Verdades
Capítulo 23
Yukari estaba casi desnuda frente a sus ojos, se rozaba un poco con los dedos las notables marcas que tenía esparcidas por todo el torso… no las había notado nunca por más pequeñas fueran las prendas que usara… aunque ahora entendía su insistencia de cubrirse ciertas veces…
Era terrible… marcas, arañazos, y hasta algunos moretones aun visibles, indudablemente ahora entendía la razón por la que Yukari había estado en el hospital.
Son horribles… verdad? – dijo Yukari tocándose levemente una marca muy notable que había debajo de sus costillas. Era la primera vez que se sentía tan descubierta, tanto por mostrar parte de su torso a otra persona como por todas sus heridas… aunque estas fueran las exteriores y no las que tenía guardadas en el corazón.
Ryoma trató de volver a pisar la tierra y no mostrarse tan asombrado para no hacerla sentir más incomoda, pero aun no entendía muy bien el porque Yukari le había mostrado eso. Los recuerdos de aquel día en el hospital se le vinieron a la mente, el parecido que le había notado a Yukari con Sakuno… la cara, el cabello… y esos ojos. Pero ahora que había vivido más tiempo con ella notaba que había cosas que obviamente no eran parecidas… los gustos, el carácter…
Ryoma… –
Ryoma despertó de sus pensamientos cruzándose con la mirada de Yukari y una irreconocible sonrisa, tan triste y melancólica, la más triste que jamás le había visto.
Debes estar preguntándote porqué tengo todas esas marcas por mi cuerpo, verdad? –
N-no… no tienes porque contarme nada si no quieres… yo soy un desconocido para ti, entiendo que no puedas tenerme confianza –
Qué? No digas eso! …yo confío en ti… - hizo una pausa – se que nos conocemos hace poco pero confío mucho en ti, enserio! – dijo bajando la mirada sin saber que más decir.
Gracias… -
Yukari levantó rápido la mirada al escuchar aquella palabra y se quedó fascinada como muchas veces por lo apuesto que era.
Cuando… te conocí en el hospital yo llevaba como un mes internada, el médico fue muy bueno conmigo, me atendió muy bien, me conoce desde que era muy pero muy pequeña – dijo Yukari con algo de inseguridad al hablar.
Cómo? Acaso iba al hospital desde niña?... se preguntó Ryoma a si mismo. Luego siguió escuchando a Yukari.
Luego Sato, mi mejor amigo de la infancia me ayudó también en los momentos más difíciles… me escapaba muchas veces con él cuando íbamos a la misma escuela, era muy divertido! …sin embargo… - su sonrisa comenzó a desvanecerse.
Hizo una pausa para tomar aire y continuar.
Cuando llegaba a mi casa todo era distinto, papá… me agarraba y solía golpearme, el no era así pero cuando murió mi mamá parecía que cada vez tenía menos paciencia y se desquitaba conmigo… -
Ryoma escuchaba atento cada cosa que Yukari le contaba.
Luego… mis hermanos tampoco parecían quererme, siempre pensaron que mi mamá me prefería a mí. Entonces un día… yo regresaba de la escuela y papá estaba con mis hermanos, había mucho silencio en la casa y cuando entré, uno de mis hermanos me agarró fuerte y me cargó en sus brazos… -
Yukari apretó los puños en las sábanas tratando de contener sus lágrimas.
Yo pensé que era un juego y me dejé… pero entonces mi otro hermano y mi padre se acercaron hasta donde me tenían alzada. Todos reían y yo también pensaba que era algo divertido, mi hermano me abrazó y me sostenía como nunca, yo estaba muy feliz. Pero luego mi papá se puso muy extraño… me arrancó de los brazos de mi hermano y me llevó con él a su habitación. –
Se detuvo al no poder mantener el habla sin dejar de sentir ese escalofrío recorrerle el cuerpo como cada vez que se acordaba de ese momento.
"Papá?". Le preguntaba con cara de ingenuidad. Su padre se metió al cuarto con ella y cerró la puerta con llave.
"Ven Yukari, ven con tu papá…"
Los grandes ojos rojizos de Yukari sólo miraban con inocencia a su padre, este la agarró de la mano y la sentó sobre sus piernas.
