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Tengo que decir que Dragon Ball Z no me pertenece ni es fruto de mi imaginación, solo tomé prestados algunos personajes para hacer este fic para su diversión y la mía.
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Bulma, Trunks 5 meses II

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Siendo ya tarde se fue a acostar, entró en su habitación y cuando se estaba poniendo su pijama escuchó una voz muy conocida que le dijo;

- ¡Por kami!,¡Cómo has crecido!

¡Tres meses de no saber nada de él, de estar casi enferma de la preocupación y lo primero que decía el desgraciado ese no era un ¿cómo estas?, te he extrañado, ni siquiera unas buenas noches¡Por supuesto que sabía que estaba gorda.¡Estaba embarazada!, pero era ella la que tenía que verse como un hipopótamo, no él, él seguía teniendo el cuerpo de un dios griego a pesar de que tenía la mitad de la culpa de su cambio de apariencia, señal de que no había pasado necesidades en el tiempo que había estado alejado de ella, con su suerte era capaz que ni la había extrañado.

Y sin poder ocultar su frustración le reclamó;

-¿Cómo te atreves a decir algo así?¡ Por supuesto que he crecido, estoy embarazada!, O qué ¿crees que desde que te fuiste no he hecho otra cosa más que comer?.

Acto seguido al sentir la ira de Bulma su pequeño hijo se inquietó y como lo había estado haciendo durante los últimos días se movió golpeando sus entrañas, pero esta vez con tal intensidad que enviando un pie contra su madre la envió al suelo del dolor.

Por primera vez en lo que llevaba de embarazo Bulma comprendió el peligro en el que se encontraba.

Ella no tenía la fortaleza física de Milk, jamás había entrenado su cuerpo más allá de una hora de aeróbicos tres veces por semana, lo cual siempre había dejado botado antes del mes, o algo de tenis, o un chapuzón en la piscina, no estaba preparada para tener dentro de ella a un bebé medio sayayin.

Este embarazo la podía matar. Y aumentó aún más su angustia el darse cuenta que si eso pasaba su bebé también moriría.

Y tanto del miedo como del dolor sintió como sus ojos se llenaban de lágrimas, pero muy pronto también sintió los brazos de Vegeta levantándola, cosa que de inmediato como por arte de magia se llevó su angustia y la llevó hacia la cama donde la acostó y secando sus lágrimas la miró durante un rato con algo que a ella le pareció preocupación, luego la tocó como examinándola y al final le dijo:

-No dije que creyera que estas gorda, conozco la diferencia entre eso y un embarazo, pero tienes que aprender a controlar tu carácter. Ese niño pareciera que ha heredado las habilidades telepáticas de los sayayin y puede sentir tus emociones pero no sabe como diferenciar un peligro real de un berrinche y como reaccionar ante ellas sin ponerlos a los dos en peligro. Esta vez tuviste suerte, no parece que tengas ninguna lesión importante. Pero como yo soy el único que puede ayudarte con eso vas a tener que aguantarte el que yo esté aquí hayas descansado lo suficiente de mí o no.

A Bulma le pareció escuchar algo de resentimiento en sus palabras, aparentemente él había entendido que ella no lo quería a su lado y por eso se había marchado por todo ese tiempo.

Y había regresado porque estaba preocupado por ella.

¡Que dulce!, él era un gran osito gruñón, aunque jamás expresara sus sentimientos abiertamente.

La seguridad en su interés por ella la tranquilizó, además para esas alturas el dolor había disminuido bastante, señal de que Vegeta había tenido razón en su apreciación de que la patada de su bebé no había sido tan peligrosa.

Esta vez.

Pero quiso antes que nada aclararle que no había querido que se fuera en primer lugar.

Le quería demasiado como para que los problemas de comunicación posiblemente debidos a que no podían venir de culturas más diferentes echaran a perder su relación.

Que con todo lo patológica que fuera al mismo tiempo era la mejor que había tenido y la única que deseaba.

Así que trató de ser lo más clara que pudo;

-Vegeta, creíste que yo quería que te fueras. ¿Cómo pudiste creer algo así?. ¡No puede ser que no te enteraras de que me gusta tenerte cerca!.

Aquí Vegeta pareció ponerse un poco a la defensiva;

- Y que se supone que debía entender cuando dijiste que podía " hacer lo que me diera la gana, pues de todos modos tenías mucho trabajo así que te haría bien descansar de mí por un tiempo", además parecías desesperada por que me largara de una vez por todas.

-Pues lo lógico, que te iba a extrañar pero que comprendía que en ese momento debías estar preparándote porque para la llegada de los androides ya falta muy poco tiempo.

Aquí Vegeta se quedó unos segundos viéndola con la boca abierta y luego le dijo;

-No puedes estar hablando en serio.

