Aviso: Este fic se desarrolla en un mundo alternativo, con una serie de personajes distintos de los originarios en el mundo Bleach. Exceptuando algunos de mi imaginacion (que serán señalados posteriormente), todos pertenecen a usuarios del foro BleachSP (en su mayoria, y para concretar, de la maravillosa Division 13). Estos (excepto el mio propio) tampoco me pertenecen y para ellos mi agradecimiento. Sin su amable cesión, esta historia no podría seguir adelante.

Y tras estos avisos, espero que disfruteis de la historia...


WE CAN CHANGE THE WORLD

Capitulo 2: De misión.

- Muchísimas gracias, de verdad.

- No tiene importancia, Yodaime-san – aseguró Aiolos con una sonrisa cortés a la mujer, tras la décima reverencia de ésta – Sólo espero que sea suficiente.

- ¡Oh, sí, sin duda! Este distrito tiene mucho que agradecerle a la División 13. Estás provisiones mantendrán bien alimentados a los más pobres y eso evitará los disturbios y la delincuencia.

- Parece que Ela-taicho encontró una buena forma de ayudarles.

- Desde que apareció esto ha cambiado mucho. La gente tiene alegría, ilusiones. Incluso están pensando en construir una escuela para que los niños tengan a donde ir en vez de estar todo el día tirados por las calles.

- Eso son grandes noticias.

- Desde luego. Ela-sama… ¿no vendrá hoy?

- Estaba… Bueno, muy ocupada. Por eso nos ha enviado a nosotros.

- … Oh – en el rostro de la mujer se dibujó decepción y preocupación.

- ¿Ocurre algo, Yodaime-san? – preguntó Aiolos, intrigado con ese cambio de expresión.

- Es sólo que… Bueno, han desaparecido algunas personas, gente joven en su mayoría. A todos les vieron en la misma zona por última vez. No quiero abusar de aquellos que nos están ayudando tanto, pero… - Yodaime-san dudó – Todos eran fuertes, así que la gente cree que alguien o algo los pueda estar reteniendo o…

Aiolos comprendió de inmediato que el mayor miedo de esa gente era que ese alguien o algo los estuviese matando.

- ¿Dónde está ese lugar exactamente, Yodaime-san?


- Esta es la última caja – informó Kara.

- ¡Por fin! Estoy hasta… Estoy cansado de cargar cajas como un burro – se quejó Kage, dejándola en el montón junto a las demás – No sé porqué tenemos que hacer esto cuando podríamos estar patrullando o entrenando. O durmiendo.

- Ya sabes lo que dicen Ela-taicho y Mizu-fukutaicho con eso de que nuestra obligación es ayudar a las personas sea como sea siempre que este en nuestra mano y…

- Lo sé, lo sé – aceptó Kage – Si me parece una idea genial. Es sólo que… Necesito descansar. Estoy realmente agotado.

- Sí, tiene que ser realmente agotador tratar de superar tu propio record de horas durmiendo la siesta…

- ¿Disculpa?

- No, nada…

- Kara-chan, el gran problema de la telepatía es que siempre puedo oír perfectamente lo que me dices. No disimules.

- Oh, vaya…

- ¡Kage-kun¡Kara-chan! – se acercó Aiolos hacía ellos a la carrera - ¿Habéis acabado?

- Sí, ya esta todo – afirmó Kara.

- Pero no gracias a tu ayuda, ejem…

- ¿Por qué no nos pasamos por la zona sur del distrito? Yodaime-san me ha dicho que está pasando algo raro allí.

Aiolos explicó a sus compañeros todo lo que había oído y los tres estuvieron de acuerdo en pasar por allí un momento para asegurarse de que nada verdaderamente grave estuviera pasando.

- Aunque démonos prisa – pidió Kage – Me gustaría llegar a la fiesta antes de que acaben con las existencias de sake. No se que pasa en esta división que desaparece en un momento…


Los tres se reunieron en el punto central del claro del bosque al que habían ido a parar siguiendo las indicaciones de Yodaime-san.

- ¿Habéis visto algo raro?

- No exactamente, pero por toda la zona hay un rastro claro de mucha energía espiritual – dijo Kara, frunciendo el ceño.

- El problema es que no sabemos si es energía oculta o simplemente, restos de energía antigua – explicó Kage, pensativo – Así que o nos llevamos una sorpresa bastante desagradable, o aquí no encontramos nada y perdemos el tiempo.

- De acuerdo. Entonces, volvamos a la división – decidió Aiolos – Informemos a la taicho de esto u que ella decida si manda una patrulla más numerosa. Sólo por si acaso.

Kara y Kage asintieron y siguieron a su superior por el estrecho camino que llevaba a la salida. Solamente llevaban andando unos minutos cuando los árboles empezaron a moverse.

Repentinamente, una ola de energía los sacudió y los tres desenfundaron sus zampakutohs de manera inmediata, colocándose espalda contra espalda para cubrir todos los flancos.