"Se que no he sido cariñoso como padre… y me arrepiento, te quiero mucho hija".
"Yo también te quiero mucho papá!" dijo felizmente, su papá le estaba sonriendo como hace tanto que no lo hacía.
"Me das un beso, hija?"
"Claro!"
Se acercó para darle un beso en la mejilla pero cuando menos se lo esperaba terminó siendo un beso en la boca, su padre le había logrado girar el rostro para que fuera de esa manera y eso la asustó.
"AH! Lo siento!" dijo tratando de apartarse.
"No importa… después de todo… te pareces tanto a tu madre". Terminó de decir con furia naciéndole en los ojos, esa mirada violenta que bien conocía cuando la golpeaba.
"N-no te enojes por favor papá!"
Desde ese día lo único que mi papá hacía era golpearme… nunca entendí el porque, siempre se quejaba y me decía que era mi culpa por recordarle tanto a mi madre… - lágrimas comenzaron a caer de sus ojos – Y todo empeoró a las semanas, mis hermanos también comenzaron a golpearme. Nunca los entendí, ellos… ellos parecían odiarme… a veces me maltrataban tanto que ya ni siquiera podía permanecer consiente –
Ryoma la veía con una mirada expectante, pero no decía nada, Yukari aún no terminaba de hablar.
Por eso nunca quería estar en casa, y cuando llegaba… lo primero que hacía era esconderme en algún lugar, pero al final era inútil – hizo una pausa sollozando – Y siempre me amenazaban, decían que si yo los acusaba con alguien me abandonarían por ahí o me mandarían a un reclusorio…. –
Él único que sabía todo esto era Sato, el siempre trataba de ayudarme… pero… yo nunca permití que denunciara a mi familia… - miró a Ryoma a los ojos – Yo… soy el mismo reflejo de mi madre… a veces creía que me merecía todos esos golpes, sabes? -
Yukari sonrió melancólicamente, tratando de ocultar todos lo que estaba sintiendo, aparentando que no pasaba nada.
Yukari… -
Ryoma no podía creerse semejante cosa… era algo inhumano, su propia familia golpeándola y haciéndola sufrir…
Justo cuando… - prosiguió Yukari - …una noche antes de su accidente me habían dejado más dañada que de costumbre, mi cuerpo ya no resistió, me tuvieron que hacer varias operaciones y quedé internada por mucho tiempo, y cuando recobré la conciencia me enteré que mi papá y mis hermanos habían sufrido un accidente en el auto… -
Ryoma se sintió mal por pensar así, pero sabía que esas personas se merecían eso y mucho más.
Y en ese momento me di cuenta de que estaba completamente sola, sola después de mucho tiempo… Sato ya se había ido, y no me quedaba nadie… - Yukari miró a Ryoma con una sonrisa cálida y dulce - …Entonces llegaste tú… me alegro mucho de haberte conocido Ryoma, eres muy importante para mi. -
Ryoma miró a Yukari sin saber que decir, pero de alguna manera que comenzaba a sentir algo comprometido con lo que escuchaba. Yukari desconocía la razón por la que él estaba allí, y seguramente si lo supiera cambiaría completamente de parecer… quizás eso era lo mejor.
Pero – Yukari bajo la mirada por un momento - …no se que pienses de mi ahora, se que te debo parecer una pobre niña tonta que se deja maltratar, una llorona. No estoy segura de porque te mostré todas mis heridas… seguro te da asco mi cuerpo. -
Yukari… no digas esas cosas… -
Pero! Yo quiero saber que piensas de lo que te conté… por favor, si piensas mal de mi solo di-
Yukari! – gritó casi involuntariamente al escuchar a la chica decir todas esas cosas que de alguna manera lo hacían sentir falso, porque el no era lo que Yukari pensaba – Escucha, yo no tengo derecho a juzgarte, tu no me conoces bien, yo no soy nadie digno de confianza… no deberías creer en mi -
Yukari se sorprendió ante aquellas palabras, en verdad no se las esperaba, y tampoco entendía a que se refería, si Ryoma era el chico más amable y cariñoso que jamás había conocido, aun cuando también era demasiado reservado y se guardaba muchas cosas.
Pero… - intentó hablar.
