Capítulo 10 "El Plan Original"
"Hasta Dónde Puede Realmente Llegar… El Amor De Una Madre"
Sakura no tenía fuerzas para levantar la mirada y tampoco quería seguir observando esa inexplicable sonrisa en el rostro de la madre del pequeño lobo, jamás la había visto sonreír, siempre seria e inexpresiva, claramente se encontraba más allá de los límites de la felicidad, exactamente en el punto opuesto al cual en el que ahora se encontraba la maestra de cartas. La luz del ocaso se filtraba tenuemente a través de los vanos que conectaban el pasillo donde estaban con uno de los jardines de la mansión, los matices amatistas y anaranjados anunciaban que la noche estaba por caer filtrándose juguetonamente entre las hojas de los árboles. La joven flor de cerezo podía ver su reflejo en la brillante superficie de la duela bajo sus pies y una ligera ventisca hacía ondear la larga y casi traslúcida tela del vestido de la mujer acariciando la pulida madera levemente. El silencio inundaba el lugar y sólo se escuchaban al fondo los murmullos de los familiares que comenzaban a salir de sus habitaciones y a reunirse en los demás pasillos para cuchichear semiocultos en la oscuridad y las sombras que proyectaban las columnas y recovecos de la residencia.
- "Creo que es hora de dar algunas explicaciones" –comenzó a hablar la mujer en japonés con inusualmente cálido tono de voz- "Sígueme, vayamos a un lugar más privado."
- "Con todo respeto, Li Yelan-Sama…" –comenzó a renegar la chica con voz tímida pero fue interrumpida por un gesto de su interlocutora que le indicaba que la siguiera hacia el estudio.
- "Entiendo, pero antes de que te vayas es necesario que sepas algunas cosas" –volvió a sonreír, esta vez maternalmente y caminó lentamente pero con paso firme para darle a entender a la pequeña muchacha que la siguiera.
Mientras tanto, en la habitación que se le había asignado a la chica japonesa de mirada esmeralda, el pequeño lobo seguía parado indeciso en el mismo lugar en el que lo había dejado su madre. Una figura femenina atravesó el umbral de la puerta en completo silencio y sus ojos color chocolate se cruzaron con los del muchacho. Ella avanzó sin intimidarse por la incertidumbre del chico y se sentó en la cama sin quitarle la mirada de encima. Sobre el piso aún estaba la maleta de Sakura, abierta y parcialmente cubierta de ropa junto al ropero desde el cual se asomaban algunas prendas de colores pasteles a través de las puertas abiertas. Zetian cruzó las piernas y en su rostro se dibujó una sonrisa seductora al mismo tiempo que sus rasgados ojos se entrecerraron. Esta vez traía puesto un vestido chino color rojo con grabados color dorado en forma de pequeñas aves exóticas, sin mangas y con falda larga pero con aberturas en ambos lados de ésta, las cuales se corrieron dejando asomar sensualmente sus firmes muslos, pero sin dejarlos totalmente a la vista.
- "Supongo que te habrán informado acerca de la decisión final de la señora Li Yeh-Lang" –le habló coquetamente en chino apoyándose en una mano sobre la cama, el broche que estaba sobre su cabello tintineó ligeramente cuando ella inclinó la cabeza sin dejar de mirar al muchacho de cabello revuelto- "En la ceremonia de esta noche anunciarán nuestro compromiso oficial, Hsiao-Lang."
- "¿Eh?" –el aludido salió de sus pensamientos con un respingo al percibir la mención de su nombre de pila- "Ah, sí… es verdad" –continuó respetuosamente acercándose un poco a ella para verla frente a frente- "Hay algo muy importante que debo decirle, señorita T'sing" –tomó aire buscando la forma más adecuada de decírselo- "Ya le había mencionado algo acerca de mis sentimientos por la señorita Kinomoto…"
- "Hsiao-Lang" –insistió ella, interrumpiéndolo con un tono ligeramente irritado y descruzando las piernas para poder inclinarse levemente hacia el frente- "Tú y yo somos bastante parecidos, ambos hemos tenido que crecer en un medio hostil, cargando la responsabilidad de toda una dinastía sobre nuestros hombros… hemos sido forzados a madurar antes de tiempo" –tenía el ceño ahora ligeramente fruncido pero luego sonrío volviendo a retomar su expresión seductora- "Por eso me asombra que te pongas a hablar de algo tan poco significativo como los sentimientos, esto del amor es para los niños" –se puso de pie para acercarse a él y tomarlo del mentón, su rostro muy cerca al de él- "Crecer es aprender a hacer a un lado todo aquello que sientes por ella y tomar las decisiones que realmente le convienen a tu familia, ésa es tu responsabilidad como heredero de la dinastía Li."
