Capítulo 8 "La Última Prueba"
"Deberá Ante Todo, Portar Una Imagen Digna De Una Dama De Alta Sociedad"
La mujer de largo cabello negro que se encontraba en el centro de la mesa se levantó una vez que los platos se hubieron retirado. Ninguno de los otros familiares presentes había hecho señal de levantarse, probablemente porque ya sabían de qué se trataba el asunto. Ella anunció seriamente que la opinión de los miembros de la familia también era importante y que hicieran el favor de expresarlas, hizo una seña para que uno de los empleados (el mismo que se había sonrojado con la sonrisa de la flor de cerezo) repartiera entre los altos integrantes de la familia copias del reporte de la casamentera y de un reporte que había hecho el secretario personal de la líder, basándose en las observaciones que había hecho durante la prueba mágica que se les había aplicado a las chicas en los jardines. Todos se sumieron en la lectura mientras, por debajo de la mesa, la chica de ojos verdes jugueteaba con sus dedos nerviosamente, Kero se había sentado sobre su regazo para susurrarle lo más bajo posible, la traducción al japonés de lo que estaba diciendo la "vieja loca". Las demás aspirantes parecían estatuas de tan quietas pero la pekinesa estaba más allá del límite de la inflexibilidad, estaba tan seria e inexpresiva que la maestra de cartas comenzaba a preguntarse seriamente si no se trataba de alguna reproducción de cera de la original. Todos los familiares escribieron el nombre de la chica que les parecía mejor al final del pergamino del segundo reporte y le regresaron los papeles al sirviente que se los había repartido.
- "Muy bien…" –comenzó a hablar en chino la mujer mientras el secretario revisaba las votaciones y anotaba los resultados en una hoja en limpio- "Creo que con eso es más que suficiente, esta misma noche anunciaré a la prometida oficial y haremos la ceremonia de compromiso."
- "¡Un momento!" –interrumpió juguetonamente una de las hijas de la señora, tenía el cabello castaño rojizo un poco más abajo de los hombros y los ojos verdes- "Mis hermanas y yo lo hemos pensado mucho…" –vaciló guiñándole un ojo como señal de complicidad a la chica de mirada amatista y largo cabello negro purpúreo- "Y creemos que nuestra opinión también es importante para la elección de la prometida de nuestro hermanito."
- "Aunque va a ser muy difícil tomar una decisión" –agregó sonriente otra de cabello muy corto que le cubría las orejas y parcialmente las mejillas, ojos café rojizo del mismo color de su cabello- "¡Todas son tan lindas!" –concluyó sonrojándose con las manos en ambas mejillas.
- "Bueno… así que llegamos a la conclusión" –prosiguió la primera que había hablado, al darse cuenta de que su madre perdía la paciencia y estaba a punto de mandarlas a todas por un tubo- "De que…"
- "¡Tenemos que aplicar una última prueba!" –interrumpió emocionada una tercera, levantándose de golpe con un puño en alto, su cabello, del mismo color que sus demás hermanas, lo llevaba peinado con raya de lado y le llegaba por encima de los hombros, sus ojos eran azul rey- "¡Y después de mucho razonar, llegamos a la conclusión de que la mejor opción sería hacer…!"
- "¡Un concurso de belleza!" –ahora fue interrumpida por la última que se había mantenido en silencio y ahora brincaba frente a ella en un afán por llamar la atención hacia sí, su cabello le llegaba hasta la cintura y sus ojos del mismo tono de verde que la primera que habló- "¡Sólo tardará un día más!" –agregó viendo la cara de desaprobación de su madre.
- "Así es ¡Mañana mismo ya tendremos los resultados y el secretario puede sacar conclusiones para que mañana en la noche sea la ceremonia oficial!" –agregó la de ojos azules brincando por detrás de la de cabello largo.
- "¡Por favoooor!" –pidieron las cuatro al unísono enfilándose frente a su madre quien sólo las veía con una ceja levantada y los demás familiares esperaban ansiosos una respuesta de su parte- "Y así podrán cambiar sus votos los tíos que cambien de opinión de último momento" –agregó la de ojos cafés y cabello corto guiñando un ojo.
