la ventana.
¿Por
qué estás en la puerta?
Mi
corazón dio un salto y creo que pude
haberme infartado entonces. Sencillamente no te esperaba, no esperaba
a nadie.
Pero estás
frente a mi puerta y no lo creo.
((Sakura))
Te acercas
lentamente y con cada paso que das, me siento más en casa.
¿Habrá
tiempo suficiente?
No
pudo ser hasta ahora. Creo que es algo que
nunca te he dicho Tomoyo. Sabía a lo que te referías
cuando me decías que me querías. Bueno, no en el
momento, pero llegué a comprender. Pero no te lo dije.
Pude
conservarte como amiga toda la vida, confío en que aún
hoy.
((Tomoyo))
Una vez
creí realmente que debí haberme casado contigo. Y quise
proponértelo, pedirte que me escogieras a mí, que me
dejaras a mí hacerte feliz.
Creí
que estaba siendo cobarde por ni siquiera preguntarte, por haber
huido. Y aún hoy me pregunto si algo hubiera cambiado de haber
hablado contigo. Creo que hubieras entendido. No creo que me hubieras
hecho a un lado. Pero --aún hoy-- me atormenta pensar que
pudiera haber pasado.
- - -
"Hola
Sakura."
"Hola
Tomoyo."
"¿Quieres
pasar?"
Tomoyo
conduce a Sakura a la sala, el único
lugar que era habitable, ya que le había quitado el polvo por
la mañana. Prepara té y lo lleva en una charola con las
tazas.
Encuentra
a Sakura mirando por las ventanas francesas hacia el jardín
trasero. Era un día soleado y no había ni un poco de
viento; también daba lástima el jardín por su
mal estado.
"¿Prefieres
salir?"
"Sí."
Tomoyo
abre las puertas, y entre las dos sacan unas sillas y una mesa
pequeña. Se instalan y sigue un momento de silencio mientras
miran el jardín, echando en falta los árboles y la
enredadera que solía cubrir parte de las paredes.
"¿Qué
sucedió con tu familia?", pregunta
Sakura, "El hombre con el que te casaste se notaba que era bueno, a
pesar de que parecía enojado todo el tiempo."
"Nos
divorciamos en cuanto mi hijo terminó la universidad. Ya
sabíamos que iba a terminar así; después de
todo, él encontró a alguien a quien querer y que le
correspondía como yo nunca lo hice. Creo que ya nos habíamos
cansado de vivir a medias."
"¿Así
nada más?", preguntó Sakura, incrédula de la
serenidad de Tomoyo al contar esa historia.
"Creo
que fue en uno de los viajes que hacía para la compañía",
Tomoyo rió levemente, "Lo supe cuando regresó de uno,
y estaba muy cambiado. Pensaba de otra manera completamente
diferente. Y pensar que fui yo la de la idea de enviarlo. Pero es que
si se quedaba conmigo en el trabajo, no podía dejar de actuar
como guardaespaldas. Y después de todo, yo quería que
dejara ese trabajo y fuera el asesor financiero que necesitaba y para
lo que él había estudiado. Entonces cuando volvió,
el problema fue que él ya no podía pensar como antes,
cuando lo único que le interesaba era ganar. Cada vez que
regresaba de ese país estaba mucho más tranquilo, no
había la misma agresividad. Fue por eso que lo supe. Después
de separarnos, continuamos hablando como amigos, pero nos fuimos
distanciando. Él necesitaba estar en otro lugar, y creo que es
feliz."
"Qué
mala mujer."
"¿Yo?"
"¡No!
La que conoció."
"Oh,
no era mala persona."
"¿No?¿La conociste?"
"No
era mala persona, ni tampoco mujer. Pero era justamente lo que él
necesitaba." (1)
Sakura
abrió mucho los ojos, y Tomoyo supo que no podía creer
lo que escuchaba.
"Curioso,¿verdad? Él y yo éramos
muy parecidos... hasta en eso."
Tomoyo
sirvió otra taza de té a
Sakura antes de seguir, dándole tiempo para digerir la
noticia.
"¿Y
cómo está tu familia?",
preguntó.
"Mis
hijas están bien. La mayor se casó
hace años y ya tiene una niña de diez y un niño
de cuatro años,¡imagínate que ya soy abuela! La
otra no sé cuándo va a establecerse, a ella le resultó
muy difícil perder a su padre, eran muy unidos. Aún es
joven, pero a veces me preocupa que esté sola, y no puedo
hacer mucho. Es igual a como él era, obstinada y muy
orgullosa. Ha ido cambiando, pero creo que aún le falta mucho
qué recorrer."
