Capítulo I: "Trabajo ¿Se come?

El club de campo se encontraba en las afueras de Londres, a los pies de una colina. Tenía canchas de tenis, de golf, fútbol, bar, piscinas, saunas, salas de masajes y zonas para picnic. Eran cerca de 50 hectáreas en total y para poder ingresar era necesario ser miembro.

- Muy bien, con que ustedes son Potter, Lupin y Black - Una señora regordeta de aproximadamente 40 años y cabello notoriamente maltraído a causa de las tinturas, los miró con cara de pocos amigos mientras revisaba una lista - El sistema funciona así: Trabajarán de lunes a viernes, llegarán puntualmente a las nueve de la mañana y se retirarán a las seis de la tarde. En caso de necesitarlos se les pedirá trabajar horas extras para algún evento o comida, obviamente en ese caso recibirán un pago extra. Al llegar se presentarán en recepción y firmarán la hoja de ingreso. Allí, se les informará sobre sus actividades del día. Si lo hacen mal, serán cambiados de actividad hasta encontrar alguna en la que sean buenos. Tienen totalmente prohibido tomar cualquier cosa del bar de bebidas y meter sus debiluchos cuerpos a la piscina – los tres chicos la miraron con odio. Ellos no eran debiluchos¿Quién se creía esa cuarentona amargada para venir y herir su orgullo de merodeadores?

- Su período de almuerzo - continuó - es de 30 minutos y al acabar, se les reasignaran sus labores. El horario de comida puede variar dependiendo de la actividad que estén desempeñando, y solo podrán ir a comer al haberla acabado. Ahora, Potter irás a trabajar al bar de las piscinas, serás mesero. Lupin irás a la recepción de las canchas de golf, donde entregarás y recibirás los palos de los usuarios. Y Black irá a las canchas de tenis, será el recoge-bolas. -

- Disculpe¿el qué? - Sirius no entendía a que se refería esa horrible señora. ¿Iban a golpear a alguien y tendría que recoger sus bolas? James pensaba algo similar y Remus, adivinando las ideas de su amigo, se reía disimuladamente.

- El recoge bolas, señor Black. Usted irá recogiendo todas las pelotas que los jugadores dejen tiradas en la cancha. ¿Alguna duda? - al ver que los chicos no le respondían, agregó - bueno, aquí tienen un mapa del campo, cualquier duda, le preguntan a los hombres de gorra azul. Ah, y antes de olvidarlo, sus uniformes - les entregó a cada uno unas bermudas de color azul oscuro, una camisa roja con cuello que atrás decía "estoy a su servicio", y una gorra azul con el logo del club bordado. Antes de poder reclamar siquiera la señora ya se había ido.

- "Estoy a su servicio" ¡Esto parece un prostíbulo! Además, estos uniformes no dejan lucir mi hermoso y musculoso cuerpo. ¿Qué estaba pensando Eduard cuando nos mando a esto? -. Sirius estaba indignado. A su lado, James y Remus se encontraban en iguales condiciones. No tanto por el hecho de que el uniforme era detestable, sino porque ambos pensaban que su trabajo era el más aburrido - Ahora¿Alguien puede explicarme que mierda es un recoge bolas? -

- Pues el tenis, Sirius, es un deporte en el que le pegas a una pelota con una raqueta para que pase por sobre una malla hacia donde está otro jugador que tiene que volver a pegarle a la pelota y así. El recoge-bolas es el que va en busca de las pelotas de tenis que salen de la cancha y se las devuelve a los jugadores cuando se las pidan. La idea es que no te atravieses en el juego o lo arruinarás - Remus intentaba explicarle a su amigo en que consistia su nuevo trabajo. Lamentablemente, Sirius no tenía ni la más mínima idea acerca del tenis, y seguía indignado por lo de "debilucho", así que imagínense la carita que traía -. Sabes que te lo cambiaría de buena gana, pero quizas que nos hace la gorda si se entera.

- Remus¿Qué demonios es un semero? – James iba a su lado con cara de consternación suprema. Jamás había escuchado esa palabra y en ese momento se arrepentía de no haber tomado Estudios Muggles en el Colegio.

- Mesero, James. Es una especie de elfo doméstico. Tienes que atender a los clientes, preguntarles que desean comer o beber, si se les ofrece algo más, etc. Lo más probable es que te den una hoja de pedido. Te acercas a una mesa, les preguntas que desean comer, lo anotas y lo llevas a las cocinas. Cuando esté listo, llevas el pedido de vuelta a la mesa y cuando hayan terminado les llevas la cuenta.-

-Remus – el aludido miró a sus dos amigos. Sabía que lo pasarían mal, por lo menos ese día. Ellos no tenían idea de las cosas muggles; él, a diferencia de los otros dos, era de familia muggle. Sus padres eran magos, pero su madre fue la primera bruja de la familia, por lo que en su casa tenía miles de cosas de ese estilo. Cada vez que James y Sirius iban, costaba horas poder despegarlos de los artefactos y electrodomésticos. Miró a sus amigos -¡Tenemos miedo¡No nos dejes solos¿Siii? – los dos morenos se arrodillaron y pusieron cara de perrito abandonado. Remus los miró sonriente.

