TODO ROWLING-SAMA.

Agradecimientos:
*Bunny1986: Gracias ^^ A mi tambien me gustan las parejas, aunque creo que el Sev/Harry es un argumento secundario... ^^;;
*Arwen: Pobre Sev, efectivamente. Me da un poco de pena el personaje... ._.
*Cygni: Harry es "devuelto" por Voldemort a la "seguridad" de Hogwarts para que continue con su fachada de niño bueno. Es en una de las noches que continua a la horrible tragedia de "tortura" a la que Harry fue sometido, que Severus se encuentra reflexionando sobre su pareja y la culpabilidad que siente. Si tienes mas preguntas, estare encantada de responderlas ^^
*Daniela Lynx: Me alegro que te hayas unido al grupo! ^^ Es una comunidad muy bonita y al menos se encuentra mas o menos activa. Sabes que yo no soy Slytherin, sino Ravenclaw? ^^;; Si, bueno... Neutralidad ante todo...
*kathy: Si, pobre Sevie. Sufre mucho... snif, snif. Y sobre lo que Tommy le hara al Slytherin, lo veras en el siguiente capi ^.- No se que hacer con Sirius y Remus. Se aceptan sugerencias. Y no creo que le hagan obliviate a Sevie, Voldemort es un poco cruel y le gusta verlo sufrir ^^;;; Asi que lo mantendra en conflicto con sus sentimientos... o al menos eso parece hasta ahora.
*Velia: Aquí veras mas reacciones sobre death eaters ^^ Y tienes mucha razon, Harry pensaba que el si sabia lo que se avecinaba, aun si Snape creia que el futuro es incierto. No te preocupes por lo del review, mas bien YO deberia estar muy, muy agradecida por que te tomes el tiempo para mandármelo (y de hecho, lo estoy). Gracias por tu apoyo ^^

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Titulo: ¿Me extrañaste?
Autora: kandra
Pareja: Severus/Harry, Tom/Harry
Rating: PG-13
Resumen: "Dame la bienvenida, querido." *Risas*
Notas: Finalmente en el "presente". Secuela directa de "Aquel que debemos proteger". Respuesta al reto "Grotesco".

~*~

Una realidad fantástica se había apoderado de sus sentidos. Parte de sí no quería, no podía creerlo. ¿Cómo podría? No ahora. No mañana. Nunca.

Nunca. Nunca... ¡Nunca!

¡Harry no los podría traicionar!

Y sin embargo, las pruebas eran irrefutables.

Siempre los había traicionado. Desde el principio... No. Desde *antes* del principio. Severus ahora lo veía. Harry Potter no había sobrevivido *ese* nefasto verano a pura voluntad y magia (además de medicina muggle). Definitivamente incorrecto. Su viejo Amo y Señor (si es que aún podría llamar así al demonio que lo querría ver muerto por traición), se las había arreglado para recuperar al muchacho de las horrendas garras de sus familiares, y contaminar su frágil mente.

Porque el niño era inocente.

Aún si poseía un portkey personal a los oscuros pasadizos que recorrían el cuartel secreto de Voldemort.

Aún si caminaba envuelto en una capa de invisibilidad como si conociera el lugar con mucha familiaridad.

Aún si su sonrisa se haya vuelto cínica y burlona.

Aún si su actitud desbordara extrema petulancia.

Aún si la mirada que le dirigía era incisiva y frívola.

Aún si...

Aún si no lo amara.

Suspiró.

¿Era Harry inocente?

¿Verdaderamente inocente?

/No más inocente que yo por tener la Marca.../

Sin embargo... El muchacho tenía razones para haberse aliado con Voldemort. Los planes del viejo eran más que prueba suficiente de ello. Mientras Albus Dumbledore lo querría ver muerto, Lord Voldemort lo protegería poco menos que con la vida misma, la muerte de Harry significando la suya propia.

Era la supervivencia al más bajo nivel.

No lo podía culpar.

/Y no lo hago./

Miró alrededor. Harry continuaba escudado en el camuflaje de invisibilidad, mientras él portaba la grotesca máscara de un ser sin alma. El perfecto disfraz de un death eater desde la túnica hasta la Marca. Esperando ambos pasar desapercibidos por las ocasionales rondas de otros oscuros visitantes en la propiedad del Dark Lord.

