Título: Eclipse Lunar
Summary: ¿comentarista¿Luna Lovegood? Tal vez Harry si tuvo que ver con esta decisión, una conversación sin importancia, que desencadena una divertida solución. Harry X Luna.
Discleimer: Hogwarts, los personajes y demás, todos son de J.K.Rowling.
Nota. Ubicado en el sexto libro.
Gracias por sus Review!! Son realmente motivadores! Sobretodo para una novata como yo.
La Luna en su esplendor, sube la marea
-gracias, profesor Flitwick.
El pequeño profesor de encantamientos, se balanceaba peligrosamente, en la cima de una torre de libros, después de haberlo pensado un rato, acepto la petición de una de sus estudiantes más "extravagantes" pensaba él, una petición bastante inusual, en ella. Pensaba él.
-recuerda, la profesora McGonagall, es la que tiene la… ¡ultima palabra!- chilló apresuradamente, casi perdiendo el equilibrio de su precaria torre, sosteniéndose de su escritorio.
Luna asintió, mostrando una sonrisa, e intentando no reírse, cerró la puerta tras de ella.
-extravagante,- dijo el profesor Flitwick, recuperando el aliento- "la definición perfecta de Luna Lovegood", pensó antes de volver a concentrarse en su trabajo.
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Luna caminaba, con calma por los pasillos solitarios. La mayoría de estudiantes estaba en clase. Sabía que el profesor Flitwick, aceptaría su petición, auque por las dudas, no le había dado oportunidad de retractarse. Sonreía al pensar como hacía el pequeño profesor para subir esa gran torre de Libros.
McGonagall, McGonagall…- repetía con voz cantarina, en su mente. Recordaba la primera vez que la había visto. Como todos, la vio por primera vez en la selección. "Luna Lovegood", había dicho con voz firme y monótona. Al pasar al frente, al igual que muchos, le dirigió una mirada despectiva, parecía estar observando su ya deslucido cabello o sus pendientes de rabanito, incluso recordaba las primeras risitas, que la perseguirían hasta estos días. Pero al sombrero seleccionador, no le importó su apariencia. Estuvo a punto de ponerla en griffindor, por su valor, pero ella le había pedido que la pusiera en ravenclaw, grave error. Su selección no demoró demasiado, antes de ir a su mesa, había volteado a ver a los profesores, todos aplaudían por costumbre, pero Dumbledore le había dirigido una sonrisa.
Dumbledore. Era un gran mago, pensaba ella. Tenía un insólito sentido de humor, auque también era un poco extraño, como ella. En una ocasión creyó ver una copia del Quibber en su escritorio. Tal vez no era tan diferente a ella.
Se detuvo repentinamente. Acababa de recordar, que no sabía donde se encontraba la profesora McGonagall¿en su despacho? No había tenido la oportunidad de estar ahí. Posiblemente estaría en una clase. Su mente volvió a su cabello deslucido, auque ya no estaba como en primer año, no era una mala idea mojarlo un poco. Intentar dar la mejor impresión, era su idea.
No estaba muy lejos del baño, al entrar estaba desierto. Abrió uno de los grifos, se mojo un poco. No le gustaba verse al espejo, había oído de espejos que muestran lo que más deseas, estaba segura que existían, pero...Tal vez no se veía mucho al espejo por que no podía, no faltaban las burlas a su alrededor.
El ruido de una puerta abriéndose fue acompañado de un gemido. Luna miró a través del espejo a su reciente compañera. Por más que tuviera sus manos cubriéndose el rostro, sabía que era Hermione Granger. Cerró el grifo con un fuerte chillido. Solo así Hermione se dio cuenta de su presencia.
Estaba sollozando en silencio, pero rápidamente se seco las lágrimas con el borde de la túnica.
-hola, Luna…yo solo...- decía entrecortadamente.
-no tienes que explicarme nada- dijo Luna distraídamente, sacudiendo su cabellera rubia.
