Capítulo 7 "El Ataque Misterioso"
"Deberá Ser Capaz De Enfrentar Enemigos Y Defender El Clan Junto A Su Esposo"
La chica Daidouji se separó de su amiga para admirarla un poco mejor y corrió a sacar su cámara de video para comenzar a filmarla mientras ésta se limpiaba las lágrimas con la manga de su vestido. La joven de ojos y cabello color ébano se limitó a sonreír aliviada de que las visitas hubieran resultado ser algo bueno después del desastroso inicio del día. Kero se acercó posando en cuanto se dio cuenta de que la videocámara estaba encendida, recalcando que él también llevaba puesto el accesorio en el cuello que combinaba con el atuendo de la chica de cabello castaño claro. De pronto, la chica de cabello largo enfocó su mirada hacia la chinita y apagó la filmadora, bajándola con la boca semiabierta, en sus ojos había una mezcla de sorpresa y emoción, como si acabara de notar su presencia y no diera crédito a lo que veían sus ojos. Volteó a ver a su amiga y luego otra vez a la desconocida, sus ojos giraron una y otra vez buscando ávidamente alguna diferencia entre ellas a parte del color. Eran idénticas (sólo Tomoyo era capaz de notarlo sólo con mirarlas) hasta en la forma de ser, salvo por ciertas circunstancias contextuales de la forma de vida de cada una, que hacían que la japonesa fuera ligeramente más cálida e inocente.
- "¡Eres muy linda!" –exclamó en japonés tomando de las manos a la sorprendida muchacha después de haber corrido emocionada hacia ella- "¡Te pareces tanto a Sakura-Chan¿Cómo te llamas?"
- "Mi nombre, Yeh-Hsien" –respondió tímidamente la aludida, con un ligero rubor en las mejillas- "¿Y tú?"
- "Yo soy Daidouji Tomoyo ¿Te puedo llamar 'Yeshén-Chan'?" –inquirió acercándose para verla a los ojos, haciéndola sonrojar aún más a la vez que asentía con una de esas sonrisas que la antigua Card Captor solía esbozar cada vez que la hacía usar atuendos demasiado atrevidos- "¡Gracias! Tú también llámame 'Tomoyo' por favor."
Las dos sonrieron alegremente y la antigua Card Captor se dirigió a la falsa identidad del guardián de la luna para abrazarlo amistosamente. Hizo las presentaciones necesarias y la hija de Sonomi les explicó que había llevado al joven en calidad de asistente personal pero luego le susurró al oído de su mejor amiga que en realidad había pensado que necesitaría de toda la ayuda posible para controlar a su hermano. Ella le sonrió agradecida con una ligera gota de sudor en la cabeza ¿Cómo era posible que supiera que en ese momento estaban pasando por una crisis con Tôuya? Un grito de terror de una de las empleadas que en ese momento había estado barriendo la terraza atrajo su atención, los cuatro corrieron hacia allá con el guardián amarillo volando detrás de ellos, se sentía una muy poderosa presencia mágica aunque no podían definir con exactitud de dónde provenía, ambos guardianes se apresuraron a volver a sus formas originales. En la terraza ya estaban reunidas las otras aspirantes, todavía vestidas del mismo modo que cuando fueron a ver a la casamentera y el chico por quien habían viajado a Hong Kong, él traía puesta una camisa china negra con un dragón rojo en el pecho y pantalón negro. La chica Daidouji tenía la cámara en la mano, lista para filmar otra de las 'grandiosas aventuras' de su querida prima y mejor amiga. Yeh-Hsien veía admirada a Yue, sonrojándose ligeramente cuando sus fríos ojos se cruzaron con los de ella.
- "¿Qué está pasando, Syaoran?" –preguntó en japonés la chica de ojos verdes acercándose a él, quien ya había invocado su espada- "¿Puedes sentir de dónde viene la presencia?"
- "No estoy seguro…" –repuso el joven en posición de ataque y mirando totalmente alerta los alrededores- "Pero es una energía ofensiva, se prepara para atacar en cualquier momento" (("¿Por qué siento que esta presencia se me hace conocida?"))
- "Viene de allá, estoy segura…" –exclamó en chino la chica pekinesa corriendo en dirección a un majestuoso árbol de cerezo que estaba en el centro del jardín mientras la de larguísimo cabello rojizo palidecía- (("Voy a destruir esa fuerza antes de que se interponga en la ceremonia, no puedo permitir que el compromiso se posponga…")) -pensó buscando ávidamente con la mirada cualquier rastro de ser viviente con poderes mágicos.
