00- Alas rotas -00
Sobre aviso no hay engaño.
Capítulo III.
Por: Skywarp…»
La hiperactividad atosigó el ambiente de forma involuntaria. Los Autobots corrían en todas direcciones, llevando armas, trayendo noticias, escuchando los adelantos y reportes que sus compañeros mandaban desde la zona de ataque… Estaban confundidos. No sabían como actuar, dependían enteramente de las órdenes de sus oficiales para llevar a cabo alguna repentina actividad o únicamente para entender que debían reforzar la seguridad ¿De dónde habían sacado a esas chatarras?
El golpeteo desesperado de sus pasos resonaba con molesta fuerza sobre el piso. Se les notaba ajetreados, asustados, mirando a todos lados con acrecentada hostilidad y fiereza, de pronto, la mayoría de su atención había recaído en mi. Algunos quisieron acercarse e interrogarme, sus ópticos fijos en mi figura me hacían levantar la vista y retarles cínicamente a intentarlo. Ja, no me intimidaban, oh claro que no; podía estar amarrado, pero seguía siendo mejor que ellos.
Eché un vistazo a la entrada del hangar, restándole importancia a patéticas miradas… Era la primera vez que posaba mis ópticos en ese lugar. Realmente no esperaba un milagro, sabía que no pasaría nada después de aquella catastrófica explosión «Ellos no regresarían a buscarme»
Sus procesadores estaban bastante ocupados escapando, no intentarían localizar a su compañero apresado. Me encogí de hombros con desgano.
Gritos y maldiciones deambularon con libertinaje a mí alrededor. Ironhide estaba molesto y descargaba su frustración con la primera máquina que pasara frente a sus ópticos. Reí bajamente. De momento tenía para su entero entretenimiento a Smokescreen «ese estúpido Autobot condescendiente que intentó ablandar mi chispa». El mecha oscuro miraba intimidado y enfadado los diversos gestos mímicos que su pesado interlocutor profería… El robot rojo gritaba y gruñía, cualquier tontería que distrajera su enfado era bueno "No podía salir de ahí porque su trabajo era vigilarme"… Sin embargo, el Autobot que le escuchaba trataba de mantener su integridad física a salvo, no perdía oportunidad para retroceder y mantenerse a una distancia prudente, ganándose otra maldición del insoportable aficionado a las armas.
Sus voces invadieron mis audios de manera disgustante: Las discusiones, el ruido, la exasperación, aquella desesperante ignorancia que les envolvió al desconocer el estado de sus camaradas… ¡Se habían incendiado los pozos! Si tenían suerte, sus cuerpos quedarían para refacciones de repuesto.
Ese repentino caos era la muestra, la prueba insistente, de nuestro ilimitado rencor y poder. Fue mejor para mis compañeros incinerar el combustible, destrozar y hacer explotar torres de energía pura, que reconocer que habían perdido y debían retirarse con las manos vacías. No, siempre era mejor causar estragos y desgracias… Como buenos Decepticons, la destrucción de las masas inferiores era el glorioso titulo de la superioridad plasmada en las insignias…
… Y como Soldados pertenecientes a esa armada, era un hecho deshonroso «casi insulso» estar atrapado, atado y literalmente amordazado por el enemigo. Los Autobots eran gusanos cibernéticos que no fueron creados para la guerra ¡Era tonto que alguien como yo fuera su prisionero!
Diablos.
El cielo comenzó a ennegrecerse. Suspiré paciente, buscando una mejor posición para mis alas. El ambiente se tornó calurosamente pesado. Los gruesos nubarrones de humo prontamente cobijaron los cielos y restaron luminosidad en las zonas aledañas.
-Dicen que la esperanza se pierde al último. Ya saldré de aquí, lo sé… –Sonreí, inclinando la cabeza hacia atrás.
Pero había pensado en voz alta… Muy alta para mí gusto.
-Es raro ver que alguien como tú crea en la Esperanza. Siento decírtelo pero No, No saldrás de aquí nunca –Replicó el oficial.
