Ehmm… vuelvo con la tercer viñeta. Otra vez no al Slash, pero la próxima sí va a haber.

Gracias muchísimas por los rewiews, que ésta vez sí contesté. Pero hoy voy a dedicar la viñeta (¡no, no es una indirecta!) a Maru,que cumplió añitos el 18.

Para vos, nena, aunque nunca vayas a leerlo. Porque la viñeta es muy mala, pero el esfuerzo está.

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Pecados Capitales. #1-Ira

Claim: Theodore Nott

Jura que es su culpa. Lo jura gritando, entre amenazas, entre maldiciones. Lo jura con odio, con dolor, con rabia. Dice que si él hubiese mantenido su boca cerrada… Que si él hubiese mantenido su boca cerrada, que todo habría salido bien, dice. Que "¡¿Quién dijo que podías leer eso, mocoso inútil?!" y "Asesino", dice.

Theodore se esconde tras una puerta. Sale corriendo, con los pasos detrás. Pasos hechos con fuerza, con furia. Pasos brutales, que asustan. Las lágrimas le nublan la vista y le quitan la fuerza. Las piernas se cansan más rápido cuando uno llora. Las piernas tiemblan y los pies se niegan a caminar derechos. Corre, se esconde. Los gritos aumentan.

Intenta recordar qué fue lo que leyó, qué fue lo que hizo mal. No sabe, no se acuerda. Era algo extraño. Hizo enojar a su padre. Sí, lo hizo enojar. Era algo sobre su madre. Su madre… su madre acaba de morir. Repentinamente, ha dejado de respirar. Theodore estaba a su lado cuando ha dejado de respirar, lágrimas caían sobre su rostro. Luego, su padre grita "Asesino". Dice que es su culpa. Dice que es por lo que leyó. Pero no sabe, no se acuerda, qué leyó. Y su mente lo bloquea, porque hace poco menos de una hora que lo leyó.

Es escuálido, pequeño. Entra perfectamente bajo el escritorio. Se golpea la cabeza al entrar, las lágrimas le nublan la vista, no distingue bien dónde empieza el mueble de dónde termina. Respira agitado, llora, intenta tranquilizarse. Se encierra. Escucha los gritos, los pasos. Abrazándose las piernas contra su débil pecho de niño, apoya la cabeza en las rodillas e intenta que ni su respiración ni su débil llanto lo delaten. Algo en el bolsillo de su túnica se le está clavando en el pecho. Lo saca. Es un papel doblado, arrugado. Los pasos, los pasos se escuchan aún más cerca.

Tiene siete años nada más. Tiene siete años y su madre ha muerto junto a él. Tiene siete años, y ve ese papel, y lo lee, y entiende qué pasa. Por lástima, recuerda. Por lástima, sabe. Ese papel, esa carta. Llora y gimotea mientras recuerda. No quiere hacerlo, pero las imágenes llegan a su mente. Llora y gimotea mientras recuerda, mientras recuerda sin quererlo.

Los relojes marcaban una hora antes, de diferencia del momento en el que Theodore se esconde bajo el escritorio. La carta estaba en la mesa de noche de su madre. Theodore buscaba la varita, para jugar. No buscaba encontrar esa carta. La abrió, porque era la letra de su madre, y su madre siempre le escribía cartas, así que esa carta tenía que ser para él. La leyó una vez, y supo que no era para él. Leyó esa palabra tan fea, que su padre desprecia tanto, y supo que no es algo bueno. No sabía por qué su madre hablaba de esos seres, porque su padre prácticamente prohibió esa palabra, así que la buscó para que le explique.

-¿Qué es esto?-

Pero su padre apareció primero. Le quitó la carta de las manos. La leyó, como hizo Theodore, aunque no era para él. Su cara perdió el color. Sus manos soltaron la carta, y se cerraron en puños. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Y el "¿Qué pasa, padre?" se perdió en el aire, porque su padre salió hacia su cuarto. En busca de su madre.

Los pasos, los pasos están aún más cerca. Theodore quiere dejar de recordar. Tararea una canción que su madre le cantaba para que los recuerdos se desvíen a otra cosa. Pero no lo hacen. Lo que llega a continuación hace que se le pierda el aire. Siente que el dolor le hace presión en el pecho. Siente que el dolor es tan desgarrador que podría morir allí mismo. Las lágrimas no cesan. Los pasos tampoco. Los gritos tampoco. La voz, el ruido, se acerca. Se acerca al escritorio, donde Theodore se encuentra escondido. Intenta no llorar, que no lo atrape, que no lo atrape. Cierra los ojos, y ve la imagen aparecer frente a él.

