Capitulo 2


A la hora de la cena, el abuelo parecía recuperado por completo. Charlaban animadamente, poniéndola al corriente de los chismes locales.

recuerdas a los Liddle¿verdad? Los que tenían la agencia de noticias antes de que la gente de Devon se apropiara de ella.

Abuelo – lo interrumpió Tommy con suavidad – ya me contaste esa historia muchas veces

El vizconde pareció sorprendido.

¿de verdad?

Sí, además, es hora de que hablemos con seriedad – el viejo la miró de reojo – me preocupé realmente al leer tu carta. Por lo que me escribiste, pensé que sucedía algo malo, pero ya que estoy aquí me doy cuenta de que todo está en orden.

¿tiene que suceder algo malo para que vengas a visitar a tu pobre abuelo? – inquirió con tono plañidero.

Ella se inclinó hacia delante y le apretó la mano.

por supuesto que no. Mas si sucede algo malo, me gustaría que me lo dijeras.

El anciano logró esbozar una sonrisa valerosa.

no es nada por lo que mi pequeña amatista tenga que preocuparse

abuelo, ya no soy una niña, estoy demasiado grande para tus cuentos de hadas ¿se trata de dinero¿perdiste mucho en los caballos?

El anciano pareció un poco desconcertado por la brusquedad de su nieta.

¡ciertamente que no! – protestó con santa indignación – admito que de vez en cuando me permito hacer alguna apuestesilla, pero...

entonces¿qué es?

El aristócrata vaciló por un momento, pero luego hundió los hombros al aceptar la derrota.

voy a perder la casa – anunció con renuencia – me desalojan.

Tommy lo miró con ojos consternados

¿esta casa, pero... abuelo¿cómo es posible? Es tuya¿no?

El sacudió la cabeza con pesar

sólo la tenía alquilada... y el contrato expira el mes próximo.

Tommy lo miró con horror. Perder la casa ... ¡no, no era posible! Las lágrimas asomaron a sus ojos cuando cientos de recuerdos cruzaron su mente. Y para el vizconde debía ser aun peor.

¡oh, abuelo! – se levantó de un salto y corrió hacia él, acuclillándose a su lado y rodeándolo con sus brazos

el viejo le pasó la mano por los cabellos.

no importo tanto yo – dijo – puedo irme a un asilo... ¡pero que será de Fisher y Jenkins?

Pero... no pueden lanzarte así nomás. Debe haber alguna ley que te proteja ¿no? – protestó Tommy

consulté con mi abogado. No hay nada que pueda yo hacer. Simplemente no tengo el dinero que piden por adquirir el inmueble.

¿y cuanto necesitarías?

Al menos, ciento veinte mil libras

Tommy se mordió los labios.

oh... bien, eso descarta mi primer idea; nunca podría conseguir una hipoteca de tanto dinero. ¿no renovarían el contrato de alquiler?

Hice averiguaciones. Ni el banco ni las aseguradoras están dispuestos a prestarse de fiadores en un contrato a largo plazo.

Tommy contempló el cansado rostro del anciano. No debería afrontar todo esto, no a esa edad. Necesitaba un poco de paz y seguridad.

debe haber algo que podamos hacer – expresó ella

vamos, vamos... no pienses en eso criatura. Tu abuelo sabrá salir delante de alguna manera.

Tommy rió, sacudiendo la cabeza.

abuelo... nada de cuentos de hadas¿recuerdas? Tengo veinticuatro años. Sortearemos juntos este temporal. Quizá pueda llegar a algún arreglo con el dueño.

¿un arreglo¿concertar un pacto con Eriol Hiragizawa¡nunca! – exclamó con arrogancia

¿Él es tu casero?