- "Siento mucho desilusionarla, señorita T'sing" –agregó él, zafándose delicadamente del agarre de la mano femenina y dándole la espalda para salir de la habitación- "Yo ya no soy el heredero de esta familia."
- "¡¿Qué rayos estás haciendo aquí Xiao-Lang?!" –una voz femenina demandó en chino desde el umbral de la puerta y los ojos marrones del aludido se cruzaron con una iracunda mirada rubí- "¡Y además en el cuarto de Kinomoto-Chan¡¿Cómo puedes ser tan descarado, Xiao-Lang?!"
- "No tiene por qué alterarse, señorita Li" –se apresuró a responderle en el mismo idioma la chica de cabello índigo con una sonrisa victoriosa- "Ya que de hoy en adelante yo seré la futura esposa oficial de Hsiao-Lang."
- "Ya veo" –respondió la chinita de negro cabello brillante y lacio, notando que la pekinesa se refirió a su primo por su nombre de pila- "Creí que realmente querías a Kinomoto" –se dirigió dolida hacia su primo, quien ahora estaba serio e inexpresivo- "Pensé que te conocía, creí que lucharías contra todo con tal de estar con ella… después de todo lo que hiciste para poder volver a Japón ¡Que poco valiente resultaste ser después de todo!" –se acercó peligrosamente a él considerando la posibilidad de abofetearlo, no sólo por la decepción sino también por hacer sufrir así a su amiga japonesa.
- "Si tan sólo me escucharas en vez de sacar conclusiones apresuradas como siempre…" –se defendió el chico mirándola fijamente y tan de cerca que ella no pudo evitar retroceder sonrojada, aunque él interpretó el gesto como de coraje- "Estaba tratando de explicarle a la señorita T'sing el trámite que hice antes de irme a Japón" –agregó casi a modo de regaño la última frase, volviendo su atención hacia los ojos chocolate que lo veían de forma traviesa- "Yo ya no soy el heredero de la familia Li, siento mucho que la hayan hecho venir hasta aquí pero esta misma noche, o dentro de algunas horas, si ella así lo prefiere, me iré de regreso a Japón con mi prometida: Kinomoto Sakura."
El muchacho salió de la habitación sin esperar a que ninguna de las dos chicas reaccionara, Meiling le lanzó una mirada burlesca a la pekinesa y ésta desvió la mirada lo más dignamente que pudo y con la cabeza en alto, salió de la habitación en dirección a la suya en el más absoluto silencio aunque la joven de mirada rubí pudo sonreír al escuchar que la chica de cabellos azules azotó la puerta de su habitación al ingresar en ella. Suspiró aliviada al pensar que su primo no iba a permitir que ni su propia madre, con todo el respeto que le tenía, se interpusiera entre él y la dulce flor de cerezo y es que eso era lo mínimo que ella merecía, después de todas las dificultades por las que la honorable señora la había hecho pasar. La campanita de fresa salió de la habitación y recorrió el pasillo hacia su propia habitación para arreglarse para la ceremonia de esa noche, y es que ya disfrutaba de antemano imaginar la cara de su tía Yelan cuando se enterara que Syaoran ya iba a estar camino a Tomoeda, le iba a costar mucho trabajo disimular la risa. Sin embargo, al pasar frente a la puerta del aposento que se le había asignado a Kuei Fei, no pudo evitar escuchar los sollozos de ésta que se filtraban a través de una rendija de la puerta, ésta estaba ligeramente abierta.
- "¿Kuei-Fei, estás bien?" –preguntó en chino la joven de rojas pupilas, asomándose sin siquiera detenerse a pensar si sería bien recibida- "¿Puedo pasar?"
