Traducción del fanfic de "luvnycki" los personajes son de Stephenie Meyer y la historia de ella, nada me pertenece salvo la traducción. He decidido traducir este fanfic porque realmente me gusta mucho. Si dejáis review lo traduciré para la autora :)

CAPÍTULO 2: LO JURO.

Edward salió de su última clase y se dirigió a la secretaría.

Eden le persiguió, curiosa.

El resto de los Cullen se quedaron quietos en el bordillo, viendo a Bella y su aquelarre montarse en un Porsche Carrera plateado y alejarse del instituto.

¿Desde cuando disfrutaba Bella de los coches caros? Pensó enfadado.

Eden, exasperada, corrió hacia él, le cogió del brazo y le giró para que la mirara.

"Edward, ¿qué haces? Todos están esperando para irse."

"No tienen por qué, trajimos tres coches."

Por supuesto, aparcados en el medio del parking, estaban un BWM rojo brillante, un Porsche amarillo canario, y por supuesto el Volvo plateado de Edward.

Ella puso dos dedos bajo su barbilla, forzándole a mirarla.

"Sé que algo va mal. ¿Por qué no confías suficientemente en mí para contármelo?

Él miró a lo lejos, a los estudiantes que pasaban, los coches, cualquier cosa menos sus ojos.

"Edward."

"No es una carga que tú debas llevar. Es mía y solo mía."

Ella bajó la mirada, dejando caer lentamente su brazo y volviendo con los demás. Tenía la mirada herida y confusa. Si pudiera llorar, lo estaría haciendo.

Horrorizado, la alcanzó, y tomó su muñeca firmemente.

Él lo recordaba todo, todo lo que había ocurrido aquel fatídico día. La mirada en los ojos de Bella cuando le dijo adiós, diciéndola que no la amaba.

Cuando ella había caído, por la mentira.

Él estaba herido, roto y sin arreglo, más de lo que Eden jamás sabría. Más de lo que nunca le dejaría saber.

Era incapaz de volver a amar como aquella vez. Incapaz de amar a otra que no fuera Bella. Era demasiado tarde para arreglar nada.

Ella merecía algo mucho mejor. Eden, con su compasión angelical y con su amor, merecía algo más. Y quería alcanzarle, le anhelaba a él.

Ella necesitaba, necesitaba tanto a Eden. Edward cuanto la necesitaba allí en aquel momento.

Quizás, solo quizás, cuando todo terminara, podría volver a amar.

No podía perderla.

"Eden," susurró gentilmente.

Ella miró hacia arriba, a los ojos de él, con la cara triste y con dolor. A Edward le dolió saber que él era la causa de aquello. La causa del dolor que se reflejaba en su cara.

Él se inclinó, hasta que sus narices se tocaron.

"Espérame," dijo. Lentamente se inclinó un poco más, besando sus suaves labios una vez.

Él dio un paso hacia atrás, y ella le sonrió, aceptando su disculpa. Ella sostuvo su palma abierta, por las llaves. Cumpliendo, Edward puso en sus manos las llaves del Volvo, cerrando la mano de ella con aire protector.

Se giró sobre sus pasos, andando a zancadas de nuevo hacia la secretaría.

Entró, una ola de aire caliente golpeó su cara con aroma a sangre humana. Respirando una última vez aire fresco, entró y cerró la puerta tras el.

Deliberadamente puso una sonrisa torcida en sus labios, y caminó hacia la secretaria.

Ella era joven, quizás en torno a los 20 casi 30, leía una novela romántica. Tenía el pelo marrón recogido en una cola de caballo.

Mierda, pensó, ¿Por qué todo me recuerda a Bella?

Impaciente se aclaró la garganta. Ella se sobresaltó como culpable, escondiendo apresuradamente el libro bajo la silla.

¿Qué estúpido ha decidido molestarme ahora? Pensó refunfuñando.

Edward tuvo que forzarse para mantener la sonrisa en su cara, aunque se convertía en algo bastante difícil.

Miró hacia arriba, vagamente, obviamente enfadada, reaccionando tarde cuando llegó a estar cara a cara con él.

Oh dios mío. Qué tremendo que está. ¿Qué coño estoy haciendo aquí parada? ¡Piensa Justine, piensa!

Se acicaló el pelo, poniendo una parte detrás de la oreja, antes de preguntar, "¡Hola! ¿En qué puedo ayudarte?"

"Sí, de hecho, me estaba preguntando si podía ver el horario de clases de Isabella, perdón, Isabel Swan."

Los pensamientos de la chica cambiaron. ¿Él va detrás de ella? Seguro, esa chica es una bomba, pero aún así… Joder, debería controlarse. Ella tiene un novio muy guapo, y estoy segura de que no lo va a dejar con él pronto. Si lo hace, de todas maneras, le recogería de buen grado. Realmente delicioso…

En vez de decir sus pensamientos, preguntó políticamente correcta, "¿Puedo preguntar por qué?"

