Capítulo II

"Jamás en este mundo los odios cesan con los odios.

Cesan con la benevolencia: esta es una ley eterna"

A penas unos minutos atrás el desánimo había desaparecido. Mientras hacían el amor su cuerpo y su mente reaccionaban así y al menos durante ese tiempo lo embargaba la pacífica armonía. Indescriptible, mágico…y sin embargo ínfimo y singular…tan alejado de la eternidad que prometía un paraíso después que pudiera descansar para siempre. Único y siempre el mismo ritual, pero nuevo…cada vez había algo que le daba un sentido distinto a esa compenetración. Sería aquello sano? A la promesa de salvación que su amor renovaba había agregado una pena más y eso quizás recobrara su vigor…su encarnizada pasión, pero no sería tanto esa obsesión romántica lo atraería a buscar el cuerpo de Shaka sino la necesidad de una liberación. Eso no significaba que no lo amase, simplemente el amor ahora también le "servía".

El caballero de virgo dormía sin interrupciones casi como si estuviera absorbido por la meditación. A veces quería poder lograr eso y no es que no hubiera sido instruido o no creyese en ello…o tal vez en realidad no creía sino decía creer. Los fines de las cosas que realizaba en su vida últimamente eran medidos por su contribución a la paz o a la guerra…Para qué, por qué?...Todo era reducido a las preguntas originales y las respuestas que su mente podía ofrecer era interminables horas de vigilia, de insomnio, de un ensimismarse para construir paracaídas y redes y salvavidas y alguna cosa que pudiera crear sus manos y su cosmos y que no implicasen la muerte de alguien. Cuánto había dormido? Dos, tres horas?...o eso era lo que había soportado sin que los recuerdos latentes comenzaran a desenvolverse en su cabeza? Las pesadillas eran invariables, anunciantes gratuitos de su tormento, alimentado así tanto de noche como de día. De eso Shaka nada sabía, era preocuparlo en vano si después no tomaba en cuenta sus palabras. Hoy le había dicho lo que ayer, y antes...y seguramente(aunque no recordase las palabras justas)los días anteriores. No tenía memoria del día en que la depresión lo había acaparado, se le figuraba como un sentimiento que había estado allí siempre pero que no había hallado el ambiente propicio para desencadenarse. Fuese tal vez que el frenesí de la lucha le había hecho perder la noción de las cosas? Un asesinato siempre era eso...

Tenía ganas de despertarlo y al mismo tiempo estaba a gusto con su soledad a medias. Cabía la posibilidad de que en cualquier momento Shaka abriera los ojos y volviera a besarlo...y se enojase con él, porque todo en él lo cautivaba, en todas sus facetas y al olvidar por un instante quién era-el caballero dorado de virgo-, cómo se suponía que debía comportarse, se sentía verdaderamente parte de un secreto. Al mismo tiempo ser parte de ese secreto le había dado la certeza de que el rubio no lograría a entenderlo, qué podía quedarle entonces sino padecer silenciosamente? Frente suyo y detrás, delante de sus ojos y a sus espaldas. Y las cosas que no le dijera bien podía masticarlas...

Nada ya era como antes...y antes también tenía un poco de ahora, o todo pero él no lo veía de la misma manera y sus camaradas al parecer tampoco. No era sorpresa para humanos que la guerra dejase trastornos como esos pero al Santuario entero lo había tomado desprevenido. Él prefería refugiarse en la tristeza del mártir quieto e inexpresivo, la mayoría con pocas excepciones había optado sin darse cuenta por descargar su ira enfrentándose con otros compañeros, profiriendo injurias y desafiando las normas. El peso de la obligación y la prohibición era asfixiante, como grilletes en los pulmones y el corazón atado a la mente encargado de regular las pasiones. La condición de liberarse era renunciar pero obviamente ninguno lo haría...entonces la crisis, y los placeres efímeros, algún entretenimiento entre tanto dolor y protocolo. Necesitaban un rociador de vida.

