Capítulo IV: El secreto de Jane.

Apoyada en la fría pared de la lechucería, Jane releía, sollozando, la carta que su tío le había enviado desde España hace unos días. En ella, junto con expresarle su dolor y apoyo, le anunciaba que el 2 de Septiembre le mandaría un paquete con cosas que su madre había dejado en su poder hacía años con la voluntad de que le fueran entregadas a su hija en caso de que ella muriera.

Jane dejó la carta al distinguir la lechuza de su tío acercándose. Sonrió amargamente al desatar el paquete que traía y darle de comer.

Hasta ahora, la chica se había negado a exteriorizar el dolor producido por la muerte de sus padres, prefería llevar su luto en silencio, sin aceptar la inmensa soledad que sentía al saberse huérfana: Jane no se había permitido más que unas pocas lágrimas desde que supo que sus padres, dos prestigiosos aurores del Ministerio, habían sido asesinados durante una misión el verano pasado.

Sin embargo, tras abrir el paquete, y reconocerlo como el cofre de su madre, Jane no pudo evitar largarse a llorar como una niña pequeña, quien asustada, lo único que desea es un abrazo de su mami.

Pero su mami no estaba, y no estaría nunca más. Ni ella ni su padre. Se los habían quitado, y aún no sabía quien.

Con las manos temblando, cogió la carta que venía junto al cofre y comenzó a leerla.

Mi pequeña:

Seguro reconoces este cofre, pues fue uno de los regalos de bodas de tu madre, y le tenía mucho cariño. Bien sabrás que lo usaba para guardar tesoros personales, como dibujos tuyos o joyas regaladas por tu padre.

Si te lo envío ahora, es porque mi hermana lo dispuso así. Quería que lo tuvieras como recuerdo, supongo.

Ignoro su contenido, pues no he podido encontrar la

llave. Pero en cuanto dé con ella te la mandaré vía lechuza.

Un abrazo y mucha fuerza

Tío Chris.

Miró el precioso cofre caoba ¡Por supuesto que lo recordaba! La de veces que lo vio sobre el tocador de su madre. Recordaba también que se lo había prometido de niña, como regalo para cuando saliera de la escuela, pero hacía años que el cofre había desaparecido misteriosamente de la casa. Nunca se atrevió a preguntar por su paradero.

De pronto recordó algo, tomó un trozo de pergamino, escribió apurada una frase y mandó la lechuza de regreso.

Busca en el jarrón azul,

Jane.

El jarrón azul del comedor, ahí era dónde estaba la llave del cofre. Ella misma la había escondido allí. Días después de que el cofre desapareciera, Jane encontró la pequeña llave plateada tirada en la escalera y decidió guardarla en el único lugar de su casa donde no podría olvidar que estaba: El jarrón azul de la abuela.

Ya no lloraba, pero sentía un horrible vacío en su corazón.

Cuando se disponía a tomar el cofre y regresar a su cuarto, sintió que alguien la llamaba.

- ¿Jane? – La chica se sobresaltó. No esperaba que alguien se apareciera por la lechucería tan temprano.

- ¡Scott! – Palideció. ¿Porqué, entre todos los habitantes del castillo, tenía que ser precisamente él quién apareciera? – N..no te oí entrar –

- Lo siento, yo...Hey¿Estás bien? – Al acercársele Scott notó sus ojos llorosos y las lágrimas que recorrían sus mejillas.

- Si, claro, estoy bien, no es nada – Le contestó rápidamente. Cuando iba a secarse las lágrimas, Scott la detuvo y con sus manos se dedicó a limpiar dulcemente su rostro en silencio. Cuando hubo acabado, simplemente la abrazó.

- Está bien si no quieres compartirlo, pero no debes guardarte toda esa pena. Es mejor desahogarse y, aunque suene extraño, si necesitas hablar con alguien, o simplemente un hombro para llorar…pues sabes donde encontrarme – En ese abrazo, la chica encontró el consuelo que necesitaba desde hace tanto. Pensó en decir algo, pero optó por seguir acurrucada, mientras Scott acariciaba dulcemente su cabello – Ya me encargaré yo de sacarte esa sonrisa que tanto me gusta…-

--

- ¡Jane¡Al fin llegas! -

- ¡Dónde rayos estabas! -

- ¡Casi nos matas del susto cuando...¿Estuviste llorando? – Acababa de llegar al gran comedor, exhausta, luego de correr desde la lechucería a la torre y, al no encontrar a sus amigas y recordar que el resto del colegio estaba desayunando a esa hora, partir corriendo nuevamente al comedor.

- Estoy... – Inhala - …Bien – Exhala – Luego les…- Inhala - …Cuento – Y sin agregar más, acabó con su jugo de frambuesa en un trago. Samantha intentó protestar, pero Lily comprendió que sería inútil sacarle otra palabra hasta acabarse su desayuno, así que optó por lo sano y continuó con su tazón de leche.

De pronto se sintió observada, alzó la vista y se encontró con ciertos ojos castaños que la miraban descaradamente. Frunció el seño al reconocer a Potter, quien por respuesta le dedicó una deslumbrante sonrisa. Lily frunció aún más el seño al oír las estúpidas risitas del Fans Club de Potter y Cía. ¡Cómo detestaba a esas babosas descerebradas! Llevaba años intentando comprender cómo esas chicas podían ponerse tan tontas por un hombre. Mucho peor si ese hombre era el tarado de Potter.

Hubiera seguido insultando mentalmente a James por el resto del desayuno, pero el codazo que Matt le dio la trajo de vuelta a la realidad. Cuando le iba a reclamar, el chico señaló discretamente el otro lado de la mesa y Lily enrojeció de inmediato: Andrew Summers acababa de terminar su desayuno.

Lily se sintió como la mantequilla en un día muy caluroso cuando lo vio sonreír a sus amigos y se odió por saberse inexistente para él: Andrew era su amor platónico desde hacía años.

Cursaba Séptimo de Gryffindor, en Sexto fue elegido Prefecto y ahora en su túnica lucía orgulloso la insignia de Premio Anual. Además de ser un destacado alumno y el talentoso cazador principal del equipo de Quidditch, Andrew era dueño de unos ojazos verdes que lo hacían aún más perfecto para Lily.

Jamás habían cruzado palabra, pero la chica podría haber dado fácilmente cátedra de su manera de hablar, ya que uno de sus pasatiempos era escucharlo regañar a alumnos conflictivos o embarcarse en debates de importancia nacional con profesores.

Cuando Andrew ya iba a la altura de la mesa donde estaban Lily y sus amigas, sintió que alguien lo observaba y comenzó a buscar al culpable, encontrándose con los ojos verde esmeralda más brillantes y hermosos que en su vida había visto. Tardó en reconocer a su dueña, una chica de su Casa, un año menor, que se apellidaba Evans, si mal no recordaba. Le dedicó una sonrisa al pasar, sin imaginar siquiera los efectos que ésta tendría en la chica, quien, al salir del comedor aún traía la sonrisa de oreja a oreja y expresión bobalicona. Sus amigas y Matt reían al verla, con Lily siempre era lo mismo, pero cierto moreno azabache se retorcía de rabia y celos.


