Capítulo 6

Era tarde cuando Tomoyo pudo por fin conciliar el sueño y al despertar sus pesadillas seguían con ella. ¿de donde iba a sacar cuarenta mil libras, así como el dinero para adquirir la casa? Por un momento, abrigó la idea de pedírselo a Horda, o incluso a Craig, pero no podía hacer eso... ¿cómo les pagaría?.

Solo conocía una persona con el dinero suficiente para un préstamo de ese tipo... y él esperaría algo a cambio.

Se no fuera por el dinero, ¿se convertiría en su amante? Tuvo que admitir con honestidad que la tentación era demasiado era demasiado fuerte. Sabía que él no estaba enamorado, pero indudable que sentía una enorme tracción sexual hacia ella. ¿podría bastar eso?.

Siempre había creído que solo un profundo compromiso sentimental podría llevarla a semejante relación. Pero la atracción que experimentaba por Eriol era algo que jamás había padecido o siquiera imaginado.

Si; no ser por el dinero, podría lanzar al viento su destino, ignorando los peligros, y perderse en los intoxicantes placeres que vislumbró cuando él la besó. Pero la cuestión del dinero era algo que no podía poner aparte. ¿y como pedirle cuarenta mil libras, a la vez que le prometía convertirse en su amante?. En ese caso más valdría que se pusiera a taconear en las calles.

De manera que la única alternativa que le quedaba era casarse con Toya Kinomoto. Una oleada de náusea la invadió al recordad la forma en que él la había visto y tocado. Tendría que someterse a la sucia lujuria de ese patán como precio para salvar a su abuelo de sus propia tontería y permitirle pasar sus últimos días en paz y con dignidad.

Todo el día llovió. Tommy pasó la mayor parte del tiempo en su cuarto, acurrucada en el sillón situado junto a la ventana, contemplando con melancolía el jardín y tratando en vano de hallar otra salida a su predicamento. Al llegar la noche tuvo que admitir que no tenía más remedio que reconciliarse con su suerte. Sentía el corazón oprimido cuando comenzó a prepararse para su cita con Toya para cenar.

Cuando terminó de arreglarse, suspiró con resignación y bajó a la sala.

Toya ya estaba allí, arrebujado en el sillón del abuelo y con un baso de whisky en la mano. El dejó que sus ojos recorrieran la figura de la joven con insolente aprobación.

vaya, estas preciosa – comentó

ella le devolvió una mirada glacial.

¿nos vamos?

Claro, claro. Entonces, buenas noches, Edwin. Supongo que estarás en cama cuando regresemos.

El anciano sonrió complacido.

oh, claro... vallan, muchachos diviértanse.

Tomoyo se inclinó y lo besó en la mejilla.

buenas noches abuelo – dijo ocultando su pesar

durante el trayecto al restaurante, Tommy no tuvo que molestarse en responder el incesante parloteo egocéntrico del libidinoso Toya. Ella miraba hacia fuera, con el codo apoyado sobre la ventana del coche.

ya llegamos – anunció él – te gustará este lugar – y se bajó para abrirle la puerta del auto.

Ya estuve aquí antes – informó ella con satisfacción mientras pasaba ante el tipo.

El portero uniformado la reconoció y le sonrió cuando entraron en el vestíbulo. Toya llamó a un camarero que se apresuraba por el vestíbulo con una pila de minutas en la mano.

perdón, señor, regresaré en un minuto – respondió el hombre con cortesía.

Tommy se dedicó a estudiar con atención los cuadros que adornaban el vestíbulo, ignorando a Toya quien paseaba impaciente de un lado a otro. El camarero regresó pronto.

lo lamento señor, ¿ha reservado una mesa?

No- Toya sacó de su abultada cartera un billete de cinco libras, pero el camarero no pareció impresionado y sacudió la cabeza con aire de disculpa.

Lo lamento, señor, pero estamos llenos esta noche.

Vaya – exclamó Toya con aspereza - ¿dónde está el capitán de camareros?

En ese momento se presentó el maitre.

