Hi!! wow...largas vacaciones me tomé para publicar este capítulo. Como siempre, espero sea de su agrado...(debería ser como los vinos que más añejados saben mejor...pero veremosXD...). Muchas gracias a todas/os los que me siguen leyendo. Bsos!!

Capítulo XIII

-Aléjate! VETE DE AQUÍ MALDITA SEA!


Después de exprimirle la suficiente energía sexual y física al jugoso ritual anti-soledad, la confianza acumulada por otra sesión de coito nocturna en la que-a juicio propio-se había desempeñado como un experto amante, le permitía prender la mecha del interrogatorio que todavía purgaba su curiosidad en su astuta mente.

-Qué sabes del Patriarca Máscara?

-Quién lo hubiera dicho...lo estás extrañando? te cuesta acostumbrarte a la falta de disciplina? Si quieres puedo reemplazarlo por el tiempo que sea necesario grrrr...

-No digas estupideces...sólo tengo un mal presentimiento. Esto no es normal, incluso para el nivel de anormalidad que disfrutamos...es decir, antes éramos nosotros dos...pero notaste lo que ha pasado con la pareja de los tranquilitos?? Y Milo...creo que si Camus siente que lo ha traicionado con alguien pues no ha sido otra cosa que la bebida...

-Afrodita, eres un retorcido...acaso sientes que perdiste tu lugar en la estructura del Santuario? Tu siempre serás el inigualable cínico, ni yo puedo contra ti.

-Eso habría que verlo...en serio Máscara, no sabes nada del Patriarca?

-No...y no tengo un portal mágico hacia la información si es eso lo que crees. Muchos rumores pero no son más que conjeturas y palabrería metafísica.

-Y qué dicen?

-Que está haciendo tratos con Hades, que está poseído por el espíritu del feto abortado de Poseidón, que Dohko lo mató porque lo estuvo engañando con otro...

-Dohko y Shion-?!

-Sí...aunque no lo creas esos dos todavía son máquinas sexuales activas.

-Por Athena...no quiero imaginar eso...Y dices que no hay ni una sola que pueda estar en lo cierto?...

-Disparates...todo lo exageran estos informantes, desearía que no fueran tan supersticiosos.

-Algo me dice que tendremos que acostumbrarnos a esto...

-No te agrada la idea de que algunos santos te imiten? Iluso e ingenuo Afrodita...el mal y el desorden no se inventaron con tu nacimiento.

-Y qué?! Qué hay de malo en querer sentirse original y precursor en algo?...ahora soy uno más en el montón...

-Eres un idiota. Disfruta como yo de la época caótica...por una vez en tu vida estás del lado mayoritario.


Paraíso perdido. Recuperado? Trocitos, trocitos remendados. Alguien se había abalanzado con fuerza contra los adoquines, destrozándolos...y él ahora los tenía como souvenires en una cajita de cigarrillos. Camino inseguro, suelo de dentaduras postizas, astilladas. Era el mal perverso de la podredumbre...todo era fácilmente desintegrable y olía a moscas vitoreando, a sangre disecada. A dónde se había ido la vida? Esta vida era como si estuviera conteniendo el aire todo el tiempo. Y para peor, era un aire contaminado.

Shaka jugaba a adornarlo con estrellas de sonrisas(ocupándose, concienzudamente, de seleccionar las más brillantes, las más representativas de la felicidad), con sonidos de risa y suspiros de paz, con aroma a incienso, jabón perfumado, flora intacta. Se había tragado todo el cuento al punto de alejarse de la platea para subir al escenario. Mu se veía tan lindo ahí, porque así le parecía verlo.

El trabajo del actor era ingrato y extenuante. El traje pesaba tanto como su armadura, aunque ya no se la pusiera. Él no quería fingir...la verdad tenía prevalecer por más penosa que fuese. Aunque los despedazara.

-Cómo te sientes?

-Mejor.

-No lo parece.

-Supongo que ya no soy ni bueno para esas cosas. Esto es realmente...desastroso.

-Soñaste con ese chico.

-Con eso...y otras cosas.

-Yo hace un tiempo que vengo soñando también.

Estaban en la cama, Mu sentado, apoyando la espalda sobre los barrotes que formaban un respaldo horizontal. Shaka, estirado...manos sobre el pecho y mirada bajo techo, incrustada. Demasiado tarde para desayunar en la mesa comunitaria-si alguien aún lo hacía, si eso podía seguir llamándose de esa manera, si todavía se servía el desayuno como solía hacerse- y demasiado temprano para acudir al mismo lugar para proveerse el almuerzo. Media mañana, el sol irritaba los cuerpos acalorados por la temperatura irreverente. Así y todo, era preferible estar allí, con el calor acumulándose bajo las sábanas. El desgano acaparaba incluso las funciones motoras más elementales y el estómago se agitaba por momentos, entre ruidos de agua perdiéndose por las hendiduras de una rejilla de baño.