- Para Carter el amarillo – Sentenció Sirius

- ¡Pero si detesta el amarillo! -

- Por eso, Moony. Como lo detesta será más terrible para ella. ¡Merlín, que estás perdiendo tus facultades de Merodeador! -

Ya era domingo, y como todos los domingos, los alumnos del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería dedicaban las primeras horas del día al ocio y el descanso. Todos menos Los Merodeadores, quienes se encontraban encerrados en la habitación afinando los últimos detalles para la primera broma oficial del año. O por lo menos tres de ellos.

Poco después de despertar, sintieron los picotazos de la lechuza de Peter aporreando la ventana. Traía una carta explicando que por fin la señora Pettigrew había llegado a Francia y que el cuarto Merodeador cursaría ese año en "Buxbatus". Tras el minuto de silencio correspondiente por la baja en el grupo, designaron la cama de Peter como nueva bodega de mercancías.

- Bien, amarillo para Sam. ¿Qué hay de Thompson? – James era el encargado de apuntar todo en el "Libro Oficial de Bromas Merodeadoras, Volumen VI".

- ¡Jo! Eso lo tengo pensado hace mucho: Princesa Pop. Mientras más brillo y rosa, mejor – Contestó Sirius riendo perversamente.

- ¿Princesa Pop? -

- Si Moony, Thompson aborrece toda banda que no tenga un par de guitarras eléctricas y un buen bajo sonando fuerte – Contestó James anotando.

- ¿Y alguna vez la has visto de rosa? -

- Ok¿Y Lily? -

- ¿Lily? Oh no, ella no será victima también…¿Cierto? -

- Prongsie, Pronsie, Prongsie. Me extraña hermano. Los Merodeadores nunca discriminamos cuando de bromas se trata. Sería feo feo dejar a Evans fuera de esto ¿No crees? Digo, la chica se puede ofender si humillamos sólo a sus amigas -

- Además, ten por seguro que la venganza será por parte de las tres – Acotó Remus.

- Si te metes con una, te metes con las todas. Son tan leales las unas con las otras que casi¡Casi!, se parecen a nosotros – Declaró solemne Sirius.

- ¡Wow Paddy! Eso te salió casi¡Casi!, profundo… -

- Claro Prongs, de repente yo también tengo mis momentos de…¡Hey! -

- Como sea. Muy a mi pesar tengo que admitir que Sirius tiene razón, James. Así que mejor le damos un porqué también a Lily para sea lo que sea que nos hagan después -

- Sip, así que¿Alguna idea? - James se quedó meditándolo¿Algo que no le gustara a Lily?.

- A Lils no le gustan los vegetales y detesta el verde musgo -

Los tres Merodeadores se sobresaltaron. No se habían percatado de la presencia de un intruso en la habitación. Matt simplemente pasó de ellos con una sonrisa burlona y salió de la habitación en silencio. Los chicos se miraron entre sí.

- ¿Coles de brucelas? -

Al encontrarse fuera del alcance de Los Merodeadores, Matt estalló en carcajadas. Las chicas le habían contado de la broma y su plan para evitarla. Él como buen amigo, se había ofrecido para ayudarlas, y su parte del plan ya estaba hecha: Averiguar los últimos detalles de la broma para poder terminar la poción que preparaban.

A esa hora la Sala Común se encontraba vacía, pero aún así, antes de correr el tapiz rojo que se encontraba a un lado de las escaleras, se cercioró de que no hubiera alguien espiando por ahí. Una vez seguro, corrió la tela topándose con una pequeña puerta de madera escondida. Sonrió al recodar que había sido él quién descubrió ese pasaje secreto y cómo abrirlo. No por nada era el "Casi Merodeador que no fue Merodeador porque se hizo amigo de las extrañas", como lo había denominado Sirius.

- Matt, pasa – Escuchó que Lily respondía, tras tocar a la puerta de la forma especial que habían acordado para reconocerse. Entró rápidamente, encontrándose con una habitación igual a la de hombres, pero con vista al lago y repleto de "Cosas de Chicas", según él.

Salió del armario de Sam, que era donde conectaba la puerta escondida tras el tapiz, y luego de saludar a sus amigas se sentó en la cama de Vania Brown, cuyo tocador siempre llamaba su atención por estar repleto de maquillaje, cremas y lociones meticulosamente ordenadas y clasificadas.

Miró a sus amigas: Mientras Lily arrojaba cuidadosamente ingredientes a un caldero y Sam le leía las instrucciones, Jane estaba desparramada en su cama escuchando música. Siempre era así, cada vez que había un caldero cerca, por seguridad del mundo, mantenían a Jane lo más apartada posible. Por lo tanto todo el trabajo de preparar la poción para la broma se lo había llevado Lily.

- ¿Lo conseguiste? -

- ¡Sam, me ofendes! Claro que si – Y los siguientes 15 minutos se dedicó a explicarles en qué consistía específicamente lo que Los Merodeadores tenían preparado.

- ¡¿Princesa Pop¡¡Black me las va a pagar!! -

- Tranquila Janny, que por algo nos pasamos toda la noche preparando esta poción -

- Preparando me suena a manada, Samantha querida… -

- Vale, vale. Por algo Lily se la pasó toda la noche preparando esta poción -

- ¿Será al desayuno? – Le preguntó Matt a Jane.

- Si, es más fácil colocarles el menjunje en el desayuno -

- ¡Oye¡Qué no le digas menjunje, bastante me costó prepararlo! -

- ¡Menjunje! – La retó Jane.

- ¡Poción avanzada! – Chilló Lily.

- ¡¡Menjunje!! -

- ¡¡Poción avanzada!! -

- ¡¡Menjun…!! -

- ¡¡Ya basta!! Menjunje o no, lo importante es que esa cosa le dará su merecido a Los Merodeadores – Terminó Sam.

- E impedirá que me pasee como Colecita de Brucelas por el castillo -

Una hora más tarde la Poción-Menjunje-Avanzada ya estaba lista y justo a tiempo. Les quedaban 30 minutos para ordenar el desastre que habían dejado, bañarse, arreglarse y correr a Las Cocinas a convencer a los Elfos con cualquier excusa tonta para colocar un extraño brebaje en el desayuno de tres alumnos y luego correr al Gran Comedor a fingir inocencia al ver su obra maestra llevada a cabo.

Eran las 10:00 AM y los presentes en el Gran Comedor se miraban nerviosos entre sí. Todos sabían que durante el primer desayuno del año escolar Los Merodeadores hacían su primera broma y nadie estaba a salvo. Muchos no se habían atrevido siquiera a probar bocado por miedo a ser los elegidos para la broma inaugural.

Cuando las chicas llegaron y se sentaron lo más próximas posible a Los Merodeadores, estos se sonrieron con malicia entre sí: Al tercer bocado el espectáculo comenzaría.

James vigilaba por el rabillo del ojo como Lily se servía una cucharada de cereal con leche: Primer bocado y podía notar sus ojos más brillantes. Luego un par de galletas y veía como su cabello parecía estar aún más rojo. Algo de jugo y un poco más de cereal y James hubiera jurado que su boca estaba más...¡Un momento! Miró a sus amigos extrañado ¡Las chicas ya iban por su sexto bocado y nada!