-¿Y su dignidad?-

-Se perdió en el momento en que mi abuelo nos inscribió para trabajar en el verano.-

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-¿Remus Lupin? - el muchacho asintió - Muy bien, trabajarás aquí hasta la hora de almuerzo, siempre y cuando no cometas errores. Estarás a cargo de los carritos del golf. En esta hoja anotarás el nombre del usuario, su número de socio, el número del carro que le darás y el tiempo de uso. No es muy difícil y espero que no te equivoques. Cualquier duda y/o consulta, a Stan. Él estará a cargo tuyo durante la mañana. ¿Alguna pregunta? – ante la negativa del chico, agregó - Este campo de golf es de prestigio mundial, y espero que no arruines eso¿entendido?-

-Sí señor - Remus había llegado a la zona del golf y al entrar en la recepción el tipo a cargo no le dio tiempo ni para respirar. "No será difícil", pensó el muchacho. Él sabía jugar golf, su abuelo le había enseñado, por lo que conocía algunos tecnicismos que esperaba, le ayudarían.

- Ahora, Stan está en la puerta esperándote. Tu almuerzo será sólo cuando termines. Buena suerte - Remus salió del lugar preguntándose como le estaría yendo a sus amigos.

- Tú eres Remus¿Cierto?, Mi nombre es Stan, como estoy seguro te dijo el Sr. Bolton. Nuestro trabajo es uno de los más simples del club, y ojalá lo hagas bien. En mi primer día casi volqué un carro y por poco me despiden si no fuera porque soy sobrino del dueño, el Sr. Evans, una gran persona hay que añadir. Algo estricto, eso sí, pero si haces caso de las normas al pie de la letra no habrá problemas -.

-Claro. ¿El Sr. Evans, dijiste? - preguntó curioso Remus

- Sí, Rodolphus Evans. Es dueño del Club de Campo que aquí ves. Le costó casi 5 años construirlo y desde su inauguración es todo un éxito. Claro que es lo único que podía hacer después que su hija se fuera al colegio ese de raros. El está orgulloso, extrañamente orgulloso, yo no sé si podría estarlo al saber que mi hija es una...- Stan se dio cuenta que estaba hablando de más. Remus lo miraba con interés, ese apellido le sonaba demasiado, pero no podía recordar de donde. ¿Hogwarts, quizás? Stan había dicho algo acerca de un colegio de raros, quizás de magia. Negó con la cabeza, no podía ser.

- ¿Aquí es? - Remus intentó sacar a Stan del estado de trauma en el que estaba, sabía que el muchacho no diría más

- S...sí, aquí es. Ehh, bueno, siéntate aquí mientras yo... ehhh, pues, voy a...ya sabes, a...-

- ¿A buscar otra silla? -

- ¡Sí!, eso, a buscar otra silla. Vuelvo enseguida - Mientras veía al chico alejarse, dos hombres, al parecer del mundo financiero, se acercaron a pedirle un carro. Suspiró con resignación e intentó colocar su mejor sonrisa: El trabajo apenas comenzaba.

-Muy bien Potter, soy el Sr. Stevens y estoy a cargo del bar. Tu trabajo durante esta mañana será servir las bebidas en la barra. Se acercarán, te darán su pedido y tú se los servirás. Nada difícil¿verdad? Pero si llegas a romper una copa tendrás que pagarla con tu salario. En cuanto acabes podrás ir a almorzar al comedor con los demás trabajadores. Al finalizar tu receso, se te reasignarán nuevas tareas. Trabajarás con Jack, él te supervisará esta mañana. ¿Alguna duda¿No¿Ninguna? Pues me marcho. Buena suerte -.

- ¡Hola¿Eres el nuevo? -. James asintió al joven que se le acercó apenas el señor Stevens se hubo marchado -. Bienvenido al bar. Durante la mañana casi no hay trabajo, tan solo bebidas y jugos, tienes suerte que no te haya tocado el turno de la noche, no paras en ningún momento. Mi nombre es Jack, por cierto¿El tuyo?

- Soy James, James Potter.

- ¿Potter? Ese apellido lo he escuchado en alguna parte.. -

-No creo, no es un apellido muy común - ¿De dónde un muggle podría conocer el apellido de su familia en la que sólo habían magos y brujas?

