------------- Dos años después ---------------
Nunca hubiera imaginado esto. Pensé que mis sentimientos por Jacob, no acabarían nunca. Crecerían con el tiempo, y su presencia anularía a la de Edward.
Edward. No había aparecido ni una sola vez y jamás le había escuchado en mi mente como la primera vez que desapareció. Me había respetado.
No era lo que había hecho yo, desde luego. ¿Cuándo dejaría de tomar las decisiones incorrectas en esta vida?. Jake había aceptado que no sentía por él los mismos sentimientos, y que nuestra pasión del principio se fue convirtiendo en cenizas.
Y además, una imagen, nunca se me fue de la mente. Su imagen.
Al menos Jacob y yo, no volveríamos a vernos más. Habíamos probado todo tipo de relaciones, y ninguna había funcionado. Nos queríamos, pero no era suficiente. No debí creer que le amaba casi como a Edward, no debí creer que acabaría queriéndolo como a él. No debí pensar que esa era la solución más madura. Ni alegrarme de que fuera la fácil.
Escoger lo sencillo, no te hace más madura, sino infeliz. Aunque los momentos vividos con Jacob, me habían maravillado, no eran completos.
Si había más experiencias humanas por vivir, yo no las quería conocer. Estaba tan destrozada por todo lo vivido, que no me importaba encerrarme en un cuarto y no volver a salir más. ¿Para qué?.
Lo tenía todo listo para marcharme, Charlie y Renné me habían despedido ya. Dormiría en Port Angeles y luego me marcharía a la primera universidad que me aceptó. Terminaría los estudios en Canadá, en Alaska, daba igual. Y sola.
No le escuché entrar, ni sé por dónde lo hizo. Me despertó el frío que sentí en todo el cuerpo.
Edward me había abrazado. Y yo sólo pude mirarlo con la boca abierta.
-Has llegado a la conclusión de que me amas.
-He sido feliz, pero no era el tipo de felicidad que yo necesitaba. No me salen las cosas bien, así que voy alejarme de aquí.
Ese fue nuestro saludo.
-Se te ve hundida.
-Lo estoy. Me alegra verte Edward, dale recuerdos sobre todo a Alice –le contesté girándome en la cama.
-Me mereces.
-Tengo lo que me he buscado, y no soy tan descarada como para pedirte disculpas. No quiero que me perdones.
-La decisión la tomamos los dos. Y si vas a marcharte lejos, si quieres huir de todo, Bella, si te has hastiado de la vida en estos dos años.. quizá pueda por fin, acompañarte.
Me quedé petrificada. Él me seguía amando y yo nunca había dejado de quererle. Pero, no debía ser recompensada así.
-No.. no me quieras, no me lo merezco.
-Te lo dije antes, me mereces porque tú eres más de lo que yo hubiera podido imaginar en toda mi larga existencia. ¿Quieres compartirla conmigo?.
No iba a pensar más, mis decisiones eran desastrosas. Actué por instinto.
Extendí la muñeca.
Cerré los ojos.
El roce de los labios de Edward me produjo bienestar, así debió haber sido, nos queríamos. Eso no cambiaría nunca. Ahora, nos tocaba ser felices a nosotros.
Y sentí felicidad, hasta que el dolor se fue extendiendo por todas mis venas. Era el principio de una nueva vida.
FIN.