- "Está bien… organicen todo" –suspiró la señora sin que en su rostro hubiera señal alguna de esto último- "Pero sólo esperaré hasta mañana en la noche, estén listas o no… mi secretario ya tiene una resolución" –y con eso dio la señal para que todos se levantaran de la mesa, quienes lo hicieron sigilosamente ansiosos por estar fuera del alcance del oído de la señora Yelan para murmurar emocionados acerca de la proclamación de sus cuatro alocadas hijas.
- "¡¿No crees que es maravilloso, Sakura-Chan?!" –preguntó en japonés dando ligeros saltitos la chica de mirada amatista, mientras las cuatro chicas se dirigían a la habitación de la aludida- "¡Un concurso de belleza! Aunque por la naturaleza de las organizadoras me atrevería a decir que será más como una pasarela de modas" –divagaba con estrellitas en los ojos.
- "¿Ser Verdad?" –preguntó sonrojada la que a ojos de un daltónico parecería hermana gemela de la antigua Card Captor- "¡Eso dar mucha pena!" –agregó haciendo un ademán muy parecido a los que hacía la sucesora de Clow cuando su mejor amiga la hacía usar uno de sus modelitos.
- "¡Vaya! Creí que yo era la única que se había puesto nerviosa" –dijo aliviada la chica de mirada esmeralda con una mano sobre el pecho- "Sólo espero no caerme o hacer algo vergonzoso" –rió con una mano detrás de la cabeza y el rostro ligeramente sonrojado.
La diseñadora las cuestionó acerca de la ropa que pensaban usar y les confesó en secreto que había sido ella quien les había dado la idea a las hermanas del pequeño lobo. Después de la sorpresa obvia que les causó a las otras tres y al pequeño guardián de peluche (("Tomoyo-Chan ¿Cómo se te ocurre hacer eso?")) (("¡Eres genial, Tomoyo¿Puedo participar yo también?")) (("¡Ay, Tomoyo-San, debí suponerlo!")) (("¡Dar penaaaaa! Hermanas de Li-San ser locas")), llegaron a la habitación de la flor de cerezo en donde se probarían ropa y peinados para el desfile que, según les habían avisado, daría inicio en unas horas. Estaban tan entretenidas que ni siquiera sintieron el paso del tiempo, la maestra de cartas invocó la del dulce para que les hiciera chocolates y pasteles, hasta que finalmente Meiling decidió bajar por un poco de té para quitarles el exceso de azúcar de la lengua. En el camino se encontró con la chica de largo cabello rojizo quien le dirigió una mirada de desprecio por la forma tan occidental en que estaba maquillada, la otra por el contrario, hizo una expresión de burla al verla envuelta en su traje tradicional con telas bordadas "del siglo pasado". La hermana del chico que tenía los ojos azules las interrumpió anunciando que el concurso estaba por comenzar, la chica china de mirada rubí corrió hacia la habitación donde estaban las otras dos concursantes haciendo uso de sus habilidades marciales para evitar que la jarra de té y las tacitas se le cayeran de la bandeja.
- "¡Rápido, ya se nos acabó el tiempo!" –anunció en japonés, entrando al cuarto y sirviendo rápidamente el té en las tazas para que pudieran beberlo antes de salir- "Tomoyo-San, por favor trae la ropa que seleccionamos… ¡Rayos¡Se me olvidó preguntar cuál es el primer vestuario!"
- "Creo que es el vestido de noche" –replicó la aludida mientras juntaba los atuendos para meterlos en una maleta, ayudada por su mejor amiga- "¿O era el casual?"
- "Ser traje de baño" –interrumpió la chica de mirada ébano, vestida con uno de una sola pieza color durazno, envolviéndose tímidamente con una toalla blanca- "Presentación inicial" –agregó con la cara teñida de un leve tono sonrosado.
- "¡¿Traje de baño?!" –exclamó alarmada la Card Master atragantándose con el té que había intentado beber apresuradamente y salpicando en el acto el vestido que traía puesto- "¡Nadie me dijo que tenía que usar traje de baño frente a tanta gente!" –abrió los ojos desmesuradamente al descubrir su atrevido bikini en las manos de su mejor amiga- "¡Oh, no¡Ya no podré usar este vestido!" –agregó nerviosamente volviendo su atención a la vestimenta que traía puesta.
- "Usa la carta 'The erase' Sakura" –le aconsejó Kero bebiendo de su propia taza de té mientras ésta se apresuraba a ponerse el bikini y Meiling ya había terminado de ponerse el suyo que resultó ser uno muy sexy de color negro que resaltaba sus muy sensuales y desarrolladas formas haciendo sentir a las otras dos un poco en desventaja.
