Capítulo 5 "Ts'ing Zetian"
"El Arte De La Caligrafía: Los Poderes Ocultos Detrás Del Yin Y El Yang"
El hombre de cabello negro y ojos oscuros daba vueltas en la habitación que se le había asignado. Desde que había llegado a Hong Kong no había tenido la oportunidad de hacer una sola llamada, se sentía desesperado por no haber podido cumplir su promesa, no es que no lo hubiera intentado… simplemente no había tenido oportunidad de buscar algún teléfono público cerca de la residencia y después de lo sucedido esa misma madrugada, dejar sola a su pequeña hermana era totalmente inaceptable. No obstante, pedir prestado el teléfono a la dueña de la residencia sonaba como una posibilidad aún más remota que aceptar abiertamente que el "mocoso" pasara todas las noches en la habitación de su hermanita. Sin embargo, y a propósito de eso, sabía bien que no iba a poder oponerse con tanta razón a que ellos continuaran con su relación. Deseaba tanto poder volver a escuchar la voz del conejo de nieve, aquella única voz capaz de calmarlo en situaciones como ésta, la única persona que podía hacerlo recuperar el control, observó de reojo las tres hojas de papel a medio escribir que había arrugado y arrojado confuso al piso. Escribirle una carta le había parecido demasiado cursi, y a pesar de haber flaqueado ligeramente las tres veces que comenzó a escribirlas, en ese preciso momento río ante lo ridícula que le parecía la idea… aunque seguía necesitando desesperadamente hablar con el chico de ojos color caramelo.
Syaoran había ido a hablar con él después de lo sucedido, le explicó respetuosamente que no había tocado a su hermana y aunque no estaba seguro del todo de que eso fuera verdad, el chico le había dicho firmemente que amaba a la flor de cerezo honestamente y que estaba dispuesto a desposarla como debe de ser en cuanto llegaran a la edad apropiada. Odiaba reconocer la sinceridad que había visto en aquellos ojos marrones, a pesar de saber desde hacía mucho tiempo que eso acabaría por ocurrir tarde o temprano… golpeó uno de los esponjosos cojines que reposaban en su cama para tratar de desahogar un poco la rabia que le causaba el recuerdo de aquella mañana… el detalle era que le hubiera gustado que sucediera más tarde que temprano… también le hervía la sangre saber que ya no era un rival para el pequeño lobo, si no había logrado intimidarlo en aquellos tiempos felices en los que éste todavía era un niño de 10 años, obviamente ahora mucho menos, volvió a golpear la almohada ahora con mucha más fuerza, apretando la mandíbula con coraje... lo que más le molestaba era que eso, lejos de resultar algo malo, significaba una muy valiosa cualidad del muchacho…
Una limusina imponente y elegante llegó a la entrada de la mansión Li cuando el cielo comenzaba a oscurecerse, el sol ya estaba cerca del horizonte y había adoptado el color anaranjado brillante que no lastima la vista. Una fila de lacayos bajó de ella anunciando pomposamente la llegada de la última prometida desde la ciudad de Pekín. La señora Yelan salió a recibirla con una ligera sonrisa, casi imperceptible seguida de cerca por varios miembros de la familia que habían estado esperando ansiosamente esta llegada, del vehículo bajó una joven vestida con un elegante vestido chino de mangas tan largas que le cubrían las manos y la cabeza completamente cubierta por un velo de una tela muy delgada que apenas dejaba ver la silueta de ésta. El conjunto era de tonos rojos y naranjas delineados con blanco, caminó rígidamente hacia la entrada en donde le hizo una respetuosa reverencia a la líder de la dinastía. Todos entraron envueltos en un ambiente de profundo respeto y seriedad, tomaron el té durante unos minutos en los que la recién llegada se presentó frente a toda la familia dejándolos admirados por su porte pero más aún por la gran semejanza que tenía su manera de comportarse a la de la señora de ojos color gris oscuro azulado, sin duda, una digna candidata a sucesora de Li Yelan.
