Tu nombre

Capitulo 29

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Eran como las 12 del medio día pero para Haine que salía toda desaliñada y con cara de sueño de su cuarto era como el amanecer. Con los ojos casi cerrados por la intensa luz que llegaba desde afuera caminó, sabía que Sakuno estaba despierta por todas las ventanas abiertas que hacían pasar al sol y que prácticamente la habrían dejado ciega si abría los ojos.

Llego a la cocina y a como pudo se sirvió un poco de jugo. Ya despierta por el frío del refresco notó en el sillón de la sala a Sakuno viendo la televisión, con el control en mano, aunque… estaba mejor decir que estaba observando el aparato en sí, porque… parecía un canal de esos molestos infomericales que nadie soportaba, y mucho menos su amiga.

Ehm… Rae… buenos días. – le dijo sentándose a su lado.

Sakuno pareció salir de su transe y se fijó en lo que estaba viendo. Un informecial que parecía no tener fin: "Super Detergente Limpio Mágico Mega Poderosamente Eficaz! Acaba con toda clase de mugre!"

Interesante? – preguntó Haine. – Tal vez podríamos ordenarlo… Jajajaja – dijo bromeando.

Hmm… - suspiró suavemente mientras dirigía una vez más la mirada hacia la pantalla.

Porqué no vamos a tomar el desayuno mejor? –

Sí, está bien. – apagó la tele y se levantó hacia la cocina. - Kyo ya despertó? -

No, y dudo que lo haga pronto, después de lo de anoche… jeje… - en eso recordó la presencia de Sakuno y sabiendo de que humor se ponía cuando le contaba sus travesuras, ni hablar, mejor se callaba.

Pero grande fue su sorpresa al no encontrarse con una cara de enojo. ¿Acaso su amiga estaba sonrojada? Parecía hacerlo ahora con más facilidad, nunca la había visto hacerlo tan seguido.

Sakuno se sintió torpe, ¿por qué volvía a recordar lo que pasó anoche? Todas esas palabras y…

"Me muero por hacerte el amor"

Haine la siguió con la mirada, buscaba un cartón de jugo que estaba justo frente a ella y sacando miles de cubiertos cuando solo eran tres personas.

Uhm… ahora sí me vas a decir que fue lo que pasó que volviste tan… como decirlo? –

Sakuno se sintió al descubierto y disgustada consigo misma por haber sido tan obvia, como siempre.

¿Hablaste con él, no? –

No pasó nada… -

¿Qué te dijo? – dijo ignorando la respuesta de Sakuno y riendo traviesamente.

Haine! Basta de preguntas, no te voy a decir nada! – dijo a la vez que llevaba vasos a la mesa.

EH! Dime! Soy tu mejor amiga, además no es bueno guardarse las cosas… - dijo siguiéndola. – Al menos dime si te dijo lo que tenía que decirte. –

¿Qué se supone que tenía que decirme? – preguntó deteniéndose sin pensar con el cuchillo peligrosamente cerca de Haine.

S-si bajas eso te lo digo… - dijo algo… ¿asustada?

Sakuno bajó el cuchillo suspirando, ignorando el porqué del pánico de su amiga, pero en fin.

Está bien, perdón, pero es que en verdad quiero saber. Ustedes me están matando de la intriga! Cada vez que se ven pasa algo! Hablaron en serio esta vez? Que pasó que saliste toda roja? –

No te importa… - le volteó la mirada comenzando a sonrojarse de nuevo.

Haine estaba muriéndose de la risa por dentro, pero mejor dejar en paz a su amiga, al menos hasta que terminaran de desayunar porque se moría de hambre.

A los pocos minutos salió Kyo, quien se dirigió a la cocina a ver qué hacían.

Buenos días… uhm… desayuno? –

Sí, aunque sólo será algo ligero… - dijo Sakuno sin voltear a verlo debido a que aun seguía toda roja.

Está bien, iré a la ducha. – hizo una pausa y volteó a ver a Haine con una sonrisa traviesa. – Vienes? –

EH! Q-que estás!... No sugieras esas cosas en frente de Rae! – dijo Haine algo alterada y sonrojada a la vez.

Vamos, a ella no le importa, verdad Rae? –

Sakuno al escuchar eso casi tira el plato que traía en la mano.

Eh! ¿Qué?… no, supongo que no… - respondió dudosa y aun sonrojada.

Lo vez? No hay de qué preocuparse! – dijo victorioso tomando a Haine del brazo y llevándola con él.

Sakuno prefirió seguir acomodando la mesa lejos, pero muy lejos de ese baño al menos por un tiempo.

Cuando terminó se fue al balcón en donde recibió los fuertes rayos del sol. Dio una mirada hacia abajo para ver el panorama, había niños jugando, gente con bolsas de compras, señores que parecían traer mucha prisa… pero de entre toda la gente le llamó la atención una pareja de novios.

La chica llevaba alegremente a su novio de la mano mientras los dos reían, caminaban sin parar hasta que el chico la abrazó para darle un beso. Lo que ocasionó que Sakuno suspirara.

Cerró los ojos por un instante y se tocó los labios. Un beso…

Ahora que lo pensaba, luego de Ryoma, el único que la había besado había sido Kaname. Aún cuando había estado con varios, sólo a Kaname le había permitido besarla. Y es que ella tenía reglas que nadie más en el lugar tenía.

Nada de besos, nada de sexo.

No sabía por qué el dueño se lo permitía, tal vez porque la gente solía conformarse con un solo un poco. No quería perder su virginidad en un lugar como ese, a pesar de que ya no creía en el amor… no podía simplemente dejar ir eso tan valioso así como así.

De pronto una brisa cálida ondeo sus cabellos apartándolos de su cara, y recordó sus palabras de nuevo.

"¿Creíste que me apartaría de ti por el hecho de que trabajes aquí?"

"Déjame demostrarte que te quiero, déjame volver a enamorarte… conóceme y date cuenta de que todo esto es enserio. Lo más verdadero de todo el mundo."

Es… un tonto. –

Volvió a suspirar. Sentía una extraña sensación en el pecho.

De pronto salieron Haine y Kyo con tan sólo una toalla cubriéndoles lo que ella no debía ver, parecía que revoloteaban entre sí. Ella tratando de evitar que la atraparan y él corriendo detrás para agarrarla de donde fuera. Cuando se ponían en ese plan realmente parecían enamorados.