¿algún problema? – preguntó

ninguno en absoluto, si me pueden dar una mesa

lo siento, está... – pero cuando Tommy se volvió hacia ellos, la expresión del maitre cambió - ¡ah señorita! Pero, por supuesto... me alegra volver a verla en el Mermaid. – estoy seguro de que podré encontrarles una mesa. Por favor, vengan conmigo.

Tommy sonrió con maligno regocijo ante la expresión de desconcierto y mortificación en el rostro de Toya, mientras eran conducidos al salón comedor. No estaba lleno y la primera persona que Tommy vio fue a Eriol. Sintió que el corazón le saltaba en el pecho.

Estaba con otros dos hombres y tres mujeres. Tommy no pudo apartar los ojos de la mesa. El barón dedicaba su atención a dos de las damas, ambas bellas y elegantes.

Alzó la mirada de repente y la vio. Una leve sonrisa cínica curvó sus labios. Con un enorme esfuerzo, Tommy volvió a avanzar, siguiendo al maitre. Cuando se acercó a la mesa ocupada por Eriol, él se puso de pie con gesto cortés.

buenas noches señorita Daidouji ¡que agradable sorpresa! – la burla en su voz era tan sutil que nadie podría haberla notado, excepto Tomoyo.

Ella alzó la barbilla con dignidad.

buenas noches sir Eriol – respondió con frialdad. Los ojos de Eriol se volvieron hacia Toya y Tommy vio en ellos un asomo de desdén – permítame presentarles...

no hay necesidad de presentarnos – dijo Toya, ofreciendo la mano a Eriol, quien lo despreció – Sir Eriol y yo ya nos conocíamos.

Eso creo – dijo el barón distante y frío.

Tomoyo tomó el brazo de Toya.

vamos nuestra mesa está lista – dijo y lo apartó de allí.

Siguieron al maitre a una parte agradable, pero menos exclusiva del restaurante. Tommy prefirió sentarse a espaldas de Eriol, más en seguida descubrió que podía ver su reflejo en es espejo que cubría el muro opuesto. El camarero les llevó la minuta y ella seleccionó sus platillos de forma distraída, atenta a esos ojos azules que la observaban por el espejo.

¿prefieres tinto o blanco? – Tommy alzó la cabeza en muda interrogación - ¿cuál vino? – aclaró Toya

oh... – ella ya había olvidado lo que pidió de comer – el que tú decidas.

Toya asintió complacido, mas ella le prestó poca atención. De manera soslayada, observaba a Eriol por el espejo, notando cada sonrisa que dedicaba a las dos chicas con las que estaba sentado. Las dos parecían igualmente cautivadas por él, y Tommy sintió una punzada de irritación.

Apartó la mirada tan rápido como le fue posible cuando la de él se encontró con la suya en el espejo. Apenas sabía lo que comía y su único comentario sobre el vino fue que estaba un poco agrio. Pero Toya parecía disfrutarlo mucho, e incluso pidió una segunda botella. Además del whisky que había bebido en casa del abuelo mientras la esperaba, el alcohol comenzaba a ponerlo sonrosado.

Toya parecía no percatarse de la distracción de la joven y, entre bocado y bocado, contaba anécdotas sobre su carrera como criador de caballos. Tommy intercalaba de vez en cuando algún comentario adecuado, más sin escuchar en realidad lo que él decía. De repente Toya miró el salón y frunció el entrecejo.

ese tipo... Hiragizawa... ¿es algo tuyo?

Tomoyo alzó la cabeza con decoro.

por supuesto que no

¿entonces por que te mira todo el tiempo?

No tengo idea . dijo y su mano tembló al poner azúcar a su café.

Más vale que me digas la verdad querida – advirtió él – no me gustaría saber que me engañas – frunció el ceño cuando levantó la botella de vino y la encontró vacía – hey, camarero – llamó un poco más alto de lo necesario – un brandy doble.

Tommy lo miró con desprecio.

no olvides que conducirás de regreso a casa - advirtió - ¿no te parece que bebes mucho?