Él...al menos tenía a Shaka...y quizás eso era lo que esencialmente marcaba la diferencia y lo hacía desistir de los pleitos. Shaka le hubiera dicho otra cosa...él realmente pensaba que Mu no sería capaz...para él era sencillamente bueno. Pero por qué él?...por qué era bueno?qué lo hacía diferente? Acaso no había matado tanto como ellos? No había sacrificado vidas en pos de sus ideales? El remordimiento no quitaba sus culpas como no quitaba la sangre de su armadura o el suelo de su templo por más que aparentasen una limpieza reluciente. Era igual, idéntico, peor por no querer ya cargar con esas muertes...porque ya no quería asumir la posición que le correspondía...

Se levantó, después de todo no resistiría despierto ni aunque le quedasen millones de faltas cometidas a lo largo de su vida por revisar. Por el contrario…resultaba tener un efecto bastante narcótico y el sopor ya se le subía como un escozor por entre los ojos. No le apetecía dormir durante las próximas horas…las pesadillas le habían quitado todo apetito de sueño. Se le antojaba más relajante desenvolver ese atado de tabaco que había conseguido transando con Máscara Mortal…y tal vez romper una regla más...o mejor dicho, romperla una vez más.

-Detente...-escuchó decir a Shaka y estaba hablando en serio pues ni bien se había levantado un poco para salir de la cama lo había tomado por la muñeca- sé bien a donde te diriges Mu...no quiero que vuelvas a fumar de eso...-al caballero de aries las sienes le latían y no quería pensar. Su única reacción fue sostener su vergüenza con la entereza que podía permitirse a esas horas y con tan poco descanso encima. Shaka estaba igual, con la visión reducida pero había dormido mejor, con menos esfuerzo y más horas.

-No me mires con esa cara Mu...el olor en tus prendas...en tu pelo, a veces en tu boca...sabes a eso por todas partes.

-No es así...no es algo que haga siempre...no sabes de lo que hablas Shaka-lo miró con algo de resentimiento...y quizás era mucho más de lo que en verdad sentía-Solamente es algo que me ayuda a controlar mi nerviosismo...sino fuera así probablemente colapsaría...

-Causándote otro tipo de daño?No solucionas con eso los problemas Mu, sólo estás huyendo de ellos.

-Quizás los problemas no sean míos y es por eso que no puedo solucionarlos...-deslizó su mano fuera de la del rubio. Había sido frío, temía haberse excedido exponiendo algo que no creía del todo sino que había dicho por haberse molestado. Necesitaba algo...algo para calmarse...-lo siento...

-Está bien Mu...no debí...

-Tu lo sientes verdad Shaka?algo está pasando...

-Sí lo sé...y parece que viene desde adentro...los corazones de los caballeros están algo agitados...

-Esto puede ser peor de lo que podamos imaginar Shaka...estaremos haciendo bien nuestro deber?

-Por qué dudas tanto ahora Mu?A qué le temes?

-A la muerte...pero no la mía, no...eso no...pero mis manos y las tuyas Shaka...nuestras manos traen la muerte...

-Estas manos Mu...-se enderezó bostezando con sutileza y luego tomó una de las manos de Mu entre las suyas-...tus manos Mu salvan más vidas de las que toman...Qué podemos hacer ahora nosotros Mu?Sin saber a qué nos enfrentamos pensar demasiado quizás oscurezca más nuestra mente de la que pueda aclarárnosla...quizás estés sufriendo sin necesidad Mu...tu menos que nadie debe preocuparse por esto...

-...-

-O quizás porque eres tu...te preocupas y la verdad es que no hay justicia perfecta Mu...

-Pero esas imperfecciones son vidas Shaka...vidas que desaparecen, que hacemos desaparecer.

-Pero toda vida en sí misma no es nada más que energía...benigna o maligna eso no lo hemos de decidir, la maldad es algo que simplemente existe y no ha de importarnos su apariencia.

-Me cuesta creer que detrás de esos humanos que matamos no haya resquicios de bondad.

