Capítulo 7
Tommy temía a la reacción de su abuelo cuando supiera la noticia. Iba a estar poco complacido al saber que su única nieta planeaba irse a vivir con un Hiragizawa, familia a la que había odiado durante cincuenta años, culpándolos de todas sus desventuras.
No había manera fácil de decirlo, de manera que simplemente anunció durante el desayuno:
- "Abuelo, tengo... algo que expresarte" - el viejo la miró con expresión arrogante - "me iré a vivir con Eriol Hiragizawa".
El pareció tardar algunos segundos en compredió lo que había escuchado.
- "¿Hiragizawa? pero... no creí que lo conocieras tan bien".
- "Me encontré con él en New York" - explicó Tommy, apenlando a una verdad a medias.
- "Ah, vaya. ¿y que quieres decir con eso de que te irás a vivir con él?"
Tomoyo respiró hondo.
- "Me mudaré a La Casona" - declaró
- "¿Piensas casarte con él?"
Tommy ensayó una risa breve y ligera.
- "Por supuesto que no. Oh abuelo, no seas anticuado."
El vizconde la miró con indgnación.
- "Anticuado¿he? Bien, pues no puedo evitarlo. No me gustan estas costumbres modernas".
- "Abuelo... todo mundo lo hace en estos días."
- "¿A sí? Pues tú no eres "Todo el mundo". Eres una Daidouji. ¡Además, echarte en brazos de Hiragizawa¿No te parece que podrás haber obtenido un poco de consideración hacia mis sentimientos¿Despues de todo lo que su abuelo?..."
Tomoyo lo interrumpió con una sonrisa irónica.
- "¿No crees que ya es hora de que dejes de contarme cuentos de hadas?" - el viejo la miró con perplejidad - "Giles Hiragizawa no te defraudó¿no es cierto? Tú perdiste el dinero jugando."
El viszconde se removió en su asiento, incómodo y falsamente indignado.
- "Supongo que Hiragizawa es quien te ha dicho eso¿verdad?"
- "Sí. Y es cierto¿verdad abuelo?"
- "¡Puf¡Valla una!..."
- "Abuelo..."
El anciano dejó caer los hombros y bajó la cabeza.
- "Es cierto. Estuve apostando. Sólo empecé para recuperar lo que mis administradores habían perdido... sé que es estúpido, pero luego no pude detenerme. Incluso cuando perdía..."
- "¡Oh, abuelo!" - Tommy se acercó a él y acuclillándose delante de su sillón le tomó una mano entre las suyas - "¿por que me mentiste todos estos años?"
Edwin Daidouji sacudió la cabeza con pesar.
- "Eras mi pequeña... mi dulce amatista, mi nena, no podía sosprtar la idea de destruir tus sueños, tus ilusiones. Y ahora me encuentro en una situación terrible" - agregó, y la voz se le quebró - "Debo dinero a Toya, mi querida Tommy. Pensé que... tuve la esperanza de que él te gustara y quizá..."
- "Abuelo ya no tienes de que preocuparte" - prometió ella - "Hablé con Eriol al respecto y me facilitará el dinero para que le pagues a Toya. Y, por supuesto, no te echará de la casa."
El vizconde la miró con asombro.
- "Pero es mucho dinero, Tommy".
- "Lo se, Kinomoto me dijo la suma. Quería que... me casara con él, pero tuve que decir que no. Después de todo, estoy enamorada de Eriol".
- "Bien, supongo que debe tomarte en serio más si está discpuesto a concederte una suma tan generosa. No puedo decir que la idea me complace pero... si como dices, todo mundo lo hace así en estos días pues... "- acarició la cabellarea de su nieta - "Sólo deseo que no vayas a salir lastimada".
- "No te preocupes" - dijo ella, ocultando su pesar - "Todo saldrá bien, te lo aseguro. Pero promete que no volverás a pedir prestado a Toya¿está bien?"
- "Claro, claro, lo prometo" - aseguró el anciano.
Fishy fue más tajante en su condena a la idea de que su joven ama, y Jenkins se mosntró discreto y reticente al saberlo.
