14- El día que Lily Evans firmó su sentencia de muerte
James conoce a Sirius desde el primer día. Conoce cada gesto, cada mirada. Conoce la de estoy pensando en una travesura, la de he hecho una travesura, por dios, conoce hasta la que dice Jimbo he ido a olerle los calcetines a Dumby de nuevo y, como siempre, no tengo castigo. Sin embargo, por primera vez, en seis años esta sorprendido, perdido y si le presionas un poco angustiado. Sirius tiene una mirada nueva y no sabe qué cojones significa.
-Remus ¿Qué le pasa a Sirius?
-¿Eh? No sé, ¿Por?
Lily mira desde una esquina, con la ceja alzada y una tostada a medio camino de la boca y James tiene que hacer severos esfuerzos para recordar lo que estaba diciendo. Pero está preocupado así que no le cuesta mucho.
-¿Te pasa algo, tío?
Sirius acaba de consumir el noveno bollito de la mañana y va camino del décimo, cuando lo mira esperado.
-James, si vuelves a preguntar eso te meto el bollito por el culo.
-Es que pareces…pareces…no sé…
-Enamorado
Sirius la mira. La evalúa. La lanza su mirada mas asesina y jura sobre la tumba de su madre que la robará las bragas y las colgará en medio del gran comedor en venganza, claro eso no lo dice, la dolerá más si no lo sabe. Gr. ¿Cómo se atreve si quiera a insinuarlo?
-Lily Evans
-¿Si?
-Acabas de firmar tu sentencia de muerte, así que ve buscando el réquiem. No estoy enamorado
Lily le ignora y vuelve a su desayuno, pero en el fondo tan en el fondo que casi no lo noto Sirius da algo de miedo.
-Dios mío, Black. ¡El primer signo, la negación! Voy a vacilarte con esto toda tu vida.
James está exultante y en silencio, dice algo que solo el chucho entiende Me alegro. Pero no tiene que alegrarse de nada, porque no esta enamorado. Zorra pelirroja.
-¡Lily Evans estás muerta!
