Comenzando a Aceptarlo

Capitulo 28

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Cuando llegaron al bar ya estaba lleno de gente, la música y las risas se escuchaban por todos lados, era un ambiente muy animado.

Seguro hay mucho trabajo para todas hoy. – dijo Kyo

Si, las chicas se ven muy ocupadas, que bueno que hoy descanso! –

Vamos a la barra a pedir algo, y ya más noche podemos incluso pedir un cuarto! – dijo Kyo mirando complicemente a Haine.

Ah! Tonto! Seguro siempre estas pensando en eso! –

Yo se que quieres… – dijo poniendo una cara seductora y tomándola de la cintura.

Pues no sabes nada – dijo Haine acercándosele para robarle un apasionado beso que duró unos segundos hasta que la chica se percató de algo.

HEY! Donde está Sakuno! –

La buscó casi con terror, esperando que su descuido no hubiera hecho que su amiga entrara sin ella.

Sakuno!!! – exclamó al notar que su amiga ya caminaba dirigiéndose a la barra de bebidas. – AH! – pero rápido se tapó la boca con las manos al ver la mirada asesina de Sakuno desde donde estaba.

Acababa de gritar su nombre en público! Ojala nadie la haya escuchado!!!! Miró para todos lados nerviosa y al comprobar que todo mundo seguía metido en lo suyo, le dirigió unos gestos de disculpa a Sakuno desde lejos, pero esta poco caso le hizo y fue directo a un asiento en la barra. Haine se apresuró por alcanzarla y sentarse con ella.

Lo siento!!! –

Pero su amiga no contestaba, desde lo sucedido con Ryoma estaba muy extraña.

Hola? Me estas escuchando? –

Ah! Perdóname Haine… no estaba prestando atención… -

Hmm… él está aquí? – preguntó sin necesidad de aclarar a quien se refería.

Sakuno buscó con la mirada intentando no parecer muy interesada, pero la verdad es que se moría de nervios. ¿Qué le estaba pasando esa noche? …Quién sabe, pero de lo que estaba segura era que no estaba siendo la misma de siempre.

Tonta, te estás poniendo nerviosa por nada… - pensaba para sí.

Pero su cuerpo era otra cosa, Haine miró a su amiga de reojo, y esta temblaba un poco.

Ah! Mira! Ahí está. – dijo como si de algo bueno se tratara.

Sakuno fue girando lentamente de reojo hacia donde había mirado Haine y allí lo vio. Ryoma estaba sentado en una de las mesas del centro, con una copa entre sus manos y una botella al lado. Esto sorprendió a Sakuno… ¿había estado bebiendo? …algo no le gusto nada al ver eso. ¿Preocupación acaso?

Apartó la mirada molesta en cuanto los ojos de Ryoma se posaron en los de ella. Su cara estaba toda roja de nuevo y esta vez ya no podía ocultarlo. Ni loca pensaba voltear de nuevo. Nerviosa pidió algo de beber al mismo tiempo que Haine y Kyo y el encargado dirigió a cumplir su orden.

Agh… esto es el colmo… - murmuró para si misma, como podía Ryoma causarle tantas sensaciones diferentes aun después de todo lo que había pasado?

Por su lado, Ryoma sonreía abiertamente, cuando sus ojos y los de Sakuno se encontraron sintió tocar suelo y a la vez el cielo. Cada vez que ella lo veía era así, ansiaba tanto poder atraer su atención, saber que al menos notaba su presencia, necesitaba estar cerca de ella. Miró hacia su botella casi vacía, no le importaba si tenía que emborracharse o tomarse todos los tragos del lugar, llevaba varias horas esperando a que llegara y había valido la pena, ahora la volvía a tener cerca, y aun seguía lo suficientemente sobrio como para hablar con Sakuno.

La miró de nuevo, estaba de espaldas y hablando con su amiga, que de vez en cuando lo miraba de reojo.

No vas a ir a hablarle? Está mirando hacia acá. – dijo Haine.

Sakuno trató de mostrarse indiferente y tomó un sorbo de su bebida.