Claro. ¿quién otro podría ser? Pacté con su abuelo un contrato de arrendamiento por cincuenta años. Solo por el bien de tu querida abuela... yo no habría aceptado nada de Hiragizawa, pero mi adorada esposa quería permanecer aquí en el pueblo. Era natural, pues había crecido aquí, todos sus amigos vivían aquí. De manera que me tragué mi orgullo. Oh, mi adorada Elizabeth – alzó los cansados ojos al cielo – lo único que me alegra es que ella no está aquí; se le rompería el corazón

Tommy lo abrazó con fuerza

No te inquietes abuelito. ¿recuerdas lo que siempre me has dicho? No hay mal que por bien no venga

Esas palabras parecieron reanimar al viejo

¡es cierto! – declaró con ojos centellantes – no dejaremos que un Hiragizawa venza a los Daidouji ¿verdad? Algo surgirá... siempre sucede una cosa que me salva del infortunio

por supuesto abuelo – murmuró Tommy con ternura – en todo caso, de nada sirve preocuparse esta noche por ello. Ven ¿qué tal si jugamos una partida de ajedrez?

El abuelo se acostaba temprano y eran apenas las diez de la noche cuando Tommy fue a su habitación: el cuarto que había sido suyo desde que era niña. Era tan confortante y familiar... y ahora Eriol Hiragizawa los iba a despojar de todo eso. Apretó los puños con furia. Aunque el precio del inmueble era una fortuna para ella y su abuelo, para Eriol Hiragizawa debía ser una nadería. Su fortuna había surgido con la ayuda de los Daidouji; favor que fue pagado con una estafa. Era una historia que Tommy supo desde pequeña.

Los Hiragizawa habían sido arrendatarios de los Daidouji por varias generaciones. Las dos familias establecieron lazos amistosos. El abuelo contaba que de joven solía salir de pesca con Giles Hiragizawa. El padre de Giles había pedido prestado al padre del vizconde para ese negocio y la empresa prosperó.

Pero para Edwin Daidouji las cosas resultaron diferentes. Su padre murió cuando el vizconde solo tenía doce años y los albaceas de su herencia tuvieron muy poca idea en materia de inversiones. Cuando Edwin llegó a la mayoría de edad, los impuestos de sucesión casi habían acabado con la herencia. El hizo todo lo posible por reparar el daño, pero para conseguir el capital que requería, tuvo que hipotecar parte de su hacienda... y Bradley Park.

¿y quien podría confiar más que en su cuñado? Era la persona de su más absoluta confianza. Pero Giles Hiragizawa se había vuelto codicioso. Falsificó la firma del abuelo en algunos documentos... Tommy no conocía muy bien los detalles y Edwin nunca logró probarlo. Así que virtualmente perdió todo, y su joven esposa quien nunca pudo recuperarse de la traición de su hermano terminó por suicidarse; se lanzó de un puente.

Y ahora Eriol Hiragizawa iba a echarlo a la calle. Buen, pues no lo haría si ella podía impedirlo, juró Tommy en silencio. Si lograba apoderarse de los documentos falsificados... quizá no probara nada, pero al menos podría amenazarlo con un escándalo público y mala publicidad, lo suficiente para que su abuelo pudiera disfrutar una vida tranquila en los últimos años de su vida.

Se sentó en el banco situado al pie de la ventana, apretándose las rodillas contra el pecho y contemplando el descuidado jardín de su abuelo y, mas allá, el valle. Era una noche Fría y clara, iluminada por la luna y las luces del villorrio respondían con sus destellos a las estrellas en es oscuro cielo. Todo estaba tranquilo en este apacible rincón donde la gente rara vez permanecía despierta después de las diez de la noche. Unos cuantos labriegos estarían en ese momento bebiéndose unos tragos en la taberna, pero acá arriba solo los zorros y las lechuzas estaban despiertos.

Posó su mirada colina arriba, en el sitio donde los oscuros árboles rodeaban la casona. Se enfureció al imaginar a Eriol Hiragizawa sentado, con todo lujo y comodidad, mientras el pobre abuelo se angustiaba ante el prospecto de perder su hogar.

De pronto se le ocurrió una idea absurda. Su primera reacción fue desdeñarla de inmediato, pero volvía con obstinación a su mente y la retaba a hallar algo mejor. Al menos valía la pena intentarlo... después de todo, ella conocía bien la disposición de los terrenos. Consultó su reloj. Era demasiado temprano todavía; tendría que esperar más o menos una hora.