Shaka sonrió soltando un suspiro. Mu tenía esa forma tan peculiar de presenciar la vida y las cosas...de una calidez sin fronteras sin que eso lo hiciera ingenuo o estúpido. Era duro, idealista y a veces terco, pero por sobre todo bueno. Podía detectar la bondad en las acciones más simples y por ellas otorgar oportunidades…era una persona que no concebía la condena sin razones…

Así es como vivimos y experimentamos el ser, en un todo indisociable de placeres y sufrimientos que nos acogen y nos desplazan, que nos elevan y nos arrojan al suelo...hasta que alcanzamos ese otro estado…ese justo medio del equilibrio perfecto…el nirvana…

-No te tortures más Mu…ven a la cama-se acercó el hindú a sus espaldas y comenzó a besarlo en el cuello sin retirar las hebras de cabello que obstaculizaban el placer directo.

-Nn…no es tan simple Shaka…estás haciéndolo de nuevo…intentas hacer que olvide, pero esto…solamente puede ser pasajero…-inclinó la cabeza, ciertamente no le disgustaba aunque objetase las intenciones del rubio.

-Pero no pierdo nada con seguir intentándolo o sí?...o quieres que me detenga, eh Mu?

Y por supuesto que no quería.

Si te detienes ahora no podré dormir en toda la noche…


-Eres tu Dohko?-levantó la mirada hacia la puerta de entrada a su recámara. Le dolía el cuello, había estado durante un largo rato con la vista hacia el suelo- Adelante…

Ingresó con cuidado el caballero de libra y cerró la puerta detrás suyo para que el silencio y la intimidad se mantuvieran frescos. Llevaba ropa de entrenamiento, ligera y maleable al cuerpo.

-Qué te sucede?Esperaba encontrarte en tu poltrona y no estás allí…-dijo Dohko y se apoyó contra un armario de madera.

-Y yo no esperaba que alguien fuera a aparecerse…jeh, aunque es mi deber estar allí de todas maneras verdad?-respondió Shion con cierta angustia. Se pasó una mano por la frente una vez más, ya había perdido la cuenta de las veces que lo había hecho.

-No estás solo Shion…sé lo que te pasa y sé lo que está pasando, por quién me has tomado? Hemos pasado tantas cosas y ahora me rehuyes.

-Si estás aquí para decirme eso Dohko…ya tengo suficiente con los problemas de los demás santos, no quiero pelearme contigo.

-He venido a ayudarte Shion…siempre he estado para eso, sabes lo que siento por ti-espetó sin que le temblase la mandíbula por ello.

-Sí Dohko, lo sé…-hizo una mueca con su boca, implícitamente le decía: "y qué quieres que haga?"-Pero no es lo mismo de siempre…este problema ha alcanzado magnitudes inimaginables…seguramente es mi culpa, he cumplido mal mi función eso es todo…lamentablemente ahora es cuando se ven los resultados y son devastadores.

-Basta Shion, deja de decir eso…si piensas que has cometido errores entonces ve a corregirlos-se acercó y de cuclillas le declaró una sonrisa al desesperanzado Patriarca- Además, sé que todo lo que has hecho ha sido con las mejores intenciones…

-Pero esta vez es distinto…es imperdonable, insalvable…sabes de lo que estoy hablando Dohko?...no soy yo, ya no es mi autoridad la que lo ha determinado…es la palabra de los dioses…


El ambiente se había plagado de los diversos sonidos de los cubiertos separando la comida en los platos de los santos. Como si se lo hubieran propuesto de mutuo acuerdo, nadie hablaba, era la hora de las bocas trituradoras y dispensadoras de alimentos. El tibetano Mu alzaba la cabeza de tanto en tanto, sin respuesta por supuesto, sin que alguien pareciera notar nada a su alrededor permaneciendo encerrados en su mundo. Una o dos sillas no habían sido ocupadas, quizás fueran tres…sin embargo ninguno había tomado nota de aquél detalle y habían iniciado el almuerzo sin más preámbulos. Parecía ser que si algún resto de consideración quedaba no tardaría mucho en desaparecer.