- "Por favor, dile a Hsiao-Lang que venga aquí un momento…" – le dijo la mujer en chino a una de las empleadas que estaba parada como soldado cerca de ella, viendo con una mirada reprobatoria hacia el lugar de los jardines donde su hijo paseaba con la chica japonesa- "Hay algui…"
- "No es necesario, señora Yelan" –interrumpió respetuosamente la recién llegada en el mismo idioma, sin abandonar su rígida postura- "Si no fuera mucha molestia, me gustaría ir a descansar un poco, ha sido un largo viaje…"
- "Por supuesto" –repuso la señora sonriendo enigmáticamente ante la sorpresa de todos los invitados- "Sígueme, te mostraré dónde estará tu habitación…"
Está por demás reiterar que los presentes (tanto familiares como miembros de la servidumbre) estaban totalmente anonadados por el comportamiento de la mujer y la amabilidad que demostraba hacia la joven cuyo rostro aún no habían podido ver. Inclusive las cuatro hijas mayores de la mujer habían guardado la compostura, no sin dejar de observar curiosamente a la recién llegada tratando de ver a través del fino velillo, pero al fin y al cabo se habían mantenido quietas y calladas en un rincón. Una vez que la chica estuvo instalada en su nueva habitación, la mujer la dejó sola para que descansara, diciéndole que podía disponer de los servicios de todas sus empleadas en el momento en que lo requiriera, la joven agradeció ceremoniosamente y se sentó en la cama viendo partir a la señora. La habitación que se le había otorgado era una de las más amplias y hermosas, ubicada en la planta alta y con una vista privilegiada desde un balcón hacia el estanque del jardín. Desde ahí vio como dos chicos caminaban de la mano alegremente, algo la hizo retroceder horrorizada e internarse en la habitación como huyendo de algo a lo que temía profundamente.
- "Lao-Tse…" –murmuró en chino tapándose la boca con el corazón acelerado- "¡No puede ser¡Él no está aquí¡Debo concentrarme!" –sacudió la cabeza enérgicamente, se mordió el labio inferior- "No puedo parecer vulnerable ante ellos, voy a casarme con Li Hsiao-Lang y ninguna de esas chicas va a interponerse en mi camino…"
- "¿Tía Yeh-Lang?" –una joven adormilada de cabello negro y ojos escarlata se asomó por las cortinas suprimiendo un bostezo- "¡Ah¡Lo siento!" –agregó en chino, sobresaltada en cuanto se dio cuenta de que quien estaba en la habitación era una chica desconocida.
- "¿Eres Li Mei-Ling?" –inquirió frívolamente la aludida en el mismo idioma, recobrando su postura estricta y su aire tan parecido al de la mujer con la que la acababan de confundir- "Mi nombre es Ts'ing Zetian" –agregó antes de que la campanita de fresa pudiera responder, haciendo una reverencia respetuosa.
- "Sí, soy Li Mei-Ling…" –dudó la joven entrando tímidamente a la habitación y parándose frente a la pekinesa para devolverle la reverencia- "¿Eres otra de las prometidas de mi primo Xiao-Lang?" –la aludida asintió- "Esta noche será la presentación oficial, así que supongo que nos veremos ahí…" –la otra volvió a asentir con esa mirada seria y frívola tan parecida a la del chico de ojos marrones.
La chica de mirada rubí salió presurosa de la habitación sintiendo cómo un sudor frío le recorría la piel, caminó hacia el baño sosteniendo con fuerza su toalla y sus artículos de limpieza para que no se le fueran a caer por las manos temblorosas, todavía le recorrían escalofríos por la columna vertebral al recordar la forma en que la pekinesa la miró… como si pudiera leer su mente, como si supiera con certeza el secreto que tanto tiempo había estado ocultando… suspiró desvistiéndose una vez que hubo cerrado la puerta con seguro (ella no es tan despistada como su primito) para luego abrir la regadera y meterse bajo el chorro de agua fría, sonrió irónicamente pensando que la temperatura del agua no era nada comparada con lo que los ojos de la recién llegada le hicieron sentir. Volvió a suspirar metiéndose en la tina que ya estaba llena de espuma blanca, se sumergió por completo y su cabello se llenó de pequeñas burbujas brillantes que lo cubrieron dándole la apariencia de tela sedosa.
- "De todos modos van a enterarse…" –dijo en chino para sí mientras se echaba un poco de shampoo en la palma de la mano- "Después de esta noche… ya nada va a ser igual…" –se comenzó a lavar el cabello suspirando hondamente.
