Capi nuevo!!! gracias por los comentarios chicas, espero que les siga gustando(esto suena a frase recicladaU...por no dcir hecha, o sea hecha y vuelta a hacer...whateverXD...)bsos!!!
Capítulo VIII
Si te mueres...
Cómo ver las cosas sino como un desperdicio?
El cambio...la vida lo es...
Es dinamismo...inconstancia constante...
Aunque tu corazón se detenga todo seguirá moviéndose...
Incluso tu...y la forma de tu cuerpo se desglosará en miles de partes...
Yo seguiré íntegro, petrificado, como si fuese mi corazón y no el tuyo el que ha muerto...
Los santos estarían ya o bien desayunando, o bien deambulando en un lapso que abarcaba únicamente el ir o venir del desayuno, la partida o llegada de cada templo, el trasladar los cuerpos de un sector a otro del complejo Ateniense como rutinariamente lo hacían. Que Shion supusiera que allí estaban ahora no era un vaticinio, era la sencilla aplicación de un razonamiento lógico, de una expectativa que de típica se consumaba diariamente: los santos por la mañana ocupan su tiempo en el desayuno, en este preciso momento aún es de mañana...por tanto los santos deben estar desayunando Eso era suficiente información para construir una oportunidad rápida...porque la marcha del tiempo de la que muchas veces había subestimado su velocidad ahora era el centro de su atención. Sumergirse en esa corriente vertiginosa era altamente destructivo para el orden necesario de la mente de una autoridad autocrática...pero en definitiva inevitable. Las presiones diarias eran intensas, de por si inherentes al cargo, a la institución que trasladaba en sus hombros y los objetivos humanísticos que simbolizaba...la perpetuación de la paz, el espíritu del ser mortal resistente a los avasallamientos de las divinidades, la fe en la raza humana...Normalmente podía con todo ello, siempre había poseído una versatilidad sobrenatural, una paciencia armónica que le permitían dejarse arrastrar sin perder el control. La solución estaba en el problema mismo, para él sólo era cuestión de saber encontrarla. Pero...qué pasaba cuando la solución era un problema?
Por lo general, le daba gusto sentarse al frente de toda esa comitiva diurna que masticaba, exploraba trivialidades en charlas no menos ordinarias. Era el costado de los santos menos difundido en las épicas batallas, el lado que no podría interesarle a ningún enemigo que quisiera resguardar su virilidad guerrera. Shion, en cambio, lo prefería...pensaba en su faceta más fantasiosa que en esa cotidianeidad era el único lugar en donde sus caballeros podían alcanzar algo parecido a la plenitud. Sus vidas podían expandirse en esos espacios más allá de la armadura y la personalización de un justiciero y mientras más se aproximaban a las rutinas ordinarias del hombre, tanto más se alejaban de la figura celestial con la cual podrían llegar a asemejarlos. Querrían ellos ser concebidos como deidades, como seres inmortales y supremos? Imposible, ellos habían sido alguna vez los niños del Santuario...los jóvenes aprendices que sólo tenían ojos para juegos infantiles o riñas menores.
Con esa imagen en su cabeza sentía que la voluntad de comunicarse con sus santos reaparecía. Había estado encerrado en su recámara desde la noche reciente, apartado aún de Dohko. En una habitación taciturna no podía estar buscando otra cosa que reconfirmar su desesperanza. La paradoja era que había tenido el efecto inverso y, aunque su vigor no fuese el que recordaba en los buenos pensamientos que tenía del pasado, era algo notoriamente distinto a su sobredosis depresiva crónica. Si Dohko hubiera aparecido en ese instante, la escena hubiera sido completa porque la actitud de Shion por momentos esquiva no era más que una señal de que su invulnerabilidad era un mito. No podía darse el lujo de reconocerlo frente a los demás, un público exigente que no quería tener por Superior a un hombre "débil". Pero qué más daba cuando las cortinas estaban cerradas?
Sin Dohko se las tuvo que arreglar de alguna manera para salir de su acorralamiento. Pero su iniciativa se fue perdiendo por el camino como un barril de pólvora se vacía dejando el rastro de una herida. Le duró hasta la mitad del corredizo que llevaba a la Gran galería central de su aposento de atención al público donde lo asaltó un pánico paralizante. Varios minutos lo retuvo, minutos en blanco pero de acción en su cuerpo. Sudores caudalosos se aglutinaban en su piel, miedos irreparables en su mente...y su diosa??Las plegarias ya no le salían...
-Shion?...
Una voz lo trajo de vuelta, fue la voz...no la mención de su nombre. Él intentó que su perturbación pasara desapercibida pero su fracaso frente a ese hombre era un hecho. Al menos la penumbra del encogido pasadizo estaba de su lado y mientras él estuviera de espaldas a Dohko podía pretender que todo estaba bajo control.
-Dohko, amigo...has visto a los santos esta mañana?cómo se encuentran?