No, no trates de decirme que soy una buena persona porque… no lo soy. Me conoces poco, no sabes todo el dolor que le he causado a varias personas, y si lo supieras… seguro dejarías de pensar tan bien de mí -
Yukari se asustó un poco.
Es mentira! Ryoma, tú eres bueno! Conmigo lo eres! –
Quizás lo sea pero… mis propios errores me han llevado a ser así, si supieras lo que hice... – hizo una pausa – Soy yo el que debería pedir que me aceptes, no tengo siquiera el derecho de quedarme en tu casa -
Basta! – Yukari prácticamente había callado a Ryoma pero no le importo. – No me importa lo que hayas hecho antes, tu no eres malo… - su rostro comenzó a tornarse rojo - ¿Cómo pudiste abrazarme de esa manera aquella vez cuando me consolaste… si no eres una buena persona? –
Ryoma se sintió fatal, recordaba ese abrazo exactamente como había sucedido y no precisamente como lo hacía Yukari, porque a la que había estado consolando en sus brazos no era a Yukari, sino a un espejismo de Sakuno, soñaba que la tenía entre sus brazos y por eso la había consolado… otra vez había cometido un error.
Dime si eso haría una mala persona! – continuó Yukari – yo pude sentir mucho cariño cuando—
No, tu no entiendes… lo que pasó -
Yukari lo miró expectante.
Mira, yo… tú no conoces la verdadera razón por la que yo vine hasta acá –
No… tu no me dijiste nada, pero supuse que se trataba de algo personal o tal vez de… - hizo una pausa – Ryoma, de casualidad… estás acá por alguien? -
Ryoma no pudo evitar mostrar sorpresa por lo atinada que estaba la pregunta, Yukari también se sorprendió al ver su reacción, al parecer había dado en el blanco, y es que tanto interés en salir, en que ella no fuera la preocupación en su cara… no hacía más que confirmarle eso.
Sí… estoy… buscando a alguien -
Y a quién? – preguntó inocentemente sin esperarse que el tipo de respuesta que le darían estaba por acabar con sus ilusiones… -
A mi novia, bueno… no se si ella siga considerándome como tal… -
Entonces Yukari volvió a la realidad, ese fue el golpe más duro que había recibido en mucho tiempo. La ilusión que se había encendido desde que conoció a Ryoma se apagó y no pudo reaccionar de ninguna manera, tan sólo se le quedó viendo a Ryoma en la misma posición.
Escucha...por eso te dije que no era una persona de confianza, no soy alguien en que debes confiar, aunque agradezco tu amabilidad… -
Pero que tenía eso que ver con que fuera una mala persona? No entendía. Acaso… estaba relacionado con ese… esa "novia", a la que se refería?
Acaso Ryoma estaba así por que habían terminado? Una pequeña luz de esperanza volvió a encenderse, era doloroso y quizás se estuviese haciendo ilusiones por gusto pero… necesitaba aferrarse en que podría ser así.
Ella… te quiere? - dijo Yukari casi sin escuchársele, no sabía como se le había salido esas palabras de sus labios, pero era algo que en verdad necesitaba saber…
Ella… probablemente debe odiarme. - dijo y cerró los ojos imaginándose vagamente en sus pensamientos como Sakuno debió haber reaccionado al enterarse lo que le había hecho, su Sakuno…
Pe—pero como odiarte? – Yukari se exaltó un poco. - Entonces no te quiere! nadie puede odiar de un día para el otro! Si en verdad te quisiera no te haría sufrir de esta manera! –
No te merece, no te merece - pensó para si misma repetidamente, de repente comenzaba a sentir un gran resentimiento por esa persona invisible, aquella que provocaba esas miradas tristes, perdidas en Ryoma, ahora lo sabía, ella era la única responsable…
Te equivocas, ella tiene muy buenas razones para odiarme, querer matarme inclusive – dijo Ryoma.
No, no, de ninguna manera! Nadie puede desear la muerte de otra persona así por así! -
Las reacciones sobresaltadas de Yukari iban en aumento, era como si de repente se hubiera despertado un instinto salvaje dentro de esa inofensiva y tierna chica…
Yo fui el que le hizo algo terrible, ella tuvo toda la razón de abandonarme - trató de hacerla entender y calmarla.