Ya que estaban listas y después de que la flor de cerezo siguiera el consejo de su guardián para borrar las manchas de su vestido, las participantes del concurso se enrollaron en toallas y corrieron lo más rápido que pudieron seguidas por Tomoyo, quien cargaba un pequeño cerro de prendas y Cerberus -en su forma original- llevaba sobre su lomo la maleta con las demás. Sobre una plataforma temporal creada por la magia de las hermanas del chico de ojos marrones (Bueno, algo tenían que saber hacer ¿No?) ya estaba desfilando la chica de cabello azul, lo traía recogido con un broche pero de todos modos el fleco le cubría parcialmente la cara ocultando su rostro frívolo e inexpresivo, traía puesto un traje de baño color blanco de dos piezas pero que no dejaba mucho al descubierto, la pieza de abajo era un bóxer mientras que la pieza de arriba bien podría haber pasado por una blusa ceñida de tirantes. Sin embargo, esto no representaba una desventaja, pues la seguridad que irradiaba al caminar y la elegancia de sus movimientos le daban un porte que dejó anonadados a casi todos los espectadores. La otra estaba abajo, mirándola nerviosamente pues ella no había causado tanto impacto en el público, llevaba puesto un traje de baño color rojo intenso de una pieza con cuello de tortuga pero con una sensual abertura en el frente que le llegaba hasta el ombligo.
- "¡Es tu turno, Sakura-Chan!" –le avisó su prima y mejor amiga una vez que Yeh-Hsien hubo desfilado un poco nerviosa y más rígida de lo que hubiera querido y bajaba con el rostro ruborizado mientras que una de las hermanas del pequeño lobo la anunciaba en voz alta- "¡Buena suerte!" –agregó dándole un ligero empujón para que subiera a la tarima.
Respiró hondo antes de empezar a caminar y después de haberle dado la toalla con la que se había estado cubriendo a su amiga de ojos azul rey. Su traje de baño era un bikini normal con lazos a los lados de la pieza de abajo y uno detrás del cuello en donde se amarraba la pieza de arriba, el color era chocolate con estampado de flores de cerezo color rosa pálido, en la cabeza llevaba otra flor de cerezo con listones colgando que combinaba con el traje de baño y de sus orejas colgaban aretes largos plateados. Tomoyo le había aplicado un pálido tono rosado en los párpados y brillo traslúcido en los labios de modo que se viera fresca y natural, sonrío lo más ampliamente que los nervios le permitieron a medida que avanzaba por la plataforma y era iluminada por luces que aparentemente venían de la nada (todo por cortesía de la magia de las futuras cuñadas). Repentinamente, entre el público divisó el rostro del chico que ponía su sistema nervioso de cabeza y no pudo evitar ponerse del color de la grana, deteniendo el paso para evitar caerse, él le sonrió tímidamente, avergonzado por no poder sacar de su mente la escena ocurrida en el baño ahora que la veía tan expuesta. Ella, al darse cuenta de que sus miembros se negaban a reanudar la marcha, aún sin recuperar su color natural y para que nadie se diera cuenta de lo sucedido, adoptó una pose de esas tantas que su mejor amiga le había hecho usar para las incontables sesiones de fotografías a las que la había sometido. Finalmente, respiró más hondo y logró finalizar el recorrido con una sonrisa más o menos creíble.
- "¡Eso fue maravilloso!" –la felicitó su prima al bajar habiendo reconocido la pose, mientras tanto, Meiling subía a la tarima descubriendo su escultural figura arrancando algunas expresiones de asombro de la boca de los tíos que la observaban- "¡Te veías tan soñada¡Qué bueno que traje mi cámara de video!"
- "¡Ay, Tomoyo-Chan, estás haciendo que me ponga más roja!" –replicó la joven apresurándose a cubrirse de nuevo con la toalla- "¿Cuál es el siguiente vestido?" –cuestionó viendo embelesada cómo Meiling dominaba el arte del modelaje tan bien como la pekinesa o aún mejor y causando mayor impacto por el binomio: cuerpo+talento.
