Disclaimer: Esta historia esta basada en el mundo del manga/anime Bleach, todo ellos producto de la mente del prodigioso Kubotite. Cualquier referenciaa alguna de sus sagas, historias o personajes es totalmente ajeno a mi y usado por diversión.
Aviso: Este fic se desarrolla en un mundo alternativo, con una serie de personajes distintos de los originarios en el mundo Bleach. Exceptuando algunos de mi imaginacion (que serán señalados posteriormente), todos pertenecen a usuarios del foro BleachSP (en su mayoria, y para concretar, de la maravillosa Division 13). Estos (excepto el mio propio) tampoco me pertenecen y para ellos mi agradecimiento. Sin su amable cesión, esta historia no podría seguir adelante.
Y tras estos avisos, espero que disfruteis de la historia...
WE CAN CHANGE THE WORLD
Capitulo 3: Desasosiego.
- ¡Alamez¡Ali-chaaaaaaaan! – gritó Ela, corriendo por los pasillos para alcanzar a una joven que cargaba con un montón de papeles entre sus brazos.
- Ah, taicho. ¿Podría ayudarme? Se me va a caer todo…
- ¡Claro! Dame – dijo, tomando un pequeño tacho de folios que apenas liberaba de carga a Alamez - ¿Ya está lista la super-hiper-mega-fabulosa fiesta de esta noche?
- Ya está todo listo y ya están todos avisados, taicho – confirmó, respirando entrecortadamente ante el esfuerzo – Solo falta el sake.
- ¡Yo me encargo de todo eso! – exclamó Ela con ojos brillantes, pensando en la nueva y emocionante incursión en la División 8 que le esperaba - ¿Qué es todo eso, Ali-chan? – preguntó, señalando los papeles, que oscilaban peligrosamente.
- Las fichas actualizadas de todos los shinigamis de la división, taicho.
- Ha debido llevarte mucho trabajo – comentó, mirando los papeles ofendida, como si la mera idea del trabajo le pareciese de mal gusto - ¿Es necesario?
- Es organización, Ela. Eso que se supone que debería ser de obligado cumplimiento en la división.
- Bueno… ¡Menos mal que te tenemos a ti! – felicitó Ela a Alamez con una alegre palmada en la espalda que casi hace caer su cargamento.
- Ya… ¬¬
- Por cierto¿has visto a Kara-chan? Había quedado con ella para entrenar esta tarde, pero no ha aparecido.
- ¿No? – se extrañó Alamez – La vi salir con Kage-kun y Aio-kun a eso del mediodía con el cargamento de provisiones para Yodaime-san. ¿No han vuelto?
- Tal vez no los haya visto… - dijo Ela, pensativa – ¡Eh, tú¿Te llamas Apollo, verdad?
- Sí, taicho – contestó el shinigami con timidez, pues aún llevaba poco tiempo en la división y apenas había hablado con Ela.
- ¿Sabes si los oficiales Aiolos, Kage y Kara han regresado ya de su misión?
- No, taicho. El transporte para la comida si que fue enviado de vuelta hace unas horas, pero ellos aún no han regresado del Distrito 60.
- Ya veo… - Ela frunció el ceño; no le gustaba nada como empezaba a oler todo aquello – Apollo, hazme el favor de llevar todas estos papeles al registro – pidió, tomándolos de los brazos de Alamez y entregándoselos al shinigami, que se tambaleó ante el inesperado peso – Pide ayuda a algún compañero, él te indicará dónde esta.
- ¡Sí, taicho! – obedeció, alejándose dificultosamente, oculto por una torre de papel.
- Alamez, busca a Mizu y a Melange y diles que se reunan conmigo en mi oficina inmediatamente – ordenó Ela con una súbita seriedad que sorprendió a Alamez por lo inusual – Después, busca a Manta Kun y dile que se queda al mando. Y que si no hemos regresado en un par de horas, de aviso al resto de divisiones.
- Sí, taicho. Y… ¿y la fiesta?
Ela la miró, distraída, y se encogió de hombros con una sonrisa nerviosa.
- Espero que lleguemos a tiempo.
Un poco más tarde, la taicho, la fukutaicho y la cuarta oficial de la División 13 se encontraron en el mismo claro del bosque en el que sus compañeros habían estado poco tiempo antes.