- Ah… ¿Y cuando tengan que sacarme para transportarme a la prisión, Autobobo? A menos que quieran hacer de este sitio su repentina morada de trabajo tendré que salir de aquí en algún momento –Me mofé con sorna, prestándole atención.
Suspiró frustrado y gruñó volviendo el rostro al frente. No respondió.
-Lo supuse –Murmuré.- Como siempre, el de la lógica e inteligencia soy yo. Y no me extraña, por algo ustedes fueron diseñados como máquinas obreras. –Reí altanero- Oh si, estoy tranquilo: Sé que escaparé pronto, solo debo tener paciencia… Si, Solo debo tener paciencia –repetí sencillamente.
-Guarda silencio –Ordenó finalmente, perdiendo la calma en su voz.
-¿O si no qué?. ¿Me vas a golpear también tú? Adelante, hazlo… Sé que son igual de hipócritas y falsos que todos aquellos quienes supuestamente defienden la paz y sus absurdos ideales. Hay guerra porque ustedes decidieron ser parte de ella, al revelarse dejaron que esto creciera y se hiciera lo que es hoy: "Un enorme Enfrentamiento entre dos ejércitos "–recité orgulloso, dibujando una enorme sabia sonrisa en mi rostro.- Aunque no debería darles ese término en particula, ustedes no sirven como soldados –Señalé a los bots novatos respaldando mis palabras
El oficial Autobot aferró sus dedos con fuerza al rifle, rechinando metal contra metal, demostrando lo perturbado y exasperado que estaba ¿Cómo ganarme en ese tipo de temas? Fuera cual fuera la verdad, a mi parecer; Yo siempre tendría la razón. Lo que ellos intentaran no sería lógico para mí… Todo se había reducido de forma irrelevante con el pasar de los años: "Yo era el malo, ellos los buenos".
Prowl se volvió molesto a encararme. Sus ópticos brillaban en furia contenida. Primus, no tenía mucho tiempo enfadándolo, solo habían pasado sesenta minutos y ya deseaba aniquilarme… Rompí record en esa ocasión.
-Dije que Guardaras Silencio, Maldita Chatarra Inservible. Te arrancaré las alas si vuelves a pronunciar una palabra mas –Gruñó exasperado, rompiendo el repentino silencio que se había apoderado del hangar.
Su voz rebotó estridente, dando a conocer la improvisada quietud de la que todos se habían hecho acreedores. Algunos mechas estaban ocultos detrás de enormes cajas de metal y miraban fijamente hacia la entrada, sus armas se mantenían en alto, apuntando, siguiendo cualquier posible movimiento 'enemigo'. Me intrigué notoriamente y fijé mis ópticos en la misma zona. Los Bots se habían dispersado por los muros, esperando órdenes para atacar ¿Cuándo tomaron esa formación? Diablos, estuve ensimismado, muy distraído con la conversación que evadí momentáneamente mi alrededor.
-¡Cállate, Prowl, maldita sea! –Musitó Ironhide con molestia, su voz se escuchó oculta entre los tantos objetos atrincherados cerca de la puerta- Estamos bajo ataque.
Bajo ataque…
Intenté encender mis radares para verificar sus palabras, pero nuevamente los avisos que anunciaban mis 'sistemas temporalmente suspendidos' invadieron mi computadora interna. Revolví las manos tras mi espalda en un intento inútil por despedazar mis ataduras, tal vez era el momento adecuado de comenzar a planear una estrategia para huir ¡Pero diablos! Esas amarras eran realmente resistentes, los servos en mis dedos chirriaron bajamente, raspándose unos contra otros… intenté desesperadamente deslizarlos para desenredar mis muñecas y tener las extremidades libres.
Bufé impacientándome, esperando que sucediera algún ataque o atentado. Interiormente pedía una ventaja que me ayudara a moverme sin ser fácilmente detectado. Debía suceder algo que me restara importancia ante ópticos enemigos…
…Y aparentemente mis ruegos fueron escuchados.