La única satisfacción de Tommy fue el hecho de poder redactar el cheque para Toya, junto con una carta de acremente cortés. Más cuando regresaba de la oficina de correo, sentía el estómago atenzado por la inquietud. Eriol enviaría esa noche a su chofer por ella, después la esperaba a cenar.
Había ido a Bath para comprarse un par de vestidos, pues Eriol esperaría verla lo más atractiva posible. Escogió para esa noche, uno de vibrante color escarlata; le parecía adecuado para su nuevo estilo de vida.
Cuando terminó de vestirse arreglarse, se miró al espejo. se puso las manos en la cintura y adoptó una actitud de elegante cortesana, en un inetento por reírse de su propia situación.
Pero en su frágil intento de humor nada hizo pata inicitar su valor. Esta noche era la primera del resto de su vida y nada volvería a ser igual. Claro, había tomado las debidas precauciones. Se supone que una amanteno debe dejarse embarazar... pero sus temores no se limitaban al aspecto físico de la relación en que estaba a punto de embarcarse.
Estaba enamorada de Eriol. Era como un dolor en el corazón. ¿Cuánto peor sería cuando viviera con él, compartiendo su lecho? Y al final, cuando Eriol se hartara¿que? No habría manda peor que una concubina que no sabe aceptar con dignidad el fin de un amorío.
El sonido del timbre de la puerta alteró sus nervios. El chofer estaba allí. La joven tomó la maleta del suelo, cerró se habitación y bajó por la escalera.
Fue a la sala para despedirse del vizconde. El viejo estaba adormilado en su sillón con una copa de brandy sobre la mesita.
- "Abuelito" - susurró con suavidad. El anciano abrió los ojos - "Ya me voy. Vendré a verte mañana".
- "Ah... sí, claro, criatura. Que te vaya bien" - se limitó a decir y volvió a cerrar los ojo, para sumirse en su supor.
Con una sonrisa trístemente irónica, Tommy salió de la sala.
- "Hasta la vista, Jenkins. Pero no pongas esa cara, que no me voy a la luna. Vendré muy seguido a verlos".
El chofer de Eriol al esperaba junto al Rolls, sosteniénole la puerta abierta con marcial solemnidad. Cuando entró en el auto, la joven se permitió una última mirada a su casa. Sentía como si se fuera mu lejos, peor que cuando se fue a New York, a pesar de que La Casona estaba a apenas a uns cuantos kilómetros.
El trayecto fue rápido. El auto atravesó las verjas de hierro de la mansión y se detuvo frente a los amplios escalones de piedra.
Eriol bajó por la escalera para recibirla. El también se había vestido con formalidad para la ocación. Abrió la puerta del coche y ofreció su mano a la joven.
La sonrisa que curvaba su firma boca no alcanzaba a sus ojos de zafiro.
- "Buenas noches, querida mía" - dijo con voz sedosa - "Me algro que hayas llegado".
- "Buenas noches" - respondió ella.
- "Greening llevará la maleta a tu habitación y una mucama te ayudará a desempacar".
- "¿Mí habitación?."
- "Está adjunto a la mía, con una puerta que las comunica" - explicó con una sonrisa sandónica.
- "Entiendo"
Cruzaron el vestíbulo en dirección a la pequeña sala de recibo.
- "¿Quieres una copa antes de cenar?"- preguntó con formal cortesía, lo cual Tommy agradeció con una sonrisa.
Ella aceptó con una mediocre apariencia de aplomo y se sentó en uno de los cómodos sillones del saloncito. Observó un reloj de pared que tenía, sin duda, unos tresientos años de antigüedad.
- "Estas observando el reloj" - comentó Eriol cuando le llevó la bebida.
- "Sï¿en donde lo conseguiste?"
- "Lo adquirí junto con la casa".
- "Debe valer una fortuna."
- "Un poco más de lo que pagué por ti, querida mía".