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La escena pronto se hizo peculiar. Ryoma veía desde la cocina a Sato y Yukari, este veía a Ryoma, y Yukari… aun estaba en su mundo y no se enteraba de nada. Pero nada podía sacarle la cara de sorpresa a Sato, o más bien de incredulidad.

Yukari al notar la repentina tensión en el cuerpo de Sato, o más bien de su cuello bajó lentamente.

Sato? ¿Qué pasa? —

Sin embargo no tardó mucho en darse cuenta, su propia mente se lo decía y siguió la dirección de su mirada para encontrarse con Ryoma en el marco de la puerta de la cocina y casi se le sale el corazón del pecho.

Ryoma! — Su cara se tornó toda roja, al tiempo que se separaba lo más posible de Sato.

Disculpen – dijo Ryoma algo apenado y dispuesto a irse, pero rápidamente fue detenido por Yukari quien logró alcanzarlo.

No! Ryoma! No es lo que tú piensas! –

¿Lo que pienso?... no sé a qué te refieres, pero está bien, no le veo nada de malo, después de todo es tú casa. –

Le revolvió un poco el pelo sonriendo para luego irse a su habitación y cerrar la puerta.

Quería que la tragara la tierra, se sentía fatal, todo estaba arruinado. Que podía pensar Ryoma??? Así por así no se abrazaba a nadie y ni siquiera había podido explicarle. De pronto se comenzó a sentir muy deprimida…

De vuelta a la realidad recordaba que Sato aun se encontraba en la puerta aun con la misma cara de sorpresa.

AH! Sato!... este… - sonrisa nerviosa. – Espérame por favor… enseguida vuelvo. — dijo entrando a su cuarto rápido.

A los pocos minutos salió vestida y peinada, hasta con perfume y esa alegre sonrisa de nuevo en su rostro.

Estoy lista! –

No dijo más que eso y se lanzó nuevamente sobre Sato para colgarse de su cuello y hundir su cara en su traje. Este le acarició la cabeza, y aunque aun estaba confundido le devolvió el abrazo. De repente Yukari subió la mirada y lo soltó.

¿Vamos a comer algo afuera? –

Algo aturdido, Sato terminó aceptando y luego de que esta lo tomara del brazo salieron del departamento hacia una cafetería cercana. Se sentaron en una de las mesas e hicieron su correspondiente pedido, un jugo para Yukari y un café para él.

Estás muy cambiado! Casi ni te reconocí! – exclamó Yukari contenta y natural, tanto que pareciera que todo lo anterior no hubiera ocurrido.

Sí… creo que cambié un poco. – dijo en tono suave y casi callado.

¿Un poco? No! Es demasiado! Y hasta estás mucho más guapo! – exclamó sin querer en tono alto. – AH!!! Eh… es decir!... – comenzó a balbucear muy apenada.

Su expresión cambió al ver el rostro de Sato puesto a que este estaba muchísimo más apenado. Yukari sonrió, sabía que su amigo era muy tímido.

No es verdad, pero te lo agradezco… -

Siempre tan modesto. – suspiró. – Pero cuéntame! ¿Qué tal los Estados Unidos? Y que hay con tus estudios? Estás de vacaciones?

No, yo… de hecho, ya me gradué. –

En serio!? Felicidades! – dijo muy feliz dedicándole una gran sonrisa. – Entonces ya eres todo un abogado! –

Así es. Los últimos exámenes fueron muy difíciles, entre mi tesis y trabajos extras que conseguía me ocupé bastante tiempo… -

Te admiro mucho Sato… - dijo casi en un suspiro. – Tú si sabías lo que querías y lo lograste! –

Tú sabes bien por qué lo hice. –

Miró fijo a Yukari, esperando que captara lo que quería decir y así fue, la chica sólo bajó la cabeza y tomó de su jugo sin decir nada.

Este… sí, verás… ya no tienes que preocuparte, ya no corro peligro. –

¿Por qué lo dices? –

Es que… mi papá y mis hermanos fallecieron, no fue hace mucho. –

¿Fallecieron? –

La noticia le cayó como un balde de agua fría.

¿Cómo pasó? – dijo mostrando gran interés por saber, simplemente no podía creerlo.

Fue un accidente. – respondió tratando de sonar lo más normal posible. – Pero es mejor así… ¿no crees? Ya no tengo nada que temer y tú ya no tendrás que lidiar más con eso… -

¿Mejor? Pero Yukari, yo fui a estudiar por eso, ellos debían haber pagado lo que te—

Quiso terminar la frase, pero la idea de tener que recordarle a Yukari su pasado no le pareció lo mejor.

No debes preocuparte más, ellos ya no pueden hacerme daño, es más, de no haber estado yo ese día en el hospital quizás… -

Hospital!? –

Sato se sobresaltó de inmediato, la sola idea de que le hubiese pasado algo mucho más terrible de lo que él conocía le aceleraba el corazón de terror.

¿Qué fue lo que te hicieron!? –

Tú lo sabes… - respondió con la mirada baja y apenada a la vez que trataba de sonreír.

Sato no tardó mucho en comprender y eso encendió mucho más la llama de coraje que le producía nada más de acordarse de esas personas.

Perdóname, no debí preguntarte nada, tú no tienes porque recordar esas cosas y mucho menos decírmelas a mí… -

Pero esos hombres se lo tenían bien merecido, aunque no sabía si la muerte era un buen castigo para ese tipo de personas.

No te preocupes. – le respondió volviendo a la normalidad. – Además tenía que decírtelo, para que ya no siguieras odiándolos, no es bueno tenerle rencor a los muertos. –

Supongo. – dijo no muy de acuerdo.

En serio, ya no te preocupes! Me hace muy feliz que hayas empezado a estudiar por mí pero… mucho más feliz me hace que no hayas tenido que enfrentarte a ellos. –

No quería ni imaginarlo… Sato era el único que sabía exactamente todo de ella, de sus maltratos, era la persona en la que siempre había confiado y contado todo….lo quería muchísimo.

Ya no se hable más! Así esta todo tranquilo. ¿De acuerdo? –

Sato respiró hondo tratando de calmarse y así lo hizo, no quería por nada del mundo preocupar a Yukari por lo que sentía en esos momentos, porque en realidad… conocería la parte más terrible de su persona.

Y dime… -

Yukari notó el cambio de tono a uno más serio, al mismo tiempo que notaba la tensión que mostraba Sato al hablarle. Pero desconocía la razón.