Mientras tanto la joven de Pekín ya había desempacado todas sus cosas excepto una, una pequeña caja de madera labrada yacía en el fondo de su maleta. La admiró dudosa para luego sacarla con cariño y abrazarla, se sentó sobre la cama poniendo la caja sobre su regazo para abrirla cuidadosamente. En el interior de ésta estaba un pincel, una botella de tinta china color verde y varios rollos de pergamino, en algunos de ellos se asomaban prolijas letras chinas color esmeralda mientras que los demás estaban en blanco. Sacó uno que estaba escrito hasta la mitad y se dispuso a continuarlo sobre un tocador de caoba con superficie de vidrio que estaba situado frente a la cama. Remojó repetidamente la delgada brocha en el tintero mientras releía sus escritos para recordar en qué se había quedado y sus pensamientos volaban en dirección a la causa de todas esas cartas… la caja yacía en su regazo desde donde se podía distinguir un brillo metálico entre los rollos de papel.
- "Recuerdo que el color verde es tu favorito…" –dijo distraídamente en chino mientras a su mente llegaba la imagen de un chico de ojos color chocolate- "Además si una persona le escribe cartas de amor a otra con tinta verde, ellos dos estarán destinados a ser felices juntos…"
- "Sabes bien que eso no es verdad" –le dijo (igual en chino) una voz muy parecida a la suya que parecía emanar de todas partes y al mismo tiempo venir desde ningún lugar- "El amor no existe y la felicidad es algo efímero, frágil, voluble…no vale la pena…"
- "Sí… tienes razón" –apoyó ella luchando por evitar que la mano con la que sostenía el pergamino, terminara arrugándolo- "Tú y yo no vamos a ser felices juntos… ¿Por qué te fuiste¡¿Por qué me dejaste, Lao-Tse?!" –ahora le hablaba a una vieja fotografía amarillenta de un chico de cabello desordenado que la miraba seriamente.
- "Él se fue y te dejó sola, no merece que lo sigas recordando…" –insistió la voz una vez más, viendo con satisfacción que lograba su cometido- "Ahora es en tu destino en el que te debes concentrar, en Li Hsiao-Lang…"
- "Li Hsiao-Lang…" –la chica ahora estaba en alguna clase de trance, todo era tan confuso, su cabeza daba vueltas- "Lao-Tse no, Li Hsiao-Lang… Li Hsiao-Lang… Li Hsiao-Lang…" –ahora su voz se escuchaba distante, como un eco pronunciado entre sueños.
Su mirada estaba vacía y caminaba sin darse cuenta de a dónde iba, los rollos de pergamino habían caído de su regazo y ahora rodaban por el piso sin que nadie se diera cuenta. Salió de la habitación aún con los ojos perdidos, como una marioneta guiada por hilos invisibles… caminó hasta que chocó contra una figura desconocida y cayó al suelo desplomándose ruidosamente. El chico contra el que había chocado trató de ayudarla a levantarse pero se asombró mucho al ver que ella parecía no darse cuenta de nada, no estaba inconsciente pero tampoco parecía estar del todo despierta. Él estaba inclinado extendiendo una mano hacia ella pero justo cuando iba a enderezarse, la chica le lanzó los brazos al cuello y cayó desmayada en sus brazos. El muchacho no supo que hacer por el momento así que la cargó y la metió a su habitación (justamente en la entrada de ésta fue donde se tropezaron) para depositarla en la cama y salir a pedir ayuda, en cuanto le dio la espalda, sintió que algo lo detuvo y volteó a verla. La mano de la joven, como si tuviera vida propia, había tomado fuertemente uno de los bordes de su camisa. Ella seguía con los ojos cerrados sumida en un profundo sueño.
- "Por favor espera aquí un momento" –dijo él respetuosamente en chino liberándose cuidadosamente de la mano de la chica- "Iré a pedir ayuda…" –y depositó la mano en la cama con el mismo cuidado.
- "No te vayas por favor…" –rogó ella en el mismo idioma aún con los ojos cerrados- "No me dejes sola… no me dejes, por favor…" –él sonrió dándose cuenta de que la chica estaba soñando.