- Bueno, que más da. Veamos, te enseñaré el sistema, aquí están los hielos, tienes que preguntarle al cliente si quiere antes de agregarlos al vaso. Esas son las bebidas alcohólicas, no las puedes vender hasta la hora de almuerzo. Por aquí la maquina de gaseosas y jugos naturales, para servirlos aprietas el botón que está ahí y lo sueltas cuando ya esta lleno el vaso. Si te piden un trago que no conozcas me llamas y listo. Recuerda tratarlos a todos por señor, señora o señorita, sea cual sea el caso. No puedes tomar ninguna de las bebidas ni comer nada que no se te sea ofrecido. ¿Estamos?

- Estamos - James no tenía idea de cómo lo haría para poder trabajar ahí. Conocía algunos tragos por las comidas a las que había asistido con su abuelo, pero hasta ahí. ¿Y cómo se suponía que apretando un botoncito saldría el jugo?

- Muy bien, James, te dejo para que te acostumbres. ¡Pórtate bien! - ¡Ja!, como si el pudiese portarse mal. Mira nada más, James Potter, la estrella del equipo de Quidditch de Gryffindor, el tipo más popular del colegio, admirado y seguido por todos, intentando servir jugos...¡Apretando un estúpido botoncito!

- Disculpa¿Podrías darme una gaseosa con mucho hielo? Muero de sed - La primera clienta de James había aparecido. Se dio vuelta para atenderla, preparando la sonrisa de galán numero cuatro, pero al verla casi se muere de la impresión. Samantha Carter lo miraba con cara de asombro. Samantha era una chica de 16 años recién cumplidos. Estaba en el mismo curso de James, sexto año de Gryffindor, y era la mejor en transformaciones. Se conocían desde siempre, ya que ambos eran los herederos de una larga tradición de magos "puros", y sus familias se llevaban bastante bien. De pequeños celebraban las Navidades y Años Nuevos juntos, hasta que entraron a Hogwarts. No se caían mal, pero sus amigos, entiéndase el resto de los merodeadores y las amigas de Samantha, tenían sus...diferencias. Así que se habían distanciado.

- ¡JAMES¿Qué haces aquí¿Qué haces detrás de la barra? No me digas que… ¡Oh por Merlín¿TRABAJAS AQUÍ¿TÚ, el ser más vago, ocioso y flojo del mundo, en vacaciones, TRABAJAS? -

- ¡Buenos días Sam, gusto en verte a ti también! Sí, mi dulce abuelito me inscribió para este encantador trabajo de verano ya que él y mi linda abuelita le están haciendo un favor a Dumbly Wombly - James la miraba con una sonrisa forzada. Si no había reclamado por trabajar en un lugar muggle era precisamente porque estaba seguro que no se encontraría a ningún alumno de Hogwarts y su reputación no resultaría afectada.

- ¿Eduard te obligó a trabajar? Pensé que por ser su único nieto te llenaba de mimos. En fin, independiente de que te conozca, tienes que darme mi bebida ¡Y con mucho hielo! - le dijo Samantha divertida. En ese momento James se dio cuenta de que la chica había estado en la piscina. Llevaba un bikini verde que destacaba su estilizada figura moldeada a base de ballet. Su vecina bailaba desde muy pequeña, de hecho, en más de una ocasión se había ofrecido a enseñarle. Ahora practicaba esporádicamente, pero seguía conservando esa gracia y clase única de una bailarina de ballet.

- Claro¿ Y qué haces aquí, Sam? Jamás pensé que me encontraría a alguien del colegio, mucho menos a ti -. Le preguntó mientras peleaba con la maquina para lograr servir la gaseosa.

- Pues, venimos siempre, todos los veranos. Cómo su padre es el dueño, nos invita cada año en vacaciones. Es un lugar precioso y muy grande. El próximo año construirán un hotel así que no tendré que venir de casa hasta acá. Bueno James, un gusto verte. Espero que trabajar aquí no baje tu status en Hogwarts. ¡Adiós! -. Le dijo Samantha mientras le cerraba un ojo y se llevaba su gaseosa en dirección a la piscina.

- ¡Espera¿El padre de quién es el dueño? -.Pero Samantha ya se había ido. James iba a partir tras ella a preguntarle cuando sintió una tos a su lado. Un cliente lo miraba con cara de pocos amigos.

- Discúlpeme, señor. ¿Se le ofrece algo? -. Suspiró resignado.