¿Él es tu novio cierto? No sabía que ya andabas con alguien… -

Yukari parpadeo con ingenuidad, pero luego cayó en cuenta de a lo que realmente se refería! Lo que sucedió en el departamento.

AH! no, este… sobre lo que pasó… - dijo sintiéndose algo miserable. – No, no tengo novio. –

Miró hacia su bebida apenada y algo nerviosa. Sato se mostró aun más confundido con esa respuesta. En la mente de ambos resonaba la misma frase…

"No! Ryoma! No es lo que tú piensas!"

Pero ese hombre… ¿vive contigo? –

Sí, ya hace un tiempo. – contestó con la mayor normalidad del mundo, sin darse cuenta de que Sato se iba haciendo cada vez más ideas en la cabeza.

Pero finalmente lo captó.

NO! No pienses que yo y él… es decir, no somos pareja ni nada parecido! –

Suspiró fuertemente mientras miraba hacia la calle por el vidrio de al lado.

Qué más quisiera yo que fuera así… -

La expresión de Sato se había relajado un poco al escuchar lo primero, pero con lo que acababa de decir volvió a estar atento.

¿Por qué? –

Ah, bueno… — rió traviesa mientras volvía a apoyar su barbilla en su mano. – Es que… no somos novios formales ni nada pero... tengo una esperanza de que algún día no muy lejano se fije en mí. Él paga la habitación en donde vive… - continuó hablando —…Y no tenemos ningún tipo de relación. - Terminó de decir en un suspiro más prolongado.

Entonces Yukari estaba… ¿enamorada?

¿Esa sonrisa se debía a ese hombre?

El chico ya no dijo nada, estaba totalmente perdido en sus pensamientos.

Sato… ¿Qué sucede? –

Eh? No, no es nada… me alegro por ti. –

Pero… ¿porqué? –

Pues… te vez muy enamorada. –

Ah… sí. – se sonrojó por las directas palabras de Sato. – Estar enamorada es fantástico. –

Sí, lo es. –

Miró risueño a Yukari y bebió otro sorbo de su café.

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Y como en un parpadear de ojos pasó el tiempo. Días, semanas, ahora tan sólo a pocos meses de celebrarse las fiestas de fin de año. La situación había sido distinta para todos.

Ryoma continuaba yendo al bar todas las noches, y si continuaba así terminaría por acabar con todos sus ahorros pero no le importaba, continuaba perseverando y no faltó ni una sola vez, es más… cada vez que se encontraba con Sakuno podría percibir menos y menos tensión de su parte.

A veces tenía pequeños detalles como invitarle bebidas por su cuenta. Sakuno sólo lo veía seria, como molesta y sin querer aceptar nada suyo, pero eso fue sólo al principio, en los últimos días prácticamente había aceptado todo lo que le invitaba.

No la vio trabajar ninguna vez con nadie y eso lo aliviaba bastante, porque si viera algo parecido toda la calma acumulada hasta el momento se iría para abajo.

Por otro lado, Yukari seguía encontrándose con Sato, puesto a que este le dijo que no sabía cuánto tiempo pasaría antes de encontrar trabajo, así que la mayoría del tiempo él iba a visitarla y a invitarla a pasear. Yukari no podía negarse, aun cuando quería estar con Ryoma para evitar que fuera todas las noches a ese lugar, pero simplemente no podía rechazar a Sato. Lo malo era que cada vez notaba a Ryoma más alejado de ella, y no podía permitirlo… sabía que si las cosas seguían así lo perdería para siempre.

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Esta noche en el bar habría una celebración local, era el cumpleaños del dueño y al parecer todo el mundo iría, habría mucha gente. La casa estaba por ser tirada a la ventana.

El cumpleaños del dueño, vaya que si va a ser una gran fiesta. – suspiró Kyo sentado en uno de los sillones.

Dicen que hasta va a haber bebidas gratis para todos! Imagínate! Debemos apurarnos para no llegar muy tarde! – dijo Haine emocionada. – Me tengo que terminar de arreglar! El dueño debe saber lo hermosas que somos las chicas que trabajamos en su bar! –

Sí claro, como si nunca te hubiera visto. –

Pues fíjate que la única vez que me vio fue cuando comencé a trabajar. Y déjame decirte que es un hombre muy atractivo. Hablamos, cenamos… - comenzó a sonrojarse traviesamente. – Y lo invité a que probara que era digna de trabajar ahí – una pequeña risita terminó por desbocar a Kyo quien tomó a Haine de la cintura y la acercó hacia él.

AY! Eres un tosco! – se quejó tratando de moverse pero Kyo no se lo permitió, entonces trató de ver hacia arriba cruzándose con la mirada asesina de su amante.

No vuelvas a mencionar eso, tu eres MÍA recuerda. Te aguanto todo lo que tenga que ver con tu trabajo, pero nada con ese hombre. –

¿Kyo celoso? Y… algo molesto. O eso parecía. ¿Pero porqué? Sí el mismo estaba diciendo que le aguantaba todo lo que tuviera que ver con su trabajo, y eso incluía toda clase de "aventuras".

Hasta Sakuno que miraba un poco más de lejos se sorprendió por esa actitud.

Eh… Kyo, me puedes ayudar con esto? –

Fueron las palabras de Sakuno las que despertaron a Kyo de su repentino enojo.

Por supuesto linda, tú dime – dijo relajándose y soltando a Haine, quién mejor fue a su recámara a seguir arreglándose.

Sólo necesito que bajes unas cajas de mi armario, ahí tengo un vestido que me quiero poner hoy… -

¿Vestido? – dijo sorprendido, nunca la había visto usar uno.

S-si… algún problema? – dijo algo apenada y con cara molesta.

No, para nada, te verás muy sexy. – dijo con una sonrisa traviesa.

Kyo… - dijo con tono de fastidio. Ni ella sabía porque se lo iba a poner, pero era un lindo vestido que Kakeru le había regalado hace tiempo y nunca tuvo la oportunidad de usar.

Si si, está bien… solo bromeaba, trata de comprenderme, entre tú y Haine me están volviendo loco! – dijo dirigiéndose al armario para bajar la caja, la cual le fue muy fácil de alcanzar.

¿Haine y yo? –

Sí, bueno, en realidad a ella le aguanto todos sus caprichos y eso pero tú… en serio que has cambiado! – dijo poniendo la caja en la cama y sentándose ahí mismo.