- (("Ése es el árbol bajo el cual conocí a Li")) -pensó la chica de ojos azules verdosos mientras ella y los demás corrían tras la chica de cabello azul profundo, de pronto, su expresión se tornó un poco más en preocupación-(("Y ¿Cómo rayos pienso enfrentarme a lo que sea que haya ahí si no tengo poderes de ataque?"))
El área donde estaba plantado el árbol estaba rodeada por una neblina que más bien parecía agua traslúcida que distorsionaba la imagen de éste, además de que estaba rodeado por pequeñas esferas azules que brillaban como lámparas. La Card Master se apresuró a invocar su báculo de estrella y a cubrirlos a todos con el poder de la carta del escudo en cuanto se dio cuenta de que las bolas comenzaban a moverse agresivamente tratando de alcanzarlos, para evitar que se aproximaran más al tronco del cerezo. Zetian se sintió ofendida por el gesto y salió del campo de protección de la carta lanzándole una mirada furiosa a la sucesora del mago Clow para luego pronunciar un conjuro en su lengua natal mientras sacaba un báculo con una piedra azul pálido brillante rodeada por un círculo de luz blanca, con él escribió unos símbolos chinos antiguos en el aire alrededor de ella como si de un pincel se tratara. Las letras brillaron para luego volar hacia ella como atraídas por un imán, transformándola en una criatura celestial con pálida piel añil, misteriosamente masculina. Yeh-Hsien siguió el ejemplo de ésta, sentándose en el piso con las piernas cruzadas para separar su mente de su cuerpo, de ella surgió una esencia blancuzca traslúcida que hizo que Sakura adoptara un color azul en el rostro y cesara la magia del escudo al correr a ocultarse detrás del chico, aferrándose a su hombro.
- "¡¡UN FANTAAASMAAA!!" –gritó horrorizada ocultando la cara en la espalda de su novio dejando su báculo tirado en el piso y la carta del escudo volando hacia la bolsa donde cargaba sus demás cartas, ésta también estaba tirada junto al báculo- "¡Me da mucho miedooo!" –lloró asustada y temblorosa.
- "Calma, Ying Fa por favor" –la abrazó para luego cargarla dando un gran salto para esquivar una de las esferas que volaba hacia ellos- "No es un fantasma, es el tipo de magia que usa… se trata de separar la mente del cuerpo para volverse invulnerable a los ataques" –agregó volviendo a tomar su espada para desviar las demás bolas que seguían llegando de todas partes.
- "Yue y yo nos encargaremos de las esferas…" –se les acercó Cerberus cubriéndolos con sus alas para darle a su ama el báculo y el bolso que cargaba en su hocico- "La señorita tiene razón, el poder debe provenir del árbol, si no, no nos estaría atacando para evitar que nos acerquemos" –la chica de ojos azul aguamarina se encontraba indefensa ahora sin la protección de la carta del escudo y se valía de su largo manto para tratar de cubrirse inútilmente de las bolas.
- "Kuei-Fei, vete a la casa… quédate ahí mientras terminamos con esto" –le dijo en chino el muchacho mientras se ponía frente a ella para desviar, con la hoja de su espada, las esferas que ya le habían causado algunas quemaduras a la aludida tanto en la ropa como en la piel- "Esto es peligroso y tú no tienes habilidades de ataque."
- "¡No me voy a ir!" –replicó neciamente con el ceño fruncido y los ojos vidriosos, claramente ofendida por el comentario, el maquillaje se le había corrido por el sudor- "¡Yo también quiero ayudar a enfrentar esta fuerza¡No soy una inútil¿Lo sabías, Li?" –agregó mirando recelosa a la maestra de cartas quien era ahora protegida por sus guardianes.
- "No estoy diciendo eso…" –respondió el chico fríamente formando con su talismán una burbuja de aire que no dejara pasar las esferas - "Sólo no quiero que salgas lastimada, así que por favor, hazme caso…"
Ella lo miró por un momento, sabía que en realidad el chico se preocupaba por ella aunque sabía que también lo haría por cualquier otra chica, él era así. Apretó los labios con coraje para luego rendirse ante la mirada marrón que expresaba amabilidad detrás de esa capa de frívola de insensibilidad. Suspiró resignada y salió de la burbuja pero ahora en dirección a la casa, prometiendo invocar sus poderes desde ahí para buscar la forma de vencer esa fuerza misteriosa, él sonrío ligeramente, agradecido tanto por la promesa como por el hecho de que le hubiera hecho caso. Se acercó nuevamente a su novia mientras la joven de ojos color chocolate oscuro ya se había abierto paso, transformada en esa criatura, secando las esferas y la atmósfera líquida, hacia el tronco del árbol donde había sido absorbida. Por su parte, la chica de ojos y cabello negro corto yacía inerte fuera del radio de alcance de las esferas como una estatua de ceniza, su mente también había entrado al tronco del árbol. Syaoran tomó a la flor de cerezo de la mano para ingresar al portal mientras los guardianes les despejaban el camino, la joven de largo cabello ondulado negro violáceo filmaba igualmente fuera del alcance de las bolas brillantes sonriendo emocionada y haciéndole señas con la mano a su mejor amiga para que no vacilara en dejarla atrás cuando ésta volteó a verla dudosamente.