Te equivocas si piensas que vine para verlo. –

¿Cómo? Ay! Quien te entiende! –

Pero es que Sakuno no necesitaba que le dijera que Ryoma estaba mirando hacia donde estaban, podía sentir claramente sus ojos dorados clavados en ella, siempre lo había sentido, sólo Ryoma causaba ese efecto en ella… y era agradable… un momento, que le estaba pasando? Cuando es que esa sensación se había vuelto agradable?

Sintió algo de coraje, y lo único que atinó a hacer fue tomar de una sola vez todo el vino que tenía en la copa, sin dejar una sola gota, asustando a Haine a su lado.

Rae! Así no llegas ni a media noche! –

Déjala! Que lo disfrute! – dijo Kyo riendo despreocupado.

A ti no te estoy hablando! –

Y comenzaron a discutir de esa manera que sólo ellos lo hacían, y que al final era como si nada hubiera pasado.

Ah… mi cabeza… - dijo Sakuno en voz baja, estaba algo mareada.

Las consecuencias de semejante acto pronto se dieron a sentir. Bajó la copa casi rompiéndola con la barra al tiempo que respiraba rápido y trataba de pasar el terrible ardor que sentía en la garganta, además del calor que se le subió de pronto.

Ryoma tenía los ojos bien abiertos en sorpresa de lo que acababa de ver, no sabía que Sakuno pudiera beber de esa manera, aunque… luego de ver los movimientos y expresiones que hizo, supo que no era así y no tenía que preocuparse mucho, incluso le pareció adorable. Luego vió como la chica se levantaba de su asiento.

Voy… a tomar un poco de aire – dijo Sakuno mientras intentaba ponerse de pie, cosa que felizmente logró, era lo último que le faltaba, parecer ebria frente a él.

Te acompaño! – se ofreció Haine.

No… puedo sola. – respondió Sakuno y se dirigió hacia una de las áreas despejadas del lugar, cerca de una gran ventana.

Ryoma no perdió oportunidad y la siguió.

Sakuno se apoyo en la ventana y se despejó los cabellos de la cara por un momento, estaba toda mareada y algo fuera de sí. De pronto escuchó a alguien venir y no quiso voltear, sabiendo quien era.

Ni uno decía nada, pero Sakuno de inmediato notó que Ryoma no le quitaba los ojos de encima y sintió una increíble incomodidad. ¿Por qué él no se iba? No quería demostrarle su debilidad, así que siguió mirando hacia afuera como si no hubiera notado que llego.

Ryoma ya sabía a qué actitud tendría que enfrentarse y que no sería fácil. Así que se acercó y se apoyó en la ventana de al lado suspirando levemente.

Sakuno lo vio de reojo. ¿Eso significaba que no se iba a ir? Hubo unos minutos más de silencio cuando de pronto lo escuchó decir…

Aquel hombre… ¿lo quieres? –

Pregunta más directa no podía haber. Sakuno volteó de una vez y lo miró algo incrédula, olvidándose por un momento de la incomodidad que sentía con su presencia.

¿Lo quieres? – Ryoma volvió a preguntar.

La chica notó cierta tristeza en su voz, eso… y miedo.

Yo… no tengo porque decírtelo. – respondió apartando la mirada hacia un lado.

Pero la confusión la estaba matando. ¿Porqué no le había dicho que sí y terminaba con todo eso de una vez?

Ryoma se sintió aliviado de que no le dijera que sí, pero tampoco se quedó tranquilo. Sin embargo no dijo nada.

Sakuno vio la oportunidad perfecta para irse… pero la razón por la que había ido esa noche…

Viniste hasta aquí sólo para preguntarme eso? – dijo algo alterada - ¿No sabes en donde te encuentras? ¿No sabes todo lo que las que trabajamos aquí hacemos? –

Pero Ryoma se mostraba en cierta manera tranquilo, lo que desesperaba aun más a Sakuno.

¿Creíste que me apartaría de ti por el hecho de que trabajes aquí? –

Pues deberías hacerlo. Yo ya no soy esa chica ingenua y a la que todos creían perfecta. – hizo una pausa. – Tú querías aprovecharte y ser el primero en todo, y diría que lo lograste, si no fuera porque nunca me tuviste... – se apartó de la ventana. – Ahora trabajo aquí, así que supongo que ya no te debo interesar. –

¿Piensas que ese era mi objetivo? ¿Qué quería sólo tu cuerpo? – dijo apartándose también de la ventana. – Debí imaginármelo… – dijo mirando fijamente esos ojos rojizos. – No sé qué cosas pudiste haber hecho, pero no creas que por eso me dejarás de interesarme, yo aun quiero estar contigo. Es más… - dio un paso hacia ella. – si te dijera lo que estoy pensando en estos momentos seguro me matarías. –

Sakuno se sonrojó al instante al ver esa mirada, la reconocía, la había visto tantas veces antes.

