Capitulo 5

La conducta de Eriol resultó intachable durante el camino de regreso, pero cuando le deseo buenas noche, besándole la mano con irónica formalidad, sus ojos azules se encontraron con los de ella.

gracias por una velada deliciosa – murmuró – esperaré con ansia nuestro próximo encuentro.

Tommy no respondió. Apartó la mano con brusquedad, corrió por el sendero del jardín y entro en la tranquila casa, agradeciendo a la suerte que nadie estuviera por allí para observar la palidez. Subió a su cuarto y cerró la puerta, apoyándose contra esta para controlar su agitada respiración.

¿qué había en ese hombre que lograba perturbarla de esa manera? Quizá eran esos ojos azules, tan profundos y magnéticos. Cuando la miraba de cierta forma...

¡maldición! ¿en que clase de idiota se estaba convirtiendo? Sacudió la cabeza con impaciencia. Era ridículo, en lugar de estar furiosa contra ese arrogante y engreído individuo, no hacía sino dar vueltas en su mente a sus seductoras palabras, a su imagen fascinante, a su sonrisa devastadora y a esos ojos, eso ojos...

A la mañana siguiente, Tomoyo visitó al abogado de su abuelo. La conversación solo confirmó lo dicho por el vizconde: a menos que pudieran comprar la casa o consiguieran un nuevo contrato de arrendamiento, Eril podría hacerlos desalojar.

lamento decirle, señorita Daidouji – concluyó el abogado –que nada podrá hacer a menos que cuente con una buena suma de dinero... o que consiga que Sir Eriol cambie de opinión.

En el autobús de regreso a casa, Tommy tuvo bastante tiempo para reflexionar. Tenía algunos ahorros, pero insuficientes para conservar la casa y no podía conseguir un préstamo por que estaba sin empleo.

Más tendría que quedarse con el abuelo. El la necesitaba; estaba viejo y cansado, y Fishy y Jenkins se encontraban en las mismas situaciones. De hecho, ellos ya necesitaban jubilación.

Cuando descendió del autobús, se encontró a una vieja amiga.

¿recuerdas a Chiharu Mihara... la pelirroja que tenía una papelería antes de que los Dorset se la quitaran? Bien, pues ella tiene un hermano que... – la joven calló cuando alguien salió de la oficina de correo. Tommy alzó la mirada y se encontró con la seductora sonrisa de Eriol.

Buenas tardes, señoritas. Tommy tenía la esperanza de verte ¿me permites llevarte a tu casa en mi coche?

Oh, no gracias yo...

Por favor, para mi será un placer.

¿Por qué esa sonrisa tenía el poder de convertir el cerebro de la joven en mermelada?

sabía muy bien que Rika difundiría la interesante información de que Sir Eriol llevó a Tomoyo Daidouji a su casa, sin embargo...

el auto deportivo de Eriol estaba estacionado cerca de allí. Eriol le abrió la puerta del pasajero y ella se introdujo, disfrutando de su mullida comodidad.

Eriol rodeo el coche y se acomodó frente al volante.

toma – dijo – tengo un regalito para ti

Ella le lanzó una recelosa mirada de soslayo mientras Eriol se inclinaba para tomar una caja del asiento trasero.

¿qué es? – preguntó con suspicacia

ábrela

Tomoyo la destapó y desenvolvió el papel que estaba en su interior. Era una pequeña figura de Sèvres. La chica alzó la mirada hacia Eriol.

no puedo aceptarlo – protestó

¿por qué no? Tenías razón respecto a esta figura, ¿Sabes' la llevé a Sotheby's ayer y me informaron que, en efecto, era una falsificación. Por favor acéptala.

Tomoyo miró la estatuilla. Era muy bella... sin duda una copia perfecta hecha por un experto. La volvió a envolver en su papel.

gracias – murmuró con cierta culpabilidad, sucumbiendo a la tentación.