Tommy se sonrojó y apartó de inmediato la mirada. Dio un largo trago a su martini. En ese momento se oyeron pisadas detrás de ella y el mayordomo anunció:
- "La cena está cervida, señor."
- "Gracias, Coleman. ¿Pasamos al comedor, Tommy?"
La habitación estaba en el ala noroeste de la casa. La larga mesa de palo de rosa podría haber dado cabida a vente comensales, pero esa noche solo estaba puesta para dor, con un inmaculado mantel blanco iluminado por el suave resplandor de velas.
Eriol la ayudó a sentarse y luego fue a sentarse a su lugar. Cuando Coleman, el mayordomo, le servía un plato de sopa de espárragos, Tommy miró a Eriol con expresión interrogante.
- "Esto es impresionante ¿siempre cenas aquí?"
- "Por lo regular" - respondió con desendado - "No es mas engorroso que comer en el desayunador".
El mayordomo se retiró y ella tomó su sopa en silencio. No tenía apetito, sentía que la tensión le anudaba el estómago. Observó a Eriol subrepticiamente, prguntándose si él también sentiría eso, más el batrón parecía muy tranquilo.
Por un momento Cassy se preguntaba si podría decirle la verdad respecto por que necesitó el dinero; quizá entonces él se daría cuenta de que ella no era la zorra mercenaria que suponía. incluso podía decirle... No, no podría. Erio no estaba interesado en si ella lo amaba o no. Quería una amante complaciente, no una enamorada que se aferrara a él.
Coleman regresó para llevarse los platos de sopa y sirvió el platillo principal.
- "Es nuestra propia trucha" - informó Eriol - "Pescada esta mañana en el lago".
- "¿Tú la atrapaste?"
Eriol asintió.
- "No hay nada como ir de pesca por las mañanas. Es muy saludable y relajante".
- "Me asombra que encuentres tiempo".
- "Temo que no lo hago con la frecuancua que quisisera. Tengo que viajar mucho al extranjergo, aunque he instalado una terminal de computadora aquí, de manera que cuando puedo, prefiero trabajar en casa".
- "Ah. Y... ¿me llavarás contigo cuando salgas de viaje?"
- "Por lo regular, no. Te aburrirías... son básicamente viajes de negocios".
Tommy volvió a callar, jugueteando con la trucha. en lugar de comer, bebió en abundancia, buscando la manera deliberadamente el relajamiento artificial del alcohol.
- "¿quieres que envíe por otra botella?" - preguntó Eriol ccon una nota de humor en su voz.
- "Oh... no, es suficiente"
Coleman entró con el postre.
- "Oh, que exquisito; mantecado de naranja" - exclamó la joven - "Me encanta".
- "Me alegro" - comentó el aristócrata con una sonrisa divertida, casi afectuosa.
- "Hmm" - murmuró ella al comer la primera cucharada - "Delicioso. Tu cocinera es una maravilla".
- "Genial".
- "Debes de tener mucha servidumbre aquí".
- "Solo Coleman y la señora Bolliver, la cocinera, viven aquí" - informó él - "el resto es eventual".
- "Ah. Eres afortunado; esta es una mansión bellísima".
Eriol sonrió, alzando una ceja interrogante.
- "¿Me has perdonado por poseerla?"
- "Oh, supongo que sí" - concedió Tommy, devolviéndole la sonrisa - "Lo que me alegra es que no la hayan convertido en un museo o sanatorio".
Eriol rió de buena gana.
- "¡Dios no lo permita¿Quieres hecharle otra ojeada cuando termines de cenar?"
- "Oh, sí, por favor" - accedió con entusiasmo. El vino había hecho sus efectos. Todavía estaba un poco nerviosa, pero en si interior comenzaba a surgir un cierto espíritu de osadía.
El mayordomo llevó el café y Eriol y Tomoyo charlaron amistosamente mientras lo bebían y luego él dijo:
- "bien, si estas lista, podemos iniciar el recorrido".
- "Bien" - trastabillando un poco, Tommy aceptó el brazo de su anfitrión y ambos salieron del salón comedor.