Eh… a que te refieres? –

Mírate, ya no tienes esa carita de amargada. –

Sakuno frunció el seño algo ofendida.

Jajajaja no! Ni lo intentes, esa cara no es igual, ahora lo único que logras es verte adorable! No se parece nada a la de la fría y distante Rae que yo conocía, incluso hasta me pediste un favor! Eso sí que es un milagro –

Yo no he cambiado… sigo siendo la misma. – dijo apartando la mirada.

No trates de negarlo, se nota demasiado, y pienso que fue un cambio para bien. –

Hmm… gracias por tu ayuda… yo… tengo que comenzar a arreglarme. –

Cuando Kyo salió de la habitación se quedo confundida, molesta consigo misma, como es que hasta Kyo se había dado cuenta de que ya no era la misma?

"Has cambiado"

Yo no he cambiado… no. Yo no puedo volver a ser la misma de antes… no puedo. – dijo tratando de olvidar la conversación de hace unos minutos y abriendo la caja para sacar el vestido que se iba a poner.

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Vamos Haine, no sé porque te pones tantas cosas si te las vas a quitar luego… -

¿Pero qué dices? A ti te gusta verme tan linda tanto como a mí! Y además—

Kyo interrumpió a la chica tomando su rostro para plantarle un apasionado beso.

Sakuno iba por un cepillo y pasó por la habitación de su amiga viendo la escena, lo que la hizo sentir algo incómoda y decidió volver a su cuarto rápidamente. Cerró la puerta y el brillo del collar en su cuello desvió su atención. Desconocía el momento en que este había vuelto a su cuello…

Ryoma… - dijo observando melancólicamente el dije en forma de corazón que colgaba del collar.

Reaccionó exaltada al escuchar ese nombre salir de su boca y desvió la mirada tratando de pensar en otra, pero estaba muy molesta consigo misma, y es que… ¿cómo podía no tenerlo en mente luego de todo este tiempo? Viéndolo todos los días en el bar, todas las atenciones, las miradas…

Muchas veces se había encontrado ella misma con la mirada perdida en Ryoma, en su manera agradable de tratar a los demás, su manera de vestir, que seguía siendo la misma después de tanto tiempo, y a su sonrisa arrebatadora con un toque de arrogancia característica de él que le dirigía a propósito para ponerla nerviosa cuando la sorprendía contemplándolo.

A veces escuchaba su voz a la lejanía cuando todas esas mujeres se atrevían a acapararlo alrededor de su mesa para coquetearle. En esos momentos por alguna razón se molestaba y le quitaba la vista de encima, pero… siempre recibía una señal suya, aunque fuera una bebida o una canción, siempre había un detalle suyo que la hacía sentirse… ¿especial?

"Déjame volver a enamorarte."

Con todos esos detalles era evidente que lo estaba intentando y al parecer… estaba surgiendo efecto. Ciertamente no podía ignorarlo y hacerse la indiferente.

Miró una vez el collar en su cuello y tomó aire para luego continuar arreglándose.

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Horas más tarde los tres salieron del departamento. Haine, como siempre, llevaba una de sus atrevidas y provocativas ropas, un mini vestido rojo con gran escote y que dejaba al descubierto toda la espalda hasta su cadera, y con el cabello suelto y alborotado.

De la mano llevaba a Kyo con su cabello recogido y con ropa negra algo ceñida, con una camiseta elegante de botones que dejaba al descubierto su pecho.

Sakuno les seguía, vestida un poco menos llamativa pero de una manera bastante elegante a la vez, llevaba un vestido corto color negro a la altura del muslo, con un escote de estilo corazón, de falda esponjada con un moño blanco rodeando su cintura, lo cual realzaba su figura. Su cabello estaba suelto como solía usarlo, pero lo adornó con un hermoso prendedor del color de su vestido.

Tanto Kyo como Haine quedaron boquiabiertos al verla, pero Sakuno no hizo comentario alguno, ni ella sabía porque se había puesto ese vestido que le había regalado Sato ya hace tiempo.

Se dirigieron al bar y al llegar se asombraron por todo el ruido que se escuchaba desde una cuadra antes.

Hay mucha gente hoy, creo que será imposible encontrar un lugarcito en el cual sentarnos. – dijo Haine al estar frente al lugar. – No será mejor ir primero a saludar al dueño? –

Sakuno dio un largo suspiro mientras observaba el lugar repleto de gente. Sí que iba a ser difícil encontrar un lugar tranquilo y fresco donde estar… y peor con todo el calor que hacía ese día.

Los tres avanzaron hasta entrar al lugar donde se toparon con la gran nube de humo, estruendo de voces y música.

No tengo idea de donde pueda estar con todo este alboroto! – gritó Haine al no poder escuchar ni su propia voz.

Vayamos por acá! – gritó Kyo.

Qué? –

Que por acá! – le gritó aun más fuerte, aunque sabía que igual no lo había escuchado, así que la tomo de la mando para conducirla entre toda la gente.

Sakuno trató de seguirlos, pero terminó perdiéndose con toda la gente que estaba en el salón principal. Casi de milagro pudo salir de la multitud hasta llegar a una esquina un poco más calmada cuando de pronto escuchó que le hablaba una voz gruesa.

Ten cuidado, puedes llegar a lastimarte en todo este montón de personas. –

Sintió que le tocaban el hombro de manera pausada e insistente y volteo rápido, se trataba de un hombre mayor con bigote, y la miraba con unos ojos bastante insinuantes.

Disculpe. –

No te disculpes, pero ten más cuidado. Hace mucho calor… ¿verdad? – dijo sonriendo de una manera que la incomodo bastante al tiempo que le pasaba una mano por la mejilla. Enseguida y casi por reflejo le apartó la mano retrocediendo unos pasos y mirándolo con desconfianza.

Con permiso… - le dijo algo agitada.

Dicho esto se dirigió hacia la multitud de nuevo, sin importarle el tener que pasar entre toda la gente, quería encontrar a Haine o a Kyo.

Con suerte salió por otro lado donde estaba más tranquilo y se metió de inmediato en la otra sala donde se había instalado otra barra. Allí no le fue difícil encontrar a un Ryoma tranquilo, sentado con una copa en la mano y… todas esas mujeres a su alrededor. Típico.