La calma en el ambiente había llegado a un punto crítico. El silencio era ensordecedor, tenebrosamente roto por el pasar del viento en las afueras… Cada movimiento mecánico se podía apreciar con presteza y resonancia. Esos Bots se mostraban dispuestos a esperar pacientemente el arribo de aquel enemigo que les acechaba…El cual, prontamente mostró su agresividad abriendo fuego al interior del hangar.
Miré con atención, atraído por los esporádicos disparos que incineraban el piso y golpeaban las paredes lanzando escombros y astillas de piedra en todas direcciones. Los Autobots rápidamente se cubrieron y comenzaron a devolver el fuego enemigo sin contemplación. El tiempo se había ralentizado en mi procesador, captando vagamente las escenas frente a mí. Prowl seguía a mi lado, desesperado, queriendo ir en ayuda de sus patéticos compañeros… Si, el deber de cuidarme le impedía moverse y eso lo tenía al borde del desquicie. Reí sonoramente, atrayendo parte de su interés. ¡Me mofaría de él hasta el hartazgo! Sin embargo, la intención de burlarme nuevamente del oficial se vio mermada por las potentes explosiones que impactaron en los muros de la estructura.
Eran misiles.
Los proyectiles destruyeron gran parte de las gruesas y altivas paredes, hiriendo a unos cuantos Autobots en su trayecto…
… Oh, pero esa no fue la escena impactante. Después de esa breve agresión, las ruidosas turbinas de una nave ensordecieron mis audios, indicando un nuevo ataque. La figura alterna de Thundercracker invadió la construcción, aprovechando la conmoción que su pequeño holocausto había causado. Le miré deslizarse burlando difícilmente a los mechas que corrían disparando desde todas las direcciones posibles, y aterrizar aparatosamente sobre el suelo, transformándose para ocultarse consecutivamente tras algunas cajas de refacciones… ¡Primus ¿Qué hacía él ahí? No tenían motivo para volver!
-¡Está dentro¡Disparen! –Ordenó Ironhide alarmado, saliendo de su escondite para abrir fuego desde un mejor ángulo. – ¡Bumblebee cubre ese lado!
Los disparos siguieron fieramente la difícil trayectoria de Thundercracker, acorralando a mi compañero en su pequeño escondite. Él intentaba desesperadamente devolver el fuego que aun seguía proviniendo del exterior, pero se encontraba solo en contra de todos ellos…
¿Qué hacer en ese momento? Miré en todas direcciones, buscando una manera de interceder, intentando encontrar una salida rápida que nos ayudara. Pero un hecho rotundamente "extraordinario"se adelantó a mis planes…
Varios proyectiles de plasma invadieron la zona de pelea, provinieron del exterior e interrumpieron la improvisada lucha que se había creado contra mi amigo… ¿Starscream estaba ayudando?. ¡No podía ser! Ese gusano únicamente se preocupaba por su chasis, era un hecho irreal que le estuviera brindando apoyo a TC para… ¿sacarme de ahí? Me revolví improvisadamente sobre el suelo y continué el desgastante trabajo de intentar liberar mis manos. Había notado con frustración que mi compañero cesó la hostilidad y tardaba en dar señales de vida. Los Autobots por su parte, seguían disparando a la misma zona sin dar tregua a mi camarada…
… Bien, si todo debía terminar en ese instante, que así fuera.
Con una sonrisa «la ultima que podría reflejar» levanté el rostro y observé maliciosamente al oficial que me custodiaba. Se miraba distraído, enfocado en seguir atentamente el ritmo de la batalla. Mantenía su rifle en alto. Torcí la boca en una mueca alevosa, era el momento perfecto de intentar algo en su contra. Si, yo lo había dicho: Saldría de ahí pronto ¡Muy pronto!