Gritos. Eran gritos agudos, de mujer. Theodore entró corriendo. Su padre, su propio padre. Gritaba también. Cosas horribles. Su madre se elevaba unos metros en el aire, se retorcía. De dolor. Theodore sabía –y sabe- que le está pasando, porque su padre sostiene en su mano izquierda la varita y luce furioso. Su madre se eleva una, y otra, y otra vez. Golpea contra el suelo, uno, y otra, y otra vez.

"¡Crucio!"

"¡Padre, no¡Detente, detente!"

"Siempre fuiste una inmundicia, Berenice. Menos que el polvo de mis zapatos, menos que un animal. ¿Creíste que podrías ocultarlo¡Crucio! "

Su madre era pequeña, no pudo resistir la maldición. Cayó al suelo. Apenas respiraba. Theodore se acercó a ella, su padre los observaba desde una esquina de la habitación.

"Despídete ahora. Su sangre es tan sucia como la tuya, Berenice"

Theodore lloraba, su madre rogaba por su vida y la de él. Esconde su cabeza en el cuello de su madre, intentando entender por qué tenían que alejarla de su vida tan pronto, por qué su padre la había matado. Y dejó de respirar en los brazos de su único hijo.

Su padre los observaba desde la esquina, todavía, eso lo sabe ahora, mientras se encuentra escondido dentro del escritorio y los pasos se detienen. Su padre lo culpaba, porque si él no hubiese encontrado esa carta, no se hubiese descubierto nada, y su madre seguiría viva. Eso lo sabe ahora, mientras su llanto sí lo delata, y su padre abre las puertas del escritorio. Sabe que por eso es un asesino, y que por él su madre murió. Lo sabe ahora, mientras su túnica se desgarra porque su padre lo saca a la fuerza del mueble, y lo tira contra el suelo.

-Es tu culpa, sangre sucia. ¡Metiste las narices dónde no debías, y has matado a tu madre por eso! –

El pie de su padre golpea su pecho. Su cara queda contra el suelo y puede ver la otra habitación, ya que la puerta se encuentra abierta. Berenice Nott está en la otra habitación, contra el suelo. Los ojos de Theodore buscan los de su madre, y ruega porque el caro zapato de su padre deje de destrozarle la túnica.

-Debería matarte a ti también, o llevarte con el Señor de las Tinieblas… -

Theodore tiembla. No tiene fuerzas para levantarse y el dolor lo ciega…

Abre los ojos. Ya no puede ver a su madre. Lo único que hay es terciopelo verde. Cortinas. Su cuarto en Hogwarts. Siente el sudor frío mojando su pijama y las lágrimas que han brotado por su cuenta.

Un sueño. Un recuerdo. Eso ha sido.

Le duelen cada una de las cicatrices en su cuerpo de ese día. Cicatrices que ya tienen diez años de antigüedad, pero que queman, que sangran en su mente. Duelen porque recuerda. Los recuerdos siempre le duelen.

Se levanta, odiando el momento. Las piernas tiemblan, los ojos lloran.Como aquella noche.

La imagen de su madre, tan vívida en su mente. Las manos de su padre, los zapatos de cuero, tan fuertes contra su cuerpo. Podría haber usado la varita… y lo hubiese matado a él también. Quizá le quedaba un poco de piedad esa noche, quizá por eso ocultó a todos que su único hijo era un repugnante mestizo.

Odia a su padre. Por asesinar a su madre, por culparlo a él. Tanto tardó Theodore en darse cuenta que no era su culpa. Pero se odia a sí mismo. Por ser un vulgarmestizo. Por no ser sangre pura. Porque por eso su madre murió en sus brazos, cuando era un niño de siete años.

Lo último que hace, es observar las cicatrices de la ira en su cuerpo, antes de ir a darse un largo baño en busca de olvidar. De nuevo.

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Lo sé, quedó horrible. De una narrativa demasiado atropellada y febril, que se engancha de cada modo loco. Pero me salió del alma y no puedo cambiarle nada. Simplemente me sale del mismo modo.

De todos modos, espero que les haya gustado (Uhum…). Desde ahora aviso que para la próxima va a pasar mucho tiempo antes de que actualice, estoy muy bloqueada. Me disculpo por eso.

Saludos

D. D.

PD: Bailo por rewiews. O lustro zapatos. U ordeno sus casas. O sea, los rewiews ayudan a mi crecimiento como escritora ;)