Una vez atravesando el portal que se había abierto en el tronco del árbol gracias a los poderes de la chica proveniente de Pekín, se encontraron en un pueblo fantasma occidental. Las casas eran de madera con techos inclinados de lámina de cartón y estaban rodeados por albarradas de piedra. El paisaje se veía en blanco y negro como si se tratara de una película vieja y mal filmada, el aire seco y caliente revolvía el polvo del camino sin pavimentar por donde avanzaban en silencio las tres chicas y el muchacho, la que iba adelante del grupo había recobrado su aspecto normal con esos frívolos ojos color chocolate oscuro y el cabello azul índigo con las puntas hacia arriba cubriéndole el rostro parcialmente. Detrás de ella flotaba la esencia traslúcida que a la flor de cerezo le recordaba espeluznantemente a algún alma en pena. El pequeño lobo le agarró la mano cariñosamente enfundando su espada en el cinturón para tenerla preparada en caso de que el ataque reiniciara, ella también oprimió su báculo mágico y se colgó el bolso del hombro para no perderlo. La presencia mágica ahora se sentía presente en todo el lugar por lo que era inútil tratar de localizarla, una gallina loca y asustada se les cruzó por el camino cacareando y aleteando ruidosamente, lo que hizo gritar de susto a las dos chicas de cabello corto.
- "¿Y ahora qué vamos a hacer?" –preguntó en japonés la chica de mirada esmeralda, tranquilizándose después del sobresalto- "Parece que no hay nadie aquí" –el sepulcral silencio del entorno secundó la afirmación de la joven.
- "Alguien creó esta dimensión con un propósito" –le respondió la chica de ojos chocolate en un japonés impresionantemente pulcro y correcto, antes de que ninguno de los otros dos abriera la boca siquiera- "El cual indudablemente no es dejarnos aquí encerrados, encontraré a ese alguien, lo destruiré y saldremos de aquí" –en sus ojos había una determinación muy parecida a la del chico de ojos marrones.
- "Yo no saber que tú hablar japonés" –aclamó sorprendida la sustancia blancuzca con la forma de la chica de mirada ébano levantando las cejas- "Saber muy bien ¡Asombro!"
- "Está muy cerca" –prosiguió la aludida ahora en chino, como hablando para sí misma, ignorando por completo el cumplido con un gesto malhumorado- "Puedo sentirlo…"
Al mismo tiempo, en silencio e instintivamente, la mano derecha del joven de cabello castaño ligeramente desordenado voló al mango de su espada, estrujándolo con ansiedad mientras miraba un punto en el cielo. La chica que acababa de hablar volteó al mismo lugar que él apenas una fracción de segundo después, Sakura y la esencia de Yeh-Hisien se miraron dudosas no sin que la primera sintiera un leve escalofrío tratando de recordarse mentalmente que lo que tenía frente a sus ojos no era un fantasma sino la mente de su amiga. En ese punto en el cielo comenzó a crecer una mancha sin forma definida hasta tomar la figura de una persona adulta encapuchada ligeramente borrosa, como si se tratara de un holograma bastante viejo y dañado por el paso de los años. Ésta flotó alejándose rápidamente en dirección a uno de los edificios que parecía ser el más grande, situado al final del camino de gravilla por el que habían estado avanzando, la maestra de cartas invocó la carta del vuelo y de su espalda brotaron dos hermosas alas blancas de ángel mientras el chico sacó uno de los talismanes pronunciando el conjuro para su burbuja de aire. La esencia traslúcida fue la primera en salir tras la persona que acababa de aparecer y flotaba casi rozando el borde de su capa. La muchacha de cabello azul volvió a escribir en el aire.
- "Brillante, seco, activo, celestial, masculino" –recitaba en su idioma natal- "Yo invoco los poderes de las laderas soleadas de montaña… ¡YANG!" –las letras volvieron a pegarse a su cuerpo transformándola en la criatura varonil de cuya espalda también brotaron alas de ángel pero transparentes y ligeramente resplandecientes.
