00- Alas rotas -00
El orgullo del volador.
Capítulo II.
Por: Skywarp…»
Suspiré resignado…
Me habían llevado a uno de los tantos rincones del apestoso Hangar, tumbándome en el piso como fierro viejo. Sus rostros estaban tranquilos, tal vez confiados "El Seeker no podía ponerse de pie, su peligrosidad había disminuido notoriamente". Me relajé un poco, molesto, mirando con expresión ausente los distintos movimientos que varios Autobots hacían al centro del edificio: No me tomaban en cuenta, se sentían seguros porque el maldito Bot segundo al mando me tenía bajo su cuidado, custodiándome con su arma en alto, tratando de ignorar los constantes carraspeos y exasperantes sonidos de frustración y enojo que escapan de mi procesador…
… Él intentó establecer una conversación conmigo… Sus palabras habían sido secas, carentes de emoción, con un toque paciente y desinteresado que logró desesperarme ¿Intentaban socializar con el enemigo? Claro, solo ellos, únicamente un Autobot tenía ideas tan rebuscadas como esas.
Sin embargo, aquella plática no llegó al punto que Prowl quería alcanzar. Discutimos fervientemente sobre ambas maneras de pensar, acerca de los conceptos que cada uno mantenía muy dentro de su chispa y lo que el honor y orgullo de sus respectivos ejércitos había enseñado con el pasar del tiempo. No llegamos a un acuerdo, únicamente conseguimos acrecentar ese deseo que teníamos por eliminar al contrario. Personalmente, deseaba arrebatarle el arma y dispararle en la cabeza hasta vaciar el cartucho de plasma, pero milagros como ese existían únicamente en cuentos de ficción…
-¿Ya no quieres hablar de nada, Autobot? –Cuestioné casual, apoyando la cabeza en la pared.
Mis manos estaban entumidas, los circuitos en esa zona no estaban recibiendo buena señal a causa de las raras ataduras que habían cortado algunas funciones básicas en mi cuerpo.
-No sé… Podríamos debatir algún buen tema, por ejemplo¿Qué harán cuando nosotros ganemos la guerra? Digo, tendrán que buscar un buen escondite para ocultarse como las ratas que son y eso… -Proseguí.
El Autobot suspiró llevándose una mano al rostro. Sonreí con malicia.
-No, no suelo fantasear, pienso únicamente en sucesos reales. –Respondió políticamente.
-Oh, ya veo –Me encogí en hombros, cruzándome de piernas- Yo he pensado que sería divertido arrancar cada una de sus cabezas, ya sabes; la tuya y las de tus amigos: Ponerlas frente a un muro, caminar algunos cuantos metros de distancia y disparar tratando de atinar a todas ¿Qué opinas de ello? –Reí moderadamente, desviando mis ópticos a su reacción.
Un Decepticon nunca deja de ser un guerrero.
El Autobot iba a responder, haciéndose acreedor de toda la paciencia que su chispa y procesador pudieran brindarle, sus alas puerta se miraban tensas sobre su espalda, encrespándose cuando me escuchaba hablar ¿Acaso no quería eso? Giró lentamente hacia mi y abrió la boca para decir algo, pero otro de sus molestos compañeros se acercó alegremente, tocándole un hombro para llamar su atención. Entrecerré los ojos fastidiado y volví el rostro al frente, esos malditos robots salían como cucarachas por todos lados…
El nuevo miembro que se unió a la repentina fiesta era de la misma estatura que mi vigía, aunque sus colores eran oscuros y azulados. Pensé un momento, centrándome en la enorme lista de designaciones y archivos que contenía mi procesador:… "Smokescreen", finalmente el resultado había agolpado mi cabeza, mandándome los recientes datos del aludido, ese sucio Autobot que atacaba con sus malditas cortinas de humo y generaba confusión en las batallas. Oh sí, lo recordaba bien, él fue quien evitó que el Negavator cayera en nuestro poder el día que decidimos robarlo. Si mis manos hubieran estado libres, también a él le habría desmembrado con gusto.
Les miré a ambos de reojo.
-¿Batallando con la navecita, Prowl? –Se mofó sonriente, posándose al lado del Autobot blanco.
Ambos dirigieron sus tediosos ópticos hacia mi figura. Enfrenté sus miradas con un gesto poco amigable en el rostro.
-Nada que no pueda manejar –Contestó con desgano el oficial, cruzándose de brazos.
-Si, ya lo creo, estos decepticons no son mas que pura apariencia –Continuó el Autobot oscuro.
-Desátame y veremos si con pura apariencia te dejo hecho pedazos, asqueroso Autobot –Respondí tajante-… Ah, pero olvidaba que eso no pasará ¿Verdad? son tan cobardes que me tienen aquí: arrinconado, desarmado y con las manos Atadas. –agregué, comenzando nuevamente el juego de 'provocar al enemigo'
-El Seeker tiene sentido del humor. –Masculló burlesco- lastima que tus intentos por molestar no sean mas que burdas payasadas que únicamente aburren –Sonrió nuevamente.