-Auque…me gustaría saber por que tienes las cejas grises- terminó Luna mirándola divertida.
-¿Qué?.. - se acercó Hermione al espejo- Ronald Weasley- dijo entre dientes para si.
-Últimamente ustedes dos, no están juntos.- intervino Luna.- ¿él esta saliendo con Lavander, no?- preguntó vagamente.
Hermione no respondió, pero murmuró algo como que Ron era un imbécil.
-¿sabes? A mi me gustaba un poco el año pasado.- comento Luna sin darle importancia
La reacción de Hermione no se hizo esperar, parecía que por fin le estaba prestando atención.
-pero, el puede ser muy insensible- continuo Luna- Ginny dice que es un poco inmaduro.
-¿un poco? Un dementor es más sensible que él- exclamó Hermione, desahogándose.
-Si, como un dementor- dijo riéndose Luna- por eso a mi me dejo de gustar, pero a ti te sigue gustando.- sentenció Luna muy segura de lo que decía.
-¿pero que...¿Por qué lo dices?- preguntó Hermione intentando estar calmada.
-Sabes, los chicos como él, son muy despistados, pero no creo que dure mucho con Lavander, esta es tu oportunidad- afirmó Luna, dirigiéndose a la salida.
-A mi no me gusta Ron, Luna. Solo no quiero verlo besándose con Lavander por todos lados.- respondió Hermione, siguiéndola hacia la puerta.
-Es una lástima, hacían una interesante pareja- comentó Luna saliendo del baño, sin escuchar el tímido ¿tu crees?, de Hermione.
Muchos alumnos estaban saliendo de sus aulas, El pasillo muy pronto estaría repleto de estudiantes.
-a propósito¿sabes donde esta la profesora McGonagall?- preguntó repentinamente Luna
-aun debe estar en el aula de transformaciones- respondió Hermione- ¿Por qué, Luna?- preguntó con curiosidad.
-¿Por qué estabas llorando?- cuestionó la ravenclaw.
Hermione simplemente se sonrojó y miro al piso.
-estamos a mano, Hermione- dijo con una sonrisa, antes de desaparecer entre el mar de estudiantes.
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Minerva McGonagall, profesora de transformaciones. Una clase más acababa de terminar, como de costumbre los alumnos de sexto año, mostraban su poca capacidad en la materia, solo la señorita Granger¿Por qué negarlo? Su alumna preferida, había logrado transformar el color de sus cejas. Los demás habían tenido desastrosos intentos, auque el bigote de Ronald Weasley no podía ser superado. Claro que, poco le importaba, no sabía por cuanto tiempo más podría estar abierta la escuela, con "el que no debe ser nombrado" activo, muy pronto los padres preferirían no enviar a sus hijos a Hogwarts, una decisión herrada, pensaba ella, Hogwarts era mucho más seguro que sus casas.
Caminaba por los pasillos, dirigiéndose a su despacho, quería hablar con Dumbledore pero este no se encontraba, sabía que Dumbledore se preocupaba por el muchacho, pero ¿no debía saber ella donde se dirigía? Había demostrado su lealtad, incluso podría ayudarlo pensaba ella.
-¡profesora McGonagall!-
Terminaba de doblar un pasillo, pero pudo reconocer esa voz incluso sin verla. No estaba realmente interesada en contestar, solo quería ir a su despacho y pensar un rato.
-¡profesora McGonagall!
Que persistente. Sus pasos rápidos se escuchaban detrás de ella, sin darse cuenta aumentó la velocidad, decidida a no voltear, uno a veces tiene estos días, este era el caso de Minerva
-¡profesora McGonagall!
Era suficiente. Varios estudiantes habían volteado a verla, el grito parecía resonar en las paredes. Ya no podía ignorarla más, esperaba que, por lo menos valiera la pena.
-no tiene que gritar así señorita Lovegood- demandó, al voltear, fijando una mirada de exasperación.