((SUEÑO DE ZETIAN))
Una pequeña niña de cabellos azules se encuentra practicando arduamente tratando de dividir sus poderes en dos fuerzas opuestas, tiene aproximadamente once años y está vestida con un sencillo traje chino de blusa y pantalón color durazno… Hsiao-Lang… Un niño serio de mirada fría que claramente oculta un corazón bondadoso se le acerca en silencio, ella no lo nota hasta que éste la toca del hombro asustándola ligeramente, ambos ríen y ella desiste en su intento por seguir practicando… Hsiao-Lang… Caminan un rato platicando acerca de los entrenamientos mágicos a los que se han sometido juntos… Hsiao-Lang… La misma pareja ahora camina por un hermoso parque iluminado por faroles de colores, ahora tienen doce años y comen juntos un delicioso pastel del festival de la luna… Hsiao-Lang…
- "Hay algo que tengo que decirte, Zetian…" –le dice el chico mientras en el fondo se escucha un eco que repite incansablemente 'Hsiao-Lang' los dos están sentados a la orilla de un lago cuya superficie está cubierta por luciérnagas desde las cuales parece emanar el eco misterioso- "Tú me gustas mucho"
Los niños de doce años se encuentran practicando magia en una habitación destinada para ello de la gran mansión de la familia Ts'ing… Hsiao-Lang…Una luz los rodea y ambos están muy concentrados, han iniciado un ritual para entrelazar sus almas y éste se encuentra a la mitad del proceso… Hsiao-Lang… Ella convoca las fuerzas del Yang y él las del Yin, una luz los envuelve y desde el pecho de cada uno de ellos surge un listón, el de ella es azul y el de él es naranja, éstos se entrelazan y forman un nudo para luego brillar más intensamente… Xiao-Lang… Ahora están en la sala de la mansión, tienen trece años y se acercan tímidamente iluminados por una fogata que está frente a ellos, están sentados en el piso sobre unos esponjosos y suaves cojines, sus labios se acercan, se entrelazan… Hsiao-Lang… se unen… Hsiao-Lang… se funden… Hsiao-Lang… pasan dos años después de eso…
- "Vas a casarte, Zetian" –le dice una mujer muy parecida a ella en un tono serio, se trata de su madre y le está dando una orden irrefutable- "El nombre de tu futuro esposo es… Li Hsiao-Lang."
La casa de pronto se siente demasiado fría… Li Hsiao-Lang… demasiado vacía… Li Hsiao-Lang… demasiado silenciosa sin sus pláticas y risas… Li Hsiao-Lang… su amor era algo prohibido, sus padres los habían descubierto y luchaban por separarlos a pesar de que ellos insistían tercamente en seguir juntos… Li Hsiao-Lang… amenazaron con borrarles la memoria para ponerle fin a su amor… Li Hsiao-Lang… si Lao-Tse ya no recuerda, él ya no será Lao-Tse, será otra persona… Li Hsiao-Lang… una lágrima que carga con todo el dolor de un corazón roto, con todo el dolor que una persona es capaz de sentir a lo largo de su vida, corre desde un ojo color chocolate, un ojo vacío y triste… Li Hsiao-Lang… Lao-Tse se ha ido… él ya no volverá más… ahora quien queda es… Li Hsiao-Lang…
((FIN DEL SUEÑO))
- "Volveré enseguida" –insistió él dirigiéndose hacia la puerta para ir a llamar a alguna de las chicas de servicio para que le hiciera compañía.
- "Li Hsiao-Lang… Li Hsiao-Lang…" –susurró ella haciendo que el aludido se congelara en su camino a la salida- "No quiero estar sola, tengo miedo… no quiero estar sola por favor…" –su rostro ahora se veía afligido y fruncía el ceño sudando copiosamente, como si tuviera alguna especie de pesadilla.
El pequeño lobo se acercó a tocarle la frente preguntándose si estuviera delirando a causa de una fiebre, no era así, su temperatura era normal. Pero en cuanto la mano del joven hizo contacto con la piel de la chica, ésta pareció tranquilizarse y volver de golpe a su sueño apacible con una tenue sonrisa. Él la observó consternado, sin saber qué pasaba, la admiró por un momento preguntándose qué estaría pasando por su mente y cuál sería la causa. Era una chica de cabello color azul marino profundo que le llegaba hasta los hombros, lacio pero con las puntas hacia arriba, el fleco le cubría casi toda la cara. Su piel era dorada pero no por eso menos delicada y tersa, sus ojos estaban enmarcados por una densa capa de negras y largas pestañas y su boca pequeña y sonrosada se movía levemente tratando de formular alguna palabra. Creyendo erróneamente que ya todo había pasado, el chico se dispuso a retirar su mano del rostro de la chica pero en cuanto hizo el primer movimiento, la mano de ella apretó su muñeca con fuerza y ella abrió los ojos lanzándole una mirada penetrante que hizo que él se sobresaltara levemente, le sorprendió mucho verse a sí mismo en esa mirada que tanto le recordaba a sí mismo antes de conocer a Sakura.