Oh, por Dios, querida deja de fastidiarme – gruñó él – todavía no estamos casados.

No... y no estoy segura de que nunca lo estaremos – replicó con enfado.

Toya rió con una especie de ladrido desagradable.

ya muestras bastantes agallas – comentó – pero me gusta. Una bella mujer es como un caballo de carreras; vale más cuando muestra algo de temple.

¿sí?

Toya sonrió, ajeno al tono de sarcasmo en la voz de su acompañante.

¿sabes? Creo que nos vamos a llevar muy bien

lo dudo mucho – dijo con gelidez – ahora me gustaría ir a casa.

Ah, vamos Tommy, mi amor...

Me llamo Tomoyo y no soy su amor – espetó y se puso de pie para salir con paso majestuoso del restaurante negándose a mirar a Eriol al pasar ante su mesa.

El maitre se apresuró a acompañar a la joven.

¿la comida fue de su agrado señorita?

Si estuvo excelente gracias – respondió con altivez – ahora, ¿podría llamar un taxi para mi?

Toya la alcanzó en el vestíbulo y la tomó del brazo con violencia.

escucha, zorra arrogante – rugió, el rostro deformado por el alcohol y la ira . lo que necesitas es una lección

es posible – dijo una voz apacible y sardónica a sus espaldas – pero no creo que seas el indicado para dársela – la chica alzó la mirada con azoro cuando Eriol la tomó del brazo - ¿te llevo a casa Tommy?

¡hey! ¿quién diablos se cree usted? Esta dama está conmigo – espetó Toya con la insolencia del patán ebrio

estaba. Parece que se arrepintió – replicó el aristócrata, con tono de advertencia en la voz

Pero Toya estaba demasiado bebido para medir el peligro.

no me vas a poner en ridículo señorita engreída – rugió tomándola del otra vez del brazo con brusquedad.

Suélteme – protestó ella, luchando por desasirse.

Toya alzó una mano para abofetearla y ella se replegó; un instante después el ganadero estaba en el sueño, con un hilo de sangre brotando de su boca. Tommy lo miró consternada.

¡Toya! – exclamó y cuando iba a acuclillarse junto a él en un instintivo impulso por socorrerlo, a pesar de lo antipático que le resultaba, Eriol la tomó otra vez del brazo.

Déjalo, no se rompió nada, no le pegué con suficiente fuerza... vamos, te llevaré a casa.

¡no! – trató de apartarse, pero el barón la apretó con más fuerza – no entiendes

creo que comprendo demasiado bien – dijo con desdén conduciéndola sin mucha ceremonia hacia fuera del restaurante – pero puedes conseguir algo mejor que eso – el Aston Martín del aristócrata estaba estacionado a la entrada y Eriol abrió el asiento del pasajero para que la joven subiera – entra – ordenó imperativo.

Ella se volvió a mirarlo, desafiante.

¿y que hay de tus compañeras de cena? ¿no les parecerá un poco extraño que desaparezcas así nada más?

No me importa lo que piensen – declaró imperturbable – en realidad, me alegro de tener una excusa para irme... la atmósfera comenzaba a ponerse un poco... competitiva.

Y tu eras el premio, seguro – dijo Tommy con ojos relampagueantes – realmente eres el más arrogantes y...

Ya me has prodigado tus elogios antes – replicó él – ahora entra al coche – se inclinó hacia ella como si fuera a besarla, y le único lugar al que podía Tommy replegarse era el interior del auto. Eriol cerró la puerta y se apresuró a ocupar el asiento del conducto. Mientras él ponía en marcha el motor, Tommy se apoyó contra el respaldo y cerró los ojos, temblando.

mas vale que te pongas el cinturón de seguridad

Ella obedeció.

realmente no puedo alabar mucho tu gusto – comentó Eriol una vez en marcha – he oído que Kinomoto tiene mucho dinero pero, me parece un rustico sin educación

es cierto

¿entonces?

Es una larga historia

Sin duda.

Y no creo que sea de tu incumbencia – declaró ella, tajante.