"¿Dónde
vives ahora?"
"En
la misma casa. Mis hijas se mudaron hace mucho, así que hay
espacio extra ahora."
Tomoyo
sonríe, "No, quise decir,¿dónde vivirás
desde ahora?"
Sakura no
entiende.
"Me
refiero a que si quieres venir a vivir conmigo, aquí",
explica Tomoyo.
"Uhm...
pero si ya hay espacio de sobra en mi casa, aquí no sé
cómo vamos a arreglarnos con tantas habitaciones."
"No
te preocupes por eso."
Hay
entonces otro momento de silencio.
"Tomoyo...
quería decirte que yo... yo sabía, pero hasta ahora...
y yo..."
"Lo sé
Sakura."
"¿En
serio?"
"Sí.
No tienes que decir nada."
"¿Pero
cómo?"
"Solamente
lo he sabido por un tiempo."
Sakura
mira a Tomoyo, sin saber exactamente qué hacer. Sabe que ya no
es como antes, que ya no es tiempo de juegos, que ya pasó el
tiempo para la intimidad. Pero que queda tiempo para otras pláticas.
"¿Sabes?
Siempre me hacía muy feliz escuchar cuando me decías
que me extrañabas. Creo que después de un tiempo,
solamente volvía esperando escucharlo."
- - -
Al
día siguiente, deciden que lo mejor es comenzar a instalarse.
Han mandado traer las cosas de Sakura y en cuanto llegan, comienzan a
arreglar la parte de la casa en la que vivirán.
"¿Esta
foto es de tu boda, Tomoyo?"
"Sí.
No sabía que la había conservado."
Sakura
devuelve su atención a la fotografía.
"¡Pero
mira!¡Usaste vestido blanco y todo!"
"Era
lo que la familia de él organizó. Fue una sorpresa, yo
pensé que iban a querer algo tradicional como la tuya, siendo
japoneses también."
"¿No
te gustó tu boda?"
"Sí
me gustó, claro que sí. Era un hombre muy leal."
Dejan la
fotografía en una de las mesas de la sala, y pronto es
acompañada por la otra, igualmente una boda, pero tan
diferente.
- - -
Estaban
en el invernadero, sentadas en una de las bancas. Ahí dentro
estaba tibio a pesar de que era ya otoño. Tomoyo leía
un libro y Sakura estaba tejiendo algo, cuando sonó el
teléfono. Sakura no sabía si debía ir a
contestar, pero Tomoyo se levantó.
De
regreso, estaba sonriendo.
"¿Qué
pasa?"
"Mis
nietos vienen la siguiente semana", dijo
ocupando su lugar al lado de Sakura.
Ella
sabía que eran buenas noticias, pero no podía decirlo y
recargó su cabeza sobre el hombro de Tomoyo.
"No
tienes de qué preocuparte. También visitan a su
abuelo... bueno, sus dos abuelos", dijo Tomoyo, terminando con una
risita, y notó cómo Sakura se relajaba nuevamente.
"Eso es
bueno. Al menos no se van a sorprender cuando vean a su abuela
viviendo con otra anciana."
"Sería
agradable si también vinieran tus nietos. Podrían jugar
todos juntos."
- - -
"Y...
¿fue difícil?"
La
pregunta sorprende a Sakura una mañana
mientras estaban en el jardín, plantando y regando. El rostro
de Sakura se ensombrece un poco.
"Mucho.
Pero sé que vivió plenamente y que al final se sentía
feliz por todo. Hace dos años que se fue en paz y sin
arrepentimientos. Yo sabía que iba a ser así, pero no
le dije, no era como si ganara algo si él sabía. Era
mejor que lo pasáramos lo mejor posible el tiempo que
quedaba."
"Claro",
dijo Tomoyo, dándose cuenta de algo en los árboles
detrás de Sakura, que seguía hablando.
"No
pensaba en eso todo el tiempo. Todos sabemos que siempre hay alguien
que se va antes o después, es el ciclo natural de una vida.
Además solamente lo supe por pocos meses, y creo que eso fue
una ventaja porque no me tomó por sorpresa y tuve tiempo para
prepararme. Preferí ser yo quien lo encontrara esa tarde,
acostado en el sofá donde había estado leyendo el nuevo
libro hasta quedar dormido."
"¿Nuevo
libro?" (2)
"Un
regalo para nuestras hijas. O para los nietos. Depende quién
los encuentre. Sabes cómo fue conmigo."