No te me acerques… - le advirtió

Sabes cómo me haces sentir, te lo dije muchas veces mientras te tenía conmigo, en mis brazos... –

Que era todo eso? Cómo podía Ryoma tan repentinamente cambiar de actitud? Cómo podía estar hablándole de esa manera como si nada? Acaso… estaba loco? El calor en su cara se estaba volviendo ya insoportable.

Te amo Sakuno. Y es de verdad, yo nunca busqué acostarme contigo, aunque la oportunidad se presentó más de una vez… - de pronto bajo un poco su tono de voz. – Sin embargo en estos momentos… me muero por hacerte el amor… -

Sakuno no supo ni cómo se sintió al escuchar esas palabras que la llevaron a un estado en el cual hace mucho tiempo que no caía, era una sensación como de fascinación que apresaba todo su ser.

Pero por sobre todas las cosas… - continuó luego de un rato. – Te quiero a ti, como persona, como la persona con quien quiero pasar el resto mi vida, más allá de cualquier cosa, no me importa lo que pudieras haber hecho. – La verdad no era agradable imaginárselas, pero las ignoraría, sólo quería estar con ella. – Para mi sigues siendo la persona de la cual me enamoré. –

Po—por qué dices esas cosas!? – dijo apartando la mirada.

Porque es la verdad. –

Y no me importa con quien tenga que enfrentarme. Suena egoísta pero jamás permitiré que ese hombre vuelva a tocarte, no puedo… no puedo. – Apretó los puños fuerte y Sakuno volteo en ese instante.

Que estás diciendo? Kaname… él es una persona muy distinta a ti! –

Si ese hombre te conoció aquí debe ser una de esas personas que solicitaba este tipo de servicios. –

Tú no lo conoces, no puedes hablar así de él! –

No es necesario conocer a alguien! con saber que viene aquí a buscar—

Se tragó sus palabras, lo menos que quería era ofender a Sakuno. Trató de tranquilizarse.

La chica supo de inmediato que era lo que Ryoma se había callado.

Tú no tienes derecho a reprocharme nada, eres peor persona que los hombres que vienen aquí. Además no se te ha de haber hecho difícil reemplazarme rápido, seguro ya tienes a alguién más con quien divertirte. –

A Ryoma le chocaron esas palabras mucho más de lo que imaginaba. En sus pensamientos aparecía Yukari y aquel beso, sus labios ahora parecían quemar. Pero no había porque sentirse mal, él no tenía nada con Yukari… ese beso fue sólo un accidente.

No es así, yo sólo te quiero a ti, y nunca nadie podría reemplazarte. –

Mentiroso! No te creo nada! –

¿Otra vez discutiendo? Esto parecía no tener fin…

Por favor créeme! Fui un mentiroso, un hipócrita, lo admito, pero el hecho de que te amo es lo más sincero que he dicho en toda mi vida! Jamás mentiría con eso! Te dije todo lo que siento por ti, lo mucho que te quiero y lo que deseo que vuelvas conmigo y—

Entonces porqué no me mencionaste que tuviste un accidente!? – lo interrumpió casi gritando la pregunta.

Ryoma se quedó abruptamente callado. Su accidente… ¿cómo era que Sakuno lo sabía?

La chica se dio cuenta de lo que acababa de hacer, mostrar su debilidad frente a él otra vez, mostrar interés por la persona a la que debía aborrecer y a la que le había dicho que lo odiaba. Pero quería saber… en verdad quería saber.

¿Cómo te enteraste? –

Eso no te importa! – dijo armándose de fuerza para continuar. – Si realmente dices que me quieres y que jamás volverás a ocultarme nada, entonces por qué no empiezas por decirme que rayos fue lo que te pasó que no llegaste antes!? –

Era como si con eso se hubiera quitado un gran peso de encima, estaba agitada, herida en el orgullo, pero al fin había dicho lo que quería.