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Sirius estaba perdido. Desde que había dejado a Remus en el golf y a James en el bar, no tenía la más mínima idea de donde estaba. "El mapa está mal hecho", concluyó, luego de analizarlo profundamente durante un par de segundos, y lo tiró a un tarro de basura. Entonces caminó, caminó y siguió caminando. Hasta que llegó a unos establos y se dio cuenta que por esas cosas de la vida parece que se había perdido. No quiso preguntar por orgullo, así que tuvo que seguir caminando. Vio a muchas personas con gorras azules, sabía que a ellos tenía que preguntarles si tenía alguna duda o se perdía¿Pero como podía decirles "Estoy perdido" sin sonar asustado y patético?

Estaba exhausto, había caminado durante casi una hora bajo un sol nunca antes visto en Inglaterra. Se tiró al suelo pensando que moriría de deshidratación, maldiciendo a los pájaros por ser felices y a los reptiles por disfrutar del calor, cuando escucho pasos atrás de él. Se volteo inmediatamente, sin saber que más tarde se arrepentiría de haberlo hecho. Tras él estaba la cuarentona que los había recibido junto a un hombre alto, de porte elegante y mirada severa. Quien era nada más y nada menos que el dueño del lugar.

- ¿Puedo preguntar por qué estás tirado en el pasto y no trabajando donde te ordené? – La gordis, como le había puesto Sirius, parecía enfadada. Y no era para menos, ya que se suponía que el muchacho tenía que estar al otro lado del club, en las canchas de tenis.

- Pues verá, resulta que yo estaba...bueno, yo...emm, me perdí. No se donde dejé el mapa y no tengo idea donde estoy – Sirius estaba visiblemente nervioso. La señora no lo intimidaba en lo más mínimo, pero él, el hombre que estaba a su lado, lo cohibía profundamente.

- ¿Cuál es su nombre, joven? – Le preguntó el dueño, mirándolo serio y amenazante. A Sirius no le gustó que le preguntara por su nombre, sabía que lo despedirían, y no quería ni imaginarse lo que le diría Eduard cuando volviese y le dijera que lo habían echado en su primer día.

- Soy Sirius, señor. Sirius Black -

- ¿Black? Hum, Betty, déjame intercambiar un par de palabras con el señor Black - "A sí que se llama Betty. Menudo nombre para una vaca", pensó el chico mientras "La Gorda Betty" se alejaba - Black, mi nombre es Rodolphus Evans, y soy el dueño del Club en el que estás parado. Sé que eres mago, sé que vas a Hogwarts, y sé que estás aquí porque el Sr. Potter te obligó -

- ¿Y cómo sabe eso usted? - ¿Qué clase de psicópata era ese tipo¡Porqué sabía tanto de él!

- Mi hija es bruja y es compañera suya en Gryffindor, señor Black. – Le respondió como si le hubiera leído la mente - Conozco al Sr. Potter hace un par de años ya. Y aunque usted esté aquí por hacerle un favor a Eduard, no significa que puede estar holgazaneando. Las canchas de tenis, a las que usted fue asignado, están en el otro extremo del campo -

- ¡Es que me he perdido! -

- Use el mapa entonces señor Black, que para eso fue diseñado. Este lugar es bastante grande, así que hay mucho que hacer. Usted fue contratado para trabajar, no para flojear. Lo llevaré yo mismo a las canchas de tenis y le explicaré su función como recoge-bolas. Y ya que se retrasó en sus funciones, su horario de almuerzo también se verá afectado. ¿Alguna pregunta? - Rayos¡Por qué todos le preguntaban eso al finalizar una oración!

- No señor Evans, ninguna -

- Muy bien, entonces en marcha -. y juntos, en completo silencio, se dirigieron a las canchas de tenis. Sirius repasaba mentalmente la lista de chicas con las que había estado, pero ninguna se apellidaba Evans. Definitivamente tenía que ser de primero o segundo, él conocía a todas las chicas Gryffindor de cuarto a séptimo después de todo¿No?

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James se arrastraba, literalmente, al comedor del Club. Estaba agotado, había desperdiciado cuatro horas de su maravillosa existencia, de pie, atendiendo muggles con cara de mafiosos y niñitos insoportables que se divertían tirándole agua. Y solo era su primer día¿Cuánto tiempo más pensaba su abuelo tenerlo así? Ya se estaba convenciendo de que habían dejado de quererlo.

Remus le seguía de cerca, con una cara de cansancio que ni siquiera después de la luna llena traía. En su vida le había tocado tratar con gente tan despreciable. Todos eran tan frívolos, interesados, engreídos, altaneros, ególatras, asumiéndose la crème de la sociedad británica, que a su lado Lucius Malfoy era un amable y simpático estudiante más.