- "¡Esfúmate, Mei-Ling!" –le respondió en el mismo idioma una voz llorosa y entrecortada- "¡Todo esto es por tu culpa!" –ahora un jarrón volaba en dirección a la aludida pero fue hábilmente esquivado por ésta gracias a su entrenamiento marcial- "¡Si no me hubieras amenazado para que no le dijera a Li que me gustaba, en este momento quizá seríamos novios¡Es tu culpa por ser una salvaje gorila imponente y violenta!"
- "¡Un momento, Kuei-Fei!" –se quejó la chinita de ojos color carmesí, entrando agresivamente al cuarto- "Para empezar no sé de qué rayos estás hablando y para terminar no tienes derecho de insultarme así, puedo partirte la cara si se me antoja ¿Sabes?"
- "¡Por eso digo que eres una vaca golpeadora, bravucona agresiva y tosca!" –prosiguió la otra girando frenéticamente en busca de otro objeto para aventarle, el movimiento tan brusco hacía que su largísimo cabello color zanahoria ondeara graciosamente alrededor de ella- "¡Si tú no existieras, Li y yo hubiéramos podido ser felices!"
- "¡Por favor!" –se burló socarronamente Meiling, soltando una sonora carcajada- "Tú nunca le gustaste a Xiao-Lang, y él se enamoró de Kinomoto incluso conociéndote a ti, tuviste la oportunidad de ser algo en su vida al compartir tanto tiempo con él y sin embargo él jamás dejó de verte como una rival a vencer."
- "Pero… p… pero…" –balbuceó la pelirroja sin encontrar una respuesta congruente, sus ojos color aguamarina comenzaron a llenarse de lágrimas de rabia- "¡Pero estoy segura de que él se hubiera fijado en mí si tan sólo yo hubiera tenido la oportunidad de decirle cuáles eran mis verdaderos sentimientos!"
- "Eso no hubiera funcionado, créeme" –replicó la otra en un suspiro, yéndose a sentar en la cama junto a donde estaba sentada la chica proveniente de Zhejiang- "Xiao-Lang no estaba interesado en las niñas en ese entonces… Kinomoto se fue metiendo en su corazón sin que él se diera cuenta… pudo suavizarlo con su dulzura e ingenuidad" –la pelirroja captó perfectamente bien la melancolía en la voz de la chica de mirada rubí y no pudo más que sentir condescendencia hacia ella.
- "Pero ¿Sabes qué?" –agregó Kuei-Fei mirando al techo con el rostro ligeramente sonrojado- "Ella no es una mala chica" –sus ojos aguamarina recorrieron el techo sin detenerse en ningún punto fijo- "Me hubiera gustado que ella resultase electa en lugar de la pesada de T'sing."
- "Sí, así es" –suspiró la campanita de fresa, forzándose a sí misma a sonreír a pesar de que la otra joven no podía verla.
La joven de larguísima cabellera anaranjada con matices de brillos dorados miró a su rival de amores comprendiendo en su tono de voz que ella estaba sintiendo algo similar a su propio sufrimiento, le sonrió tímidamente y la campanita de fresa le devolvió el gesto sinceramente. Fue un alivio para ambas finalmente hacer las paces después de tantos años de enemistad infundada. Al otro lado de la puerta, un puma alado recorría los pasillos del castillo en una búsqueda desesperada, podía sentir la presencia de su ama muy cerca y la de la 'vieja loca' junto a ella, temía por su seguridad y no pensaba dejarla sola en las garras de la bruja, las alcanzó justo en el momento en el que estaban entrando al estudio y se posó agresivamente entre las dos, gruñendo amenazadoramente en dirección a la líder de la dinastía Li. Ésta sólo sonrió y con un gesto amable lo invitó a pasar, Cerberus dudó un instante, pero tras intercambiar miradas con su joven ama, accedió a pasar a regañadientes, seguido de cerca por la maestra de cartas. Yelan entró de último y cerró la puerta tras ella. El estudio era muy elegante, amplio y las paredes estaban cubiertas por estantes llenos de libros que se veían muy antiguos aunque muy bien conservados, en el lomo de ellos, el guardián dorado pudo leer en caracteres en chino antiguo el nombre de varias disciplinas mágicas de la época de Clow Lead.