-No, a penas me he dado una vuelta por allí, a decir verdad esperaba encontrarte...pero no estabas...ha sucedido algo?
-Siempre me tardo, tu lo sabes.
-Así es, pero...qué hacías aquí parado?Me preocupas Shion...
-Pensando, pensando...eso...hay mucho que hacer, tengo que ir a ver a los gemelos...
-Fui a verlos hoy.
-Qué dices?-no se esperaba eso. Podía sentir cómo los poros volvían a lloverle.
-Los fui a ver, temía que tuvieran heridas graves...
-Jamás ordenaría a los guardias que les causaran ese tipo de heridas.
-Lo sé Shion, no quise decir eso...pero este tipo de represalias está fuera de tus manos y lo sabes...a puertas cerradas, esa sensación de sometimiento y poder sobre otros siempre arrastra una violencia ilimitada...
-Hice mal Dohko?...eso es lo que piensas, verdad? Soy un...soy un Patriarca detestable...-sus comisuras antes rectas se agrietaban por un terremoto que nacía desde su frente y se esparcía por el resto de su rostro. Pero tenía que ser fuerte, o de lo contrario no podría volver a mirarle a la cara. Quién sería su bastón entonces? Había envejecido tanto las últimas semanas...
-No soy quien para objetar tus designios Shion...
-No me vengas con esas Dohko!-gruñó, giró sobre sus pies y dio un manotazo al cuello de su vestimenta- No me digas ahora que vas a tirar al demonio toda la confianza que deposité en ti! Tu no eres así...esto no es lo que quiero, no es lo que pienso que tenemos!
-Qué tenemos Shion, tu dime...qué tenemos?
-Nosotros...hemos estado mucho tiempo juntos, no podemos traicionar eso...-lo vio y vio que lo miraba en una atención profundamente dedicada. Entonces tuvo que bajar la cabeza y sostener con su mano la recaída total de su imagen indestructible. Comenzó a sollozar sin poder evitar ya nada-Dohko...en qué he fallado?...qué he hecho?...Dohko, siento que no puedo hacer esto sin ti...
Por poco no se había entregado al frenesí de la fácil conclusión de un conflicto: una pelea física. Y no es que se le hubiera ido del todo la tentación, su puño había retenido esa carga eléctrica para desatarla si él así lo quería y en el instante en que lo decidiera. Por el momento su decisión estaba pactada con su mente pragmática, conciente...ganaba la visión de inutilidad de un puñetazo. Amigado con esa postura, había procedido a retirarse de la escena antes de que pudiera sentir con vehemencia que eso lo haría estar satisfecho. Un buen golpe, algo que lo descolocara completamente...eso era lo que merecía Máscara Mortal. Shaka era quien podía ponerlo de vuelta en su lugar, él podía ajustarlo de nuevo a la posición que le correspondía. Máscara Mortal era un diente torcido o a lo sumo uno podrido, en cualquiera de los casos el resultado no variaba: una pieza en ese estado con el tiempo contagiaba a las otras hasta que comer se volvía tan insoportable como pasar hambre. Un puñetazo podía arreglar eso, verdad? En el mentón, con el ángulo preciso y ese diente estaba afuera antes de que pudiera asomarse por entre sus fauces. Pero el italiano no era sus dientes como así no lo eran sus demás compañeros...qué explicación sería más absurda para el Patriarca o para Mu que una teoría de dientes aplicada a los humanos? Era un completo disparate.
Ninguno de ellos eran dientes pero eso no los hacía menos podridos, ni menos útiles a una voracidad no alimenticia. Eran tan o más filosos...y en sus esquinas, en esos lugares donde ninguno se acordaba de limpiar los sedimentos de sus errores, se depositaba la suciedad de un karma inevitable. En su esperanzada fe en el movimiento de la vida Shaka sabía que tarde o temprano esa suciedad sería removida...fuese ahora o quizás tomase más tiempo y fuese en una vida futura. En el germen de esa suciedad estaba contenida una gran virtud que aguardaba a que las condiciones estuvieran dadas para su nacimiento. Lastimoso era tal vez observarla en su fealdad constreñida, versátil, adherible a toda superficie que le diera espacio...Tan próxima a los labios de uno cuando la persona a la que se besa está podrida hasta en su boca. No!...pero Mu era una pieza excepcional, la voracidad estaba ausente en él...el karma le habría llegado por otro lado, contagiado por infortunio de compartir espacio con una pieza podrida. Aunque...de ser así...Teorías del colmo, del colmo de su negación.
La noche se arrimaba de a poco, de tonos oscuros que se adaptaban a su decaimiento. En tiempos de paz no había tiempo que le pareciera verdaderamente pacífico porque su guerra privada era cruelmente insomne. Guerra de dos bandos visibles, el suyo en constante retroceso por vacilaciones diplomáticas y por haber sido arrastrado a ella contra su voluntad. El de Mu, reclutando vicios, valiéndose de códigos de conflagraciones que eran témpanos. Y a su vez, como si todo respondiera a una ley del efecto dominó, cada uno disfrutaba de su propio despedazamiento interno.