Pero! Nada es razón suficiente como para odiar a alguien! Odiar… es algo muy fuerte, si te abandono debe ser porque no te quiere! -
Pero con eso, Yukari supo que ya había hablado de más. Eso que dijo era realmente lo que pensaba, pero sabía que no estaba bien que se lo dijera de esa manera…
Perdóname… no quise… -
Descuida... - dijo Ryoma.
Pero es que… -
Mira… para que me entiendas, en realidad tendría que explicarte muchas cosas, y… - rió irónicamente - No se si realmente deba contarte, pero no tengas la más mínima duda de que fui yo el culpable de todo, por eso me pasa lo que me está pasando, me lo merezco, y como tal no me quejo de ninguna manera… -
Por primera vez vio en la mirada de Ryoma algo más que soledad y tristeza, vio algo de resignación… y le dolía verlo así, como todos los días ya.
Yo aun confío en ti, no importa que me digas que hayas hecho, habrás tenido tus razones, yo nunca te odiaría Ryoma… -
Aquellas palabras resonaron muy fuerte en los oídos de Ryoma, si no se equivocaba, acababa de decir lo mismo que Sakuno le había dicho poco antes de que sucediera todo… podía ser demasiada casualidad?
Tu cuenta conmigo Ryoma, estoy segura que yo podré hacerte olvidar a esa chica, si, lo tengo que hacer… - pensó Yukari por primera vez con una determinación seria, ya se lo había propuesto antes pero ahora… sabía que en verdad tenía que hacerlo. No podía desaprovechar la oportunidad que la vida le había dado… Sonrió para sus adentros traviesamente… por algo pasan las cosas, no?
Por su parte, Ryoma parecía ya resignado a perder otro día sin salir…
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Por otro lado, en los lugares más ruidosos de la ciudad, una nerviosa y agotada Ann miraba para todos lados como si se tratara de otro mundo. La ciudad realmente era ruidosa!! Y que gente! Muchos la miraban como blanco perfecto para acechar… ¿acaso ese viejito le acababa de guiñar el ojo?
UHG! No puedo creer que al final tenga que darles la razón… sí los necesito chicos!! -
Sus amigos y en especial Kakeru habían insistido en ir con ella hasta Korea, ya hasta habían anunciado que el consejo estudiantil se iría de viaje, pero Ann de ninguna manera estaba dispuesta a que todos perdieran clases en conjunto, ella tenía derecho a unos días libres debido a que exento los exámenes, y decidió usar esas pequeñas vacaciones para ir a ver a Sakuno.
Y aunque tardó mucho en convencerlos, al final Kakeru y Nao hicieron todos los arreglos necesarios con los pasajes de avión para que se fuera lo más pronto posible. Los chicos le advirtieron que no podría estar sola en la ciudad, pero ella insistió en que podía… y ahora se daba cuenta de que sería muy difícil.
Pero ahora lo que tenía que hacer era pensar en buscar a Sakuno lo antes posible!
Concentración! – dijo mientras sacaba el papelito donde tenía apuntada la dirección de la casa de la abuela de Sakuno.
AH! Que calor! – se fue para la sombra y dejó su maleta para recostarse en la pared.
Si no logro encontrarla Kakeru se enojará conmigo! – Puso su mano en su frente – NO! No hice este viaje en vano! –
Veamos… - comenzó a leer la dirección en el papel – hmm… pero que calor hace… lo bueno es que encontré sombra! –
De pronto el sol le cayó completamente sobre los ojos cegándola por un momento.
Aaaay!! Este no es mi día de suerte! – se tapó los ojos y se incorporó para moverse a otro lugar.
Quizás si caminaba un poco más encontraría un mejor lugar, pero grande fue su sorpresa cuando ya no encontró más pared al lado suyo, sino la entrada a una pequeña calle, algo asilada del resto de los edificios, que sería?
Curiosa se acercó lentamente, el ambiente no estaba mal, era tranquilo comparado con el infierno del ruido de afuera, y entonces cuando estuvo dentro de la calle lo vio, era un lugar algo elegante… y esas personas estaban… besándose??
Los ojos se le salieron de órbita y creyó estar viendo mal. Una chica con una falda muy corta y escote provocativo besaba salvajemente a un hombre que llevaba un traje formal.
