Capítulo 5. A la expectativa

Mientras esta salvaje escena se desarrollaba en cierto bosque al pie de una montaña, los dos grupos que habían partido en busca del "fugitivo" Sesshoumaru, estaban teniendo algunos contratiempos. Inuyasha, el primero en reaccionar y salir disparado como bala de cañón tras su hermano, tenía un mar de confusiones en su mente. Al tiempo que iba corriendo, pensaba: "Maldito Sesshoumaru si te atreves a lastimar a mi Kagome te haré pedazos con colmillo de acero, esta vez no tendré compasión de ti. Pero, en realidad no parecía tener intenciones de lastimarla, más bien se acercó a ella de una manera muy peculiar, casi con curiosidad o no, pensándolo más bien era ¿interés? ¡La iba a acariciar! ¡DESGRACIADO! Si no hubiera intervenido…el malnacido además se atrevió a llevársela, pero cuando la tomó por la cintura, lo hizo con delicadeza, no con su habitual brusquedad. ¡QUÉ JODIDOS PIENSA HACERLE! Si la llega a tocar "…Los dos grupos iban siguiendo de cerca de Inuyasha, quien verdaderamente parecía un loco de atar. De pronto, se detuvieron.

Inuyasha: ¡MALNACIDO!

Miroku: ¿Qué ocurre Inuyasha?

Sango: ¿Por qué te detienes?

Inuyasha: ¡Ese imbécil es muy astuto! Sabía muy bien que yo era capaz de seguirles el rastro y se metió en este río, no consigo dar con su aroma.

Rin: Señor Jaken, ¿qué vamos a hacer, cómo vamos a seguir al Señor Sesshoumaru?

Jaken: No lo sé Rin, no molestes.

Kohaku: "Esto es muy extraño, todos notaron la reacción del señor Sesshoumaru, pero nadie notó que la señorita Kagome también parecía muy turbada frente al amo Sesshoumaru, cuando él se le acercó se quedó inmóvil, mirándolo a los ojos y cuando él la tomó para llevársela no opuso resistencia" –todo esto lo pensó Kohaku, pero al ver el estado de Inuyasha, prefirió no decir nada, realmente estaba loco de celos y no lo disimulaba.

Miroku: Yo creo que lo mejor será dividirnos, ustedes tomarán la dirección sur y nosotros la norte –dijo refiréndose a Jaken, Rin y Kohaku.

Sango: Me parece bien excelencia, "pero no quiero separarme nuevamente de Kohaku, ¿qué tal si Naraku le arrebata el fragmento aprovechando nuestra ausencia?" –como titubeó, Miroku la observó detenidamente.

Miroku: Sango, sugiero que tú vayas con Kohaku, yo me iré con la pequeña Rin y ese sapo verde.

Jaken: ¡INSOLENTE! Mi nombre es Jaken ¿Cómo te atreves a llamarme así?

Sango: Muchas gracias excelencia, Inuyasha, ¿te unirás a nosotros?

Inuyasha: Pero que estupideces dices, yo iré por aquélla dirección, así abarcaremos más territorio –dijo señalando hacia un enorme cañón, parecía muy arriesgado atravesarlo y sobre todo teniendo en cuenta que él era él único que no iría volando.

Miroku: Se ve muy arriesgado Inuyasha…

Inuyasha: ¡Ay, pero qué lentos son todos ustedes! ¡Así nunca los encontraremos! –y corrió a toda velocidad hacía el cañón.

Nadie le dijo nada, por que realmente parecía que estaba dispuesto a matar a todo ser que se le cruzara en su camino.

TODOS: En marcha.

Inuyasha iba corriendo como desesperado, como si en ello le fuera la vida, la escena del momento en que Sesshoumaru estaba a punto de tocar a Kagome le venía a la mente una y otra vez, llegó a imaginar lo que pasaría si Kagome le correspondiera a su hermano. Ahora que lo pensaba con calma, ella no hizo ningún esfuerzo por zafarse de su hermano, más bien iba con él como complacida. ¡MALDITOS! ¡ESTÁN MUY EQUIVOCADOS SI CREEN QUE VAN A BURLARSE DE MÍ! Esa Kagome, primero el coquetea al lobo rabioso, le acepta flores, permite que le tome de las manos y ¡hasta se ríe con él! ¡PERO QUE QUIERA ENGAÑARME CON MI PROPIO HERMANO! ¡ESO ES DEMASIADO! Todo este mundo de ideas enfermas estaba cayendo como granizo en la mente del pobre y consternado hanyou. Corría a tal velocidad que ni el mismo viento podía sentir al saltar de roca en roca por el cañón. En menos tiempo del que pudiera estimarse ya había salvado el enorme obstáculo, cuando divisó a lo lejos una montaña y al pie de dicha montaña había un espeso bosque, del cual se respiraba una gran tranquilidad. Pero Inuyasha estaba cegado por los celos, no paró un segundo a contemplar el hermoso e imponente paisaje que tenía frente a él.

Inuyasha: ¡Feh! Ese maldito, seguro que están en ese bosque, no permitiré que toques a "mi mujer", ¡¡¡¡¡KAGOME ES MÍA Y DE NADIE MÁS!!!!! –gritó al tiempo que volvía a emprender la carrera, apenas recobrando el aliento.

Lo que estaba a punto de suceder entre la pareja que dejamos en el bosque era algo inusitado. Un youkai más que excitado de tener frente a él a una hembra muy apetecible y que no estaba dispuesta a ceder fácilmente, hacía que sus instintos se exaltaran aún más. Por otra parte, una Kagome que nunca había dejado que sus deseos afloraran, ni siquiera por ese hanyou que ella creía amar –al menos hasta hoy- y cuando sentía que su ser estaba a punto de traicionarla, simplemente reprimía sus impulsos. Inuyasha nunca se dio cuenta de que ella a veces estaba "cariñosa". Muchas veces, mientras él velaba su sueño, ella había despertado de un sueño agitado, lleno de caricias que cierto hanyou le prodigaba, pero al despertar, gritando, sólo tenía frente a él a un asustado Inuyasha diciendo: ¿Qué pasa? ¡TONTA! ¿Por qué gritas así? ¡Me asustas! Motivo por el cual, ella simplemente le daba la espalda, para que no notara su deseo y ni siquiera le respondía. Pero este youkai tenía un sentido del olfato muy agudo y rápidamente pudo darse cuenta de que ella estaba "receptiva" para él.

Kagome: ¡QUIÉN DICE QUE TE DESEO! ¡TÚ NO PUEDES LEER MI MENTE! –dijo para defenderse.

Sesshoumaru: ¡PERO PUEDO OLERTE! –Acompañó las palabras a la acción de…- ¡Y SENTIRTE! –dijo al tiempo que se acercó francamente a ella y deslizó su mano bajo la falda….

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡MALDITO!!!!!!!!!!!!!!

Se escuchó un grito y a la vez la ráfaga del viento cortante saliendo de los arbustos.

Sesshoumaru rápidamente había tomado a Kagome…