Me alegra de que aceptaras el obsequio, querida. Quiero que seas mi amante ... o concubina como tu lo expresaste y deseo pagar el privilegio. Pero no tengo intenciones de casarme contigo.

Ella le dirigió una mirada desdeñosa.

¿qué te hace pensar que desearía casarme contigo, después de todo? – inquirió furiosa

el hecho de que eres una Daidouji, y ellos siempre se han casado por dinero.

Lo miró con azoro.

¡eso es mentira!

¿mentira? ¿qué me dices de que mi padre, el honorable William Anthony St John Daidouji? Negoció con su título durante muchos años, hasta que encontró a una tonta heredera que se casó con él. No le llevó mucho tiempo acabar con su fortuna, ¿no es cierto? Cuando murieron en el accidente, vivían prácticamente en la miseria.

Tommy se puso roja, recordando todas las historias horrendas publicadas por los periódicos cuando ella era joven. A todas las había considerado mentiras infames.

y luego está tu abuelo, por supuesto – prosiguió el barón con crueldad – a los veinticinco años ya había derrochado hasta su último penique en el juego, y entonces encontró como solución casarse con mi tía abuela Elizabeth.

Tommy lo miró con ojos refulgentes de ira.

¡no es cierto! ¡no lo hizo por dinero! La adoraba. Siempre la recuerda con amor y respeto.

La adoraba tanto que se la llevó de luna de miel a Monte Carlo y se pasó todo el tempo en el casino, perdiendo el dinero que mi bisabuelo le había asignado para todo un año.

¡mientes!

¿qué ganaría con eso? Si no me crees, pregúntale a la señora Fisher.

Se detuvieron ante la casa del vizconde y Tommy comenzó a desabrocharse el cinturón de seguridad, pero antes de que pudiera lograrlo, Eriol rodeo el auto para abrirle la puerta.

¿cuándo te volveré a ver? – preguntó él, colocando la mano en el coche, de manera que ella quedó atrapada en el interior.

Nunca

¿no cenarás conmigo mañana?

No

Vaya, pues ¿ya renuncias a mi? ¿tienes tanto miedo a la derrota?

Tommy alzó la barbilla con arrogancia.

en absoluto. No hay el menos riesgo de eso.

¿no? Bueno ya veremos.

Tommy aspiró profundo para controlar la furia que bullía en su interior.

quiero que sepas que no tengo intención de tener una relación contigo. Ahora, ¿me permites salir?

¿no olvidas algo? – ella lo miró sin comprender – te di un regalo

gracias – respondió con altivez – pero cambié de opinión respecto a aceptarlo. Buenas tardes.

Eriol sonrió burlón.

buenas tardes – y se hizo a un lado

Tommy casi corrió por el sendero del jardín, maldiciéndose por haber permitido que Eriol la alterara de ese modo y al llegar ante la puerta, buscó su llave en su bolso con movimientos torpes. Entró y subió a su habitación, se echó de bruces en la cama y hundió el rostro en la almohada.

Las palabras de Eriol giraban en su mente. Eran mentiras... tenían que ser mentiras. Y sin embargo... de repente algunas cosas comenzaron a ser claras para Tomoyo, detalles que había escuchado al azar cuando era pequeña, información que la gente comenzaba a decir y luego callaba de improvisto cuando se percataban de que ella estaba cerca. Desde mucho tiempo atrás supo que la afición por su abuelo por los juegos de azar iba más allá de un mero pasatiempo. Cuando Edwin llegara a casa Tomoyo hablaría con él. Era hora de saber la verdad.

La tarde ya estaba avanzada cuando oyó el auto detenerse frente al pórtico. Salió con premura para recibir a su abuelo y vio que Touya Kinomoto venía con él. Sus pasos vacilaron, pero en seguida se percató de que algo malo sucedía.

¿abuelo? ¿qué pasa? ¿estás enfermo? – preguntó, mientras abría la puerta del coche.