- "¡Yeshén-Chan!" –exclamó asustada la joven de ojos verdes cuando vio que la figura blancuzca y nebulosa de su amiga alcanzaba a la persona encubierta por un manto y se introducía en ella- "¿Qué está haciendo?" –preguntó consternada al chico que flotaba a su lado sobre una esfera de aire.
- "No lo sé…" –meditó él aumentando la velocidad para alcanzarlos, dejando a la chica ligeramente atrás- "Pero esto me da un mal presentimiento…" –le dirigió una mirada dulce- "Por favor, no te acerques demasiado, podría ser peligroso…"
Una luz blanca rodeó a la figura encapuchada, en el centro de ésta, exactamente donde debería estar su pecho podía verse brillar una esfera aún más blanca que era la esencia que había tratado de entrar en ella. Un grito de dolor de la chica de cabello negro hizo que a la maestra de cartas se le helaran los huesos, por un instante tanto ella como la persona oculta bajo la túnica parecían estar inconscientes pues el cuerpo bajaba en caída libre como un bulto inerte. Al mismo tiempo que Syaoran detenía la caída con otra de sus burbujas de aire, como si estuvieran conectados mentalmente, Sakura invocó su carta del escudo para protegerlos. Tan sólo unos instantes después, una descarga eléctrica proveniente de lo que fuera que estaba bajo la toga, anuló los poderes de ambos chicos y la persona volvió a elevarse por los aires deteniéndose abruptamente a cierta altura para brillar intensamente y liberarse de la esencia de Yeh-Hsien que ahora tenía una apariencia cansada y vacía, se desvaneció en el aire no sin antes tratar de hablar con la maestra de cartas quien comenzó a llorar desconsoladamente al no poder entender las últimas palabras de su amiga. Después de abrazarla con palabras de aliento, el muchacho le propuso una vez más que unieran sus poderes para tratar de enfrentar esa amenaza, tras varios intentos fallidos, ambos estaban parados sobre tierra firme, fatigados por el esfuerzo.
- "¡Rayos! Nada parece funcionar…" –dijo inconscientemente en chino el muchacho pasándose una mano por el cabello aún más revuelto por la reciente agitación mientras la chica caía de rodillas a su lado, rendida por el agotamiento- "Y sigo sintiendo que ya conozco esta presencia… ¿Por qué?"
- "¡Tenemos que unir nuestras fuerzas!" –exclamó en el mismo idioma la criatura celeste desde las alturas, atacando sin ningún resultado a la figura encapuchada, de modo que la maestra de cartas no podía entenderle- "¡Invoca los poderes del Yin, es la única forma¡Mi magia es aún más compatible con la tuya que la de ella!" (("Quizá mucho más de lo que te imaginas… Lao-Tse"))
- "De acuerdo… voy a intentarlo…" –suspiró él resignadamente blandiendo su espada como si ésta fuera un pincel para escribir a su alrededor, justo como ella lo había hecho minutos antes- "Oscuro, húmedo, pasivo, terrenal, femenino" –comenzó a recitar en el idioma antiguo mientras la flor de cerezo lo veía desde el piso con signos de interrogación flotando sobre su cabeza- "Yo invoco los poderes de las laderas sombrías de montaña… ¡YIN!"
Los símbolos que él había escrito a su alrededor parecían estar pintados con una tinta muy líquida color rojo intenso que, al igual que con la chica pekinesa, volaron a impregnarse en su piel como atraídos por un imán para cubrirlo pero en vez de transformarlo, desde su pecho salió una sustancia gaseosa que fue tomando forma sobre su cabeza hasta convertirse en una criatura vegetal afeminada con una piel color rosa pálido pero cubierta por una armadura reforzada que le daba un toque agresivo, que voló hacia donde estaba la de piel azulada. Por un momento, mientras permanecieron una al lado de la otra, la masculina se convirtió en un líquido blanco mientras la femenina se transformaba en un líquido negro y ambas se fusionaron gelatinosamente formando por un momento el símbolo del Yin Yang hasta que poco a poco, como si de dos plastas inconsistentes se tratara, se fueron moldeando hasta tomar la forma de una criatura humanoide en blanco y negro que arremetió violentamente hacia el enemigo misterioso, tanto con ataques mágicos energéticos como con técnicas de cuerpo a cuerpo. En el piso, aún en la posición en la que se encontraba en el momento que las letras se incrustaron en su cuerpo, el pequeño lobo permanecía con los ojos cerrados, seriamente concentrado en reunir todo su poder para enviárselo a la figura que había formado junto con Zetian. La antigua Card Captor los veía estupefacta preguntándose de qué manera podría ayudarlos.