Ryoma mostró sorpresa a sus palabras y de alguna manera sintió… ¿esperanza? Entonces Sakuno por fin estaba mostrando interés en lo que pudiera decirle? ¿Lo iba a escuchar?

Estuviste a punto de morir y no pudiste sólo decírmelo? En lugar de eso vienes y me dices mil palabras, me arrinconas y me miras de una manera que me hace ponerme así! – dijo Sakuno todavía agitada y roja de la cara.

Así… ¿Cómo? –

Tenía que preguntar, aunque no había necesidad, el había visto cómo Sakuno casi se deja llevar, sus gestos, su cara sonrojada… era por todo eso que no había perdido la poca esperanza que tenía.

Ya nada… olvídalo. –

Todavía… reaccionas a mis caricias Sakuno? – le preguntó en un tono suave y calmado.

La chica abrió grande los ojos y sus mejillas estaban más rojas que antes, esa pregunta no se la esperaba, y la respuesta era más que evidente, pero no se dejaría vencer.

C-claro que no! – apartó la mirada bruscamente a un lado y cerró los ojos.

Mi accidente… - comenzó a relatar. – No sé cómo te hayas enterado pero... el mismo día que ocurrió todo, cuando te fuiste de la preparatoria, salí a buscarte, pero al no encontrarte me alteré y fui a buscar a los chicos, ahí Ann me dijo que te habías ido, que te acababas de enterar de todo… - el corazón le dolía al recordar, como si lo estuviera viviendo nuevamente. – Entonces me desesperé y temí lo peor. Salí corriendo y la misma desesperación no me dejó ver que venía un auto y me llevó por delante… -

Sakuno lo miró, sin decir nada aun, como indicándole que continuara.

Luego de eso no recuperé la conciencia hasta varios meses después, y de eso le siguieron meses de recuperación, terapia y todas las demás cosas que se necesitaron para devolverle la movilidad a mi cuerpo… para cuando me di cuenta ya había pasado un año y todo ese tiempo lo perdí inútilmente en una cama de hospital, sin la posibilidad de hacer algo. – el recuerdo de todas las sensaciones y pensamientos que cruzaron por su cabeza en esos momentos parecía volver con escalofriante similitud. Y era algo irónico, recordaba que los tipos de la apuesta le habían dicho que si no lograba conquistar a Sakuno tendría que dejar el tennis, y aunque lo logró, desde que ella se fue... no había vuelto a tocar una raqueta.

Ryoma se veía abatido, frustrado, como si estuviera teniendo una batalla interna.

Y no tenía ni la más menor idea de las cosas por las que estabas pasando, yo sólo podía quedarme ahí postrado, esperando a que me dieran de alta, cosa que parecía que nunca iba a llegar. – Recordaba cada noche de incesante dolor en todas sus extremidades, la imposibilidad de dar un solo paso.

La chica seguía en silencio escuchando todo lo que Ryoma le estaba contando.

Si no quise contarte esto primero fue porque – continuó el chico. –…temía que lo consideraras como una manera de darte lástima, que pensaras que era sólo una excusa, y además porque… - sonrió débilmente. – cada vez que estoy frente a ti me convierto en un tonto, un total irracional… no puedo ni pensar lo que debo decir, las palabras sólo salen. – la sonrisa creció, como si se estuviera riendo de sí mismo.

No tienes porque decirme eso, hagas lo que hagas no va a funcionar, nunca más me dejaré engañar por alguien como tú… -

Sonaba firme y desafiante, pero a la vista no daba esa apariencia, parecía una niña haciendo pucheros, y ni hablar de esa cara toda sonrojada y ojos cristalizados, de daban un aspecto adorable.

Ryoma no pudo borrar la sonrisa que se le había formado en los labios, era cómo ver a su Sakuno, la de siempre.

Déjame demostrarte que te quiero, déjame volver a enamorarte… conóceme y date cuenta de que todo esto es enserio. Lo más verdadero de todo el mundo. –

Ninguno apartó la mirada del otro. Sakuno sentía algo extraño en su pecho… ¿emoción quizás? Algo impulsivo que hacía latir muy rápido su corazón. Y Ryoma con la esperanza dependiendo de lo siguiente que pudiera decirle la chica, parecía ya una competencia de miradas en la que ninguno estaba dispuesto a decir la siguiente palabra.