En tanto aguardaba, se cambió de ropa y se puso unos pantalones de dril viejos, una sudadera y, luego de pensarlo bien, se ocultó el pelo bajo un sombrero de paja, para que no la reconocieran en caso de que la viesen. Bajó de puntillas por la escalera y salió al jardín.

El corazón se saltaba de excitación, conforme ascendía por el sendero que la llevaba hacia el muro prohibido de Bradley Park. La hiedra que pendía de la verja no había sido podada en muchos años. Los goznes estaban oxidados y crujieron quejumbrosamente cuando ella abrió, pero estaba muy lejos de la casona y el sonido sería amortiguado por el murmullo del viento. La luz de la luna se filtraba entre las ramas, permitiéndole ver el sendero entre la maleza.

La parte noroeste de La Casona se erguía como a veinte metros de los árboles, pero no había ninguna luz en las ventanas. Haciendo acopio de valor, Tommy se escurrió hasta la casa y miró por la primera ventana. Aunque estaba a oscuras supo que se trataba de la biblioteca. Pero no podía entrar; a través del cristal logró ver el alambre de la alarma contra robos.

Silenciosamente se deslizó hacia la parte trasera de la casa. Un rayo de luz salía entre las costinas a unos pasos de Tommy. Con infinito cuidado, caminó hacia la alta ventana de dos hojas y se asomó al interior. Pudo ver la cabeza de Eriol contra el respaldo de un enorme sillón de cuero. Estaba viendo la televisión.

El salón era un pequeño estudio. El cuarto estaba iluminada por elegantes lámparas estilo Art Deco y en la clásica repisa de chimenea de mármol estaba un hermoso reloj antiguo.

De repente el silencio de la noche fue roto por ladridos de perros. Dos esbeltos y elegantes afganos se levantaron de los pies de Eriol y se lanzaron furiosamente hacia la ventana. Tommy vislumbro el rostro de Eriol cuando se volvió hacia la ventana y, sin pensarlo demasiado, corrió hacia el abrigo de los árboles.

Detrás de ella oyó que se abría una ventana, desatando el barullo de la alarma contra robos y un grito feroz le ordenó que se detuviera, pero ella ya estaba entre las primeras ramas. Los perros corrían tras su presa, pero en la densa hojarasca, Tommy corrió. Casi había alcanzado la verja cuando Eriol se le lanzó a los pies y la derrumbó.

La joven se revolvió con furia, mas en vano. Sus esfuerzos sólo sirvieron para revelar a su captor que era una bien formada mujer la que tenía entre sus brazos, en lugar del frágil adolescente que esperaba. Con una exclamación de azoro, la puso de espaldas al suelo, sosteniéndole ambas muñecas sobre la cabeza.

Tommy había perdido el sombrero en su huida y tenía el pelo suelto, brillando con destellos plateados a la luz de la luna. El logró reconocerla y una burlona sonrisa curvó sus labios.

vaya, vaya. Buenas noches, querida – se burló – que agradable sorpresa

Intentó una vez más desasirse, pero él era demasiado fuerte. Estaba atrapada bajo el peso masculino y dedujo, por el brillo en los claros ojos del aristócrata, que él disfrutaba mucho cada movimiento que ella hacía, de manera que se quedó inmóvil. Jadeaba y el corazón le golpeaba el pecho mientras lo moraba con gesto desafiante.

así esta mejor – dijo Eriol cuando notó se rendición. Los perros se echaron, sin dejar de estar alertas. Eriol la observó con satisfacción – no sabía que los ladrones pudieran ser tan bellos – dijo con seco humor – así será un placer ser robado.

No seas ridículo – replicó con aspereza – saber perfectamente que no soy ninguna ladrona

¿no? – interrogó con helado cinismo - ¿qué eres entonces¿espía?

A pesar de las circunstancias, ella no pudo evitar una sonora carcajada.

oh, si – dijo entre risas – soy Olga Volga y he venido por los planes de los misiles.

Para su alivio, Eriol también rió.

muy bien, entonces... ¿qué haces aquí?