No probablemente no. Nunca imagine que ese fuera el tipo de trato que te gustaría. Quizá debí intentar un poco de rudeza contigo.

No me gusta la violencia – recalcó la chica

Parecías mostrar bastante preocupación por el estado de ese imbécil

no tenías que haberlo golpeado así.

Lo siento, querida, pero no puedo tolerar que una mujer sea maltratada.

Tommy guardó silencio. ¿qué podía decir? Después de todo fue una actitud caballerosa por parte de Eriol y en beneficio de ella. Además de lo sucedido en el restaurante no podría de ninguna manera casarse con Toya. Una cosa era tolerar sus repugnantes avances sexuales y otra muy diferente someterse a su violencia.

De manera que ahora sólo le quedaba una opción. Apretó con fuerza los puños sobre su regazo. Pero... ¿y si él se negaba? Cuarenta mil libras era una suma enorme. Y lo peor sería que él se convencería de que había tenido razón respecto a ella; que era una mujer a la venta, si el precio era suficiente. Sería una pérdida de tiempo tratar de explicarle para que necesitaba el dinero. Parecería una excusa muy endeble y patética.

Sintió el escozor de las lágrimas en los párpados mientras mirada por la ventana. No había luna y las estrellas parecían frías y lejanas contra la oscuridad del cielo, pero el auto era un tibio capullo de comodidad y lujo. Era como si estuvieran dentro de una cápsula surcando el espacio... solo dos personas en la inmensidad de la noche.

Eriol encendió la radio del coche y la suave y acompasada música de un saxofón tener los envolvió como una especie de humo azul. Tommy se descubrió observando las firmes manos masculinas sobre el volante.

Después dejó que sus ojos se deslizaran más allá de la amplia cima de sus hombros para estudiar su perfil. A la luz de los autos que se aproximaban, era el rostro de un cazador, implacable y sagaz. La joven sufrió un estremecimiento.

¿tienes frió?

No – murmuró ella con voz ahogada. En el confinado espacio del automóvil, el aura de masculinidad que Eriol emanaba creaba una tensión insoportable.

Eriol rió con suavidad.

Si no te conociera mejor, diría que estas nerviosa – la hostigó – pero, por supuesto, ni siquiera te simpatizo. Y ciertamente no tienes intenciones de dejar que te seduzca – le soslayó una mirada de burlona interrogación - ¿verdad?

Tommy tuvo que tragar saliva antes de responder. Era ahora o nunca.

dijiste que... que estabas dispuesto a... pagar por placer – se escuchó decir

eso dije- replicó Eriol, con una interrogación en la voz

¿c... cuanto?

La voz del barón era como un látigo de desdén.

¿cuánto quieres?

Tommy apretaba los puños con tal fuerza que los dedos le dolían.

tu eres el arrendador de la casa en la que vive mi abuelo...

así es

y su contrato expira dentro de algunas semanas

¿sí? No lo sabía. Todos los asuntos referentes a mis propiedades son administrados por mi departamento legal. No me molestan con todos los detalles.

Podría ser una minucia para ti, pero para mi es de vital importancia. Es el hogar de mi abuelo; le rompería el corazón tener que salir de allí.

¿y?

Pues... quiero que le permitas permanecer allí, pagando alquiles por supuesto.

Una leve sonrisa bailó en los labios del aristócrata.

¿es eso todo? – preguntó con cordialidad

Tommy aspiró profundamente.

además, quiero cuarenta mil libras

Eriol lanzó un leve silbido de asombro.

¡cielos! Te cotizas caro ¿he?

¿quieres o no que sea tu amante? – preguntó con aspereza provocada por el dolor de la auto humillación.

A ese precio, necesitaría un poco de persuasión.

Estaban cerca de la casa del abuelo, pero de improviso Eriol desvió el coche fuera de la carretera, hacia la sobra de los árboles.