Prowl asintió levemente al escuchar hablar a su idiota compañero, mirando a otro lado sin renovado interés.
La tortura fue acrecentándose nuevamente al escucharle hablar. Pero traté de ignorarle centrando mi atención en otro punto de esa maldita 'jaula'. Algunos hechos increíbles sucedieron durante mi estancia en ese desolado y sucio rincón. Varias cosas que me entretuvieron, haciéndome olvidar el martirizante dolor en mi ala o la falta de sensibilidad en ambas manos y brazos, donde la comunicación con mis ductos de energon y circuitos de procesamiento fueron cortados. Miré atentamente las riñas que surgieron entre novatos de ese absurdo ejército; las estúpidas chispas peleaban por territorio, por ver quien hacía primero las cosas, incluso por obtener atención de sus oficiales. No fueron pocas las ocasiones en las que llamaron a mi guardaespaldas pidiéndole apoyo en alguna tontería… Claro estaba que no dejaría pasar ese momento para burlarme del sublider, quien se limitaba a gruñir y suspirar llevándose una mano a la frente.
… Ellos tenían tantos problemas internos como nosotros en nuestra desequilibrada balanza de orden y entendimiento.
Oh, y el Autobot estaba comenzando a desesperarse. Mis burlas y los llamados de sus subordinados lentamente iban acabando con la paciencia que albergaba en su chispa, sus manos apretaban con fiereza su arma y respondía entre dientes las preguntas que hacían los estúpidos aprendices, ofreciéndome un espectáculo que jamás olvidaría. Me exponía a recibir una paliza en el estado indefenso que me encontraba, pero mi carácter proclamaba seguir tentando la (escasa) suerte que tenía, hasta que ese otro molesto Autobot hizo acto de presencia para alivianarle el ambiente al Bot que me vigilaba.
Platicaban bajamente, haciendo escasa alusión a mi presencia.
Me recorrí un poco sobre el suelo, evitando que mi metálica piel raspara la áspera superficie y produjera algún sonido que pudiera delatarme, estaba conciente que cualquier otro Autobot podría mirarme y armar con ello una nueva revuelta en mi contra, pero nadie parecía estar fijamente concentrado en las acciones que pudiera llevar a cabo. Todos los cybertronianos que estaban dentro de ese hangar se miraban preocupados y antentos en seguir aficionadamente las transmisiones que les llegaban de las torres de petróleo.
Creí conveniente acercarme un poco, podría escuchar lo que decían, al menos lo que sus poco factibles frecuencias pudieran avisar acerca de mis compañeros y su inusitada labor de obtener energía. Me concentré tanto en mi improvisado escape que ignoré la mirada penetrante de Prowl y su acompañante. Los Bots me hostigaban con expresiones alarmantes y serias… Estaban molestos.
Dejé de moverme y suspiré con calma cuando me percaté, devolviéndoles una inocente sonrisa, demasiado expresiva y sincera para estar dibujada en el rostro de un soldado Decepticon, sobre todo de un Seeker. Era un gesto que frecuentemente llevaba a cabo entre mis compañeros aéreos…
-Esa no es una buena manera de escape, Decepticon –Murmuró Smokescreen con calma, acercándose y acuclillándose a mi lado.
-Nunca dije que quisiera escapar, chatarra oxidada –Repliqué.
El viento ululó ferozmente en el exterior, azotando nuevamente láminas y escombros contra las paredes del lugar, fue el único sonido que se apreció en ese instante, aunado a los revoltosos pasos de los mechas moviéndose de un lado a otro.
Un extenso silencio se apoderó de los vocalizadores de aquellos que intentaban vigilarme. La tensión nos envolvió vacilante.
-No quisiera estar en tu lugar, amigo –Profirió finalmente- Ahora estás bajo el cargo de nosotros, pero cuando caigas en manos de aquellos Autobot que verdaderamente carecen de chispa, desearás volver a este lugar y detener el tiempo. Ellos no tendrán compasión contigo. Así que deberías intentar disfrutar el poco tiempo que te queda aquí–Murmuró indiferente, después suspiró-Te compadezco, no quisiera estar en tu lugar, realmente siento lastima por ti.
Ese había sido un comentario bastante ofensivo y muy humillante para mí…
No pude contener el impulso que invadió mi chispa. Sin pensar en mis acciones, usé nuevamente mis piernas para derribar al Autobot. La agilidad que el tiempo y los entrenamientos diarios me habían otorgado era fantástica, mi pie se movió con rapidez y le golpeó en un costado con fuerza, derribándolo dolorosamente contra la pared. Un sonido hueco, tosco y chirriante acompañó su caída, seguido de una leve exclamación de su parte. Nadie podía sentir lastima de mi ¡No fui creado para causar pena en la chispa de los demás!
-¡Dime, Autobot ¿Ahora sientes lastima por mí?! –Gruñí molesto, acomodándome para seguir golpeándole.