Solo... quería ver la casa – improvisó Tommy – con frecuencia venía aquí cuando era pequeña. Deseaba saber si algo había cambiado; eso es todo.

Eriol sacudió la cabeza.

no es una historia muy verosímil, pero debo admitir que es más creíble suponer que la nieta del doceavo vizconde de Bradley se ha visto reducida a una vulgar ladrona o una espía industrial para ganarse la subsistencia.

Bien, entonces... ¿quieres soltarme? – inquirió la joven, tratando de disfrazar el temblor de su voz

La sonrisa del aristócrata fue insolente, burlona.

no se si deba hacerlo – murmuró – quizá estoy equivocado; tal vez sí eres una ladrona. Probablemente debería entregarte a la policía – los ojos de la joven se agrandaron, pero la burlona sonrisa le hizo comprender que él intentaba atormentarla – por otra parte – prosiguió Eriol – te atrapé yo, en mis terrenos, de modo que quizá yo mismo deba encargarme de ti. ¿no tengo acaso una especie de derecho de pernada?

Tommy luchó para controlar el pánico, segura de que cualquier muestra de temor de su parte incitaría más al perverso barón.

que perfecta estupidez – protestó – suéltame en este instante.

Eriol rió con una risa profunda, gutural.

pero eres una ladrona tan encantadora – arguyó con voz aterciopelada – pero si nada me robaste, quizá yo deba pillarte algo.

La miró con ojos muy abiertos y sin esperanza mientras se inclinaba hacia ella. Los labios del barón rozaron los de Tommy, estremeciéndola. Instintivamente volvió a resistirse, pero él no estaba dispuesto a soltarla. Su boca se cerró sobre la de ella, sometiendo su resistencia.

Tommy sintió el lánguido movimiento de la lengua invasora, instándola a que abriera los labios a una extraña, embriagadora excitación la invadió. Cedía bajo el implacable asalto a sus sentidos, rindiéndose mientras él exploraba los dulces rincones de su boca. Cuando la soltó, ella rodeo con sus brazos los anchos hombros, amoldándose al firme cuerpo en un estrecho abrazo.

Una oleada de sumisión la inundaba y lo que podría suceder estaba lejos del poder de su imaginación, pero de improvisto el ulular de la sirena de un auto patrulla rasgó el silencio de la noche. Eriol sonrió con ironía; realmente tenía una sonrisa atractiva.

ah, ha llegado la caballería; que inoportunos. Por desgracia, la alarma contra robos está conectada con la estación de policía. Parece que tendré que dejarte ir, después de todo. Que lástima – con renuencia se puso de pie y la ayudó a levantarse. Ella retrocedió con cautela – me encantaría volverte a ver en circunstancias más normales

la forma en que la miró de pies a cabeza, fue más que elocuente y Tommy dio rienda suelta a su furia.

puedo asegurarte que el sentimiento no es mutuo – espetó y, volviéndose sobre sus talones, se encaminó hacia la verja con toda la dignidad que le fue posible. Detrás de ella, la risa del aristócrata era suave y cínica.

A la mañana siguiente, Tommy se había recobrado de su aventura nocturna. Cuando bajó para desayunar con su abuelo, había logrado apartar de su mente la mala noche que pasó, con un par de ojos azules perturbando su sueño.

El abuelo estaba lleno de planes para ese día, que incluían un paseo a Gloucestershine para visitar a un amigo suyo que criaba y alquilaba caballos de carreras.

¿por qué no me acompañas? – inquirió – lo disfrutarás. Tiene unos excelentes pura sangre en sus establos.

Era otro encantador día soleado. Llegaron a la encantadora granja con sus casas de ladrillo rojo descolorido por la pátina del tiempo. Jenkins condujo el auto directamente hacia el establo, en la parte de atrás. Tommy fue de inmediato a ver a los animales.

Al final de la hilera de casillas estaba una hermosa yegua gris. Tommy alargó una mano y el animal se dejó acariciar la nariz.

eres una chica preciosa – comentó la joven y la yegua alzó la cabeza con orgullo.