De pronto se escuchó un grito de terror y todo el colegio dirigió la vista a la mesa de Slytherin. La primera broma del año se había desatado, cobrando como víctimas a tres estudiantes de la Casa de las Serpientes.

- ¡¡Potter, Black y Lupin¡¡A mi despacho, ahora!! -

--

- ¿Viste a la chica? Creo que se pasaron un poco ¿No? -

- ¿La prima de Black¡Jo¡Pero si estuvo buenísimo! -

- Ya¿Pero a su prima? Esos granos seguro dolían¿Viste como se inflaban y reventaban solos? -

- ¡Puaj, que asco! Pero se lo tiene merecido -

- ¿Y ese tipo? El del pelo grasoso -

- ¿Snape? -

- El mismo¿Te fijaste como le creció el cabello? -

- ¡Si! Me pregunto que hechizo habrán utilizado para que su pelo cobrara vida e intentara ahorcarlo… -

- Yo creo que le pusieron algo en la comida -

- Puede ser…¡¿Y viste lo que le hicieron a Malfoy?! -

Suficiente. Samantha sonrió para si misma y siguió su camino a la Sala Común. Por los comentarios de esos chicos de Segundo, la broma había salido a la perfección.

Medianoche y Los Merodeadores acababan de pasar por el retrato de La Dama Gorda. Esta vez McGonagall se había ensañado con ellos: Tras gritarles por dos horas los había mandado a cumplir su castigo inmediatamente, el cual duraría, con suerte, mínimo un mes. Agotados decidieron pasar directo al dormitorio a descansar, pero al reconocer las risas que se oían en la Sala Común cambiaron de planes.

- Chicas, propongo un brindis por nosotras – Comenzó Lily.

- Y por la brillante idea de incluir a la primita de Black en la broma ¡Nunca creí que podía estar aún más fea! – Acotó Jane.

- Y por haberle dado su merecido a Los Merodeadores ¡Salud! -

- ¡Sal...! -

- ¡¡Con que fueron ustedes!! – Las chicas se sobresaltaron al oír a Sirius gritar, pero inmediatamente volvieron a reír.

- Hombre, no grites, que nos dejas sordas – Se quejó Sam.

- ¡¡Fueron ustedes o no!! -

- ¿Fuimos qué? -

- ¡Evans no se hagan¡Fueron ustedes las culpables de que los Slytherin terminaran en enfermería y nosotros castigados! – Esta vez fue un Remsie muy enojado el que grito.

- ¿Nosotras? Pero si somos un amor, Lupin -

- Además¿Cómo tres inocentes e inexpertas chicas podrían haberles ganado la primera broma del año y encima mandarlos castigados con McGonagall? – Jane miraba sonriente a Sirius. ¡Cómo lo estaba disfrutando!

- ¡¡Ahh¡No puedo creerlo, por su culpa tendremos que...! – Sirius se calló, no iba a ser él quien les diera el gusto de contarles lo que la sádica de McGonagall les había impuesto - ¡Son unas...! -

- ¡Cuidadito con lo que dices, Black! No te vayamos a poner algo en el desayuno a ti también – Lo retó Jane.

- Jo¿Y qué es lo que les mandó a hacer McGonagall? Digo, merecemos saberlo –

- ¡¡Nunca Carter!! -

- Sirius, ya madura. Admite que nos ganaron¿Si? – Remus y Sirius miraban incrédulos a James ¿Admitir que les...ganaron?, definitivamente tendrían que hablar más tarde con él. El temita de Evans estaba llegando demasiado lejos – Pues... – James continuó – Para empezar nos tuvo todo el día limpiando los urinales...sin magia -

- ¿Para empezar? – Preguntó Jane entre risas.

- Si, mañana nos informará el resto de nuestro castigo. Supongo que luego de gritarnos por dos horas fue lo primero que se le ocurrió -

- ¡Dios, esto es mejor de lo que pensé! – Soltó Lily.

- ¡Y ustedes¡Cómo lo hicieron! – Remus seguía un poco alterado. En años de planear bromas nadie había podido burlarlas¡Mucho menos devolverlas!

- ¿Hacer qué? -

- ¡De partida enterarse de que planeábamos algo para ustedes! –

- Verás, Lupin, cierta tarde en el parque del Valle nuestra linda Sam los escuchó hablando...– Comenzó Jane y los chicos palidecieron - ¡Y a qué no adivinas de quienes! -

- Oh no... – Murmuraron los chicos.

- Pues sí, y cómo no íbamos a permitir que se salieran con la suya... – Continuó Sam.

- ...Planeamos esto – Terminó Lily – Ahora me dio sueño, así que me voy a dormir¿Vienes Jane? – Ambas subieron mientras Samantha recogía sus cosas.

- ¡No te demores Sam! – Le gritaron a desde arriba.

- Sami yo... – Remus reconoció su oportunidad para hablar con ella.

- Nada de Sami, Lupin. Para ti soy Carter a secas o, en el mejor de los casos, no soy nada -

- Pero... -

- ¿Porqué¡Por traidor! – Y tras mirarlo duramente fue a reunirse con sus amigas.


Durante la primera semana de clases, el tema obligado fue la gran broma que Los Merodeadores le gastaron a los Slytherin. El alumnado completo comentaba que había sido todo un éxito, superando con creces la broma del año anterior.

Las chicas se limitaban a sonreír y guardar silencio. No les importaba que los tarados se llevaran todo el crédito de la broma, ellas disfrutaban de su anonimato, seguras de que los profesores jamás sabrían quienes habían embrujado la comida de los Slytherin realmente, ya que los chicos nunca admitirían públicamente que fueron tan víctimas como las serpientes.

Sirius llevaba varios días dándole vueltas y, por más que se negaba, había terminado por admitir que las chicas habían planeado todo de manera digna de ellos. En vez de jugarles una broma frente a todo el colegio, disfrutar su momento de gloria y luego recibir el castigo, como hubiera sido lo lógico, mataron dos pájaros de un tiro: Humillaron a los Slytherin y lograron inculparlos a ellos, salvándose del castigo.

Y siendo sinceros, disfrutar de una simple bromita no se compara con el placer de tenerlos en las garras de McGonagall por quién sabe cuánto tiempo. Definitivamente tendrían que pensárselo muy bien antes de planear algo nuevamente en su contra.

Pero lo que tenía absolutamente desconcertado a Sirius era que las chicas les hubieran cedido a ellos los honores de la broma ¡Merlín, los habían engañado como a niños¡Esa broma era definitivamente su pase directo a la popularidad en el colegio¡Y aún así preferían su tonto anonimato!

- Chicas, quién las entiende... - Murmuró resignado mientras abría su libro y buscaba la poción a trabajar esa clase.

Ya era viernes por la tarde, acababan de comenzar con su clase doble de Pociones junto a los Slytherin y, como siempre, Slughorn no había hecho otra cosa que alabar a Lily. Que la señorita Evans aquí, que la señorita Evans allá...¡Merlín, qué ni James la idolatraba tanto...! Bueno, talvez si..¡Pero ese no era el punto!...Vale, la chica era buena para revolver menjunjes...¡Pero eso era demasiado¡Nadie podía felicitar a alguien por lo "maravillosamente bien que le quitaba el polvo a un caldero"!