Como se esperaba, no comerían por un par de horas más...y soportarían la situación tal como estaba porque nada mejor que dejar que los jugos gástricos actuasen y la fantasía se cristalizara un poco más antes de que sobreviniera la verdad despedazadora.

-Siempre estuviste en lo cierto Mu, temo lo peor-despegó su mirada del techo, como calcomanía. Ahora lo miraba a él-y qué soñaste?

-Eso ya no importa, en realidad no recuerdo muy bien-suspiró con la boca cerrada, pulmones henchidos que adelgazaban; era su turno de arrancar los ojos por un momento de la simplona visión de la pared-qué habrá sucedido con Shion? No creo que vuelva a dirigirme la palabra...No es que sea resentido, pero ya nada es lo mismo.

-Tú lo has dicho. Nunca te pedí perdón por haberte involucrado.

-Déjalo. Estás aquí, al menos tú sigues aquí-le apretó la muñeca, soltó y le apretó la mano, depositando la mayor parte de la fuerza sobre los tendones de sus dedos- Nunca, nunca te separes de mí Shaka.

-Pero qué dices...-se permitió una sonrisa abierta mientras se volvía a la cabecera de la cama, donde Mu, justo encima, justo sobre su boca-tú sabes algo que...no quieres decirme-era milagroso que pudiera sonreír de esa manera y todo parecía tan espontáneo, tan natural, de nuevo. Él sentía que podía colocar otra vez su mano, con una soltura apacible, en ángulo abierto sobre el mentón y arraigarse en el huequito tibio y lubricado entre los dientes.

Se separaron y le pareció que le desconectaban de un tirón un tubo de transfusión de sangre. Mu ponía cara de que no iba a desmentir lo que le había dicho. Algo así como una oscilación entre confesarse sin querer hacerlo y por eso no estar, verdaderamente, ni cerca de hacerlo.

-Eso dolió...No te preocupes, guarda el secreto. Sé que me lo dirás en algún momento.

Mu dio un suspiro nasal seguido por una tenue sonrisa. Se dobló a la mitad de la cadera, hacia la derecha donde la mesita de luz, la tabla casi rasa. Abrió el cajón y sacó un atado de chimeneas, separando una que a penas sacaba la cabecita por sobre el borde de la cajita.

-Se nos están acabando las reservas-sentenció Mu tendiéndole a Shaka el resto de los cigarrillos. El hindú tomó uno y lo calzó en su boca. Mu encendió el suyo, probándolo en cortas pitadas y luego le cedió a Shaka su lumbre para que este no se aburriera tampoco.

-Era de esperarse...temo lo peor como te dije, pero no quiero ir a ver a ese hijo de perra-La "r" gruñó en el fondo de su garganta al decir eso. Hizo una mueca curvando la mitad del labio hacia abajo, mientras bamboleaba su pitillo humeante con la mano.

-Es imposible echarse atrás ahora...te lo advertí cuando todavía podías hacerlo.

-Lo sé lo sé, ni arruinarse es gratuito.

-Está bien, iré yo.

Shaka lo miró azorado, con su boca abierta como un pececillo a punto de expeler una burbuja redonda. Glub, Glub...algo de ceniza cayó en su muslo y la burbujita estalló en su cabeza.

-No te cabe ninguna duda de que no saldremos de esta.

-Iré yo Shaka, no es una molestia…no tanto como tú crees.

-Eso no, no…esto sí es una molestia Mu. Míranos…-regresó la faceta del pececito pasmado con el agregado de propinarle una mirada panorámica y reprobadora a la escena, a Mu, a él mismo, a su mano y al condenado cigarrillo- no voy a ir Mu, pero tu tampoco.


-Kanon, yo me abro.

-Hum?

-Que me abro.

Escena repetida, muchos caballeros habían escogido quedarse en cama ese día. A los gemelos todavía les escocían las heridas debajo de las sábanas. El sol había disecado algunas, pero ellos le habían dado vuelta la cara cubriendo las ventanas de toda la casa de géminis con gruesas cortinas, de colores oscuros. En especial, en la habitación, habían dispuesto un manto corpulento y ancho que cruzaba la ventana central-y única-de punta a punta. Restringida la luz natural, no quedaba más remedio que hablar a oscuras, hasta que consiguieran desperezarse, bostezando y engrosando las ganas de ponerse de pie para ir a buscar al menos una pequeña vela.

