Capítulo 13. El inicio de la batalla

Del lado opuesto al que arribaban los youkias enemigos, llegaban Shipo y Kirara, quienes habían ido al campo de Jinenji por hierbas medicinales, a encargo de Miroku y Sango, ya que pensaron que podían llegar a necesitarlas.

Shipo: ¡Ya llegamos! ¡Ay, el enemigo ya está aquí y son demasiados!

Jaken: Rápido, ¡TODOS A SUS PUESTOS!

Kagome: Aprisa Shipo, llévate a Rin con la anciana Kaede y protégelas.

Shipo: Sí, pero…

Kagome: No hay tiempo que perder en explicaciones, ¡Date prisa! –lo interrumpió y se alejó rápidamente hacia donde estaban todos.

Shipo: Ven conmigo Rin.

Rin: Sí.

Mientras Kagome le hacía ese encargo a Shipo, todos estaban ya organizándose para la pelea.

Miroku: Rápido, los monjes encargados de proteger la aldea, tomen sus posiciones de inmediato. Los otros encargados de proteger el ejército de combate, pongan la barrera ¡ya!

El monje había designado a cinco de los suyos para proteger a la aldea, puesto que no todos los habitantes pelearían, había mujeres y niños pequeños además de ancianos. Mientras que había diez monjes que se encargarían de erigir una barrera para proteger al ejército, ya que sabían que los enemigos no combatirían limpiamente. De esta manera, estarían todos cubiertos de un ataque cobarde y les serviría de fortaleza.

Una vez que la barrera estaba puesta, cada uno de los comandantes del ahora General Sesshoumaru, se reunieron en torno a él para organizar el ataque.

Tetsuya: ¡Esos malditos! No los hemos tomado por sorpresa, se organizaron muy rápido, pero de nada les servirá haber levantado esa barrera, está hecha por humanos y por lo tanto es muy débil. ¡Kame destrúyela! Una vez que lo hayas conseguido, Long qīng, Kúma y yo atacaremos a ese demonio que se pasó de listo con nosotros la ocasión pasada –refiriéndose a Sesshoumaru.

Kame: Será un placer aplastar a esos insignificantes humanos –y diciendo esto, se dirige hacia donde se encuentran todos protegidos por la barrera de los monjes, sacó su espada, gritando- ¡Mueran ratas! –pero la barrera no sufrió ni el más leve rasguño, Kame, frustrado, lanzó ataque tras ataque pero no funcionó- ¡malditos HUmanos, me las pagarán! –y tragándose su coraje, regresó con su jefe Takeshi.

Sesshoumaru había estado observando muy escéptico la barrera creada por los monjes, él también había pensado que estando hecha por humanos, sería algo fácil de quebrantar y que no les serviría para protegerse, por lo que le preguntó a Miroku la razón de esa fortaleza.

Miroku: Esta técnica sólo se emplea en casos desesperados, en los cuales no importa perder la vida con tal de salvar la de los demás, pero requiere de varios hombres con la misma virtuosidad y generosidad. Cada uno de los monjes ha puesto su propia alma en esta barrera, la única manera de que se caiga es que uno de ellos muera, pues las diez almas están conectadas entre sí. Para que la barrera sea tan poderosa que ni el más fuerte de los youkais pueda romperla, es necesario poner toda su concentración. Ellos no cejarán hasta haya terminado la batalla, por lo que pueden estar seguros de que no se caerá.

Tetsuya, ignorante del poder del alma humana, organizó un nuevo ataque destinado a romper la barrera. Hizo rodear la barrera a Long qīng, Kúma y Kame por los cuatro puntos cardinales y que lanzaran sus ataques al máximo poder, incluso él participó. Pero la barrera era inamovible, los monjes encargados de ella ni siquiera se inmutaban ante los repetidos ataques. Hasta que el jefe de los comandantes se dio por vencido en su intento por derribar esa barrera.

Tetsuya: Han puesto alguna clase de hechizo que no podemos romper. Pero eso no impedirá que los matemos. Tenemos una cuenta pendiente con ese youkai que mató a varios de los nuestros –dijo, pero en realidad no sabía que hacer, por primera vez, sus cálculos habían fallado. Pues había planeado tomarlos por sorpresa y atacar a Sesshoumaru a mansalva, sin darle oportunidad de reaccionar, pero en sus planes no estaba la organización de esos humanos y menos una barrera tan poderosa.