- ¡Por Dios, otra vez¡Qué hizo ahora Thompson! – Sirius volvió de sus cavilaciones al oír el escándalo que le estaba armando Slughorn a Jane. Le bastaron dos segundos para comprender que la chica había roto su record en cuanto a explotar calderos: No llevaban ni 15 minutos de clase y ya estaba todo el salón cubierto por un líquido viscoso púrpura.

Jane por su parte, se limitaba a sonreír.

- Tranquilo profesor, no se agite, mire que le hace mal para la salud. A su edad ya debería cuidarse de… -

- ¡¡Thompson!! -

- Vale, vale. Lo siento, supongo que le puse demasiado de esa cosa amarilla y muy poco de eso otro naranjo. Pero echando a perder se aprende¿No? -

- ¡Pues no¡No se aprende¡Usted no aprende¡Y ya me aburrí de eso¡Salga inmediatamente de mi clase¡Luego hablaremos! -

- Pero me voy a aburrir allá afuera sola¿Puede venir Lily conmigo? Ella ya terminó y...-

- ¡Cómo se le ocurre¡Fuera Thompson¡Y al término de la hora venga para que discutamos su nueva situación! -

- ¡Merlín, que irritable que está! Como siga así le va a dar algo profesor, hágame caso – Comentó Jane saliendo con las manos en los bolsillos de la túnica ante la vista aburrida de la clase. Siempre era lo mismo.

- Fijo le asignan un tutor – Susurró James a Sirius.

- No se...¿Tanto así? -

- ¡Pero si tiene a Slughorn al borde del colapso nervioso! Yo creo que le pondrá a Lils -

- Tú y tu Lils...¡¡James, qué no puedes pasarte dos minutos sin mencionarla!! – Le gritó Sirius cabreado.

- ¡¡Señor Black, o se calla o se va afuera a hacerle compañía a Thompson!! -

- Pues, tentadora ofer... -

- ¡¡Además de hacerle perder una buena cantidad de puntos a su Casa y ganarse un castigo, claro!! – Ok, si Slughorn seguía así le iba a salir una úlcera en la úlcera - ¡¡Usted dirá!! -

- Emm, yo creo que me quedo aquí mejor – Contestó Sirius sonriendo nervioso. Una vez que el profesor dejó de mirarlos y continuó alabando el absolutamente divino y maravilloso trabajo de Lily Evans con su poción, le contestó a James hablando bajito – Yo creo que le pondrá a Snivellus -

- ¿Snivellus? – Susurrando también.

- Si, ya sabes que el pobre está obsesionado con andar mezclando polvitos y cosas raras, así que mataría dos pájaros de un tiro: Le da algo que hacer al inútil de Snape y tortura cruelmente a Jane -

- Yo voto por el nuevo – Interrumpió de repente Remus, hablando por primera vez en desde el desayuno.

- ¿El de intercambio? -

- Sip, parece ser bueno en pociones y caerle bien a Slughorn – Contestó encogiéndose de hombros y volviendo a su trabajo.

- ¿Y a éste que le dio? – Preguntó James confundido al ver la cara de deprimido de Remus.

- Carter – Contestó Sirius simplemente.

Desde que Sam le había dejado claro que no quería nada con él Remus andaba por los suelos. Casi ni comía, no hablaba y dormía apenas lo necesario, además el hecho de que se aproximara la luna llena no ayudaba a mejorar su estado anímico. Sus amigos ya no sabían que hacer para sacarle una sonrisa. Habían intentado que Matt hablara con ella, pero la chica era en ocasiones demasiado rencorosa y burra.

- Bien, la clase terminó – Anunció el profesor una hora más tarde - Recojan y limpien todo. Antes de salir dejen sus pociones sobre mi escritorio. Señorita Evans¿Le molestaría mucho llamar a Thompson? -

Cuando Jane apareció nuevamente en el salón, este ya estaba vacío, a excepción del profesor que tras el escritorio se agarraba la cabeza frustrado.

- Seis años, Thompson – Comenzó - ¡Seis años¿Y cuántas pociones decentes me has entregado? – Jane abrió la boca para protestar pero Slughorn la cortó - ¡Tres, Thompson¡Tres míseras pociones! – Guardó silencio, mientras Jane suspiraba aburrida – Tengo entendido que tus notas son buenísimas en el resto de las clases...¡Entonces por Merlín, Thompson¡Es que tienes algo en contra mía! – Lloriqueó, desconcertando a Jane – Francamente ya estoy cansado, si no basta con mis clases, pues no me dejas alternativa. Ya discutimos esto con el director y decidimos que tendrás un tutor -

- ¿Un..tutor? – Ya se lo esperaba, pero por la forma en que Slughorn lo había dicho...¡Sólo rogaba a los cielos que no le pusieran a Snape!

- Si, y como su amistad con la señorita Evans tampoco ha logrado nada, pues decidimos que será el estudiante de intercambio, el señor Adams. A él le servirá para integrarse al alumnado y a usted, pues ruego que la ayude a subir sus notas -

--

- ¡Janny, por fin llegas! -

- ¡Qué te dijo! -

- ¡Qué pasó! -

- ¡Te castigó! -

- ¡Habla mujer! - Jane apenas había puesto un pie en la habitación y ya estaba acorralada por sus amigas

- Pues...me asignó un tutor – Contestó aún sonriendo, mientras entraba y comenzaba a trajinar en su closet.

- ¿Yo? – Preguntó Lily.

- Mmm nop – Jane comenzó a cambiarse para bajar a cenar - ¡Dónde están mis…! Olvídenlo, ya los vi –

- ¿Y...? – Continuó Sam con el interrogatorio.

- ¿Y qué? – Recogiéndose el cabello en un moño, si se lo podía llamar así, dejando ver la parte celeste.

- ¡Jane, déjate de payasadas¡Quién es tu tutor! -

- Scott – Respondió simplemente, mientras salía del cuarto.

- ¿Scott¿Qué Scott? – Las chicas la siguieron intrigadas.

- Adams – Mientras bajaba las escaleras apurada.

- ¿El de intercambio? -

- Sip -

- ¿Y tú lo conoces que lo llamas por su nombre? – le preguntó molestando Lily.

- Puede ser… - Jane le enseñó la lengua, mientras llegaban al comedor.

- ¡Qué romántico! – Exclamó Sam soñadora.

- ¡¿Romántico?! – Preguntó Jane.

- ¡Si¡Piénsalo, Janny! pasarás las tardes con el apuesto chico de intercambio! -

- ¡Qué no me digas Janny! -

- Espera¿Ese no es Slytherin? – Le cuestionó Lily con un tono que ninguna pudo descifrar.

- Sip -

- ¡Pues mejor aún¡Una Gryffindor y un Slytherin juntos¡Qué…! -

- ¡¿Cómo que una asquerosa serpiente y una Gryffindor juntos?! – Las chicas entraban al Gran Comedor cuando escucharon a Sirius poner el grito en el cielo, tras él estaban Remus y James visiblemente molestos - ¿Es broma, cierto? -

- Black, primero¿que mierda te importa a ti? segungo, deja de ser tan condenadamente entrometido!