Kanon dormía con la espalda hacia fuera y el pecho pegado al colchón. Así estaba cuando su hermano le dijo aquello...que todavía no podía adivinar del todo qué era. Bostezó y se fregó los ojos, masajeando sus párpados, se ayudó con los antebrazos a levantar ligeramente su pecho y así dar muestras fehacientes de que estaba prestando atención. Se disculpó diplomáticamente, lo que quería decir que lo estaba haciendo menos porque en verdad sintiese deseos de hacerlo y más porque intuía que era el necesario moral para que se le concediera el permiso de continuar con la conversación.

El truco no tuvo el efecto que buscaba; en vez de eso Saga creció como una torre altiva, poseída por las sombras que se acomodaban en los rincones de sus recovecos físicos. Kanon, desde su ángulo -un tanto por debajo de la visión de su hermano-, se sentía sobrepasado...incapaz de inflar su autoestima y lanzarse avasalladoramente a la caza de su pretensión. Tenía que admitir que se había malacostumbrado a un costado más sumiso de su hermano, pero ahora más que como un ser bifacético...lo veía como un dodecaedro.

-Estoy harto de tus estupideces.

-Saga...qué pasa? por qué dices eso?

-Esto es lo que saco por seguir tus jueguitos idiotas.

Las heridas no, Kanon no quería verlas pero él se las mostró una vez más, descorriendo ligeramente el cuello de su remera en dirección a un hombro.

-Me abro Kanon, de ahora en adelante...te las arreglas por tu cuenta.


Los pequeños, junto a las armaduras, sonriendo nerviosos y murmurando en voz baja y medida. Sus figuras se hacían más pequeñas ante la enormidad de las columnas, la lejanía del techo, la colosal grandeza de sus maestros. Despojados de su entorno, podían pasar sin necesidad de maquillajes complejos, por un club de ordinarios niños reunidos para alabar la diversión, planear juegos, comentar travesuras, contagiar a los suyos de su energía jovial.

Al morir el suspiro, enfocar los ojos y destapar los oídos, la impresión acerca de los niños se imbuía de la tradición escénica, de la costumbre y la historia. En ese movimiento, ellos Santos, servidores, protectores, guardianes; él Patriarca, Guía, Maestro entre Maestros, Visión.

Bonita escena, buen espectáculo. Basta con observar a los pequeños hacer lo suyo, pararse...sí, así, firmes, pechos rebosantes, pulmones predispuestos y erguidos. Bellas criaturas, han imitado la postura del valiente con virtuosa habilidad. La lectura es sencilla, tan obvia que nadie podría jactarse de perspicaz. Los pequeños están aprobados, falta poner el sello, labrar las actas, firmar los papeles, dar una fiesta, destapar los corchos, tirar las serpentinas, buscar mentes abyectas y ensayar el nuevo acero en ellas.

Los pupilos perfectos...siempre que obedezcan. La medida de la severidad siempre deberá ser la misma que la medida de la perversidad...Qué tan perverso es infringir la ley de la sobriedad? Alcoholizarse podría poner en riesgo una misión, ocasionaría un terremoto en la más impenetrable de las murallas. Humillación pública, castigo adecuado.

Qué hay del comercio? Venta de sustancias alucinógenas? Eso, sin duda alguna, implicaría en primera instancia introducir una distracción y...además, bueno...provocaría un serio daño en las capacidades psíquicas de cuerpos que deben aspirar a la invulnerabilidad AB SO LU TA. En resumen, caos, desorden, vicio...eso merece un par de latigazos, una buena propinada de violencia física.

Perfecto, ahora pasemos a algo un poco subido de tono: asesinato de "civiles". Ups, ahí flaqueaste Shion...tienes que admitirlo, ese Mu consiguió tumbarte la mano.

Pero de todas formas...hace tiempo que tu escuadrón se había ido al demonio...Vas a padecer una descarga de mil ataques por un grupo de santos decadentes?

-Shion, estúpido Sacerdote, no tienes el poder.

(Jadeo)

-Tú mismo lo has visto y lo has predicho!

(Jadeo)

-Podríamos aliviarte, sé razonable y te perdonaremos.

(Jadeo)

-Sucumbirás...Tu diosa ya no te protege.

Jadeo, Jadeo, Jadeo, Jadeo. Dolor, Jadeo, Dolor, Jadeo, Dolor.

Toc, Toc, Toc, Toc...cabeza, el corazón...adentro, no. Afuera, la puerta.

- DOHKO, ALÉJATE DE AQUÍ MALDITA SEA!