Frunció el seño y cuando Ryoma le dirigió la mirada la volteó molesta yéndose a otro sitio donde no tuviera que presenciar eso, pero aun las escuchaba…

En serio jajaja, ven! Tenemos una fiesta por y no tenemos porque portarnos bien! – le decía una chica rubia.

Es cierto! Vamos a un cuarto! No te haremos daño, o por lo menos, trataremos… - la otra continuó con un tono más que insinuante.

Y si quieres podemos seguir siendo las tres, será mucho mejor… ¿Qué dices? – dijo la otra descaradamente.

Al oír eso en su estómago se formó una sensación extraña.

Lo siento, pero me quedaré aquí. – respondió Ryoma de manera suave provocando quejas de las chicas que lo rodeaban.

Siempre estás queriendo estar solito! ¿Qué tanto esperas que nunca solicitas a nadie? – preguntó una con insistencia.

Sí, háblanos claro Ryoma! ¿Esperas a alguien? – reclamó otra de ellas.

Pero Ryoma no les prestaba atención, ya que miraba fijamente a aquella fina y delicada figura que se encontraba recargada en el marco de la ventana.

Ryoma! Porque estás tan distraído? Contesta! –

El chico ya no les prestaba atención alguna, las molestas chicas intercambiaron gestos al mismo tiempo que buscaban que era lo que tanto despistaba a Ryoma que ni siquiera volteaba a verlas. No fue difícil seguir su mirada para toparse con la persona a quien Ryoma tanto observaba. Rae.

Discúlpanos un rato Ryoma, ya volvemos. –

Una de ellas tomó a la otra del brazo para llevarla a un sitio más apartado. Salieron del local por una de las puertas traseras.

¡Es increíble! No puede ser esa infeliz otra vez! – dijo muy molesta.

Pues parece que sí… - dijo la otra cruzándose de brazos. - ¿Es que no tiene otra cosa que hacer más que venir a provocar a cualquiera? –

La rubia buscaba con la mirada por los alrededores.

A esa hay que darle algo para que aprenda que no puede robarnos a quien le dé la gana. –

¿Qué se te ocurre? –

Ya verás. – sonrió mientras hacía señas a tres hombres que estaban a lo lejos para que se acercaran.

Que pasa linda, ¿necesitas algo de atención? – le preguntó uno de ellos acercándose para besarla pero esta le volteo el rostro.

No te emociones querido, antes quiero que tú y tus amigos me hagan un favorcito. –

Claro, lo que quieras. – la tomó de la cintura y trató de besarla otra vez.

No! No ese tipo de favores! Eres un sucio! –

Entonces habla claro, que no vinimos a perder el tiempo. –

Bien, mira... –

Les hizo una seña para que las siguieran hacia el lugar donde estaba Sakuno recargada en la ventana.

Fiuuu, ¿ese es el favor? - dijo emocionado. – ¿Qué quieres que hagamos? –

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Más tarde, los tres hombres se dirigieron al salón donde abriendo la puerta lo llenaron aún más y le dirigían miradas lascivas a Sakuno mientras murmuraban entre ellos. Nada pasó desapercibido por Ryoma, atento a todo lo que pasara alrededor de ella.

Serio y mientras bebía de su trago los observó mejor, eran los típicos descarrilados del lugar y más que nunca por cómo estaba hoy Sakuno no iba a permitir que se le acercaran. Deseo por primera vez que esta se fuera del lugar, pero parecía no querer irse, incluso había pedido algo para tomar.

Ryoma!!! Haznos caso! Te estamos hablando! ¿Qué te parece mi vestido? – le dijo una chica tapándole la vista con su pronunciado escote haciendo que perdiera por completo de vista a Sakuno.

Por su lado, los tres hombres se levantaron y se dirigieron hacia ella.

Ryoma trataba de alejar a la chica de manera tranquila y sin pretender ser brusco, y así lo hizo luego de decirle cosas que le agradaran, pero para su mala suerte cuando dirigió su mirada hacia donde estaba Sakuno no la encontró, sintió un poco de alivio al principio, pero pronto se dio cuenta que esos hombres tampoco estaban y toda tranquilidad se desvaneció.

Disculpen. – se levantó serio de su asiento dejando la copa a un lado para sorpresa de las acompañantes.

Eh? A dónde vas? – una de ellas lo tomó del brazo.

Lo siento, tengo que irme. –

No te vayas! Aun es temprano! – dijo sujetándolo más fuerte.

Lo peor fue cuando las dos chicas que se habían ido anteriormente regresaron y se unieron al fuerte que formaban para no dejarlo ir. Ryoma comenzaba a percibir que algo malo estaba pasando.

Jamás dejaremos que esa nos vuelva a quitar clientes… - fue la idea que cruzó por la mente de todas aquellas que formaban la barrera y se habían enterado del plan de las otras dos.

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En otro de los salones aquellos hombres no dejaban de decirle cosas, de insinuársele e insistirle, pero demasiado. Sakuno había tratado de librarse de ellos, pero estos no parecían querer dejarla ir.

Déjanos invitarte algo, al menos eso. – le dijo uno acercándosele al oído.

Sakuno sintió un escalofrío.

Enseguida uno de ellos se acercó con una expresión contenta y con un vaso lleno de… ¿cerveza? O eso parecía, pero a juzgar por lo lleno parecía que querían embriagarla.

Se rehusó a aceptarlo y en vez de eso pidió un agua natural. Quería estar tranquila y no había salido de muy buen humor de la otra habitación, pero era mejor estar ahí que aguantar a todas las mujeres que le coqueteaban a Ryoma.

Cuando le trajeron su agua tomó con calma y pretendiendo no hacer caso a los tres hombres arrinconados con ella.

Luego del tercer sorbo el agua le comenzó a parecer extraña… pero increíblemente tenía ganas de seguir tomando más, y de repente tenía mucha sed. La música se fue haciendo algo lejana y le parecía que entre todas las risas podía escuchar algunas más cercanas. Apoyando el codo en la barra y la mano en su frente agitada vio a los hombres sonreír de una manera que no le gustó nada pero… seguía teniendo mucha sed.

Aquí tienes. –

El sujeto le ofreció el vaso de cerveza que había rechazado anteriormente, pero aun sin estar completamente consiente lo rechazó de nuevo. Entonces le ofrecieron otro de lo que parecía ser agua y no dudó en tomar un sorbo, quizás más, el vaso pronto estaba vacío y enseguida tuvo otro frente a sus ojos. Por alguna razón no podía parar de beber y el ambiente se sentía más divertido.

