CAPÍTULO 2: EL EXAMEN CHUUNIN
El sol resplandecía alto aquel día, seis después de que se hubiese despedido de su maestro. Era un día excelente para ganar, pero también para perder. No obstante, había tenido bastante suerte. Había ganado todos sus combates sin mucha dificultad, pero parecía que su suerte había cambiado.
Un chico moreno, de tez ligeramente ocre, le observaba con detenimiento. Se recogía el pelo y una abrupta y enorme coleta, y su gesto parecía más bien de cansancio que de amenaza real.
El nombre de su adversario era Shikaku Nara. Sus cualidades apenas sobrepasaban las de un gennin normal y corriente, pero sus habilidades de clan, como era el manejo de las sombras, parecían empequeñecer todas las virtudes del joven Minato.
La final estaba a punto de empezar.
El tercer Hokage miraba hacia el cielo. Era uno de los pocos momentos de paz de los que había disfrutado tras las guerras ninja, y no pensaba perderse ni uno solo de aquellos momentos tan preciados.
Una voz grave sonó tras Sarutobi:
¿Dejando que el sol tiña tu cara? ¿No eres demasiado mayor para preocuparte por cuestiones estéticas?
Y tú eres demasiado joven para referirte a mi en esos términos Jiraiya. ¿No llegas un poco tarde?, un alumno tuyo llega a la final y no pareces inmutarte..- respondió de manera sonriente el Hokage, observando al que fue su más singular alumno.
No tenía prisa. Sabía que llegaría hasta aquí…- dijo Jiraiya observando el gesto serio de Minato.
El viento mecía el pelo de Minato. Una calma tensa se había formado entre los dos adversarios. Su ropa de color negro y gris parecía estar amilanándose ante la presencia del ninja de las sombras, pues no hacía más que pegarse a su cuerpo.
Shikaku se agachó y dijo:
KAGEMANE NO JUTSU.
La sombra oscilante y temeraria comenzó acercarse a Minato, pero éste comenzó a correr hasta el extremo opuesto donde pensaba que la oscuridad no le alcanzaría.
Tras ponerse a salvo, el chico observó que Shikaku ya no estaba.
Los gritos del público le avisaron de la nueva estratagema de su adversario. Estaba trepando por una de las paredes del estadio.
Minato no tardó en comprender lo que pasaba. Las paredes eran el único sitio del estadio donde el sol no había puesto su huella, y aquella sombra sería lo suficientemente grande como para cogerle.
Una frase igual que la primera, hicieron que las sombras intentaran alcanzar al joven muchacho que se presentaba para Chuunin.
Minato cerró los ojos, lo que la gente entendió como un gesto de rendición. Los gritos de los espectadores se hacían cada vez más audibles. Querían espectáculo, no aquella pantomima. Querían valentía y no la mostrada cobardía.
Pero como un buen ninja, Minato cerró los ojos para aislarse del mundo exterior. Escuchaba sólo su respiración y su propio latido, y más tarde comenzó a escuchar como ríos de chakra lamían sus músculos, sus venas y sus arterías.
Cuando las sombras parecían alcanzar al chico de cabello dorado, unas palabras surcaron el aire:
SHUNSHIN NO JUTSU!!
En ese preciso instante, la figura de Minato se desvaneció como el propio aire.
Jiraiya intentaba por todos los medios no mostrarse interesado por el combate. Pero su cuerpo y su mirada delataban que estaba impaciente por ver lo que podía hacer su alumno. Cuando lanzó aquella técnica, Jiraiya casi se lanza por el palco del Hokage. ¿Cómo había podido aprender shunshin no jutsu? Había ninjas que a lo largo de su vida no podían ponerla en práctica y mucho menos perfeccionarla de aquella manera, pues Minato no había dejado ni rastro.
Shikaku miraba a un lado y a otro. La breve estrategia que había diseñado le podía dar la victoria, si no fallaba, y aquello era un fallo. Cuando el pensativo ninja quiso darse cuenta de lo que pasaba un cuerpo se materializó a su lado y le golpeó fuertemente de tal forma que le hizo caer al vacío.
La altura era considerable, si caí el ninja de las sombras al suelo moriría irremediablemente. De modo que tras asestar su golpe, Minato volvió a realizar su técnica para permitir que Shikaku cayera plácidamente en el suelo.
Tras hacer esto, Minato amenazó con un Kunai la integridad del cuello del chico del clan Nara.
Lo tenía tan apretado que Shikaku al tragar podía notar el sabor de aquella arma que apuntaba contra su esófago. Pero no había maldad en los ojos de su adversario. Minato sonrió y dijo:
Has perdido
Sin lugar a dudas- dijo escuetamente el marionetista de las sombras.
Minato miraba las estrellas, pensando que tal vez, violando todo tipo de ciencias y raciocinio, una de ellas fuera su padre y estuviera orgulloso de su hijo.
El chico no pudo evitar arrugar ligeramente sus ojos azul intenso y emitir una sonrisa que sin duda alguna se perdería en la inmensidad del universo.
Eres Chuunin y te veo aquí, mirando las estrellas como atontado…-dijo una voz que Minato conocía a la perfección.
¿Y que debería hacer?- preguntó Minato
Deberías estar ligando con la chicas. No digo ni mucho menos que te acuestes con ellas aún eres demasiado joven para eso. Pero un pequeño beso no hace mal a nadie…- dijo Kiraiya a la vez que con un ligero ruidito se sentaba al lado de su alumno.
No cambiaras nunca, Ero sennin
Jiraiya miró a Minato. Recordó los momentos que había pasado con aquel chico y dijo en voz baja:
Yo puedo cambiar, pero tú no debes de hacerlo. Lo mío es una probabilidad pero lo tuyo es una obligación. No cambies nunca Minato. Llegarás muy lejos.
Te lo prometo sensei- dijo Minato al ver la expresión feliz del rostro de Jiraiya
Como si el sannin temiera mostrar sus sentimientos, se puso enseguida de pie. Y dijo de manera brusca al muchacho:
Levántate, y vete a la cama. Mañana por la tarde nos iremos a una misión.
¿Tu y yo?- preguntó Minato al ver que no nombraba a sus dos compañeros que aún seguían siendo gennin.
Si. Es una misión especial que me ha encargado el cuarto Hokage. Tenemos que ir al país del agua. Parece que esos "crustaceos" planean algo…
¿Y que tiene eso de particular?
Crearemos una técnica que cambiara tu modo de ver las cosas. Dentro de poco seguro que te conviertes en jounin.
¿Una técnica?- pensó Minato entusiasmado
Jiraiya mostraba una amplia sonrisa al ver la expresión del chico. Sin duda no era consciente de todo lo que vendría a continuación.
