Capítulo 7: Sonríe.
Frío, caótico, innecesario, triste, infeliz, incompleto.
Fue una verdad que lo golpeo de frente, es como la tiza que utilizaron para dibujarse sobre la vieja madera de su cómoda, se fue borrando con el tiempo. Así se sentía, como si de repente borraran la mitad de ti, como si no estuvieras completamente…Una herida que piensas que nunca cerrara, sólo supones lo que no sabes a ciencia cierta.
Entonces es cuando te miras al espejo, vuelves a sonreír y no puedes evitar pensar que de nuevo estás completo, pero tus dedos sienten el frío vidrio. La sonrisa desaparece de tu reflejo y la soledad vuelve de nuevo, tan tangible y tan desesperante. Tus ojos comienzan a llenarse de lágrimas, puedes oír el sonido de la puerta al abrirse, e inevitablemente vuelves a pensar que es él. Se trata de Ginny.
Sus ojos acuosos te devuelven tu mirada, sientes su dolor. Como no sentirlo si es igual al tuyo, porque sabes que él también era su hermano, porque sabes que después de ti seguía ella. Formaban un triángulo perfecto, lastima que ya nunca volvería a ser.
No te diste cuenta como Ginny llego hasta tus brazos, tú los abriste por inercia, y tu llanto se volvió más sonoro, confundiéndose con los sollozos de Ginny. Él y tú sabían que vuestra pequeña hermana era fuerte, pero también sabes que ella también necesita desahogarse, sentirse protegida. Porque ella fue fuerte cuando tú no pudiste, porque ella te dio su consuelo cuando te despediste de tu otra mitad. Ahora sabes que es tu turno.
Entonces vuelves a ver todo con claridad, te vuelves a enfrentar a la verdad, sólo que está vez le harás frente. Ves en los ojos de tu hermana dolor, pero también vida. Y sonríes.
Sonríes porque sabes que Fred en algún lugar os estará cuidando a todos, porque sabes que él nunca te dejaría sólo.
-Sonríe.
Y sabes que lo dices por ambos.