Jaken: Muy bien, finalmente se han dado por vencidos y parece que ahora sí empezaremos una lucha justa. Ellos no pueden atacarnos, pero nosotros a ellos sí. Escuchen bien: El primero en salir será Kouga junto con el primer batallón de hombres lobo, tu objetivo será acabar con ese tal Kúma. Después saldrá Miroku, tu deber será acabar con Long qīng, por lo que pude ver, es muy fuerte y tú eres el oponente indicado. En tercer lugar irá Sango, la cual se encargará de exterminar a Kame, el primero en querer romper la barrera. Y yo me enfrentaré a Tetsuya apoyado por el batallón de youkais…

Kohaku, Ayame y Kagome: ¿Y nosotros? –interrumpiendo a Jaken.

Jaken: No me dejan terminar, Kohaku se quedará con el segundo batallón de exterminadores, aguardando el momento oportuno para ayudar a Sango. Lo mismo hará Ayame con los hombres lobo. Y Kagome luchará al lado del Señor Sesshoumaru para derrotar a Takeshi, sólo saldrán de la barrera hasta que nosotros cuatro estemos luchando contra los cuatro comandantes para que no interfieran en su pelea y los ataquen a traición nuevamente –dijo al tiempo que le entregaba a Kagome las riendas del dragón de dos cabezas y un arco y flechas que él había guardado para el momento oportuno.

Kouga: Pues no hay tiempo que perder, mataré a esos infelices. Escuchen todos: Ha llegado el momento de vengar a nuestros hermanos muertos por esos desgraciados, ataquen junto conmigo –dijo dirigiéndose a sus hombres, entre los que se encontraban Ginta y Hakaku y salió de la barrera envuelto en un remolino, seguido de su batallón.

Kúma: Parece que ese lobo viene por mí, lo aniquilaré sin darle oportunidad. ¡No dejen un solo lobo con vida! –ordenó a los montruos que lo rodeaban.

Kouga: ¡Prepárate bestia! –y plantándose frente a él le dio una tremenda patada en la quijada y lo tiró.

Long qīng: Maldito, lobo, ¿cómo se atreve un ser inferior como tú a atacarnos? ¡Yo te enseñaré cuál es tu lugar! –intervino el segundo de los comandantes de Takeshi y le lanzó a Kouga un rayo de luz.

Miroku: ¡TÚ OPONETE SERÉ YO! –dijo usando su báculo de monje, para protegerlos del ataque, rápidamente había llegado al campo de batalla, conociendo lo impulsivo que era Kouga y que se lanzaría al ataque sin pensar en los cobardes actos de los otros comandantes.

Sango: ¡HIRAIKOTSU!

Kame: Maldición, estúpida mujer, ¿qué es lo que quieres?

Sango: Tus intenciones eran intervenir en una pelea justa, pero yo no te lo permitiré. ¡Te aniquilaré!

Kame: Eso está por verse. ¡Ataquen! –y envió a varios monstruos sobre ella, uno de ellos iba a alcanzarla, pero una hoz lo cortó por la mitad.

Kohaku: ¿Estás bien hermana?

Sango: Sí Kohaku, muchas gracias.

Tetsuya: Parece que su intención era separar a los cuatro grandes comandantes. Así que ¿quién será mi oponente?

Jaken: Yo, por supuesto y te aseguro que acabaré contigo.

Tetsuya: ¿Qué tú, sapo insignificante, acabarás conmigo? ¡No me hagas reír!

De esta manera, nuestros amigos lograron que los cuatro comandantes pelearan cada uno por su lado y así no volverían a intervenir en la batalla que Sesshoumaru debía librar con el más fuerte de ellos. Él estaba dentro de la barrera hecha por los monjes observando como se desarrollaban las cosas.

Sesshoumaru: Ese cobarde de Takeshi no se ha aparecido, parece que está esperando el momento preciso para aparecer.

Kagome: Tienes razón, aún no aparece. Pero me parece muy buena la estrategia de Jaken para separar al enemigo, ¿no crees?

Sesshoumaru: Jaken comandaba un ejército muy grande, pero alguna vez se enfrentó a alguien más poderoso que él, una sacerdotisa maligna. Yo estaba observando a lo lejos y ví que Jaken no mostró ningún miedo ante su adversaria, no suplicó por su vida ni se humilló pidiendo perdón. Por eso lo salvé matando a esa intrusa.

Kagome: Ya veo y desde entonces, decidió convertirse en tu sirviente para pagarte el favor.

Sesshoumaru: Así es, pero desde hace tiempo que podría hacerse marchado ya. La verdad es que no sé por qué permanece conmigo. Pero mira, parece que tus amigos no son del todo inútiles, la batalla va muy pareja.

Kouga: Ya deja de esconderte, ¿es que acaso me tienes miedo?