Lentamente flexioné mis piernas, deslizándolas suavemente sobre el suelo, pensaba tomar impulso y levantarme con agilidad para sorprenderle ¡Le atacaría tan sorpresivamente que ni siquiera se enteraría de lo que había sucedido…! No obstante… un maldito mecha salió a su rescate, previniéndole de mis posibles actos delictivos, cesando inmediatamente cualquier plan hostil de mi parte.
-Ni lo pienses, Seeker –Advirtió amenazante, revelando mis intenciones.
¡Esas malditas máquinas estaban en todos lados!
Me sentí completamente molesto y turbado, y aun así pude recolectar el descaro suficiente para mirarle con fingida inocencia y sonreírle antes de inclinar el rostro al frente. No podía hacer nada con esos inútiles robots interfiriendo en mi camino. Ja, pero no por siempre estaría en esa posición, yo lo sabía…
Pasaron unos cuantos segundos. Pocos en realidad, y comencé a reír malvadamente al sentir y escuchar los pasos lentos y marcados de otro transformer a mi costado. TC salió sorpresivamente de un hueco entre la pared y las amontonadas cajas de refacciones, no perdió tiempo en presentarse, mi compañero disparó certeramente en la cabeza del primer Bot que tuvo a la mano. El maldito mecha entrometido cayó muerto al suelo, perdiendo el color de su estructura mientras la herida en su frente expulsaba gruesos borbotones de energon. Su muerte fue instantánea.
Recuerdo que mi amigo iba a repetir la acción con el oficial Autobot. Levantó su rifle izquierdo «Su otro brazo estaba herido» y apuntó ávidamente al sorprendido rostro de Prowl, pero algo en el transcurso de su ataque salió mal y el bot ganó ventaja siendo más rápido. Si no me hubiera movido con torpe agilidad para interferir en su ataque, el tiro que salió del arma Autobot habría exterminado completamente a TC, quien únicamente resultó herido de un costado… menos mal. Exhalé en un suspiro toda la ansiedad que mi chispa había acumulado y me puse de pie tambaleante, terminando de noquear a al estúpido oficial. La patada que di en su contra me hizo sentir triunfante. Estaba regresándole solo un poco de todo lo que ellos me habían hecho en ese lugar.
Sonreí vagamente… ¿Ahora que haríamos para escapar? Mis compañeros debían tener forzosamente un plan de reserva que nos sacara de ahí. Lo que fuera: Salir volando, protegernos con bombas, mísiles, ataques externos… Algo tenían que haber diseñado para marcar la retirada ¿Cierto? El impulsivo y poco estratégico Seeker en ese trío era yo… Ellos Si pensaban en las repercusiones que podían venir a futuro cuando algo no estaba bien pensado.
Miré interrogante a TC, mis ópticos reflejaban la intriga que mi chispa cargaba en ese momento ¿Qué seguía después?
El Seeker retrocedió un poco, dejándome detrás de sus alas todo el tiempo, no se miraba con ganas de querer responder…
Tragué aceite gruesamente. Comprendí lo que estaba pasando… Oh por Primus ¡No tenían nada más en mente! No existía ningún movimiento sorpresivo o algún plan detalladamente estructurado que nos ayudara a retirarnos. Me pegué lo mas que pude en la pared y miré en todas direcciones tratando de convencerme que ese no era verdaderamente el final… Era muy estúpido que acabáramos así.
Mi amigo levantó su único brazo disponible y lo mostró al enemigo: se había rendido. Todos los mechas que estaban aun en línea comenzaron a rodearnos lentamente, imitando a la perfección las acciones y movimientos de esos animales terrestres que acorralaban a sus presas…
Diablos ¡Demonios! No quería ser ingrato con el esfuerzo de TC, pero únicamente había empeorado la situación… Esa misión de rescate tomó el papel de un intento de suicidio. Dejé caer los hombros y la cabeza con derrota. Después de todo, siempre había estado condenado a caer en sus manos.