- "Bien…" –comenzó la mujer, sentándose en el sillón de piel oscura frente al amplio escritorio de caoba reluciente con cubierta de vidrio perfectamente pulido que reflejaba su imagen- "Antes que nada, permítanme ofrecerles una taza de té" –dijo mientras una doncella que había entrado por una puerta oculta les servía en pequeñas tazas que depositó frente a ellos- "¿Galletas?" –ofreció mientras la chica asentó una bandeja llena de ellas sobre el escritorio, tanto el guardián ((un poco contra su voluntad)) como la chica negaron con la cabeza y tomando sus tazas solamente por respeto pero sin indicios de querer beber de ellas.
- "Diga de una vez lo que tiene que decir, tenemos prisa" –demandó el felino alado con una vena saltada en la frente, haciendo que su ama se sonrojara por la impertinencia, la doncella inmutable salió sigilosamente por la puerta que estaba oculta tras una cortina- "Sakura no tiene por qué seguir perdiendo el tiempo en este lugar."
- "¡Kero-Chan!" –lo regaño la aludida para después dirigirle una mirada de disculpa a su anfitriona- "Estoy muy apenada, Li Yelan-Sama…"
- "No, no tienes por qué" –se apresuró a responder ella con una voz casi maternal- "Entiendo que Cerberus-San se preocupa mucho por ti, sólo les pido que escuchen lo que tengo que decir antes de que partan de regreso a casa" –ambos asintieron, aunque el guardián lo hizo resignadamente y con el ceño fruncido- "Antes que nada quiero disculparme con ustedes por todos los problemas que les he causado desde que llegaron a Hong Kong, todo ha sido parte de una prueba y Kinomoto Sakura-San ha salido victoriosa…"
- "¡¿QUEEÉ?!" –tanto la flor de cerezo como el puma dorado se pusieron de pie de un sobresalto- "¿Hoe¿Qué es lo que está diciendo¿No fue Ching Zetian-San quien fue electa como prometida para Syaoran?" –inquirió la joven preguntándose si estaba soñando o era alguna clase de broma.
- "Como te hemos dicho antes, mi hijo ha renunciado a sus derechos como miembro de la familia" –explicó pacientemente la mujer, un poco divertida ante la ingenuidad infantil de la chica que estaba frente a ella- "Técnicamente, la selección ni siquiera tiene por qué hacerse, Hsiao-Lang puede hacer lo que quiera con su vida de ahora en adelante sin que la familia Li se tenga que inmiscuir en ninguno de sus asuntos" –se detuvo un momento para beber un sorbo de su humeante taza de té.
- "¡¿Entonces por qué demonios hizo pasar a Sakura por todas esas ridículas pruebas?" –se quejó ruidosamente la bestia del sello, asentando sus patas delanteras sobre el borde del escritorio, listo para abalanzarse sobre la mujer en cualquier momento- (("¡Esto se parece demasiado a lo que haría el difunto amo Clow¡Qué fastidio!")) –Sakura le lanzó una mirada de reproche que él simplemente no notó.
- "Es cierto que la esposa del heredero de la familia Li y el más probable futuro líder del Concilio de Hechiceros de Oriente, no puede ser elegida a la ligera" –prosiguió la señora sin mostrar indicios de sentirse ofendida por la actitud del guardián- "Sí, me refiero a Hsiao-Lang, es por eso que lo entrené estrictamente desde niño para que estuviera preparado, desde muy pequeño se podía sentir emanar de él un gran poder, un poder que lo convertía en un prospecto prometedor para ambos puestos, fui muy severa y él respondió positivamente convirtiéndose en el mejor candidato de toda China" –en sus ojos color negro grisáceo azulado se podía distinguir claramente un gran orgullo.
- "Pero él ahora se ha desligado de todo eso" –completó la chica de mirada esmeralda en un murmullo casi inaudible.
- "Así es, pero quiero que sepas que él no es sólo un excelente prospecto a dirigente tanto de la dinastía como del Concilio para mí, él, antes que nada es mi hijo y aunque la ley ahora dice que ya no tiene nada que ver conmigo y con nuestra familia, nada va a hacer que yo deje de desear su felicidad" –asentó su taza sobre la casi líquida superficie del escritorio para tomar una galleta de la bandeja y ofrecérsela al guardián que había estado mirándolas golosamente desde hacía un rato, éste la miró aguantándose las ganas de aceptarla por puro orgullo y la señora Yelan la volvió a asentar en el plato- "Ya no importa si su futura esposa está a la altura de la dinastía Li, lo único que importa es que esté a su altura, a la altura de Hsiao-Lang."