Ambos amigos, exhaustos de sus respectivos trabajos, tomaron asiento y se dispusieron a comer el guiso de aspecto sospechoso que burbujeaba en sus bandejas y expedía un hedor comparable sólo con el de Peter cuando no se bañaba por varios días.

- ¿Se supone que tenemos que comer esto? - James miraba con incredulidad el plato. Para ser un Club de Campo de alto prestigio, el trato a los empleados dejaba bastante que desear.

- Supongo, aunque no entiendo porque somos los únicos que tenemos que comer esto -. Corrección: El trato a James y sus amigos dejaba bastante que desear. El moreno miró a su alrededor y, en efecto, el resto de los trabajadores comían cosas de lo más apetitosas.

- ¡Esto es el colmo! Te juro que cuando regrese mi abuelo le diré un par de cosas que... -

- Vale, pero ahora deja de quejarte y come, mira que tenemos poco tiempo -

- Eso deberías decírselo a Sirius, que aún no ha llegado - Le respondió James con el ceño fruncido y en un esfuerzo sobrenatural se metió a la boca una cucharada de "comida" – ¡Puaj! Ok, esto me supera¡me voy! –

- ¡James espera! No podemos irnos así nada más.. -

- Pues me importa un carajo¿Vienes o no? –

- Está bien, pero luego no te quejes de que tienes hambre o.. -

- Remus, no jodas¿Si? -

- Y tú no te desquites conmigo, que estemos aquí no es mi culpa, de nadie en realidad, así que tratemos de asumirlo lo mejor posible -

- Si mami.. - Caminaron hacia el jardín, aún les quedaban unos minutos antes del turno de la tarde. Una vez afuera vieron a cierto personaje coqueteando con un par de tenistas rubias frente a la recepción -. ¡Claro!, nosotros intoxicándonos con esa porquería y él haciéndole ojitos al primer par de piernas que ve pasar ¿No te digo Remus que la vida es injusta? Pero mira nada más... - James se acercó a Sirius por detrás y abrazándolo le dijo - Hey, cariño ¿No me presentas a tus amigas? Cuidado chicas, que este está ocupado -. Y les cerró un ojo a las rubias que salieron casi corriendo con cara de horror.

- ¡James Potter, tienes exactamente dos segundos para correr antes de que te deje impotente de por vida! -

- Pero Siri, amor, no te enojes con tu Jamsie, yo solo te estaba cuidando de esas arpías que seguro tenían intenciones deshonestas contigo¡¡mi inocente Siri!! –

- ¡Remus, tú dile algo! - le lloriqueó al lobito

- A mi no me metan...no otra vez -

- ¡James, yo no te hago eso! Bueno, no tanto ¡Pero el punto es que me jodiste el ligue! -

- ¿Yo¿Remus, acaso yo hice eso? - Tono de inocencia: Mode on

- Que a mi no me metan les dije -

- No Paddy, tu estás confundido, yo no hice nada malo -. Tono de inocencia: Full

- Mira, si no tuviera tanta hambre, te golpeo aquí mismo -

- Je, pues seguirás con hambre -

- ¿Ahh?

- Sip, resulta que nuestros "almuerzos" apestan casi tanto como Snape, así que olvídate de comer hoy.

- Es broma.,. -

- No, el lobito tiene razón, además hace un rato no parecías muy hambriento, no de comida, al menos... -

- Silencio Potter, que tu estás casi al nivel de Malfoy en estos momentos -

- ¡Uy! Que... -

- Ya ustedes dos no empiecen, mejor vamos a la recepción para que nos digan que nos toca hacer ahora. -

- Pero... -

- ¡Y sin reproches!. -

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- Llegaron tarde – Los jóvenes miraron sus relojes: 5 minutos atrasados. Suspiraron con resignación.

- Lo sentimos -

- Como sea. Sus supervisores los calificaron como eficientes, pero aun así serán cambiados de labor. Potter y Black, ustedes irán al bosque con el grupo de Canopy, serán guías. Lupin, tu irás al sauna y trabajarás dando masajes con especies –

- Disculpe¿A qué se refiere con especies? -

- A masajes con ungüentos, Lupin. Miel, cremas, esencias de flores, chocolate, etc – Remus la miró horrorizado¡A que clase de monstruo se le ocurriría desperdiciar el chocolate de esa manera! – Potter, Black¿Alguna otra pregunta? –

- Pues¿Qué es al Canopy? - Sirius en su vida había escuchado algo como eso, menos aún James.