Tan rápido como llegó, la energía desapareció de golpe.

- Estad atentos – susurró Kage – Sea lo que sea, es capaz de ocultar muy bien su presencia.

Tras unos instantes en los que nada sucedió, los tres shinigamis se revolvieron en una quietud nerviosa.

- ¿Se ha ido? – preguntó Kara-chan.

- A lo mejor ha visto que somos shinigamis y como no le interesa enfrentarse a nosotros, ha salido huyendo – propuso Aiolos.

Kage no dijo nada. Tenía los ojos cerrados y apenas respiraba, en un estado de concentración absoluto.

- Kage-kun – le llamó Aiolos - ¿Estás bien?

Antes de que la mano de Aiolos pudiera rozar su hombro, Kage saltó hacia delante y, con un grito, clavó su espada en la tierra húmeda hasta casi la empuñadura.

El grito de dolor del hollow perforó sus tímpanos y su energía les volvió a estremecer a la vez que éste surgía del suelo.

- ¡Malditos seáis! – bramó la criatura - ¿Cómo me habéis encontrado?

Ninguno contesto. Los tres lo observaban sorprendidos. No era más grande que un caballo o cualquier animal parecido. Tenía dos largas pinzas similares a las de un cangrejo a ambos lados del cuerpo y dos patas pequeñas y quebradizas que lo mantenían erguido a duras penas. En el lugar de los ojos, había dos huevos oscuros y profundos y su mascara le tapaba toda la zona inferior de la cabeza.

No hubo más tiempo para pensar.

- ¡Kara, cúbrenos¡Kage, conmigo! – gritó Aiolos al tiempo que el hollow lanzaba sus pinzas extensibles hacia ellos.

Las esquivaron de un salto y cada uno de situó a un lado del ser. Atacaron a la vez, con sus espadas en alto, apuntando a la zona superior de la cabeza, que estaba descubierta.

En un abrir y cerrar de ojos, desapareció.

- ¿¡Pero qué coño…?! – exclamó Kage.

- ¡Kara¿dónde está¿¡A dónde ha ido?! – pidió Aiolos, nervioso.

Kara señaló boquiabierta hacía sus espaldas al ver a un niño que no aparentaba más de cinco o seis años.

Aiolos pareció dudar, pero Kage se lanzó hacia él sin un respiro y un instante después, Aiolos le siguió. El niño dio un salto, posándose primero en una rama baja y después, justo en frente de Aiolos.

Éste se quedo parado, mirando al niño.

- ¡Aio-kun¡No te dejes engañar! – le gritó Kage a la vez que intentaba regresar, pero ya estaba muy lejos - ¡Kara, a por él!

Para Aiolos ya era muy tarde. El niño tocó su pecho con una manita y sonrió al ver como un aura azul oscura envolvía su cuerpo y el shinigami caía inconsciente.

Una de las pinzas sustituyó al otro brazo del niño y atacó con ella a Kara, que la esquivó y logró cortarla con el afilado filo de su enorme zampakutoh, aunque la criatura pareció no inmutarse. Transmutándose en un joven alto y musculoso, saltó nuevamente y, situándose a un lado de Kara, le lanzó una patada a tan corta distancia que la shinigami solo pudo debilitar el impacto del golpe con su espada, aunque el impulso la lanzó por el aire.

Cuando chocó con el cuerpo inmóvil de Aiolos, el aura azul se extendió hacia ella, dejándola también inconsciente.

Kage, que veía como sus compañeros caían, se lanzó con furia contra el hollow, que retomó su forma original y se lanzó también contra él. Parando todos los golpes de su zampakutoh, obligó al shinigami a retroceder.

- ¡Como quieras! – gritó Kage, cogiendo con fuerza su espada y rozando su filo con la palma de la mano - ¡Surca la noche, Shounets…!

A una velocidad de espanto, el hollow había deslizado una de sus pinzas entre los árboles sin que Kage se diese cuenta de ese movimiento oculto y la había lanzado contra su costado cuando él había intentado liberar su zampakutoh.

Ahora, el apéndice del hollow le atravesaba de lado a lado.

- Me gustaría saber – dijo la criatura, aproximándose hacia Kage a la vez que extraía su pinza con un quejido de dolor de su victima – como has podido localizarme. Nadie nunca lo había logrado.

- Quizá no seas tan bueno como te crees – gruñó Kage mirándole con valor a pesar de que su herida le inmovilizaba.

Cuando su cuerpo chocó con el de sus compañeros caídos, el aura azul aumentó en tamaño e intensidad, testigo de la enorme satisfacción del hollow.

Ese día había tenido una caza inmejorable.

CONTINUARÁ…


Hola!
Subo algunos de los siguientes capitulos, porque este fic ya lleva un tiempo publicado en otros sitios y querría ponerme más o menos al día. Empieza la accion, solo falta ver como acaba.
Muchas gracias a todos por leer y nos vemos en el siguiente capitulo!!
Besos!!!
Ela :)