Kúma: Yo te enseñaré quien de los dos es el que tiene miedo –apareció y le dio un golpe por la espalda a Kouga, tirándolo de bruces contra un árbol.

Kouga: ¡Maldito cobarde! Te enseñaré a pelear limpiamente –el enfurecido lobo, le pateó con fuerza el estómago, sacándole el aire y le propinó un puñetazo en la quijada, con el cual, le hizo escupir sangre y lo tumbó de espaldas en el suelo.

Kame: ¡Malnacido! ¡Te mostraré quién es el que manda aquí! –dando un rápido giro sobre sí mismo, empezó brillar y aumentó de tamaño a más del doble y de un salto cayó sobre el desprevenido Kouga, estaba aplastándolo y como casi no podía respirar, su rostro se estaba poniendo morado. Ginta y Hakaku se dieron cuenta de lo que estaba pasando con Kouga y haciendo un gran esfuerzo, mataron al monstruo con el que estaban peleando y corrieron a auxiliar a su querido comandante.

Ginta y Hakaku: ¡Resiste Kouga, nosotros te ayudaremos! –gritaron y rápidamente cayeron sobre Kúma, logrando liberar de la asfixia a Kouga.

Kúma: ¡Malditos! ¡NO INTERVENGAN! –y con un solo movimiento de su brazo, de un solo tajo, los partió a ambos por la mitad.

Kouga: ¿CÓMO PUDISTE? ¡NO TE DEJARÉ CON VIDA! –la cólera invadió al joven comandante, quien estaba fuera de sí al ver cómo había asesinado a sus grandes amigos, quienes siempre le acompañaban a todos lados y se preocupaban por él.

Kúma: ¡¡¡¡No te preocupes muchacho, enseguida dejaré que te reúnas con ellos, en el otro mundo!!!! –y diciendo esto su brazo derecho, erguido como espada, le atravesó el corazón, sin darle tiempo de nada- ¡¡¡¡¡¡¡MUERE!!!!!!!!

Ayame: ¡¡¡¡¡¡¡Kouga, noooo!!!!!! Vamos todos, es hora de ayudar a Kouga –y salió de campo de energía junto con el segundo batallón de hombres lobo- ¡Ya verás! –dijo lanzándole las hojas de la flor espiritual que siempre llevaba consigo.

Kagome intentó ir con ella, pero alguien la sujetó del brazo.

Sesshoumaru: No debes salir del campo, tú oponente no es ése. Si te matan ahora, echarás a perder el plan y el esfuerzo de todos será en vano. Sólo depende de ellos.

Kagome: Pero los van a matar, Kouga no resistirá, debemos ayudarlos.

Sesshoumaru: Entiende que se puede necesitar tu poder espiritual para acabar con Takeshi, si sales lastimada no podrás pelear.

Kagome: Pues ven tú conmigo a ayudarlos, Sesshoumaru no seas insensible, ellos pelean para que tú puedas derrotar a ese demonio.

Sesshoumaru: Precisamente por que tengo en mente mi objetivo no debemos salir, piensa que es la oportunidad que ese tipo debe estar buscando para encontrarnos desprevenidos.

Kagome: ¡Pues no me importa, a ese precio, al costo de la vida de mis amigos, no me interesa derrotar a ningún monstruo! –le dijo con lágrimas en los ojos, pero Sesshoumaru la retuvo y no la dejó salir.

Mientras esto sucedía en la barrera creada por los monjes, la pelea de Ayame y Kúma continuaba.

Kúma: Maldita, tienes un poder espiritual, pero no es tan fuerte como para purificar mi luz maligna. ¡Te enseñaré a respetarme! –nuevamente irguió su brazo, dispuesto a cortar a la chica, pero…

¡NO LA LASTIMARÁS! –musitó un lobo moribundo, había reunido sus últimas fuerzas para interponerse entre ambos y recibir el golpe fatal en lugar de Ayame.

Ayame: ¡¡¡¡¡KOUGA!!!!! ¿Por qué lo hiciste? –abrazándolo

Kouga: Ayame… nunca te lo dije… pero… tú eres muy espe... –no pudo terminar, los últimos estertores anunciaron su muerte y dejó de respirar.

Ayame: ¡¡¡NO MUERAS KOUGA RESISTE!!! ¡MALDITO, NO TE PERDONARÉ NUNCA EL HABER MATADO AL HOMBRE QUE AMO! –y juntando ambas manos le lanzó con todas sus fuerzas las hojas que le quedaban, muchas de ellas le hicieron heridas menores en el abdomen y en las piernas, pero el objetivo principal de Ayame, su brazo derecho quedó destrozado, cayendo al suelo.