- Un deporte de riesgo, muchacho, consúltale a tu supervisor si quieres más información, yo me debo ir ahora. Y por cierto, me enteré que no quisieron comer los almuerzos que les estaban designados. Las razones francamente no me interesan, solo cumplo con informarles que el dueño decidió no darles más comida, tienen el período de almuerzo libre, pero el Club se reserva el derecho de alimentarlos. Ahora, como se supone que guardaron el mapa – Mirada de odio a Sirius - pueden retirarse. A las 6:00 pm deben venir aquí mismo para firmar su salida, adiós -

- Hey, Remsie, tú sabes lo que es el Canopy¿Cierto? –

- Lo siento Sirius, pero no tengo la más mínima idea de lo que pueda ser, los Deportes de Riesgo no se ven hasta Séptimo Año –

- Aquí dice que el Canopy está en el bosque de la derecha, y las Salas de Masajes a la izquierda, junto a la piscina. Será mejor que nos apresuremos -

- Vale, a las 6:00 aquí mismo¿Si¡Y no intentes escaparte sin nosotros Remsie! -

- Ok¡Buena suerte!

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Remus acababa de llegar a un recinto elegantemente decorado, sobrio pero acogedor. De inmediato sintió el exquisito aroma de las diferentes especies en el ambiente, y hubiera seguido ahí, intentando diferenciar un olor de otro, si una mujer, seguro menor de 25 años, no lo hubiera llamado.

- ¿Remus Lupin? – el chico le asintió. Era una morena de esas que no se ven a menudo. Alta, medidas perfectas, rostro delicado y cabello digno de comercial. Remus estaba seguro de que Sirius ya se la habría ligado.

- Si, soy yo -

- Bienvenido, soy Ágatha, tu supervisora y encargada del Salón de Masajes. Tu sección será la sala del chocolate. El trabajo es simple, el cliente te estará esperando ya recostado en la camilla y tu procedes al masaje, manteniendo todo el respeto que amerita la situación, por supuesto -

- Disculpe, pero.. -

- Por favor tutéame, no soy tan vieja¿O lo parezco? -

- No, para nada, usted, digo, tú, osea.. -

- ¿Si?-

- Pues, que yo nunca he hecho masajes -

- ¡Ay corazón! No sabes cuanto me gustaría hacerte uno para que aprendieras bien como es esto de los masajes con chocolate y otras especies, pero lamentablemente estoy muy ocupada y ya te están esperando. Confío en que harás un gran trabajo -

- Pe..pero.. -

- Nada de peros cariño, ve a la sala tres que te están esperando¡Adiós! - Remus observó alejarse a su supervisora con la misma desagradable sensación que sentía cada vez que algún profesor o el viejo Filch lo descubría en medio de una broma: Estar condenado. Miró al cielo en busca de ayuda divina, alguien allá arriba debía compadecerse de él ¿No? Después de todo, por algo era Prefecto en Hogwarts, se suponía que su conducta era intachable, un alumno ejemplar, compañero y amigo, sin duda alguien así debía recibir ayuda en momentos como ese.

- Acéptalo Lupin, eres un Prefecto corrompido, te mereces tener que masajear a un espantoso hombre gordo y maloliente – se dijo a sí mismo con resignación. Emprendió la marcha por el pasillo, y tras caminar un poco se encontró frente a la puerta tres. La abrió lentamente y se topó de inmediato con el irresistible aroma del chocolate. Sin poder evitarlo se lamió los labios complacido, casi con placer. Quizás y no era tan malo después de todo.

Entró a una habitación circular. Pequeña, pero con el espacio suficiente para un par de camillas, un mueble donde colocar los frascos con esencias, un baño en el cual la gente podía cambiarse de ropa y un separador de ambientes que seguro escondía a su cliente. Dejó su chaqueta en el colgador y la cambió por un delantal blanco que allí lo esperaba, se lavó las manos cuidadosamente y, mientras respiraba profundo, se dirigió a lo que sería su próximo trabajo.

En la camilla reposaba una joven castaña, delgada y con el cabello recogido en un moño alto para evitar ensuciarlo. Tenía la espalda en absoluto descubierta y parecía dormitar mientras esperaba su masaje. Junto a la camilla, en una pequeña mesa, estaba depositada una gran fuente de vidrio rellena de exquisito chocolate. Al joven le entraron unas ganas locas de tomar todo ese delicioso chocolate y salir arrancando, pero recordó que estaba ahí por trabajo. Y éste consistía en nada más y nada menos que masajear a una desconocida semi-desnuda, que no estaba nada de mal por cierto, con chocolate. Definitivamente Sirius y James lo odiarían cuando les contara.

- ¿Sabes? Se supone que estás aquí para masajearme la espalda - Remus se sobresaltó al oír la voz de su "clienta", amortiguada por un cojín. La chica sonaba más bien divertida, así que se relajó un poco y, mientras se arremangaba, se dirigió al chocolate. Tras verter lentamente un poco del espeso y aromático líquido sobre la espalda de la joven, le dijo:

- Si, lo siento – Y comenzó a masajear. A decir verdad, no era tan difícil como supuso. Sólo tenía que meter sus manos en ese manjar de Dioses y esparcirlo por el sexy torso de la joven. La escuchó ronronear y sonrió con autosuficiencia.