- "…" –el chico se quedó tenso con la mirada fija en esos ojos color chocolate oscuro que se acababan de abrir, sin saber si la chica realmente lo estaba mirando o simplemente seguía en su trance- "Este… disculpa…" –balbuceó en chino señalando con la mirada su muñeca estrujada por la mano de la joven.
- "¡Lao-Tse!" –exclamó ella en el mismo idioma soltándolo más por la sorpresa que por la petición del muchacho- "¡Eres tú, Lao-Tse¡No lo puedo creer!" –y se lanzó sobre el pasmado chico en un abrazo lleno de nostalgia y felicidad.
- "¡Ejem!" –la chica china de mirada rubí y cabello negro había sido atraída a la habitación por los gritos de la pekinesa de cabello azul- "Xiao-Lang, apúrate a vestirte porque la ceremonia ya va a empezar… No querrás hacer esperar a la señorita Kinomoto ¿Verdad?" –dijo en chino despectivamente mal interpretando la escena.
La chica de ojos chocolate y cabello azul oscuro se separó del aún estupefacto muchacho con la cara completamente escarlata y recobrando su porte estricto que había tenido desde su llegada. Syaoran por su parte, balbuceó explicaciones que su prima se rehusó a escuchar, con una gota de sudor en la cabeza, una vez que ésta hubo salido del cuarto dejándolo con la palabra en la boca, suspiró resignadamente (("Tenía razón al pensar que este será un largo día, y pareciera que aún no ha llegado siquiera a la mitad")) ante la mirada inexpresiva de la recién llegada. Parecía haber vuelto a ser la misma que cuando llegó y simulaba que nada había pasado con una perfección increíble (("Lao-Tse ya no es más Lao-Tse… él se ha ido y no va a volver…")). En cuanto él la volteó a ver, ella se cubrió la cabeza con aquel velillo que se le había resbalado al desmayarse y salió en silencio de la habitación haciendo un ademán de desaire hacia él que el pequeño lobo simplemente no comprendió.
- "Aunque tú no seas más Lao-Tse… finalmente te he encontrado y no pienso dejarte ir" –murmuró la chica apoyándose de espaldas en la puerta y mirando hacia el techo- "Lo que no entiendo es por qué nos separaron si después iban a comprometernos…" –suspiró tristemente pensando en los recuerdos de su vida juntos que él ya no tenía- "Bueno, eso no importa, lo que importa es que ya nada se interpondrá entre nosotros…"
Ya que estuvo solo, el heredero de la dinastía Li procedió a ponerse su traje ceremonial que era parecido al que usaba para atrapar las cartas Clow pero sin sombrero y del mismo color verde esmeralda brillante, éste tenía un grabado en los bordes de las mangas mucho más elaborado y en lugar de que le colgaran cascabeles en las puntas tenía pequeñas lunas plateadas de cristal. El proceso de selección de su futura esposa comenzaría esa misma noche antes de la cena.
- "No sé qué demonios está pasando aquí" –la voz de Tôuya lo tomó por sorpresa desde la entrada de la habitación (el bobo había dejado la puerta sin llave otra vez)- "Pero está bien, ya no voy a interponerme entre el monstruo y tú…" –tenía la vista clavada en la ventana con un gesto malhumorado- "Tú sabrás lo que haces, pero no te atrevas a hacerle daño ¿Entendiste?"
- "Eso sería lo último que haría, dañar a Sakura" –en su rostro había una sonrisa casi imperceptible- "Perdón por los problemas que está causando mi familia…" –se inclinó en una reverencia a modo de disculpa- "Esto es parte del protocolo, pero sea cual sea el resultado, yo voy a casarme con Sakura… tal y como lo prometí…"
- "Sí, como sea…" –replicó el hermano con un gruñido dándole la espalda para salir- "Pero ya estás advertido, el único que puede molestarla soy yo…"
Syaoran sonrió un poco más abiertamente viendo alejarse a su futuro cuñado y terminando de ajustarse el traje ceremonial. Antes de dirigirse al comedor fue a la habitación que se le había asignado a la flor de cerezo, tocó la puerta y desde el interior, la voz de la chica le dio la autorización para entrar. Estaba sentada en la cama con la mirada perdida, paralizada por el terror y vestida con uno de los trajes que le había confeccionado su mejor amiga, se veía hermosa, era un kimono color rosa pálido con bordes blancos y el lazo color lila (no sé cómo se llama pero es la bolsita con forma de moño que va en la espalda, me da la impresión de que es un 'Obi' pero no estoy segura), las mangas eran largas y de las puntas colgaban flores de cerezo al igual que en el tocado que llevaba en la cabeza. El muñequito de felpa volaba sobre su cabeza tratando de hacerla reaccionar pero se desesperaba al ver que no lograba nada, ciertamente no le hizo la menor gracia la presencia del muchacho y mucho menos el hecho de que a él sí le hubiese respondido cuando tocó la puerta.