- Pues no – Contestó Samantha, ignorando los gritos que Jane le dedicaba a Sirius –. Nuestra Janny pasará ahora todas las tardes con... -

- ¡Jane! – Se escuchó una voz de acento extraño.

- ¡Scott, hola! – El chico acababa de llegar al Gran Comedor.

- El profesor Slughorn me contó¿Cuándo podemos juntamos? – Le preguntó sonriendo.

- Cuando quieras, tengo libre el fin de semana – Ambos chicos hablaban ignorando al resto, como si estuvieran solos en los jardines. Pero ese no era el caso y los rumores estallaron como dinamita en el Gran Comedor. Mientras la mayoría de las chicas miraban recelosas a Jane, muchos se preguntaban quién demonios era ella.

- ¿Te parece mañana a las cuatro en la biblioteca? –

- Vale, te veo mañana entonces – Jane le sonrió y ya se estaba dando la vuelta cuando sintió que Scott la tomaba de la mano para quedar de frente nuevamente. La chica lo miró extrañada.

- Eso no es una despedida – Y sin más, se le acercó, aún sin soltar su mano, y besó tiernamente su mejilla – Ahora si ¡Adiós! – Y sonriendo partió a su mesa, dejando a Jane sonrojadísima, Sirius indignado y el resto del colegio boquiabierto.


Como era de esperar, James había sido electo Capitán del equipo de Quidditch ese año y, como buen capitán maniaco-obsesivo, fijó para el segundo sábado del año las pruebas de selección para cubrir los cupos de Cazadores y Golpeador.

- ¡¡Moony, Paddy¡Chicos levántense¡Me lo prometieron! – James hacía horas que estaba en pie planeando estrategias de juego y dando vueltas por la habitación.

- James, son las 10:00 de la mañana... – Rezongó Remus bajo la almohada.

- ¡Merlín con mayor razón¡Apúrense que las pruebas son a las 11:00 y todavía nos queda desayunar! – Le respondió corriendo por la habitación histérico. En eso Sirius se incorporó como sonámbulo.

- Prongs, no jodas. Que ni yo ni Moony estamos en el equipo. Es sábado y queremos dormir – Y habiendo acabado, se desplomó en su cama nuevamente.

- ¡Pero..! -

- A callar Potter, queremos dormir.. – La voz de ultratumba del lobito lo interrumpió, pero James no se iba a dar por vencido.

- ¡Vamos chicos, saben lo importante que es esto para mi! Además seguro ira mucha gente, necesito que me ayuden a... -

- Para eso tienes al resto del equipo, Prongs. Ahora déjame dormir que bostezando por ahí no me veo sexy y no serás tú quien enfrente a mis admiradoras enfurecidas porque su Dios tiene ojeras –

- ¡Eso, tus admiradoras¿No lo entiendes Paddy¡Todas las chicas que van a esas pruebas esperan horas bajo el sol sólo para verte a ti y tu gran...! – No alcanzó a terminar porque lo cortó el portazo que dio Sirius al entrar al baño – Uno listo..¿Moony, tú vienes cierto? -

- ¡Olvídalo! No voy a dejar de dormir por ver como unos niñatos se matan en escobas – Le respondió bajo las sábanas.

- Pero Moony... – Si los ojitos de cachorrito abandonado no ablandaban a su amigo, entonces.. - ¿Cuántos chocolates te quedan? – Y como era de esperar, su amigo se incorporó de inmediato mirándolo desconfiado.

- Una caja – Respondió cortante.

- Bueno, si me acompañas te compro un kilo del mejor chocolate de Honeydukes y le pido a mi abuelo que te envíe más chocolate suizo – Le propuso sonriendo. Tres, dos, uno...

- ¡¡Sirius Black, sal del baño ahora!! -

--

Lily despertó de golpe, respirando con dificultad y horriblemente angustiada. Ese sueño, mejor dicho pesadilla, había sido el más real de su vida..., pero no, no podía ser, era absurdo. Imposible.

Aún un poco mareada tomó su reloj: Las 10:45 de la mañana. Miró el calendario y luego su reloj nuevamente. Abrió desmesuradamente los ojos y ahogó un grito, mientras se levantaba casi corriendo y entraba al baño en tiempo record. Luego de la ducha más rápida de su vida, se apuró en vestirse y una vez lista murmuró un hechizo que hizo aparecer dos jarrones con agua sobre las cabezas de sus amigas. Se enojarían un poco, pero que más daba, habían prometido acompañarla¿No?. Agitó la varita y en dos segundos Sam y Jane, completamente empapadas, la miraban entre sorprendidas y enojadas.

- ¡¡Tienes dos segundos para explicar esto Evans!! – Exclamó Jane intentando contenerse y no patear a su amiga.

- ¡Shh! No grites, Janny, que Vania sigue durmiendo -

- ¡Lils¡Que te pasa¡Es sábado, por Dios¡Porqué rayos no te vas a dormir y de paso nos dejas a nosotras también! – Rezongó Sam.

- Dos palabras: Andrew Summers. Y ya es tarde, así que levántense rápido – Mientras les tiraba su ropa y un par de toallas.

- ¡¿Qué?! Oh no ¡Suéñalo! – Reclamó Jane, acostándose nuevamente.

- ¡Lily fuiste a verlo en año pasado! – Continuó Sam

- ¡Y el anterior! – Se escuchó desde las sábanas.

- ¡Para qué quieres ir ahora! – Le reclamó Samantha

- ¡Para que quieres que vayamos ahora! – La corrigió Jane.

- ¡Vamos chicas¡Me lo prometieron! Esto es importante para mi y...- Les puso carita de perro abandonado.

- ¡Oh no, Evans! Eso de los pucheritos es caer bajo -

- ¡Pero Samita! -

- Y los apodos empalagosos peor... – Agregó Jane desde su almohada – Lily, queremos dormir ¡Además esas pruebas duran todo el día! -

- Ya, pero..¡Media hora! -

- Diez minutos -

- Veinte -

- Quince -

- ¡Hecho! – Aceptó radiante.

- ¡Rayos! – Reclamó Jane.

Mientras Sam entraba al baño y Jane buscaba sus zapatillas, Lily se sentó en la cama a esperarlas, recordando su sueño. Había sido tan escalofriantemente...real.

- ¿Lils estás bien? – Jane había notado la expresión de su rostro.

- ¿Ehh? Si, estoy..estoy bien -

- Pues no convences a nadie -

- ¿Lils, segura que estás bien? -

- Si linda Sam, nunca he estado mejor. Anoche soñé con que estaba casada con el inútil de Potter, teníamos un Mini-Potter y un maniático con cara de víbora iba a asesinarnos. Todo bien – Jane y Samantha se miraron aterrorizadas entre sí y luego a Lily ¡¿Qué rayos había sido eso?! Lily se sintió horrible inmediatamente, nada justificaba que le hablara así a sus amigas que estaban encima preocupadas por ella – Yo..lo siento chicas, olvídenlo¿Si? -

- A ver Lily, siéntate – La llamó Sam - ¿Es una broma? -

- ¿Tengo cara de estar bromeando? -

- ¡Porqué no nos dijiste antes!, Lils eso.. – la pelirroja iba a protestar diciendo "y a qué hora querías que te lo dijera si estaba durmiendo". .