-Encima esto!...era lo único que me faltaba!-muchos no habían notado su presencia sino hasta que profirió aquello desde la entrada del comedor. Death Mask cargó con su cara larga hasta uno de los asientos que se hallaban más próximos a la salida, allí Afrodita masticaba concienzudamente. Algunos pararon las orejas, otros prosiguieron con lo que estaban haciendo- y bien?...qué haces aquí?este es mi lugar Afrodita…hazte a un lado…-dijo el italiano colocando una mano en la mesa a modo de marcador territorial.

Sin detener el ritmo pausado en su boca el pisciano esperó a que su comida acabara de disolverse completamente con estricta elegancia. A pesar de su habilidad para hacer gala de sus encantos no podía disimular del todo las marcas que le habían dejado los golpes de Milo y Shura, que afortunadamente aún no había arribado como tampoco lo había hecho Camus.

-Disculpa…pero, no veo que tu nombre esté grabado aquí- dijo él apoyando su mentón entre las manos sostenidas por los codos con una sonrisa entre enigmática y burlona.

-No te pases de listo conmigo Afrodita-le devolvió la sonrisa pero la suya era mucho menos discreta. Luego acarició un lado del rostro del caballero, en la mejilla- Anda…corre ese trasero tuyo y haré de cuenta que nada ocurrió aquí.

-Mi trasero y yo estamos en armonía aquí…mira allí hay otro lugar y es igualito a este!

-No quiero tener problemas con tu trasero Dita…me ha sido muy útil demasiadas veces…pero hoy he tenido un día difícil-dijo y miró en derredor sospechosamente-no estoy de humor y quiero sentarme aquí.

-Pues Death…esa fue mi última respuesta.

-Bien-quitó la mano y se enderezó y todos pensaron que ahí había terminado el asunto pues ya estaban de vuelta en sus platos. Sin embargo al siguiente paso estaba Death Mask empuñando por el cuello al caballero de piscis-Maldito ladrón...te dejo meterte en mi cama y me robas!

-De qué hablas?-no parecía estar verdaderamente asustado…al menos no todavía, pero el tono de su voz sí se oía algo cambiado.

-Conmigo no te servirá fingir Afrodita…entrégame lo que me robaste demonios!!!-lo sacudió violentamente.

-Te digo que no he sido yo imbécil!-gritó el sueco y lo empujó para quitárselo de encima. De repente la quietud se había esfumado y la agitación ya se asentaba nuevamente como un destino infalible sobre sus cabezas y sus corazones.

-Bien!!!Bien!! entonces quién ha sido???-echó un vistazo a los presentes que inmediatamente se miraron atónitos. Y el murmullo cundió por el comedor como atizado por un vigor súbito. Entonces uno de ellos intervino cargándose la voz de todos al hombro.

-De qué va todo esto Death Mask?-preguntó el santo de leo incorporándose.

-Acaso eres sordo o simplemente retrasado?...me han robado idiota!

-Ey! No tienes porqué llamarme así!Yo no he tenido nada que ver con tu robo!

-Ya está bien Death Mask…-intentó de forma conciliadora Aldebarán.

-Estoy seguro de que fuiste tu Afrodita…-sentenció el italiano mirándolo con recelo- Tu eres el único…o…-repentinamente su vista se condujo hacia el otro lado de la mesa. Frente suyo estaba Mu con la misma indolencia de las últimas semanas-….

Shaka, que había observado todo con cautela, en seguida relacionó ese avizoro con una de las pocas relaciones que había mantenido Mu con el caballero de cáncer: comercial. O mejor dicho…de comercio ilegal.

-Qué te han robado si puede saberse Death Mask?-inquirió el hindú.

-Robado?ha habido un robo?-se sumó otra voz, más grave, y dos hombres salieron al encuentro: eran Shion y Dohko.