- "Ying Fa, te ves hermosa…" –fue lo único que alcanzó a decir después de un buen rato de admirarla embobado, arrodillado frente a ella y tomándola de las manos- "Bueno, de por sí eres hermosa…" –balbuceó sonrojándose ante la mirada reprobatoria del peluche- "Pero en este momento lo eres aún más…"
- "¡Syaoran¡Tengo miedo!" –chilló arrojándose a los brazos del aludido- "No sé si voy a poder hacerlo" –sollozó hundiéndose en el pecho del muchacho mientras lo abrazaba con fuerza.
- "No te preocupes, estoy seguro de que vas a hacerlo muy bien" –la animó acariciándole el cabello- "Por tratarse de ti sé que no habrá ningún problema ¿Cierto?".
- "¡Claro que lo va a hacer bien!" –se quejó ruidosamente el pequeño guardián, celoso de que las palabras del chico de Hong Kong surtieran más efecto en su joven ama que las de él- "¡Sakura es la mejor!"
Ella sonrió tiernamente y lo abrazó con más fuerza pero ahora con una expresión de alivio, ambos se levantaron y la chica abrazó a su pequeño guardián agradeciéndole todo su apoyo, luego los chicos se tomaron de las manos y caminaron decididamente hacia el comedor donde ya los esperaba el resto de la familia junto con las otras pretendientes, todas ellas vestidas con los trajes ceremoniales correspondientes a sus familias. Sin embargo, Sakura ya no sentía miedo, la mano de Syaoran que apretaba la suya le daba una seguridad impresionante y dentro de su corazón sentía que mientras él estuviese a su lado, todo estaría bien. La mirada penetrante de la mamá del pequeño lobo hizo que a la chica se le helaran los huesos en cuanto entraron al lugar, sabía bien que ésta se debía a que no le había gustado en lo más mínimo que entraran como si la decisión ya hubiese sido tomada. El joven lo notó y apretó con más fuerza la mano de la chica para darle a entender que no se dejara intimidar por su madre, sin embargo su cara estaba rígida y carente de expresión, al igual que la de la señora. Tomó su asiento respetuosamente indicándole a la antigua Card Captor que se sentara en la hilera donde estaban las otras posibles prometidas.
- "Esta noche, estamos aquí reunidos para presentar oficialmente ante la familia a las aspirantes a esposa de Li Hsiao-Lang" –comenzó a hablar fríamente en chino la mujer de ojos gris oscuro azulado y largo cabello negro azabache- "La primera de ellas proviene del país de Japón, y ha sido elegida por mi hijo…" –le dirigió una mirada seria al chico para luego voltear a ver a la chica de ojos verdes- "Por favor, preséntate Kinomoto-San" –le indicó en japonés con una cara inexpresiva.
- "Mi nombre es Kinomoto Sakura…" –inició ella en japonés con la voz ligeramente temblorosa y una sonrisa tímida- "Vengo de Tokio, Japón…" –se hizo una pausa incómoda durante la cual ella no supo qué más hacer así que miró a la líder de la dinastía en busca de ayuda.
- "Bien…" –habló ella en chino hacia el resto de la familia después de un largo rato de observar cada una de las caras expectantes de los miembros de la familia, como si no hubiera notado la mirada suplicante de la chica- "La segunda de ellas viene de la isla vecina de Kieu-Long" –agregó asintiendo en dirección a la chica de ojos y cabello negro para indicarle que era su turno.
- "Mi nombre es Wu Yeh-Hsien" –comenzó la chica en chino, levantándose de su asiento- "Soy descendiente directa de Wang Yang Ming por parte de mi padre y proveniente de la dinastía Song por parte de mi madre" –su rostro estaba muy serio y respetuoso, como si estuviera recitando algún texto aprendido de memoria, muy diferente a su forma de ser habitual- "El tipo de magia que practico es proveniente de la meditación Zen y la escuela de la mente" –concluyó volviendo a tomar asiento en la misma postura rígida.