Las otras chicas se apresuraron a entrar cada una en su propio vestidor desmontable que habían armado las organizadoras del evento, el siguiente sería el vestido de noche y nuevamente las que dominaron la plataforma fueron la chica de mirada rubí y la de ojos chocolate oscuro en una competencia bastante reñida. La de cabello y ojos negros se logró tranquilizar y caminar con un poco más de naturalidad pero aún así fue fácilmente opacada por las demás chicas… no era que le importara tanto, de hecho, casi lo estaba haciendo a propósito pues de todas ellas, era la única que no quería ser seleccionada realmente. Kuei-Fei también se esforzó un poco más poniéndose casi a la altura de las dos chicas que encabezaban la competencia pero quedando al mismo nivel que la sucesora del amo Clow, después de varias rondas en las que se incluyeron géneros descabellados como enfermera, secretaria, policía y bombera (los disfraces fueron cortesía de la magia de las hermanas quienes los crearon a partir de las personalidades de las concursantes, excepto por los de Sakura que fueron diseñados por su prima y mejor amiga) la primera parte del desfile se dio por concluida y todos se dirigieron al comedor para la cena. Las competidoras se pusieron vestimenta normal antes de seguir a los demás.
Durante la cena, nadie pronunció palabra alguna, la líder estaba realmente más allá de la furia por las ocurrencias de sus hijas pero no encontraba el modo de truncar el disparate, un par de veces consideró seriamente el llamar a su secretario para pedirle los resultados y anunciar en voz alta a la que había sido electa tomando en cuenta las dos primeras pruebas para luego trasladarse al comedor ceremonial y establecer formalmente el compromiso de su hijo. Las cuatro culpables de todo esto se encontraban envueltas en una discusión por medio de papeles que pasaban por debajo de la mesa con la chica de mirada amatista y largo cabello negro ondulado, se preguntaban cuáles serían los siguientes atuendos y las pruebas que se les harían a la mañana siguiente antes de dar el veredicto final. Unos cuantos parientes se habían acercado discretamente al secretario para pedirle que modificara sus votaciones, la mayoría de ellos movidos por el escultural cuerpo de la sobrina, que recientemente habían descubierto. Fuera de eso, el ambiente era tenso y pesado esa noche, tanto que hasta el goloso guardián amarillo prefirió no comer demasiado por el temor de que con tanta mala vibra (y mágica además, porque todos eran hechiceros poderosos) le fuera a hacer daño la comida. La forma falsa del guardián de la luna por el contrario, parecía tener muy buen apetito ahora que se había reunido con la persona más importante para él, ambos comían tranquilamente, ajenos a la atmósfera que los rodeaba.
- "Te veías… muy… bonita… Ying Fa" –una voz por detrás de ella hizo que el rostro se le tornara de color carmín mientras salía del comedor una vez que todos hubieron terminado de cenar- "Digo…" –balbuceaba nervioso, incapaz de mirarla a los ojos- "Lo que quiero decir es… perdón por lo de esta tarde" –se inclinó completamente en un gesto de profundo respeto.
- "Syaoran…" –el leoncito alado prefirió irse a ocultar bajo el cabello de Tomoyo por su propia salud mental- "No tienes que disculparte…" –sonrió cálidamente aunque sin recuperar el color normal de su rostro- "No fue tu culpa" –lo tomó del mentón para hacerlo que la vea a los ojos.
- "Pero yo…" –a pesar de que su rostro estaba alineado con el de la chica, desvió la mirada resistiéndose a ver su propio reflejo en los ojos verdes de ella- "Yo no quería…" (("Bueno, sí quería… ¡Ése es el problema!"))
- "¡¡Liiiii¡Con que aquí estabas!" –interrumpió la joven de larguísimo cabello zanahoria hablando en chino con una voz chillona- "¡Te he estado esperando¡¿Te gustó mi actuación¡Fue especialmente dedicada a ti!" –estrujaba el brazo del muchacho melosamente ignorando a la chica por completo.
- "Kuei-Fei, por favor..." –se quejó él en el mismo idioma, incómodo por la situación mientras se trataba de soltar de la aludida dirigiéndole una mirada de disculpa a la japonesa.
- "No te preocupes, Syaoran" –le aseguró en japonés la chica de ojos verdes con una sonrisa traviesa mientras él seguía forcejeando para liberarse de la intromisora de ojos azul aguamarina- "Nos veremos al rato…" –agregó acercándose a él para darle un beso furtivo en los labios sin darse cuenta realmente de lo que estaba haciendo.