- "¡¿Qué está queriendo decir?!" –se quejó Cerberus, visiblemente ofendido- "¡Ese mocoso es el que debería preocuparse por estar a la altura de Sakura y no viceversa!" –la mujer lo ignoró poniéndose de pie para tomar de uno de los estantes, una gruesa carpeta de pasta dura color verde esmeralda.
- "Pude ver claramente en sus ojos que desde que regresó por primera vez de Japón, ya era un niño… o más bien, un pequeño hombrecito totalmente diferente al niño que se fue en busca de las cartas Clow" –sonrío orgullosamente abriendo la carpeta y hojeándola en busca de algo específico- "Nunca lo había visto tan concentrado en algo hasta que vi la determinación en sus ojos por terminar a toda costa los trámites de la cesión de derechos de heredero" –prosiguió sin levantar la vista de las hojas que iba pasando- "Tampoco lo había visto sonreír con tanta felicidad como cuando recibía una carta tuya o lo llamabas por teléfono…" –ante esto, la joven de mirada esmeralda se puso colorada- "Lo único que quería era estar segura de que tú lo amaras con la misma intensidad, porque a pesar de toda su increíble fuerza, y no me refiero a la física sino a la del corazón… yo sé que si tú le faltaras, él podría incluso dejarse morir…"
- "Yo…" –Sakura no podía articular palabra, tenía un nudo en la garganta que se le había formado a raíz de tantos sentimientos entremezclados, comprender de pronto la preocupación de madre de la mujer frente a ella, felicidad de saber que podría estar junto al chico que amaba, conmoción al enterarse de lo importante que era para él- "¡Muchas gracias, Li Yelan-Sama!" –fue lo único que se le ocurrió exclamar con los ojos desbordantes de lágrimas de felicidad y haciéndole una reverencia de gratitud a la aludida.
- "No tienes nada que agradecer" –sonrío cálidamente la enigmática señora, haciendo irritar aún más al felino dorado con alas- "Adelante, ve a darle las buenas noticias a Hsiao-Lang, he reservado ese pequeño gusto para ti…"
La chica de mirada esmeralda volvió a sonreír ampliamente y sin dejar de darle las gracias a su interlocutora, salió casi corriendo del estudio torpemente por la emoción para luego correr con todas sus fuerzas en dirección a la habitación del pequeño lobo. La mujer de mirada grisácea azulada la observó alejarse a través de la puerta abierta y su sonrisa se fue borrando lentamente mientras sus ojos se posaban sobre el documento que había estado buscando. Era el reporte de la casamentera, en el cual se podía leer con excelente caligrafía china antigua "Perseverancia, valor y disposición", dio vuelta a la hoja para ver la siguiente mientras recordaba la conversación que tuvo con la anciana en la cual ésta le había dicho que la japonesita mantuvo una actitud positiva durante toda la prueba, luchó hasta el último momento y actuó de acuerdo a lo que le dictaba su puro corazón. Concordó con ella en que era muy raro encontrar a una chica así entre el medio de la alta sociedad china, una chica cuyos sentimientos no se encontraban contaminados por los rígidos parámetros impuestos por dicha sociedad. Los siguientes documentos eran apuntes de observaciones escritas por puño y letra de la misma Yelan, algunos informes de su secretario y por último, el registro de las votaciones con las respectivas notas escritas por sus familiares.
La joven de corto cabello castaño y alegres ojos color esmeralda corría con todas sus fuerzas conteniendo a duras penas las lágrimas de felicidad, incluso el mismo viento acariciándole el rostro le parecía mucho más fresco y agradable de lo que había estado unos cuantos minutos antes. Cruzó frente a la puerta de la habitación en la que se encontraban sus tres preocupadas amigas de cabello negro, pero sólo se detuvo el tiempo suficiente para dirigirle una emocionada sonrisa a la más cercana de ellas, quien entendió el gesto a la perfección. Tomoyo, mientras veía alejarse a su prima -con una sonrisa en los labios y una ceja levantada- extendió un brazo para detener al felino dorado que había estado corriendo detrás de la maestra de cartas y éste frenó bruscamente para evitar colisionar con él, haciendo un ruido agudo por la fricción de sus patas con la duela. Las tres chicas lo arrastraron literalmente al interior de la habitación para interrogarlo acerca del extraño comportamiento de su ama. Sakura llegó completamente feliz a la habitación de su novio, ni siquiera se detuvo para tocar la puerta, abrió directamente y se lanzó encima del desprevenido muchacho, ambos cayeron al piso, ella encima de él.