Ah, señorita Daidouji – la saludó Kinomoto con una sonrisa grave – el pobre se ha sentido mal desde esta mañana.

Tomoyo lo miró con reproche.

entonces, ¿por qué no me llamó por teléfono? O al menos pudo llevarlo a un médico, en lugar de dejarlo conducir hasta aquí.

En insistió en forma determinante...

Tommy ignoró las diculpas de Kinomoto mientras ayudaba a su abuelo a salir del auto para luego llevarlo del brazo por el sendero que conducía a la casa. El vizconde se apoyaba en ella como si cada uno de sus setenta y nueve años le pesaran plomo. Tommy lo llevó a la sala y él se derrumbó en su sillón favorito.

¿quieres que te traiga algo? – preguntó

sólo... un poco de brandy, querida.

Ella se apresuró a servirle una copa de su bebida favorita. Touya los había seguido a la sala sin invitación y como todo desenfado se sirvió una buena dosis del cogñac. Tommy lo miró de soslayo, con marcado desdén.

lo siento señorita Daidouji – murmuró él en tono compungido – traté de persuadirlo para que no hiciera el viaje

pudo haberme avisado por teléfono – insistió ella

su abuelo se opuso

Tommy hizo un gesto irónico.

en ocasiones puede ser muy obstinado – admitió.

Así, es. ¿qué hará usted? ¿llamará a un médico?

Tommy miró a su abuelo por encima del hombro. El viejo estaba recostado en el sillón, con los ojos cerrados. La muchacha frunció el entrecejo.

sí, eso haré – se acercó al anciano y lo tocó en el brazo – llamaré al doctor Marshall.

El viejo asintió y tomó de la mano de su nieta la copa de brandy.

El diagnóstico del doctor Marshall acentuó la ansiedad de la joven.

bien, está bastante bien para su edad, pero... tiene ya casi ochenta años y debe cuidarse más. Debería convencerlo de que renuncie a sus cigarros puros.

La risa de Tomoyo fue irónica.

usted debe de estar bromeando

el facultativo sonrió.

es cierto, es terco como una mula, lo sé. Pero le convendría cuidarse un poco más. ¿cuándo piensa regresar a Nueva York?

No volveré – dijo ella – vine sólo de vacaciones, más decidí quedarme a cuidar de mi abuelo... él me necesita.

El doctor asintió.

bien, bien. Pasaré mañana para ver como sigue.

Cuando hubo despedido al medico en la puerta, Tommy regresó a la sala, donde Touya se había puesto cómodo en un sillón con los pies sobre un taburete y una segunda copa de cogñac en la mano.

¿qué dijo el medico? – quiso saber

que necesita descanso, eso es todo – respondió Tommy – abuelo ¿crees que podrás subir la escalera ahora? Debes acostarte un rato.

No, no déjame en paz, quiero estar sentado aquí – gruñó él con impaciencia – mejor sírveme otra copa

Creo que eso no sería prudente

¿eso es lo que dijo el matasanos? No sabe lo que dice. El brandy es medicina, todo el mundo lo sabe. Vamos niña, se buena – suplicó el vizconde extendiendo su copa.

Touya no parecía dispuesto a marcharse y finalmente Tommy tuvo que invitarlo a cenar.

Después de la cena, Tommy se escabulló, con el pretexto de ayudar a Fishy en la cocina. Todavía sentía curiosidad respecto a lo que Eriol le dijo.

¿qué edad tenías cuando viniste a trabajar con mi abuelo? – quiso saber

oh, debo haber tenido unos catorce – respondió Fishy – mi tía Emily era cocinera de La Casona

lo se, ¿alguna vez quisiste ser algo diferente?

Oh, no. ¿qué podría haber hecho? ¿ir a encerrarme en alguna horrenda fábrica llena de humo? No

¿eso fue antes de que el abuelo se casara?

Sí, aunque la señorita Elizabeth estaba aquí todo el tiempo. En ese entonces, Lord Bradley y Sir Giles eran muy buenos amigos. Por supuesto, eso era antes...