- Eso puede ser una premonición – Completó Sam, ignorando a Lily. Las tres se miraron con cara de espanto y luego se largaron a reír con ganas.

- Ok, no tanto así – Dijo Jane entre risas – Pero no es normal andar soñando esas cosas, Lily -

- ¿..Y alguna vez he soñado cosas normales? -

- Lils.. -

- ..Hazte ver – Y estallaron en carcajadas de nuevo.

--

- James¡Felicidades por tu puesto! – Andrew acababa de llegar al campo donde ya estaba el resto del equipo y medio colegio en las graderías. James se limitó a un frío "Gracias" y una mirada gélida que dejó perplejo al cazador. Tomó asiento y escuchó lo que el nuevo capitán tenía que decir.

- Veamos, quiero agradecerles a todos los presentes por asistir a las pruebas de selección – Comenzó – Para hacer el proceso más rápido quiero que hagan dos filas, a la derecha los aspirantes a golpeador y a la izquierda los cazadores, una vez que... -

- ¿Y para guardián no hay prueba? – Preguntó alguien por ahí. James alzó una ceja sin poder creérselo. En la pizarra de anuncios había puesto específicamente "Sólo Cazadores y Golpeadores", pero nunca faltaban los idiotas.

- No, las pruebas son sólo para cazadores y golpeadores. Así que agradecería a quienes no aspiran a esos puestos, sean de primer año o pertenezcan a otras casas, se retiren del campo – Y para sorpresa del equipo, la mitrad de la concurrencia abandonó el estadio o tomó lugar en las graderías.

- No puedo creer que haya gente tan tonta ¡Merlín, que tan difícil puede ser entender un cartel puesto por Potter! -

- Para que veas, hay de todo en este mundo – Contestó Sam. Las chicas ya se habían acomodado en las graderías desde hacía un rato a mirar las pruebas.

- Ya pasaron 15 minutos, Lily – Anunció Jane tomando su bolso e incorporándose.

- ¡Pero Janny! Eran 15 minutos desde que Andrew comenzara a jugar – Insistió Lily suplicando con la mirada y Jane, entre maldiciones, accedió a sentarse nuevamente.

- Miren, ahí va Andrew, parece que ya eligieron golpeador – Las interrumpió Sam.

- ¡Ya era hora! Parece que los niños de hoy ya no saben la diferencia entre una Bludger y la cabeza de otro jugador – Comentó aburrida Jane, mientras Lily se sumergía en "El mundo maravilloso y fantástico donde Andrew confiesa que me ama"

- Es que James no te vio Thompson, seguro te pone de golpeadora – Jane decidió ignorarlo. Era temprano, no había dormido mucho y tenía hambre – Con lo bruta que eres, James te.. – A la porra con actuar maduramente, él lo estaba pidiendo.

- ¡Repite eso Black! -

- ¡Bruta! – La retó.

- ¡Tarado! -

- Jane, ya paren. Todos nos están mirando – Sam trató de detener a su amiga.

- ¡Ahora que lo pienso tú no..! -

- ¡Jo, eso es nuevo Black¡Piensas! -

- ¡Más de lo que tú acostumbras! -

- ¡Te gustaría! -

- ¡Pues pensándolo – Continuó - tú no podrías estar en el equipo¡Qué vas a saber tú de Quidditch! -

- ¿Eso crees? -

- ¡Eso creo! -

- ¡Bien! – Y antes de que Sirius pudiera agregar algo más, Jane ya había bajado las gradas y le estaba gritando a James para que la dejara hacer las pruebas de cazador.

- Vale Thompson¡Pero no me...! – Tarde. Jane ya había dado una fuerte patada y estaba ahora varios metros sobre ellos.

Andrew le pasó la Quaffle y la chica partió a toda velocidad a los postes, donde anotó diez tiros de los diez intentos. En silencio, bajó de la escoba y se la tendió a Sirius.

- Supera eso, Black – Sirius miró la escoba, miró a la chica y luego a la escoba nuevamente tratando que el terror no se reflejara en sus ojos. Pero para su desgracia, Jane lo captó de inmediato - ¿Que¿Acaso...tienes miedo, Black¡¿El Gran Sirius Black le teme a una simple escoba?! – Le tendió la escoba a James, quien había llegado a su lado, aún mirando a Sirius – Eres patético Black, y no por temerle a las alturas. Eres patético como persona – Y sin decir más comenzó a caminar fuera del campo. Luego de unos segundos caminando oyó a James llamándola. No se movió de donde estaba, simplemente escuchó atónita como el azabache la nombraba una de las nuevas cazadoras del equipo.


Lily miró su reloj y siguió corriendo. Luego de que le anunciaran que era la nueva cazadora, Jane había entrado en un estado de shock preocupante. De repente, en el camino al castillo, había desaparecido de su lado y media hora más tarde había llegado a la habitación con un inmenso pastel de mora a medio acabar. Les costó por lo menos otros veinte minutos hacerla hablar y después otros quince hacerla callar. Gracias a eso, Lily iba tarde a su encuentro con Matt.

Corrió aún más fuerte al llegar al tercer piso, seguro el chico la regañaría por llegar tarde, para variar. Abrió la puerta rápidamente y la cerró quizás más fuerte de lo que hubiera querido.

- Llegas tarde – La saludó el chico.

- Lo siento Matt, es que Jane quedó un poco traumada con eso de que es cazadora, pero comencemos – Se excusó mientras abría su bolso.

- ¿Cazadora¿Del equipo de Quidditch? -

- No, de dragones ¡Claro que el de Quidditch! – Respondió la pelirroja, quitándose la túnica y recogiéndose el cabello.

- Vale, vale. No me grites – Mientras Lily se cambiaba sus Converse siempre-fieles por zapatillas deportivas, Matt preparaba la varita y se repetía casi como mantra lo mucho que quería a su amiga para apoyarla en sus locuras.

- Gracias por hacer esto, Matt. No sabes lo mucho que.. -

- Conste que sigo convencido de que creerle a tus sueños es casi tan absurdo como decir que Filch es un amor de persona. Pero si para ti es importante esto de las Artes Oscuras como "medio complementario de defensa"...pues yo te apoyo -

- ¡Hey, que mis sueños no son absurdos! – Replicó ofendida en broma – Ya te quisiera ver a ti con pesadillas durante meses.. -

Lily guardó silencio un momento. Desde Quinto Año que los sueños habían comenzado a atormentarla. A escenas de ella y sus amigas siendo torturadas por hombres de máscara se les fueron sumando Matt y sus padres como protagonistas y ,ahora último, hasta el tarado de Potter. Todos terminaban muertos. Todos excepto ella que, agonizante, oía a un horrible hombre culparla una y otra vez por ser una asquerosa sangre sucia incapaz de defenderse.

Tras cabecearse mucho, decidió por fin contarle a su mejor amigo lo que ocurría, y él, en un acto de lealtad por sobre sus aprensiones, se ofreció para ayudarla en su entrenamiento.

Habían establecido la Sala de Menesteres (otro de los descubrimientos de Matt) como lugar de práctica. Y allí estaban, en su primera clase de "Defensa Avanzada", como preferían llamarlas.