Poco a poco, el enemigo fue cediendo terreno ante los poderes combinados de ambos muchachos, aunque en realidad parecía que había abandonado su postura ofensiva para adoptar una más bien de carácter defensivo y dedicarse a observar los poderes de la fusión. Finalmente se separó ligeramente de la criatura incolora tras haber esquivado por un milímetro uno de sus ataques de magia húmeda. Flotó hasta quedar a una distancia prudente pero sin mostrar señales de estar escapando, lentamente se llevó las manos a la capucha y descubrió el rostro sonriente y satisfecho de una mujer de largo cabello negro y ojos color gris oscuro azulado. El pequeño lobo abrió abruptamente los ojos alarmado para comprobar con la vista, la procedencia de la presencia mágica que súbitamente había reconocido, entreabrió la boca tras confirmarlo reprochándose el no haberse dado cuenta antes. Sakura se tapó la boca, pasmada y dejó caer descuidadamente el báculo a su lado junto a la bolsa donde estaban todas sus cartas. Ninguno de los tres se había dado cuenta de que estaban de vuelta en los jardines de la elegante mansión de la familia Li hasta que una mano pálida y tersa se posó sobre el hombro de la chica de ojos verdes, quien en ese momento se encontraba sentada sobre sus piernas en el césped. Al lado de la joven de cabello negro violáceo y ojos amatista que ahora la tomaba del hombro estaba parada la de ojos azabaches que la veía con un ligero rubor en las mejillas.
- "¡Tomoyo-Chan¡Yeshén-Chan!" –exclamó aliviada al comprobar que la última se encontraba bien- "¡Estaba tan preocupada por ti¿Qué significa todo esto¿Qué está pasando?" –sus guardianes en sus formas falsas se acercaron a ella para cerciorarse a su vez de que ella también estuviese ilesa.
- "Tranquila, todo ser prueba puesta por la señora Yeh-Lang" –le explicó pacientemente la aludida- "No peligro, aunque yo no ser mucha ayuda en prueba" –se sonrojó aún más disculpándose con una leve reverencia.
- "No te preocupes por eso" –afirmó la chica levantándose para tomarla de ambas manos después de asegurarles con una sonrisa al peluche y al joven de anteojos que no tenía ninguna herida- "Lo importante es que estás bien"
Mientras tanto, la madre del muchacho les explicaba lo sucedido en chino a él y a la otra chica que había llegado hasta el final de la prueba. La pekinesa había recuperado su apariencia normal después de que la figura femenina invocada por Syaoran se separara de la fusión para desvanecerse en cuanto éste perdió la concentración y abrió los ojos por el sobresalto. Ella ahora miraba seriamente a la mujer, en sus ojos había esa misma frialdad que tenía desde el primer momento que la maestra de cartas la vio, pero esta vez, a la chica de ojos verdes le pareció que había en ellos una oscuridad mucho más profunda, como si súbitamente su corazón se hubiera inundado de tristeza, vacío y soledad. Aunque se preguntaba si esto no era en realidad un reflejo de sus propios sentimientos por la expectativa de haber salido un poco peor en esta prueba que en la de la casamentera, algo le decía que también en la primera prueba, fue la chica de Pekín quien había salido con el mejor resultado, con todo y eso, se consoló con la idea de que por lo menos en esta prueba, esperaba haber obtenido el segundo lugar por haber resistido hasta el final. Tras dirigirle una última triste mirada al trío que conversaba en ese idioma desconocido para ella y percatarse de la forma tan favorecedora en que la futura suegra veía a la aspirante de cabello azul, se excusó diciendo que iría a tomar un baño de agua caliente y entró cabizbaja a la residencia, el leoncito alado la siguió fielmente dispuesto a no dejarla sola con su depresión.
- "¿Sabes algo, Kero-Chan?" –comenzó con un tono indefinido sumergiéndose en el agua jabonosa y cubriéndose de espuma blanca- "Creo que voy a tener que acostumbrarme a la idea de que Syaoran se case con Ching Zetian-San"
- "¿Estás segura de lo que dices Sakurita? Todavía no se ha hecho el compromiso oficial" –respondió el animalito apartando una burbuja que le impedía ver bien el rostro de su ama- "Además el mocoso parece estar dispuesto a desafiar la decisión de la vieja loca…"
- "No digas eso, Kero-Chan" –lo reprendió ella sin mucha indignación y dando indicios de estar comenzando a aprobar que su guardián llamara así a la honorable señora- "Pero aún así, yo amo a Syaoran y no quiero que tenga problemas con su madre… y menos aún si es por mi culpa" –se hundió por completo en el agua para que el muñequito no pudiera ver la tristeza que ocultaba su expresión ecuánime.