¿antes de que?

Una expresión cautelosa cruzó el rostro del ama de llaves.

pensé que habías venido para ayudarme a lavar la loza – gruñó – no tengo tiempo para este parloteo.

Tommy rió.

podemos charlar y lavas al mismo tiempo. ¿no estaba complacido Sir Giles de que su hermana se casara con su mejor amigo?

No precisamente – concedió Fishy con cautela

¿por qué?

El ama de llaves suspiró profundo.

no me preguntes esas cosas, niña- suplicó – he conservado la paz todos estos años...

no te molestes Fishy. Pero... ¿no crees que ya tengo edad suficiente para saber la verdad?

Es a tu abuelo a quien deberías preguntarle

El vive en un sueño. Creo que ya ni recuerda cuál es la verdad.

Fishy asintió, con tristeza.

está bien, te lo diré todo.

Y el relato de la buena mujer coincidió, para desazón de la joven, con que Eriol le había dicho.

Cuando la sirvienta concluyó su historia, fue hacía un cajón, lo abrió y extrajo una fotografía que puso en manos de Tommy.

ésta es la única foto que tenemos de ella – dijo – Lord Bradley hizo quitar todas sus fotos ; llegó a sufrir remordimiento de que lo había hecho cuando ya era muy tarde y cada fotografía de su difunta esposa era una acusación.

Tommy miró la foto. Una mujer le sonreía con inocencia y candor.

¡que bella era! – murmuró

mucho – asintió Fishy y guardó la foto, sonriendo con triste reminiscencia – a veces todo parece que fue ayer – luego sacudió la cabeza y gruñó – bueno, esto no ayudará a que terminemos más pronto el quehacer. Anda niña, ve arriba, para que yo pueda terminar esto.

Tommy no discutió. Subió lentamente por la escalera, sumida en reflexiones. Todo su mundo estaba ahora de cabeza y tendrá que ponerlo en orden. La historia del abuelo acerca de que había sido timado por los Hiragizawa era una sarta de embustes, de acuerdo con lo dicho por el ama de llaves, y los rumores sobre los padres de Tomoyo eran ciertos. Ella siempre había pensado con orgullo que si bien su familia tuvo poco dinero, al menos conservó cierto honor. Ahora su confianza se había desvanecido.

Cuando llegó al vestíbulo en penumbra, una sombra cruzó por su camino y Tommy alzó la cabeza sobresaltada, para ver a Touya.

ah, aquí estas, bella – ronroneó el tipo, recorriéndola con esa mirada insolente que ella encontraba tan repugnante.

Aquí estoy – replicó Tommy con tono glacial

¿por qué no eres un poco más amable conmigo?

Si no le gustan mis maneras, ya sabe lo que puede hacer.

Trató de pasar frente a él, pero Touya le bloqueó el camino y ella se encontró arrinconada contra la padre.

ya es hora de que conversemos un poco – dijo el patán

no tengo de que hablar con usted

ah, claro que tenemos algo de que charlas, preciosa. Está del contracto de arrendamiento de esta casa, por no mencionar el dinero que me debe el viejo

Ella lo miró, consternada y perpleja.

¿mi abuelo le debe dinero? ¡no lo creo!

Pregúntaselo

¿cuánto le debe? – preguntó con frialdad

cuarenta mil libras

¿qué? – Tommy se sintió desfallecer - ¿cómo... es posible que le haya prestado tanto dinero?

La sonrisa de él fue burlona.

ya sabes que el viejo tiene la pequeña manía de las apuestas, y yo le presté dinero para que pagara algunas deudas. Ahora, si te mostraras un poco más accesible, yo...

¿cree que pueda convencerme de que me case con usted?

Touya dejó que sus ojos recorrieran el cuerpo de la joven con libidinosa complacencia.

sí, eso creo. A menos que quieras ver al pobre viejo ante un tribunal judicial.

