Disclaimer: Esta historia esta basada en el mundo del manga/anime Bleach, todo ellos producto de la mente del prodigioso Kubotite. Cualquier referenciaa alguna de sus sagas, historias o personajes es totalmente ajeno a mi y usado por diversión.
Aviso: Este fic se desarrolla en un mundo alternativo, con una serie de personajes distintos de los originarios en el mundo Bleach. Exceptuando algunos de mi imaginacion (que serán señalados posteriormente), todos pertenecen a usuarios del foro BleachSP (en su mayoria, y para concretar, de la maravillosa Division 13). Estos (excepto el mio propio) tampoco me pertenecen y para ellos mi agradecimiento. Sin su amable cesión, esta historia no podría seguir adelante.
Y tras estos avisos, espero que disfruteis con la historia...
WE CAN CHANGE THE WORLD
Capitulo 4: Vidas ajenas
- ¿Cuánto tiempo hace desde que se fueron? – pregunto Yoruichi.
- Una hora y media – respondió Manta Kun, que sentado en el escritorio de la taicho, se veía mucho menos tranquilo que de costumbre.
Pasaron unos instantes en silencio, inquietos, con la vista fija en la ventana que daba a la entrada de la división.
- ¿Cuánto tiempo ha pasado ya? – volvió a preguntar Yoruichi.
- Una hora, treinta minutos y 26 segundos, Gatou.
- Ah.
De un salto, Yoruichi se sentó en la mesa, para ponerse de pie un momento después, sin poder parar quieta.
- ¿Cuánto…?
- Yoru-chan, te juro que como me lo preguntes otra vez, te meto en este cajón y tiro la llave.
- Gomen neeeee…. ¡Manta, estoy nerviosa¡No vuelven!
- Aunque no lo creas, ya me di cuenta de eso yo solito. ¡Y a esa maldita Ela no se le ocurre nada más que ponerme a mí al mando! – Manta se levanto de su asiento, debatiéndose en un mar de dudas - ¿Qué hago, Gatou¿Doy ya el aviso?
- Ela dijo que esperases un par de horas.
- Pero Alamez dijo que estaba muy rara cuando se lo dijo. Preocupada.
- Entonces avisa ya.
- Pero la taicho dijo que esperásemos.
- ¡Bueno, pues haz lo que quieras, pero no me pongas mas nerviosa!
- ¿Cómo? Encima la pongo yo nerviosa, será posible…
- Estoy preocupada.
- Yo también, Yoru-chan.
- ¿Qué puede haber ahí fuera que los retenga tanto tiempo? – reflexionó Yoruichi – A los demás, podría ser, pero a Ela y a Mizu cualquier problema con los ryokas no debería de llevarles más de un par de minutos. Si fuesen delincuentes o algo así, los reducirían sin esfuerzo.
- O los seducirían – Yoru le miró sorprendida y extrañada por la salida de tono – Lo siento. Humor sin gracia para momentos de tensión.
- No, si en el fondo llevas razón…
- ¡Yoru¿Podrían ser hollows? – se le ocurrió a Manta de repente.
- No digas tonterías. Los hollows normales no pueden entrar a esta dimensión así como así, sin que nosotros nos demos cuenta de…
Yoruichi se había quedado boquiabierta en mitad de la frase, con los ojos muy abiertos, como si hubiese recordado algo nada agradable.
- ¿Qué ocurre? Me estás asustando – inquirió Manta Kun, sintiendo como se ponía mas y mas nervioso.
- ¿Sabes lo que ocurrió la última vez que apareció un hollow en la Sociedad de las Almas sin que su entrada fuese detectada?
- Pues ahora mismo no…
- ¿Recuerdas esa historia que nos cuenta Ela siempre, sobre aquel fukutaicho de nuestra división que murió…?
- Sí, lo recuerdo.
- Bueno, pues son la misma historia.
Durante unos minutos, Yoruichi y Manta Kun reflexionaron en silencio.
- Voy a dar aviso inmediatamente.
- Te acompaño.
- Pero… ¿qué veo¡Si es una capitana! – exclamó el hollow con júbilo – Una bastante idiota, por lo que parece. Y aquello de allí es tal vez… ¿una teniente?
La risa del monstruo desgarró los oídos de las shinigamis, que aún así no se movieron de sus posiciones.
- ¿Qué es eso que rodea a mis compañeros? – preguntó Ela con una tranquilidad pasmosa.
El hollow ignoró a Ela, centrando su atención en las otras dos shinigamis que, aunque más alejadas, parecían más vulnerables. Con un movimiento vertiginoso, soltó una de sus pinzas en dirección a los árboles, con el fin de sorprenderlas por la retaguardia, pero no hubo lugar. Una punzada de dolor le llegó desde el apéndice cuando fue cortado de cuajo. Miró a su rival pero, salvo por la hoja de su espada, que ahora estaba bañada en sangre, no parecía haberse movido ni un milímetro.
- ¿¡Qué…?!
- Cuando hago una pregunta, exijo que se me conteste – explicó Ela con suavidad.
- Consume su energía – gruñó la criatura, movimiento lo que quedaba de su extremidad – Consigo más energía de ese modo que devorándolos. Al matarlos, su energía espiritual se reduce bruscamente. De este modo, sufren más, pero yo les arranco todo su potencial.
- ¿Están ya muertos? – exigió saber Ela, y su voz no tembló ni un ápice al hacerlo.
- Aún no. Pero casi… En unos minutos, su energía será mía.
El monstruo se volatilizó y entonces, Melange gritó algo. Ela no entendió lo que le decía su amiga, pero notó perfectamente el movimiento tras ella y paró el ataque con su espada. Sólo que esta vez, no era el hollow el que la había atacado.
- Eres buena – concedió un niño de apenas cinco o seis años, mirándola con una sonrisa angelical.
- Ese halo… No es solo por la energía – comprendió la mujer, analizando al niño que tenía frente a sí – Tomas su apariencia, lo que son.
- Y lista – añadió, dando pequeños pasos hacia ella.
Ela dio un salto y desapareció entre las ramas de los árboles.
Ahora, nada se interponía entre el hollow y Mizu y Melange, que lo miraron con aprensión, apretando las empuñaduras de sendas zampakutohs. El absoluto silencio delataba que Ela tenía que haberse ido.
- Parece que vuestra amiga os ha dejado dolas. He resultado no ser tan estúpida como esperaba.
De repente, algo cayó a su espalda y lo agarró por el cuello.
- Yo no soy de las que deja tirado a nadie – repuso Ela, apretando el filo contra su cuello.
El niño pequeño comenzó a llorar y a revolverse contra los férreos brazos de la capitana, que no cedieron en ningún momento.
- Tus trucos de ilusionismo barato no me impresionan. Cabréame y te corto el cuello.
Mizu emitió una exclamación ahogada cuando el hollow volvió a transformarse.
- ¿Seguro que no te impresionan, Ela-taicho? – murmuró Kage entre sus brazos, con el filo de la zampakutoh pegado a su cuello.
Las cuencas de sus ojos estaban vacías.
Hola!
Cuando parece que la cosa esta tocando fin... Se pone aun mas complicada!! Podrá las shinigamis hacer frente a un enemigo que presenta aquellos aspectos de los que quieren? Esperemos que todo acabe bien!! La solucion al problema (y el final de esta mini-saga - como los minifilipinos jajaja-) en el proximo capitulo!! No dejen de leer!!
Muchas gracias a todos por seguir leyendo y un millon de besos!
Ela :)