Bulma tuvo que reírse, si, había hablado en serio, pero aún ella se daba cuenta de lo ridículo e ilógico que había sido eso.

Pero no quería quedar como una estúpida, así que trató de encontrar una salida honorable para ese malentendido que se daba cuenta se debía en gran parte a su culpa.

-Esta bien, fue un malentendido porque no estás muy al tanto de la manera de decir las cosas de las mujeres en la tierra, además esa fue la mañana en que me quería hacer la prueba de embarazo, por eso era mi prisa en que te fueras a entrenar, pero ya que vimos donde estuvo el problema estoy dispuesta a perdonarte.

La reacción de Vegeta no tardó nada en esta ocasión;

-¿Perdonarme de qué? No es mi culpa que digas una cosa cuando quieres dar a entender otra, en todo caso deberías tu estar pidiéndome perdón a mí. ¡Soy yo el que tuvo que irse!

-Ni que fuera la primera vez¡ya lo habías hecho por gusto!, en todo caso, para estas ocasiones hay un ritual de reconciliación de la tierra que estoy segura que te va a gustar.

Bulma esperaba que él no se estuviera dando mucha cuenta del cambio de tema y además ella ya estaba loca de deseo, tres meses de abstinencia en condiciones normales hubiera sido difícil de soportar, pero tres meses embarazada eran una tortura, sus hormonas habían estado pidiéndole sexo salvaje y ahora que de nuevo tenía a Vegeta frente a ella no podía alejar sus pensamientos de eso.

Estaba segura que él estaba sintiendo lo mismo.

Tenía "esa" mirada de pantera a punto de atacar, y parecía que estaba entendiendo a que se refería con ese ritual de reconciliación porque dejó su expresión seria y sonrió con esa media sonrisa suya.

-¿Cómo es que estás tan segura que me va a gustar?

- Si no te gusta puedo compensarte como quieras y buscar un ritual sayayin que te parezca apropiado, pero probemos primero el mío.

Y diciendo eso lo acercó a ella y besándolo inició un ritual que definitivamente se volvió una costumbre luego de cada discusión.

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Durante la noche le había preguntado por el momento en que se dió cuenta de su embarazo y le sorprendió mucho enterarse de lo temprano que había sido. Estos sayayin eran increiblemente sensibles en lo que a darse cuenta de presencias se refería. Y aunque le molestaba un poco que ni él ni su madre le hubieran dicho nada, según ella para no echarle a perder la emoción, lo cual hizo que viviera días de angustia, y él porque no le pareció necesario, se daba cuenta que ambos habían actuado con la mejor de las voluntades y se habían preocupado por su bienestar.

A la mañana siguiente Bulma despertó antes que Vegeta, el tamaño de su abdomen le impedía dormir cómodamente por horas como antes, así que por primera vez en mucho tiempo se le quedó mirando, estaba un tanto bronceado y aunque seguía teniendo esa masa muscular envidiable había adelgazado un poco, talvez después de todo no la había pasado tan bien estando lejos de ella.

¡Le haría un gran desayuno para festejar! Y con ese pensamiento cerró de nuevo los ojos y cuando los abrió en lo que le pareció un minuto se dio cuenta que había dormido otro rato y que Vegeta ya no estaba allí.

Suspirando se desperezó y buscó algo con que vestirse, obviamente había despertado como había venido al mundo, estando él ni valía la pena tratar de ponerse una pijama, tal parecía que así no hicieran nada, como había sucedido en muy contadas ocasiones, le gustaba dormir sintiendo su piel contra la de él.

No se quejaba de eso para nada, estando él tampoco ella necesitaba para nada la ropa. Esa noche ni siquiera había sentido frío y ya estaba empezando a entrar el invierno.

Una vez que estuvo presentable bajó a la cocina encontrando muy alegre a su madre, la cual tarareaba una cancioncita de moda, al verla le sonrió y le dijo lo que Bulma supuso había estado deseando decirle desde hacía rato;

-¡Buenos días Bulma!.¿Cómo estas y cómo está mi bebito hoy?

Y sin dejarla contestar continuó:

-¿viste que la cámara de gravedad está encendida?, El apuesto de Vegeta regresó, te dije que sólo se había ido un tiempito. ¿Recuerdas?, sabía que con lo comprometido que es para entrenar no podía serlo menos con respecto a su familia, especialmente ahora que están esperando a un precioso niñito. ¿Ya le enseñaste el cuarto que le hemos preparado al principito?, no puedo esperar para ver su reacción cuando vea los encantadores muñecos de peluche y los trajecitos que hemos conseguido...

Su madre siguió hablando por un rato sin darle oportunidad de dar su opinión acerca de lo que estaba comentando.