Mientras tanto, las dos chicas de cabello negro carentes de poderes mágicos se habían encontrado y después de saludarse amistosamente, se dirigieron a la habitación de la chinita para poder platicar en privado. Tras varios minutos de pláticas triviales y alegres, la visitante japonesa decidió que ya era suficiente y que no tenía caso seguir demorando el asunto principal por el que había viajado a Hong Kong. Era cierto que extrañaba mucho a su mejor amiga y quería verla pero el motivo principal por el que había persuadido a su madre para que la enviara a promocionar su nueva línea de juguetes fuera del país era porque la prima del chico de ojos marrones y cabello castaño le había mandado una carta alarmante. La miró fijamente con sus ojos azules mientras entre ellas poco a poco iba surgiendo un silencio sepulcral y aumentaba la tensión en el ambiente, la joven de cabello lacio desvió la mirada pues sabía que la perceptiva chica de largo cabello purpúreo podría leer en sus rojas pupilas cada uno de sus sentimientos, ésta sonrío como si con eso pudiera aminorar un poco la delicadeza del problema. Sabía bien lo que estaba ocurriendo, siempre había podido ver a través del énfasis que la chica ponía en sus intentos por apoyar la unión de su primo con la sucesora del mago Clow, sabía que mientras más se empeñara, más fuerte era el sentimiento contra el que se enfrentaba.
- "Meiling-San, todavía lo quieres ¿No es así?" –preguntó al cabo de un rato con un tono maternal y hasta cierto punto sintiendo compasión por ella- "Estás sufriendo mucho… porque no quieres hacerle daño a Sakura-Chan…"
- "No tiene caso que lo siga negando" –confesó la aludida con amargura aún sin mirarla a los ojos- "Una vez empapé tu regazo con la esperanza de que no me quedaran más lágrimas que llorar por él" –recordó melancólicamente mientras los ojos se le llenaban de líquido- "Pero no fue así… todavía me quedan muchas más…"
- "Como te dije aquella vez" –la animó la joven de mirada amatista tomándola de un hombro para hacerla voltear a verla- "Tú también eres una buena amiga para mí y estaré a tu lado si llegas a necesitarme… si necesitas un hombro…" –sonrió cariñosamente- "O un regazo sobre el cual llorar, ahí estaré para ti."
- "¡Muchas gracias, Tomoyo-San!" –exclamó agradecida abrazándola- "A veces me pregunto si tía Yeh-Lang habrá hecho esto sólo para torturarme" –agregó miserablemente una vez que se separó de ella, secándose una lágrima traviesa que se le había desbordado de uno de los vidriosos ojos carmesí.
- "Permiso" –dijo en un japonés no muy bien dominado la chica de la isla de Kowloon, asomándose tímidamente por las cortinas que cubrían la puerta- "¿Poder hablar con Mei-Ling-San?"
- "¡Oh! Acabo de recordar que dejé solo a Tsukishiro-San" –inventó hablando en japonés la joven de mirada amatista guiñándole un ojo a la recién llegada antes de que la otra pudiera dar una respuesta afirmativa- "Regreso en un momento" –agregó en chino con un ligero acento japonés.
- "Por favor, Mei…" –comenzó a hablar vacilante en chino una vez que estuvieron solas, el nombre cariñoso tomó a la aludida completamente desprevenida y le borró la respuesta cortante de la boca- "Si Sakurita ha vuelto a ser tu amiga, yo quiero serlo también… yo te quiero, Mei."
- "Hsien…" –la llamó nuevamente por el nombre cariñoso con el que la llamaba antes de que el asunto de las prometidas truncara su amistad, tenía una cara de angustia y tristeza- "Yo he sido una tonta… ¿Podrías perdonarme por tratarte como mi enemiga desde que todo esto empezó?"
- "¡Claro que sí, Mei!" –se lanzó hacia ella abrazándola fraternalmente- "¡Olvidémonos de todo esto y seamos amigas¡Mucho mejores amigas que antes¡Seamos hermanas!"