Sin embargo ambos tuvieron que ahorrarse el hecho de ceder al escuchar ruidos en el lugar que los hicieron perder la concentración. Se escuchaban voces, murmullos, pequeños gritos o eran… gemidos?

Tanto Sakuno como Ryoma parecieron darse cuenta al mismo tiempo. Ryoma parpadeaba algo asombrado, pero Sakuno puso una cara como entre horrorizada e inocente.

Aahhh… sí… dame más… - se escuchaba repetidamente desde el cuarto de al lado, la puerta estaba descaradamente abierta.

Sakuno casi saltó de donde estaba al tiempo que volteaba ya no sabiendo de qué otro color ponerse por tan penosa situación junto a la persona con la que menos ganas tenía de pasarla.

Yo—yo me voy! – dijo caminando nerviosamente directo hacia donde estaba antes, tan rápido que pronto desapareció de la vista de Ryoma.

Este reaccionó muy tarde y parpadeo un par de veces. Apenas estaba asimilando lo que acababa de pasar, y después de unos minutos, estalló en risa. Eso era increíble! No podía creerlo! Se seguía riendo tanto que le dolió el estómago. La pareja del cuarto de pronto cerró la puerta, seguro tanta carcajada los había molestado.

Ryoma rió divertido, aquello era claramente como esa vez… en el cuarto, la televisión encendida, la pelea por el control remoto y el dichoso canal porno. Esa había sido una de las situaciones más divertidas que había tenido con Sakuno, su cara horrorizada y con un toque de inocencia eran la misma de esta vez.

"Ehm...acaso esa chica está..."

Recordaba la reacción de Sakuno en aquella ocasión. Nunca iba a olvidar ese momento.

Dios… espero que no se haya puesto de mal humor de nuevo… - le seguía dando gracia la situación pero decidió que por hoy era mejor salir del lugar.

Se dirigió a la salida y no fue difícil divisar a Sakuno, estaba de nuevo con Haine y no lograba verle la cara, pero por la manera en que tomaba agua y sus movimientos evidenciaban su estado. Antes de salir volvió a su mesa donde sus bebidas seguían, después de todo, tenía que pagar.

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Un nuevo día llegó. Cerca de una de las plazas principales de la ciudad estaba un café muy elegante en el cual se encontraba Kaname y su viejo amigo de siempre, Andrew, aquel que lo había llevado a conocer el bar donde trabajaba Sakuno. Ambos tomaban un café en una de las mesas que daba vista a la calle.

Bueno. – dijo Andrew – Ya quita esa cara, si esa chica cortó contigo es porque no quiere seguir engañándote y para ser sinceros, yo ya lo sospechaba, nunca pareció demostrar real interés por ti. –

Rae oculta muchas cosas… - dijo volteando hacia la ventana con una mirada melancólica.

Pero amigo, deberías tratar de buscar otros ambientes, ahora que estás libre, ya no tienes más responsabilidad… disfruta la vida un poco! –

Fue eso exactamente lo que me dijiste cuando llegamos a este país, y fue precisamente cuando la conocí… en el lugar al cual me llevaste. –

Sí, eso es cierto. – dijo después de beber un poco de su café. – Y no me importaría decírtelo de nuevo. Disfruta de la vida hombre! Hay muchas chicas que se morirían por andar con un tipo como tú, hombre exitoso, de alta posición, adulto responsable y enfermamente fiel. – rió ante lo último.

¿Qué me propones entonces? Que vaya a buscar a otro lugar a alguien que quiera estar conmigo de forma desinteresada como lo hizo ella? …si le andas diciendo esas cosas sobre mí a cualquier chica lo dudo mucho, somos adultos Andrew. –

Sí, lo sé… - movió la mano en señal de detener a Kaname con todo el palabrerío. – Entonces deberías volver a Inglaterra, claro! Qué hay de esa chica linda que te ayuda con el consultorio? Es un bocado seguro! –

Mollie no es un bocado, ni para mí ni para nadie, apenas es una joven que acaba de terminar su carrera de médico como para involucrarse con alguien… y menos conmigo. –

Jajajaja, siempre tan correcto, pero no me vas a decir que no te has dado cuenta que está loca por ti. –

Kaname guardó silencio por unos momentos, recordando a la chica de cabellos negros como la noche, sus grandes ojos azules y aquél delantal blanco que siempre llevaba puesto. No era ciego para no darse cuenta de que era una chica linda. Pero sólo podía verla como una joven aprendiz a la cual inculcarle conocimientos.