La Card Master se quedó atónita percatándose de lo que acababa de hacer, la chica de cabello rojizo se quedó impactada por la escena y por unos momentos tensó todos los músculos del cuerpo quedándose petrificada con los ojos abiertos desmesuradamente. El chico aprovechó la situación para sacar su brazo de entre los de la muchacha y la flor de cerezo se alejó avergonzada corriendo torpemente hacia donde estaban sus amigas, viendo nerviosa cómo, tras recuperarse del shock, la joven le gritaba furiosa al pequeño lobo como interrogándolo y reclamándole algo (es que Sakura no entiende todo lo que Kuei-Fei le dice a Syaoran). Las otras chicas que estaban con ella voltearon a ver la escena con miradas interrogantes y signos de interrogación hasta que la culpable de ella les contó lo sucedido entre titubeos con una gran gota de sudor en la cabeza y el rostro totalmente ruborizado. Todas rieron por la ocurrencia aunque en el fondo, a Meiling le causó una punzada en el pecho el imaginar a su primo siendo besado por la antigua Card Captor. Caminaron animadamente en dirección a la habitación de la joven de mirada rubí pues habían decidido que ahí pasarían la noche, primero siguieron probándose ropa y peinados dándose mutuamente consejos para mejorar la forma de caminar.
- "Lo primero que van a hacer durante la parte de mañana va a ser la prueba de talentos" –anunció la joven de cabello negro tras una breve visita que le hizo una de las organizadoras- "¿Ya pensaron qué es lo que van a hacer?"
- "Pues, yo creo que haré una exhibición de Tai-Chi" –contestó la campanita de fresa meditativa- "He estado en varias así que no tengo que preparar demasiado mi número…"
- "¡No ser justo!" –se quejó la de ojos azabache haciendo pucheros juguetonamente mientras se quitaba el vestido que se acababa de probar- "Mei, tú saber que yo Tai-Chi… tú ser buena en muchas otras cosas, yo no…"
- "¡Hey¿Qué tal si hacemos la exhibición juntas?" –replicó brillantemente la aludida con una sonrisa radiante- "Y finalizaremos la representación con un combate ¿Qué te parece?"
- "Ser bien…" –añadió la otra con una amplia sonrisa en los labios- "Haber pasado mucho tiempo… tener ganas de volver a pelear contra Mei" –lanzó unos cuantos puñetazos al aire fantaseando con la idea.
- "¿Ya habían peleado antes una contra la otra?" –preguntó la maestra de cartas con curiosidad mientras su mejor amiga decidía cuál sería el talento que ella presentaría.
- "Así es…" –respondió nostálgica Meiling, con una sonrisa llena de recuerdos- "Así fue como nos conocimos, en un torneo… y a veces me mandaban a entrenar a su escuela en Kieu-Long, así que nos hicimos amigas" –volteó a ver a Yeh-Hsien y le sonrió pícaramente, tomando una posición de pelea.
Después de eso, las dos jóvenes hicieron varias exhibiciones de prueba para el deleite de sus amigas, quienes al cabo de un rato, se les unieron pidiéndoles que les enseñaran algunos movimientos, Kero imitaba a su ama y a la "chiquilla" de una forma burlona por lo que se ganó un golpe de esta última y al final, habiendo adoptado su verdadera forma, fue acribillado por todas las chicas quienes decían riendo que eran una 'banda' y que al meterse con una, se metía con todas. Cerca del amanecer, las chicas estaban dormidas en el piso y el felino dorado salía de abajo del cuerpo de su ama, las miró aguantándose la risa para luego acercarse golosamente a los restos del pastel que la carta del dulce les había aparecido, volviendo a su apariencia falsa para que de esta manera su estómago, al ser más pequeño, se llenara más. Unos ligeros pero lastimosos gemidos atrajeron su atención y voló en busca del lugar de donde provenían. Sin darse cuenta, se introdujo en una de las habitaciones cercanas en donde estaba una joven de largo cabello que a la luz de la luna parecía ser de cobre brillante y era tan largo que, al encontrarse la chica de rodillas sobre el piso, sus cabellos se esparcían alrededor de ella. Tenía los brazos apoyados sobre el borde de la cama y en ellos apoyaba la cabeza ocultando su rostro, los sollozos continuaban, haciéndose cada vez más entendibles.
- "Li… yo te quiero… Li" –lloraba en chino una dulce vocecilla aguda que emanaba de su boca oculta- "No… Li… ¿Por qué?..."