- Vale¿Y ahora..? -

- Supongo que primero ejercitar un poco.. -

Estuvieron ejercitando cerca de dos horas brazos y piernas. Lily no era precisamente veloz, por lo que se dedicaron también a correr poco más de tres cuartos de hora.

- ¡¡Matt, no puedo más!! En mi vida he hecho tanto ejercicio...¡Ni en la escuela muggle! – Su amigo sonrió.

- Está bien, Lils. Suficiente por hoy – el chico sacó de su bolso una botella con un líquido extraño - Ten, bebe esto -

- ¡Puaj¿¡¡Qué demonios es esto!!? -

- Bebida energizante – contestó el moreno, como si fuese totalmente normal – Digamos que las pociones no se me dan muy bien todavía.. -

Un rato después, Lily estaba ya recuperada. Tenía las mejillas rojas por el calor, y se notaba que sólo quería darse una buena ducha.

- Ok, yo me voy - Lily guardó sus cosas rápidamente. Se despidió de Matt y con un "nos vemos luego" desde la puerta, dejó al moreno completamente solo.

- ¿…Ah? -

--

- Janny..¿No quieres darme un poco de pastel? -

- ¡Gnoh! – Le respondió a Sam recelosa. Ambas estaban en el cuarto de chicas, esperando a que Lily regresara de "Un lugar donde tengo que ir y que no puedo contarles aún de que se trata, pero ya sabrán".

- Vale, pero por egoísta todas esas calorías se transformarán en asquerosa grasa que irá directo a tu trasero – La molestó Sam.

- Eggo gno pasagá gon miggo -

- Si tragaras antes de hablar podría entenderte – Le dijo con una mueca de asco.

- Que eso no pasará conmigo – Le contestó sonriendo – Yo a diferencia de ustedes hago ejercicio -

- Oh si, lo olvidaba. Golpear esa bolsa horrenda es hacer ejercicio -

- ¡Hey! Se llama canalizar tu energía practicando defensa personal – Sam la miró escéptica – Ok, pero reconoce que quema calorías -

- Vale, te concedo eso. Supongo que algo de grasa debe quemar si tú, comiendo como comes, no estás hecha una vaca -

- ¡Hey, yo no te critico! – Le reclamó riendo.

- Si lo haces ¡Y además ya pareces un oso! Comes y duermes, comes y duermes -

- Ahora que lo dices – La chica dejó a un lado su pastel – Me dio sueño – Le dijo mientras se tallaba los ojos.

- ¡Jane! -

- Que es broma..Oye¿No crees que Lily ya se tardó? -

- Nah, debe estar bien.. -

- ... -

- Jane, hablando de Lils¿Qué piensas de ese sueño? -

- Que ha estado leyendo demasiado antes de ir a la cama -

- Hablo en serio.. -

- ¡Yo también! Deberíamos averiguar que tanto lee... -

- Yo creo que ese sueño significa algo – Se dijo Sam ignorando a la chica.

- A lo mejor con los dulces..¡Eso! Tanto dulce ya le está.. – Continuó Jane.

- ¡Thompson! –

- ¡Sam tranquila! Fue tan sólo un mal sueño. Si vuelve a ocurrir preocúpate –

- No sé...¿Y si..? -

- Oye¿Yo tenía algo que hacer hoy? – La interrumpió de repente.

- ¿A qué viene eso? -

- Siento que se me olvidó algo – Dijo Jane encogiéndose de hombros.

- A ti se te olvida todo – Le contestó riéndose.

- Ya..pero había algo importante..¿Qué día es hoy? -

- Hoy es sábado y no tenías...¡Espera¡Tu cita con Scott! –

- ¡Rayos, la olvidé¡¿Qué hora es?! – Jane revolvía la habitación buscando el libro de pociones y el resto de sus cosas.

- Las..¡Jane, son casi las 5:00¡Desconsiderada, el pobre chico lleva esperándote una hora! -

- ¡No me grites, qué se me olvidó¡Scott va a matarme, seguro me odiará, no querrá ser más mi tutor y el amargado de Slughorn me pondrá a Snape!...¡Dónde metí el maldito libro! -

- Creo que lo vi en el baño.. -

- ¡Esto es culpa suya! – Le reclamó a Sam tras regresar con el libro.

- ¡¿Nuestra?! -

- ¡Pues si! – Le respondió saliendo de la habitación - Si ustedes me lo hubieran recordado, no se me habría olvidado – Ya desde afuera agregó - ¡Y no es una cita! -

--

- ¡Scott¡Lo siento, de veras que lo siento mucho! – Se excusó Jane apenas entró a la biblioteca y vio a su tutor leyendo unos libros junto a la ventana – No quería dejarte esperando, de verdad que lo siento, pero...-

- Tranquila, Jane. Me enteré de lo que pasó en el campo de Quidditch y supuse que con la emoción llegarías más tarde – La calmó con una sonrisa.

- ¿De verdad? -

- De verdad, de hecho, llegué hace un par de minutos – Mentira. Había llegado diez minutos antes de lo acordado, sin entender muy bien su apuro por ver a la chica. Tras quince minutos de espera, escuchó a unas alumnas de Gryffindor comentar como una chiquilla desconocida con el cabello horriblemente teñido celeste había retado al pobre Sirius Black y entendió porqué Jane no había llegado, no así sus ganas de golpear al tal Black.

- Entonces..¿No estás molesto conmigo? – Le preguntó apenada.

- Claro que no – Dedicándole otra sonrisa – Por cierto ¡Felicidades! – Le dijo abrazándola.

- Ja, pues gracias. Aunque...- Separándose un poco.

- ¿Aunque...? -

- No estoy muy segura de que sea lo mejor... -

- ¡Claro que sí! Seguro y vuelas estupendo -

- Pero ni me has visto.. – Le dijo riendo.

- Cierto. Pero pronto será el primer partido¿No? -

- Gryffindor contra Slytherin -

- Pues aunque mis compañeros de casa se enojen iré a apoyarte -

- No creo que les guste mucho – Le advirtió sonriendo.

- Pues siempre podemos ponerles algo en el desayuno¿No? – Le insinuó cerrando un ojo.

- ¿No me delatarás cierto? – Le preguntó fingiendo temor.

- No podría.. – Ok, si Scott la seguía mirando así Jane terminaría por olvidarse que estaban en una biblioteca. Para disimular su sonrojo desvió la mirada hacía los libros.

- ¿Y si comenzamos...? Desde ya te digo que soy un desastre en pociones, así que no será culpa tuya si.. -

- Tranquila, primero que todo...¿Por qué un desastre? -

- Porque las detesto -

- ¿Y eso...? -

- Me aburren – Contestó simplemente.

- Muy bien, entonces comenzaremos por lo básico ¿Qué sabes sobre la diferencia entre Acónito y Luparia? -


- Para eso uno quiere amigas. Para que te abandonen un sábado por la tarde – Sam hojeaba aburrida la última edición de la Corazón de Bruja que había encontrado en la mesa de noche de Vania. Tarea no podía hacer, puesto que no les habían mandado aún. Salir sola, ni pensarlo. Y tampoco quería bajar a las cocinas...