- ¿Cuánto tiempo llevas haciendo esto? – la muchacha ya estaba cayendo a los brazos de Morfeo absolutamente complacida. A Remus esa voz le resultó extrañamente familiar, pero no pudo recordar de donde.

- Esta es mi primera vez -

- Pues no lo haces nada mal. Te recomendaré con mis amigas ¿Cómo te llamas? -

- Remus, Remus Lupin - Cuando terminó de decir su nombre se dio cuenta de que algo andaba mal. Sintió como el cuerpo de la chica se tensaba mientras soltaba un pequeño grito de espanto. Se hizo a un lado mientras ella se incorporaba envolviéndose con una sábana. Entonces Remus, evidentemente shockeado, la reconoció: Jane Thompson lo miraba ruborizada y con el ceño fruncido.

-¿Me puedes explicar qué demonios haces tú aquí, Lupin? - Jane era compañera del chico, ambos asistían a Sexto Año en Gryffindor y, como pocas, era inmune a Los Merodeadores. De estatura mediana y ojos pardo, lo que más destacaba en ella era su cabello: Castaño, de corte absolutamente irregular y teñido en algunas partes celeste. A pesar de su apariencia "diferente", la verdad es que Jane pasaba absolutamente desapercibida en Hogwarts y, a diferencia de muchas, le encantaba su anonimato.

- Pues, yo..ehh..- Remus francamente no sabía que responder, conocía a Jane porque en Cuarto les había tocado un trabajo de Pociones juntos. Sin ser amigos, tampoco se llevaban mal, simplemente eran indiferentes el uno del otro. Sin embargo, una de las cosas que Remus había aprendido de ese trabajo, además de lo desastrosa que podía resultar la chica en Pociones, era a nunca hacerla enojar..

- ¿Tú..? -

- Trabajo aquí -

- ¿En un club muggle? Espera a que le cuente a Sami...- Le comentó divertida

- ¿Sami? No te referirás a... - Le preguntó Remus levemente sonrojado, pero lo suficiente como para que Jane lo notara y siguiera..

- Ya sabes, Samantha, rubia, bonita, de Gryffindor, que casualmente anda por aquí también... -

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Mientras, James y Sirius se colocaban el arnés con clara expresión de pánico. El guía a cargo les había explicado que el Canopy era básicamente un deporte de riesgo, donde te deslizabas de árbol en árbol, por medio de un cable, a cuarenta metros de altura. En cada árbol había una tarima donde parabas y colgabas el arnés al siguiente cable para seguir con el recorrido. A los chicos, más que deporte, les sonaba a suicidio, sobretodo tras haberles hecho firmar un contrato en donde especificaban que si sufrían un accidente o morían el Club no se hacía responsable.

- Muy bien chicos, en marcha - Les dijo el guía, mientras les daba un par de guantes y cascos.

- ¿En marcha¿A dónde? – Sirius estaba realmente nervioso, la idea de caer cuarenta metros y desfigurarse el rostro por andar colgando entre los árboles creyéndose mono no le agradaba precisamente.

- Al bosque ¿Dónde si no? -

- Es que nunca hemos hecho esto – A James la situación tampoco le hacía gracia. Le encantaba volar..siempre y cuando fuera en una escoba. Por lo menos él tenía experiencia en las alturas, a diferencia de Sirius, quien se había negado rotundamente a ingresar al equipo de Quidditch.

- Lo sé, por eso intentaremos llegar antes que el grupo para hacer un par de pruebas y ver si tienen capacidad para.. - El guía guardó silencio. A unos metros de distancia se acercaba el primer grupo que les tocaría dirigir, definitivamente alguien allá arriba no le tenía mucho aprecio a James y Sirius – Lo siento chicos, pero tendremos que subir de inmediato –

- ¡Qué¡Estas diciendo que tendremos que colgarnos por esos cablecitos, sin haberlo hecho nunca antes y encima guiar a estos turistas suicidas! - Sirius acababa de entrar en una crisis de pánico. El guía los miró con una sonrisa nerviosa y lo único que se les ocurrió decirles fue..

- ¿Tienen lentes de sol? Porque será mejor que se los pongan, hay mucha luz allá arriba y si no ven bien podrían chocar con un árbol.. - Y, tras colocarse los propios, fue a darles las instrucciones al resto.