Tomoyo lo miró con helada furia y trató de empujarlo para pasar, pero él le puso una mano en la cintura y la sujeto contra la pared.

así que, carió, no tienes alternativa, ¿no crees? Ah, ya sé que me consideras poca cosa para ti, pero voy a disfrutar al enseñarte un poco de respeto – le deslizó una mano para acariciarle el seno – hm, lindos pechos...

Tomoyo sintió nauseas, pero se obligó a mirarlo con firmeza a los ojos.

me da asco – espetó entre dientes.

Touya rió, más apartó la mano y la dejó libre. Tommy se apresuró hacia la sala. Su abuelo estaba sentado en el sillón cuando la joven entró, él alzó la mirada hacia ella, con una apacible sonrisa en los labios.

ah, aquí estas querida. Que amable fuiste en ayudar a Fishy.

Tomoyo cerró la puerta y se apoyó contra ella, tratando de controlar la agitación en su pecho. Se obligó a sonreír.

me gusta ayudarla.

El viejo sonrió con astucia.

ah, ya se de lo que se trata. Estás haciéndote la difícil. ¿no es cierto? Bien, no traicionaré tu pequeño secreto ¿sabes que has tenido mucho éxito? – le sonrió con orgullo - ¿qué te parece?

Ella fingió ignorancia

¿a que te refieres abuelo? – se acercó a él

pues a Touya, por supuesto. Se que quizá me estoy adelantando un poco por los acontecimientos, pero quiero que sepas que nada podría hacerme más feliz.

Tomoyo dejó escapar el aliento en un suspiró silencioso. Detrás de ella se abrió la puerta y Touya entró a la sala. Sus ojos brillaron al mirarla, y con falso encanto se dirigió al abuelo.

bien Edwin, y me despido. Llamaré mañana para ver si estás mejor

oh, estoy bien – enfatizó el viejo – pero ¿estas seguro de que quieres irte ya¿ nos agradaría que te quedaras un poco más, ¿verdad Tommy?

Creo que Touya sabe cuan bienvenido es en esta casa – declaró Tommy con engañosa dulzura.

Eres muy amable Tommy – dijo Touya con sonrisa de víbora – pero me temo que debo irme, de verdad... tengo establos que atender. Nos vemos muy pronto – la expresión en sus ojos indicaba que Tommy podía tomar esas palabras como advertencia.

Bien, entonces hasta luego entonces Touya – expresó el vizconde, ofreciéndole la mano – Tommy te acompañará a la puerta

Hasta la vista Edwin, cuídate ¿eh?

Cuando Tomoyo y Touya estuvieron en el vestíbulo, él comentó con sonrisa insolente:

¿ya vez? El viejo me considera el esposo ideal para ti

delirios de la vejez – dijo Tomoyo con acritud – voy a lamentar desilusionarlo

ah, vamos no te apresurares, dulzura – advirtió con una suave amenaza de voz – no a menos que puedas echar mano de una buena suma de dinero en muy poco tiempo.

¿q... que tanto tiempo?

Digamos... mañana por la noche – ronroneó el patán – tengo en mente invitarte a cenar para celebrar nuestro compromiso.

Tomoyo vaciló, con un enorme nudo en la garganta. Hubiera deseado decirle a donde se podía ir con sus repugnantes propuestas, pero no podía; estaba atrapada.

muy bien – logró decir – le daré mi decisión mañana por la noche.

Continuará...

Hola! ¿cuánto tiempo? Bueno ahora paso a lo importante:

Gracias a:

kaorisama Basileia Daudojiu

Tomoyo marta

Marina Pily-chan

¡que bueno que les esté gustando! Pues... rivales, rivales no van a ser por que Tommy tomará una desición en el proximo capítulo... creo. En fin sobre si Eriol va a dejar de ser así pues... no lo ze! Eso se verá con el paso de los capítulos. Hasta Luego!

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