De pronto Sakuno ya estaba echada sobre la mesa con una traviesa y cautivadora sonrisa en sus labios mientras sostenía difícilmente el vaso vacío y a su lado permanecían aquellos hombres. Uno de ellos le tomó la mano para acariciarla logrando risitas sigilosas por parte de la chica, aunque lograba apartarse de vez en cuando por reflejo.

Vamos, ya está en las nubes, si nos la llevamos ahora ni cuenta se dará. – dijo uno de ellos.

Entre risas Sakuno estaba agitando torpemente sus manos tratando de apaciguar el calor que sentía en esos momentos, y luego se echaba a reír plácidamente sobre la mesa.

Sí, tienes razón, llevémosla de una vez, tampoco quiero que se nos duerma en plena diversión. –

Andando. –

Se supone que es la favorita del lugar… ¿debe ser por algo no? – dijo uno de ellos mientras tomaba de la mano a Sakuno y la obligaba a levantarse del asiento, pero Sakuno no pudo permanecer de pie y fue a caer encima de él.

Entre los tres hicieron una especie de escudo para trasladarla fuera del lugar, ya que si la cargaban llamarían la atención de todos los presentes.

Estando afuera los tres trataban de llevarla lo más rápido posible a la camioneta que tenían al frente, pero pronto Sakuno pudo mantener el equilibrio suficiente como para caminar por sí misma y correr de manera torpe por el lugar, queriendo volver al bar.

Maldiciendo uno de los hombres logró alcanzarla pero cuando estuvo a punto de agarrarla Sakuno corrió para otro lado y esta vez se dirigió a la parte trasera del local, una zona bastante oscura y llena de arbustos.

Maldición! Detenla! – le gritó el hombre que permanecía dentro de la camioneta ya listo.

Increíblemente Sakuno logró llegar a una de las puertas traseras y agitada se apoyó en esta. Su vista estaba borrosa y su equilibrio terrible, y no tenía idea de que estaba haciendo en ese lugar. De pronto el sonido de las ramas le indicó que alguien estaba detrás de ella. El mismo hombre que la perseguía.

Aquí estás, no te me vas a escapar. –

Sakuno no pudo defenderse por sí misma, todo le daba vueltas y su brazo ya había sido apresado. Sentía que la jalaban y no podía más que sentirse como si estuviera sobre las nubes, poco consciente de lo que le esperaba.

El hombre sonreía triunfante llevando a la chica con él, jalándola de esa casi inexistente resistencia, pero de pronto sintió un fuerte golpe en la pierna que le hizo doblarla y caer estrepitosamente al suelo. Sakuno fue sostenida a tiempo por unos brazos que desconocía.

Infeliz… ¡Idiota! – gritó con furia viendo al hombre adolorido en el piso. – Nunca vuelvas a intentar una estupidez como esta, me oíste? Ni se te ocurra volver a ponerle una mano encima! –

El sujeto que aún estaba en el suelo miró hacia arriba para cruzarse con unos escalofriantes ojos dorados llenos de furia.

Quién… eres tú? – dijo entre quejidos de dolor.

Nadie que te importe… pero recuérdalo bien, aléjate de ella o lo lamentarás. – dijo Ryoma en tono amenazante al hombre que tambaleante comenzó a dar pasos para alejarse del lugar.

El silencio de la noche le indicó que el peligro ya había pasado. Suspiró y pronto sintió a Sakuno tratando de moverse entre sus brazos.

Quién… - hacía un esfuerzo por abrir los ojos. – Quiero irme! Hace mucho calor! – se quejó en tono infantil y luego emitió una risita apenas pudiéndose mantener en pie mientras Ryoma procuraba no soltarla. – Ya me quiero ir… no aguanto más… jajaja, todo da vueltas! –

Oírla hablar así le recordaba a los tiempos de antes. Sakuno parecía embriagada más que la primera vez que se pelearon, cuando no se atrevió a decirle que la amaba, y se veía adorablemente enojada como en este momento. Pero luego se puso serio al notar que ese no era el típico olor a alcohol, debía tratarse de otra cosa.

La contempló en silencio, en esa alegre inconsciencia parecía no percatarse de con quién estaba.

Me caigo! Me caigo! – reía Sakuno apoyada en su pecho con ambas manos sosteniéndolo fuerte, respirando agitada.

Ryoma estaba algo preocupado, pero a la vez encantado por tenerla tan cerca nuevamente, pudiendo sentir su aroma, la delicadez de la contextura de su cuerpo, el perfume que despedía su cabello, la suavidad se su piel, su peso encima de él, y no dudó ni un segundo para levantarla en brazos y disfrutar más de aquella inocente sonrisa.

En el camino movía los brazos como una alegre pequeña para terminar aferrándose en su pecho riendo de igual forma. Entró por una de las puertas traseras y encontró otra más adentro donde había un pasillo con varias habitaciones, y no le importó de quien fuera, entró en una y la depositó en la cama.

Sakuno se había calmado por unos momentos, aunque seguía respirando agitada. Ryoma no pudo evitar dirigir una de sus manos hacia uno de los mechones que le caía por encima de la oreja para pasárselo por detrás de esta.

Apenas y la rozó, no quería aprovecharse de la situación, era muy difícil resistirse a lo que veía pero… Temeroso comenzó a rodear con la yema de sus dedos su frente, sus mejillas, su mentón y descendía por su cuello. Sakuno emitió un pequeño suspiro que pareció de satisfacción, y Ryoma apartó la mano rápido, sintiéndose culpable por estar haciendo eso.

Ni siquiera sabes que soy yo… no lo sabes… - dijo casi en un susurro tratando de hacer menos dolorosa esa sensación de ardor dentro de él, era obvio que la chica no tenía idea gracias a su estado.

Ryoma… -

En ese momento Sakuno abrió los ojos y le dirigió la mirada cristalizada, acalorada y hasta de cierta manera suplicante.

Ryoma-kun… -

El chico de ojos dorados creyó estar soñando. ¿Entonces Sakuno sí sabía que estaba con él?

Al fin te dejaron esas mujeres, no saben hacer otra cosa más que molestar, esto, aquello, lo otro… - decía mientras ponía la mano en su frente exagerando cansancio de una manera divertida que hizo reír a Ryoma.

¿Te molesta eso? – le preguntó observándola con una sonrisa.

Sakuno emitió una risita sin contestar, agitaba un poco los brazos como queriendo incorporarse pero luego caía divertida a la cama.