Pensaba que cosa no-aburrida podía hacer cuando un pequeño golpeteo en la ventana la sacó de sus pensamientos. Dejó pasar a la lechuza, mientras buscaba alguna cosa que darle. Desató la carta y pudo distinguir la caligrafía de Remus en el enrollado pergamino.

La rubia se sentó en su cama tras soltar un bufido, olvidándose totalmente de la pequeña ave. Observó el trozo de papel por largo tiempo. Quizás sólo fueron algunos minutos, pero para la chica se hicieron horas. Finalmente, se decidió a abrirlo.

Leyó y releyó la carta varias veces. No lloró, pero sentía los ojos húmedos. Quizás había sido un poco dura con el castaño. Después de todo, muchas veces son los amigos quienes te convencen, y uno, por encajar, cae en el juego, sin estar necesariamente de acuerdo.

Sam se apoyó en las almohadas, con la mirada perdida en el techo. En realidad, no sabía por qué había actuado así. Ellos eran amigos. Y es normal que los amigos se gasten bromas. No que te humillen, pero sí que te gasten bromas.

Era la primera vez que Remus hacía algo así desde que lo conocía, y era de esperar, después de todo, no por nada era un Merodeador.

Recordó el día que llegaron a Hogwarts. Ella y James compartían vagón, nerviosos de entrar por fin a la escuela: Sam ya no tenía uñas, James lo ocultaba con su ansiedad.

El tren ya había iniciado la marcha cuando la puerta del vagón se abrió lentamente, dando paso a un pequeño niño de mirada tímida que, balbuceando, preguntó si se podía sentar. James le respondió de manera eufórica, espantando un poco al pequeño castaño. Ella, con más tacto que el moreno, le preguntó sonriente su nombre.

- Re..Remus Lupin – Le respondió el niño avergonzado.

- ¡Hola Remus! Yo soy Samantha, Sam para todos. Y él es James... sólo James-

Esa había sido su primera conversación con Remus. Y desde aquel instante, Sam se había prometido a sí misma cuidar de ese dulce niño con aire indefenso. Paradójicamente, con el tiempo, había resultado justo lo contrario.

Luego de la Selección y el Banquete de Bienvenida, cuando se dirigían a la Sala Común, un estúpido de Tercer Año le quitó la varita y Remus sin pensarlo acudió en seguida a defenderla. Se ganó un buen derechazo en el ojo, pero también se ganó su amistad.

O en Segundo Año, cuando por ir distraída se le atoró el pie en la trampilla de la escalera. Muchos pasaron sin molestarse en ayudarla. La pequeña Sam ya había comenzado a sollozar cuando apareció Lupin, con una cara de agotamiento atroz y un horrible corte en la mejilla, y nuevamente la ayudó. La chica agradecida lo acompañó a la enfermería a curarse la herida, sin preguntarle cómo se la había hecho, sabía que no le respondería.

Recordó también cuando, en Tercero, McGonagall la pilló vagando por el castillo a medianoche. Mientras la profesora le soltaba un discurso indignada, Sam vio a Remus salir de su habitación, correr en silencio a la entrada y aparecer nuevamente por el retrato, gritándole a McGonagall que todo era su culpa, que la chica simplemente había salido a buscarlo. Gryffindor perdió 50 puntos esa noche, pero Remus se ganó la confianza absoluta de la chica.

Y en Cuatro..en Cuarto habían ocurrido muchas cosas. Tantas que Sam ya se golpeaba a sí misma por lo estúpida que había sido al enojarse con su amigo. Remus siempre había estado ahí para ella, incluso cuando ese psicópata sexual con el que llevaba una semana saliendo había intentado propasarse. Sam se había ocultado llorando desconsolada en un rincón del castillo y luego de una hora, Rem apareció, casi sin aliento por la carrera, y simplemente la abrazó. Se quedó con ella, consolándola en silencio, hasta que se tranquilizó del todo.

Días más tarde, el estúpido que casi la viola había amanecido colgando amordazado del techo del Comedor vistiendo ropa interior de mujer.

Samantha se incorporó lentamente, sonriendo con nostalgia. Remus era mucho más que el amigo de su amigo de la infancia. Era su amigo, y si algo había aprendido en Hogwarts, era que los amigos también se equivocaban.


Lily bajó los escalones de dos en dos. Sabía que había estado mal dejar solo a Matt, pero necesitaba un momento para caminar por ahí sola y aclarar un par de cosas antes de volver a la Sala Común.

Como las tardes aún no estaban del todo frías, decidió salir a dar una vuelta por los jardines para reflexionar por enésima vez si hacía lo correcto o no. Vale, los sueños cada vez eran peores, y sí que necesitaba aprender a defenderse de verdad. Pero el incluir a Matt en las Artes Oscuras no terminaba por convencerla.

Cuando ya iba por el estadio de Quidditch, escuchó un ruido cerca del armario de escobas y como buena curiosa que era, decidió ir a investigar. Caminó en silenció hacia los armarios, pero antes siquiera de tocar el pomo de la puerta, unos brazos la tomaron por la espalda firmemente, inmovilizándola. Aterrada sintió como le cubrían la boca y le vendaban los ojos.

- No deberías andar sola por ahí, sangre sucia – Intentó gritar al reconocer la voz, pero Malfoy ya se había encargado de ponerle un hechizo insonorizante. Temblando rogó que ese idiota solo quisiera molestarla un poco, una cosa era enfrentarlo en el colegio, con sus amigas, y la seguridad de que si las cosas se ponían feas llegaría algún profesor a poner orden, pero sola y lejos de la seguridad de la escuela las cosas cambiaban un poco - ¿Sabes? Por ahí me enteré de que no fueron esos asquerosos traidores de sangre los que nos dejaron en ridículo el otro día y a mi no me gusta quedar en ridículo, Evans. Menos por culpa de asquerosas sangre sucia como tú – Lily sentía la rabia mezclada con el placer de la venganza en la voz de Malfoy – Nadie, escúchame bien, nadie se mete conmigo – Y sin decir más la empujó dentro de un armario, luego le quitó la varita y la tiró varios metros lejos. Ya iba a cerrar la puerta cuando recordó algo más – Espero que no necesites mucho oxígeno, sangre sucia – Y mirándola sádicamente, murmuró un extraño hechizo y cerró la puerta. De pronto Lily sintió como empezaba a faltarle el aire y mareada se recostó en el piso. Lo último que pudo pensar antes de desmayarse fue en Potter y su estúpida fascinación por las escobas.


Hola! bueno, aquí estamos con el capi 4, que, en realidad, nos costo bastante hacerlo. lo hicimos y re hicimos hasta que quedo así, y nos agrada bastante.

queremos pedir mil mil y miles de perdones por el tiempo que demoramos, pero entre trabajos, pruebas y vida, el poco y escaso tiempo que teniamos lo dedicabamos a esto :).

los reviews del cap anterior, en el proximo capitulo.

hoy no hay adelanto... :(.

si llegaron aqui, aprieten go! y nos dejan un review siii:).

NdA: termine harry potter. el epilogo no me gusto. pero como mis amigas no lo han terminado, y kizas alguno de ustedes tampoco... no dire mas ;)!

gracias y perdon, de nuevo!

Lilytaa

ale patil

sui black