No, de ninguna manera, Mollie es una chica muy responsable. –

El ser responsable no quita el hecho de saber amar. Vamos, tú mismo lo sabes. –

Entrecerró los ojos pensando, tratando de reflexionar sobre el tema, pero se obligó de inmediato a despejarse de eso puesto a que no era lo principal en ese momento, y Mollie no era ningún problema para él, tan sólo era una chica a quien le había tomado mucho cariño y se estaba haciendo cargo de su consultorio en esos momentos, ya era toda una doctora.

No es ella quien me preocupa ahora, Andrew… dejemos de hablar de Mollie que no tiene nada que ver con el tema. – miró directo a su amigo indicándole la seriedad de sus palabras.

Entonces ¿qué es lo que planeas? Quedar sumido en esa depresión y nada más? Te creía más inteligente y maduro, Nathan. – ya había terminado su café y miraba a su amigo de frente. – Debo reconocer que esa chica, Rae, es una belleza, pero obviamente te quedaste prendado y no está mal… pero ella misma te dijo que no quería saber más de ti, aun sabiendo todo lo que se pierde sin ti. – hizo una pausa. – Es una de dos: O realmente le diste lástima y no quiere seguir jugando contigo o… hay alguien más en su vida. –

Kaname reaccionó algo sorprendido por lo directo de las palabras de Andrew, pero luego de escucharlas se tomó unos segundos para asimilarlas. –

Bueno, veámoslo desde otra perspectiva, hablemos claro, quizás lo que pasó fue que quiso encontrar una buena excusa para terminar contigo e irse con otro. – continúo su amigo.

Qué… qué insinúas con eso? – ahora sí le clavo los ojos de sorpresa, como si hubiera mencionado al demonio.

Es claro lo que dije, que puede ser que ya tenga a otro hombre a su lado y quiso terminar contigo cuanto antes. No es lo que hacen las chicas de esos lugares? –

Cómo puedes decir eso!? – dijo alterado y mirándolo con ojos poco amigables. – No vuelvas a decirme algo así, ¿oíste? –

Está bien pero... no fuiste tú quien me dijo que la viste hablando con un hombre la última vez que fuiste? –

Y de pronto la insistente, penetrante y desafiante mirada de esa persona se le vino a la mente. Andrew notó el cambio de expresión.

Ya ves? Y si tu Rae estaba tan nerviosa, no se te ocurre que algo pasó ahí? –

Sé más claro… - Kaname comenzaba a mostrarse interesado.

Si se tratara de una simple aventura no se habría puesto como se puso, tú mismo me lo contaste, no sabe mentir muy bien. Y si tú estando allí te sentiste prácticamente devorado por esa otra persona, algo debe significar Rae para él, no? …pudieron haber sido celos… - terminó de decir en tono melodioso.

Ahora que lo dices… -

Miró hacia la ventana nuevamente, como si pudiera sacar imágenes de ella y recordaba una vez más el momento, la sorpresa de los dos, Rae casi temblando, unos ojos que jamás había visto en ella, y luego las miradas desafiantes y duras de ese chico.

"Vino preguntando por una dirección pero… sólo eso."

Andrew vio a su amigo muy concentrado. Kaname comenzaba a indagar más en el asunto para sacar sus propias conclusiones.

¿Ya ves? Yo no estuve ahí pero parece que tú mismo ya lo estas pensando, apuesto a que fue la típica escenita de "Te encontré con las manos en la masa." –

Pero Kaname no lo escuchaba, se había quedado ahora con la duda y con una sensación amarga, planteándose la posibilidad de que Rae había estado con otro hombre. No… eso no podía ser. La semilla de la duda se había sembrado, y con lo obstinado que era ya nada ni nadie podría sacársela de la cabeza, al menos hasta llegar al fondo del asunto.

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En el departamento, Yukari se dirigía a la habitación de Ryoma, aun estaba en su ropa de dormir, puesto a que era de mañana.