"Sí,
lo recuerdo. Y me alegra ver que ya estás más repuesta,
porque cuando hablas de él es con alegría."
"¿Tanto
se nota?"
Tomoyo
señala detrás de Sakura, y
cuando ella se da vuelta, ve que la enredadera había vuelto a
su tamaño de años atrás, y los árboles
estaban en flor.
- - -
"¿Qué
es esto Sakura?"
"Ah, es
el regalo que me enviaste después de mi boda. Lo he guardado.
Pero no te canses en desempacar por mí."
"Tú
hiciste lo mismo con mis cosas."
"Tomoyo...
¿y esta caja?¿Puedo abrirla?"
"Espera
Sakura--"
Demasiado
tarde. Sakura abre la caja.
"Esto
es... ¡es un kimono como el mío!"
Tomoyo
suspira, y sabe que si en algún momento iba a decirlo, este
era tan bueno como cualquier otro.
"Sakura,¿alguna vez te volviste a poner el kimono?"
"No."
"¿Lo
sacaste de la caja?"
"Tampoco."
"¿Y
si lo haces ahora?"
Sakura va
a buscar aquella caja que había mantenido cerrada por años.
"Tomoyo,¿por qué el mío no tiene etiqueta y el tuyo sí?"
"Pensé
que te lo volverías a poner alguna vez, en un aniversario o
algo así. Habrías notado que te quedaba mejor."
Sakura aún
parece dudar de lo que está pensando.
"Sabes
que siempre he pensado que la ropa debe quedarte a la medida."
"Pero
entonces, el que tú tienes--"
Tomoyo
únicamente sonríe. (3)
- - -
((Sakura))
Desde
ese día, viví con Tomoyo en su casa. Y cuando ella dijo
que no tendría que preocuparme por nada, lo dijo en serio.
Creo que fueron los años más tranquilos
de mi vida.
Recuerdo
con cariño el tiempo que pasé con mi familia, sé
que fui feliz. Es solamente que no hay punto de comparación.
Ni mejor, ni peor, solamente un tipo diferente de ser feliz.
Cuando
recuerdo todo lo que ha pasado --crecer, acercarse,
cambiar tú, cambiar yo-- hubo momentos cuando soñamos
juntas, cuando reímos y lloramos juntas. Mirando
al pasado, me doy cuenta de cuánto te he extrañado, y
cuánto te quiero.
El
pasado se ha ido para siempre, y lo que aún guarda el futuro
ya no quiero saberlo. Nuestros "hoy"
que hemos tenido han hecho las memorias del "mañana" que estamos viviendo. Es
así, mi amiga, que te doy todo el amor de mi corazón, y
espero que siempre recordemos nuestras sonrisas, por todo lo que
significamos la una para la otra.
((Tomoyo))
Mirando
atrás, me siento feliz de no seguir la vida de una empresaria
que se dedicaba únicamente al trabajo. Claro que la emoción
de los negocios y el dinero dan muchos privilegios, pero realmente no
son tan atractivos como suenan; los años me han enseñado
eso. Y que el futuro siempre trae oportunidades de volver a empezar, nunca es demasiado tarde.
Después
de un tiempo, aprendes la diferencia entre
tomar a alguien de la mano y encadenar su alma. Aprendes que los
besos no son contratos, y que los regalos no son promesas. Aprendes a
construir tus sueños en hoy porque el mañana es muy
incierto, y el futuro siempre halla el modo de caer en pleno vuelo.
Después
de un tiempo aprendes a aceptar tus
derrotas con la gracia de una mujer, y no con el llanto de un niño.
Aprendes a plantar tu propio jardín y decorar tu propia alma
en lugar de esperar a que alguien más te traiga flores. Y
aprendes que eres realmente fuerte, que realmente tienes valor, y
resistes y aprendes y aprendes, con cada "adiós" aprendes.
- - -
FIN
(1) Me encantan los "star-crossed lovers", por eso puse antes la pequeña referencia de la relación entre la heredera y el guardaespaldas. Pero yo creo que finalmente estos no pueden estar juntos porque no hay razones suficientes, y encuentran a otra persona. Espero que se entienda de quién se trata el "guardaespaldas" del capítulo 18, y con quién termina.
(2) Estaba pensando en otro fic que acompañara a este. Con otros personajes.
(3) No hay nada que pueda detener a Tomoyo de completar su colección de ropa-para-ocasiones-especiales-que-ha-usado-Sakura.
Gracias por leer.