Mejor me voy – pensó para si misma.
Si no se iba rápido la iban a descubrir y pensarían que los estaba espiando! Dio un paso para atrás y accidentalmente pateo una lata que estaba ahí.
NO! Este definitivamente no es mi día! –
Los chicos miraban con ojos asesinos a Ann, al parecer no les gustó ser interrumpidos.
Ah, ehm… lindo día, no? –
No hubo respuesta por parte de los chicos, sólo reforzaron la mirada asesina, como indicándole que se fuera.
Oh… oh! Sigan sigan! Que la pasen muy bien! Yo… ya me voy! –
Y dicho eso se dio la vuelta para irse a paso rápido, pero cuando dobló en la esquina chocó con alguien, o más bien, con la cabeza de alguien.
Aaay… ay… mi cabeza – se quejó con una mano sobre su cabeza sin percatarse que aquella persona aun seguía al frente suyo, y cuando terminó sus ojos se abrieron de par en par.
Sakuno…? –
Una igual de sorprendida Sakuno mantenía una mano sobre su frente, pero de pronto ese dolor fue lo de menos, el terror que le producía ver a Ann era mayor… es que… no podía ser posible, no…
Había cambiado un poco, Ann la miró por unos segundos más, pero no había duda, tenía que ser Sakuno! Ahora cambiaba su manera de pensar! Al parecer la suerte si estaba de su lado hoy!
Sakuno!! Pero que alegría! No esperaba encontrarte en la ciudad! Y menos tan pronto! …esto debe ser el destino! Apuesto a que nadie tiene más suerte que yo! –
Pero Sakuno permaneció sin pronunciar palabra alguna, en su pecho sintió una repentina emoción, algo que no sentía hace mucho, aun no se creía que verdaderamente se trataba de su amiga...
Pero… la persona que ella buscaba era a Sakuno... y no a Rae, ella… ella no podía ser su amiga de nuevo, ya no, ahora era alguien repugnante, demasiado como para que una persona como Ann fuera su amiga. El brillo que hasta hace poco había asomado volvió a ensombrecerse en su mirada… nuevamente el caparazón, el caparazón que había llevado todo este tiempo para hacerse inmune a los sentimientos.
Yo no soy Sakuno – dijo secamente – Te equivocas de persona. -
Ann se quedó callada por un instante luego de la emoción que había sentido hace unos segundos. Se le hizo un nudo en la garganta… esa mirada… y ese tono de voz eran tan fríos, parecían como si con ellos la hubieran apuñalado.
Sakuno al ver su reacción se sintió extraña… dentro de ella sentía culpabilidad, angustia… cosas que hace mucho que no formaban parte de ella, mas sin embargo trató de permanecer lo más firme posible.
Sakuno! Tu sí eres Sakuno! A mi no me vas a engañar! – dijo repentinamente con una fuerza que no sabía de donde le había salido.
Sakuno comenzó a sentirse nerviosa por el volumen de la voz que Ann usaba, a este paso todo el mundo iba a escucharlas, así que sin más trato de esquivarla y salir del lugar, pero Ann se las arregló para alcanzarla y tomarla del brazo para que no siguiera avanzando, lo único que podía ver ahora era la espalda de Sakuno, la gente de alrededor miraba algo curiosa… pero sin demostrar mucho que estaban viendo.
Que pasa con tigo Sakuno? Te hice algo para que te enojaras?... respóndeme por favor –
Ann comenzaba a desesperarse por esa actitud tan rara en Sakuno, y luego sintió como esta aflojaba un poco la fuerza y se detenía en el mismo lugar agachando la cabeza sin voltear a verla.
No te me acerques de nuevo por favor… Ann –
Y una chispa de esperanza le surgió del interior al escuchar nuevamente a su amiga llamarla por su nombre, aunque aun no entendía el porque de su comportamiento.
Que dices? Pero Sakuno… que te pasa? –
Le soltó la mano, las fuerzas la abandonaron al escuchar a Sakuno hablar con ese tono tan triste, completamente distinto al de antes… pero que le había pasado? …esa definitivamente no era la Sakuno que conocía.