¿a dónde vamos? – balbuceó Tommy

a dar un paseo – dijo él con brusquedad – vamos

El salió del auto y comenzó a caminar a paso acelerado. Ella titubeo por un momento y luego lo siguió. La ira era evidente en la forma como Eriol enconchaba los hombros; pero era culpa de él; pensó Tommy con amargura. Después de todo, fue Eriol quien sacó el tema del dinero.

El sendero llevaba, entre los árboles hasta un sitio que en verano era un lugar muy concurrido y que daba al valle. El municipio había puesto allí un par de bancas rústicas y Eriol se sentó en una de ellas. Tommy permaneció a cierta distancia, observándolo con incertidumbre. Hacía frió y ella se frotó los brazos para proporcionarse un poco de calor.

no estas haciendo muy buena labor de convencimiento – la hostigó sin mirarla.

Lo lamento. No tengo... mucha experiencia en... este tipo de cosas – farfulló

Ah, por supuesto. Lo había olvidado – se burló Eriol – afirmas ser virgen ¿verdad? – extendió una mano imperativa – van aquí – ella avanzó hacia él, con el corazón amenazando salírsele del pecho. Eriol la tomó de la mano y la hizo sentarse a su lado. - ¿habrá devolución de mi dinero si descubro que mientes?

N... no miento – tartamudeó.

¿no? – Eriol entrelazó los dedos en los cabellos de la joven y la acercó a él – bien, no tardaré un segundo en averiguarlo, ¿verdad?

Su cruel boca descendió sobre la de ella, estrujando sus labios en un beso que era más un castigo que una caricia. Ella no se atrevió a ofrecer resistencia cuando la lengua del barón se deslizó por los dulces, indefensos recovecos de su boca. Ahora sus manos le recorrían la espalda con impacientes caricias.

Inmune al frió y la incomodidad, todo su cuerpo se incendió bajo el contacto de esa mano que la acariciaba del hombro al muslo, afirmando con insolencia su derecho a gozar hasta la más recóndita intimidad.

Tommy notó que le deslizaba el tirante del vestido, para apartar la tela de la palpitante turgencia de su pecho. Eriol apartó la cara por un momento para contemplar el cremoso montículo cuyo rozado pezón se endurecía bajo el sabio toque de sus dedos.

hermoso...

un estremecimiento de placer la sacudió y la joven jadeó y suspiró trémula cuando él la colocó sobre sus piernas y comenzó a besarle la esbelta columna del cuello. La chica se sintió desfallecer cuando la lengua del aristócrata comenzó a rodearle el pezón endurecido, y luego cuando la boca se cerró en la rosada punta, una serie de exquisitas descargas eléctricas recorrieron a Tommy.

Eriol bajó una mano y la metió por debajo de la falda, para acariciar un muslo sedoso. Tommy tembló ante la desconocida intimidad de esa caricia enloquecedora.

no creo que este sea el lugar adecuado para continuar esto- murmuró él, alzando la cabeza – en casa tengo una cama enorme y confortable.

No – negó Tommy

¿no? – una expresión de ira helada cruzó el rostro de Eriol. La apartó de su lado y se puso de pie. - ¡claro! Quieres tu dinero primero.

Caminó hasta el borde del camino donde se puso a contemplar el valle, con las manos metidas en los bolsillos del pantalón.

cuarenta mil libras dijiste ¿verdad? – agregó, sin volverse.

Tommy bajó su cabeza y sus cabellos le ocultaron el rostro.

si – susurró

Si Eriol se volvió hacia ella. Tommy se arregló el vestido, luchando por controlar las lágrimas de humillación que le quemaban los párpados.

muy bien – dijo él con frialdad – las tendrás. Pero no estoy dispuesto a aceptar el resto de tus condiciones – ella alzó la mirada hacia él, alarmada – una vez que acepte el alquiles de tu abuelo estará protegido de manera legal y no podré echarlo, ¿qué impedirá que faltes a nuestro arreglo y te largues a Nueva York con la plata?

Yo... nunca haría eso...

La risa de Eriol fue breve y sarcástica.