- "¿Ying-Fa?" –inquirió el chico sin entender bien lo que estaba ocurriendo, pero su desconcierto se tornó en preocupación en cuanto se percató de la presencia de lágrimas en los verdes ojos de la chica- "¿Pasa algo malo¿Alguien te hizo daño?" –la interrogó impaciente incorporándose para escudriñarla con la mirada en busca de heridas externas.
- "Syaoran…" –las lágrimas comenzaban a fluir ahora que ella se encontraba tan cerca de él, aún colgada de su cuello- "¡Nunca quise realmente decirte que…!" –comenzó a sollozar mientras lo abrazaba con mucha fuerza.
- "Shhhh…" –él correspondió el abrazo y le acarició la cabeza para tranquilizarla- "Entiendo lo que estabas haciendo" –susurró muy despacio mientras sentía como su hombro se humedecía con el llanto de la muchacha, se separó un poco de ella para verla directamente a los ojos- "Pero de una vez quiero que sepas que no vas a lograr deshacerte de mí tan fácilmente" –agregó en tono de broma mientras le dirigía una sonrisa- "Justo en este momento me preparaba para secuestrarte…"
- "…" –Sakura sonrió sin perder el contacto visual con el pequeño lobo- "Tú eres la persona más importante para mí, te amo, Syaoran…" –volvió a refugiarse en el pecho del aludido y se secó el rostro con las manos, acercándose tanto al chico que podía escuchar claramente los acelerados latidos de su corazón.
- "Yo también te amo, Ying-Fa… mi pequeña flor de cerezo" –el joven chino le acarició el rostro tiernamente y muy despacio, sin que ninguno de los dos lo pensara, como un reflejo o un deseo de sus propios cuerpos, se fundieron en un tierno y cálido beso en los labios.
Inmediatamente en ese momento apareció la chica de cabellos azules, con la furia ardiendo en sus ojos cafés, azotó violentamente la puerta para atraer la atención de los otros dos ocupantes de la habitación. El muchacho de ojos marrones se incorporó dándole la mano a su prometida para ayudarla a pararse a su lado, al mismo tiempo que le lanzaba a Zetian una de las miradas más frías que hubiera dirigido en toda su vida, la pekinesa no se quedaba demasiado atrás en el duelo. La flor de cerezo no sabía qué hacer y se intentó alejar un poco del chico de cabello revuelto pero éste la tomó por la cintura y la atrajo hacia sí para desafiar aún más evidentemente a la furibunda joven que estaba inmóvil en la entrada, a pesar de todo, mantenía firmemente su actitud rígida y de aparente indiferencia. Avanzó un par de pasos hacia la pareja y por un momento interrumpió el contacto visual con el chico para dirigir su atención hacia su rival, a ella le recorrió un escalofrío por la columna vertebral.
- "Esto es sencillamente deshonroso" –dijo en chino con una voz frívola para acentuar que quería dejar fuera de la conversación a la japonesa y de la misma forma intentar denigrarla por no dominar el idioma- "Ya consulté con el secretario y el representante legal de la familia Li y me dijeron que el trámite que hiciste no es válido hasta que el niño nazca ¡Y tu hermana ni siquiera está casada aún!" –exclamó finalmente sin poder contenerse.
- "Es sólo cuestión de tiempo" –respondió el aludido en japonés, desafiando a la chica- "En un par de años se podrá concluir y para ese entonces se anulará el acuerdo que se hizo entre la familia T'sing y la dinastía Li" –concluyó seriamente tratando de hacer énfasis para finalizar la conversación.
- "Eso no me interesa…" –insistió la chica hablando en chino, estaba decidida a evitar que la flor de cerezo interviniera a toda costa- "Hablaré con el representante legal de la dinastía T'sing para que pidan adelantar el matrimonio ¡Nos casaremos esta misma noche si es necesario!" –la pekinesa se encontraba al borde de las lágrimas aunque sus interlocutores no podrían decir si era por la rabia o por la tristeza.