- "Las habitaciones de los sirvientes están por aquí" - dijo él señalando con un movimiento de cabeza al final de corredor - "Este es el desyunador" - abrió una puerta enfrente del comedor, para mostrarle un pequeño salón que daba a los jardines - "Algunas veces ceno aquí en el verano; es agradable abrir las cortinas y contemplar el valle a la hora del crepúsculo".
- "Debe ser maravilloso" - suspiró ella.
- "Y, por supuesto, aquí esta el recibidor" - prosiguió el improvisado guía cuando pasaron ante la puerta que daba a la sala con el reloj antigüo - "Aquello es una especie de guardarropa" - señaló Eriol.
Hizo una pausa ante las enormes puestas de cristal que daban acceso al salón principal.
- "Por lo regular no uso este salón, excepto para recepciones" - dijo Eriol
- "Es una lástima" - comentó Tommy, avanzando hasta los enormes ventanales - "La vista es magnífica desde aquí."
- "Lo sé. Pero es un salón tan grande que casi se necesita teléfono para sostener una conversación de un extremo a otro".
Tommy rió y su corazón sufrió un vuelco al percatarse de lo cerca que estaba de él. Bajó los ojos con timidez y se apartó.
- "Esa repisa de chimenea debe haber sido hecha por Adam" - observó ella al caminar hacia la chimenea.
- "Equivocada. La hizo Richard Lee" - Eriol la dejó mantener su distancia, caminando con las manos en los bolsillos del pantalón mientras ella recorría el salón, examinando el mobiliario, el cual era principalmente francés del perioso Luis XVI.
El siguiente cuarto era el de billar. Eriol encendió la luz que pendían encima de la mesa.
- "¿Hasjugado alguna vez?" - preguntó
- "Pues, un poco de pool en Estados Unidos"
- "¡Bah! Pool" - se burló Eriol - "Eso no requiere ninguna habilidad especial".
- "Claro que sí" - protestó Tommy, indignada - "Es cuestión de táctica".
- "Tonterías. Es pura suerte".
- "Eso no es cierto" - insistió
- "Bien, campeona¿que tal una partidita?" - la desafió.
- "De acuerdo".
Eriol acomodó las bolas y permitió a Tommy que tirara primero.
- "Así no" - advirtió él - "Sostén el codo un poco más alto" - Tomoyo lo miró con cierta irritación. - "Relaja el brazo, suétalo".
Tomoyo sintió ganas de reír¿relajarlo?. Con él inclinado tan cerca, tocándole los brazos desnudos y respirando cerca de su cuello¿como podía relajarse?. Sintió que las piernas se le volvían de gelatina. no debió haber bebido todo ese vino. Hizo el tiro con demasiada fuerza y la bola saltó por encima de la baranda y cayó al suelo.
Eriol soltó una sonora carcajada.
- "¡Bravo¡Magnífico tiro!" - se burló
Tommy se volvió hacia él, riendo también. El seguía muy cerca de ella. Sus ojos se encontraron y luego la risa cesó. Eriol tomó el taco de la joven, lo colocó sobre la mesa y se acercó más, sin apartar la mirada, penetrante y magnética.
Deslizó las manos por los brazos de la joven hasta tomarla de los hombros. Ella se estremeció, reconociendo la oscura fuerza que escendía esos ojos. Eriol se acercó más, acorralándola de tal forma contra la mesa, que su cuerpo su curvó contra el de él. Tomoyo pudo sentir cuán exitado estaba Eriol. Hábía llegado el momento. Los ojos de él ardían por el deseo, como brasas en medio de una noche sin luna.
- "Por fin" - susurró Eriol con voz ronca.
Tommy sintió la tibieza de su aliento sobre los labios, cuando se inclinó hacia ella. su boca exigió la de la chica con ansiosa posesividad y el beso la condujo a una tierra peligrosa y desconocida, donde Tomoyo solo podía seguirlo ciegamente.