Los pasos sonaban mas cercanos, sus armas estaban cargadas y sabía que dispararían aunque no hiciéramos nada. Nos odiaban, ese era un motivo suficiente para llenarnos de agujeros. Además, mi presencia entre ellos se había encargado de rellenar sus chispas con renovada amargura, exasperación y rencor… Ya se inventarían cualquier excusa para justificar las muertes enemigas…
Primus... Que decepción. Sabía que en cualquier momento moriría en esa inminente guerra, pero era detestable averiguar que mi muerte sería de una manera tan degradante y humillante: Siendo fusilado por esos malditos mechas que ni siquiera tenían un rango estable dentro de sus filas de combate. Ya no había esperanzas de salir con vida de ese lío. Aguardé a que todo terminara sin moverme de mi lugar. Ellos iban a disparar en ese momento, tenían ganas de hacerlo, la necesidad de exterminarnos…
…El chasquido de sus rifles al recargar resonó secamente por toda la construcción.
Levanté la mirada hacia ellos en manera retadora, con un gesto que les demostraba el orgullo en mi chispa y el poco temor que ocasionaban dentro de mí. Si, pasar el tiempo dentro de esa estancia me enseñó a no temerles, a no soportar sus burlas demostrándoles la verdadera resistencia de la que es acreedor un Decepticon: Un Seeker.
El rugido de las armas que nos matarían resonaría pronto…
…Sin embargo, el único sonido que se dejó apreciar fue el sorpresivo tronido y requiebre de la lámina del techo, el aterrizaje forzoso de un misil al centro del hangar y el poderoso estruendo del metal clavándose en el piso. Quedé perplejo. Los Autobots cubrieron graciosamente sus cabezas y se arrojaron al suelo antes que la portentosa explosión comenzara a derrumbar vigas y pedazos enormes de escombros… Todo dio un vuelco inesperado.
El fuego rápidamente se expandió por la áspera superficie y quemaba sin contemplación lo que alcanzaba a su paso… Mechas, remaches, refacciones para avión o camiones convertidos en chatarra humeante. Retracté el rostro hacía un lado y miré borrosamente de reojo el vago espectáculo, el calor comenzaba a afectar mi procesador.
-¡Salgamos de aquí! –Escuché gritar a mi compañero entre la nueva conmoción.
No me dio tiempo a replicar, inmediatamente sentí su agarre jalándome con fuerza. Me condujo a la salida trasera. Pudimos esquivar algunos mechas caídos y unos pocos disparos de manos confundidas que seguían poniendo su estúpido deber antes que su insignificante vida. El lugar estaba deshaciéndose lentamente cuando cruzamos el umbral. Sin mirar atrás nos alejamos con mediana rapidez… Mi ala estaba muy dañada y no podía moverme sin tropezar ni caer al suelo con torpeza. Y aun así; suspiré aliviado, mirando de reojo la gruesa capa de humo que se extendía tras nosotros.
Mi compañero se acercó ofreciéndome su apoyo, ayudándome a caminar, evitando de esa manera que volviera al piso de forma poco elegante.
Sonreí abiertamente…
Mis palabras no habían sido dichas en vano. Les juré a esos Autobots que saldría de su "prisión" y lo cumplí ¡Les había demostrado lo bueno que era llevando a cabo mis promesas!… Oh, solo faltaba saldar cuentas pendientes con Ironhide y mi chispa quedaría finalmente tranquila…
"Un Seeker siempre será un transformer libre."
Danta: Vaya, todo un reto terminar este ultimo capítulo. Espero que haya sido válido el esfuerzo y les guste. Ya se sabe que agradezco a todos los lectores por darle un vistazo rápido a mis desvaríos, sin embargo, hoy me quiero tomar el detalle de agradecer especialmente a ustedes cinco: Arken, Taipan, Nydwen, Tavata y Shadir. Por ustedes todo esto se lleva a cabo con gusto.
Les veo luego en otro fic.
Até Logo.
Dantasia fuera de línea.