-o…lo siento profesora, creí que solo así se detendría- respondió Luna. Había llegado al aula, pero ella no se encontraba, por suerte la pudo ver doblando un pasillo, ella no parecía dispuesta a detenerse, tuvo que correr para alcanzarla.
-Espero que tenga usted una buena razón, si no tendré que descontar a ravenclaw algunos puntos- dispuso. Por suerte no se encontraba en griffindor, pensó agradecida.
-no, si tengo algo que decirle- se apresuró a decir Luna- hable con el profesor Flitwick, y el me dijo que la buscara. Quería pedirle que me dejara comentar el partido Griffindor- Hufflepuff- soltó Luna, su cabello goteaba ligeramente.
McGonagall, se quedo un poco confundida. No había logrado escuchar todas palabras, o Lovegood hablaba muy rápido o por fin sentía el peso de los años. Quidditch, algo tan trivial en estos tiempos, típico de Lovegood.
-nunca la he visto interesada en el quidditch- comentó perezosamente después de un tiempo.
-O no… si me interesa el quidditch- objeto rápidamente- y espero que griffindor gane la copa, incluso tengo un sombrero de león que ruge...- comentó alegremente,
Ese rugido. Aun recordaba la primera vez que lo había escuchado. Había saltado de la sorpresa, uno de los episodios más bochornosos, que recordaba. Desde esa vez, siempre un rugido se escuchaba en todos los partidos, era molesto, inútil, pensaba ella. Pero nunca imaginó que se tratara de Lovegood, claro que no era sorpresa en ella.
-no creo que sea la más adecuada para ese puesto, señorita Lovegood. - dijo firmemente
Transformaciones no era su fuerte, y la profesora McGonagall lo sabía. Al igual que sabía que era la alumna preferida de la profesora Trelawney. No quería creer que la profesora McGonagall tuviera algo contra ella, pero… en fin, no había tenido muchas esperanzas.
-¿Por qué quiere ser comentarista, señorita Lovegood?- Lovegood, había mirado al piso, estaba realmente triste, no quería llevar un cargo de conciencia consigo.
-no fue mi idea. Harry dijo que yo podría interesarme más por el quidditch, ser comentarista- respondió Luna, subiendo la vista, no estaba mintiendo, Harry era el de la idea.
Minerva, se quedo pensativa. Potter, su mejor jugador, le había dicho a Lovegood que podría ser comentarista, eso era lo que ella había entendido. Potter debía tener una buena razón, ver algo en Lovegood para ese puesto. Bueno, era su responsabilidad en todo caso.
-No creo que el señor Smith pueda ser comentarista otra vez, el partido es la próxima semana y no he recibido más peticiones…no me sorprende, con lo que le paso al señor Smith la última vez- dijo McGonagall aun no muy convencida.
-eso quiere decir...- apresuró Luna. Mirando insistente a la profesora.
-Si, puede comentar el siguiente partido- dijo finalmente McGonagall, esto será responsabilidad de Potter, pensó divertida.
-Gracias profesora McGonagall- agradeció Luna, antes de voltear y dar unos pasos.
Minerva, también había dado unos pasos, cuando a lo lejos escuchó su nombre, perezosamente volteo.
-profesora… ¿puedo usar el sombrero de León mientras comento?
La imagen de Lovegood con el sombrero de León haciendo un fuerte rugido, justo a su costado…, el solo pensarlo la estremeció.
-sin sombreros de ningún animal, señorita Lovegood- respondió cortante. Comenzó a caminar a grandes pasos hacia su despacho.
Luna Lovegood¿extravagante? No, Luna Lovegood, era mucho más que eso, pensó la profesora McGonagall, antes de perderse de vista al doblar un pasillo. Dejando unas huellas de agua en cada paso.
Próximo capítulo: Eclipse Lunar (posiblemente el próximo viernes)