- "Usted no puede hacer eso" –respondió tranquilamente, insistiendo en hablar en japonés con la misma terquedad- "Mientras haya iniciado ese trámite, usted no puede pedir que adelanten la boda porque legalmente estoy en proceso de salir de la familia, se tendría que cerrar el expediente y llegar a una conclusión para que puedan abrir uno nuevo."
La joven apretó los labios, inhalando y exhalando profundamente en busca de algo que refutarle pero al no encontrar más argumentos se dio la media vuelta y salió de la habitación, derrotada pero aún sin rendirse. Decidida a buscar ayuda legal para encontrar un hueco, un pequeño detalle que al pequeño lobo se le pudiera haber escapado, eso era todo lo que necesitaba, algún pequeño punto débil en su estrategia por el cual pudiera atacarlo. En la habitación del chico, su novia se liberó de su abrazo, visiblemente preocupada, él intentó decirle algo para tranquilizarla pero ella movió la cabeza negativamente poniéndole un dedo en los labios para interrumpirlo y después caminó hacia la salida. Syaoran la tomó de la mano para detenerla pero ella simplemente le dirigió una mirada tranquilizadora que le decía que confiara en ella. Sakura siguió a la chica de corto cabello índigo y la tomó del hombro para que se detuviera, ésta se soltó con un movimiento brusco y al girarse, la flor de cerezo notó que había lágrimas en sus ojos color chocolate.
- "¿Ching-San?" –dudó ligeramente, hablándole en japonés y acercándose lentamente a ella bajo el riesgo de volver a ser rechazada violentamente- "¿Estás bien?"
La aludida se limpió las lágrimas con el dedo índice de su mano izquierda, asintió levemente y con una cara inexpresiva la tomó de la mano y la arrastró hacia un área despejada de los jardines de la mansión. Tras soltarla en un punto de éste, se alejó unos cuantos pasos, cerró los ojos y soltó un largo suspiro. Inhaló una vez más, profundamente y así, sin más advertencia, la atacó. Sakura no sabía bien qué hacer, esquivó el ataque de artes marciales casi en el último momento tanto por la sorpresa como por la falta de habilidad. Si bien era muy buena en cualquier tipo de deporte y poseía una envidiable condición física, jamás había practicado ningún tipo de deporte de defensa personal o arte marcial además de que carecía de experiencia en cualquier tipo de encuentro callejero (exceptuando una vez en la que fue atacada por unas agresivas compañeras de clase que estaban celosas de su cercanía con Syaoran). La otra sonrió al darse cuenta de esto y enseguida se detuvo, con un elegante movimiento de sus manos hizo aparecer su báculo mágico.
- "Brillante, seco, activo, celestial, masculino" –comenzó a recitar en idioma chino antiguo ante la estupefacción de la japonesa, mientras pintaba en el aire con la punta de éste, de la cual emanaba un líquido azul rey traslúcido y lo usaba como tinta- "Yo invoco los poderes de las laderas soleadas de montaña… ¡YANG!" –las letras se pegaron a su cuerpo transformándola en una criatura varonil de piel azulada y su rojo vestido chino sensual se transformó en un traje azul casi negro con un brillo metálico que escasamente cubría los desarrollados músculos de su figura.
- "¿Qué estás haciendo, Ching-San?" –interrogó la ojiverde sin entender nada- "¿Pasa algo malo?"
- "¿No es evidente?" –preguntó cínicamente la pekinesa, recalcando la falta de agudeza mental de su interlocutora con una sonora carcajada que hizo que quedara al descubierto su blanca y puntiaguda dentadura- "Te estoy retando a un duelo para decidir quién será la esposa del joven Li Hsiao-Lang ¿Qué dices¿Aceptas o te rindes de una vez?"
- "No voy a hacer tal cosa" –afirmó muy segura de sí misma, pero estrujando con ansiedad la llave mágica que llevaba colgada del cuello y metiendo la otra mano en el bolsillo de su falda rosada de porrista donde guardaba sus cartas- "Porque tú no amas a Syaoran."