Desde el exterior, Tomoyo sonreía alegremente apoyada sobre la puerta… se le había ocurrido una idea y ahora se dirigía a ver a la líder de la dinastía pasando por la puerta de la habitación de Tôuya en donde sabía que estaba Yukito, volvió a sonreír pícaramente: no había necesidad de que se preocupara por él por el momento. Mientras tanto, en el baño no muy lejos de ahí, la flor de cerezo se encontraba envuelta en una guerra amistosa contra su peluche amarillo (no regresaba su forma original porque de ser así no cabrían en la tina) lanzándose agua y espuma mojando el piso del baño y las toallas que estaban cerca de ellos en el acto. La chica ahora se sentía mejor y había decidido confiar en el futuro, decidida a dar lo mejor de sí misma y a aceptar cualquiera que fuera la decisión final, todo por el bien de la persona más importante para ella. Además, sabía que a él lo entristecería verla triste y no sólo a él sino a sus guardianes, sus cartas, sus amigos, su familia… había mucha gente que la quería y se preocupaba por ella, y no quería ver tristes a ninguno de ellos. La batalla se había salido ligeramente de control y ahora el muñeco había tomado su verdadera forma saliéndose de la tina y pedido la ayuda de la carta del agua y la de las burbujas, su ama reía alegremente al ver la magnitud de las cosas y les lanzaba agua desde el interior de la bañera.
- "Creo que ya hicimos un tiradero, si lo dejamos así se pueden enojar con nosotros" –río finalmente la chica viendo como el baño estaba completamente blanco por la capa de espuma- "Agua, por favor ayúdame a enjuagar todo esto" –agregó exprimiendo una de las toallas para usarla de trapeador.
- "De acuerdo" –dijo el guardián sacudiéndose enérgicamente para mojar más a su ama quien río cubriéndose la cara- "Voy a ir a vigilar afuera que el mocoso pervertido no venga a espiarte" –agregó socarronamente tomando su apariencia de muñeco pero lo que en realidad quería era incitar a su ama a seguir con la guerra.
- "¡Kero-Chan!" –exclamó ella con la cara completamente carmín lanzándole la toalla que acababa de exprimir- "¡Qué cosas dices!"
Sin embargo, el muñequito había entreabierto la puerta para hacer la finta y al caerle la toalla encima había perdido el control del vuelo cayendo torpemente sobre ésta y abriéndola completamente en el acto. Para su mala suerte, en ese preciso momento pasaba Syaoran por ahí y el ruido atrajo su atención hacia la escena, inmediatamente toda la sangre se le subió al rostro y se volteó en la dirección contraria mientras Sakura, igual de roja que él, se dejó caer dentro de la tina lo más rápido que pudo para ocultar su desnudez. Cuando el atolondrado guardián logró quitarse de encima la toalla que lo estaba envolviendo, se puso de todos los colores al darse cuenta de que él había sido el causante de la escena y se hubiera aporreado repetidamente contra la pared si no fuera porque prefirió adoptar su verdadera forma y lanzarse sobre el desprevenido muchacho. Por esta vez, él estaba tan tenso y nervioso que no pudo hacer nada para defenderse, el dorado puma estaba encima de él aplastándolo contra el suelo mientras lo acusaba de acoso sexual y cosas por el estilo. En el interior del baño, la chica de cabello corto y ojos verdes estaba sumergida en el agua hasta los ojos y en su frente había aparecido una ENORME gota de sudor.
- "¡¿KEEROOOO-CHAAAAAAN?!" –lo llamó por enésima vez hasta que por fin, el guardián la escuchó y volteó a verla.
- "¡No creas que le voy a perdonar la vida al mocoso esta vez!" –rugió con cara de psicópata oprimiendo con más fuerza al chico contra el piso, de modo que le cortaba la respiración- "¡Aunque tú me lo pidas no lo haré¡Este mocoso pervertido debe morir!"
- "No es eso Kero-Chan…"(("Syaoran puede derrotarte si quiere")) –replicó la chica con una gota de sudor aún más grande- "¿Podrías cerrar la puerta por favor? Estoy desnuda aquí dentro y no puedo salir porque me van a ver U¬ ¬"
El felino dorado río torpemente con la cabeza llena de miles de gotitas liberando al chico y dirigiéndose a la puerta para cerrarla. Una vez que su ama estuvo fuera de vista, reanudaron su pelea pero esta vez, el chico ya podía más o menos moverse y esquivaba los ataques de Cerberus con movimientos ligeramente torpes y de último momento, aclarando sonrojado que el puma había sido el culpable del incidente. Al cabo de un rato, la puerta del baño se abrió nuevamente y una Sakura envuelta en una toalla que apenas le cubría lo necesario y excesivamente ceñida a su cuerpo pues estaba completamente mojada, se asomó para regañar a su guardián y ordenarle que dejara al chico en paz. Está por demás aclarar que éste se petrificó nada más verla y cayó torpemente al suelo por un zarpazo de la bestia del sello. Ella se ocultó apenada detrás de la puerta, disculpándose igual de torpemente y aún mirando a Cerberus con reproche y ordenándole que entrara a ayudarla a limpiar en lugar de estar buscando pleitos (Necesitaba de la ayuda de su fuego para secar todas las toallas). Cuando el baño estuvo limpio y la maestra de cartas pudo finalmente secarse y vestirse, el chico de ojos marrones ya no estaba ahí afuera, aparentemente había huido a encerrarse en su habitación para evitar más percances.