- "¿Por qué llora, señorita?" –preguntó en chino el peluche antes de darse cuenta de lo que estaba haciendo, inconscientemente acongojado por haber proyectado a su ama en esa desconocida- "¿Puedo ayudarla en algo?"
- "¿Quién eres tú?" –exigió ella levantándose de golpe y secándose los ojos que eran de un tono azul verdoso, tratando de borrar toda huella que pudiera delatar lo que sentía en el fondo de su ser- "¡Ah¡Eres la mascota de la señorita Matsumoto!" –agregó despectivamente con un ademán de dignidad- "No eres más que un muñeco parlante."
- "Antes que nada…" –comenzó enfurecido el guardián, tomando su verdadera forma ante el asombro disimulado de la presente- "Mi ama no se llama Matsumoto… su nombre es KINOMOTO SAKURA" –se acercó amenazadoramente a su interlocutora, con llamas de furia ardiendo en sus pupilas- "Y yo no soy ningún muñeco¡Soy el gran Cerberus, la bestia guardiana del sello!" -concluyó ridículamente haciendo una de sus poses de superhéroe.
- "No asustas a nadie con eso" –replicó desganada la chica dándole la espalda- "Ya te había visto transformarte antes, y de todos modos, vengo de un mundo de magia" –agregó soberbiamente viéndolo de reojo- "He visto criaturas mucho más impresionantes" –agregó en un tono socarrón de desafío.
- "¡Kero-Chan!" –lo llamó en japonés su ama adormilada desde la puerta abierta de la habitación, como estaba medio dormida no se había dado cuenta de a dónde estaba entrando- "Te estaba buscando" –agregó tallándose un ojo mientras se acercaba al puma dorado.
- "Por si no lo has notado, estás en mi habitación" –la regañó malhumorada a pesar de que sabía que la interlocutora no la entendería por la diferencia de idioma.
La chica de mirada esmeralda se le quedó viendo con cara inexpresiva, ignorando el hecho de haber irrumpido en una habitación ajena, podía ver en aquellos ojos azules la tristeza que el alma de la joven china sentía, más allá de los límites que les pintaba el lenguaje, más allá de la rudeza del tono con el que le habló... se encontraba un corazón herido. El felino enseñó los dientes de una forma amenazadora, ofendido por la forma tan descortés en que la muchacha se dirigió a su ama pero fue detenido por una seña que le hizo ésta misma con una mano. Mientras la chica de largísimo cabello fruncía extrañada el ceño, tratando de descifrar el por qué de su comportamiento pero a la vez decidida a no bajar la guardia, asumiendo una actitud defensiva, la maestra de cartas tomó la llave que le colgaba del cuello entre sus manos y recitó el conjuro para liberar su báculo mágico. Inmediatamente después se apresuró a invocar a "The Loop" y "The Voice" para establecer un vínculo que les permitiera comunicarse a pesar de no hablar el mismo idioma, antes de que la otra ocupante de la habitación malinterpretara sus actos e intentara atacarla. Kuei-Fei estaba asustada, no sabía lo que la antigua Card Captor le había ordenado a su carta y estaba consciente de que sus poderes se limitaban a la adivinación, permanecía alerta en un rincón, como cervatillo acorralado. La carta del aro tomó su verdadera forma (Que es la de un aro ¬¬) y las envolvió a ambas transformándose en un listón de luz para después volverse un rectángulo luminoso flotando sobre sus cabezas. Desde él, asomándose como si desde una ventana se tratara, se veía el rostro femenino de la verdadera forma de la carta de la voz.
- "Guifei-San…" –comenzó a hablar tímidamente la chica de cabello castaño claro- "¿Puedes entender lo que estoy diciendo?"
- "No tienes derecho a llamarme de una forma tan familiar" –se apresuró a responder, con una mirada fría- "Kinomoto-San" –agregó con una mirada de reproche al guardián, para que éste se diera cuenta de que había aprendido bien el apellido.
- "Lo siento mucho, Yang-San" –se disculpó la Card Master haciendo una reverencia con una pequeña gotita en la frente- "No quise ofenderte… pero puedo ver que en tu pecho hay un gran dolor… y… yo…"
- "¡Eso es por tu culpa!" –ahora la furia podía esconder a la tristeza en sus ojos casi completamente- "¡Nunca debiste haberte acercado a Li de esa manera después del desfile!" –ahora había caído al suelo de rodillas y cubriéndose la cara con las manos, sollozando- "¡Se suponía que yo iba a darle a Li su primer beso!"