Sin duda no tienes la más mínima idea de quién soy. – dijo en voz baja contemplando los movimientos torpes de Sakuno, parecía tan distinta a como la había visto desde que la encontró.

No deberías de platicar con esas tipas, con lo apuesto que eres si te acercas más te comerán… - le dijo con un dedito acusado para otra vez comenzar a reír.

Ryoma quedó un poco sorprendido con lo que escuchaba. Cualquiera diría que Sakuno estaba celosa. Pero cuando la escuchó balbucear y gritar algunas incoherencias propias de su estado dudó un poco de la seriedad que le tomaba al asunto. No pudo evitar contagiarse por esas adorables expresiones.

De que tanto te ríes ¿eh? - Le dijo con ternura. — Te enojarías conmigo si te dijera que sigues viéndote igual de linda así… -

Le apartó otro mechón de la frente, pero pronto se quedó en silencio al observar como Sakuno comenzaba a bajar sus manos y levantar un poco el vestido, con sus dedos apenas rozando su piel, destapando sus muslos. Sus cabellos humedecidos caían por su frente y no hacía más que contemplarla minuto a minuto, era como un tortuoso y apetecible castigo… ¿Acaso lo hacía a propósito?

Ya no puedo… tengo calor… - se repetía entre risas mientras parecía que trataba de arrancarse el vestido sin lograrlo.

Entonces Ryoma retiro la mano con la que le acariciaba el cabello, casi con urgencia, comenzaba a sentir que si seguía así en verdad se estaría aprovechando de la situación. Pero Sakuno lo miró con el ceño fruncido de manera infantil y con una traviesa sonrisa tomó la mano de Ryoma para ponerla sobre sus mejillas y hacerla descender lentamente hasta su cuello.

El contacto con su piel no hizo más que prender fuego en su mano, no podía moverse, no quería ni hacerlo. Los finos dedos de Sakuno se cruzaban con los suyos y guiaban su mano de manera lenta como indicándole que siguiera con caricias… bajó del cuello a los hombros descubiertos de la chica, siguió por su cintura y se detuvo ahí.

Entonces la chica volvió a dirigirle la mirada, esta vez parecía suplicante, con la vista nublada…

Sigue… por favor… déjame sentirte… -

Creyó dudar de su propia salud mental al oírla decir eso. No debía, no debía, se repetía a sí mismo, pero… ¿cómo parar si la misma Sakuno lo estaba guiando? Sin duda no tenía idea que eran sus manos las que la tocaban, las drogas en su cuerpo no podían haberle borrado todo el rencor que le tenía… ¿o sí?

Incapaz de controlar sus acciones y reflejos, tan sólo se dejó guiar por esa pequeña mano… sabía que no era lo correcto pero… simplemente no podía evitarlo…

Te he extrañado tanto… - dijo Ryoma casi en un susurro.

A esas alturas ya no quiso seguir pensando y se dejó llevar, ahora él era el que guiaba sus propios movimientos, recorriendo con delicadeza su cuerpo envuelto en la seda suave del vestido. Sakuno reaccionó y quitó su mano para dejarse acariciar. El chico se inclinó acercándose más a ella como llevado por toda esa sensualidad que cargaba en esos momentos.

De pronto Sakuno abrió sus ojos rojizos y lo miró fijamente.

Ryoma agachado y con esa mirada observándolo ya no pudo aguantar, comenzó a tantear con su respiración la curva de su cuello, subiendo por sus mejillas calientes y sonrojadas hasta plantarse frente a sus labios, esos labios que tanto deseaba sentir, lo dudó por unos segundos pero Sakuno no le dio tiempo y con ambas manos tomó su rostro para comenzar a besarlo suave y lentamente, en ese instante Ryoma ya no pensaba claramente, se recostó sobre la chica sin poner todo su peso y continúo con el beso haciéndolo más y más profundo cada vez, no cayó en cuenta de lo que estaba pasando hasta que escuchó suaves gemidos por parte de los dos, sus respiraciones estaban mucho más rápidas y más fuertes de lo normal.

Te amo… eres hermosa… -

Se adueñó de sus labios nuevamente, de su boca por entero y la besó como jamás pensó que lo haría, de manera apasionada, con intensidad, con calor, quiso volver a saborear cada rincón suyo y no perderse nada. Recordar cada detalle que pudiera haber olvidado. Era como saborear dulzura y los débiles y encantadores gemidos se ahogaban en sus bocas. Fue repentino, accidental, quizás nunca debió pasar… pero ambos respondían al beso como si fuera el primero y último que se fueran a dar en su vida.

Agitados y acalorados se separaron, Sakuno permanecía con los ojos cerrados y a Ryoma se le hacía difícil separarse de ella, y aun sabiendo que debía tomar aire la volvía a besar aunque de manera más suave y corta, saboreando sus labios, y deslizando su mano por su nuca acariciado su cabello. Era una locura, no quería detenerse, había ansiado muchísimo tenerla así de cerca, aunque estas no eran las mejores circunstancias.

Sakuno volvía a sonreír, alegre y luciendo satisfecha pero igual de acalorada.

Eres tan preciosa… - le dijo en un susurro antes de darle otro pequeño beso que Sakuno recibió gustosa.

Tú eres muy apuesto Ryoma… - dijo apenas con una risita.

Tú lo eres más. – le besó la frente.

--

¿Cómo!? ¿Con tres hombres dices!? – dijo Haine exaltada.

Una de sus compañeras se había acercado diciéndole que Rae estaba con tres hombres… y al mismo tiempo, cosa que en verdad de parecía extraña, conocía muy bien a su amiga y sabía que nunca en su vida atendería a tantos! Y menos teniendo a Ryoma presente en el lugar.

Vamos a buscarla, iré a revisar los otros salones. – dijo Kyo entre confundido y preocupado a la vez.

Sí, yo buscaré afuera, muchas gracias! – le agradeció a su compañera con un fugaz abrazo para luego irse corriendo. Apenas salía del lugar cuando chocó con alguien.

Perdón! No me fijé por donde ib— pero se quedó helada al darse cuenta de a quien tenía frente a ella. – ¿Kaname!? –

¿Pasa algo malo? – preguntó este con cara de preocupación al ver tan nerviosa a Haine.