El corazón le latía con tal fuerza que la hizo desfallecer y apenas se dio cuenta cuando él la tomó en sus brazos para llevarla a la puerta. Su femineidad respondió a la fuerza masculina, y a Tomoyo se aferró a Eriol mientras el barón la subía por la escualera hasta su propia habitación.
El cuarto estaba iluminado por el sueva resplandos de una lámpara y a su tibia luz, la chica pudo ver la cama de cuatro postes.
Eriol la dejó de pien en medio de la alcoba. Luego la abrazó y la besó con una mezcla de ternura y sensualidad que robó a la joven los últimos restos de cordura.
Con deliberada lentirud, el fue qitando el vestido. Tommy sintió un sensual escalofrío cuando la sedosa tela se deslizó por su cuerpo y cayó al suelo.
Luego, con evidente lacer, él la fue despojando de la ropa interior hasta dejarla completamente desnuda. Ela lo escuchó lanzar un jadeo de admiración y contuvo el aliento cuando vio en los ojos del barón el deseo desatado.
- "Esta es realmente tu primera vez ¿verdad?" - preguntó él, al notar la mezcla de azoro y emoción - "No te preocupes" - susurró - "Seré cuidadoso".
La volvió a tomar en brazos y la condujo a la cama. Tommy le rodeó el cuello y lo atrajo, estremeciendose al sentir el algodón de la camisa contra sus pechos desnudos.
Eriol comenzó a acariciarle lentamente el cuerpo, deleitándose en cada curva y ella se estiró con languidez, como una gata en espera de caricias íntimas. Cada toque era suave y incitante y la llevaba por senderos de sensualidad en los que él era el maestro.
Elcontacto era ligero, provocarod y a la vez un tormento. Eriol trazó con los dedos, círculos en los henchidos senor, y sonrió cuandolos oscuros pezones se endurecieron con exiquisita reacción. La joven jadeó suavement, arqueándose y retorciéndose con éxtasis cuando él jugueteó con los sensibles capullos, haciéndola vibrar de placer.
Ella comenzó a desabotonarle la camisa, urgida por sentir la velluda piel contra la de ella. Eriol rió con risa suave y profunda y se puso de pie para despojarse de sus ropas. Tommy lo contempló casi sin aliento, con el pulso desbocado, observando esos musculos firmes y flexibles y los rizados bellos oscuros del pecho.
Alargó los brazos para atraerlo otra vez, buscando con ansiedad sus labios. Eriol se acostó a su lado acunándola en sus brazos mientras su boca se fundía con la de ella, en tanto que sus manos la acariciaban con gentil posesividad.
Tommy apoyó la cabeza en la almohada, entregándose son recervas a las íntimas caricias. Cerró los ojos, perdida en el exquisito aroma que emanaba aquel musculoso cuerpo que ahora estaba sobre ella. Lanzó un gemido cuando él la poseyó y abrió los ojos azorados para encontrar el rostro sonriente de su amante.
- "Lo siento, no quise lastimárte" - susurró él - "Tranquilízate... no te asustes, ten clama, mi vida, no hay nada que temer..."
Cassy se dio a una entrega total, lánguida y pasiva, per ohubo una intensa satisfacción en ella, un resplandor que se extendía a lo largo de su cuerpo. Comenzó a moverse a la par de él, siguiendo instintivamente su ritmo sintiendo el palpital con él, sintiendo el palpitar del corazón masculino contra el de ella, hasta que un último temblor violento lo sacudió y con un ronco gruñido él cayó en brazos de la joven, casi aplastándola bajo su peso.
Ella lo estrechó, acariciándose la nuca con una ternura que la inundaba hasta el alborozo. hubiera querido reír, gritar, bailar, llorar. Nunca quería irse de ese lugar ni apartárse de él. Deseasría eternizar ese momento maravilloso.
Continuará...
Hola!! Aquí está el nuevo capítulo lamento haberlas hecho esperar pero creo que valió la pena. Espero... digamos que es el primer lemmon que escribo y espero que no halla quedado mal.
Gracias por tenerme paciencia y espero que siga gustándoles la historia que está casi en sus últimos capítulos.
Nos vemos.
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