Ella caminó hacia la habitación que le habían asignado ahora riendo burlonamente por la escena que acababa de acontecer, el peluche la seguía malhumorado porque ella no lo había dejado sofocar al muchacho y lo que más le molestaba era tener que reconocer que esta vez todo había sido su culpa. A ella le causó aún más gracia el malhumor del muñeco y lo abrazó mimosamente apretándolo cariñosamente contra su mejilla. Caminó hacia el comedor donde encontró a todos comiendo en un ambiente mucho más familiar y cálido que durante la cena de presentación de las candidatas, se sentó en medio de Tomoyo y Yeh-Hsien quien, para la sorpresa de la chica de mirada esmeralda, platicaba animadamente en chino con Meiling como si fueran amigas de la infancia, y es que realmente lo eran. Sonrío amablemente mientras un joven e inexperto empleado asentaba frente a ella un delicioso platillo y éste se sonrojó levemente al verla, su amiga de mirada amatista no pudo evitar soltar una risita por el desconcierto de su despistada amiga quien a pesar de ser muy popular con los hombres jamás se daba cuenta de ello. Subió la mirada para recorrer la mesa pero inmediatamente la bajó avergonzada cuando sus ojos se cruzaron con los marrones del muchacho que casualmente estaba sentado frente a ella, él hizo lo mismo y la chica de cabello violáceo rió más animadamente suponiendo -con razón- que algo había pasado entre ellos.
- "Te ves mucho más contenta que cuando llegué" –comentó la elegante joven con la intención de sacar a su amiga del bochorno, tomando su tazón de tallarines para comenzar a comerlos - "Y también tu hermano parece contento de volver a ver a Tsukishiro-San"
- "¡Sí, es verdad!" –suspiró ella, sonriendo ampliamente al ver a su hermano platicando con el chico de ojos caramelo, viendo a través de su aparente expresión usual como sólo su propia hermana podría hacerlo- "Voy a tener confianza… estoy segura de que todo estará bien."
Su amiga sonrió feliz de ver a su amiga tan animada y continuó comiendo con júbilo. Sakura se sintió mejor, se sentía un poco más fuerte… los recuerdos de sus cartas y su guardián siempre a su lado animándola y preocupándose por ella… su siempre fiel amiga dispuesta a acudir en su ayuda en todo momento… la amiga valiosa que había recuperado en Meiling… la nueva amiga proveniente de la isla de Kowloon que había conocido… su hermano protegiéndola a toda costa… y por último, pero no por eso menos importante, su novio cariñoso que siempre la apoyaba y le daba fuerzas cada vez que sentía caer por un profundo abismo… la ternura de su timidez… su caballerosidad… se sentía dichosa y afortunada, ahí saboreando una deliciosa comida china junto a sus tres amigas, su guardián, su hermano, el joven de anteojos y la persona más importante en su vida… Syaoran (("Sea lo que sea que nos depare el destino, no me rendiré, seré fuerte por ti… y sé que al final, tú y yo estaremos juntos… porque creo en ti… y si tengo fe… todo va a estar bien"))
Notas de la autora
Hola, un capítulo más y ya faltan menos… espero que les haya gustado y se entienda la escena en la que muestran sus poderes, un poco por aquello de que me han llegado reviews en los que se nota que aparentemente piensan que las otras candidatas a prometida de Syaoran no tienen nada bueno, solamente quería mostrar un poco que todas ellas también son muy poderosas ya que provienen de antiguas dinastías mágicas y han sido entrenadas desde pequeñas en distintos tipos de magia dependiendo del lugar del que provienen. Las cosas se van poniendo un poco más difícil para nuestra querida flor de cerezo pero ella permanece optimista con su energía invencible…
Creo que tampoco en este capítulo hay breviario cultural pero cualquier cosa que no entiendan, pueden contactar conmigo y trataré de explicarlo lo mejor posible, asimismo si encuentran algún detalle de la historia que no cuadre o les parezca sospechoso, les agradecería me lo hicieran saber nn. Por ahora creo que es todo, nos vemos el próximo mes con el siguiente capítulo.
LunaGitana
