Sólo soportar
La risa de Renge le taladraba los tímpanos cada vez que hacía acto de presencia para 'manejar el host club'.
Eso le llevó a preguntarse... ¿para qué demonios necesitaban a una loca como ella? Ya le habían dejado claro que no cambiarían sus personalidades así que, salvo gritar a coro con las clientas fanáticas del moe, la chica no servía para nada en el club.
Pero hoy, Hikaru cambia de opinión.
Cuando sujeta a Renge para evitar que se vaya al suelo (cortesía de una cáscara de banana), siente su aliento golpearle la cara, y descubre, para su sorpresa, que es agradable. Aunque no tanto como su cabello, que se ha vuelto un bollo a su alrededor y parece oler a shampoo de frutas.
Hikaru la suelta abruptamente, y Renge cae al suelo de todas formas. Mientras ella protesta, él se aleja todo lo que puede.
Desde ese momento, Hikaru puede soportar (sólo soportar) las estruendosas risas de su administradora.
FIN