Sin embargo, su compañero inmediatamente se lanzó en su ayuda abalanzándose en mi contra para evitar que volviera a atacarle. Oh, pero no podía contenerme solo con su patética fuerza. Sus manos se enredaron en mi cuello y alas, jalonándome hacía atrás, ordenando amenazadoramente que me detuviera. Recuerdo que accionó su arma, pero no me importó, estaba cansado de escucharles hablar, de sus ridículas acciones, de lo estúpido que podía llegar a ser su mundo de ilusiones y fantasías ¡Si tenía que morir ahí que así fuera! No era el destino que deseaba, pero era mejor ese futuro a pasar el resto de mis días encerrado, siendo torturado constantemente con el fin lucrativo de obtener información a costa mía.
Creí que iba a disparar…
Todo terminaría en ese momento. Forcejeé para zafarme de su asqueroso agarre…
… Pero un sonido seco, duro y doloroso en la cabeza me hizo detener. Mi visión se extinguió de pronto, siendo reemplazada por un oscuro y lento historial de comandos y alertas. Las funciones análogas de mi procesador estaban congeladas, los circuitos se desactivaron y mi pesado cuerpo cayó fácilmente al frente, siendo detenido por manos extrañas que me arrojaron contra la pared con violencia. Mis alas chocaron contra el muro y tronaron macabramente, causándome un temblor interno.
Escuché sus palabras. Las distintas y molestas voces que se referían a mí como la peor de las escorias y al mismo tiempo cuestionaban a su amigo sobre su estado. Mi decepción fue grande al descubrir que no le hice gran daño.
No fui conciente del tiempo que permanecí en ese vago estado de congelamiento. Perdí la noción de aquellas voces que envolvían mi exterior, del dolor que cubría algunas zonas de mi estructura e incluso de la mala posición en la que me encontraba. Mi mundo se pintó oscuro, tenue, abotargado de un sin fin de ordenes y advertencias que se leían con lentitud…
-Debiste pulverizarle la otra ala –Escuché improvisadamente.
El anuncio interrumpió el compilado de instrucciones, mis ópticos se encendieron levemente, enfocando borrosamente mis piernas. Mi cabeza dolía horriblemente.
-La primera opción fue noquearlo y se llevó a cabo con éxito, Ironhide –Respondió la pasiva voz del Autobot Prowl- Tú mismo dijiste que no podíamos dañarle.
-Si, eso dijo Prime…
Levanté la vista lentamente, no quería moverme mucho.
-Bien, encárgate de la escoria, ya despertó.
Sus pasos resonaron pesados y estridentes sobre el piso, el Autobot aficionado a las armas se alejó rápidamente, gruñendo algunas órdenes y quejas a los más jóvenes, indicándoles furiosamente que no se acercaran 'al decepticon'. Sonreí dolorosamente, apoyando mi espalda en el muro.
-Vaya, nunca había tenido un descanso tan bueno –Murmuré, el Autobot me ignoró- ¿Ya no quieres conversar?
El rugido potente y estruendoso de varias explosiones a lo lejos interrumpió mi intento de conversar. Las explosiones aturdieron nuestros audios…
Levanté los ópticos ante su rostro molesto y confuso, y comencé a reír bajamente.
-Claro, al final, nosotros terminaremos ganando. Es cuestión de tiempo –Musité guturalmente.
No tenía idea de lo que estaba pasando, pero un interno presentimiento me indicaba que se trataba de mis compañeros aéreos. «No obtuvieron el energon y decidieron destruir las torres», una poderosa costumbre que cada Decepticon compartía al no tener lo que deseaba. Primus, ahora debían estarse marchando…
Bajé la cabeza y perdí la mirada en algún punto muerto del suelo, de repente la inevitable sensación de abandono y represión me golpeó profundamente. Estaba solo, rodeado de enemigos. En sus manos: 'Bajo el poder de los Autobots'… Sería torturado de diversas formas, lentamente desmembrado y finalmente encarcelado por siempre.
No supe si reír ante el gesto de preocupación y alarma que se plasmó en aquellas facciones del segundo al mando Autobot o si deprimirme enormemente por la dura realidad que acababa de abofetear mi chispa, una verdad que pospuse mientras jugué al inocente con aquellas máquinas que únicamente cumplían su monótona labor de seguir ordenes, como todos haciamos al final.
Bueno… Al menos mi amigo estaba libre… Claro, si esa explosión no había significado otra cosa…
Continuará…
Danta: Bien, espero que también este capítulo les agrade. Me alegra saber que el momentáneo martirio que Skywarp sufrió es ahora bien recibido por la audiencia. Solo falta un capítulo más. Gracias por leer. Otra cosa, quiero pedir disculpas por no haber podido responder a sus reviews, mi máquina está fallando y no me dejó acceder a esa opción cada que lo intenté: Lo siento.
Até Logo.
Dantasia fuera de línea.