- "La tercera…" –prosiguió la mujer en chino, Sakura se empezó a sentir muy nerviosa al darse cuenta de que esta vez no se formó aquel silencio embarazoso- "Proviene de la ciudad de Cho-Kiang" –nuevamente dio la señal muda, esta vez a la chica de larguísimo cabello rojizo.
- "Yo soy Yang Kuei-Fei" –anunció ella en el mismo idioma levantándose ceremoniosamente- "Provengo de la dinastía Tang fundada por Li Yuan quien es ancestro directo de mi padre" –agregó con una pícara sonrisa hacia el muchacho como tratando de decirle que eso le daba algún tipo de ventaja, que se desvaneció casi instantáneamente- "El tipo de magia que yo utilizo es básicamente para la adivinación y proviene de la sabiduría del Yijing" –volvió a tomar asiento con una mirada triunfante.
- "La cuarta" –anunció la líder retomando la palabra una vez más- "Nos visita desde la lejana ciudad de Pei-King" –le dirigió una sonrisa de esas que jamás aparecían en su rostro a la recién llegada para darle la pauta para que se levante.
- "Mi nombre es Ts'ing Zetian" –anunció ante la admiración de la mitad de los presentes- "Soy una de las pocas descendientes que quedan de la dinastía Ts'ing por parte de mi padre y descendiente directa de la dinastía Shang por parte de mi madre" –algunos de los integrantes de la familia cuchicheaban deslumbrados- "Nuestra magia utiliza los principios básicos de la caligrafía aplicada a los poderes del Yin y el Yang…" –volvió a sentarse sin haber descuidado en ningún momento la imagen estricta que había proyectado desde que llegó.
- "Y la última de ellas…" –agregó la mujer en chino tomando la palabra por última vez y haciendo que su hijo pusiera una expresión de extrañeza sin darse cuenta pero recobrando la compostura casi instantáneamente (("Si no me equivoco sólo llegaron tres ¿De dónde va a sacar otra más?"))- "Creo que no va a necesitar presentación previa ya que es bien conocida entre nuestra familia…"
La última chica de la fila tenía en el rostro una mirada miserable, y jugueteaba con sus manos nerviosamente ansiando con todas sus fuerzas poder retrasar ese momento un poco más, anhelando no haber sido tan cobarde y preguntándose si acaso el haberlo confesado a tiempo hubiera servido de algo. Su corazón se había detenido por un momento ante las palabras de la elegante e inexpresiva señora pero ahora latía aceleradamente… secretamente deseó sufrir en ese momento algún ataque cardiaco que la liberara de tener que enfrentar las consecuencias de su silencio. Suspiró al darse cuenta de que eso no sucedería, ya no le quedaba tiempo y buscó desesperadamente algún punto perdido en la pared frente a ella en donde fijar la vista. La señora Yelan guardó silencio dramáticamente casi disfrutando la expresión desconcertada de su hijo y sus ansias por saber de qué se trataba todo eso. Volteó a ver a su sobrina con una sonrisa enigmática muy parecida a la del difunto amo Clow. Meiling cerró los ojos en espera del gran momento, como si con eso pudiera amortiguar un poco todo la explosión de sentimientos que esperaba venir en el momento que la líder de la familia expresara su sentencia ((Lo siento mucho, Kinomoto… Xiao-Lang… perdónenme por favor…)) pensó desesperadamente aún sabiendo que no podían escucharla… aún sabiendo que no servía de nada...
- "Su nombre es…" –la mujer saboreaba cada palabra y cada ligero movimiento de los músculos faciales tanto de su hijo como de la chica japonesa quien a pesar de no entender lo que acababa de decir, tenía una mirada expectante, como si presintiera que algo no estaba bien, estudiándolos con sumo cuidado- "Li Mei-Ling"
Notas de la autora
¡Hola! Pues sí, vaya sorpresa, supongo que no se esperaban una actualización tan pronto (Aunque para muchos va a ser una doble actualización porque se van a encontrar con los dos capítulos de un sólo golpe) Esto es solamente en compensación por todo el tiempo que he dejado abandonada la historia (y todo el tiempo que creo que voy a tener que abandonarla en el futuro por la escuela) pero quiero que sepan que pase lo que pase, la historia ya está terminada y voy a publicar todos los capítulos... ¡Hasta el próximo!
LunaGitana