- No nos queda otra, vamos..- El azabache se colocó sus lentes oscuros, regalo de sus abuelos tras un viaje a Francia, para luego alcanzar al grupo que ya había partido por un sendero. Entre las múltiples cabezas le pareció distinguir una pelirroja extrañamente familiar, pero sin darle mayor importancia, se dedicó a animar a Sirius mientras caminaban.

"Pensamientos de James Potter colgando a 40 metros de altura"

- "Veamos, esto no está tan mal, sólo son unos cuantos metros sobre el suelo ¡Dios, he volado muchísimo más alto que esto! Además es aburridamente seguro, estoy atado por donde me miren, imposible caerme..¿A esto le llaman los muggles un deporte de riesgo¡Ja! Ya me gustaría ver a estos guías que se creen lo máximo arriba de una escoba a 100 metros de altura y con una bludger persiguiéndote. Ya estoy llegando. Listo, aterrizaje perfecto, soy lo máximo" -

"Pensamientos de Sirius Black abrazado a un árbol a 40 metros de altura"

- "Dios, te lo suplico, sé que no soy precisamente un chico bueno¡Pero tampoco merezco esto! Después de todo soy un Gryffindor ¿No? Algo bueno debo tener, de otro modo sería un asqueroso Slytherin. ¡Dios, sálvame! Y juro que reduciré las bromas para Snape a 15 por semana..ok, 10 bromas¡Mi última oferta¡No, Dios, este tipo me empuja!¡Nooo!. ¿Eh? Espera, esto no es tan terrible..digo, no estoy precisamente colgado..¿Tanto drama por esto? Nota mental: Los muggles son idiotas" -

- ¿Sirus? – James lo esperaba en la tarima - ¿Cómo estuvo? -

- ¿Qué cómo estuvo¡Ja! Me extraña James, estás hablando con un Merodeador ¡Esto es cosa de niños! – No pudieron seguir hablando ya que comenzaron a llegar los turistas y debían ayudarlos a seguir con el recorrido, que constaba de 10 tarimas en total.

- "Y ahí viene la última..eso" - Se dijo James mientras llegaba la última del grupo – Bien hecho, déjame ayu.. - Pero la chica le quitó la mano bruscamente y con autosuficiencia le espetó:

- No necesito tu ayuda - Mientras se colgaba sola del otro cable y se lanzaba sin siquiera mirarlo.

Cuando por fin terminaron el recorrido, emprendieron el regreso por un sendero similar al que habían utilizado para llegar hasta ahí. Todo el grupo comentaba sobre lo divertido que había resultado y agradecían a Sirius y James. Todos excepto la chica del manotazo, quien le comentaba a su amiga sobre lo aburrido que había resultado y lamentándose el que hubieran cambiado al guía anterior. Al parecer ya había practicado Canopy antes, pero lo que llamó la atención de James fue lo conocida que le resultó su voz. Mientras meditaba sobre de dónde conocía a esa chica tan extraña, llegaron al punto de partida, donde todos comenzaron a sacarse los cascos y arneses. James se quitaba el propio cuando se percató de que justo en frente suyo estaba Samantha, a quien no había reconocido por los lentes y el casco que ocultaba su cabello. Y a la derecha de su amiga, la chica del manotazo se quitaba el casco, dejando caer elegantemente por sobre sus hombros una cabellera roja. Cuando se volteó, James casi se cayó de la impresión...

- ¿Evans? -

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¡Hola! Bueno, hasta aquí el primer capi, sinceramente esperamos que les haya gustado y sentimos mucho la demora, en serio, pero estamos en período de pruebas finales en el colegio y nos complica un poco escribir. Lo bueno, por lo menos para nosotras, es que las benditas pruebas terminan el martes, por lo que tendremos desde ese día mucho tiempo libre para dedicárselo al fic D

Gracias de nuevo por leernos!! Y ya que llegaron hasta aquí, no les cuesta nada apretar Go! Y dejar un Review, si??..D

Y agradecimientos especiales a :

Flor Black

Mi-x-LuBrE-x-CaLa

Hermione granger de potter

Hermy Evans

Satsuki Asakura

Milky Wilky

Por sus hermosos Reviews!! En serio que nos hicieron muy felices y este capi va dedicado a ustedes, si?? Gracias!! )

Kattia Potter
Sui Black
Ale Patil

Adelanto del próximo capítulo:

"Lily vio desde su ventana como el auto de sus padres se perdía tras doblar una esquina y, entre lagrimas y sollozos contenidos, comenzó a guardar sus cosas rápidamente en el baúl. Tras cerciorarse de que no olvidaba nada, dejó la carta en la mesa de centro, miró por última vez lo que hasta ese entonces había sido su casa y finalmente cerró la puerta tras de sí: Lily Evans se marchaba"