Ah! eh… n-no! No pasa nada! Sólo estaba buscando a Rae, nos separamos por un momento y—

Kaname la escuchaba no muy convencido, a punto de ir él mismo a buscarla cuando de pronto llegó la misma amiga de Haine.

Nadie ha visto a Rae! Parece como si se la hubiera tragado la tierra! –

A Haine casi se le cae la quijada del horror.

¡Qué momento más inoportuno! Y nada pudo hacer cuando Kaname entró hecho un rayo al lugar y se puso a buscar como loco.

Con el alma en un hilo atravesó todos los salones llenos de gente, sin importarle a quien empujaba o por quienes pasaba. Esa noche se había dispuesto a recuperarla, a tenerla de vuelta con él porque no había dejado de pensar en ella ni un solo segundo. El tiempo sabio y cruel había sabido demostrarle lo mucho que le hacía falta esa hermosa chica en su vida.

Llegó al último salón y vio a un grupo de chicas que trabajaban el lugar y no dudó en preguntarles por Rae, sin saber que ellas habían sido las causantes de todo.

Así que otro pobre iluso engañado por esa tipa… - pensó la rubia al ver la desesperación de Kaname.

Parece que llegó tarde, se acaba de ir con algunos clientes, nos pidió que nos hiciéramos cargo de los que preguntaran por ella… que son muchos por supuesto. – dijo una de ellas sin poder disimular su gran sonrisa.

Kaname lo captó rápido. Para él no era nuevo que todas esas chicas odiaban a Rae, pero este no era el momento para eso, debía encontrarla lo más pronto posible.

Salió del lugar sin decir palabra alguna, ignorando lo que acababa de escuchar y retomando la búsqueda. Se acercó al área donde estaban todos los cuartos y entró gritando su nombre en la oscuridad.

Rae!!! –

Dentro de una de las habitaciones Ryoma no pasó por desapercibida esa voz conocida. Dudó por un momento y se mantuvo en silencio hasta que otra vez escuchó el mismo grito, muy cerca del lugar y se levantó para asomarse por la puerta sigilosamente.

De inmediato reconoció la figura alta y adulta de Kaname y no pudo más que sentir una combinación de decepción, nervios, y coraje… muchísimo.

Cerró la puerta con cuidado y dirigió la mirada a Sakuno, quien seguía en el mismo estado.

Ryoma no quería irse, no quería… pero si no lo hacía… sabía que ese hombre descubriría todo, él no podría controlarse y… ahí sí que Sakuno terminaría odiándolo.

Definitivamente no podría soportar eso. Juntó todas las fuerzas que pudo, le dolió en el alma pero… debía irse. Apretó el puño y cerró los ojos con fuerza para tomar determinación, luego se acercó rápido a la cama y le dio un beso en la frente a Sakuno quien por un momento lucía menos agitada.

Adiós… cuídate por favor. –

Y así, haciéndose de valor salió de la habitación dejando la puerta abierta y la luz encendida para que Kaname se diera cuenta de que había alguien en ese cuarto. Y aprovechó que este buscaba en otra de las habitaciones para salir rápidamente del área, así como también del bar.

No quería a ese hombre cerca de Sakuno… pero si se trataba de mantenerla a salvo, al menos debía confiar en él por esta ocasión.

"Tú no lo conoces, no puedes hablar de Kaname"

Recordaba lo que Sakuno le había dicho.

Más te vale que la cuides… - dijo al viento mientras se adentraba corriendo a las oscuras calles.

Kaname salió de la habitación en la que buscaba y enseguida vio la luz encendida y la puerta abierta en una más adelante. Corrió y entró lo más rápido que pudo y su corazón dio un vuelco de alivio. Sakuno estaba tendida sobre la cama, aunque algo descubierta.

¿Qué era lo que había sucedido allí?

Con temor se fue acercando, quizás temiendo lo peor, pero cuando escuchó su risa y vio su cara, toda sensación de miedo fue reemplazada por una de sorpresa y fascinación.

Esta era la primera vez que veía sonreír a Rae… parecía otra persona, decía palabras sin sentido y se agitaba alegre. Se acercó más y pudo sentir el ligero olor a alcohol, atribuyéndole de inmediato su estado a la bebida. Pero no dejaba de sentir asombro.

Como todo médico y para asegurarse trató de ver que no tuviera algo más severo, por lo que se hincó a un lado de la cama para hacerle una pequeña revisión. Le despejó los cabellos de la frente para comenzar cuando escuchó su voz suave e implorante.

Por favor… ven… acércate… - le decía Sakuno extendiendo una mano que Kaname recibió con gusto.

Al parecer no debía preocuparse mucho por su estado, además… verla así lo enternecía. No pudo resistirse y violando todo código ético de medicina besó a la inconsciente paciente. Sakuno suspiró relajada y a gusto, pero cuando sus labios se separaron pronunciaron unas palabras inesperadas...

Ryoma… Ryoma-kun… te amo… -

Kaname se separó como rayo. ¿Cómo lo acababa de llamar?

---TBC---

Notitas felices de Gravi y Hibari

AH! Nos moríamos por terminar y subir este capítulo! OH SI! hahaha, ¿qué les pareció? ...¿verdad que estuvo algo... intenso!?... hehe, a nosotras nos gustó el resultado final! Y como lo prometimos, hubo un momento Ryosaku! Algo corto... pero valió la pena! En especial para Ryoma! Y PUFF!!! Pobre Kaname!!!! Sakuno en ese estado de ebriedad dijo fuertes declaraciones! y que mal que Ryoma no las escuchó ~

Esperamos que les haya gustado este capi! que fue mucho más largo que el anterior, y no tardamos NADA en subirlo! Cosa que hacemos por ustedes, y eso que hemos estado algo ocupadas con la universidad, pero bueno... ustedes que son fieles al fic se lo merecen!

Hehe, el próximo capítulo estará interesante.... posibles viajes y... odiarán mucho más a Yukari! muahaha! ¿que hará ahora esta pequeña niña? ~ lalala, descúbrando en el próximo capítulo de... Our Only Destiny. Que ya ni sabemos porqué le pusimos así! XD... osea, sí, porque el único destino posible para Ryoma y Sakuno es que estén juntos... pero ahhh... puediendo elegir mejores títulos... quien sabe en que andaríamos pensando.

Bueno, basta! hahaha... esperamos sus reviews! si no, Hibari amenaza con no subir el próximo capítulo xD Y SÍ CUMPLE! esa su cuenta, después de todo.

Bye bye!!! Besos!