Ryoma? – preguntó en tono musical

El chico se miraba al espejo en la zona del golpe donde ya casi no se veía la marca. En eso se percató de la presencia de Yukari y le lanzó una pequeña sonrisa para luego seguir con lo del espejo. Esta quedó algo alucinada, era su idea o... Ryoma acababa de sonreírle? Algo no andaba bien ahí…

Este… quieres el desayuno? Ya está listo… -

Si, muchas gracias, enseguida voy. –

Dejó el espejo y se sentó en su cama abriendo uno de los cajones que tenía en su velador. Yukari se quedó en el mismo sitio, los movimientos de Ryoma ahora le parecían hasta rápidos. Lo veía cambiado. El chico de ojos dorados volvió a mirarla.

Pasa algo? –

Eh? AH! N-no! No pasa nada! Ya voy a servir… servirte! –

Y se fue de la habitación sintiéndose aun un poco extrañada… ¿por qué había algo que no le cuadraba bien?

Debe ser mi imaginación… - se dijo golpeándose suavemente la cabeza y se dispuso a servir el desayuno.

Cuando estuvieron en la mesa el silencio de siempre se formó entre los dos, aunque esta vez no era tan incomodo, bueno, al menos para Ryoma que ingería tranquilo lo servido en la mesa pero Yukari ahora era un manojo de nervios y confusiones.

Ayer no había visto al chico cuando volvió de aquel bar… eso quería decir que no lo había visto desde el beso… Se sonrojaba levemente cuando lo recordaba, pero cuando levantaba la mirada hacia Ryoma lo veía normal, comiendo como siempre, como si nada hubiera pasado! Acaso tan poca importancia le había dado?

Yukari… - Ryoma rompió con el silencio.

Dime! –

Sobre lo de ayer… -

S—si… pasa algo? – agachó la mirada para que no viera que estaba totalmente roja.

No quiero que me malinterpretes, yo… sabes que no puedo corresponderte, si es que no me negué a recibir ese beso fue porque me tomaste por sorpresa y yo—

"Ese beso"… ¿por qué le pareció tan frío dicho de esa manera?...

Pero… yo…. Sabes lo que siento por ti Ryoma… es… -

Déjame terminar porfavor. – la miró tranquilo, no quería asustarla ni quedar como un cretino. – Tú sabes que yo amo a una sola persona… -

Sí.. eso ya lo sé. – miró con desagrado hacia un lado al escuchar nuevamente de Sakuno, otra vez en la conversación como por arte de magia.

Se que no te cae muy bien… -

N-no… yo no… - Yukari parpadeo sorprendida… ¿es que acaso había sido tan obvia? Que vergüenza.

No tienes porque ocultarlo, no me molesta, en serio. Después de todo yo tuve la culpa, por permitir que pensaras que yo estaba libre, que tenía una vida común y corriente y que podías haberte involucrado conmigo… te di una imagen falsa. –

N-no! Ryoma, tu no tienes la culpa de nada! Yo fui quien se enamoró de ti por como eres… por cada gesto tuyo, por tu comprensión, por consolarme, por estar ahí cuando más necesitaba a alguien… - dijo sonrojada. – Y yo… te acepto como eres, con todos tus errores, no importa lo que hayas hecho. Así que seguiré intentando, porque te quiero, no, te amo… yo lo sé. – terminó diciendo con una mirada decidida.

Nada te hará cambiar de parecer? – preguntó Ryoma suspirando.

No. –

Volvió a suspirar, esa ya era la segunda o tercera conversación con Yukari al respecto y si con eso no había logrado cambiar su manera de pensar… parecía que nunca iba a poder hacerlo, y lo entendía en cierta manera, quizás Sakuno se sentía igual que en él en estos momentos, con esa persona insistiéndote y tratando de dar lo mejor de si para conseguir siquiera un pedazo de cariño…

Y ayer, yo decidí pelear por Sakuno, se lo dije. –

Yukari trató de no mostrarse sorprendida. Pero no podía negar que saber eso le afectaba.

No me importa si tiene una pareja en estos momentos, quien sea, yo pelearé por ella, me prometí enamorarla, hacerle sentir lo especial que es para mí, no pretenderé otra cosa más… - terminó contándole en un último intento.

No importa! – dijo con determinación.