- "Lo siento mucho"-se acercó a ella acuclillándose a su lado y poniéndole una mano sobre el hombro para reconfortarla asentando su báculo en el piso pero las cartas continuaron brillando por encima de ellas- "Eso…" –balbuceó incapaz de encontrar la forma de explicar el acto y pensando que el decir que ese no había sido el primero no ayudaría.
- "Nunca había visto a Li mirar a una chica como te mira a ti" –continuó sintiendo como milagrosamente, encontraba reconfortante el consuelo de la flor de cerezo- "Y jamás pensé llegar a verlo aturdirse con un beso de la forma como lo hizo esta noche…" –prosiguió inhalando profundamente y haciendo ruborizarse a Sakura.
- "Syaoran… es decir, Li-San" –tomó aire decidida tratando de mirar a su interlocutora a los ojos- "Si tú realmente lo amas… debes desear su felicidad a pesar de que no esté contigo" –prosiguió tratando de no pensar en que tal vez ella también tendría que acatarse a tal consejo- "Si él es feliz, también eso debe bastar para que lo seas tú… pero sea cual sea el resultado, me gustaría que tú y yo pudiéramos ser amigas" –concluyó con una cálida sonrisa que hizo que su interlocutora sintiera una paz interior.
- "Es sólo que he anhelado una oportunidad como ésta desde hace tanto tiempo" –suspiró dolorosamente Kuei-Fei volviendo la vista al piso- "Lo amo desde que éramos muy niños y nunca pude decírselo por culpa de Mei-Ling…" –miró a Sakura con una cierta tristeza en sus ojos color aguamarina- "Pero ¿Sabes una cosa? No eres una mala chica, si yo tuviera que renunciar a Li, realmente preferiría que la chica que se casara con él fueras tú…" –en sus labios se dibujó una leve pero muy triste sonrisa.
De la mirada esmeralda de la Card Master se iluminó con agradecimiento mientras le devolvía la sonrisa. Mientras tanto en el segundo piso de la residencia, en el balcón de una de las habitaciones más bonitas, dos figuras semi-cubiertas por la oscuridad de la noche que se resistía a morir, se erguían no demasiado cerca la una de la otra pero a suficiente distancia como para comunicarse entre susurros. Apenas unos minutos antes, el chico había despertado sobresaltado por la ansiedad y mientras intentaba en vano volver a conciliar el sueño, había escuchado murmullos desde el dormitorio contiguo… siguiendo el misterioso sonido, había llegado al lugar en el que ahora ambos se encontraban y conmovido por el sufrimiento de la persona de quien venía el soliloquio, se había acercado a tratar de ayudar. Poco a poco, sin que ninguno de los dos se diera cuenta, se fueron envolviendo en una conversación que los llevó inevitablemente al tema que ambos tenían clavado en la mente, que les despertaba sentimientos tan diferentes y a la vez tan parecidos ya que, en resumen, era una misma razón la que los había mantenido despiertos.
- "Usted es la chica que lleva la ventaja en esta competencia" –anunció una voz masculina en chino en un susurro, de la forma más casual que pudo- "Pero ¿Qué es lo que piensa la señorita Ts'ing al respecto?"
- "Yo estoy aquí, al igual que todas las demás, por orden de mis padres" –respondió rígidamente la fría voz femenina, sosteniendo la mirada inexpresiva por el mayor tiempo que le fue posible- "Pero… Li…" –volvió la mirada al piso para evitar perderse en esos profundos y hermosos ojos marrones que se habían clavado tan dentro de su corazón.
- "Me da gusto escuchar eso" –suspiró el chico pasándose una mano por el desordenado cabello castaño y con una ligera pero amable sonrisa en los labios- "Esto va a ser más fácil de lo que pensé" –dirigió la vista hacia el cielo que comenzaba a perder su negrura, al notar que la chica le lanzaba miradas furtivas de reojo- "Ya que usted no es otra de las que me ven como un trofeo que hay que ganar, será más fácil que comprenda mis razones" –agregó pensando claramente en Kuei-Fei como ejemplo de la frase.