¡ah esos ojos inocentes! Mas no voy a confiar en ti, querida mía. Tu abuelo podrá quedarse en la casa, como mi invitado, sin pagar alquiler. Y yo no haré nada para lanzarlo siempre que continúes complaciéndome.

¿y... si no te complazco? – logró preguntar.

Mas vale que lo intentes, ¿no? En cuanto las cuarenta mil libras estén abonadas en tu cuenta bancaria, podrás mudarte conmigo.

Pero... no puedo... es decir... todo mundo sabrá...

La risa de Eriol fue implacable. Luego tomó a la joven entre sus brazos, acallando sus protestas.

por supuesto que lo sabrán. Te estoy pagando una fortuna; parte del placer de la compra es que todos envidien a uno por su adquisición.

¿adquisición? – Tommy lucho por apartarse de él - ¿así es como lo llamas?

¿de que otra forma entonces? Y más vale que lo recuerdes, querida mía – su mano se deslizó por la espalda de la joven hasta el trasero, para moldearlo sensualmente contra su cuerpo. – serás mía mientras yo lo desee- te daré suficiente dinero para que no hagas otra cosas que estar bella y relajada para mi... no creo que sea difícil.

¿y que pasará cuando te canses de mi? – preguntó con un hilo de voz

Sir Eriol alzó sus anchos hombros con helada indiferencia.

podrás hacerlo que te plazca. Tal vez hasta encuentres un marido rico.

¿qué dirá mi abuelo?

Estará encantado de no perder su preciada casa, tenlo por seguro.

Tommy sintió que un puñal le atravesaba el corazón.

hablas como si...

¿qué?

Tommy sacudió la cabeza.

nada

Eriol rió.

¿sabes temo que no tienes vocación para este tipo de cosas, querida mía – murmuró – admítelo... si no me hubiera apartado de ti, te habría tenido sin pagar nada, ¿verdad?

N...no – protestó débilmente.

Por supuesto que si, tienes suerte de que yo quiera mas de una sola noche contigo, Tommy; te quiero en mi lecho por mucho tiempo. Deseo alarmar mi mano todas las noches y encontrar tu cuerpo junto a mi, tibio, suave y anhelante

Volvió a besarla, esta vez de manera suave e incitante. Tommy se aferró a él como si estuviera cayendo de un precipicio y su mente era un remolino de emociones .no podía estar enamorándose de él. ¡imposible! Eriol era arrogante y cínico y había dejado bien claro que solo la quería como una pieza de colección.

Eriol se apartó de ella, se quitó la chaqueta y se la puso sobre los hombros.

ponte esto, no quiero que te resfríes.

Pero mientras Tommy lo seguía al auto, una vocecita en su mente le dijo que el sentido común nada tenía que ver con lo que sucedía. Se estaba enamorando de él. más si intentaba decírselo ahora, Eriol nunca se lo creería; no después de haberle pedido ese dinero para ser su amante. Una lágrimas solitaria brotó de sus ojos y se deslizó por su mejilla.

Continuará...

Gracias a:

Basileia Daudouji: Si estas empezando a odiarlo supongo que con este capítulo lo quieres matar pero es que... simplemente va acorde a las circunstancias. Al final verás que si era un sueño... espero que hayas recibido mi mensaje y que te hubieran gustado.

Tomoyo: pues ya ves si fue Eriol quizá no del mejor modo pero si fue él.

Serena: a mi tampoco me guata eso pero sin embargo a veces el cariño que sientes por una persona te siega y no puedes pensar con claridad

Pilychan: ¿antigüedades? Pues nop... pero ver tele en estos casos ayuda. Me alegro que te este gustando.

Aby: muchas gracias y me agrada que te guste.

Un nuevo capítulo siento no haber actualizado antes pero... mi disco donde guardaba todo se borró! Voy a tener que volver a empezar de cero... que desgracia... (yo que tenía buen pedazo del epílogo de nos quieren casar, dos capítulos de no será y un nuevo proyecto ¿por qué me pasa? En fin espero que les haya gustado este capítulo nos vemos pronto. ¡¡dejen reviews!