Holas!!!!!!,mil veces perdón, se que me he demorado mucho para publicar este capitulo, pero de verdad casi no he tenido tiempo ni para respirar, de verdad disculpenme mucho, aparte de eso no tengo palabras para agradecerles el apoyo que le han dado a este fic, realmente me animan con sus comentarios. Como no me quiero poner cansona aquí les dejo con el capitulo 4:
INEVITABLE ENCUENTRRO EN LA CIUDAD DE LUZ
Una voz algo fría y aburrida nos daba la bienvenida a París por el altavoz. Valerie mostraba su expectación desde que empezamos a bajar del avión, como si cada segundo en esta ciudad seria maravilloso para nosotros.
:-Danny cariño, tenemos que ir por las maletas, ven vamos
Disimuladamente suspiro en un vago intento de liberar la tensión que me oprime desde la llegada de la carta de Sam. No sirve de mucho, pero al menos Valerie aun no se percata de mi creciente preocupación. Me gusta verla feliz pero no me agrada la idea de ocultarle algo: el hecho de que un encuentro con Sam podría ser inminente.
:- Danny, apresúrate.
:- ya voy.
Valerie suavemente toma mi mano para guiarme a donde se encuentra nuestro equipaje y yo no puedo dejar de sentirme como un miserable. El recuerdo de Sam, nuestras aventuras cuando éramos adolescentes, nuestras promesas e incluso el color de sus ojos vuelven constantemente a mi cabeza, como un recuerdo agradable que me enreda aun más.
Cuando nos subimos al taxi, ni me percate de todas las maravillas que nos mostraba la ciudad de la luz, con mi mirada perdida en la nada, evocaba todos aquellos maravillosos recuerdos de mi adolescencia y en cada uno de ellos aparecía aquella sonrisa hermosa que mi corazón tanto anhelaba.
Para cuando ya reaccione nos encontrábamos en el lobby de u bello hotel y Valerie hablaba con el empleado para la habitación.
:-Danny, me pasas la maleta?
:-ten cariño, aquí tienes.
Con su maravillosa sonrisa me lo agradece mientras acomodaba todo en la habitación.
La vista desde allí era de lo más especial, se podía ver la majestuosa Torre Eifel,
:-Cariño ya termine con todo, que te parece si vamos a pasear ahora.
Sonrio para al aceptar su propuesta y siento como toma mi mano al salir de la habitación. Nuevamente me llena la tranquilidad que me brinda Valerie, la seguridad de tener alguien que me quiera a su lado.
Mas al llegar al lobby algo totalmente impactante hiela mi sangre.
¿Seria posible?, ¿era factible tanta coincidencia?
:-Danny, que ocurre? Estas muy pálido.
:-no, no es nada…no te preocupes.
Sin poder evitar el súbito temblor de mis manos intento tranquilizar a Valerie, frases como "estoy un poco cansado" y "tal vez solo tengo hambre" pudieron, en parte, tranquilizar a una impresionada Valerie, quien preocupada, me propuso quedarnos en el hotel hasta que me sintiera mejor.
:-Valerie no es necesario, ya me siento mejor.
:- ¿seguro?, aun sigues un poco pálido.
:-tal vez un poco de aire fresco me siente bien.
En el momento en que Valerie fue a dejar las llaves, volví mi mirada para confirmar si he enloquecido o no.
Observo claramente la pequeña mesa tras la puerta de vidrio, todo lo que vi desde un principio estaba allí, desde un libro negro hasta una humeante taza de café, todo excepto lo que en ese momento me trastornaba: aquella chica con cabello largo y negro, de ropa oscura no se encontraba ni ahí ni a sus alrededores.
Mi corazón poco a poco fue recobrando su tranquilidad al constatar que realmente no vi a Sam, que tan solo fue una mala jugada de mi mente.
Paris, la ciudad de luz, ¿tendrá la suficiente como para llenarme de paz?, ¿lo suficientemente clara como para aclarar mis propias ideas y poder sobrevivir con armonía?
:-mi cielo mira que hermoso es todo esto.
:-debe serlo, no por nada es la ciudad más inspiradora de todo el mundo.
La vista era maravillosa, la Torre Eiffel nos brindaba la maravilla de apreciar la ciudad desde uno de sus puntos más altos.
Cuando Valerie me propuso que vayamos de compras, le recordé que eso no era de mi total agrado, a lo que respondió algo enojada que mientras ella comprara yo podría terminar de conocer la ciudad si era de mi gusto.
Para no llevarle la contra ni provocar una de sus escenas le tome la palabra y recorrí paso a paso las más importantes avenidas de París.
Para cuando ya estaba por los Campos Elíseos me di cuenta que ya era un poco tarde.
A pocas cuadras del hotel nuevamente la imagen de Sam apareció ante mis ojos, los cuales talle una y otra vez comprobando si no se trataba de otra alucinación, como la del hotel.
Una muchacha con cabello negro, vestida de negro y de ojos violáceos miraba fijamente el atardecer. Mi corazón súbitamente se detuvo por unos segundos para luego latir como nunca lo había hecho, tan fuerte que temí que se me saliera del pecho.
Allí estaba ella en todo su esplendor, tal y como la recordaba con excepción de que ahora tenía el cabello un poco más largo.
Aun no me había visto. Empecé a acercarme poco a poco, con temor, como si pudiera perderla si hacia un mal movimiento.
Cuando la distancia entre los dos casi había desaparecido, un fuerte instinto de ser observada la condujo a regresar el rostro y, con los ojos muy abiertos y asustados, mirarme fijamente, sin duda recordando lo que para ella daba por muerto.
:-¿D-Danny?..¿Que haces aquí?