¡ah! Veo que ya conociste a la Dama de Daidouji – dijo una voz con leve acento irlandés detrás de Tommy. Se volvió de inmediato. Un hombre de cabellos negros, vestido con una costosa chamarra de piel, se había aproximado a ella. Tendría poco más de treinta años de edad y era de estatura mediana, con un rostro anguloso e inteligente y ojos negros penetrantes y vivos; algo que en su actitud hizo pensar a Tommy que podría tratarse de un corredor de apuestas.

Soy Touya Kinomoto – dijo el desconocido – bienvenida a mis establos.

Oh, gracias – a Tommy no le gustaba del todo la forma en que el hombre la miraba; parecía evaluarla como si se tratara de una yegua puesta en venta – me da gusto conocerlo – agregó con tono formal y volvió hacia la casilla de la yegua.

Es un precioso ejemplar¿no le parece? – comentó Kinomoto, ignorando la actitud fría de la joven.

No sabía que mi abuela tuviera caballos aquí – comentó Tommy

En la actualidad la Dama de Daidouji es propiedad del sindicato – explicó Kinomoto – su abuelo solo posee una pata, más o menos – sonrió antes su propio chiste – pero cuando se trató de darle un nombre, el de la Dama de Daidouji nos pareció apropiado. Un bello apelativo para un hermoso animal.

Tommy casi pudo sentir otra vez los ojos del hombre posados en ella, haciendo que la piel se le erizara.

¿en donde están los otros caballos? – preguntó

galopando. ¿le gustaría montar uno e ir a ver? Puedo hacer que le ensillen una buena yegua.

Tommy vaciló. Sería agradable volver a montar, hacía años que no cabalgaba.

gracias – accedió, inclinando la cabeza. Touya le puso una mano en el codo y ella se tensó, dirigiéndole una mirada de advertencia. El hombre retrocedió de inmediato, aunque había en su sonrisa cierta arrogancia que a la joven no le gustó.

Uno de los mozos de cuadra le llevó una preciosa yegua color castaño, de muy apacible carácter.

Habría sido una muy agradable cabalgata de no haber sido por la presencia de Touya Kinomoto a su lado.

su abuelo me ha contado que usted solía cabalgar mucho.

Cuando era más joven – contestó Tommy, sin mirarlo

Ah, si, pero todavía monta bien - comentó él, volviendo a someterla a su insolente escrutinio – tiene buen trasero y hostigó a su montura.

Esa sonrisa burlona estuvo toda la tarde allí, cuanto más altiva se comportaba Tommy, más sonreía él. Observaron a los caballos de carreras trotar por el prado.

¿tiene usted interés en las carretas como su abuelo? – preguntó el criador mientras regresaban a los establos

no en particular

entonces debería venir conmigo a una de las reuniones de criadores. Lo disfrutaría, estoy seguro.

Quizá – concedió ella sin convicción. Descendió de la yegua y fue a palmearle la nariz – lindo animal

El abuelo estaba en su elemento charlando con los mozos de cuadra que cepillaban los caballos. Tommy sonrió para sí; era agradable verlo feliz.

bien¿tuviste una tarde placentera? – quiso saber el vizconde

sí, gracias

excelente, excelente. Pero temo que ya es hora de regresar a casa.

Touya Kinomoto los acompañó al auto y sostuvo la puerta abierta para que la joven entrara

lamento que tengan que irse ya –dijo - ¿quizá podríamos cenar juntos una de estas noches?

Gracias, pero sólo estaré en casa de mi abuelo por unas semanas y quiero pasar con él la mayor parte del tiempo – la joven ofreció la mano con fría cortesía. – buenas noches señor Kinomoto.

Otra vez apareció esa mirada evaluadora y esa sonrisa complacida.

buenas noches señorita Daidouji. Esperaré con ansia nuestro próximo encuentro.

La sonrisa de Tommy fue helada.

me alegra que te hayas llevado bien con Touya – comentó Edwin Daidouji de regreso a casa – tenía esperanzas de que se entendieran.