Ryoma ya rendido se levantó de la mesa llevando los trastes consigo. La conversación había terminado.

Al verlo levantarse, Yukari sintió volver el aire a sus pulmones, respiró con algo de dificultad. Su cuerpo recién asimilaba lo que hacía. ¿¿Por qué sería que primero hablaba y luego pensaba? Sólo esperaba no haber sido demasiado brusca, lo menos que quería era parecer una chica ruda frente a Ryoma, porque fuera como fuera acababa de declararle la guerra a Sakuno.

En eso se escuchó el timbre. Ryoma estaba lavando los trastes y ella… bueno, alguien tendría que abrir la puerta. Se levantó y corrió hacia la puerta, y al abrirla sus ojos se cruzaron con los de un joven muy apuesto. Su cara se ruborizó levemente al contemplarlo por unos segundos. Por alguna razón… le parecía conocido. Y el chico del otro lado de la puerta tampoco decía nada, los dos parecían tan sorprendidos que cualquiera diría que habían visto a un fantasma.

Yukari? –

El chico era bastante apuesto, de cabellos castaños, vestido con un traje de etiqueta oscuro, con la camisa abierta unos botones y mirada profunda, se veía joven… y en verdad le parecía muy conocido…

Sí… soy yo… -

Contestó algo insegura sin quitarle la mirada y el chico de pronto le esbozó una cálidas y enternecedora sonrisa que, insistía, la había visto en algún sitio.

Ha pasado mucho tiempo, Yukari. -

Al permanecer unos minutos contemplando esa sonrisa poco a poco la memoria le fue despertando. Mirada profunda y tierna, la manera de hablar y…

Abrió sus ojos en sorpresa, recordando finalmente. Su voz había cambiado, estaba más grave, su contextura física también… Pero estaba segura, era él, su mejor y único amigo, Sato.

Sato? Sí! Eres tú!!!!! – y un brillo especial y nuevo apareció de pronto en sus ojos, la alegría que sintió en ese momento fue inmensa, debía tratarse de in sueño, uno de los mejores.

Sin esperar un segundo más saltó y lo rodeo del cuello, abrazándolo fuerte, muy fuerte, como siempre soñaba volver a hacerlo. Sato sorprendido y algo apenado por la reacción rodeo el pequeño cuerpo de Yukari abrazándola de una manera más suave, de la manera más delicada que se podía tratarla sólo a ella, pero con el mismo sentimiento de felicidad.

En la cocina y luego de escuchar el timbre y el silencio seguido por alboroto que se hizo, Ryoma decidió ir a ver qué pasaba. Secó los últimos trastes que quedaban y se asomó hacia la puerta en donde se encontró con la escena de Yukari abrazando efusivamente al sujeto que estaba en la entrada.

No podía evitar mostrar sorpresa, Yukari parecía distinta, la alegría que mostraba era diferente a la que había visto hasta ahora.

Sato abrió los ojos sumergido en los suaves cabellos rubios de Yukari para cruzarse con los ojos dorados de un hombre desconocido viéndolos desde el pasillo.

---TBC---

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Notas de Gravi y Hibari

Haber? Quienes son unas autoras buenas y dedicadas?

(grillos)

EHM... sí, somos nosotras! (?) ...hahaha, no, la verdad es que nos hemos esforzado por no tardarnos en actualizar, y ya van tres capis! Esperamos seguir así con los pocos capítulos que quedan! POM POM POM! Resumamos este capi: Sakuno comienza a aceptar a Ryoma, o eso parece. Kaname sospecha que podría haber alguien más.... y por último, Yukari sigue igual de insistente, pero su amigo de la infancia (que ya se había mencionado en el capítulo "Verdades") apareció de repente!

Y ENSERIO! El próximo capítulo estará GENIAL! hahaha, habrá algo Ryosaku :D! pequeño momento pero lo habrá! Y nos morimos de ganas por escribirlo! Hehe, comenzaremos pronto y como siempre, esperaremos sus reviews con ansias para publicarlo!!!! AW! nos da muchísimo gusto que nos sigan leyendo... sólo por ustedes es que decidimos terminar este fic. Muchísimas gracias, esperamos seguir leyendo sus reviews que tantos ánimos nos dan!

Nos vemos en el próximo capi, que esperamos subir pronto.

Besos!