No me pasa nada, sólo aléjate de mi por favor, no se como me encontraste pero… -
Entonces un escalofrío la dejo hecha piedra al plantear la posibilidad… si Ann la había encontrado, entonces... no debía estar sola, y si había venido con… no, no podía ser. Un miedo le comenzó a recorrer todo el cuerpo, por qué se estaba poniendo así? Se suponía que ya había superado esa etapa de su vida, que ya había olvidado todo lo que pudiera sentir por… esa persona, pero acaso… aún le tenía miedo?
Ann desde atrás vio como Sakuno se tensó y pensó de inmediato porqué se había puesto así.
Tranquila… - despertó a Sakuno de su pánico – No vine con nadie… sólo quería venir a verte… -
Sakuno se sintió algo aliviada, pero aun así no quiso voltear a verla.
Sakuno… puedes confiar en mí, yo sólo vine para saber si estabas bien, todos están preocupados por ti. –
Mientras hablaba notó que unos hombres pasaron al lado de ellas, y las miradas que le lanzaban a Sakuno eran demasiado extrañas, ahora que lo pensaba… ¿qué hacía Sakuno en un lugar como ese?... sería que estaba de camino por ahí y e había topado con ese lugar?
No parecían muy preocupados durante todo este año, no? – le respondió secamente mientras volvía a recobrar la compostura – Durante todo este tiempo a nadie le importó saber si yo estaba bien… -
Ann se sintió culpable, en el momento que Sakuno no le respondió la carta ella debió haber acudido en su ayuda, averiguar que había pasado con ella…
Perdóname, perdón, yo no-
Eeey Rae! – gritó un hombre desde lejos interrumpiendo lo que Ann iba a decir - Ven para acá linda, hace mucho que no te veíamos! Jajaja -
Al lado, el hombre iba acompañado por una chica de unos años menos que él, pero no parecía estar forzada más bien estaba muy sonriente abrazándose del mayor.
Rae? – se preguntó Ann mentalmente. No le gustó para nada la manera en como ese sujeto le había hablado a Sakuno, parecía que la estaba invitando a…
Un gran silencio se hizo en el ambiente, y Ann con miedo comenzó a darse cuenta con mayor detalle del lugar, era… ¿un bar?
Sakuno… ese sujeto te estaba hablando a ti? -
Sakuno aun seguía volteada de espaldas. Ann esperaba que volteara y le dijera que lo que pensaba no era cierto.
Por eso te dije que no te me acercaras, yo… ya no soy la misma… -
No, no podía ser. Eso tenía que ser una broma, una muy mala.
Pero! Estás loca! – se salió de sus cabales, no podía aceptar tal tontería por parte de Sakuno – Por qué?... tú no… -
Entonces Sakuno comenzó a voltear, Ann ya estaba llorando y lo hizo mucho más cuando volvió a mirar a su amiga. Sakuno había vuelto… su mirada, sus ojos rojizos asomaban lágrimas y en sus labios se formó una sonrisa triste.
No merezco que te preocupes por mí Ann… no me lo merezco –
La dureza y frialdad de hace unos momentos había desaparecido, y nuevamente parecía tener a su dulce y frágil amiga en frente de ella. Y sin más se lanzó a abrazarla. Sakuno se quedó sin saber que hacer, hacía mucho tiempo que nadie la abrazaba de esa manera y no tenía idea de cómo reaccionar.
Felizmente no había nadie que las viera, la coraza se había quebrado.
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Notas de Gravi y Hibari:
En resumen en este capi nos cuentan un poco más la vida de Yukari y el porqué de su comportamiento y sufrimiento. Y se quedó interesante, Ann encontró a Sakuno! Ryoma lleva tiempo buscándola sin suerte, y Ann la encontró el mismo día que llegó… ¿ahora que pasará?
Les agradecemos a las personas que nos dejan review, sin ustedes definitivamente no continuaríamos escribiendo, nos alegra saber que aun nos siguen y que les gusta la historia. Prometemos ya no desviarnos del Ryosaku, pronto se volverán a encontrar.
Gracias a:
ASDF
laxikita12
yo
polin
Hiikarii.chan
Belex-chan
TaTaN (obvio que nos acordamos de ti! n.n!)
Tsuki chan
-
Muchísimas gracias enserio! Esperamos seguir contando con sus reviews.
Sin más que decir, nos leemos luego!