-Ya llegamos -sentenció una espectral voz salida del aire mismo.

Severus no podía negar que sus piernas estaban temblando.

Por Harry sería capaz de ir hasta el infierno para rescatarlo, pero... pero... No era *este* el Harry que quería liberar. Su amado no había sido más que una ilusión creada para corroer sus defensas y enternecer su corazón.

Entregó su alma en bandeja de plata.

Y Harry se la daría a Voldemort para que la sacrificara.

-¿Disfrutas del sufrimiento de otros? -tragó saliva, sabiendo que sería incapaz de abandonar el cascarón del joven que no debió haber amado. Su voluntad y la esperanza de poder recuperar a su pareja era lo único que lo mantenía en pie, y lo único por lo que había viajado hasta ahí.

El silencio no le devolvió una respuesta, eligiendo detener el tiempo para abrir una antigua puerta de madera a su derecha. Severus no esperó a que Harry se lo ordenara, penetrando en la iluminada habitación.

Inmediatamente, seis cabezas alzaron sus vistas. Una de ellas destellando su escarlata mirada.

-Lo siento, me encuentro un poco atrasado -anunció en tono burlón su compañero, despojándose de la capa de invisibilidad.

La reacción fue instantánea. Algunos death eaters gritaron "¡Harry Potter!", otros "Avada Kedavra", y por último hubo uno que no dijo nada.

Sonriendo placenteramente, el mago dio un paso al lado para evitar las esmeraldas maldiciones, alegría evidente en su semblante. Había estado esperando el ataque.

Para fortuna de cierto ex-Profesor de Pociones, Harry había decidido revelar su presencia al otro lado de la habitación, por lo que ningún hechizo voló hacia su persona.

-Gracias por la bienvenida -rió el *Gryffindor*.- Yo también los extrañé mucho.

Dicho esto, el joven se preparó a contraatacar los conjuros de los magos suficientemente estúpidos como para agredirlo. Con un movimiento grácil, levantó la punta de su varita y comenzó a recitar una extraña mezcla de palabras. Palabras que la mayoría de los presentes no había oído jamás en su vida.

Dos death eaters lanzaron sus maldiciones, seguros que sólo se trataba de una estratagema del niño para intimidarlos.

-¡Deténganse, idiotas! -ordenó Voldemort demasiado tarde.

Dos cuerpos inertes cayeron al suelo. Uno carbonizado hasta los huesos, y el otro rígido como la piedra.

El brillo demoníaco en los ojos de Harry no pasó desapercibido por Severus, quien tuvo que luchar para evitar huir de la habitación en ese preciso segundo.

Voldemort suspiró irritado, murmurando algo en parseltongue. Por el tono, se podía intuir que estaba fastidiado.

-Fueron *ellos* los que atacaron, Tom. Yo sólo me defendí -se excusó alzando las manos hacia el techo, la sonrisa complacida no abandonando su rostro.- Además... -y recurrió a la serpentina lengua para terminar la oración, evento que trajo risas al Dark Lord.

Asintiendo, el buen humor regresó a Voldemort.

-La reunión se encuentra cancelada, señores -anunció.- Lucius, hazte cargo de *ese* plan de emergencia, además de los preparativos para la presentación de Harry en sociedad. Estoy seguro que los demás death eaters no querrán sufrir el destino de estos dos... -señaló la basura a sus pies.- Y ustedes dos, retiren *eso* de mi vista. No va de tono con la alfombra persa -añadió burlonamente.

Observando a Harry de reojo mientras se retiraban, los death eaters abandonaron el lugar. Más de uno murmurando sorprendido el desenlace de los acontecimientos, aún intentando asimilar el hecho que *el* Harry Potter estuviera del bando de *su* Señor.

-¡Oh, si! -exclamó el joven Gryffindor súbitamente- ¡Me olvidaba!

Posando la mirada en Severus, Harry comenzó a conversar apresuradamente en parseltongue, Voldemort inspeccionando al enmascarado sujeto con unos impenetrables ojos.

Finalmente se detuvieron.

-Así que un regalo, ¿eh?

El Dark Lord sonrió cruelmente.