- "¿No recuerdas nada?" –interrumpió violentamente la chica de cabello azul rey situándose frente al muchacho, muy cerca de él, temblorosa y en una actitud que contrastaba exageradamente con la imagen que proyectaba todo el tiempo, una actitud que solamente este chico le había visto en todo Hong Kong- "¿No me reconoces¡Soy yo, Zetian!"
Se mantuvieron frente a frente, con la mirada clavada en los ojos del otro, quietos y tensos. El chico había sido tomado completamente por sorpresa pero no se atrevía a preguntar nada y sólo se limitó a observar esos ojos color chocolate de una forma interrogante. Ella buscaba desesperadamente alguna señal detrás de esa expresión de desconcierto en el apuesto rostro del joven, lo sentía tan cerca y sorprendentemente no hallaba incómoda dicha situación (¿Sorprendentemente¡Si más de una chica quisiera estar en su lugar!) pero algo en el fondo de su corazón le decía que se alejara antes de salir herida. Fue una fracción de segundo cuando el muchacho se disponía a tomar aire para lanzar la pregunta al aire, en un intento desesperado por quitársela de encima, cuando vio en sus ojos esa expresión de trance que le había visto el mismo momento que la conoció. Nuevamente la joven parecía haber perdido la noción de la realidad, su cuerpo parecía estar a punto de desplomarse en el suelo y por esta razón, el chico levantó los brazos, preparándose para levantarla en caso de que diera señales de derrumbarse. El cabello azulado de la joven flotaba sobre sus hombros como si se encontrara bajo el agua y una leve aura del mismo color rodeaba su contorno.
- "Lao-Tse… ¿Por qué me olvidaste?" –una voz fantasmal surgió de los sonrosados labios de la muchacha mientras ella lo veía con una mirada perdida- "Recuerda… recuérdame…"
- "¿Lao-Tse?" –un destello había aparecido frente a sus ojos al escuchar el nombre- "¿Qué es lo que…?"
- "Tienes que recordar" –lo interrumpió la joven sin dar señales de haberlo escuchado y subiendo una de sus manos para tomar la mejilla del muchacho- "Soy yo, Zetian…prometimos que íbamos a casarnos…" –una lágrima rodaba por la mejilla de la chica, dibujando un hilillo plateado en su rostro- "Prometimos que nada nos iba a separar… yo te ayudaré a recordar…"
- "¿Zetian?" –la chispa había regresado, dando punzadas en su cerebro, haciéndolo encorvarse muy levemente por el dolor pero recobrando su postura erguida casi inmediatamente llevándose una mano a la cabeza- "¿Prometí que…?"
- "Yo te ayudaré a recordar…" –repitió la aludida tomándolo de la mano y apretándola con fuerza para dirigirla hacia su pecho, en donde brillaba una esfera celeste, él parecía haber entrado en el mismo trance y la veía con la mirada vacía…
Notas de la autora
¡¡Hola a todos!! Cada vez nos vamos acercando un poco más al final de este fic, ya solamente faltan tres capítulos más para el desenlace. Espero que les esté gustando como va quedando y por ahora, me complace presentar mi nueva página de fanarts dedicada a ilustrar todos los fics que vaya subiendo a por lo pronto solamente tengo "borradores" en blanco y negro y uno que otro perdido en prismacolor, pero cuando tenga tiempo trataré de incluir imágenes a color así que si tienen dudas acerca de las apariencias de algunos personajes nuevos o de las modificaciones que el tiempo ha hecho con los originales de las CLAMP, no duden en darse una vuelta por ahí.
La dirección es http://mx(punto)groups(punto)yahoo(punto)com(diagonal)group(diagonal)fragmented(guión bajo)fantasies. Todo dedicado especialmente a Satorichiva y Kaori-Chan que han estado siguiendo la historia desde su nacimiento en "Jibun Ni Makenai Yo" (ahí va de nuevo la propaganda jajaja), a Luna-Box que también deja sus comentarios de vez en cuando, a Karianita Chan que aunque no son las animaciones directamente de la mano de CLAMP que pediste, por lo menos es una imagen más cercana... (espero) así como también en agradecimiento a todos aquellos que se tomaron el tiempo para dejarme un review. Y ¿Por qué no? También para todos aquellos que leen y no escriben nada, simplemente, gracias por leer.
Y finalmente, espero que les esté gustando. Nos vemos en el próximo capítulo el mes que viene.
LunaGitana