Habían ido a ver a Yodaime-san, que se había puesto muy nerviosa al oír las noticias de los shinigamis, y les había contado todo lo ocurrido. La mujer parecía temer haber llevado a aquellos shinigamis a la boca del lobo y las caras funestas de las tres, pero en especial la de Ela, cuando les había contado todo lo de las desapariciones, no había aliviado precisamente su conciencia.
Ahora, Mizu y Melange iban hablando entre sí en voz baja mientras que Ela controlaba el terreno unos metros por delante.
- ¡No puedo creer que hayan sido tan estúpidos! – exclamó Mizu, que parecía enfadada, pero en realidad solo estaba asustada por la suerte que habían podido correr sus compañeros.
- No creerían que fuese nada tan grave. Quizá unos fugitivos ocultos en el bosque o… - trató de disculparlos Melange, que también estaba muy preocupada.
- Desenfundad las zampakutohs y seguidme – dijo Ela, sacando a Kuroichitsuki e internándose por un pequeño camino en un lateral del claro.
Mizu y Melange hicieron lo propio, aunque la segunda miró a su fukutaicho con un gesto de interrogación. Mizu sabía que la contriedad de la oficial era por el repentino carácter taciturno de Ela y comprendió su intriga. La forma de reaccionar al miedo de cada uno siempre es distinta, y la de su amiga era esa: seriedad, sequedad. Un cambio que resultaba aún más pronunciado conociendo su habitual estado despreocupado e infantil y sus más que serias tendencias hacia la locura y la tontería.
Incluso a ella, tan acostumbrada a reprender a Ela como a una niña pequeña, a colaborar en sus travesuras o a echarla a golpes de almohada de su habitación, le seguía intrigando e imponiendo, después de tanto tiempo juntas, aquella especie de extraña que le robaba su cuerpo en momentos de tensión y que, por fortuna, hacía muchísimo que no veía.
Sin embargo, incluso en la oscuridad creciente de los árboles, podía notar el pánico de Ela ante el destino de sus compañeros y su culpabilidad al saber que era ella quien los había mandado a aquella misión. Lo notaba claramente en el ligero temblor de sus manos y por eso, cuando se acercó y apretó brevemente una de esas manos temblorosas en señal de apoyo, Ela le dedico una mirada de agradecimiento.
- Esperad – indicó Melange tras unos minutos – Aquí hay algo raro. Energía oculta o…
Ela se agachó para observar algo en la tierra y sus dos compañeras notaron como su cuerpo se tensó súbitamente.
- ¿Qué es, Ela? – preguntó Mizu.
- Sangre.
- ¿Cómo? – se alteró Melange – ¡No puede ser!
Mizu comenzó a moverse con precaución alrededor y al oír su grito ahogado, acudieron corriendo. Frente a ella, en una zona de terreno ligeramente elevado, reposaban Aiolos, Kage y Kara, mortalmente pálidos y cubiertos por un fulgor azul oscuro.
- ¡Nii-san! – exclamó Mizu e intentó correr hacia ellos, pero Ela le agarró por un brazo - ¿¡Qué haces?!
- Eso es obra de un hollow – informó lacónicamente, manteniendo la calma – No lo toques.
- ¡Tenemos que ver si están bien!
- No te acerques.
- ¡Pero Ela…!
- ¿Tengo que recordarte lo que le ocurrió al último fukutaicho que se enfrentó a un hollow en el Rukongai sin pararse a pensar por un momento en las consecuencias? – le dijo, taladrándola con la mirada, consiguiendo que cesase en su empeño – Melange, tu y Mizu protegedlos y no dejéis que nada ni nadie se acerque. Y agarraos fuerte, porque vienen curvas.
Ela se alejó unos metros, empezando a emanar energía espiritual en tales cantidades que Melange y Mizu incluso vieron flaquear sus fuerzas.
Sólo duró un momento. Todo cesó cuando el hollow emergió a la superficie desde el suelo.
- Vaya¿qué es hoy¿Mi día de suerte? – comentó el monstruo con tono burlón.
- Yo no llamaría 'mi día de suerte' al día en que me van a hacer pedazos…
Hola!
Continuamos con el capitulo 3 (estoy lanzada hoy, jajajaja), donde la cosa parece complicarse aún más... Los altos mandos de la division estan envueltos en todo este lio, conseguiran salir indemnes? Podran salvar a sus compañeros? Y lo mas importante de todo... Quedara sake para cuando vuelvan? La solucion, en proximos capititulos, no dejen de leer!!
Muchos besos a todos y gracias por seguir la historia!
Ela :)