Pero si la dejó algo preocupada, algunas de las cosas que había comprado, o permitido que su madre metiera en el cuarto del bebé las había adquirido al calor de un sentimiento de rebeldía y resentimiento contra Vegeta, sabiendo que posiblemente el montón de cosas tiernas de bebé con las que había llenado el cuarto de su hijo no iría de acuerdo a la manera en que él creería que habría que educar a un príncipe guerrero.

Luego dijo algo que la hizo poner de nuevo atención y olvidar su preocupación por la muy probable diferencia de opiniones en cuanto a la manera de educar al hijo que ni siquiera había nacido todavía.

-¿Sabes quién habrá dejado un horrible jeep viejo en el jardín?, tal pareciera que no lo han lavado nunca, iba a decirle al guarda que buscara al dueño para que lo retirara porque lo dejaron justo frente a la cámara de gravedad y con lo delicado que es Vegeta con lo que hay cerca de ese edificio me pareció que sería lo adecuado para que no se vaya a sentir molesto por algo tan sin importancia apenas regresando.

Bulma sabía que ciertamente Vegeta antes no hubiera permitido nada cerca de su preciosa cámara de gravedad, pero talvez ya no le importaba tanto.

No, ya lo había visto y no parecía haber cambiado nada en cuanto a su carácter, así que más por curiosidad que por otra cosa se asomó a ver que tipo de vehículo sería al que le permitiría estar en la parte de la propiedad que sentía màs como suya.

Era una cosa horrenda ciertamente, parecía un jeep de ejército, lleno de barro, de un color verde musgo lleno de raspones y de un modelo de hacía por lo menos diez años.

Seguro ni siquiera era automático.

Y estaba justo a la entrada de la cámara de gravedad de donde era imposible que Vegeta no lo viera, mejor lo movía de ahí antes que él perdiera la paciencia y lo enviara al otro mundo junto con su dueño.

Con su manera de pensar era capaz que no lo había pulverizado todavía esperando a que el pobre hombre apareciera para que corriera la misma suerte que su carcacha.

Por lo que diciéndole a su madre que ya regresaba a desayunar luego de mover la cosa esa, se dirigió hacia ese pedazo de basura para quitarlo de ahí.

Al acercarse se dio cuenta de que estaba tan sucio por dentro como por fuera, su dueño debía de ser un cochino. Hasta olía como a animal, debían de usarlo para echar piezas de caza. En eso dentro del jeep vio la armadura rota de Vegeta, sabía que ya no la usaba cuando entrenaba en la casa, estaba demasiado abollada para que sirviera de algo más que de estorbo pero él la guardaba a pesar de eso y le parecía que le tenía algo de afecto.

Se alegró de haberla visto antes de tirar el auto ese en una chatarrera, no le cabía duda de porqué Vegeta no había quitado la cosa esa de ahí.

Le pertenecía.

Bulma no estaba muy segura de querer averiguar como la había obtenido.

Pero sabía que no tenía otra opción más que hacerlo, no tenía ganas de tener problemas con la justicia, y necesitaba averiguar si Vegeta había cumplido con su promesa de no matar a nadie por gusto, ahora tenía un bebé por el cual velar y de nuevo pensó en la manera en que querría educar a su hijo y a las influencias a las que querría someterlo.

Así que se fijó en la matrícula de la abominación esa y luego se puso a averiguar, ella tenía sus medios, si había denuncias relacionadas con el.

Se dio cuenta que tan solo estaba como perdido y al comunicarse con sus antiguos dueños averiguó que estos lo habían abandonado en un bosque alejado porque habían presenciado a un alien violento y habían decidido que la manera más rápida y segura de huir de ahí era a pie.

¿...?.

Obviamente no era la gente más brillante del planeta, pero para evitar problemas y preguntas ella se presentó y dijo que cuando estaba acampando se lo había encontrado y que a su "esposo" le había gustado y quería comprárselo como regalo.

Sinceramente ella no hubiera dado un centavo por esa cosa, pero era obvio que Vegeta la quería y no había hecho nada malo para obtenerlo así que estaba bien que se lo quedara, pero iba a tener que hablarle de lavado, encerado y pintura.

Sin embargo la duda acerca de la manera en que iba a relacionarse con su hijo se había despertado y aunque no sabía como iniciar esa conversación, sabía también que debía tenerla lo más pronto posible por el bien de su hijo.

Ya no podía pensar tan sólo en su propia felicidad.

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Como más gente escribió que quería saber de Bulma la puse a ella primero, pero también por lo menos hice participar a Bunny, espero que sirva como consuelo.

Muchísimas gracias por los comentarios, por favor sigan poniendolos.

Hablando de otro tema, contrario al primer fic, en este no he podido usar ni la itálica ni las negritas aunque lo he intentado mil veces. ¿A alguien se le ocurre porqué?

XimeB.

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