¿en serio? – Tommy quedó un poco sorprendida por esas palabras. Habría supuesto que el criador de caballos no sería el tipo de persona que su abuelo consideraría un amigo; por lo regular era más selectivo. Pero si Edwin disfrutaba de su compañía, ella trataría de tolerar sus maneras insolentes. Después de todo, no lo vería demasiado, incluso si renunciaba a su empleo para volver a casa definitivamente.

otra llamada telefónica, señorita Tommy – el tono de Jenkins era solemne, aunque en sus ojos había cierto brillo curioso.

Tommy alzó la vista del tablero de ajedrez, donde jugaba una partida con su abuelo.

¿quién habla?- preguntó

el señor Yukito, creo.

¡oh magnífico! No tardaré ni un minuto, abuelo. No muevas las piezas mientras tanto ¿eh? – bromeo

¡nunca hago trampas!

Tommy fue al corredor y tomó el teléfono.

¿Yukito? Hola ¿cómo estás? Me encanta escucharte

¿qué tal está Nueva York?

Ella rió

oh, muy tranquilo – respondió con ironía

¿cuánto tiempo permanecerás en Inglaterra?- quiso saber Yukito

no estoy segura. Quizá me quede para siempre

¿de verdad¡magnífico! Escucha¿qué harás mañana por la noche?

Tommy titubeó. Muy pronto corrió la noticia de que ella estaba de regreso en el pueblo y había recibido muchas invitaciones de viejos amigos. Rechazó casi todas; después de todo, vino a casa para estar con su abuelo. Pero Yukito fue su amigo favorito cuando era adolescente.

¿te gustaría ir a una fiesta? – continuó él – nada demasiado formal y conocer a la mayoría de gente que asistirá. Es en La Casona

¡La Casona! Tommy apretó con fuerza el auricular. Había buscado alguna forma de entrar allí para conseguir los documentos falsificados y ahora recibía la oportunidad en bandeja de plata.

¡oh, claro! – dijo – me encantaría ir, gracias Yukito

¡bravo! Pasaré por ti a las ocho y media¿de acuerdo?

De acuerdo

Tommy colgó el auricular y lo miró pensativa ¡la oportunidad perfecta!.

¡Tommy¡te veo sensacional!

Ella rió mientras descendía por la escalera.

tu también. Me alegro de no haberte creído cuando dijiste que no era nada formal – Yukito estaba muy elegante con su inmaculado traje de etiqueta negro. Era un joven muy apuesto y Tommy se alegró de tenerlo como compañero cuando entrara en la cueva del león.

Por supuesto había llevado consigo un traje de noche, para una ocasión como ésta. Era uno de sus favoritos, un vestido largo, negro, de un estilo sensacional.

Se había peinado con elegante sencillez y puesto sólo una cadena alrededor del cuello y dos pendientes minúsculos.

Yukito sonrió con orgullo mientras la escoltaba hasta el coche.

todo mundo va a estar celoso de mí esta noche – dijo – opacarás a todas las demás mujeres.

El trayecto hasta las sólidas verjas de Bradley Park era corto. Los arbolillos que bordeaban parte del sendero estaba en plena floración, salpicando con sus tonos malva y el verde intenso de las hojas. Luego los árboles desaparecieron y la pareja de visitantes pudo ver La Casona con claridad. Tommy la contempló con admiración. Era en realidad la casa más hermosa que hubiera visto jamás.

Los neumáticos hicieron crujir la grava del sendero cuando el auto se detuvo junto a una larga hilera de automóviles lujosos. Yukito se apresuró a abrir la puerta de su acompañante y ella posó la mano sobre su brazo mientras ascendían por los amplios escalones de piedra que llevaba al pórtico.


Continuará...

Serena

Diosa de Dioses

zashi18

2Miru

yuzu

la loka 69

Hola! Como lo prometí ya actualicé y estoy a la mitad de otros así que solo esperen y... sobre Touya Kinomoto y Yukito ¿cuál creen que será el segundo pretendiente? Bueno hasta la próxima chao.!

Por cierto gracias por los reviews y recuerden:

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