"Oh, ella es una amiga cercana de mi familia, y se dejó el suyo en algún lado. Ella necesitaba uno nuevo," mintió.

"Ah, bueno, en ese caso…" la chica empezó a revolver la habitación, tan despacio como le era posible.

Mmm. Quizás si tardo un poco se quede más rato…

Él interrumpió sus fantasías, disgustado y cansado.

"¿Cree que va a tardar mucho? Mi novia me está esperando en el coche."

Su cara se deshizo, visiblemente, y cogió el papel de una mesa cercana, acercándosela a la mano.

"Bueno, ¡vuelve pronto!"

"Claro, gracias por su ayuda," murmuró con una aterciopelada voz.

Ella parpadeó, deslumbrada, y él rápidamente se escapó de allí.

Eden le abrió el coche, viendo como él metía el papel de un empujón en la guantera y aceleraba el motor.

"¿Has conseguido lo que querías?", celebró.

"Si," murmuró cortésmente.

Eden giró su cara hacia la ventana, dándole la espalda a Edward. Suspirando, él alargó la mano, hasta coger la de ella.

Ella se relajó en su asiento, cerrando sus ojos ante su tacto.

¿Qué me pasa con él? ¿Por qué mi corazón salta y canta cuando me mira así?

Él se rió, un poco culpable. "Cariño, aún te oigo."

"Oh," dijo de mal humor, con respiración errática.

Edward retiró el brazo, envolviendo con sus largos dedos el volante, dejando sus mente vacía llegar a…

Bella. Sus ojos chocolate, su piel caliente, el latido de su corazón…

Sacándose de si ensimismamiento, apretó aún más el pedal, poniendo el coche a más de 160 kilómetros por hora, y solo bajando la velocidad cuando se acercaron a la mansión en el bosque.

Tan pronto como paró el coche, saltó de su asiento, dirigiéndose al bosque, para aclarar sus ideas.

Eden corrió hacia él, amenazando con una paliza al chico de pelo rubio, si no se metía en casa.

Reluctante él la siguió. Habría sido tan fácil irse, pero no podía arriesgarse a hacerle daño otra vez.

Corrieron escaleras arriba a su habitación, disminuyendo la velocidad y acabando en algo más suave.

Después de unos momentos, Eden rodó sobre Edward, con su pelo cubriéndole la cara.

Cogiendo su cara entre sus manos, le besó, moviendo sus labios apasionadamente sobre los de él. Él la besó de vuelta, pero con algo de resistencia, empezando a retirarse un poco. Su beso se quebró, y ella movió sus manos hacia el pecho de él, desabotonando si camisa.

Él no hizo nada por pararla, se quedó ahí tumbado, mirando al techo. Pronto ella terminó, tirando por ahí su camisa, recorriendo con sus manos el pecho de él.

Él tembló, imaginando unas manos diferentes, calientes, suaves… humanas.

Finalmente, él no pudo seguir más con eso. La quitó de encima de él, la sentó en la cama, se puso la camisa y salió por la puerta.

Ella corrió a velocidad de vampiro y se puso frente a él, bloqueando su camino.

"No hemos terminado aún. ¿Dónde vas?"

"Necesito algo de tiempo a solas." Antes de que se sintiera herida, le dio un rápido beso, la movió a un lado y caminó hacia la puerta.

Bajó las escaleras rápidamente, ignorando las silenciosas miradas asustadas de su familia.

Caminando fuera de la casa, se abrochó su camisa, corriendo hacia el bosque.

La sombra de los árboles de lo tragó, se había ido, corriendo tan rápido como podía. Se forzó a sacar sus instintos, rehusando pensar mientras corría hasta un lugar en el que supiera que estaba solo.

Después de una hora, hizo una parada, estudiando el área que le rodeaba.

Unos pocos árboles ocupaban el claro, la hierba seca ondeaba con el viento. Edward se paró al lado de una catarata que resonaba al bajar hacia un gran lago. Seguro que ningún humano había llegado tan lejos en esa tierra salvaje, dándole tiempo para y sentarse a solas.

Con gratitud, respiró el fresco aire de las montañas de Alaska, miró fijamente más allá del límite de Denali.

Respirando fuertemente, se echó en el suelo, mirando los salmones luchando por mantenerse a flote lejos de la cascada. Suspirando se llevó las manos a la cabeza.

Era tan duro pensar, incluso allí. Tenía imágenes de Bella riendo y hablando inundando su mente.

Al menos ella era feliz. Tenía una familia feliz, una amiga… Edward apretó los dientes al pensar en lo último. Un novio.

Pero ¿no era por aquello, por lo que él se fue, en primer lugar? ¿Para que ella viviera una vida feliz?

"Una feliz vida humana," dijo gruñendo, asustando a un conejo sentado a unos pocos metros de él.

Al menos es feliz, coreó repetidamente en su cabeza.

Él no lo era. En absoluto.

"Nunca debí marcharme," gimió entre sus manos.

Muchas gracias a:

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