- "¿Qué dices?" –la criatura cian retrocedió sorprendida pero luego recuperó su sonrisa y se acercó peligrosamente al rostro de su rival tomándola por el mentón para verla fijamente a los ojos, su rostro a escasos milímetros del de ella- "Eso no tiene nada que ver con mi pregunta ¿Aceptas el reto o no?"
- "…" –la joven de mirada esmeralda observó por un instante esos ojos azules, tan oscuros que eran casi negros, haciendo que la pupila alargada y vertical casi se perdiera en el iris, pero a pesar del miedo que le provocaban, pudo distinguir esa tristeza que en otras ocasiones había salido a la luz irremediablemente- "Si no lo amas ¿Por qué quieres casarte con él?"
La insistencia de la pregunta hizo que la criatura varonil soltara el mentón de la chica por la sorpresa y en su pecho una tenue voz le pidió que desistiera de su intento por ganar, que volviera a su forma humana y se retirara dignamente antes de salir seriamente herida. Pero ella sabía bien que no podía evitar salir más destrozada de lo que ya estaba si se rendía, sabía que el aceptar su derrota solamente le causaría más dolor que salir triunfante y es que inclusive la victoria significaba para ella una profunda infelicidad. Se aferró a su tenacidad y a su poder de auto obligación para arremeter contra la flor de cerezo con un ataque corporal combinado con energía interna. La Card Master, se apresuró a conjurar su báculo y defenderse con la carta del escudo, pero éste no resistió por mucho tiempo y tuvo que recurrir a la carta del salto para salir del radio de alcance de la criatura azulosa.
- "¡Deja de huir, chica deshonrosa!" –exclamó profundamente irritada con esa voz grave que no se parecía en lo más mínimo a su voz humana, lanzando cada vez más ataques energéticos con las palmas de las manos color cian- "¡Lo único que podría lavar tu honor después de lo que hiciste en la habitación de Li Hsiao-Lang es derrotarme en combate al estilo tradicional!"
- "¡Yo no hice nada de lo que tenga que avergonzarme!" –exclamó ofendida la joven aunque la contradecía el brillante color escarlata que tiñó su rostro instantáneamente- "¡Y no quiero participar en este ridículo duelo, solamente quiero ayudarte!"
La figura mística y masculina de piel añil y cabello índigo se detuvo abruptamente con los ojos muy abiertos, petrificada con un ataque energético a escasos centímetros del cuello de Sakura. Bajó la mirada miserablemente de modo que el largo cabello le cubría el rostro y se quedó inmóvil, la antigua Card Captor se acercó tímidamente y se inclinó un poco buscando los ojos de su rival de amores. Sus miradas se encontraron y la imagen de la chica de ojos color chocolate reemplazó a la de la criatura azulada, desvaneciéndose en una nube de gas casi líquido y luminoso. Nuevamente su mirada se fijó en el suelo y se dejó caer sobre sus rodillas. Sakura se arrodilló frente a ella y esbozó una de sus más cálidas y amables sonrisas, Zetian no dijo nada, solamente dejó salir las lágrimas que había estado conteniendo desde que todo eso comenzó. Como si la tierra hubiera estado de acuerdo con ella, inmediatamente se desató una lluvia torrencial que cayó sobre ellas.
Notas de la autora
Bueno ya casi llegamos al final, sólo un capítulo más ¿No es eso triste? Jajaja. Muchas gracias a todos los que me enviaron sus comentarios y a aquellos que entraron a ver las ilustraciones en yahoo. Ya me notificaron (gracias Sakura-Selene) que los usuarios externos no pueden verla, así que estoy en proceso de buscar un nuevo host, y de hecho lo encontré: Animexx. El problema es que todos mis dibujos están en calidad "borrador" y me da un poco de pena subirlos ahí, tendrán que esperar a que los pinte en cuanto sepa cómo hacerlo… y con la mala noticia de que murió mi escáner, me temo que este mes no hay actualización de ilustraciones, espero ya tener algo para el último capítulo…
Y sin nada más que decir, me despido esperando sus comentarios, quejas, regaños y peticiones (aunque no todas puedan ser cumplidas… lo siento, Haruko Hinako U), dudas o lo que quieran, ya saben, vía review o a mi correo… que en realidad nadie lo usa, es más fácil por review y de todos modos me llegan ahí. Una vez más gracias por todo su apoyo y simplemente por leer ¡Hasta Pronto!
LunaGitana