Ese era su diagnóstico en ese instante, allí sentado ante la fatalidad de las sombras que devoran el día. Él mismo se sentía parte de ese bocado o al menos su esperanza, siempre, todas y cada una de las noches. Ese plato tenía la peculiaridad de ser servido frente a un paisaje de humo y un olor de papel quemado. En crudo, desanestesiado...el dolor de una mordida era directo, inmediato, indetenible. Mu era parte de la mesa de espectadores...no podía salvarlo, él alimentaba otros parásitos. Ese dolor, el dolor de su guerra...la carne expuesta adentro y afuera, la esperanza y el alma el placer de una noche ávida...sentía que por un momento le daba hambre de algo. Era eso signo de un exceso embrionario?
Al ponerse de pie, desprendiéndose del último peldaño superior de la escalera que daba a la entrada de la sexta casa, la imagen de la comparación anatómica, ensalivada, le produjo una leve náusea. Era la guerra...la noción de los jugos gástricos, los dientes escurriendo una humedad hedionda y oscura, cuerpos descomponiéndose en una desequilibrada depredación. Por alguna razón sentía que estaba viendo con los ojos de otro algo que antes no había sido capaz de percibir, lo comprendía en una súbita y dolorosa conciencia. Y en esa conciencia...al final del túnel del karma y la vida se dibujaba una salida provisoria, un atajo...
Liberaron a los gemelos. Shion en persona, junto con Dohko y algunos guardias y santos de rango menor los llevaron a su templo por no poder ponerse éstos adecuadamente en pie por sus propios medios. Pocos tuvieron oportunidad de ver la procesión, que fue bastante discreta. Lo que urgía era que circulara una sensación de holgura en el cuello de los santos, una normalidad improvisada que pudiera reacomodarse nuevamente en la vida del Santuario. La nostalgia siempre destacaba los buenos momentos del pasado y pecaba por ello de una engañosa exageración que los hacía insuperables y desmerecía las posibilidades el presente. Viviendo el presente comparativamente, el esfuerzo se limitaba a emular el pasado para traerlo de regreso y con él la estabilidad de la tranquilidad.
-Qué piensas?...crees que he hecho lo correcto?podría haber hecho algo mejor? Dime lo que sea Dohko, lo que tenga que ser...
-Hiciste lo que pudiste.
-Es eso suficiente? Podría contentarme con ello? Yo que soy Patriarca...y eso...
-Esperabas que te dijera otra cosa? Algo que se pareciera más a lo que tu crees de lo que has hecho.
-Quiero que dejes de intentar levantarme el ánimo, más si es con mentiras de por medio...no tienes porqué recurrir a eso conmigo Dohko.
-Escúchame bien Shion...no es así como debes sentirte, no me parece justo, tampoco lo fuiste con Saga y con Kanon pero eso ya lo has remediado...reconociste tu error, estás intentando repararlo...Un error en años Shion...has estado mucho tiempo aquí, no te olvides de eso...
-...-
-No te olvides a ti mismo Shion, no olvides el camino que has estado siguiendo...no dijiste que tus caballeros te necesitan? Puedes hacerlo...puedes hacer que todo vuelva a ser como antes...
-Lo trajiste?trajiste la carga completa? Anda! Muéstramela, no te daré nada sin antes inspeccionar la mercancía.
Desalmado se despertó, la última migaja de su espíritu trabada en la encía lunar de la noche hambrienta.
-Shhhh!!! Pero qué demonios tienes ahí?Por qué haces tanto escándalo? Chiquillo inútil, eres un maldito amateur, dame eso.
Incompleto, extirpado, hambriento...podría volver a reunirse con su parte faltante de llevar a cabo la tarea? Por su espíritu devorado podía arriesgarse, aprovechar que su amante dormía con la colilla en la mano nicotinada.
-Observa bien para que después no cometas el mismo error...esto se pone así y esto aquí. No era tan difícil...bien toma, ahí está tu parte.
La premura del caso agilizaba su paso, multiplicaba las facultades de sus piernas para detectas obstáculos y esquivarlos. La fuente de su conocimiento se había automatizado: sin saber porqué sabía a dónde tenía que ir y qué debía hacer allí. Iba tras un perverso hilillo de cosmos que se delataba en su soledad.
-Ahora no me hagas perder más tiempo!! Vete!!
-Lo sabía...tu maldito hijo de perra...
Su blanco se dio por aludido y lo miró, por encima de su hombro. El muchacho de la entrega sostenía una extremidad de la paga, la otra Máscara Mortal mientras Shaka afilaba su puño acondicionándolo para agrietar dientes.
